EL BICENTENARIO EN EL EJERCITO ARGENTINO


El Ejército Argentino celebra 200 años de su creación; 200 años de un Ejército, libertador y americano con el General San Martín, promotor de generosas ideas de libertad y virtudes éticas con el General Belgrano. Un Ejército que luchó en las guerras de la Independencia, en los campos de batalla de Chile, Perú, Ecuador y Bolivia, demostró el valor por la defensa de la soberanía en la Vuelta de Obligado.

Desde su nacimiento ha contribuido a la integración del territorio mediante la construcción de caminos, puentes y tendidos telegráficos, posibilitó el desarrollo industrial con Perón, el petróleo y la aviación con Mosconi y la siderurgia con Savio; con el servicio militar obligatorio integró a los hijos de inmigrantes con los criollos y con el servicio militar voluntario incorporó a la mujer definitivamente a la Defensa Nacional. En este Bicentenario, el Ejército acompaña al pueblo argentino, guiado por el deseo de dar lo mejor de sí, para contribuir a construir la patria que todos anhelamos.




Por la Patria el Ejército Argentino
legendarias hazañas realizó
fue la ruta del sol su camino
por los valles y cuestas luchó,
a los andes la gran cordillera
nuestro cóndor sus hijos llevó
y esa herencia de estirpe guerrera
en Malvinas su temple mostró.

A la carga los valientes
esgrimiendo ese pendón
que nació con la patria independiente
como emblema de redención.
Los soldados paladines
con indómito valor
de la Patria marcaron los confines
al Perú, Chile y Ecuador.

Que retumbe en el cielo
y la tierra,
el clarín en su épico llamar
y resuene en la turba y la piedra.
que en Malvinas supimos luchar

Nuestros héroes de todas las armas
con fervor es preciso invocar
y empleando la fuerza del alma
sus ejemplos tratar de igualar.


Soldados de la Independencia

REGIMIENTOS DEL BICENTENARIO


Cuerpo de Húsares de Pueyrredón


Durante el tiempo de la colonia, las tropas o fuerzas de la caballería española consistían de unidades o cuerpo de Dragones, Blandengues y piquetes especiales montados con variadas denominaciones. Estos cuerpos de caballería también estaban equipados e instruidos para el combate mínimo a pie y se formaban en la unidad operativa llamada “Regimiento” que, a su vez, estaba integrada por 10 ó 12 compañías y, cada una de éstas por 3 ó 4 escuadrones. Sus uniformes, que heredarán los cuerpos de húsares, eran la casaca corta azul, chaleco, calzón y botas cortas. Los Blandengues nacieron en Santa Fe en 1726, como unidades de montar y de a pie, para la defensa de la campiña en contra de los indios naturales americanos.

En 1806, luego de la primera invasión inglesa a Buenos Aires y la Reconquista por las fuerzas populares y nativas, una Junta de Guerra encabezada por el jefe Santiago de Liniers decidió crear nuevas formaciones militares adiestradas y equipadas, e instituyó el servicio obligatorio en la milicia. El primer cuerpo por formar ante la segunda invasión será la caballería de Juan Martín de Pueyrredón, llamada desde entonces “los Húsares de Pueyrredón”. Por ello, a finales de 1806, se crearon los Cuerpos de Húsares (o de Pueyrredón), formados por tres escuadrones independientes entre sí, al mando del mismo Pueyrredón el primero, de Lucas Vivas el segundo, y de Pedro Ramón Núñez el tercero. Luego, se agregó un cuarto, bajo el mando de Diego Herrera. Todas estas fuerzas tuvieron destacada actuación en la defensa de Buenos Aires.

Juan Martín de Pueyrredón, nacido en Buenos Aires a finales de 1776, creó el regimiento más antiguo del Ejército Argentino, los Húsares de Pueyrredón siendo héroe de la Reconquista, pues encabezó el ataque en los Caseríos de Perdriel contra el regimiento 71 escocés del coronel Pack.
En 1812, integró el Triunvirato junto con Chiclana y Rivadavia y en una época de verdadero caos, fue derrocado el Triunvirato y Pueyrredón desterrado a San Luis. El 3 de mayo de 1816, el Congreso de Tucumán lo nombró Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, pero renunció el 9 de junio de 1819. Falleció el 13 de marzo de 1850.

Hasta 1810, los Húsares de Pueyrredón siguieron su servicio, llamados “Húsares del Rey”, y luego de 1810, pasaron a denominarse “Húsares de la Patria”, bajo el mando del coronel Martín Rodríguez. Se les agregaron elementos del viejo regimiento de Dragones de Buenos Aires y numerosos milicianos. De esta manera, participaron en las acciones del interior, en las provincias, en la campaña del Alto Perú y, luego de Huaqui, en 1811, el cuerpo fue disgregado para formar con la mayoría de sus efectivos la nueva unidad de Dragones de la Patria.

Los cuerpos de Húsares volvieron a ser recreados en las guerras de la independencia y las acciones interiores, como en 1820, con el Regimiento de Húsares de Buenos Ayres; en 1830 con el Regimiento de Caballería de Línea de los Húsares Defensores del Honor Nacional y el Regimiento de Línea 3 “Húsares del Plata”, entre 1854 y 1860.
Hoy, la unidad heredera del antiguo y primigenio cuerpo de Húsares de Pueyrredón es el Regimiento de Caballería de Tanques 10.


independencia

soldados

Regimiento de Infantería 1 Patricios

El Regimiento de Patricios fue creado como cuerpo miliciano el 15 de septiembre de 1806 en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, con motivo de las Invasiones Inglesas, por acción del virrey Santiago de Liniers y Bremond. Allí nació la "Legión de Patricios Voluntarios Urbanos de Buenos Aires”.

Fue el teniente coronel Cornelio Saavedra el primer jefe del Regimiento, el cuerpo más grande reclutado para la Defensa de Buenos Aires y, como a los otros cuerpos urbanos formados, se le concedió el privilegio de elegir a sus propios oficiales. La primera elección se efectuó en el Consulado de Buenos Aires, y el 8 de octubre de 1806 se expidió el despacho. Como jefe del Cuerpo o Legión y comandante del 1° Batallón fue electo el teniente coronel Saavedra. Esteban Romero fue electo comandante del Segundo Batallón y José Domingo Urien del Tercer Batallón. Manuel Belgrano fue electo sargento mayor (luego reemplazado por Juan José Viamonte) y entre otros oficiales se hallaban Feliciano Chiclana, Vicente López y Planes, Gregorio Perdriel y Eustoquio Díaz Vélez.

Cornelio Saavedra había nacido en Potosí y murió en Buenos Aires. Fue hacendado y comerciante, Presidente de la Primera Junta Patria, comandante de los Patricios. Hijo de un destacado porteño y de una mujer potosina, concurrió en Buenos Aires al Colegio de San Carlos. Luego entró al mundo de los negocios.

En 1801 fue alcalde de segundo voto del Cabildo y, en 1805, fue designado administrador del depósito de trigo. Comenzó su carrera militar cuando los británicos invadieron Buenos Aires en 1806. Organizó el cuerpo de Patricios, del que fue su primer comandante. En enero de 1807, los condujo a Montevideo para ayudar a prevenir la captura inglesa de esta ciudad, pero llegó demasiado tarde. Los dirigió en combate durante la segunda invasión inglesa en 1807 y, con éxito, defendió al virrey Santiago de Liniers contra la asonada del 1 de enero de 1809, organizada por Magín de Álzaga. Fue un líder importante durante los sucesos que llevaron a convocar el cabildo abierto del 22 de mayo de 1810.

El Cuerpo de Patricios estaba compuesto de 3 batallones, con 23 compañías de 50 hombres cada una (8 en los batallones I y III y 7 en el II), con un total de 1.356 plazas, nativos todos de la capital del virreinato.

Durante la Segunda invasión inglesa, Saavedra fue destacado a Colonia del Sacramento con un contingente de Patricios.

El 7 de junio de 1807, se produjo el combate de San Pedro en la Banda Oriental, donde las fuerzas españolas procedentes de Buenos Aires comandadas por Francisco Javier de Elío, entre ellas 3 compañías de Patricios, se dirigieron a asaltar Colonia del Sacramento pero fueron derrotadas posteriormente por el teniente coronel británico Denis Pack en el combate de San Pedro.

Todo el cuerpo tuvo su bautismo de fuego entre el 2 y el 5 de julio de 1807, ante el ataque británico a Buenos Aires.

Los cuerpos que quedaron fueron numerados, aboliéndose oficialmente el nombre Patricios, que sin embargo continuó existiendo en la práctica.

El 29 de mayo de 1810, la Primera Junta dispuso la creación, a base de los batallones de milicias existentes en Buenos Aires, de los primeros regimientos de infantería de línea. Fue allí que nació el Ejército Argentino, a partir de su embrión principal: la anterior Legión Patricia. De esta manera, el Regimiento N° 1 de Infantería de línea se formó a base del Batallón N° 1 de Patricios y el Regimiento N° 2 se formó a base del Batallón N° 2 de Patricios.

Entre las disposiciones dadas por la Junta para la organización militar debe contarse la de implementar un “Uniforme General” a toda la infantería de que disponía. El mismo que sería similar al que entonces usaban los Patricios se hizo extensivo a toda el arma. Constaba de casaca de faldones largos, con solapas, cuello alto y vueltas (puños) de paño grana, vivos blancos y botón dorado. Llevaban una flor de lis a cada lado del cuello de la casaca, que se perdió al poco tiempo. Por razones de economía, para 1811 las solapas de color grana fueron reemplazadas por otras de paño azul en invierno y brin blanco en verano, al igual que los botines, que podían ser también de lona negra para campaña. Sobre el cuerpo llevaban doble bandolera de cuero blanco, una para cartuchera y la otra para el sable corto y bayoneta.

El cubre cabezas estaba constituido por una “galera” o morrión de forma cilíndrica de cuero negro, con una chapa metálica muy simple al frente (la que variaba según la unidad), cordones y penacho de lana blanca. En algunas interpretaciones modernas se los representa además con charreteras distintivas, pero su uso no lo podemos afirmar ya que no figuran en los documentos contemporáneos.

El Regimiento Nº 1 de Infantería se vistió de 1810 a 1812 con el uniforme general, diferenciándose de los otros regimientos por el escudo distintivo llevado en el brazo izquierdo, de paño blanco orlado de laureles bordados en verde y las siglas B. A. en lana encarnada, los de la tropa, y dorados, los de oficiales. La chapa de los morriones de la tropa era ovalada y llevaba las letras B.A./B.P. –es decir “Buenos Aires/Batallón Patricios”. Posteriormente, se mandaron acuñar en Potosí (en plata y/o latón) otras chapas con leyenda de las que se conservan dos originales, una de ellas en el museo de la unidad.

Desde septiembre de 1810, fracciones de los regimientos N° 1 y N° 2 integraron la Expedición Libertadora al Paraguay y el 16 de noviembre de 1811 los regimientos 1 y 2 fueron fundidos en uno solo, pasando a ser el N° 1 de Patricios, asumiendo su jefatura el coronel Manuel Belgrano. Participaron también en las acciones de San Pedro, Cotagaita, Suipacha, Huaqui, Campichuelo, San José y Las Piedras.

A fines de 1910, el regimiento recuperó totalmente su nombre y se lo designó como escolta del Jefe del Ejército Argentino.

En 1965, por decreto del Presidente de la Nación, se le restituye el uniforme histórico luciendo desde entonces el mismo escudo rojo y dorado usado tanto por Oficiales, Suboficiales y Soldados en el brazo izquierdo orlado de palma y laurel.

Desde el 28 de junio de 1913, el Regimiento de Patricios tiene su asiento en la ciudad de Buenos Aires. ciudad que lo acunó desde aquellas jornadas de 1806 y lo proyectó a través de toda la historia patria.


ejercito

25 de mayo

Regimiento Granaderos a Caballo

San Martín al arribar a las tierras del Río de la Plata, con el objeto de abrazar la causa de la guerra por la independencia americana, tomó conocimiento de la situación real de las tropas patriotas que combatían contra las veteranas y bien munidas tropas Realistas, el por entonces Teniente coronel San Martín basado en su basta experiencia militar al servicio del Ejército en España, se puso a disposición del Triunvirato o gobierno provisional con el fin de colaborar con la organización del ejército patriota, al ser reconocido con su grado de Teniente Coronel, se le encomienda la formación de un nuevo regimiento, que a propuesta de San Martín debería ser montado para adaptarse a las necesidades de la guerra de ese entonces y compuesto por hombres seleccionados, que cumplan con los parámetros de conducta y aptitud elevados en comparación con las tropas patriotas existentes.

Es así que un 16 de marzo de 1812, el Teniente Coronel José de San Martín crea el primer escuadrón de dos compañías del Regimiento de Granaderos a Caballo, el cual luego contaría con tres escuadrones más de tres compañías cada uno. El primer escuadrón contaba con una fuerza de 2 Oficiales Jefes, 8 Oficiales, 9 Sargentos, 3 Cabos, 31 Granaderos y un trompeta. El 11 de septiembre del mismo año se crea el 2 do Escuadrón y el 5 de diciembre de 1812 se termina con la conformación del 3er Escuadrón, el 7 de diciembre San Martín es ascendido al grado de Coronel y designado Comandante de Granaderos a Caballo, siendo ese mismo día que se crea el Regimiento de Granaderos a Caballo, en base de los tres escuadrones existentes.

En 1812 se traslada el Regimiento desde los cuarteles de La Ranchería hacia los cuarteles de Retiro, ocupados por entonces por el Regimiento Dragones de la Patria, el nuevo asiento contaba con instalaciones más adecuadas al uso y el entrenamiento del nuevo regimiento de caballería.

El uniforme primitivo con que contaban los granaderos era pantalón azul con vivo amarillo (color de la caballería, según la usanza española) chaquetilla abotonada en una sola hilera central con caponas sobre los hombros en el principio de color verde como los puños y el cuello, adornado con granadas amarillas, morrión de cuero forrado en paño azul con granada de metal al frente y cordones con pendones y plumón verde, sobre la parte superior del morrión cinta amarilla con la escarapela. El calzado consistía en botas tipo granaderas negras. La oficialidad utilizaba el sombrero bicornio de la época y su vestimenta no variaba del resto. El armamento que llevaban consistía en sable de caballería, lanza, una cartuchera conteniendo dos granadas, ocasionalmente pistola de chispa o tercerola. El correaje era de color blanco y el de la cintura llevaba hebilla de bronce con una granada estampada.

El bautismo de fuego de nuestros Granaderos lo tuvieron el 3 de febrero, sobre las costas del Rio Paraná, en San Lorenzo, en donde 120 granaderos rechazaron la incursión de 250 realistas que asolaban las costas del Paraná, obteniendo la primer victoria, con el precio de 16 muertos y 27 heridos propios, iniciaron así la larga lista de combates, batallas y hazañas, en las que el glorioso Regimiento de Granaderos intervino en pos de la libertad de la América del Sur.


Argentina

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Regimiento de Artillería de la Patria

El primer antecedente de la Artillería patriota es el Regimiento de Artillería Volante, formado luego de la Revolución de 1810, tras la proclama del 29 de mayo. Antes de esos sucesos, se contaba con un Cuerpo de Voluntarios Patriotas de la Unión, que, incorporado al Real Cuerpo de Artillería, conformaba el Regimiento de Artillería Volante.

Luego de la Revolución de Mayo, se ordenó disolver el Real Cuerpo de Artillería e incorporar sus restos al de Artillería Volante.

En marzo de 1812, se creó el Regimiento de Artillería de la Patria, con cuatro compañías del Real Cuerpo de Artillería y el Regimiento de Artillería Volante. Se conformaron así 12 compañías, repartidas en diferentes puntos del territorio, que se establecieron como baterías, compañías o escuadrones, y acompañaron las acciones de las fuerzas patriotas. Asimismo, se establecieron baterías fijas para resguardar las costas del Río Paraná, asolada por el enemigo.

En 1814, se creó el segundo batallón, reorganizando el Regimiento de Artillería, y luego, el tercer batallón junto con el Ejército de los Andes. Continuó actuando en todos los frentes de batalla y asistió a la creación de la artillería de Chile. Algunos de sus efectivos participaron en la campaña del Perú, en 1820. Luego de un tiempo, se reagruparon los restos que estaban en Buenos Aires para formar la unidad denominada “Artillería de Buenos Aires”.

El uniforme utilizado en un principio consistía en chaqueta de paño azul, pantalones del mismo color en invierno y blancos en verano, y chaqueta abotonada con una fila central de ojales largos. La tropa usaba zapatones, cubrecabeza, casco tipo Tarleton de cuero negro, y los oficiales vestían bota granadera y sombrero bicornio.

El uniforme fue variando en el tiempo y según los frentes de batalla donde intervino el Regimiento de Artillería de la Patria.

El armamento personal consistía en machete y pistola, además de una cartuchera de cuero negro.

Con motivo de la escasez de armamento, en 1812 comenzaron los ensayos para fundir piezas de artillería y obtener cañones de 8’’ y 12’’.

En este sentido, el Grl Belgrano impulsó la fabricación de armas con la creación de “La Maestranza de la Patria”, bajo la supervisión del Cnl Kaillitz, Barón de Holmberg. Más tarde, el Grl San Martín organizó la maestranza poniendo al frente del parque de artillería al Cnl Félix Regalado de la Plaza, y los talleres bajo la dirección del Cap Fray Luis Beltrán.


bicentenario

29 de mayo

Ingenieros, Compañía de Zapadores

El Ejército tuvo su origen, el 29 de mayo de 1810, en el decreto que se llamó “Reglamento de Milicia”. Por entonces se mencionaban como componentes a las unidades de las tres armas existentes hasta ese momento, a saber, Infantería, Caballería y Artillería.

Dentro de las unidades de Infantería, se incluía antes de la Revolución de Mayo un cabo de gastadores con seis soldados de esa especialidad por cada batallón; esto no se modificó luego de la revolución. No se crearon unidades de Ingenieros, pero continuó existiendo el “Real Cuerpo de Ingenieros” concebido en tiempos de la colonia. Este cuerpo junto con los gastadores pasaron a engrosar las filas del Ejército patrio.

Los orígenes del arma dentro del Ejército podríamos establecerlo cuando el Coronel San Martín, en septiembre de 1813, como Comandante de la Guarnición en Buenos Aires, propuso la creación de una sección de zapadores, compuesta por dos oficiales y cincuenta hombres de tropa con toda la dotación de útiles y herramientas que debían recibir la instrucción correspondiente. El 8 del mismo mes, el gobierno aceptó la propuesta y ordenó la creación de la Compañía de Zapadores poniendo al mando a un capitán, un teniente, un subteniente, sargento 1ro, cuatro sargentos y ocho cabos junto a cien soldados. La tarea quedó a cargo con grado de Comandante al Coronel Eduardo Kailitz, Barón de Holmberg. La compañía se estableció en el convento de la Merced, ubicado en la actual calle Tte Grl J. D. Perón y Reconquista en la ciudad de Buenos Aires.

El uniforme que usarían los zapadores a propuesta de su Comandante, la cual fue aprobada, consistía en una casaca color verde oscuro, abotonada al frente con una sola fila de botones plateados, cuello y puños de terciopelo negro con galón de plata y vivos color grana; pantalón blanco, botas altas o zapatones. Los oficiales generalmente usaban sombrero de tres picos (tricornio) a usanza española de color negro con galón de plata y escarapela o bicornio como la mayoría de los oficiales del Ejército. La tropa, en cambio, utilizaba un sombrero cilíndrico tipo morrión con guarniciones plateadas y penacho verde al frente con una escarapela en la parte superior; en esa época llevaban una calavera con las tibias cruzadas en metal plateado sobre la frente y los correajes de cuero en color blanco. El armamento consistía en carabina o fusil de chispa, en algunos oficiales pistola, machete o sable; estos machetes llevaban sobre el lomo de la hoja dientes de sierra con vaina de acero utilizados por la tropa. El equipo consistía en mochila de cuero para útiles, una manta y como principales herramientas de trabajo llevaban pala, pico, barretas, azadón o hacha. En campaña se utilizaban unas polainas de cuero grueso para protección de las piernas y delantales de cuero.

No se puede precisar si este uniforme, en su totalidad, fue utilizado ya que el 22 de octubre de 1813 se estableció que el nuevo cuerpo se incorpore a engrosar las filas del Regimiento de Granaderos de Infantería.

Durante la guerra por la Independencia, los zapadores desempeñaron múltiples acciones, como la fortificación de la Quebrada de Humahuaca dispuesta por el Gral Belgrano año 1812 durante la campaña del Ejército del Norte, ya que dispuso la formación orgánica de un Cuerpo de Ingenieros integrándose al Estado Mayor del Ejército del Norte, el Barón de Holmberg como especialista en el manejo de tropas de Ingenieros.

Una vez en Tucumán, Belgrano resuelve presentar batalla ante el ejército realista superior en número al propio en los alrededores de la ciudad y, previendo que si las tropas patriotas fueran superadas, se ofrecería resistencia desde la misma ciudad. Para ello encomendó a los Ingenieros la construcción de fortificaciones, trincheras y reductos para la defensa. Luego de la batalla, las tropas patriotas ocuparon dichas defensas lo que motivó el total repliegue de los realistas. Para ese entonces, los uniformes de Ingenieros eran los mismos que utilizaba la Infantería, distinguiéndose por el penacho, cuellos y puños; el uniforme era azul.

Cuando San Martín se hizo cargo del Ejército del Norte, entre otras medidas adoptó la construcción de un campo atrincherado llamado Ciudadela, en forma de pentágono regular con bastiones para la artillería. Además se crea una academia de matemáticas para la instrucción de oficiales; los conocimientos adoptados fueron utilizados para la construcción de la fortificación. No se emplearon tropas de Ingenieros específicamente.

Durante el sitio a Montevideo, se emplazaron fortificaciones para alojar piezas de Artillería. El Barón de Holmberg fue nuevamente el encargado de dirigir la construcción de dichos emplazamientos con el grado de Coronel Ingeniero Militar, además de encargarse en la fundición de piezas y municiones de Artillería. Las tropas de zapadores provenían del Ejército del Norte y llegaron a actuar durante el sitio tres compañías de Ingenieros.

En el litoral argentino, se emplazaron baterías con el objeto de defender las costas ribereñas (las más conocidas son “Libertad” e “Independencia”), cuya construcción a las márgenes del Río Paraná a la altura de Rosario fue ordenada por el Grl Belgrano.

Durante la campaña de los Andes, San Martín previendo la dificultad del terreno formó el cuerpo de Ingenieros de los Andes, los cuales se encargaron de los relevamientos, construcciones de puentes, movimiento de cargas pesadas, recuperación de materiales caídos en los precipicios de la cordillera y apertura de pasos (remoción de obstáculos) para el paso de las tropas. Se contrataron trabajadores y capataces mineros de Cuyo (Barreteros), quienes poseían la destreza en el manejo de herramientas acostumbrados a desarrollar las duras tareas de zapadores en los Andes. El uniforme no variaba mucho del creado por el Barón de Holmberg en 1812, salvo que cubriendo la cabeza se utilizaba un sombrero de piel negro tipo cosaco con la calavera y tibias cruzadas en la frente en caso de la tropa.

El Grl San Martín designó como Comandante de Ingenieros de los Andes al Sargento Mayor don Antonio Arcos, veterano de las fuerzas napoleónicas y que, luego de la caída de éste, abrazó la causa americana para la epopeya del cruce de los Andes. Se debió proveer las herramientas de zapadores: palas, picos y barretas, y se dotó, además, de materiales para la construcción de 43 mts de puente colgante (tableros, cuerdas y elementos de fijación del mismo), cabestrantes y anclones de fijación para la artillería y materiales pesados.

El Comandante de Ingenieros, junto a 90 “barreteros de minas”, avanzó en las operaciones adelantando la columna principal en tres grupos por Los Patos y una sección de 30 hombres lo hizo por Uspallata, acompañando el material pesado. Asimismo, cada regimiento contaba con una sección, un cabo y cuatro soldados gastadores.

Por lo expuesto, la invalorable tarea de nuestros Ingenieros se desarrolló a lo largo de toda la campaña por la Independencia y se extendió a Chile y Perú.


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Regimiento de Arribeños

El regimiento fue creado en 1806, luego de la primera Invasión Inglesa al Río de la Plata. En su mayoría, estaba compuesto por hombres oriundos de las provincias de Córdoba, Catamarca, La Rioja, Tucumán y residentes en Buenos Aires. Inicialmente, fue designado como Batallón de Voluntarios Urbanos o más conocido por el nombre de Batallón de Arribeños, por ser sus integrantes originarios de las provincias de “arriba”, es decir, ubicadas en el norte.

Su primer jefe fue el Coronel Francisco Medina, hasta 1807, cuando asumió la jefatura del Batallón el Coronel Juan Pío de Gana, de la provincia de Mendoza. Luego de su muerte durante los combates por la defensa de Buenos Aires, en ocasión de la segunda Invasión Inglesa, fue suplantado en primer momento por el Sarg. Mayor Idelfonso Paso, para ser luego reemplazado por el Teniente Coronel Francisco Ortiz de Ocampo.

El Batallón estaba conformado por nueve compañías (una de granaderos) de sesenta hombres cada una. Dos de estas compañías intervinieron en el combate de San Pedro, el 7 de junio de 1807, cerca de la Colonia del Sacramento, durante la segunda Invasión Inglesa. En los combates acaecidos en Buenos Aires durante la mencionada invasión, el batallón cumplió un destacado papel integrando la división izquierda. La actuación de los Arribeños es relatada por las crónicas de la época, puntualmente, por el combate librado contra el Regimiento 88, en el que logró la rendición del mismo.

Esta acción también es conocida como el Combate de la Merced, por haber desalojado al regimiento británico del convento mercedario, en donde la fuerza invasora buscó hacerse fuerte para luego recibir el hostigamiento por parte de los Arribeños, por las actuales calles Cuyo, San Martín y Perón de esta capital. En esta ocasión, el Coronel Pío de Gana recibió heridas que le produjeron la muerte y fue reemplazado en el cargo.

Luego de la asonada de Álzaga, la reorganización de los Cuerpos Urbanos, dictada por el Virrey Cisneros, dispuso que con los cuerpos existentes se formen cinco batallones. Así, dentro de este reordenamiento se otorgó al Batallón de Arribeños el Nro 3 en el orden numerado de los nuevos cuerpos.

Participó una compañía de las acciones de sofocamiento de las revueltas de Chuquisaca y la Paz, por orden del Virrey Cisneros, pero no entraron en combate y la compañía fue movilizada junto a la de otros batallones.

Luego de la Revolución de Mayo, ante la creación del Ejército patriota, el antiguo Batallón de Arribeños fue incorporado en calidad de Regimiento de Infantería Nro 3 a la par de los Regimientos de Infantería 1, 2 y 4, teniendo como primeros jefes al Coronel Domingo French y al Teniente Coronel Juan Bautista Bustos.

A fines de 1810, parte en la expedición auxiliadora al Alto Perú al mando del Coronel Francisco Balcarce. Participa de los sucesos de Córdoba que terminan con el fusilamiento de Liniers. En el Alto Perú, cruza la quebrada de Humahuaca y acampa en la localidad de Yavi; se adelanta en el asalto sobre las posiciones realistas en Cotagaita y Suipacha. En la Banda Oriental, participa del sitio a la ciudad de Montevideo, bajo las órdenes de los Coroneles Antonio Berrutti, Antonio Ramírez y José Aparicio. De manera destacada, el regimiento toma parte en este hecho hasta la rendición del último baluarte español en el Río de la Plata.

Actuó a posterior en las cuchillas uruguayas, en las campañas de Artigas, para luego volver al primer frente de batalla, es decir, al Alto Perú, sosteniendo las huestes de Rondeau y participando del drama Sipe Sipe. Tiene por guarniciones a Humahuaca, Jujuy y Tucumán y luego concurre a Buenos Aires, llamado por las luchas intestinas entre los hombres del litoral y el gobierno directorial.


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Regimiento de Infantería Nro. 7

Su creación se remonta al mes de noviembre de 1810. Se denominaba, por ese entonces, Regimiento de Infantería de Cochabamba, y estaba integrado por hombres oriundos de esa provincia. El Intendente de Chuquisaca, Francisco Rivero, fue designado como su Jefe, con el grado de Coronel.
En junio de 1811, la unidad se designó Regimiento de Infantería Nro 7, y tuvo su bautismo de fuego en Huaqui, el día 20 de junio de 1811, bajo las órdenes del Tcnl Bolaños. Ante la falta de oficiales en la conducción y por la inexperiencia de las tropas frente a un enemigo bien armado y veterano, el Regimiento 7 no pudo sostenerse en sus posiciones y se sumó al repliegue y posterior desbande de las tropas patriotas. Así, la unidad fue disuelta.
Luego de Huaqui, la unidad se disolvió en el Norte, para reaparecer en el litoral como Regimiento de Infantería Nro 7. Con el Capitán de Infantería Francisco de Vera como Sargento Mayor, el regimiento se ubicó dentro de las fuerzas del Grl José G. de Artigas, y se formó una compañía del Regimiento en la Banda Oriental bajo las órdenes del Capitán Matías Larraya.
En 1812, por medio de una gaceta ministerial, se anuncian los trabajos de creación de un regimiento de granaderos a caballo y otro de infantería en la Banda Oriental con la denominación de Nro 7. Luego se decide conformar el Batallón Nro 7 de Línea, para cumplir funciones de policía de ejército sin distraer al resto de las tropas del ejército regular en la prevención de acciones de pillaje.
El 31 de mayo de 1813, por medio de una resolución de la Asamblea, se recreó en Buenos Aires con la incorporación de esclavos comprados a los vecinos de Buenos Aires. Se formó así el Batallón de Libertos o Batallón Nro 7, al mando de Toribio de Luzuriaga, con el grado de Tcnl. El batallón contaba también con una plana mayor, cuatro compañías de infantería o fusileros, una de granaderos y una de cazadores.
En 1813, luego de la derrota de Ayohuma en el mes de diciembre, el gobierno de Buenos Aires decidió enviar una fuerza auxiliadora, expedición dentro de la cual se encontraba el Batallón Nro 7. Una vez en Tucumán, y al iniciarse el avance de las fuerzas patriotas hacia el norte, un contingente del Regimiento 7 integró la vanguardia de la avanzada, a órdenes del General Güemes.
Durante este avance, el Regimiento 7 se encontraba en la región de Chayanta en noviembre de 1814, y el día 29 sufrió la honrosa derrota en Sipe Sipe. Debido a la cantidad de bajas en los mandos y las filas del Regimiento 7, el Brigadier Rondeau decidió la disolución, como parte de la reorganización de las fuerzas patriotas en el Norte.
Más tarde, durante la organización del Ejército de los Andes y ante la gran cantidad de hombres, esclavos libertos, que confluían a engrosar la filas del Ejército Libertador, el General San Martín, respondiendo a una propuesta del Director Supremo Juan M. de Pueyrredón, decidió dividir el Regimiento de Infantería Nro 8 en dos batallones: al más antiguo lo denominó con el Nro 7 y al otro con el Nro 8. Al mando del Batallón Nro 7 puso al Tcnl Pedro Conde.
El 19 de enero de 1817, las compañías de granaderos y cazadores del Nro 7 se pusieron a la vanguardia de la columna a órdenes del General Soler. Cruzaron la cordillera por el Paso de los Patos, y participaron de los combates y acciones de Achupayas, Putaendo, Las Coimas y Guardia Vieja. El 12 de febrero de 1817, se cubrió de gloria en el campo de batalla en la cuesta de Chacabuco. Las compañías de cazadores y granaderos siguieron bajo las órdenes de Soler en el ala derecha y el grueso del Regimiento, bajo las órdenes del General O’Higgins sobre la izquierda.

Luego de Chacabuco, el Regimiento 7, al mando de O’Higgins, realizó toda la campaña por el sur de Chile, participando en los combates de Gavilán y Carampague, y en el sitio y combate de Talcahuano.
Durante el sorpresivo ataque de Cancha Rayada, el Regimiento 7 se hallaba en la zona más crítica del combate, y respondió con disciplina manteniendo la cohesión. Luego, en Maipú, tuvo otra jornada de gloria.
A posteriori, integró la Expedición Libertadora al Perú, como parte de la 1era División al mando del Grl Las Heras. En esta campaña participó además de la Segunda Expedición a la Sierra al mando del Grl Arenales. Durante esta expedición, falleció su jefe histórico, el Cnl Conde, víctima de una epidemia de paludismo que azotó a las tropas patriotas. Luego de la campaña en las sierras, el Regimiento 7, junto con el 8, integra el Regimiento Río de la Plata, con el Cnl Cirilo Correa como jefe, a órdenes del Grl Rudecindo Alvarado. En la Campaña de los Puertos Intermedios, el Regimiento 7 sufrió todos los avatares de la lucha por la independencia de América y, terminada la guerra, quedó en Perú. El estado de olvido y la falta de pago a las tropas llevaron a sus hombres a participar del Motín del Callao. Luego de este suceso, se decidió el envío de las tropas nuevamente hacia Buenos Aires. A tal fin, se fletaron barcos y, de este modo, el gobierno peruano saldó la deuda monetaria que mantenía con las tropas libertadoras.
Los últimos veteranos del 7 volvieron a la patria luego de la batalla de Ayacucho gracias al auxilio monetario de la provincia de Buenos Aires.


25 de mayo

Argentina

Texto: Jorge González Crespo es historiador. Sus investigaciones cubren la historia fáctica argentina, la biografía y abarca también la historia militar, ya que es especialista en uniformes y militaría. Ilustración: Héctor Arenales Solís Todos los derechas reservados de los autores.


argentino

LANZAMIENTO DEL SELLO POSTAL "200 AÑOS DEL EJERCITO ARGENTINO"

En el edificio Libertador, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se efectuó el lanzamiento del sello postal “200 Años del Ejército Argentino”.
El viernes 7 de mayo, en el salón San Martín del edificio Libertador, se llevó a cabo la ceremonia de lanzamiento del sello postal “200 Años del Ejército Argentino”, organizada en forma conjunta por el Correo Oficial de la República Argentina S. A. y el Estado Mayor General del Ejército.
Durante esta ocasión, el Presidente de Correo Argentino hizo uso de la palabra y, a continuación, se dio a conocer el sello postal.
Más tarde, el Jefe del Estado Mayor General del Ejército, Tte Grl Luis Alberto Pozzi, pronunció palabras alusivas y se refirió, entre otros aspectos, al significado cultural del sello: “El uso del sello postal es la manera de evocar determinados sucesos históricos, culturales o científicos, y también de mostrar al resto del mundo aspectos interesantes del país. Así en particular lo demuestra el que hoy presentamos con hombres y mujeres que se integran, definitivamente, a todas las estructuras, formando parte de un Ejército profesional que acompaña en forma permanente las decisiones del Estado”.


bicentenario


29 de mayo


El sábado 29 de mayo, en el Colegio Militar de la Nación, El Palomar, provincia de Buenos Aires, se llevará a cabo el acto central del Día del Ejército.
Asistirán a la ceremonia personal militar en actividad y retiro, y civiles con invitación especial.
- Colegio Militar de la Nación: Aviador Benjamín Matienzo y Ruta 201, El Palomar, Buenos Aires.


Soldados de la Independencia



Fuente:www.ejercito.mil.ar

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Y por ultimo algunos videos del Ejercito en la actualidad











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