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El nacimiento de la URSS (III)

El nacimiento de la URSS (III)
"Welcome"... Trotsky
La película alemana Good Bye Lenin carece de una dimensión. Lo sé porque viví allá, en la RDA hasta poco antes de la caída del Muro. Ese Muro estaba derribado antes de erigirse. La inmensa tragedia que constituyó el tránsito al capitalismo en la Europa del Este no puede medirse por el par de años que transcurrieron desde la vulgar y decadente perestroika hasta que vimos derribarse festinadamente las estatuas de Lenin. No se le puede decir adiós a Lenin, pues nunca se le dio la bienvenida. Tan sólo importaron una imagen, marginándolo, convirtiéndolo en un sumiso payaso de la burocracia estalinista.

Al Lenin que le trataron de decir adiós en aquella película, no era para nada representativo del iniciador del socialismo en el mundo. Aquellas estatuas estaban vacías de contenido... sospecho que también de forma.

Eso sí. No lo entenderemos mientras permanezcan ocultos en muchos sitios la vida y el pensamiento de León Trotsky. Puede ser irónico mas la única manera que podemos traer a Lenin de vuelta es entendiendo por cuáles razones fue desterrado su mejor contemporáneo. No sabremos entender lo que pasó si no comprendemos el oscuro mecanismo por el cual la casta burocrática soviética se adueñó del socialismo, traicionó la internacional, y desmontó el espíritu revolucionario del mundo.

Por supuesto nos queda una alternativa: Descubrirlo todo desde el principio, cosa que nos llevará el tiempo que es cada vez más escaso, además estaríamos rechazando información de primera mano. Es como si naufragara un barco, y el maquinista enviara notas expresas de cómo y porqué naufragó, y entonces con dosis elevadas de irresponsabilidad pretendiéramos zarpar, por los mismos mares y con las mismas intenciones sin investigar las causas de la catástrofe, enterrando como avestruces el mensaje embotellado en la arena.

Comparto con Hugo Chávez su discurso de urgencia donde, más o menos parafraseando a Federico Engels, expresa nuestra disyuntiva, la cual se balancea entre el socialismo y las cucarachas. Sí, las cucarachas, pues la barbarie sería una variante casi idílica de pensar en los días actuales, luego de calcular groseramente el numero de veces que podríamos exterminar la vida en la Tierra.

El siglo XX no ha terminado de hablar. La vicisitudes por las que pasó la práctica revolucionaria está en gran medida engavetada. Y si alguien puede hablarnos del siglo XX es precisamente León Trotsky.

Ernest Mandel lo dijo mucho mejor: "De todos los más importantes socialistas del siglo XX Trotsky fue el que más claramente reconoció las tendencias fundamentales del desarrollo y las contradicciones principales de la época, y también fue Trotsky quien formuló más claramente una adecuada estrategia emancipadora para el movimiento obrero internacional." 1

Sí, necesitamos a Lenin, mas hoy no vendrá a nosotros sin que escuchemos lo que Trotsky debe decirnos. Ellos defendieron lo mismo, tan sólo Trotsky lo sobrevivió y supo interpretar en su propia vida y con su propia muerte los poderes del exterminio del socialismo. Reto en este instante a cualquier pensador que de manera sincera pretenda interpretar la historia que no tenga que recurrir, incluso para rebatirlas, a las experiencias trotskistas. Los que las obvian, los que las pasan por alto no son verdaderos leninistas.

Dicen que sin Lenin no hay Carlos Marx útil, yo diría que sin Trotsky no hay Lenin. Todos los pensadores marxistas, sobre todo todos los marxistas verdaderamente revolucionarios son imprescindibles para entender a Carlos Marx, el cual no tenía la bola de cristal. Tan sólo le puso dirección a las ideas revolucionarias, a la filosofía y, por primera vez en la historia, los hombres haríamos concientemente el túnel hacia nuestra felicidad... globalizada.

Usemos el siguiente símil. El socialismo se supone ser un túnel, una vereda por donde podamos transitar. Es ese mundo que tenemos que ganar, perdiendo sólo nuestras cadenas. Pues bien: La Revolución de Octubre fue el primer intento por cavar este túnel, que nos apuntó Carlos Marx. Pero el estalinismo nos lo dinamitó por dentro. Durante su construcción fueron colocadas las dinamitas para su destrucción. Trotsky fue entonces el ingeniero que dijo donde estaban los explosivos. No hubo manera de escucharlo, y ya sabemos el fin. Tierra arrasada.

Ahora se habla muy poéticamente que el túnel que construiremos será el socialismo del siglo XXI. Sea del XXI o del XXXI, el túnel puede ser dinamitado por exactamente las mismas insuficiencias y seguiremos llenos de lágrimas esperando el socialismo del venidero siglo... Eso sí , esta vez convertidos ya en cucarachas.

La posibilidad del tránsito al socialismo es un descubrimiento científico. No es un poema, ni una manera de hablar. La única forma que tenemos de acceder a él es a través de la lucha de clases. Así de sencillo. El socialismo del siglo XXI es tan sólo porque estamos en el siglo XXI. Es casi una obviedad decirlo. El descubrimiento del origen de la explotación capitalista es una verdad científica del mismo valor y de la misma objetividad que el movimiento de traslación de la Tierra en torno al Sol. No necesitamos a Einstein para que nos explique a través de la Ley de la Relatividad General y las geodésicas, la causa por la que pasamos del verano al otoño. Newton es más que suficiente. Los resultados son idénticos y las matemáticas infinitamente más sencillas. No necesitamos entender los huecos negros, o las teorías de Hawking para colocar un satélite en órbita. Puede ser que las comunicaciones, la informática etc., hayan complicado un tanto la realidad del capitalismo moderno, pero la esencia, (el pollo del arroz con pollo) sigue siendo la misma que hace siglos atrás. No hacen falta los "economistas cuánticos" o la "matemática tensorial" para explicarnos el origen de la explotación y la depauperación del sistema capitalista en la actualidad

El llamado socialismo del siglo XXI es equivalente a decir que debemos construir un avión del siglo XXI. Pero ese avión deberá vencer la gravedad, como hizo el del siglo XX. En el siglo XXI, tal cual desde hace unos cuantos miles de millones de años, la constante G de Gravitación Universal sigue siendo la misma que calculó Newton (G = 6,7 x 10-11 m3 / Kg . s2 ). Coincido que debemos fabricar aviones más cómodos, rápidos y seguros, pues las exigencias del siglo XXI difieren de las del siglo XX, pero la razón última de una pieza que deba vencer la gravedad es la misma. Haciendo un parangón pudiéramos decir que nuestro avión que trató de vencer la gravedad en 1917 tomó altura y se estrelló contra la superficie terrestre. Mas nos vale buscar las causas antes de tanto discurso futurista, pues por mucho siglo XXI que haya, G sigue invariante. Del siglo XIX al XXI las razones primigenias de la explotación capitalistas son las mismas: La expropiación del trabajo. Entonces sólo hay una manera de transitar "del reino de la necesidad al reino de la libertad". Basta ya de caracolear, que cada instante de tiempo está en nuestra contra.

El avión se nos cayó y creemos ahora que por tener computadoras, celulares o INTERNET, éste podrá desafiar la gravedad sin tener en cuenta G ¡No señor! La gravedad seguirá siendo la misma hasta que colapse el planeta. Más nos vale apurarnos, dejarnos de retórica y asumir de una buena vez que el enemigo sigue siendo el mismo. Tal vez más vulgar, guerrerista y peligroso, pero el mismo. Apurémonos, eso sí, en saber quiénes somos nosotros.

Y entonces ¿por qué León Trotsky? No es obstinación por una figura histórica como muchos me acusan. Es tan sólo porque este hombre tiene muchas pistas de la caja negra de aquel avión que quiso hacer despegar la historia.

Hoy hace 65 años que León Trotsky fue asesinado de la manera más grotesca. 65 años después nos salpica todavía aquella sangre. Debió bastar aquel asesinato para extinguir el derecho del Kremlin a pretender alguna vez monopolizar y acuñar el pensamiento socialista, pero lo siguió haciendo y a estas alturas está convertido en estatua de sal. Con la medalla de la Estrella Roja de Ramón Mercader se acuñaba, entre vítores secretos y cobardes, la defunción del socialismo verdadero. Ese asesinato constituyó uno de los actos de terrorismo de estado más perversos en la historia, pues el glorioso Octubre del 1917 se suicidó aquel 20 de agosto.

Mercader después de cumplir la condena en México estuvo en Cuba. No me entero todavía con quién se reunió, ni por dónde caminó, ni siquiera si pudo mirar de frente las palmas de Martí, ni las cenizas de Mella. Murió en Cuba, por más que me cueste aceptarlo, el hombre que tuvo en sus manos, sin él imaginarlo, la misión de tratar de desaparecer la izquierda de las ideas del socialismo... estuvo en los 60, en esos años luminosos del Che Guevara... Me parece que es absolutamente imposible.

Por supuesto, el camino de la supervivencia ideológica de la revolución cubana no tiene nada que ver con Mercader, la GPU y el estalinismo. Todo lo contrario, lo que hace sobrevivir a mi revolución ha sido precisamente el espíritu de León Trotsky, aunque paradójicamente no lo sepamos, porque ha estado oculto en los pliegues de la memoria histórica.

La verdad es testaruda y se abre paso como el agua lenta , pero constante e indetenible... Hay un canal misterioso en la revolución cubana que nace con el Partido Revolucionario Cubano, se funde con Mella, después con lo más radical del movimiento 26 de Julio, culminando de manera sublime en el Che Guevara. El canal del compromiso irrestricto de clase y del internacionalismo. Allí, silencioso, desconocido y difamado anda León Trotsky con pícara sonrisa. ¿Por qué durante muchos años le han prohibido a Trotsky relacionarse con la revolución cubana? Nunca lo he podido saber, porque si alguna revolución ha sido radical e interminable ha sido la nuestra, si alguien apeló por las revoluciones radicales e interminables fue sin dudas León Trotsky. Tal vez Martí no se equivocó cuando dijo que en política lo real es lo que no se ve.

De Julio Antonio Mella tendremos que hablar mucho, mucho más en otro momento y analizar con más profundidad su labor en México. Entre otros contamos con los trabajos excelentes de Olivia Gall y Alejandro Gálvez Cancino donde de manera absolutamente clara y precisa y con una carga documental excelente analizan la labor comunista de Mella en ese período. Al margen de que Mella citara a Trotsky una vez que regresara de la URSS y pudiera conocer los objetivos de la Oposición de Izquierda a través de Andrés Nin, (asesinado, para variar, por la GPU en la guerra civil española), o que le escribiera a un camarada en el libro La plataforma de la Oposición: "Para Alberto Martínez con el objeto de rearmar el comunismo. Julio Antonio Mella". su trotskismo declarado no es lo que más debe importarnos. Mucho más trascendentes fueron sus posiciones radicales en México. De hecho y por su consecuencia política "los trotskistas consideran a Mella como el iniciador de la corriente que más tarde conformó la Oposición de Izquierda en el partido Comunista Mexicano a decir de la historiadora Olivia Gall.

¡Y fue Julio Antonio Mella quien nos introdujo en el camino del socialismo en Cuba! Quien tendió ese puente hermoso entre Martí y el bolchevismo, quien fundió nuestro mejor pasado reciente, con el reciente futuro del mundo. Y a pesar de lo que se pueda decir, por más que algunos quieran enjaularlo en una patética bandera patriotera y le asignen un discurso escaso, es este Mella valiente, vigoroso, polémico ¡Y nunca otro! el primer comunista cubano.

El estalinismo que contagiamos después y que de alguna manera tuvo relevancia por unos años en la revolución socialista es eso no más... un virus contagioso, a pesar del cual y no sin batallas logró sobrevivir el ideal del socialismo, porque éstas estaban en la esencia misma del proceso revolucionario. Los partidos estalinistas no contribuyeron ideológicamente a nuestro proceso, ni cuando echaron a Mella del partido, ni cuando pactaron con Machado, ni en muchas otras ocasiones ¡Gracias a Dios!

Por ahí andan algunos camaradas trotskistas con mucho que contarnos, fieles a la revolución socialista.... y agradecidos por haber sido ayudados y escuchados por otro marxista consecuente que engalana junto a Mella el logotipo de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba: El Che.

Y es precisamente al Che al que quiero invitar, con todo y su estrella en la frente a dar esta bienvenida a León Trotsky en el 65 aniversario de su asesinato. El Che Guevara, símbolo del comunismo más radical, también llegó a instrumentar un trotskismo que no conocía. Y es tan sólo porque las verdades teóricas de Trotsky tienen la misma constancia que el valor de G, la constante de Gravitación Universal. El Che llegó a muchas de las tesis del pensamiento de Trotsky por su propia cuenta, sin saberlo nunca... sin que se lo dejaran saber.

Les expondré un par de ejemplos con los cuales empecé a descubrir una comunión secreta entre ambos: El Che Guevara fue de todos los revolucionarios que ha existido el que mejor entendió los principios de la revolución permanente...

A tal punto que murió por tratar de defender sus principios. Pero no tan sólo por morir llevando a la práctica estas tesis, sino también por arribar intelectualmente a sus esencias: Por ser el 65 Aniversario del asesinato de León Trotsky me permito repetir los tres aspectos de la revolución permanente.

Primer aspecto "La teoría de la Revolución Permanente resucitada en 1905, declaró la guerra a estas ideas demostrando que los objetivos democráticos de las naciones burguesas atrasadas, conducían en nuestra época, a la dictadura del proletariado, y que ésta ponía a la orden del día las reivindicaciones socialistas".

El Che fue terminante en eso. Déjenme decirlo en voz de Néstor Kohan: "Él (el Che) en ningún momento acepta que en América latina (y en el mundo diría yo) las tareas consistan en construir una "revolución nacional", "democrática", "progresista", o un capitalismo con rostro humano, que deje para el día de mañana el socialismo. Plantea de una manera tajante, muy polémica, que si no se plantea a la revolución socialista, eso es caricatura de revolución, que a la larga termina en fracaso o en tragedia, como pasó tantas veces" 5.

Son dos planteamientos idénticos. Los países subdesarrollados no tienen por qué razón esperar que un inglés o alemán decidan organizarse para hacer la revolución. Es más, el propio Trotsky mencionó en el Manifiesto de la Conferencia de Emergencia de la Cuarta Internacional, de mayo de 1940 "…la perspectiva de la revolución permanente no significa en ningún caso que los países atrasados deban esperar la señal de los países avanzados, ni que los pueblos coloniales deban esperar pacientemente a que el proletariado de los centros metropolitanos los libere. ¡Ayúdate a ti mismo!

El segundo aspecto de la teoría, caracteriza ya a la revolución socialista como tal. A lo largo de un período de duración indefinida y de una lucha interna constante van transformándose todas las relaciones sociales. La sociedad sufre un proceso de metamorfosis (...) Este proceso conserva forzosamente un carácter político (...). Las revoluciones de la economía, de la técnica, de la ciencia, la familia, (...) se desenvuelven en una compleja acción recíproca que no permite a la sociedad alcanzar el equilibrio.

Y dijo el Che en El Socialismo y el hombre en Cuba: "En este período de la construcción del socialismo podemos ver el hombre nuevo que va naciendo. Su imagen no está todavía acabada, no podría estarlo nunca ya que el proceso marcha paralelo al desarrollo de formas económicas nuevas" 6. Según el Che "el único descanso de los revolucionarios es la tumba".

El tercer aspecto: es el internacional. Dijo Trotsky: "Este aspecto de la teoría de la revolución permanente es consecuencia inevitable del estado actual de la economía y de la estructura social de la humanidad, únicamente un reflejo teórico. El internacionalismo no es un principio abstracto, sino únicamente un reflejo teórico y político del carácter mundial de la economía (...) La revolución socialista comienza dentro de las fronteras nacionales; pero no puede contenerse en ellas. La contención de la revolución proletaria dentro de un régimen nacional no puede ser más que un régimen transitorio, aunque sea prolongado, como lo demuestra la experiencia de la Unión Soviética. Sin embargo, con la existencia de una dictadura del proletariado, las contradicciones interiores y exteriores crecen paralelamente a sus éxitos. De continuar aislado el Estado proletario caería tarde o temprano, víctima de dichas contradicciones (...)"

Dijo el Che refiriéndose a los revolucionarios: "Si su afán de revolucionario se embota cuando las tareas más apremiantes se ven realizadas a escala local y se olvida el internacionalismo proletario, la revolución que dirige deja de ser una fuerza impulsora y se sume en una cómoda modorra, aprovechada por nuestros enemigos irreconciliables, el imperialismo, que gana terreno. El internacionalismo es un deber, pero también es una necesidad revolucionaria" .

No voy a detenerme demasiado. Si alguien luchó por hacer cada vez más socialista la revolución cubana fue el Che. El Che se lanzó a la construcción del socialismo en una tierra atrasada y profundizó día a día su carácter socialista... y lo abandonó todo en nombre de la revolución mundial. No conozco otro que haya hecho lo mismo. No creo que haya habido mayor fidelidad a las tesis de la revolución permanente. Si las condiciones en Bolivia eran o no eran propicias... es tema para otro análisis y no el de la revolución permanente. Podemos criticarle que fue un revolucionario demasiado permanente o demasiado consecuente.

Y otro aspecto que con las debidas diferencias de circunstancias acercan el pensamiento de Trotsky al del Che es, sin dudas, la decidida opción por la economía planificada. Es cierto que Trotsky optó al principio por la NEP en el joven estado soviético, dada las terribles condiciones económicas del llamado Comunismo de Guerra. Pero después, casi desde el comienzo, Trotsky criticó este estado de cosas. Sostuvo como nos dice Isaac Deutscher "que con la transición a la NEP, la necesidad de planificar se había hecho más urgente (...) Precisamente porque el país volvía a vivir bajo una economía de mercado debía tratar de controlar el mercado y prepararse para ejercer su control. Volvió a platear la demanda del Plan único, sin el cual era imposible racionalizar la producción, concentrar los recursos en la industria pesada y establecer el equilibrio entre los diversos sectores de la economía"

Las posiciones del Che a favor del plan y su proverbial animadversión a la NEP son harto conocidas. De hecho el Che insistía que Lenin de haber tenido tiempo la hubiera reconsiderado. Y no sólo al plan: El Che se pronunció en sus últimos años sobre la democracia socialista. Escribió Michael Löwy en Rebelión: "Sabemos que en los últimos dos años de su vida Ernesto Guevara avanzó mucho en su toma de distancia hacia el paradigma soviético (...) Entre estos documentos se encuentra una crítica radical al Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS, redactado en 1966 (...) Una de ellas es muy interesante, porque demuestra que en sus últimas reflexiones políticas Guevara se acercaba a la idea de la democracia socialista".

Ahí está el Che, sin haber estudiado suficientemente a León Trotsky, acuñando las tesis trotskistas más consecuentes. Quizás nunca lo supo, pero no importa. Eso indica solamente que esas tesis son verdad y a su vez le otorga, paradójicamente, mucha más fuerza y vigor al pensamiento de Trotsky. En 1965 el Che le escribe a Armando Hart estando en Tanzania acerca de sus convicciones para el estudio de la filosofía marxista. En el apartado VII le dice "y debería estar tu amigo Trotsky, que existió y escribió según parece".

Podrán imaginarse entonces lo poco que conocía sobre el fundador del Ejército Rojo. Sin embargo pudiera parecer que en su último año pudo acercarse bastante a su literatura. Juan León Ferrer, un compañero trotskista que trabajaba en el Ministerio de Industrias me lo ha comentado. El Che recibía además el periódico de su organización y fue el Che quien lo sacó de la cárcel después de su regreso de África. El compañero Roberto Acosta, ya fallecido, tuvo gran camaradería con Guevara. Según Juan León Ferrer durante las zafras azucareras debatían estos temas. Este camarada sostiene que el Che se había leído La Revolución Permanente y es sabido que a Bolivia marchó con La Historia de la Revolución Rusa. en su mochila de combate. Y así podríamos poner muchos más ejemplos donde de alguna manera estos dos revolucionarios ejemplares encendían la luz por la misma ruta.

Los dos dirigieron a un ejército y a un naciente estado socialista de manera brillante y exitosa, asumiendo a Carlos Marx desde el estribo del caballo; los dos fueron ideólogos revolucionarios que tomaron el poder e intentaron profundizar sus procesos revolucionarios manteniéndose fieles a Lenin y Fidel respectivamente, reclinados, eso sí, a la izquierda de ambos. Por representar el ideal más acabado del internacionalismo y la consecuencia revolucionaria, fueron los dos brutalmente asesinados.
Ernesto Guevara me hizo trotskista. Cuando tuve acceso a Trotsky, muy tarde para mi gusto, me di cuenta que muchas de esas cosas... ya me las había dicho desde niña el Che. Al leer sus primeras páginas confirmé aquello que tantas veces sentí en sus textos: que la revolución no tiene nada que ver la idiosincrasia nacional. Y que, por esto, en el socialismo no tenían espacio los pronombres "nuestro " o vuestro", que la teoría revolucionaria , al igual que las leyes de la física tenía el mismo idioma universal. Que tal como señalara Armando Hart en otra época: "Nuestra lucha no es solamente por Cuba, sino por todos los trabajadores y explotados del mundo. Nuestras fronteras son morales. Nuestros límites son de clase" 10

Lo que más reconozco en Trotsky es eso... la manera de hablar, la pasión que me despiertan todavía sus discursos. Fue lo mismo que me conquistó del Che Guevara. Por eso milito en su ejército y en el del Che sin traicionar a ninguno. Ambos esgrimen con la misma verdad de luz la palabra, el fusil y el corazón.

Camaradas: Alcancemos de una vez nuestra mayoría de edad. Son demasiadas las injusticias de la explotación; demasiada grande la evidencia de la única solución; y son ya demasiados nuestros muertos. León Trotsky nos vuelve a convocar a la lucha ¡Démosle la bienvenida sin trámite alguno! Su anfitrión es el Che Guevara y los pueblos de América Latina que claman por el socialismo. Trotsky ganó de forma dramática la partida teórica. Armemos nuestros movimientos revolucionarios sin dilación con confianza. Trotsky y el Che están en nuestro partido. Sacudamos de una buena vez el árbol desenmascarando a los nuevos reformistas que no dejan avanzar a la revolución bolivariana que está llamada a ser la punta de lanza, el primer peldaño de una revolución continental sin precedentes.

Recordemos una vez más que el Sol, las estrellas... y la gravedad terrestre son nuestros aliados.

¡Proletarios de todos los países uníos!

La Unión Soviética contra el socialismo
Cuando los dos grandes sistemas de propaganda mundiales están de acuerdo sobre alguna doctrina, se requiere un esfuerzo intelectual para escapar de sus grilletes. Tal doctrina es que la sociedad creada por Lenin y Trotsky, y moldeada más tarde por Stalin y sus sucesores tiene alguna relación con el socialismo en un sentido preciso históricamente o con significado de este concepto. De hecho, si hay una relación, es la relación de la contradicción.

Está suficientemente claro por qué ambos enormes sistemas de propaganda insisten sobre esta fantasía. Desde sus orígenes, el Estado Soviético ha intentado aprovechar las energías de su propia población y la gente oprimida de otros lugares en servicio de los hombres que sacaron provecho del fermento popular en Rusia en 1917 para conseguir el poder estatal. Una enorme arma ideológica empleada para este fin ha sido la proclama de que los directivos del Estado están llevando a su propia sociedad y al mundo hacia el ideal socialista; una imposibilidad, como cualquier socialista—seguramente cualquier marxista serio—debería haber entendido a la primera (muchos lo hicieron), y una mentira de proporciones de mamut, como la historia ha revelado desde los primeros días del régimen bolchevique. Los amos han intentado obtener legitimación y apoyo mediante la explotación del aura de ideales socialistas y del respeto que está correctamente acorde con ellos, para ocultar su propia práctica ritual, ya que ellos destruyeron todo vestigio de socialismo.

Acerca del segundo principal sistema de propaganda mundial, la asociación del socialismo con la Unión Soviética y sus clientes sirve como poderosa arma ideológica para reforzar la conformidad y la obediencia a las instituciones capitalistas, para asegurar que la necesidad del auto-alquiler a los propietarios y directivos de estas instituciones será contemplada virtualmente como una ley natural, la única alternativa a la mazmorra "socialista". Así, el liderazgo soviético se retrata a sí mismo como socialista para proteger su derecho de manejar el club, y los ideólogos occidentales adoptan la misma postura para prevenir la amenaza de una sociedad más libre y justa. Este ataque articulado contra el socialismo ha sido altamente efectivo para minarlo en el periodo moderno.

Uno debe tomar nota de otro instrumento usado de manera efectiva por los ideólogos capitalistas estatales en su servicio al poder y privilegio existentes. La denuncia ritual de los así llamados Estados "socialistas" está repleta de distorsiones y a menudo de simples mentiras. Nada es más fácil que denunciar al enemigo oficial y atribuirle cualquier crimen: no hay necesidad de tener que cargar con las demandas de pruebas o lógica mientras uno marcha en el desfile. Los críticos de la violencia y atrocidades occidentales a menudo intentan establecer la realidad récord, reconociendo las atrocidades criminales y la represión que existen mientras exponen los cuentos que son mezclados al servicio de la violencia occidental. Con regularidad predecible, estos pasos son interpretados de primeras como apologías del imperio del mal y sus sirvientes. Así se preserva el Derecho a Mentir en el Servicio del Estado, y la crítica de la violencia y atrocidades del Estado es socavada. Vale la pena también mencionar el gran atractivo de la doctrina leninista para la "intelligentsia" moderna en periodos de conflicto o sacudida. Esta doctrina permite a los "intelectuales radicales" el derecho a mantener el poder estatal y a imponer la cruda regla de la "Burocracia Roja", la "nueva clase", en los términos del análisis de Bakunin de hace un siglo. Como en el Estado bonapartista denunciado por Marx, ellos se convierten en "los sacerdotes del Estado", y en la "excrecencia parasitaria sobre la sociedad civil" que dirige con mano de hierro.

En periodos en los que hay poco desafío a las instituciones capitalistas de Estado, los mismos compromisos fundamentales llevan a la "nueva clase" a servir de directivos e ideólogos estatales, "golpeando al pueblo con el bastón del pueblo", en palabras de Bakunin. No es muy extraño que los intelectuales encuentren la transición desde "comunismo revolucionario" a "celebración de Occidente" tan fácil, volviendo sobre un guión que ha evolucionado de tragedia a farsa durante el pasado medio siglo. En esencia, todo lo que ha cambiado es la valoración de dónde está el poder. La sentencia de Lenin de que "socialismo no es nada sino el monopolio capitalista estatal hecho para beneficiar a todo el pueblo", el cual por supuesto debe confiar en la benevolencia de sus líderes, expresa la perversión del "socialismo" hacia las necesidades de los sacerdotes del Estado, y nos permite comprender la rápida transición entre posiciones que superficialmente parecen diametralmente opuestas, pero que de hecho están bastante cercanas.

La terminología del discurso político y social es vaga e imprecisa, y constantemente degradada por ideólogos de uno u otro color. Sin embargo, estos términos tienen al menos algún residuo de significado. Desde sus orígenes, el socialismo ha significado la liberación de los trabajadores de la explotación. Como observó el teórico marxista Anton Pannekoek, "esta meta no es alcanzada y no puede ser alcanzada por una nueva clase dirigente y gobernante que sustituye a la burguesía", sino que sólo puede ser "realizada por los mismos trabajadores siendo dueños de la producción". La apropiación de la producción por los productores es la esencia del socialismo, y medios para conseguir esto han sido ideados regularmente en periodos de lucha revolucionaria, contra la amarga oposición de las tradicionales clases dominantes y los "intelectuales revolucionarios" guiados por los principios comunes de directivismo leninista y occidental, adaptados a circunstancias cambiantes. Pero el elemento esencial del ideal socialista permanece: convertir los medios de producción en la propiedad de productores libremente asociados y de este modo en propiedad social de gente que se ha liberado de la explotación de su patrón, como un paso fundamental hacia un más amplio reino de libertad humana.

La "intelligentsia" leninista tiene una agenda diferente. Ellos concuerdan con la descripción que Marx hace de los "conspiradores", quienes "se apropian del proceso revolucionario en desarrollo" y lo distorsionan para sus fines de dominación; "De aquí su más profundo desdén por un alumbramiento más teórico de los trabajadores sobre sus intereses de clase", los cuales incluyen el derrocamiento de la Burocracia Roja y la creación de mecanismos de control democrático sobre la producción y la vida social. Para los leninistas, las masas deben ser estrictamente disciplinadas, mientras que los socialistas lucharán para lograr un orden social en el cual la disciplina "se convertirá en superflua" ya que los productores libremente asociados "trabajan según su propio acuerdo" (Marx). El socialismo libertario, además, no limita sus intentos al control democrático de los productores sobre la producción, sino que busca abolir toda forma de dominación y jerarquía en cada aspecto de la vida social y personal, una lucha sin fin, ya que el progreso en conseguir una sociedad más justa llevará a nueva intuición y entendimiento de formas de opresión que pueden estar ocultas en la práctica y conciencia tradicionales.

El antagonismo leninista a los más esenciales rasgos del socialismo fue evidente desde el mismo comienzo. En la Rusia revolucionaria, los soviets y los comités de fábrica se desarrollaron como instrumentos de lucha y liberación, con muchas imperfecciones, pero con un rico potencial. Lenin y Trotsky, al asumir el poder, se dedicaron inmediatamente a destruir el potencial liberatorio de estos instrumentos, estableciendo el mando del Partido, en la práctica su Comité Central y sus Líderes Máximos- exactamente como Trotski había predicho años antes, como Rosa Luxembourg y otros marxistas de izquierda advirtieron en esos momentos, y como los anarquistas habían entendido siempre. No sólo las masas, sino incluso el Partido debía estar sujeto a "vigilante control desde arriba", mantenía Trotsky mientras hacía la transición desde intelectual revolucionario a sacerdote de Estado. Antes de hacerse con el poder del Estado, el liderazgo bolchevique adoptó mucha de la retórica de gente que estaba unida a la lucha revolucionaria desde abajo, pero sus verdaderos compromisos eran bastante diferentes. Esto era evidente antes y se convirtió en clarísimo cuando asumieron el poder del Estado en Octubre de 1917.

Un historiador simpatizante de los bolcheviques, E. H. Carr, escribe que "la inclinación espontánea de los obreros a organizar comités de fábrica y a intervenir en la dirección de las fábricas fue inevitablemente alentada por una revolución que llevó a los obreros a creer que la maquinaria productiva del país les pertenecía a ellos y podía ser manejada por ellos a su propia discreción y para su propia ventaja" (el énfasis es mío). Para los obreros, como un delegado anarquista dijo, "Los comités de fábrica eran elementos del futuro... Ellos, no el Estado, deberían ahora administrar". Pero los curas del Estado sabían más, y se movieron enseguida para destruir los comités de fábrica y para reducir a los soviets a órganos de su control. El 3 de Noviembre, Lenin anunció en un "Decreto de Refuerzo sobre el Control de los Trabajadores" que los delegados elegidos para ejercitar tal control iban a ser "responsables ante el Estado del mantenimiento del orden y disciplina más estrictos y de la protección de la propiedad". Cuando el año acababa, Lenin señaló que "nosotros pasamos del control de los obreros a la creación del Consejo Supremo de Economía Nacional", que iba a "sustituir, absorber y suplantar la maquinaria del control de los obreros" ( Carr ). "La misma idea de socialismo está encarnada en el concepto de control de los obreros", se lamentó un sindicalista menchevique ;el liderazgo bolchevique expresó el mismo lamento en acción, demoliendo la misma idea de socialismo.

Pronto Lenin iba a decretar que el liderazgo debía asumir "poderes dictatoriales" sobre los trabajadores, quienes debían aceptar "incuestionable sumisión a una voluntad única" y, "en los intereses del socialismo", debían "obedecer incuestionablemente la voluntad única de los líderes del proceso de trabajo". Mientras Lenin y Trotsky procedían con la militarización del trabajo, la transformación de la sociedad en un ejército del trabajo sometido a su voluntad única, Lenin explicaba que la subordinación del trabajador a "la autoridad individual" es "el sistema que más que ningún otro asegura la mejor utilización de los recursos humanos"- o como Robert McNamara expresó la misma idea, "la vital toma de decisiones... debe permanecer en la cúspide... la amenaza real a la democracia viene no de la demasiada dirección, sino de la poca dirección"; "si no es la razón la que dirige al hombre, entonces el hombre pierde su potencial", y la dirección no es otra cosa que el mando de la razón, lo que nos mantiene libres. Al mismo tiempo, el "faccionalismo"—por ejemplo, cualquier cantidad mínima de libre expresión y organización—era destruido "en los intereses del socialismo", ya que el término fue redefinido para sus propósitos por Lenin y Trotsky, quienes procedieron a crear las estructuras proto-fascistas básicas convertidas por Stalin en uno de los horrores de la edad moderna.

El fallo al entender la intensa hostilidad hacia el socialismo por parte de la "intelligentsia leninista" (con raíces en Marx, sin duda), y el correspondiente mal entendimiento del modelo leninista, ha tenido un impacto devastador en la lucha por una sociedad más decente y un mundo habitable en Occidente, y no sólo allí. Es necesario encontrar una vía para salvar el ideal socialista de sus enemigos en ambos centros de poder mundiales, de aquellos que siempre buscarán ser los sacerdotes del Estado y los directivos sociales, destruyendo la libertad en el nombre de la liberación.

Crisis en Rusia: El fracaso del libre mercado
Rusia se encuentra en una encrucijada. Los estrategas del capital se están enfrentando a una situación totalmente diferente a la que esperaban cuando colapsó el antiguo régimen estalinista. Pensaban que sería una tranquila transición al capitalismo, y eso es lo que no han conseguido.
Occidente se ha quemado los dedos, el colapso en la "confianza" se expresó con el elocuente lenguaje del dinero contante y sonante: no invertirán. Su política actual es: nada de dinero para Rusia a menos que mantenga el programa de reformas. Esta idea quedo perfectamente clara cuando el presidente Clinton fue a Moscú para aconsejar al pueblo ruso que no eligiera el "camino fácil", es decir, el regreso a la economía nacionalizada y planificada, debían elegir el camino duro: el camino de la "reforma de mercado". Es decir, le dijo al pueblo ruso que debía tener más de lo mismo, seguir con la misma política que ha ocasionado la actual catástrofe.

La razón para la alarma en las salas de reuniones y despachos occidentales está bien clara. La burguesía ve que con el colapso en la tentativa de ir hacia el capitalismo, surge la posibilidad de regresar a algún tipo de economía nacionalizada, planificada y centralizada. Esta perspectiva les aterra, no sólo por lo que significaría para Rusia, sino debido a su impacto en todo el mundo, comenzado con las denominadas economías emergentes (o mejor dicho sub-emergentes). La crisis mundial del capitalismo se expresa en el efecto dominó de la crisis económica que comenzando en Asia, se extendió a Rusia y ahora amenaza a toda América Latina. Ciertos gobiernos como ocurre en Malasia están intentando protegerse introduciendo medidas proteccionistas y control estatal, atentando contra la política de "libre mercado" impuesta por el imperialismo a través del FMI. Esto es sólo el anticipo de la inevitable reacción en contra del "libre mercado". Los estrategas del capital lo ven como una amenaza mortal para su sistema, y no se equivocan.

El pesimismo de la burguesía occidental se expresa en las páginas de los periódicos más serios. El Financial Times (18/8/98) se quejaba: "Rusia ha sufrido una derrota que podría acabar en desastre, no sólo para Rusia, sino para el resto del mundo".

Los marxistas ya lo advertimos

Persiguiendo su propio sofisma, los jesuitas de la escuela occidental de economía política dicen que el fracaso en Rusia, Indonesia, Malasia, Corea del Sur y los demás que eran puestos como brillantes éxitos del "mercado", no es el fracaso del capitalismo, sino sólo de un modelo defectuoso de capitalismo. Desde el principio los marxistas explicamos que sólo se podría desarrollar un tipo de capitalismo en Rusia, el capitalismo "compinche" o mafioso. El capitalismo en Rusia, y en las demás economías emergentes de Asia y América Latina, ha entrado demasiado tarde en la escena de la Historia para desarrollar un papel progresista. Hace cien años Peter Struve señaló que cuanto más al Este vas, más podrida, corrupta y degenerada se convierte la burguesía. Aunque formalmente independientes, estos países están bajo el talón de EEUU, Japón y la UE. A través del mecanismo del mercado mundial están más subordinados y dominados por el imperialismo.

La corrompida burguesía rusa que surgió tras el colapso del estalinismo es similar en muchos sentidos a la burguesía de los países ex coloniales corrupta, parasitaria y dependiente del imperialismo. Bajo este régimen, la poca inversión que llegó de Occidente fue a parar principalmente a las materias primas, petróleo, gas, níquel y otros metales en los que es fabulosamente rica Rusia y que, con un estado lógico de los asuntos, lo haría un país próspero. Pero el naciente capitalismo ruso mostró rápidamente su bancarrota, en el sentido literal de la palabra. Este capitalismo compinche no tenía ningún interés de desarrollar la economía rusa. Su perspectiva era transformar Rusia en un proveedor de materias primas, con el propósito de enriquecer a la oligarquía dominante. No desarrollaron los medios de producción, como históricamente hizo la burguesía en occidente, e incluso hasta cierto punto en el Sudeste asiático hasta su colapso. Se comportaron como conquistadores persas, saqueando al Estado y al pueblo, derrochando su riqueza en lujo, o enviándola al extranjero.

El resultado final sería reducir a Rusia a la situación de país semicolonial, algo que provoca inevitablemente la resistencia, no sólo de las masas, sino también de una considerable parte de la antigua burocracia incluyendo el ejército, el complejo industrial militar y las burocracias regionales, que no han ganado nada y han perdido todo en el movimiento hacia el capitalismo. Durante los últimos siete años, todas las demás tendencias políticas hablaban de la supuesta "victoria final" del capitalismo en Rusia, sólo los marxistas insistimos en que el proceso no había terminado, que eran posibles diferentes resultados, pues existían muchas y serias contradicciones, y que, en condiciones de crisis económica mundial este podría volverse en su contrario, en especial en el caso de un movimiento de la clase obrera rusa. Ahora estas predicciones están haciéndose realidad ante nuestros propios ojos.

Colapso financiero y económico

El capitalismo compinche en Rusia ha demostrado ser incapaz de desarrollar las fuerzas productivas. Esta es la clave para comprender la actual situación. Marx y Engels explicaron que la viabilidad de cualquier régimen depende de su habilidad para desarrollar las fuerzas productivas. Durante los últimos seis años hemos visto una caída de la producción del 60%. Este colapso es distinto al de cualquier otro en la historia, mayor que el 30% de EEUU después de 1929, y sólo comparable a una derrota catastrófica, o más bien dos derrotas, en la guerra. Occidente envió a sus doctores económicos para practicar sus nocivos experimentos con el pueblo ruso. Prometieron que todo el dolor (dolor para las masas, no para ellos o para sus compinches rusos), sería recompensado al final con la prosperidad. Ahora todas estas promesas se han convertido en cenizas.

El intento de introducir el capitalismo ha fracasado. Siete años después del comienzo de la "reforma", somos testigos del total colapso de la economía rusa. Lenin dijo que la política es economía concentrada. El colapso económico está acelerando el proceso, estamos ante un importante punto de inflexión donde la cantidad se está transformando en calidad y todo se está convirtiendo en su contrario.

Uno de los principales problemas al que se enfrenta el Gobierno ruso es la incapacidad de conseguir dinero. Naturalmente, el pago de impuestos nunca fue el punto fuerte de la mafia. Los llamados nuevos rusos se negaron a pagar sus impuestos. Esta es una manifestación secundaria del parasitismo de la naciente burguesía rusa, a la que no le preocupa ni la actividad productiva ni el destino del pueblo y el estado ruso. Su horizonte estaba y está limitado a los negocios para enriquecerse mientras enviaban sus beneficios a Occidente.

Durante los últimos siete años salió más capital de Rusia a Occidente que el que entró en concepto de inversiones. La suma de capital que salió de Rusia se estima que alcanza los 140.000 millones de dólares, más que suficiente para renovar y modernizar la industria, si se hubiese utilizado para un fin productivo.

El parasitismo y la podredumbre de la naciente burguesía, su completa incapacidad para desarrollar las fuerzas productivas se expresa en la crisis financiera y la crisis del estado ruso. La Unión Soviética, con todas sus faltas y defectos, antes producía la mayoría de la comida y bienes básicos necesarios para su población. Ahora ha cambiado todo. Rusia importa más de la mitad de su comida. En el caso de Moscú la cifra alcanza casi el 80 por ciento. En tales circunstancias, el colapso del rublo presagia consecuencias calamitosas para el pueblo de Rusia.

Además de la ruina de la industria productiva y la agricultura rusas, profundamente dependientes de Occidente, también se ha producido una severa crisis de las finanzas del estado y un colosal endeudamiento. Para hacer frente a la ausencia de ingresos por impuesto, el Gobierno se vio obligado a financiar su gasto con los conocidos GKO bonos del Estado. Estos bonos a corto plazo ofrecían rendimientos del 60 por ciento o más; en estas circunstancias era una cuestión de tiempo que el Estado entrase en bancarrota. Simplemente se pagaba el gasto de hoy acumulando enormes deudas para el futuro. Cuando el Gobierno no tenga ya dinero para pagar el interés de estos bonos se encontrará con una gran crisis financiera.

Las deudas de Rusia han alcanzado la increíble cifra de 194.000 millones de dólares, y no puede devolverlas, situación que ha obligado a Rusia, en la practica, a suspender pagos. Esto ha causado las protestas de los inversores extranjeros, que ahora pueden esperar recibir sólo 15 ó 30 centavos por dólar invertido. El resultado es obvio, los inversores extranjeros evitan Rusia como una plaga, incluso las patéticas cifras de inversión extranjera que existían antes se agotarán, hundiendo a Rusia en una crisis aún más profunda.

Hemos recalcado repetidas veces que el elemento clave en toda la situación era la pasividad de la clase obrera. Cuando colapsó el estalinismo los trabajadores estaban desorientados. La experiencia de décadas de estalinismo causó confusión, en ausencia de un auténtico Partido Comunista, estaban sin dirección y no había otra alternativa. En algunos casos, como los mineros, estaban de acuerdo con el movimiento hacia el capitalismo. Pero la clase obrera aprende de la experiencia. La experiencia de los encantos del mercado en estos siete años ha demostrado lo que significa en realidad el capitalismo: acumulación de salarios atrasados durante meses, que el Gobierno no podrá pagar en años.

Con el colapso de la economía ha hecho aparición el trueque primitivo, las fábricas pagan a sus trabajadores con las mercancías que producen. Los trabajadores se ven obligados a vender en las esquinas pepinos en vinagre búlgaros, calcetines o cualquier otra cosa para poder alimentar a sus familias. Larry Elliott, redactor económico de The Guardian, explicó a Tribune (4/9/98). "La producción se ha reducido a la mitad del momento en que el comunismo colapsó. Las cosas son peores en las zonas rurales y una parte importante de la economía está funcionando sobre la base del trueque". Para un país que tuvo éxito en construir una economía poderosa, verse reducido a este nivel es traumático. Pero a partir del trauma y la amargura causadas por el hambre surge la necesidad para luchar. Aquí también los acontecimientos de los últimos meses y semanas marcan un importante punto de inflexión.

Crisis del régimen

No hay duda de que Ziugánov, secretario general del PCFR, intenta asustar a la burguesía rusa y a Occidente para que haga concesiones al comparar la situación a la que existía en enero de 1917, en vísperas del derrocamiento del zar. Al hacer esta comparación, dijo más de lo que deseaba.

Hay fuertes paralelos con el régimen de Rasputín y el actual régimen del Kremlin. La crisis del Gobierno es un nuevo síntoma de la crisis revolucionaria que se está desarrollando. Un estudio de la Historia demuestra que la revolución no comienza por abajo, sino en las alturas de la sociedad. El estrato dominante siente que la sociedad está en un impasse y busca una salida. La crisis se revela en primer lugar en una serie de escisiones desde arriba, un choque entre los "conservadores" y los "reformistas", es decir, un choque entre un sector que está a favor de continuar a la antigua usanza, y otro que quiere llevar adelante reformas y concesiones desde arriba para evitar una revolución desde abajo. Esto describe con seguridad la actual situación en Rusia. Alexis de Tocqueville señaló que el momento más peligroso para un régimen autocrático es precisamente cuando comienza a cambiar de rumbo.

Como el zar Nicolás (a quien parece que admira) y el Rey Luis XVI de Francia, Yeltsin posee una fatal combinación de testarudez y ceguera, mezclado con dosis de pequeña astucia animal en defensa de sus propios intereses. Yeltsin siempre ha sido un elemento impredecible en la ecuación. Como comentaba el Financial Times: "Después está la carta más descabellada de todas, el propio Yeltsin. Todas las reuniones, análisis y discursos parlamentarios públicos a fin de cuentas no tienen nada que ver. Lo que cuenta realmente es la voluntad del presidente, y durante los últimos cinco años Yeltsin ha proporcionado una amplia manifestación de lo volátil que puede ser". El impasse de la burguesía se revela en estas escasas líneas. Un individuo que sufre de avanzada demencia senil y años de abuso del alcohol y que permanece a la cabeza del Estado ruso podría precipitar la situación en pocos días.

En las primeras etapas de la actual crisis, Yeltsin parecía estar preparado para ceder algunos de sus poderes. Después se retractó de sus palabras, sus giros no son accidentales. Está apegado al poder para salvar su piel y los intereses sustanciales de su familia. Yeltsin teme ser destituido porque su familia ha saqueado la economía de la misma forma que la familia Suharto en Indonesia. Está aterrorizado por la perspectiva y eso explica porqué no está preparado para ceder sus poderes constitucionales. Los intereses de este hombre podrían hundir a Rusia en una caos mayor. Ya su testarudez ha obligado a los dirigentes del PCFR a oponerse, a pesar de todo, a Chernomirdin.

Los vaivenes desesperados de Yeltsin en los últimos meses no se pueden explicar simplemente en términos de inestabilidad personal, aunque indudablemente entra como un factor que agrava y complica la situación desde el punto de vista de Occidente. Es una expresión de la profunda crisis del régimen, que está en un impasse total. La repentina destitución de Chernomirdin y su sustitución por Kiriyenko en primavera tomó a todo el mundo por sorpresa. Después en un intento desesperado cambió la situación, Yeltsin intentó reponer a Chernomirdin, pero era el peor candidato que podría haber elegido por su pasado. Fue líder del Gobierno durante cinco años y las encuestas mostraban que el 95% de la población detestaba a Chernomirdin, que era visto como el responsable del colapso económico. La caída de Chernomirdin, candidato de Yeltsin, tras su rechazo en la Duma fue una señal clara de que algo fundamental había cambiado, suponía no sólo un incidente accidental, sino una crisis del propio régimen.

El ejército y el peligro del bonapartismo
Algunos comentaristas han especulado con la posibilidad de que un hombre fuerte tome el poder y corte este proceso. Hablan de una solución bonapartista, algún tipo de golpe de Estado. La verdad es que no faltan candidatos para el empleo de dictador, pero no es una cuestión del deseo subjetivo o de un individuo. Las leyes de la contrarrevolución son similares a las de la revolución. No puede ser llevada a cabo en cualquier momento y en cualquier circunstancia. Depende de la correlación de fuerzas de clases en la sociedad. Sobre todo depende de la situación interna del ejército. Pero esto no existe en el vacío. El ejército siempre refleja una sociedad en general, y el ejército ruso refleja la sociedad rusa. Donde la sociedad está dividida en contradicciones extremas, como en el caso de Rusia, esto tiene un profundo efecto sobre el ejército, que tiende a dividirse en líneas de clase.

Ya hay informes de motines en la flota del Mar Negro y el Financial Times informaba de que: "Mal pagados y subalimentados, los soldados individuales han tenido que disparar sobre sus oficiales". Este es un síntoma claro de la crisis revolucionaria que se está desarrollando. ¿Si los soldados están disparando a sus oficiales cómo se puede utilizar al ejército contra la clase obrera? Sería un arma inútil de la reacción bonapartista, que normalmente ocurre cuando los trabajadores están desmoralizados y pasivos como resultado de graves derrotas. Esto podría ocurrir en el futuro, si los trabajadores fracasan en tomar el poder en sus manos y transformar la sociedad en líneas socialistas. Antes de que tal escenario de pesadilla se produzca, la clase obrera se moverá muchas veces. Por tanto la perspectiva bonapartista es pospuesta, porque no pueden recurrir a las tropas.

Alexander Lebed, el ahora gobernador de Siberia y ex general, es uno de los candidatos obvios para el empleo de dictador de Rusia. Como la mayoría de los militares, la comprensión que tiene Lebed de la política es bastante primitiva, pero sí que comprende que la perspectiva del bonapartismo en este momento está plagada de dificultades. En realidad Yeltsin probablemente consideró la posibilidad de suprimir el Parlamento y gobernar por decreto. La razón por la que no lo hizo no es porque no quisiera, sino porque no podía. Sopesando las acciones que se le presentaban a Yeltsin tras el rechazo de la Duma a Chernomirdin, The Economist decía: "Una cuarta opción, más peligrosa, sería declarar el estado de emergencia y gobernar por decreto sin referencia a la Duma. Pero el presidente está demasiado débil para que tan imprudente plan tuviese éxito. ‘Las autoridades caerían en 24 horas’, dijo Lebed".

La perspectiva para Rusia no es la reacción bonapartista, sino movimientos revolucionarios de la clase obrera. Esto es lo que aterroriza a la burguesía, tanto a la rusa como la occidental. El único escenario que todos desechaban y que nosotros mantuvimos todo el tiempo, ahora es tomado en serio por los estrategas del capital. El mismo artículo del The Economist señala que: "ahora la clave es si se pueden evitar consecuencias políticas y sociales más miserables; si el malestar puede entrar al final en erupción entre los pobres, o quizá incluso entre el ejército.

Tanto los soldados, como las fuerzas de seguridad y los trabajadores clave, como los mineros y los conductores de tren se han contenido. El malestar en las calles, espontáneo u organizado está aún por estallar. Si esto ocurre, la elección de un nuevo primer ministro podría ser irrelevante" (Idem).

El ejército se ve afectado en todas las revoluciones. Pero en este caso no estamos ante un ejército burgués clásico. Este ejército normalmente se escinde en líneas de clase con las tropas pasando al lado de los trabajadores. Lo que ocurrió en Albania es útil para comprender lo que puede ocurrir en Rusia. Frente a una insurrección de las masas en Albania el año pasado, no sólo fueron las tropas normales las que se pasaron al lado de la revolución, sino también importantes capas de los oficiales, probablemente la mayoría. Cuando las masas albanesas entraron en los cuarteles, no encontraron resistencia. Las puertas se abrieron y los soldados distribuyeron las armas a la población. Muchos oficiales ayudaron a adiestrar a los insurgentes en el uso de las armas, especialmente en el sur, donde el movimiento fue más lejos.

En el caso de Rusia, los oficiales están divididos al igual que toda la sociedad rusa. No es una simple división entre los trabajadores y la élite dominante. La antigua burocracia no es una masa homogénea, está también dividida. Están aquellos que han conseguido mucho de la transición al capitalismo, como los Chernomirdin, pero también está el grueso de la burocracia, en especial la del Complejo Militar Industrial y la de las regiones fuera de Moscú y San Petersburgo, que han ganado muy poco. Esta división se refleja en el ejército y en el estado en general, un estado que la burguesía todavía no ha logrado moldear en un instrumento seguro de la clase dominante. "Siete años después, el estado ruso consiste en un puñado de instituciones poco enraizadas, una presidencia, un parlamento, un banco central y poco más, que no han ganado la confianza pública, y que son empequeñecidas por un impenetrable cinismo, incompetencia, chantaje y un peso muerto burocrático"

¿Vuelta atrás?
Enfrentados con el dramático colapso de la economía rusa, los estrategas del capital, tras haberse negado con firmeza a esta posibilidad en el pasado, ahora hablan abiertamente de la posibilidad de una "vuelta atrás" de Rusia, a alguna forma de economía planificada centralmente. Tal posibilidad, como explicamos hace tiempo, está implícita en toda la situación. Realmente muchos rusos darían la bienvenida a los "viejos buenos días", bajo Breznev, con algunas reformas y más democrático, algunos ¡incluso sin ellas!. A pesar de la burocracia y el régimen totalitario, la economía nacionalizada y planificada garantizaba un empleo, una pensión, cuidado sanitario y educación, y nadie pasaba hambre. Comparado con los horrores del capitalismo, esto parece como una edad dorada.

Sin embargo ésta no es la perspectiva de Ziugánov, y menos la de Yeltsin u otros representantes de la oligarquía. Estos caballeros han levantado el espectro de la vuelta atrás frente a Occidente para sacar más dinero de ellos. En realidad quieren continuar con el proceso hacia el capitalismo. El problema es que no pueden, Rusia necesita mucho dinero, y Occidente les ha ofrecido una cantidad minúscula comparada con sus necesidades. Se calcula que Rusia necesitaría 50.000 millones de dólares anuales durante diez años para desarrollar su economía sobre bases capitalistas, pero sin esta cantidad de dinero es imposible.

En la visita de Clinton a Moscú, les dijo a los rusos que deberían elegir la "opción dura" del capitalismo y, si lo hacían, se verían recompensados con la ayuda de Occidente. Pero los rusos ya han escuchado esto antes, y saben que todas las promesas de ayuda por parte de Occidente se quedan en nada. Son escépticos, y su escepticismo no ha disminuido por el hecho de que Clinton no mencione una suma de dinero.

El profundo colapso económico, y la ausencia de una perspectiva seria de inversión real o ayuda de Occidente aumenta la perspectiva de retorno a algún tipo de régimen estalinista, por ejemplo alguna forma de economía centralizada y planificada pero sin el control democrático y la dirección de la clase obrera. La posibilidad de volver a alguna forma de economía planificada viene directamente del impasse que sufre Rusia. El régimen actual está hendido con escisiones en todas las direcciones. La burocracia está interesada sobre todo en salvarse a sí misma. Enfrentados con una recesión en Occidente y el colapso de las "reformas de mercado" en Rusia, la idea de que el "antiguo régimen" era más estable y garantizaba sus privilegios debe ser una idea que progresa entre esta capa de la burocracia. Frente a una crisis cada vez más profunda, y amenazados con la revolución desde abajo, la burocracia y el estado podrían escindirse. No pueden depender de los cuerpos de hombres armados. La posibilidad de una vuelta atrás no está en absoluto descartada, en especial en caso de una recesión mundial.

Este régimen temporalmente tendría el efecto de empujar la economía hacia adelante, pero más tarde todos los males del anterior régimen estalinista, burocratismo, ineficacia, corrupción y nepotismo resurgirían. Como ya hemos dicho en el pasado, este sería un régimen débil precisamente porque la clase obrera rusa no es la pequeña, e inculta clase trabajadora de los años veinte, sino la fuerza decisiva en la sociedad. No toleraría este régimen durante mucho tiempo, sino que rápidamente lo borraría para instalar un auténtico régimen de democracia obrera.

La perspectiva de un régimen neoestalinista aterroriza a Occidente. Significaría que Rusia arrastraría tras de sí a los Estados bálticos, y a la mayoría de las antiguas Repúblicas Soviéticas, sumidas en una crisis profunda, y que con toda probabilidad voluntariamente volverían. Los estados Bálticos han tomado el camino del mercado, y se verán afectados porque la mayoría de sus exportaciones van a Rusia. Bielorrusia ya ha avanzado duramente en el camino hacia el capitalismo, y está en serias dificultades, con una inflación anual del 60 por ciento y la moneda en bancarrota, el rublo bielorruso, ha caído respecto al dólar de 60 a 100 en sólo un mes; el ucraniano no está mucho mejor. Ucrania se puede ver obligada a dejar de pagar su deuda. Sólo tiene reservas de 800 millones de dólares, suficiente sólo para pagar las importaciones de un mes. Si Rusia cae, Ucrania va detrás, ya que está en una posición incluso peor que la de Rusia. Los ucranianos tienen un proverbio: "Si está lloviendo en Moscú, pronto lloverá aquí". Esto es verdad, el colapso del capitalismo en Rusia rápidamente producirá la misma situación en Ucrania. Ya los ucranianos están mirando con nerviosismo a Rusia y sacando sus conclusiones: "Culpan de la crisis rusa a la reforma (el capitalismo) ‘dice un banquero occidental con residencia en Kiev’ , y la reacción refleja es que no debemos tener reforma aquí" (The Economist, 5/9/98).

Europa del Este también se enfrenta a una creciente crisis, que probablemente seguirá, comenzando con países débiles como Bulgaria y Rumania. Incluso países como Polonia, Hungría y la República Checa se enfrentarán con serias dificultades. A pesar de que en estos países el proceso de restauración capitalista ha ido más lejos,

4 comentarios - El nacimiento de la URSS (III)

@_mao_
memuevoatunovia dijo:jajajaj te quedastes en el tiempo amigo recien te descongelaron??? ya no existe mas el comunismo el regimen mas atroz que tuvo la humanidad


Osea que para vos todo aquel que ahonda en los acontecimientos de la historia esa un "quedado en el tiempo"? Mierda, y eso que escuchado conceptos raros... pero el tuyo me supera.
@angels_and_airwaves
_mao_ dijo:
memuevoatunovia dijo:jajajaj te quedastes en el tiempo amigo recien te descongelaron??? ya no existe mas el comunismo el regimen mas atroz que tuvo la humanidad


Osea que para vos todo aquel que ahonda en los acontecimientos de la historia esa un "quedado en el tiempo"? Mierda, y eso que escuchado conceptos raros... pero el tuyo me supera.

Idem, pero este pelotudo es el que hace post anti-che, un boludito que ni para servir a un pensamiento de derecha puede.
@el_regreso_de_mao
igual trotski no me va mucho, para mi la gran figura despues de lenin es stalin...
@_mao_
angels_and_airwaves dijo:
_mao_ dijo:
memuevoatunovia dijo:jajajaj te quedastes en el tiempo amigo recien te descongelaron??? ya no existe mas el comunismo el regimen mas atroz que tuvo la humanidad


Osea que para vos todo aquel que ahonda en los acontecimientos de la historia esa un "quedado en el tiempo"? Mierda, y eso que escuchado conceptos raros... pero el tuyo me supera.

Idem, pero este pelotudo es el que hace post anti-che, un boludito que ni para servir a un pensamiento de derecha puede.


Bueno, pero una cosa es tomar posicion politica hacia cierto lado, y defender esa posicion como se pueda. Pero otra muy distinta es insinuar que se es picapiedra por mirar para atras.