Augusto César Sandino (II)

Augusto César Sandino (II)

Sandino: Relato de su lucha

Biografía

Nace en Niquinohomo el 18 de Mayo de 1895. Hijo ilegitimo de un terrateniente Gregorio Sandino y de una campesina mestiza Margarita Calderón. Con estudios primarios y desde muy joven trabajando como comerciante o mecánico. Por una disputa debe irse de Nicaragua. Trabajará en Guatemala para la United Fruit Company y en Tampico (México), para la Huasteca petroleum. Las tensiones entre el gobierno mexicano y el de Estados Unidos sobre el control de los recursos petrolíferos por un lado, la situación del todavía México revolucionario le hace tomar conciencia a Sandino, de la situación similar en la que se encuentra su país.
De vuelta a Nicaragua ve la precaria situación de los obreros y campesinos, sobre todo de aquellos que trabajan para compañías norteamericanas, que al igual que en el XIX, reciben como pago una serie de cupones que apenas tienen valor adquisitivo.
Llego a un país donde se estaba gestando un pequeños movimiento nacionalista, y sobre todo anti-estadounidense. Se unirá a las filas liberales, en octubre de 1926, del General Moncada. Aportará a la lucha unas armas que él compra por valor de 300 $. Sandino participa de las tradicionales disputas entre liberales y conservadores por el poder. Detrás de la lucha entre ambas facciones estaban los intereses de Estados Unidos, que atendiendo a sus intereses apoyaba a uno u otro de los partidos. Pese a unirse a la facción liberal, esta le repudia por que su movimiento ocupa un espectro muy amplio de la sociedad indígena y obrera nicaragüense muy distanciado de la oligarquía liberal. Las armas de su grupo armada eran demasiado antiguas para luchar contra las tropas conservadoras de Adolfo Díaz, y cuando pedía armas a los liberales de Moncada estas le eran negadas. Es en este contexto de conflicto latente; (el 6 de Enero de 1927) es cuando 16 Barcos de guerra de los Estados Unidos, al mando del Almirante Latimer, desembarcan en Nicaragua, con el objetivo de sostener a Adolfo Díaz. Él en un discurso lamenta su anterior retirada de suelo nicaragüense (1925):
“(...) les doy la bienvenida a su regreso en ayuda de nuestra nación, en tanto yo sea presidente y en los gobiernos que me sigan, los marinos de la Unión deben permanecer en mi país”.
Estas palabras muestran la realidad de Nicaragua en aquellos momentos, una realidad a la que se opondrá en todo momento Augusto Cesar Sandino.
En mayo de 1927, los liberales guiados por José María Moncada, entregan las armas al representante de los marines en Nicaragua (Henry L. Stimpson). Un acuerdo que suponía el definitivo espaldarazo presidencial por parte de Estados Unidos a ejecutivo conservador. Y el reparto de poderes entre conservadores y liberales. Sandino ve como una vez más los liberales, se mueven más por intereses de una pequeña oligarquía abandonando de nuevo al pueblo nicaragüense. Sandino no se vende, si en México le llamaban vendepatrias, por la tradicional actitud inoperante de los nicaragüenses ante la continua intromisión de los Estados Unidos. Ese mismo mayo de 1927 Sandino marcha con unos pocos fieles a Jinotega, para proseguir la lucha. Allí escribe el famoso manifiesto de El Mineral suscrito desde San Albino, estableciendo los puntos de su lucha: contra los oligarcas criollos, los invasores yanquis y en defensa de los oprimidos. La guerrilla Sandinista había comenzado.


La Guerrilla de Sandino.

Los comienzos del General Sandino no son nada fáciles. Pocos son los hombres que tiene a sus ordenes. La mayoría mal equipados y poco preparados para la guerra. Opta por crear el cuartel General en Las Segovias, en uno de los lugares más inaccesibles, en Cerro Chipote o Chipotón. La situación no se le presentaba nada fácil, pues pocos hombres debían enfrentarse al mejor ejército moderno del momento. Un ejército que había tenido una mayor preparación bélica, que el de Sandino. Esta preparación fue la guerra europea.
Desde Las Segovias, Sandino emprenderá una labor informativa de lo qué es y consiste su obra, mediante la elaboración de toda una serie de manifiestos. En todos ellos justificará su lucha contra el opresor yanqui, pedirá la unión del mundo latinoamericano para hacer un frente común contra Estados Unidos. A parte de criticar a los representantes gubernamentales de Managua por aceptar y favorecer la existencia de marines estadounidenses en suelo nicaragüense. La presencia de una guerrilla, provoca el temor de la burguesía pactista, la cual no dudará en ofrecer cargos al General de Hombres libres para que abandone su lucha. Incorruptible, él no se vende.
El malestar impulsa a Moncada (Mayo 1927) a enviar tropas a Jinotega, en la expedición también irán tropas estadounidenses. Ocupan parte del territorio, motivando la salida de Sandino a las montañas de aquella zona. Durante los meses siguientes, es cuando tiene lugar más intensamente la labor preparatoria de sus fuerzas, y la realización de manifiestos.

Críticas estadounidenses contra la invasión nicaragüense.

En julio de 1927, tiene lugar el primer enfrentamiento entre la Guerrilla de Sandino y los invasores estadounidenses, en lo que se conocerá como Batalla de Ocotal. La bárbara actuación de los marines, al ametrallar a la población. Esto provocó las primeras divisiones en Congreso y Senado estadounidenses criticando la acción exterior de los Estados Unidos en América Latina:
“Hemos impuesto nuestra fuerza a los países débiles, indefensos y sin poder alguno asesinando a millares de sus súbditos, y los hemos atacado cuando esperaban que los defendiéramos. Hemos usado de la doctrina Monroe para impedir que las naciones europeas que simpatizan con esas repúblicas americanas acudieran en su exilio(...)”Discurso de H.H: Knowles, ex ministros en Nicaragua y en la República Dominicana.
No sólo fueron criticas las voces en los medios políticos, también en los públicos, sobre todos en diarios estadounidenses de tendencia liberal. Destacando muchos de ellos, que si la intervención estadounidense era para salvaguardar los intereses de un canal que todavía no había sido construido.

Hacia la configuración de la Guerrilla.

Las tropas de Sandino, no paraban de sufrir derrota tras derrota sobre todo por que los marines eran tropas de elite. Además estas tropas se dedicaron por practicar una guerra de castigo, atacando cualquier emplazamiento campesino ante el temor a que estos fueran guerrilleros de Sandino. A la larga esa persecución se convertirá en el mejor aliado de la causa sandinista.
Era clara, la difusión internacional del movimiento en el que estaba sumido Nicaragua, sobre todo en un periodo como el de entreguerras en el que las sociedades se estaban polarizando cada vez más. Los ejemplos los encontramos, en actos como los de Gabriela Mistral o cuando los ejércitos de Chiang Kaishek entraban victoriosos en Pekín, el retrato de Sandino figuraba como estandarte en varios cuerpos del ejército revolucionario chino. Un visitante famoso a las filas sandinistas será el caudillo salvadoreño Agustín Farabuno Martí, hubo alejamiento entre ellos motivado por cuestiones ideológicas
Siempre han generado las simpatías de la opinión pública, aquellos que luchaban contra el grande. Sandino en ningún momento tratará de vencer a los Estados Unidos, tan sólo garantizar la marcha de estos fuera de su país.
Las continuas derrotas hicieron aprehender al General Sandino de cual sería la táctica de lucha. Había que evitar que los invasores contaran con armamento superior, eligieran el terreno y el modo de los combates, pues eran profesionales y era lo que venían haciendo hasta el momento. La adopción de la táctica de guerrilla, suponía jugar a favor del factor sorpresa, entendiendo por tal, el empleo de la emboscada y la retirada inmediata. Esta técnica fue empleada por primera vez en septiembre de ese año, en la ciudad de Telpaneca, con éxito. El conflicto entre ambos ejércitos, era muy violento.
La situación de la Nicaragua en tiempos de la Guerrilla era la siguiente, si Sandino controlaba valles, montañas y ríos. En este campo sus fuerzas eran imbatibles. Los marines controlaban las ciudades. El mundo urbano guardaba una neutralidad benévola con fuerzas de ocupación y guerrilla sandista, les interesaba salvaguardar lo que tenían.
Los efectivos en ambos bandos eran de unos 3000 los hombres de Sandino, y 12000 en los marines. La composición de su ejercito no sólo era de nicaragüenses sino también de latinoamericanos, europeos y algunos asiáticos. Las ideologías entre estos soldados eran variadas, pero a todos les unía un sentimiento común, echar a los yanquis. El mismo Sandino dirá de los objetivos de su lucha.
“La verdadera independencia de Nicaragua Derivará de su integración espiritual, económica y política en el seno de una confederación de pueblos centroamericanos, para la búsqueda común de una solución socialista de sus problemas como pueblos.”
El armamento de la guerrilla era bastante vetusto, empleándose en algunos casos, fusiles de la guerra de Cuba. Se empleaban también armas hechas a mano, como las famosas bombas de Sandino. Pero el arma más eficaz era el servicio de información y espionaje. Llegándose a crear en la selva nicaragüense un argot particular y un sistema de signos para la comunicación entre elementos sandinistas.
No podemos pensar que la guerrilla sandinista era un cuerpo de milicias corrientes, era un cuerpo disciplinado. Donde cualquier tropelía de los mandos de Sandino se veía castigada con la muerte.
Por el bando contrario, un elemento clave para la lucha contra Sandino será la aviación. Pidiendo cada vez más la marina de Estados Unidos, más aviones. Se ametrallaba a toda persona que iba por la selva, no importaba en ese momento si estaba con Sandino o no. Los marines no asimilaran bien la idea de perder en tierra casi continuamente. Podemos establecer aquí un símil histórico con la futura Guerra del Vietnam, pues era común el bombardeo por parte estadounidense de la frontera hondureña, alegando que era zona de aprovisionamiento ocasionando la matanza de civiles.

Elecciones en Nicaragua.

En octubre de 1927, llegaban a Washington los Generales Emiliano Chamorro (Conservador) y José María Moncada (Liberal), para ver legitimadas las candidaturas de ambos a la presidencia. Participando estos, en diversos actos, con los grupos financieros inversores en Nicaragua. El objetivo, conseguir el patronato del dólar. Dado que la Constitución nicaragüense no permitía a ninguno de ellos ocupar el cargo.
Mientras los generales se dedicaban a la “campaña” en Estados Unidos. Sandino prosiguió con la lucha armada, tomando posiciones estratégicas sus hombres, en varios puntos de Nicaragua. La mayor parte de la documentación la encontraremos de los mismos escritos de Sandino. Llama la atención la utilización muchas veces de maniquís para engañar a los marines, los cuales se proponían mediante emboscadas cazar a Sandino. Siendo en la mayoría de los casos el cazador cazado. Un haciéndose Sandino muchas veces el muerto, para provocar el nerviosismo de las tropas yanquis.
Aquel conflicto tan violento deparará en una guerra de medios, donde la prensa de izquierdas estará a favor de Sandino, destacando las atrocidades de los marines. Los periódicos conservadores dirán lo contrario. Deducimos de todo esto que el movimiento sandinista fue relativamente conocido a escala mundial, estableciendo grupos de opinión a favor de uno u otro bando.
Las Conferencias Panamericanas.
La Sexta Conferencia Panamericana comenzó el 16 de enero de 1928, y resultó un fracasó dado que la tensión nicaragüense estuvo presente durante todas las reuniones. Existía un sentimiento común para todos los países de América Latina, de que el Tío Sam, estaba demasiado presente en la vida política de estos países.
Fue una reunión bastante turbada desde el principio, pues la llegada de la delegación de Moncada, no levantó muchos el animo a los asistentes. En esta Conferencia que tuvo lugar en La Habana, se oyeron cosas como la del Presidente de Estados Unidos:
“El gobierno de Estados Unidos no tiene, propósitos imperialistas y tampoco los tendrá en el futuro”
Una paradoja bastante seria. En aquellos momentos tenían problemas con Estados Unidos, casi la totalidad de los Estados Americanos. Motivado sin lugar a duda, por la aplicación de la doctrina política del “Big Stick”, de Theodore Rooselvelt. No será hasta que otro Rooselvelt llegue a la presidencia, cuando la tensión entre Estados Unidos y las demás potencias latinoamericanas se dirima. Esta cambio en la actitud de los Estados Unidos, se derivaría de la Política de buena vecindad practicada por su presidente.
El ejemplo lo encontraremos en la Séptima Conferencia Iberoamericana, celebrada en 1933 en Montevideo. Donde se daban muestras por parte de Franklin Delano Rooselvelt y de su Secretario de Estado Cordell Hull a favor de un principio general de no intervención en los demás asuntos americanos.

Los largos años de la lucha

Mientras los asuntos de Nicaragua se discutían a kilómetros del país, la lucha del ejército de Sandino continuó. El 27 de febrero obtenía una victoria importante en El Bramadero. Destacaré de esta “Batalla”, la crudeza con la que se luchó, y como era normal después de estas escaramuzas, los desvalijamientos. Los saqueos era comunes en ambos bandos. Destacaban sin duda los de la guerrilla de Sandino, de ahí el apelativo de los periódicos oficiales a los tropas de Sandino con el trato de bandoleros También los marines hacían los mismo, sobre todo con las reliquias eclesiásticas. Esto no evitó que las condenas eclesiásticas fueran siempre contra Augusto Cesar Sandino (A.C.S):
“Las iglesias se hacían eco de la maledicencia, y cultivaban su apoyo a la intervención con una crítica despiadada a la resistencia, a la que atribuían desde todos los púlpitos características bolcheviques y ateas”
Las actuaciones algunas veces de la guerrilla tenían un cierto carácter místico, dado el componente indígena de las filas sandinistas. Sabemos de algunas impresiones de Sandino, mandando trasladar sus tropas a unas zonas, pues había soñado que desde allí iban a lanzar un ataque los yanquis. Siempre se cumplían estas previsiones.

La batalla mediática

Los conflictos no tenían sólo lugar en la Selva. También en los medios. La Guerrilla, solía tener a algunos periodistas a favor que relataban las luchas entre Sandino y los marines. Destaca uno de estos periodistas Froylán Turcios, director de la revista Ariel. Se convirtió en elemento de enlace entre él y los que deseaban enviar armas y hombres a Las Segovias, por Honduras. Por intercesión de los Estados Unidos se le ofreció un cargo a este hombre, con lo cual Sandino dejaba de tener uno de sus mejores propagandistas. La defección de Turcios le había privado de todo contacto con el exterior. Aprovechado por los diarios reaccionarios a proclamar la muerte de Sandino. Esto motiva la decisión de buscar la ayuda de otros países latinoamericanos. De ahí el futuro viaje de Sandino a México.
Eran normales las cartas entre personalidades de la izquierda europea y Sandino. Destacaremos a la del socialista Luis de Araquistain, quien en 1928 recibe un carta de Sandino a favor de la lucha republicana que por aquella época se estaba fraguando en España.
Cuando la guerra era mediática, sobre todo cuando se citaban las atrocidades de un bando y otro. Sandino empezó por tener prisioneros, pero al ver que el invasor aplicaba la ley de fugas a los soldados sandinistas, dejo de interesarle la propaganda, pagando con la misma moneda a los invasores, como él mismo les llamaba. Los marines, que no soportaron estar a merced de los sandinistas, optaran por echar a la población civil contra Sandino, cometiendo toda una serie de tropelías contra la población de Las Segovias. Llegando a una situación en la zona de tensión continua, pues o se coopera o se lucha contra él. Era común que hubiera gentes que se enrolaran en las filas del General de Hombres libres y quisieran asesinarle (José Santos Sequeira.)
Sandino continuamente desde sus manifiestos, procuraba que estos se convirtieran en proclamas a favor de la unidad de los pueblos de América frente al imperialismo de Estados Unidos. Del que sólo pedía un trato de Estado a Estado, y no a lo que parecía más de metrópoli a colonia. Critica continuamente la inoperancia de muchos estados ante el trato abusivo de EE.UU.
También tratará de establecer un plan de paz para Nicaragua, pidiendo para esto el apoyo de uno de los países punteros del cono sur americano, la Argentina de Hipólito Irigoyen. El plan de paz, no quiso ser conocido por el presidente Argentino, si bien la prensa rioplatense publica la carta de Sandino a su presidente. No cabe duda de que mantener buenos tratos con Estados Unidos valían más que la paz para Nicaragua.

el viaje a México

Iba para poco tiempo, con el objetivo de la obtención de armas y apoyo a su causa. Pero paso allí más de un año. Cruzo la mayor parte de Centroamérica hasta México pasando inadvertido, también por que así lo quisieron los países por aquellos que pasaba. En Julio de 1929, ya se encontraba en Veracruz, sino fue a la capital, es por que se lo impidieron.
La actividad guerrillera, no sufrió un paron sino que aumentó. Pues no sólo en Las Segovias se fraguaba la lucha contra los EE.UU. surgiendo grupos armados en toda Nicaragua. Uno de los motivos podrían ser las arengas desde México que mandaba Sandino.
Pese a estar allí más de un año obtuvo muy poco para la causa Sandinista, apenas dos ametralladoras de mano. Fracasó también en su intento de unificar todos los movimientos revolucionarios de Iberoamérica. Se entrevistó con el presidente mexicano Portes Gil, si bien no obtuvo de él, más que promesas.
Mientras en su país, el número de efectivos norteamericanos se reducía en el combate contra las tropas de Sandino. El motivo la Constabularia Nacional se había transformado en Guardia Nacional. Los soldados sandinistas ahora se enfrentaban a sus hermanos, y la Guardia Nacional empleaba sus mismas tácticas de combate:
“Los nuevos combatientes se tiraban al suelo. Avanzaban entre la selva en lugar de utilizar los caminos, evitaban los pueblos, dispuestos para el espionaje y se servían de los mismos métodos de guerrillas impuestos por Sandino.”
Estados Unidos se veía cada vez más cansado e impotente, al ver que los resultados no llegaban, a la par que la situación se estaba viendo como ajena, aquella no era la lucha de los intereses de Estados Unidos. Era la lucha de los intereses de unos pocos de Estados Unidos. Cada vez era mayor la crítica de los diarios liberales, hacia ese conflicto, al que al parecer no se le podía poner fin. Paulatinamente dejará su presencia al mínimo, tan sólo a los agregados militares. Puede que este abandono progresivo de los marines se deba a la “política de vecindad.”
Este giro en la política estadounidense, dio sus primeros pasos en 1930. Un día después de que Moncada accediera al cargo, tras las elecciones. El nuevo presidente de los EE.UU. Edgar Hoover, proclamará que no iba a quedar ningún oficial extranjero en Nicaragua. Era un intento de hacer disminuir la tensión entre los Estados Unidos y los demás países americanos. Pues sabemos que durante el recorrido de Hoover por algunos países americanos, pudo sentirse molesto ante las manifestaciones antinorteamericanas de las que era testigo.
La existencia de tropas estadounidenses, no será nada gratuita. Pues el ya maltrecho erario nicaragüense, se verá cada vez más vacío, y la hacienda endeudada. Los gastos militares impedirán su utilización en otros campos, como la inversión pública. Pon tato la situación de guerra motivaba, por un lado el mayor endeudamiento del país con Estados Unidos, y por el otro la progresiva pauperización del país, poniendo fin al desarrollo.
Estos hombres de la Guardia Nacional, se educaban la mayoría de manos de oficiales del ejército yanqui, en la Academia Militar. Enseñanza demasiado liviana, pues formaba oficiales en apenas 6 meses. Diremos de todo esto que le mayor legado que dejó EE.UU. en Nicaragua fue una casta militar.

La lucha continua.

En Junio de 1930, regresa a Nicaragua con las manos vacías. Pese a contar con victoria de su ejército, y a contar con apoyo de la prensa mundial de izquierdas, incluida la estadounidense. Estaba sólo en la lucha contra Estados Unidos, ningún país latinoamericano se sumaba a la rebelión. Es un sus continuos manifiestos, proclamaba que la independencia de Nicaragua sólo se conseguía con cooperación de los pueblos de América latina.
El motivo principal por el que Sandino vuelve a tierras nicaragüenses es por el intento del gobierno de llevar a los campesinos a campos de concentración. Se utilizará una nueva forma de mantenimiento de la guerrilla. El control de ciertas industrias, en especiales madereras, obligara a los propietarios a pagar un “impuesto revolucionario.” Son años de reactivación de la lucha en la selva, con combates en los márgenes de río Coco.
En ese contexto de la lucha tiene lugar el llamamiento a las elecciones. Donde se abrirá una brecha entre liberales (Moncada) y una facción de su partido que le rechazaba. Estos a su vez se enfrentaban a los conservadores de Chamorro y Díaz. La Guardia Nacional tomará parte a favor de Moncada. Este intentará reformar la Constitución, para poder ser reelegido. En su anterior visita a Estados Unidos lo único que conseguirá será la negativa oficial de EE.UU. Sandino y su ejército optarán por llamar a la abstención, para él y su ejército esas elecciones no era sino una farsa. Ante las elecciones que se avecinan, Sandino y su ejército amenazaran con una serie de incursiones, que tendrían lugar en las principales ciudades de Nicaragua. Ya que su ejército se distribuye por todo el suelo nicaragüense.
El año 1932 comienza con las mismas batallas de siempre, es decir un tira y afloja entre sandinistas y los marines la Guardia Nacional, un conflicto que parecer ser que tiene un fin cada vez más cercano. Estados Unidos estaba cumpliendo su promesa de ir retirando sus tropas. Pero existía incertidumbre pues el conflicto en Nicaragua aún no había finalizado. Si era cierto que las tropas norteamericanas iban saliendo del país, pero la presencia de yanquis, en puestos de importancia como la Guardia Nacional (oficialía) y en cargos económicos, como la dirección de Aduanas, no daban muestra de ello.
A finales de 1932, la actividad guerrillera y política de Sandino se centra en exclusividad en lograr la mayor abstención ante las próximas elecciones. La cosa no estaba nada clara y más ante el enunciado por parte de las tropas estadounidenses de su marcha a principios de 1933. ordenará a sus Generales (Umanzor), la toma de posiciones estratégicas. El día 14 de octubre, el partido de los trabajadores de Nicaragua declara la huelga General electoral. Pese al boicot las elecciones se celebran llegando a la presidencia el Liberal Sacasa. Sandino y su ejército no reconocerán al nuevo presidente y si lo harán con H. Portocarrero, propuesto por Sandino a la presidencia.
Octubre de 1932, comienza con el acuerdo de liberales y conservadores de alcanzar la paz con Sandino. Una junta de notabilidades locales, formada por liberales y conservadores formarán el “Grupo Patriótico”, convinieron en gestionar una amnistía total, y una promesa entre liberales y conservadores de respetar el resultado electoral de las elecciones de noviembre de 1932. Moncada fue el único que se resistió a la firma del documento, todavía presidente. Un intento a la desesperada de mantenerse en el poder, quizás con la ayuda militar que le proporcionaba la Guardia Nacional.

Paz y Muerte


Para Sandino era un mal menor la victoria liberal, y se está pensando seriamente en dialogar con el presidente electo. Sandino un poco contrariado todavía por el resultado de las elecciones, y su campaña por la abstención, pues sólo lo había hecho 1/3 de los electores. Decide crear el Estado Libre de las Segovias, pidiendo al incipiente Gobierno Revolucionario del Salvador que no reconocieran al Liberal Sacasa. A su vez comienza una serie de incursiones del ejército sandinista, a las ciudades del país. Se inicia una auténtica guerra Civil, pues ya los yanquis habían salido del país, y el conflicto era entre sandinistas y la Guardia Nacional. Nos encontramos por tanto en 1933.
Comienza el año 1933, sin los marines en Nicaragua, y con los Liberales de Sacasa en el gobierno. Uno de los puntos de Sandino se había cumplido, pero la presencia de estadounidenses en diversos puestos del país, todavía entorpecía la paz. Continua una actividad guerrillera cada vez más fuerte. Sabemos de casos en los cuales la Guardia Nacional se pasa al bando de Sandino. Hay una actividad arrolladora de las filas de Sandino, en todos los frentes del país, saldándose la mayoría con victorias.
Sacasa ordenaría a Sofonías Salvatierra encargarse de entablar relaciones con Sandino. Le dan un documento para que se entregue a Sandino proponiéndole, una reforma constitucional que vendría a servir para lograra una mayor representación de las minorías (uno de sus objetivos). Llegaba el momento de llevar a cabo el plan del Acuerdo Patriótico. El gobierno de Sacasa, no sentara muy bien desde el principio a la Guardia Nacional, que a los 15 días de Gobierno ya se desbarajusta una intentona golpista.

Los acuerdos de paz

Los primeros contactos habían tenido lugar a finales del año anterior. Entre las condiciones de Sandino para la paz está:
“El gobierno de Sacasa debe ser libre y no traer compromisos públicos ni privados con los Estados Unidos del Norte América”.
Salvatierra contestará por carta que respecto a las relaciones con EE.UU. no existían acuerdos públicos o privados, y que desde primeros de enero, no había ni un solo soldado de la intervención. El 12 de enero Salvatierra marchará hacia Las Segovias a entrevistarse con A.C.S. Volverá a finales de enero con una propuesta conocida como el Protocolo de Paz:
“... Convencerse de que prescindirá de la intromisión extraña en las finanzas de Nicaragua y la determinación que tenga respecto a la llamada Guardia Nacional; saber si el doctor Sacasa tiene pactos con interventores norteamericanos.

Por Iniciativa del Ejecutivo, el Congreso Nacional de Nicaragua decrete la creación de un nuevo departamento (sito en el Cuartel General de Sandino, con el objetivo de declararlo zona neutral, o a modo de tierra de nadie)

Las autoridades civiles y militares del departamento sean nombradas dentro de los miembros que han integrado nuestro ejército. Las armas deberán formar parte del nuevo ejército como defensa de la República

Extraer de los archivos nacionales e incendiar todos los documentos en que se califique de bandolerismo la actitud que asumió el suscrito y su ejército el 4 de Mayo de 1927, cuando el Gobierno de los estados unidos de Norteamérica, amenazó a los ejércitos nicaragüenses desarmarlos si no se sometían a su despótico capricho.

Revisión de los tratados Bryan-Chamorro, sobre la construcción del canal y la base marítima de Fonseca, la cual debe ser declarada una base naval de nacionalidad indohispana...”
Se concertó una tregua a partir del 23 de Enero, con una duración de 15 días, durante el cual se entablarían conversaciones para un armisticio final. La Guardia Nacional violará la tregua varias veces, demostrando la falta de acatamiento al Presidente; no eran los únicos, una parte del Congreso, las clases pudientes cultivaban el odio contra Sandino. Se trató muchas veces por parte de estos aquellos de romper el tratado de paz. Continuaran las incursiones de la Guardia Nacional, sobre la futura zona neutral. Los combates entre la Guardia Nacional y los generales de Sandino eran todavía la nota predominante. Se demostraba de esta forma, que las riendas de Nicaragua las llevará más la Guardia Nacional de Anastasio Somoza, que el Presidente. Eran continuos los llamamientos de Sacasa a la paz, sobre todo a la Guardia Nacional. Los militares contestaran al Jefe de Gobierno que eran los sandinistas los que la rompían.
Existía un principio para la paz, que fue aceptado por Sacasa. Tras encuentros, idas y venidas de Salvatierra a Las Segovias, para dialogar con Sandino. Augusto Cesar decidirá dialogar con Sacasa en Managua. El 2 de febrero dialoga por primera vez con el Presidente. Esa misma noche se firmará un convenio para la paz.
Este convenio vendría a ratificar el Protocolo de Paz. Se proclamará una amnistía a los hombres de Sandino, se creará un nuevo departamento territorial en el antiguo Cuartel General de Sandino, resguardado por su guerrilla, con el fin de garantizar la seguridad de estos, y a modo de zona neutral, para que paulatinamente entreguen las armas. Salida de los marines, apoyo a la reunión en Buenos Aires con idéntico temario, y que el gobierno admitiera su derrocamiento por el pueblo si éste consideraba negativa su gestión
El ejecutivo estará a favor de la paz desde el primer momento, y dará muestras de su fe, aprobando un crédito, para gastos de pacificación y obras públicas. A pesar de todo la Guardia Nacional continuará con la actividad hostil. Muchos soldados desarmados del ejército sandinista, resultaran heridos por las persecuciones de la Guardia Nacional. Esta situación provoca el temor del ejecutivo ante el torpedeamiento del proceso de paz. Sacasa obligará a Somoza a que controlé mejor a sus hombres. El 22 de febrero Sandino procede a la entrega de armas estipulada.
Ante los cumplimientos de los acuerdos por parte de ambos. Sandino viajará a Managua por segunda vez, para recabar de Sacasa el cumplimiento del pacto contraído y garantías para sus hombres desarmados, hace circular el rumor de que va a solicitar dinero. El error fue no hacer constar en el pacto de paz las condiciones que habían sido estipuladas en el Protocolo inicial, le presentaban como renunciando a sus aspiraciones a favor de una Nicaragua libre del pacto Chamorro-Bryan. Por ello recibió la critica de algunos de sus Generales como Gustavo Alemán Bolaños. La Guardia Nacional continuará con sus tropelías, pues todavía seguía aplicando la Ley de Fugas. Decir que si bien es cierto que los estadounidenses se habían marchado, la Guardia Nacional representaba la pervivencia de los intereses de EE.UU.

La muerte de Sandino

Preocupaba al presidente Nicaragüense la rivalidad existente entre Somoza y Sandino, lo cual amenazaba la estabilidad de los tratados de paz. Conseguirá una reunión entre ambos en febrero de 1934. Sandino desde las Segovias comenzaba a llamar la atención ante las continuas tropelías de las tropas de Somoza a sus hombres. Aquello no era una paz muy justa. Este temor obligó a Sandino a no entregar la totalidad de las armas, con el fin de defenderse como pudieran y que si su presencia era lo que motivaba la tirantez existente, estaba dispuesto a abandonar el país. Su deseo de conseguir una paz duradera y una Nicaragua independiente le llevará a aceptar la entrevista entre Somoza y él. Con lo cual inicia su tercer y último viaje a Managua.
Sandino había llegado a la capital para dar por finalizadas sus gestiones en pro de la paz. "Yo no dispararé un tiro más. Haremos la paz aunque se oponga el mismo señor presidente. Mi resolución es irrevocable, por ese ideal he venido, desafiando los riesgos y haciendo cara a los rencores y odios de la Guardia Nacional", le había manifestado, al escritor Salvador Calderón Ramírez, el general Sandino. La entrevista prosiguió y Sandino agregó: "Para mí quiero no absolutamente nada, solamente pido garantías para mi gente. Mis hombres, después de la agitación de la guerra, necesitan templar sus músculos en el trabajo. Así como los llevé al matadero para repeler a los invasores, anhelo, hoy día, hacerlos entrar en el deber y enseñarles que si el AYER era de pólvora, destrozo y aniquilamiento, el HOY y también el MAÑANA deberán ser de actividad constructiva y de fecunda reparación".
Según relato del entonces ministro Sofonías Salvatierra en los "Últimos días de Sandino" en el auto cuando salieron de la Casa Presidencial, Sandino, don Gregorio Sandino y él viajaban en los asientos de atrás y los generales Estrada y Umanzor en los de adelante. Cuando venían por la avenida del Campo de Marte al pasar por el Hormiguero un destacamento de guardias nacionales les detuvo y el que hacía de jefe les gritó una orden: "!El que levante la mano será matado¡". Cuenta que las ventanillas del vehículo aparecieron erizadas de ametralladoras; Sandino y sus compañeros fueron despojados de sus armas y se les ordenó descender. Al jefe del pelotón él le dijo "!Oiga, soy ministro y venimos de Casa Presidencial", ¿qué ocurre?" y el militar respondió "Obedezco órdenes superiores" y sin agregar más hizo que todos entraran al patio del cuartel.
Sandino, exclamó: “¿Por qué semejante atropello?. Hecha la paz todos somos hermanos. Hace pocas noches el general Somoza me ha dado un abrazo en señal de concordia y hemos intercambiado retratos con dedicatorias en prueba de armonía.” se expresó Sandino ante los militares.
Y mientras Sandino hablaba alguien en el interior del cuartel se comunicaba por teléfono con el exterior. Luego el teniente López nos dijo: "Usted y don Gregorio Sandino permanecerán aquí hasta nueva orden, los demás habrán de seguirme". Rodeados por los guardias, Sandino, Estrada y Umanzor se perdieron en las sombras. Momentos después se escucharon disparos de fusilería y de ametralladoras, en tanto don Gregorio destacándose en la claridad de la mañana, dijo: "Ya están matando a Sócrates y sus compañeros". El ministro Salvatierra no pudo contestarle pero admiró la estoica serenidad y entereza del anciano. Pasados unos instantes se escucharon de nuevo el trueno de las ametralladoras:
"Están matando a Augusto" exclamó don Gregorio agotado totalmente por la emoción. Era la mañana del 21 de febrero de 1934.

El general Augusto César Sandino fue asesinado por órdenes expresas de Tacho Somoza. A los pocos meses en una cena reconocería la autoría del hecho.

"Hablad en las plazas, en las
universidades, en todas partes,
de ese general de América,
que se llamó Augusto César Sandino"
"Usadlo contra el panamericanismo
del silencio y que resuenen nuevas voces
de juventudes alertas en las atalayas,
pues la lucha de Sandino continúa".
Miguel Ángel Asturias


FUENTE:
libres
hombres
revolucionario

2 comentarios - Augusto César Sandino (II)

@nicaxeneize
"y se fue y se fue eran treinta con el".....Sandino padre de la libertad!!!!!
ay te dejo unos puntines....como sugerencia pones mas fotos y centralas