Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano


Manuel Belgrano / Historia de la Bandera Argentina /



Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, el primer economista argentino y uno de los intelectuales más lúcidos de la Revolución de Mayo, nació en Buenos Aires el 3 de Junio de 1770. En la casa paterna, cerca del Convento de Santo Domingo y fue bautizado en la Catedral de Buenos Aires al día siguiente. Hijo de comerciante genovés Domingo Belgrano y Peri y de Josefa González, cuarto descendiente de ocho hijos varones y tres mujeres. Estudió latín y filosofía en el Colegio de San Carlos y luego viajó a España, llegó a Europa en plena Revolución Francesa y vivió intensamente el clima de ideas de la época. Estudió en las universidades de Valladolid y Salamanca recibiéndose de abogado en la última. En 1794 regresó a Buenas Aires con el título abogado y con el nombramiento de primer secretario del Consulado, otorgado por el rey Carlos IV. Belgrano pensaba que la primera tarea que debía emprender para construir un país más justo consistía en modificar el sistema educativo colonial. Don Manuel propuso la absoluta igualdad de oportunidades para el hombre y la mujer. En 1798 escribió el primer proyecto de enseñanza estatal, gratuita y obligatoria. En 1801 Belgrano colaboró en la fundación del primer periódico que se editó en nuestro país: el “Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata”. El virrey Del Pino clausuró el “Telégrafo” el 17 de Octubre de 1802. En Marzo de 1810 Belgrano volvió a la actividad periodística editando el “Correo de Comercio”.

Durante los primeros meses de 1810 ya eran frecuentes las reuniones secretas en la jabonería de don Hipólito Vieytes. Allí asistían Belgrano y su primo, Juan José Castelli, Mariano Moreno, Cornelio Saavedra, Domingo French y Antonio Beruti, entre otros. Belgrano, su primo Castelli y Saavedra fueron los primeros en enterarse de la disolución de la Junta de Sevilla; Una gaceta que escapó de la censura del Virrey había llegado en una fragata inglesa. Al conocerse la noticia de la caída de la Junta de Sevilla – último bastión de la resistencia española frente a Napoleón – el grupo de la jabonería de Vieytes designó a Belgrano y a Saavedra para entrevistarse con el alcalde Lezica, con el objetivo de solicitarle la convocatoria a un Cabido Abierto. El 20 de Mayo de 1810 fueron precisamente Belgrano y Saavedra quienes solicitaron la reunión del Cabildo Abierto que se concretó el 22 de Mayo. Este proyecto dio inicio a un debate sobre el futuro de la colonia, pero el Virrey Cisneros intentó una maniobra política, formando el 24 una junta que lo tenía a él mismo como presidente. Por “incentivos” de Belgrano, Cisneros renunció el 25 y quedó formada la Primera Junta de Gobierno, con el propio Belgrano como vocal. En Agosto de 1810 Don Manuel fue enviado a Paraguay con el fin de terminar las acciones hostiles del gobernador Velazco. Belgrano, en marcha al Paraguay, dispuso el trazado definitivo de dos pueblos al llegar a Corrientes: Curuzú Cuatiá y Mandisoví. El 19 de Enero de 1811 los setecientos hombres de Belgrano se enfrentaron con los siete mil de Velazco. Su ejército quedó diezmado; Buenos Aires le pidió que se desviara hacia la Banda Oriental para unificar el mando. Allí Belgrano designó a Artigas como su segundo y luego le entregó el mando general de las tropas a Rondeau.

Finalmente Belgrano puedo hacerse cargo del Ejército del Norte, hasta entonces al mando de Pueyrredón. El 25 de Mayo de 1812 fue bendecida en la Catedral de Jujuy por el sacerdote Juan Ignacio Gorriti la bandera que usaba Don Manuel, una bandera que tenía dos franjas, una blanca y una azul celeste. En Agosto de 1812 los españoles invadieron Humahuaca y Belgrano evacuó Jujuy el 29 de Julio de 1812 dejando a los españoles un campo raso. Una vez instalado en Tucumán, Belgrano avanzó con sus tropas ganando la batalla de Las Piedras. El gobierno central le ordenó retroceder hasta Córdoba pero Belgrano desobedeció; se enfrentó a los españoles el 24 de Septiembre de 1812 a las ocho de la mañana. Una vez ganada la batalla viajó a Buenos Aires donde fue premiado. Luego volvió al Norte, a la zona de Potosí, allí sufrió las derrotas de Vilcapugio el 1 de Octubre de 1813 y Ayohuma el 14 de Noviembre del mismo año. Enterado del viaje de San Martín al Norte, pidió su relevo del mando, que entregó en Yatasto el 20 de Enero de 1814. En Enero de 1820 el general partió gravemente enfermo de sífilis, paludismo y una aguda hidropesía hacia su última misión; Pacificar la Provincia de Santa Fe. Imposibilitado de poder caminar y montar a caballo vuelve a Buenos Aires, el 13 de Abril de 1820 ya estaba en Capital. El 20 de Junio de 1820, en plena guerra civil, la ciudad tuvo ese día tres gobernadores y nadie se percató que ese mismo día moría pobre, enfermo y endeudado, Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano. Sólo el periódico de Buenos Aires, “El Despertador Teofilantrópico”, dirigido por el Padre Castañeda, fue el único de los ocho periódicos bonaerenses que se ocupó de publicar la muerte de Belgrano. En los días 27 y 28 se hicieron los funerales en la Iglesia de Santo Domingo.

En Octubre de 1883, 63 años después de la muerte de Belgrano, el Padre Martín Castro, recorría la capilla de Titiri, en el Altiplano boliviano, cuando dos cuadros de Santa Teresa llamaron su atención. El Padre Castro los descolgó y arrancó los marcos, sorprendido, advirtió que detrás de la tela había otra tela. Detrás de cada cuadro de Santa Teresa se ocultaba una bandera de dos metros de largo y más de un metro y medio de ancho. Ambas tenían manchas de humedad y sangre. El Padre Castro volvió a doblarlas con prolijidad y las escondió de nuevo detrás de los retratos. En 1885, dos años mas tarde, el nuevo párroco de la capilla, Primo Arrieta, motivado por la curiosidad de que si la humedad había llegado a los lienzos de los cuadros de Santa Teresa los descolgó, retiró los marcos y aparecieron las banderas. El Padre Arrieta las estudió con detenimiento; una de ellas tenía 2,34 por 1,56 con tres franjas horizontales, celeste, blanca y celeste, una bandera argentina. La otra medía 2,25 por 1,60 con tres franjas, roja, celeste, roja. Según una conclusión lógica de Arrieta, las banderas fueron ocultadas por su perseguido predecesor: Juan de Dios Aranívar. Conclusión que fue confirmada cuando el Padre Arrieta encontró en los libros parroquiales la firma de Aranívar en las novedades hasta el día anterior de la batalla de Ayohuma. Después su rastro se esfuma, posiblemente porque emprendió la fuga dejando ocultas las banderas en la capilla de Titiri. Arrieta también supo que Aranívar había sido amigo de Belgrano, dándole refugio en su capilla. En 1896 el gobierno boliviano entregó la bandera celeste, blanca y celeste al gobierno argentino. Hoy en día se la puede encontrar en el Museo Histórico Nacional. La otra bandera quedó en Bolivia y se la conserva actualmente en el Museo de Sucre. Más tarde el enigma de los colores de la segunda bandera fue aclarado, no era roja, celeste y roja sino blanca, celeste y blanca; Los colores del forro que la protegían detrás del cuadro se confundieron con la tela de la bandera original. Hay testimonios que dicen que aquella segunda bandera es la misma que Belgrano desplegó en las Barrancas de Rosario a principios de 1812.

Nunca se supo precisamente si los colores de la bandera argentina provienen del azul y blanco del cielo, del hábito de la Inmaculada Concepción, del penacho o el uniforme del regimiento de Patricios, del escudo del Consulado de Buenos Aires del que Manuel Belgrano fue secretario o de la Orden Monárquica de Carlos III. Pero uno de los más exhaustivos biógrafos de Belgrano, Bartolomé Mitre, en su “Historia de Belgrano” se había inclinado por la hipótesis de los Patricios, se convenció luego de que procedía de la Orden de Carlos III, lo que no excluye las demás hipótesis ya que dicha Orden Monárquica tomó sus colores del manto de la Virgen de la Inmaculada Concepción. Patrona de España e Indias.


jesus
Argentino de Corazón




Fuente: Trabajo mío con textos de Felipe Pigna y Jorge Lanata