Lance Armstrong que monstruo no?, sino lean su trayectoria:
Ciclista estadounidense. Considerado uno de los mejores de la historia, ya que ha ganado siete veces el Tour de Francia!!!, algo que ningún otro ha logrado. Además se ha convertido en una leyenda por haber superado un cáncer de testículos. Una vez recuperado, además de obtener estas victorias que lo consagraron a la fama mundial, creó la Fundación Lance Armstrong -para la lucha contra el cáncer- y escribió varios libros contando su increíble historia.

El lado oscuro del dopaje en el ciclismo, imperdible

Sin embargo en agosto de 2005, tras haber obtenido su séptimo Tour y haberse retirado del ciclismo de competición, surgieron en Francia rumores de dopaje; y según el diario deportivo francés L'Equipe, los nuevos análisis realizados sobre unas muestras tomadas años atrás al ciclista estadounidense resultaron positivos. Armstrong se defendió achacando la noticia a cierta envidia por parte de los franceses, y en particular del diario L'Equipe, que nunca ha aceptado de buen grado su aplastante superioridad durante siete Tours

Pero ahora el sitio web del diario The Wall Street Journal publica una nota titulada Hermanos de Sangre, donde uno de los compañeros de equipo de Armstrong Floyd Landis cuenta cosas como las que les detallo a continuación, pero que les recomiendo luego lean el artículo completo porque es increible como se describen las conductas tramposas que ejecutan estos deportistas profesionales para poder lograr triunfar en competencias tan exigentes como el Tour de France:

En el noveno día del Tour de Francia 2004, el equipo de ciclismo de U.S. Postal Service, liderado por Lance Armstrong, se registró en un hotel cerca de la aldea de Saint-Léonard-de-Noblat.

Era el 12 de julio, uno de los dos días de descanso durante el Tour. Estas pausas poco usuales les dan a los ciclistas la oportunidad de reposar y prepararse para las duras etapas de montaña y velocidad que hacen de esta carrera el evento más agotador en el circuito profesional de ciclismo.

Según uno de los principales ciclistas del equipo de U.S. Postal en ese entonces, Floyd Landis, un cuarto del hotel había sido designado para un procedimiento secreto.

Fuera de la puerta, cuenta Landis, miembros del personal del equipo se ubicaban en cada extremo del pasillo para asegurarse de que nadie apareciera sin previo aviso. A los ciclistas se les decía antes de entrar al cuarto que no hablaran cuando estuvieran adentro, agrega Landis. Los detectores de humo habían sido quitados, la unidad de calefacción y aire acondicionado estaba cubierta con una bolsa plástica y cualquier cosa con un agujero fue tapada con cinta adhesiva, explica. El propósito, pensó Landis, era obstruir el punto de vista de cualquier cámara escondida.

Los corredores del equipo que participaron de este procedimiento se acostaban sobre la cama, de a dos, con un doctor a cada lado, cuenta Landis. El ciclista dice que recibió una transfusión de sangre. También vio a Armstrong y otros dos miembros del equipo, George Hincapié y José Luis Rubiera, recibiendo sangre. Dice que no vio a ningún otro ciclista recibiendo transfusiones ese día.

El procedimiento, que mejora el rendimiento al aumentar la cantidad de células rojas en el cuerpo del deportista, es considerado como trampa por parte de la Unión Ciclística Internacional, el ente rector del deporte.

Landis señala que no está seguro de lo que pasó con las bolsas de sangre vacías, pero que en otras ocasiones había visto a personal del equipo deshacerse de ellas cortándolas en pequeños trozos y tirándolas al inodoro.


El 25 de julio, tras 3.600 kilómetros de recorrido, el equipo de U.S. Postal llegó a los Campos Elíseos en París y cruzó la línea de meta. Armstrong, el ciclista líder del equipo, ganó con un margen de más de seis minutos. Era su sexta victoria seguida, un récord.

Landis no participa del Tour de Francia de este año, que empezó el sábado. Le quedan pocos amigos en el ciclismo profesional. Hace unos meses, empezó una campaña para revelar lo que según él es la sórdida realidad en este deporte. En varias horas de entrevistas con The Wall Street Journal en mayo, Landis detalló su extenso uso de drogas para mejorar el rendimiento durante su carrera y afirmó que Armstrong y otros hicieron lo mismo.

Otros tres ex ciclistas de U.S. Postal dijeron a The Wall Street Journal que hubo doping en el equipo cuando Armstrong era el líder, y uno de ellos reconoció que él mismo había tomado sustancias. Varios otros ciclistas aseguraron que nunca observaron tal actividad durante su tiempo en el equipo.

El doping es una epidemia en los deportes profesionales, y el ciclismo profesional ha presenciado numerosos escándalos y suspensiones en la última década. Las descripciones hechas por Landis en las entrevistas y en una serie de e-mails que escribió a patrocinadores de ciclismo en mayo, proveen el vistazo más detallado de lo que podría ser una de las mayores y mejor coordinadas conspiraciones para hacer trampa en la historia de los deportes. Involucran transfusiones de sangre realizadas en un autobús en una remota carretera alpina, ciclistas que usaban parches de testosterona antes de dormir y un agente que se hacía pasar por un aficionado pidiendo autógrafos para entregarle una bolsa de sangre a un ciclista después de una carrera.


Armstrong, Hincapié y Rubiera no respondieron a solicitudes de comentarios sobre las acusaciones de doping de Landis. Al hablar con periodistas en mayo, Armstrong desestimó las acusaciones contenidas en el e-mail de Landis al decir que no eran verdaderas, aunque indicó que no realizaría comentarios sobre acusaciones específicas.

"Floyd perdió su credibilidad hace mucho tiempo", afirmó Armstrong. "Estamos hablando de una persona que estuvo bajo juramento varias veces con una versión completamente diferente, escribió un libro con una versión completamente diferente, alguien que aceptó dinero. Dijo que no tiene pruebas. Es su palabra contra la nuestra. Nos gusta nuestra palabra. Nos gusta nuestra posición y nos gusta nuestra credibilidad".

Landis fue despojado de su victoria en el Tour de Francia 2006 por doping, y luego mintió sobre lo que había hecho en su libro de 2007, Falso positivo, en el que también indicó que no tenía evidencia de que Armstrong se hubiera dopado.

Armstrong y sus asesores señalaron que Landis usó la amenaza de difundir sus acusaciones en público para intentar conseguir un empleo como ciclista en el equipo RadioShack, el actual equipo de Armstrong. Landis indicó que pidió un empleo en el equipo hace unos meses, pero no realizó amenazas durante el proceso.

Investigadores del gobierno de Estados Unidos analizan las acusaciones de Landis. La investigación es encabezada por Jeff Novitzky, un agente especial de la Oficina de Investigaciones Criminales de la Administración de Alimentos y Medicamentos, quien encabezó la investigación del caso de la Cooperativa del Laboratorio de Bay Area, que implicó a muchos atletas profesionales en el uso de esteroides. Investigadores analizan si el equipo U.S. Postal defraudó a sus auspiciantes al usar drogas para mejorar el rendimiento mientras prometían competir sin ingerir nada. Landis indicó que compartió con los investigadores detalles de muchos de los incidentes que describió en entrevistas con The Wall Street Journal.

Chad Gerlach, quien formó parte del equipo U.S. Postal antes de que Armstrong y Landis se sumaran, afirmó que se inclina por creer en el relato de Landis de doping generalizado según lo que vio durante su propia carrera. "Lo creo porque lo he visto personalmente", señaló. "Realmente no me interesa exponer a mis amigos ni dar nombres. Lo acabo de ver. Es algo sistemático".


El ingreso de Landis a la elite del ciclismo profesional se produjo a fines de 2001, cuando le ofrecieron un contrato para correr con el equipo U.S. Postal. Como primer paso, había sido invitado a Austin, Texas, para participar en un programa de entrenamiento donde los miembros del equipo podían conocerse.

Una noche durante el programa, un puñado de miembros del equipo se amontonaron en una camioneta Chevrolet Suburban para salir a divertirse, con Armstrong oficiando como maestro de ceremonias.

Landis había conocido a Armstrong antes, de forma breve, pero la mayor parte de lo que sabía sobre el ciclista más famoso del mundo era lo que había leído en las memorias de Armstrong de 2000, No se trata de la bicicleta. Landis se había devorado el libro, en el que Armstrong relató su regreso tras padecer cáncer en los testículos y se presentó como un hombre de familia modesto y devoto.

Armstrong condujo el auto por las calles a alta velocidad. Las señales de "Pare" no merecían más que un toque al freno, afirmó Landis. Algunas señales de tránsito fueron ignoradas por completo y los límites de velocidad fueron pasados por alto. En la mitad del viaje, dijo Landis, otro pasajero preguntó, en broma: "¿No hay policías en esta ciudad?".

El viaje terminó en Yellow Rose, un club de bailarinas exóticas en el norte de la ciudad. Don King, el director general del club, indicó que Armstrong y otros ciclistas en sus equipos asisten al club desde hace alrededor de una década. Los ciclistas fueron ubicados en una mesa con privacidad. Pidieron bebidas y se mezclaron con las bailarinas.

Más tarde en la noche, algunos de los ciclistas condujeron al centro, a las oficinas de la agencia que representa a Armstrong. Allí, la fiesta se aceleró, según Landis. Cuatro bailarinas llegaron a las oficinas con dos porteros del club y ofrecieron un espectáculo privado para los ciclistas y otras personas, indicó. Landis y otro joven ciclista que estuvo presente, Walker Ferguson, afirmaron que algunas personas inhalaban lo que parecía ser cocaína.

Armstrong no respondió a solicitudes de comentario sobre la descripción de la fiesta que hizo Landis. Su abogado, Tim Herman de Austin, indicó: "Armstrong no tenía contacto con bailarinas o cocaína".

Landis se sorprendió de que Armstrong estuviera presente en una fiesta de este tipo, pero no se sintió ofendido. Landis había sido criado por una familia menonita en Pensilvania pero se había distanciado de la moralidad estricta de su crianza. Si Armstrong era diferente en privado que en público, dijo, podía vivir con eso.

"Me di cuenta a esa altura que él tiene su imagen, y luego tiene la realidad", afirmó Landis. "Fue el mejor ciclista del mundo. Podía respetar esa parte, y estaba contento de estar cerca de él por ese motivo".

Para el momento del programa de entrenamiento de 2001, Landis se había desempeñado como ciclista profesional durante tres años. Había escuchado que los ciclistas de elite en las carreras más agotadoras usaban aditivos sanguíneos exóticos y prohibidos, y drogas sintéticas. Lejos de sentirse repelido por esto, indicó, había terminado por asumir que el doping era parte del deporte y, si se unía a uno de los mejores equipos, eso sería parte de su trabajo.

Durante el programa de entrenamiento, indicó Landis, sostuvo una conversación privada con el director del equipo de Armstrong, Johan Bruyneel. Landis afirmó que le dijo a Bruyneel que quería ser uno de los ocho ciclistas que corrieran el Tour de Francia con Armstrong y que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa que fuera necesaria para mejorar más allá del entrenamiento típico. Según Landis, Bruyneel le dijo que sólo siguiera entrenando, y que cuando llegara el momento, si fuera necesario, lo analizarían.

Aunque no se dijo nada explícito sobre doping, indicó Landis, él consideró que el subtexto —que Landis estaba dispuesto a tomar drogas para mejorar el rendimiento— le quedaba claro a Bruyneel. "El hecho de que no lo descartara por completo era todo lo que necesitaba saber".

Bruyneel no respondió a una solicitud de comentarios. En una conferencia de prensa en mayo luego de la publicación de los e-mails de Landis, que implicaron a Bruyneel en doping, Bruyneel indicó: "Niego de forma absoluta todo lo que dijo".

La preparación para el Tour y los primeros dopajes

El trabajo de los ocho corredores que Armstrong elegiría como sus "domestiques" para el Tour de Francia, o corredores ayudantes, sería escudarlo de los vientos de frente, aislarlo de corredores que se le acercan mucho o traerle botellas de agua de los autos del equipo; cualquier cosa que pudieran hacer para preservar su energía.

En mayo de 2002, afirmó Landis, Armstrong le dijo que había una posibilidad de que fuera elegido para correr el Tour. Le ofreció rentarle un apartamento a Landis en St. Moritz, la ciudad de veraneo en la que vivía durante la temporada de ciclismo.

Durante semanas, casi todos los días los dos hombres salieron a entrenar en las empinadas montañas donde, recordó Landis, a menudo tenía problemas para seguir el ritmo. El asesor de entrenamiento de Armstrong, un doctor italiano llamado Michele Ferrari, los seguía de cerca en una vieja camioneta cargada con comida, agua y ropa de abrigo para los descensos. Al finalizar un tramo ascendente, Ferrari se detenía al costado del camino para analizar los medidores de vataje en sus bicicletas que medían cuánta energía trasladaban a los pedales.

Para junio, Landis había mostrado una gran mejoría. Terminó segundo detrás de Armstrong en la Critérium du Dauphiné Libéré, de siete días de duración, una carrera de preparación para el Tour de Francia. Tras la competencia, señaló Landis, empacaba para irse del hotel cuando Bruyneel, el director del equipo, golpeó la puerta.

Landis afirmó que Bruyneel lo felicitó y le dio las noticias que había estado esperando: que probablemente sería nombrado para el equipo de nueve hombres del Tour de Francia.

Según Landis, cuando volvió a St. Moritz Bruyneel le dijo que Armstrong le daría algo para acortar su tiempo de recuperación en las semanas previas al Tour. Landis señaló que Bruyneel le dijo que eran pequeños parches que contenían testosterona y que Landis debería pegarse uno al estómago dos de cada tres noches antes de irse a dormir.

Durante su conversación, indicó Landis, Bruyneel también le dijo que antes del Tour, le extraerían sangre a Landis, sangre que luego se volverían a poner en su cuerpo durante la carrera. Ese proceso potenciaría la capacidad de su sangre de transportar oxígeno a sus músculos.

Tanto los parches de testosterona como las transfusiones de sangre están prohibidos por la Agencia Mundial Antidopaje, que supervisa las pruebas de dopaje en muchos deportes internacionales. Si se encuentra evidencia de su uso en la sangre o la orina de un ciclista, suele tener como resultado una suspensión de dos años.

Landis indicó que la conversación con Bruyneel no lo sorprendió, y que aceptó sin dudarlo. Afirmó que lo motivaba la posibilidad de ganar dinero como corredor y que estaba contento de ser iniciado en el doping por alguien en quien confiaba.


Ese día, Landis se subió a un helicóptero con Armstrong para volar a St. Moritz. Fue la primera vez que Landis se subió a un helicóptero y dijo que lo maravilló la vista de los Alpes franceses. "Fue divertido. Volar con Lance fue divertido. Nos dimos la gran vida".

Cuando volvió a St. Moritz, indicó Landis, fue a un departamento en el último piso de un edificio en donde vivía Armstrong con su esposa, Kristin, y sus tres hijos. Mientras estaba sentado en la mesa de la cocina tomando un café con Armstrong y su esposa, dijo Landis, Armstrong le dio alrededor de 20 parches de testosterona envueltos en un papel plateado. Según Landis, Armstrong no dijo qué era el paquete.

Landis afirma que los puso en su bolso. Esa noche, indicó, se puso uno en el estómago. Fue la primera vez que había hecho algo que no estaba permitido bajo las reglas del ciclismo, sostuvo.

Según Landis, unos días después el doctor Ferrari, el asesor de entrenamiento de Armstrong, le pidió que se acostara en una cama en el departamento de Armstrong en St. Moritz. Dijo que Ferrari le puso una aguja en el brazo y extrajo medio litro de sangre. Landis indicó que el médico le dijo que la sangre volvería a ser inyectada en su cuerpo en el momento clave del Tour de Francia, cuando su cuerpo estuviera vacío de células rojas en la sangre.

Un abogado de Ferrari indicó que no estaba disponible para realizar comentarios. En 2004, Ferrari fue condenado por una corte italiana por negligencia y fraude deportivo por aconsejarles a corredores que usaran drogas para mejorar el rendimiento. Dos años más tarde, una corte de apelación descartó el veredicto, lo absolvió del cargo de negligencia y dispuso que el estatuto según el cual se había dictado la condena por fraude deportivo había prescrito.

Durante sus sesiones de entrenamiento en St. Moritz, sostuvo Landis, Armstrong le explicó la complicada logística de las transfusiones, que implicaba llevar neveras portátiles con bolsas de sangre escondidas a través de fronteras internacionales. Indicó que Armstrong le dijo que los ciclistas solían usar eritropoyetina, o EPO, una droga que controla la producción de células rojas, para enriquecer su sangre durante el Tour. Pero esa sustancia ahora era detectable en las pruebas, así que los corredores habían recurrido a las transfusiones.


En julio de 2002, con la ayuda de Landis, Armstrong ganó el Tour de Francia, por cuarta vez, y el equipo anduvo en bicicleta bañándose con champaña por las calles de París. Landis, quien indicó que había recibido una transfusión durante el Tour, se llevó una bonificación de US$40.000. Su desempeño llevó al equipo a ofrecerle un contrato por el que le pagarían más de US$200.000 al año durante dos años.

Menos de nueve meses después de tener pocas posibilidades, y tras haber considerado vender su casa para pagar las cuentas, Landis ahora era un corredor establecido con un futuro brillante en el deporte.

Para la temporada de ciclismo 2003, Landis y muchos otros corredores estadounidenses habían rentando apartamentos en Girona, España. Landis sostuvo que sangre que le habían extraído a él, a Armstrong y a su compañero de equipo Hincapié era guardada en un refrigerador en el armario del apartamento de Armstrong en Girona. Antes de que Armstrong se fuera de la ciudad, indicó Landis, le pidió a Landis que se quedara en el apartamento y que controlara un termómetro digital para asegurarse de que la sangre se mantuviera a la temperatura óptima, apenas por encima del punto de congelamiento, alrededor de 2 grados Celsius.

Hincapié no respondió a pedidos de comentarios. Luego de los e-mails de Landis, que describían el almacenamiento de sangre, Hincapié, a través de un vocero, negó las acusaciones.

El Tour de Francia 2003 resultó ser mucho más duro para el equipo U.S. Postal. Landis, quien se había roto la cadera en un accidente fuera de temporada, no fue tan sólido como había sido el año anterior. Armstrong se enfrentó durante días a su principal rival, el alemán Jan Ullrich, antes de asegurarse la que sería su quinta victoria en el Tour.

Para Landis, la carrera fue el punto más alto de su amistad con, y su admiración por, Armstrong. "Es un luchador", dijo Landis. "Es un corredor de bicicleta de gran talento. A pesar de todas cosas que digo sobre él, de ninguna forma quiero desmerecerlo".

Para 2004, en su tercera temporada completa en el equipo, Landis comenzó a rivalizar con Armstrong en fortaleza y estado físico. También comenzó a frustrarse, indicó, con la forma en la que el equipo giraba en torno a Armstrong.

Durante la carrera de ocho días en Francia a principios de marzo, señaló Landis, estaba posicionado para ganar la sexta etapa cuando el marco de fibra de carbón de su bicicleta se rompió, y casi lo envía por encima del manubrio. Afirmó que se quejó ante Bruyneel por no tener acceso a bicicletas más nuevas como la de Armstrong. Luego, durante una reunión del equipo, afirmó, se quejó: "Hay un tipo en el equipo que tiene un avión, y yo no puedo tener una bicicleta", una referencia al uso ocasional de Armstrong de un jet privado.

Al llamar a los patrocinadores de implementos del equipo, afirmó Landis, pudo darse cuenta de que no todos los marcos de bicicletas y los equipos que recibía el equipo cada año eran para los ciclistas: alrededor de 60 bicicletas no estaban registradas. Sostuvo que descubrió que algunas de las bicicletas se vendían por efectivo. Landis indicó que Bruyneel le dijo que el dinero obtenido de las ventas ayudaba a financiar el programa de doping del equipo.


Investigadores federales de EE.UU. contactaron a uno de los auspiciantes del equipo, Trek Bicycle Corp., y le preguntaron sobre la venta de bicicletas, según una persona al tanto de la situación.

Robert Burns, el consejero general de Trek, indicó en una entrevista que la empresa estaba consciente de que bicicletas destinadas a corredores de U.S. Postal se vendían, pero sostuvo que no sabía para qué se usaba el dinero. "De vez en cuando, veíamos una bicicleta en algún sitio de Internet y nos sorprendíamos", señaló. "No queríamos que eso se vendiera en el mercado. Debería tener un uso mejor que ese". Prefirió no realizar comentarios sobre si había sido contactado por investigadores.

Según algunos compañeros de equipo, Landis comenzó a irritarse con Armstrong y Bruyneel. "Landis es demandante", indicó David Clinger, un integrante del equipo de U.S. Postal en 2002. El ex compañero Benoit Joachim recordó que Landis no tenía "punto medio" emocional. Era "o realmente, realmente divertido y disfrutaba de la vida, o agresivo y enojado".

Más adelante esa temporada, afirmó Landis, Bruyneel ofrecía una charla sobre tácticas de equipo antes de una carrera en Francia. Cuando llegó al rol de Landis en la carrera, Armstrong bromeó que Landis pensaba que era un campeón mundial y merecía un avión. Landis dijo que contestó: "No un avión, quiero una bicicleta. Eso no es demasiado pedir".

Luego de ese intercambio, indicó Landis, no preveía permanecer en el equipo mucho tiempo más.

Eludiendo los controles al doping

Usar drogas para mejorar el rendimiento durante el Tour de Francia es especialmente arriesgado. Se practican exámenes frecuentes de sangre y orina a los corredores más importantes. La policía francesa y los agentes de aduana están a la caza de productos de doping, y los han confiscado una y otra vez en redadas. Los periodistas merodean en la basura de los equipos en busca de evidencia comprometedora.

Las transfusiones en la habitación de hotel cerca de Saint-Léonard-de-Noblat no fueron la única ocasión durante el Tour 2004 en que algunos miembros del equipo recibieron transfusiones de sangre, afirmó Landis. La segunda vez, sostuvo, fue una escena aún más extraña. Tras la etapa de un día, el autobús del equipo se detuvo en un camino alpino remoto. El conductor abrió la parte trasera del autobús para que pareciera que había algún problema, y se puso a simular que lo arreglaba.

El autobús tenía largos bancos de ambos lados, y un par de corredores estaban recostados a cada lado, indicó Landis. Los médicos prepararon todo, y pegaron sus bolsas de sangre con cinta adhesiva a los costados del autobús, dijo. Armstrong recibió su transfusión recostado sobre el piso del autobús, indicó. Landis señaló que el proceso llevó alrededor de una hora.


Durante su conferencia de prensa, Armstrong afirmó: "Sobre lo que sucedió en U.S. Postal... y todos esos Tours, no tenemos nada que ocultar". En cuanto a las acusaciones y afirmaciones específicas, dijo: "Ni siquiera vale la pena hablar de eso".

Durante el Tour de 2004, señaló Landis, otros equipos de ciclistas comenzaron a expresar su interés en contratarlo. Phonak Cycling Team, auspiciado por un fabricante suizo de audífonos, le había ofrecido un contrato de US$500.000, señaló. U.S. Postal realizó una contraoferta, sostuvo, pero él la rechazó y firmó con Phonak.

El fugaz éxito

Landis se enfrentó a una cantidad de desafíos en la temporada 2005. Uno fue recuperarse de una cirugía de cadera fuera de temporada. Otro, dijo, fue que su nuevo equipo, Phonak, no tenía un programa de doping. El deportista afirmó que nunca estaba del todo seguro de qué métodos de doping funcionaban o cómo se administraba un programa. Pero indicó que no quería arriesgarse a perder la ventaja que el doping podría darle.

Organizar su propio programa, dijo Landis, era costoso y llevaba mucho tiempo. Gran parte del tiempo que no pasaba sobre la bicicleta lo gastaba en lidiar con la logística de su cronograma de doping y el transporte de sangre y drogas. Landis indicó que se agrupó con ciclistas de otros equipos, como el también estadounidense Levi Leipheimer, para resolver la logística y el transporte de sangre. Leipheimer, quien ahora es parte del equipo de Armstrong, Radio Shack, no respondió a mensajes en busca de comentarios.

Landis afirmó que contrató un médico español en Valencia para recibir transfusiones, y le pagó a una persona US$10.000 para realizar dos entregas separadas de bolsas de medio litro de sangre durante el Tour de Francia de 2005. En cada oportunidad, la persona se hizo pasar por un admirador que quería que le firmaran una camiseta al final de una etapa. Landis la firmó y el hombre le entregó un paquete con la sangre, el cual Landis puso en el bolsillo de su camiseta, explicó. Landis afirmó que él mismo realizó la transfusión de sangre.

Landis terminó noveno en el Tour de 2005, más de 12 minutos detrás de Armstrong, quien ganó su séptimo título y luego anunció su retiro.

Antes de la temporada 2006, Landis pensó que tenía una buena oportunidad de ganar el Tour de Francia. Durante los meses previos, dijo Landis, se sentó con Andy Rihs, dueño del equipo Phonak, y le dijo que para ganar el Tour necesitaba llevar a cabo la misma clase de doping sanguíneo que había realizado con U.S. Postal. Landis sostuvo que Rihs apoyó el plan, y acordó pagar por el programa de Landis.

Luego de que Landis hiciera esa acusación en sus e-mails, Rihs indicó en una declaración: "Ni yo ni la gerencia del equipo sabíamos que Floyd Landis estaba dopado". Negó que Landis le hubiera informado de cualquier plan de doping. Una portavoz señaló que Rihs prefería no hacer más comentarios.

Landis indicó que el dinero de Rihs le permitió contratar más gente para manejar aspectos logísticos como transportar sangre.

El 13 de julio, luego de la etapa 11 del Tour, el tiempo general de Landis era el más rápido de cualquier corredor. Por primera vez en su carrera, le otorgaron la camiseta amarilla que señala al líder de la carrera.

Días más tarde, Landis falló notoriamente. Durante la etapa 16 del Tour, quedó tan por detrás del español Oscar Pereiro que parecía que no tenía oportunidad de ganar. Al día siguiente, sin embargo, Landis se despegó del grupo en las montañas, y dejó al español tan atrás que recuperó casi todo el tiempo perdido. Recuperó la camiseta amarilla en la prueba de tiempo final contra reloj y llegó a París como campeón.

Las acusaciones y las mentiras

Luego la suerte de Landis cambió. Se corrió el rumor de que una prueba de orina luego de su milagroso desempeño en la montaña había revelado una proporción anormalmente alta de testosterona. Aunque aún faltaba que se hiciera otra prueba, la imagen de Landis se había dañado mucho.

Landis dijo que había tomado testosterona mientras entrenaba para el Tour. Pero, como les indicó a funcionarios de su equipo Phonak, no lo había hecho durante la carrera. Al día siguiente, afirmó Landis, funcionarios del equipo le aconsejaron dar una conferencia de prensa para negar haber tomado testosterona durante la carrera. Landis voló a España, donde un par de abogados españoles habían arreglado lo que él pensó que era una reunión con un solo periodista. En cambio, dijo, lo enviaron a una enorme conferencia de prensa y le dieron una declaración que había sido traducida del español. Landis se trabó al leer en voz alta las palabras extrañas de la declaración. Indicó que se dio cuenta enseguida de que había quedado mal.

Minutos después de que terminara la conferencia de prensa, sostuvo Landis, recibió una llamada. Era Armstrong.

El mensaje de Armstrong era simple, dijo Landis: si alguien le preguntaba si había tomado drogas para mejorar el desempeño, debía responder con un no rotundo y dejar de hablar. Landis afirmó que Armstrong le aconsejó contratar un abogado y no decir nada más.

Tras la conferencia de prensa, señaló Landis, Jonathan Vaughters, un ex corredor de U.S. Postal, lo invitó a volar a Nueva York y mantener un perfil bajo durante un tiempo. Allí, Vaughters lo instó a decir la verdad, sobre todo lo que había hecho.

Landis tenía conflictos internos. Si decía la verdad sobre las transfusiones de sangre, incluida la que dijo que acababa de recibir durante el Tour, indicó que hubiera quedado como un "loco" por haber ofrecido esa conferencia de prensa. Afirmó que temía que la verdad no sólo pusiera en peligro las carreras de sus amigos y compañeros de equipo, sino también pudiera poner fin a la suya.

A la vez, se sintió víctima de una injusticia del sistema de pruebas. "Sentí que el castigo que recibí por lo que había sucedido era injusto, en especial considerando la magnitud del problema y la gente que nunca fue castigada".

Para fines de ese año, Landis había decidido apelar la prueba antidoping, afirmó, porque no había tomado testosterona durante el Tour. Eso, creía, significaba que todo el protocolo de la prueba debía haber sido científicamente inválido.

Pat McQuaid, presidente de la Unión Internacional de Ciclismo, que suele supervisar las pruebas del Tour, indicó que las subsiguientes apelaciones de Landis motivaron fallos que validaron el protocolo de la prueba.

Durante una audiencia de arbitraje en mayo de 2007 ante el brazo estadounidense de la Agencia Mundial Antidopaje, Landis mintió repetidamente ante un panel de tres abogados. Negó haber usado testosterona o sustancias que mejoran el rendimiento mientras era parte del equipo U.S. Postal, y negó el doping mientras integraba el equipo Phonak.

Ese septiembre, afirmó Landis, estaba por ir a andar en bicicleta una mañana en Temecula, California, cuando sonó su teléfono. Su abogado, Maurice Suh, le dijo que el panel estaba a punto de tomar su decisión. Landis afirmó que fue a la cochera y abrió una cerveza. "Si había un momento para tomar por la mañana", sostuvo, "era ese".

Un par de horas más tarde, Suh le informó que había perdido.

Landis indicó que subió las escaleras de su casa en busca de su trofeo del Tour de Francia. Con el icónico cáliz púrpura en la mano, caminó hacia el balcón que daba a la entrada de su casa, levantó el trofeo sobre su cabeza y lo tiro con tanta fuerza como pudo. Cayó sobre el pavimento y se rompió en cientos de pedazos.

En 2008, Landis apeló su caso ante la Corte de Arbitraje en Deportes. También perdió esa apelación.

Vida después del doping

En febrero de 2009, Landis regresó al ciclismo tras una suspensión de dos años. Ese mismo año, Armstrong también había decidido volver al deporte tras un retiro de tres años y medio. Sus experiencias no podrían haber sido más distintas. El equipo de Armstrong fue invitado a competir en el Tour de Francia, y terminó tercero.

Landis tuvo un desempeño terrible en el Tour de California 2009. Luego, se cayó de una escalera cuando pintaba su casa y se lastimó la pierna. Landis afirmó que comenzó a ver un psicólogo, y descubrió lo liberador que era decir la verdad sin matices sobre su carrera en el ciclismo.

Para la temporada 2010, Landis se unió al equipo de ciclismo de la Fundación OUCH-Bahati, un club de una división inferior, y puso los ojos en el Tour de California, la mayor carrera en la que podría haber participado el equipo. Pero en marzo, afirmó Landis, descubrió que su equipo no sería invitado a participar. Para Landis, fue la última gota que colmó el vaso. Decidió contar todo en público.

En una mañana soleada y fresca de fines de mayo, Landis estaba sentado en la galería de una pequeña cabaña de las Montañas de San Jacinto, al sudeste de Los Ángeles, mientras tomaba café y comía una omelette. La cabaña, que compró en 2007, está en medio de pinos cerca de un camino angosto e irregular en el que sólo cabe un auto.

La sala de estar, con sus sofás que no combinan, lucía un poco despojada, como el primer apartamento de un estudiante universitario. Una bicicleta Cannondale estaba apoyada contra una ventana en la cocina. En el refrigerador, había nueve calcomanías; avisos de pruebas de drogas superadas de la Agencia Antidoping de EE.UU., todas tomadas tras el regreso de Landis al ciclismo.

Landis estaba por ir a andar en bicicleta. Afirmó que no estaba seguro de qué haría ahora. No tenía carreras, nada por lo cual competir. Dijo que no planeaba ver el Tour de Francia en televisión.

—John W. Miller, Stacey Meichtry, Ann Zimmerman y Kimberly Peterson autores del artículo

Fuente
http://online.wsj.com/article/SB127862417479914929.html?mod=WSJS_inicio_MiddleTop