Migraciones Internas en la Argentina (Parte 1)

Las migraciones poblacionales continúan teniendo un importante rol en la composición
demográfica y la configuración económica de la mayoría de los países del mundo. En nuestro
país, tanto la inmigración masiva de extranjeros de mediados del siglo XIX, como las
migraciones internas entre provincias y centros urbanos de las últimas décadas, son fenómenos
que explican los patrones poblacionales existentes en nuestro país, así como también algunas de
las disparidades económicas y de desarrollo existentes entre las regiones.
La observación de las tasas de migración internacional e interna en Argentina en el tiempo
permite dar cuenta de la relevancia de estos hechos ubicando al país entre los de mayor movilidad
poblacional. Si bien las tasas de migración han variado en respuesta a distintos fenómenos
históricos según las épocas, el país se caracteriza por experimentar altas tasas migración y
redistribución espacial de su población. Pero aún a pesar de la importancia de los movimientos
poblacionales en nuestro país, la revisión de la literatura existente sugiere una falta de esfuerzo en
estudiar de manera integrada la magnitud y la dirección de los flujos migratorios en nuestro país,
especialmente los movimientos internos.
Desde el punto de vista económico, la decisión de migrar se basa en la maximización de
utilidades: los individuos se trasladan si consideran que su utilidad se verá incrementada a partir
de este movimiento. Así, cuando el fenómeno migratorio se formula como consecuencia de una
serie de decisiones racionales que buscan la maximización de utilidades, los modelos tienen
micro fundamentos los cuales permiten evaluar que características de los individuos influyen en
la decisión de migrar o el efecto que tienen variables de tipo macroeconómicas, fiscales o
regionales en esta decisión.
Entre las variables más utilizadas para explicar la decisión de migrar a otro país o localidad se
pueden mencionar la búsqueda de mejores oportunidades laborales o bienestar económico, y
razones relacionadas con la formación de capital humano. También pueden identificarse factores
relacionados con el ciclo de vida, por ejemplo, para formar una familia, por jubilación o retiro; o
por otras preferencias de tipo cultural o por las características climáticas y de desarrollo que el
lugar de destino ofrece. Asimismo, las decisiones de migración pueden verse influidas por las
políticas públicas de los gobiernos locales, que mediante decisiones presupuestarias afectan la
calidad de los establecimientos educativos, los servicios de salud prestados a la comunidad, los
programas de asistencia social o programas de vivienda pública, seguridad publica o menores
tasas de impuestos o una menor presión tributaria etc..


1. TEORÍA Y ANTECEDENTES SOBRE LOS MOVIMIENTOS MIGRATRIOS
Existe una extensa literatura sobre procesos migratorios en distintos países, que se diferencian
según su abordaje o los múltiples aspectos que se investigan de este fenómeno. Entre las varias
hipótesis propuestas para explicar los procesos migratorios, tres de ellas no deben dejar de
mencionarse.
La primera de estas hipótesis se basa en la teoría neoclásica de la inversión en capital humano
que cuenta entre sus principales exponentes los trabajos de Schultz y Sjaastad2. De acuerdo a esta
corriente, las migraciones internas se analizan según los costos y retornos derivados de esa
inversión en capital humano al migrar. Entre los retornos, se encuentran los diferenciales de
salario que el migrante espera obtener de las mejores oportunidades laborales, mientras que los
costos, lo determinan los gastos alojamiento y transporte, el tiempo de traslado o la adaptación al
nuevo lugar de residencia. La existencia de estos costos implica que a pesar de que se observen
diferencias sustanciales en los ingresos entre localidades, los mayores ingresos no necesariamente
inducen un movimiento poblacional a esa región, si los costos asociados al traslado resultan
superiores a los diferenciales de salario observados intertemporalmente. Un aspecto enfatizado
por Sjaastad (1962), es la relación entre los movimientos poblacionales. Según este autor, la
inversión en migración es generalmente acompañada por inversiones complementarias, es decir,
al igual que otras inversiones en capital humano, las migraciones tienen un alto retorno y estimula
el crecimiento de las regiones de destino de la población migrante.
En relación a este ultimo aspecto, un enfoque más reciente, se ocupa de la relación que existe
entre migraciones internas y el desarrollo económico en términos de selectividad de las personas.
Según esta hipótesis, los migrantes provienen de ciertos grupos: personas más dinámicas,
tomadoras de riesgo y con capacidad para despegarse de su entorno tradicional y adaptarse a un
ambiente no familiar y que se ven estimulados a moverse a centros que ofrecen mejores
oportunidades económicas. Esta redistribución de la población, promueve como consecuencia el
crecimiento e induce una mayor migración de individuos con esas mismas características. Dentro
de esta rama de la literatura se destacan los trabajos de Kuznets (1957), Thomas (1977) y Sahora
(1988). Entre los estudios recientes, Borjas (1994), estudia el impacto de la inmigración en la
oferta de trabajo y los desbalance en los niveles de educación y la experiencia de los trabajadores
que migran, mientras que en un estudio similar observa la tendencia de los migrantes menos
educados a concentrarse en pequeñas áreas geográficas. Esta inmigración asociada a bajos
salarios, disminuye el crecimiento económico y al aumentar las tasas de emigración, disminuye
la fuerza de laboral local.
Una tercera explicación a las migraciones internas proviene de los trabajos realizados por
Ravenstein (1892-1896) y Redford (1926), a partir de los cuales las fuerzas que determinan las
migraciones se sintetizaron a través de las denominadas Leyes de Ravenstein. Estas leyes, que
Ver en particular Schultz (1962), Sjaastad (1962, 1978).
De acuerdo con esta teoría, los trabajadores adultos, tendrán menos disposición a movilizarse debido a que el periodo
necesario para recuperar la inversión asociada al traslado.
Este enfoque, se asocia, debido al gran número de contribuciones realizadas, con la Escuela de Harvard. En
particular, el trabajo de Simon Kuznets (1967).
enuncian los factores de expulsión y atracción de la población, que se resumen de la siguiente
manera: las personas que viven en zonas rurales tiene una propensión más alta de emigrar que
las personas que habitan en zonas urbanas, principalmente por factores asociados a la tenencia de
la tierra y el acceso a bienes e infraestructura; los migrantes interurbanos tienden a trasladarse
a las ciudades importantes; las migraciones disminuyen con la distancia; las mujeres
predominan entre los migrantes de corta distancia; las mejoras tecnológicas (especialmente en
materia de transporte y comunicaciones) aumentan el volumen de migración; cada flujo
migratorio se asocia a una corriente contraria que la compensa y los "motivos económicos"
no necesariamente son los factores dominantes en las decisiones de migración”. La enunciación
de estas leyes sentó las bases para la mayoría de los estudios modernos sobre migración, muchos
de los cuales se han limitado a contrastar la validez de estas leyes. Así, una importante rama de la
literatura estudia la migración rural-urbana (por ejemplo, Todaro (1969) o Harris y Todaro
(1970)), Lewis (1954) que estudia las migraciones como proveedoras de mano de obra en el
sector manufacturero y Greenwood (1995, 2003) que sintetiza varios trabajos que validan las
leyes de Ravenstein en el Reino Unido y Estados Unidos.
A pensar de las diferencias de estos enfoques, muchas de las variables explicativas que utilizan en
sus modelos resultan idénticas. En principio, los tres enfoques presentados parten del supuesto de
maximización de utilidades. Los individuos se trasladan a una nueva localidad si consideran que
su bienestar se verá incrementado por tal movimiento. Esta hipótesis básica es lo suficientemente
amplia como para permitir un amplio rango de factores que influyen sobre las decisiones
individuales de migrar. Las oportunidades de ingresos y de empleo, la calidad ambiental,
cualidades culturales, climáticas, costos monetarios y no monetarios de migrar y elementos de
política publica, como la estructura fiscal o la prestación de servicios públicos, entre otros.
La relación funcional que existe entre una medida de la migración entre las localizaciones i y j,
Mij, y varios determinantes de las migraciones, puede expresarse de la siguiente forma:
( ,..., ,..., ,..., , ) ij 11 1 j n1 nj i j M = f X X X X e (1)
donde X representa el valor de las variables explicativas en la localización j,
Sin embargo, a pesar de estas similitudes, los estudios sobre migración varían en un número
importante de aspectos: (i) la elección del flujo migratorio que estudian: intermunicipal,
interprovincial, interregional; (ii) la definición de la variable migración (tasas brutas o tasas netas
de migración entre localidades, entradas o salidas netas); (iii) las variables utilizadas como
determinantes de las decisiones de migración; (iv) las especificaciones econométricas y las
técnicas de estimación utilizadas (modelos lineales, logit y probits, logit multinomiales, etc.).
Entre las variables explicativas que comúnmente son incluidas en los estudios sobre migración
pueden mencionarse, cuando se dispone de microdatos; las tasas de desempleo, diferenciales de
salarios, ingreso familiar, distancia entre la región de origen y destino, indicadores del clima,
costo de transporte, variables educativas, de género y edad de los migrantes. Algunos trabajos
incluyen variables macroeconómicas, como las variables fiscales, el pago de transferencias
intergubernamentales, beneficios de seguridad y asistencia social, seguros de desempleo o el
monto de los impuestos, la presión tributaria, etc. Este trabajo busca examinar la migración
interna estudiando la influencia en la decisión de migrar de las características de los migrantes, y
su importancia diferencial dependiendo del lugar de origen del individuo y los múltiples destinos
posibles entre los cuales decide migrar.
Para otros países, los antecedentes son numerosos. En cuanto a las características individuales,
Greenwood (1985), encuentra que las migraciones son mas frecuente entre los jóvenes que entre
la población adulta, dado que migrar joven aumenta el horizonte temporal para el cálculo de los
ingresos futuros esperados (Massey 1990). La educación también tiene un impacto significativo
sobre las migraciones. Según Islam y Choudhury (1990), las personas más educadas pueden
movilizarse con mayor facilidad y tienen mejor capacidad para adaptarse y conseguir un nuevo
trabajo, respecto de los menos educados. En cuanto al estado civil de las personas, Greenwood
(1975 y 1985) y Van Dijk (1989), encuentran que los individuos casados y con hijos tienen una
menor probabilidad de migrar, debido al aumento en los costos asociados al traslado de toda la
familia. Mincer (1978) en un estudio similar, encuentra que las mujeres casadas tienden a
acompañar a sus esposos si estos deciden migrar por motivos económicos. Las diferencias de
género no son un factor determinante en los estudios de migración. Katz (1998), muestra para los
países de América Latina que la propensión a migrar de las mujeres es similar o levemente
superior a la de los hombres, mientras que Bilsborrrow (1987) concluye que las mujeres
migrantes son en promedio más jóvenes, y menos educadas y con una mayor probabilidad de ser
solteras que su contraparte masculina.
Entre los trabajos que buscan determinar la presencia de migraciones inducidas por políticas
públicas y detectar cual de estos elementos de política tiene mayor impacto sobre las decisiones
de migrar de los individuos, pueden mencionarse los trabajos de Mills, Percy y Wilson (1983) y
Foot y Milne (1984) quienes examinan el impacto combinado de los impuestos y los gastos
públicos sobre las migraciones interprovinciales. Ambos estudios se basan en un indicador simple
de la estructura fiscal, una medida del excedente fiscal igual al monto total de gastos públicos
menos el monto total recaudado en concepto de impuestos. Hatton y Willianson (2002),
encuentran para Estados Unidos, que las migraciones inducidas por políticas públicas se basan en
diferencias en los niveles gastos asistenciales, seguros de desempleo y políticas de vivienda entre
Estados.
En cuanto a la influencia de las características de las localidades de destino en la decisión de
migración de las personas, la hipótesis básica indica que estas características implican beneficios
adicionales a los diferenciales de ingreso que buscan obtener los individuos al migrar. Desde esta
perspectiva, por ejemplo, una región rica en características puede tener salarios más bajos, pues
las firmas atraen personas aprovechando estas condiciones. Alperovich, Bergsman, y Ehemann
(1977), sugieren que el clima, el tamaño de las ciudades y las condiciones económicas, tienen un
impacto positivo en los movimientos migratorios. Clark y Cosgrove (1991) concluyen que los
factores que determinan una buena calidad de vida, junto con el crecimiento económico de las
regiones determinan fuertemente los movimientos migratorios hacia esas regiones. Roxanne
Ezzet-Lofstrom (2003), incluye características como el clima, la densidad poblacional, el
desempleo, las tasas de crimen, la proximidad a centros costeros, la contaminación y varias
variables relacionadas a la recreación (salas de cines, teatros, etc.), encontrando a estas variables
significativas a la hora de explicar los movimientos entre ciudades de Estados Unidos.
Como se mencionó anteriormente, para el caso de argentina, no hay estudios previos acerca de
que características de la población o de las regiones influyen los movimientos internos. En la
siguiente sección se describirán brevemente los datos disponibles y sus limitaciones, para luego
comenzar con el estudio de las migraciones internas en Argentina y las características sociodemográficas
de la población migrante.

2. DATOS UTILIZADOS
Los datos sobre población, el flujo de inmigrantes y emigrantes interprovinciales, así como las
tasas de inmigración y emigración por provincia presentados en la sección 2, fueron estimados a
partir de datos de los Censos Nacionales de Población y Vivienda realizados por el Instituto
Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Para la estimación de los determinantes de las
migraciones internas en Argentina, la base de datos se construyó combinando datos provinciales
agregados provenientes de distintas fuentes de información y microdatos de la Encuesta
Permanente de Hogares (EPH) correspondiente a la onda de Mayo de 2003.
La Encuesta Permanente de Hogares, incluye desde el año 1995 un módulo especial sobre
migraciones, que permite identificar mediante una serie de preguntas a la población migrante,
sean estos migrantes internos o internacionales5. Dos conceptos o definiciones de migrantes
internos pueden realizarse a partir de estas preguntas. Por un lado, dado que la encuesta se
pregunta acerca del lugar de nacimiento y el lugar de residencia actual, una definición posible es
considerar como migrante interno a aquellos individuos que habitan, al momento de realizada la
encuesta, en una provincia distinta a la de su nacimiento. Esta definición tiene la limitación que
solo permite saber acerca de un único movimiento de las personas y no es posible saber el
número de veces esta ha migrado. Tampoco es factible identificar a los individuos que han vivido
fuera de su provincia natal y han retornado a la misma, luego de haber vivido en otra localidad.
Otra definición posible de migrante interno que puede obtenerse a partir de la EPH es la que
considera como migrantes a aquellas personas que han vivido, fuera del área de relevamiento
(aglomerado) por un período mayor a los 6 meses, es decir, que han vivido en otra provincia
(distinta a la que habitan ahora) por un periodo mayor a 6 meses. La principal ventaja de esta
forma de definir a los migrantes internos, reside en que permite captar las migraciones de tipo
coyunturales o de corto plazo, por ejemplo por motivos de trabajo o estudio de los individuos. Por
otro lado, dado que hace referencia al último movimiento migratorio de la persona, se puede
identificar con claridad la provincia a la cual ha migrado recientemente (o en última oportunidad).
Este hecho es importante al momento de estudiar los determinantes de las migraciones internas en
argentina.
Si bien cada una de estas definiciones tiene sus ventajas y desventajas, ambas comparten una
misma limitación: dado que la Encuesta Permanente de Hogares solo codifica el movimiento de
personas entre provincias, el análisis de las migraciones internas en Argentina, queda reducido al
estudio de las migraciones interprovinciales. Como consecuencia y debido a que la Encuesta
Permanente de Hogares es realizada en aglomerados urbanos del país, estos datos no permiten
aproximar con precisión las tasas de emigración e inmigración por provincias, motivo por el cual
como se mencionó en el primer párrafo, se utilizan datos provenientes del Censo Nacional de
Población. Se observa que la EPH subestima levemente las tasas de inmigración y emigración
interna. Sin embargo, teniendo en cuenta que en general el movimiento migratorio se da hacia las
ciudades más grandes o los principales aglomerados urbanos, la tasa de inmigración (es decir la
tasa de llegada de personas a estos aglomerados en relación a la población de origen) es
aproximada con bastante precisión. No ocurre lo mismo con la tasa de emigración, donde el
movimiento de la población desde localidades más pequeñas o desde áreas rurales no es captado
por la Encuesta permanente de hogares por no realizarse en estas localidades.
Los datos referidos a las características de las provincias, como la población, accidentes de
tránsito, centros de salud, etc., se obtuvieron del Instituto Nacional de Estadística (INDEC),
mientras que las series precipitaciones y temperatura medias anuales por provincias provienen del
Servicio Meteorológico Nacional. Los datos sobre gastos en Educación, Vivienda, Programas de
empleo y seguros de desempleo por provincia, se obtuvieron de las series históricas disponibles
en la pagina web de la Dirección de Gasto Social. La variable sobre residuo fiscal, se obtuvo de
estimaciones realizadas por Artana y Moskovits, disponibles en el libro “La distribución del
Ingreso en Argentina”, editado por Fiel (1999), mientras que los datos sobre recursos turísticos
por provincias, se obtuvieron del trabajo realizado por Porto N. (2004): “Una aproximación al
contenido factorial dominante de los recursos turísticos en Argentina”.
5 Todas las estadísticas descriptivas se realizaron sin tener en cuenta los hogares, en los cuales
alguno de sus miembros, no han reportado su lugar de residencia anterior o año de migración. En
cuanto a los modelos de migración, éstos fueron estimados sobre la población mayor a 28 años de
edad, dado que se considera que a partir de esa edad se tiene autonomía en la decisión de
migración y la acumulación de capital humano esta finalizada.

3. LA POBLACIÓN ARGENTINA Y SU DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL

El primer Censo Nacional de población en Argentina fue realizado en 1869, año en el que se
iniciaron los primeros estudios sobre población en nuestro país. Los temas poblacionales siempre
han tenido una atención central en nuestro país. La alta concentración de la población así como el
escaso número de pobladores, fue una constante preocupación por aquellos años y de los
primeros gobiernos.
Según los datos del Censo 1869, había en Argentina 1.900.000 habitantes. Por entonces, las tasas
de crecimiento poblacional eran muy bajas, según los datos del segundo censo nacional (realizado
26 años después) la población argentina apenas superaba los 4.000.000 de habitantes. El mayor
crecimiento poblacional se observa en el período 1914-1947, que corresponde a la llegada al país
de inmigrantes europeos ocurrida entre 1850 y 1945. A partir de este período, la tasa promedio de
crecimiento anual de la población Argentina, decrece de manera constante, alcanzando en el
último período intercensal la tasa de crecimiento poblacional más baja (10,1% promedio anual,). Según datos del último censo, la población total argentina es 36.280.130
habitantes. A pesar del crecimiento en el número de habitantes, la densidad de población sigue
siendo relativamente baja, 9,7 habitantes por km2, cifra sustancialmente inferior a la observada en
países de América Latina y el Caribe

En cuanto a la distribución de la población en el territorio, no ha sido, ni es en la actualidad
homogénea. La dinámica demográfica de las provincias ha determinado la magnitud de su
ocupación y su tendencia en el tiempo, definiendo perfiles demográficos y económicos. Un
conjunto amplio de fuerzas socioeconómicas, tecnológicas, culturales y políticas, determinan el
atractivo de las diversas áreas para su ocupación, y depende de su (i) grado de desarrollo y
potencial económico, (ii) de aspectos educativos, (iii) de la calidad de vida que promete a sus
habitantes, (iv) de la seguridad ciudadana, (v) condicionamientos y estabilidad política, (vi)
Estos factores han tenido importancia en nuestro país desde sus orígenes, si se observa que
históricamente la población se concentraba en las provincias más ricas. Solo cinco provincias:
Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Tucumán, concentraban al 53% de la población
total en 1895. Desde entonces, se han observado cambios en la distribución de la población en
nuestro territorio. presenta un ranking de las provincias de acuerdo al porcentaje de
la población total que en ellas reside según datos censales, ordenadas de acuerdo a su posición
relativa respecto del primer censo nacional. Salvo en el caso de la provincia de Buenos Aires, que
ha mantenido su liderazgo a lo largo de los años y las provincias de Santa Cruz y Tierra del
Fuego que, aún experimentando crecimientos netos en el número de pobladores, continúan
teniendo los porcentajes más bajos de población total del país, el resto de las provincias presentan
una evolución algo dispar.
La provincia de Santa Fe ha perdido población respecto a otras provincias, junto con Catamarca,
Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, La Rioja, San Juan, San Luis y Santiago del Estero. Las
provincias que han escalado posiciones en cuanto al porcentaje de la población total que vive en
ellas son las provincias de Chaco, Chubut, Formosa, Jujuy, Mendoza, Misiones, Neuquén, Chaco,
Río Negro7. Es notorio el caso de la Provincia de Buenos Aires, cuando se consideran de manera
separada la evolución de la población localizada en la ciudad de Buenos Aires, en los 19 partidos
que integran el conurbano bonaerense o el resto de la provincia de Buenos Aires. En el caso de la
primera, ésta ha perdido posiciones en el ranking. Mientras que en 1895 era la tercera localidad
con mayor proporción de habitantes, en la actualidad es la sexta. El resto de la provincia de
7 Es importante notar, que en algunos casos, el crecimiento población responde o solo a los movimientos internos de la
población, sino a las mayores tasas de natalidad y crecimiento de la población en estas provincias.
10
Buenos Aires, en cambio, si bien ha perdido población, se ha mantenido como la tercera región
con mayor población de nuestro país. Contrariamente, los 19 partidos que integran el Gran
Buenos Aires que era la undécima localidad con mayor porcentaje de población en 1895, en la
actualidad es la segunda área más poblada de nuestro país. Esto no resulta extraño si se tiene en
cuenta que desde las últimas décadas se observa un constante movimiento de la población hacia
fuera de la Capital Federal. Las provincias de Salta y Tucumán, si bien tienen períodos con mayor
población, en general han mantenido su posición, siendo en la actualidad la décima y octava
provincia, respectivamente, con mayor población en nuestro país.
4.1. Composición población según su origen: población nativa y extranjera
De acuerdo a los dos primeros censos la población nativa era aproximadamente el 83% de la
población total, porcentaje que disminuye considerablemente hacia 1914, con la llegada de los
inmigrantes europeos. En la actualidad el 95% de la población total de nuestro país es nativa y
solo el 5% es extranjera.
Existen numerosos registros que dan cuenta del gran flujo de inmigrantes extranjeros ocurrido a
partir de 1846, su origen y su distribución espacial, principalmente en Capital Federal, Buenos
Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes que absorbieron más del 80% de la población extranjera
censada en toda la Argentina8, por entonces, la migración de extranjeros era el principal factor de
crecimiento y explicaba la dinámica de la población del país.
Como se observa, en los primeros períodos censales hay un importante crecimiento del porcentaje
de población extranjera, producto de las migraciones internacionales.
Pero a diferencia de los registros (más detallados) sobre el ingreso de extranjeros al país, solo
para algunas provincias o ciudades es posible encontrar información sobre movimientos internos
de la población nativa. El censo de 1869 es la primera fuente de información sobre migraciones
internas de alcance nacional, que por entonces apenas alcanzaban al 8,3% del total de la
población y perdía relevancia frente a los migrantes extranjeros que representaban el 15% de la
población total.
8 En estas provincias se acento el 91% de los inmigrantes según el censo de 1869, el 87,8% según datos de 1895 y el
80,4% en 1914.
11
Con la considerable disminución del volumen de migrantes internacionales, la migración de la
población nativa, que había permanecido estable, aumenta fuertemente y se convierte, hasta la
actualidad, en el factor dominante dentro del fenómeno migratorio. Como se observa en el
según datos del Censo 2001, los migrantes internacionales representan apenas el 5%
del total de la población9, mientras que el 19% de la población nativa ha migrado internamente
(vive en una provincia distinta a la de su nacimiento). Las migraciones internas fueron aun más
importantes en años anteriores. Según los datos del censo 1970/1980, alrededor del 24% de la
población nativa había migrado a otra provincia o localidad.

Origen de la población nativa y no nativa según censos nacionales.
Total del país. Años 1914-1991. En Porcentajes
Teniendo en cuenta que las migraciones internas, explican en los últimos años el movimiento de
personas en nuestro país, resulta obvia la importancia de estudiar este fenómeno en nuestro país,
y que por otra parte, se encuentra en sintonía con lo observado a nivel internacional.
5. MIGRACIONES INTERNAS EN ARGENTINA
Las migraciones internas se definen como el cambio de residencia de una persona dentro de un
país, implicando esto el cruce de un límite político-administrativo oficial (Macció (1985)). Como
se mostró en el, en Argentina, este fenómeno ha adquirido una importante magnitud en
las últimas décadas.
En el se presentan los movimientos inter-provinciales de la poblacion nativa según
datos del Censo 2001. La columna (I) incluye la población por provincias, mientras que en la
columna (II) y (III) se reporta el número total de inmigrantes y emigrantes internos por
provincias. El saldo neto de estas corrientes contrapuestas corresponde a la migración interna neta
por provincias (columna IV). Como se observa, varias provincias, entre ellas Córdoba, Entre
Ríos, Formosa, Jujuy y Misiones tienen saldos negativos indicando una perdida neta de
población.
Las tasas de inmigración y emigración10, se estiman en las columnas (V) y (VI). Entre las
provincias con mayores tasas de inmigración se encuentran las provincias de Tierra del Fuego
9 En su mayoría proveniente de países limítrofes: Bolivia, Uruguay y Paraguay
10 La tasa de inmigración a la provincia (j) se calcula como inmigrantes del período (Ij ) sobre población de la
localidad de destino (j) en el período. La tasa de emigración sigue la misma lógica y sólo cambia porque incluye a los
emigrantes en el numerador. La tasa de migración neta se obtiene como diferencia de la tasa de inmigración y
emigración. Su signo puede ser positivo o negativo y se interpreta como el cambio relativo en la cuantía de la población
como resultado del balance entre inmigrantes y emigrantes (para mayor detalle ver Rodríguez (2004)).
12
(13.69%), Santa Cruz (9.95%), San Luis (6.95%), Corrientes (6.11%), Neuquén (6.09%) y la
Rioja (6.07%). También resulta notoria la tasa de inmigración de Capital Federal (7.20%) cuando
se desagrega la información disponible para la provincia de Buenos Aires.

Migraciones internas en argentina
Tasas de inmigración y emigración por provincia
Tasa Neta de
Inmigrantes Emigrantes Inmigración Emigración Migración
No sorpresivamente las provincias con mayor tasas de emigración son también Tierra del Fuego
(10.2%), Capital Federal (9.46%) Santa Cruz (7.28%) y Río Negro (6.17%), Corrientes (5.36%) y
Neuquén (4.92%), lo cual indica que los mayores intercambios poblacionales se dan entre las
provincias menos pobladas (las provincias de la región patagónica). De acuerdo con Plane y
Rogerson (1994) es común encontrar áreas deprimidas con tasas de emigración superiores a las
tasas de inmigración (emigración neta) y niveles bajos de movimientos. Pero esto no ocurre en
Argentina.
Las provincias con bajo nivel de movimiento poblacional, con tasas de netas de migración
cercanas a cero, son las provincias de Córdoba, Formosa, Mendoza, San Juan y Santa Fe. Las
provincias más pobres como Chaco, Corrientes, tienen tasas netas de migración positivas, con lo
cual han ganado población.
En estas provincias la tasa neta de migración es negativa dado que
expulsan más población de la que reciben. Pertenecen a este grupo, las provincias de Córdoba,
Por regiones geográficas, se observa el mismo patrón, donde la región Patagónica
presenta tasa neta de inmigración positiva, junto con la región Pampeana y Cuyo. Contrariamente,
las regiones del NOA Y NEA tienen saldos migratorios negativos. Se destaca principalmente la
región nordeste con una tasa de migración neta de -1.03.

Migraciones internas en argentina
Tasas de inmigración y emigración por regiones
Tasa Neta de
Inmigrantes Emigrantes Inmigración Emigración Migración
Buenos Aires 16,603,341 15,113,026 205,435 211,606 -6,171 1.36 1.40 -0.04
Pampeana 7,524,943 6,838,513 139,252 118,228 21,024 2.04 1.73 0.31
Cuyo 2,567,607 2,304,278 52,377 44,043 8,334 2.27 1.91 0.36
Nordeste 3,367,518 2,952,125 58,738 89,247 -30,509 1.99 3.02 -1.03
Noroeste 4,458,470 3,929,106 78,451 81,566 -3,115 2.00 2.08 -0.08
Patagonia 1,738,251 1,550,950 72,537 62,100 10,437 4.68 4.00 0.67
Total 36,260,130 32,687,998 606,790 606,790 2.39 2.36
Provincia/ Región
Población
Total
Población Tasa Bruta de
disponible
Número de Migración
interna neta
Fuente: Estimación propia en base al Censo Nacional de Población y Vivienda 2001, .
14
Es importante notar que en el caso de
la provincia de Buenos Aires, la tasa de emigración es muy similar a la tasa de inmigración, pero
los resultados para esta provincia son muy
distintos cuando se considera en forma separada Capital Federal y el resto de la provincia de
Buenos Aires.






Tasas de emigración e inmigración interprovincial
Migraciones Internas en la Argentina (Parte 1)

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4 comentarios - Migraciones Internas en la Argentina (Parte 1)

@C_E_R_O_ Hace más de 2 años +1
jajaj 2057 visitas i ningun punto. TOMA 5 !
@julian0099 Hace más de 1 año
pone alguna imagenes aunque sea
@matias190796 Hace más de 1 año
+10