No vea televisión... ¡Hágala!



Catia, televisora comunitaria de Caracas, Venezuela, sostiene una programación creada en un 70% por gente de las comunidades. Para lograr esto, realizan talleres de formación política y técnica que permite que el medio sea eso, un medio, una herramienta comunicacional entre la gente. Aquí, un repaso por su historia y su presente.



No vea televisión... ¡Hágala!



Especial para la Agencia Walsh, desde Venezuela.


Corría el año 1989, y en Venezuela comienza a gestarse un movimiento social que hoy explica parte de lo que muchos no pueden entender... Cansados de los atropellos, la mentira, el hambre y el aumento de precios, miles de personas salieron a las calles a manifestarse contra este modelo de explotación; ante la imposibilidad de comprar los alimentos básicos, la gente recurrió al saqueo para conseguir lo que les era negado. El costo fue alto, entre trescientas y quinientas personas fueron asesinadas por las fuerzas de ¨seguridad¨.
Ante semejante represión, muchos no le prestaron atención a la aparición de un militar que, poco después, intentó concretar un golpe de Estado; era Hugo Chávez Frías.
En ese contexto, un grupo de habitantes de uno de los barrios más populares de Caracas, el Manicomio, se reunieron en un pequeño edificio abandonado, donde tiempo atrás funcionara una dependencia de la alcaldía. Allí, los vecinos no sólo intercambiaron ideas y preocupaciones, sino que también proyectaron soluciones; a raíz de ello, crearon una casa de la cultura.
Entre las actividades que realizaban, la proyección de películas, en una cancha de básquetbol del vecindario, fue tomando dimensiones no calculadas, como la de crear producciones propias. Así fue como comenzaron a realizar materiales audiovisuales.
A partir de entonces, se centraron en el proyecto de armar una televisora comunitaria, donde los propios vecinos fueran los encargados de establecer los contenidos. Comenzaron con una cámara prestada y fueron consolidándose, hasta que en agosto del 2000 decidieron inaugurar el canal en una habitación del Hospital del Lidice.
Ya con Chávez en el gobierno, elegido por sufragio, fueron en busca de su apoyo. Así fue como el 30 de Marzo de 2001 lograron realizar la inauguración oficial de Catia TV con la presencia del Presidente.
¨Los medios comunitarios del país apoyan y respaldan este proceso, ya que fue el único capaz de interpretar el deseo de la mayoría¨ dice una infografía que recuerda la historia del canal.



Golpe y rebelión

Pero los acontecimientos políticos volvieron a convulsionar las calles venezolanas. El 11 de abril de 2002, la oligarquía nacional, ayudada seguramente desde el extranjero, con el apoyo de cierto sector de la burguesía (escasa en este país) y la clase media, concretó un golpe de Estado contra el gobierno bolivariano. El pueblo salió a la calle nuevamente, esta vez para defender a Chávez y exigir su liberación.
Los medios de comunicación comerciales, no sólo demostraron una vez más estar al servicio de los golpistas, sino que fueron partícipes necesarios y principales de ese atropello a la democracia y la soberanía. Mientras ellos transmitían en esos momentos dibujitos o telenovelas, los medio comunitarios publicaron lo que realmente estaba sucediendo. Además, la gente se congregó en las puertas de las televisoras privadas, para exigir que mostraran a la gente en la calle, reclamando la vuelta de Chávez.
A la derecha no le quedó otra que esconderse nuevamente bajo la cama, a la espera de otra envestida.
No pasó mucho tiempo más hasta que Catia sufrió un nuevo golpe. Esta vez, decidieron callarla. El 10 de julio de 2003, el alcalde metropolitano de Caracas, Alfredo Peña, quien además era periodista y supuesto defensor de la libertad de expresión, cerró el estudio y confiscó los equipos pese a que el canal tenía la autorización del director del Hospital y de la CONATEL (Comisión Nacional de Telecomunicaciones).
Esto provocó el apoyo a Catia de parte de la gente de la comunidad y de instituciones públicas y privadas. A raíz de ello, el gobierno nacional cedió un edificio viejo en el barrio Caño Amarillo para que sea restaurado y pueda ser utilizado por la televisora comunitaria. Después de un año sin salir al aire, Catia volvió fortalecida con un transmisor de 750 vatios.



Actividades

En la actualidad, Catia desarrolla distintas actividades que buscan sostener una comunicación popular. Una de ellas es la conformación de los ECPAI, Equipos Comunitario de Producción Audiovisual independientes, que son ¨talleres de formación técnica e ideológica en comunicación audiovisual en todos los géneros y formas: documental, ficción y animación¨ para la creación de un modelo comunicacional ¨desde, por y para el pueblo¨.
Además, realizan cayapas, nombre que le otorgan a la práctica de ir hasta una comunidad, con gente formada en los ECPAI, para captar imágenes y entrevistas de distintos sectores; esto permite tener múltiples fuentes de información y opinión. Todo este material es utilizado para el armado de programas que se publican en Catia y luego se proyectan en la comunidad.
Por otro lado, trabajan con niños de las escuelas y de otros barrios, con quienes están haciendo animaciones con sus dibujos para dar batalla a los modelos instaurados por los medios de comunicación privados.
Cabe agregar que, hace un año vienen participando de los Consejos Populares de Comunicación, espacios comunales donde se incentiva a la gente a producir sus propios medios de comunicación, no sólo radios y televisoras, sino también la práctica de los grafitis, murales, y demás formas de expresión.
En este sentido, están colaborando con el proyecto ¨guerrillas comunicacionales¨ que, aunque suene fuerte, sólo se trata de una escuela de formación para adolescentes entre 12 y 15 años, donde ellos deben desmontar los mensajes subliminales que establecen los medios comerciales. Además, se les enseña, por medio de videos, cómo los medios comunitarios piensan la comunicación popular; a partir de ello, los jóvenes producen sus propias noticias, realizan esténcil, periódicos, productos audiovisuales y radiofónicos.



Organización y financiamiento

Así se define Catia: ¨somos gente del pueblo, compartimos una visión socialista y una nueva forma de hacer televisión... con conciencia. Por eso Catia es voz e imagen de la gente¨.
Por eso, esta televisora sirve no sólo como herramienta audiovisual, sino que también permite que se vinculen distintas experiencias sociales, desde sindicatos hasta grupos de salud. Además, sus instalaciones han sido visitadas por músicos, pintores, académicos, campesinos y cineastas.
En cuanto a la organización, hay que aclarar que se manejan con una estructura jerárquica cuyos integrantes sostienen ser uno más dentro de la institución, un compañero en igualdad de condiciones que cualquier otro.
También vale agregar que creen que la comunicación no es un campo de acción sólo para periodistas o profesionales, sino que todos los seres humanos tienen el derecho a expresarse y a crear los medios que permitan concretar dicho derecho.
Respecto al financiamiento, la televisora recibe dinero por publicidad del Estado Nacional y de pequeños comerciantes. Pero su programación se sustenta casi sin publicidad comercial.
Teniendo en cuenta todas estas cosas, se puede ver que esta forma de producir televisión comunitaria incluye mecanismos distintos a los de la comunicación alternativa en Argentina. Sin embargo, existen similitudes en cuanto a los objetivos, ya que ellos aseguran buscar que la gente sostenga un proceso de conciencia, que los transforme de objetos en sujetos de la comunicación.
Según sus palabras, el objetivo principal es que la gente se de cuenta que es posible hacerse escuchar, que están dadas las condiciones para que puedan producir sus propias noticias, ya sea en formato audiovisual, radiofónico o gráfico. Que es necesario dar la pelea, con cámaras y micrófonos como armas. Por eso, el eslogan de Catia Tv es: No vea televisión... ¡Hágala!



Fuente