violencia y delincuencia juvenil causas

INTRODUCCIÓN.

EL PASO A LA DELINCUENCIA

CLASIFICACIÓN DE “DELINCUENTES JUVENILES”

PERSONALIDAD DEL DELINCUENTE

FACTORES DE LA DELINCUENCIA JUVENIL.

RESUMEN INTEGRADOR

TEORÍAS QUE JUSTIFICAN ACTOS DEL DELINCUENTE JUVENIL

TEORÍAS QUE JUSTIFICAN ACTOS DEL DELINCUENTE JUVENIL

VIOLENCIA INTERPERSONAL EN LOS CENTROS EDUCATIVOS DE ENSEÑANZA SECUNDARIA. UN ESTUDIO SOBRE MALTRATO E INTIMIDACIÓN ENTRE COMPAÑEROS.

PRINCIPIOS PARA UN MODELO PEDAGÓGICO-PREVENTIVO DE LA INADAPTACIÓN Y DELINCUENCIA JUVENIL.

EL TRATAMIENTO DEL MENOR DELINCUENTE EN EL CAMBIO.

LA INVESTIGACIÓN ACTUAL EN LA DELINCUENCIA JUVENIL: UNA PERSPECTIVA DIFERENCIAL.

DIRECTRÍCES BÁSICAS EN EL TRATAMIENTO DEL MENOR DELINCUENTE.

ESTEREOTIPOS SOCIALES ANTE LA VICTIMIZACIÓN, EL DELITO Y EL DELINCUENTE JUVENIL.

PSICOLOGÍA DE LOS ADOLESCENTES .

LOS CONCEPTOS DE DISCORDANCIA Y DE DELINCUENCIA DE LOS MENORES.

LA DELINCUENCIA JUVENIL.

TRIBUS URBANAS

PEDAGOGÍA DE LA DELINCUENCIA JUVENIL.

CONCLUSIÓN

PREVENCIÓN DE LA DELINCUENCIA.

INTERVENCIÓN EN LA DELINCUENCIA JUVENIL.

¿PROBLEMA SOLUCIONADO?.

OPINIONES Y CASOS PRÁCTICOS

ESTADISTICAS EN ESPAÑA

BIBLIOGRAFÍA


INTRODUCCIÓN.


Al final de los años escolares, el niño ha encontrado un modo vital esencialmente satisfactorio. Y luego, con la llegada de la adolescencia, descubre que debe hacerlo todo de nuevo. Deja de ser un niño (aunque no quiera del todo) y todavía no es un adulto (aunque piense que lo es). La adolescencia, es una estación intermedia entre el desarrollo, no es ni esto, ni aquello, pero algo de ambos.

Existen tres términos que se deberían aclarar: pubescencia, pubertad y adolescencia. La pubescencia se refiere al período de alrededor de dos años antes de la pubertad, y a los cambios físicos que toman lugar durante este período. Su comienzo está marcado por un brote en el crecimiento físico, y continúa con un cambio en las proporciones del cuerpo, la madurez de las características primarias y secundarias del sexo, y un acopio de otros cambio físicos. La pubertad es el punto de desarrollo en el que los cambios fisiológicos de la pubescencia llegan a su máximo, marcado por señales de madurez sexual: en las niñas por la menarca, las primeras menstruaciones, y en los varones por un números de signos, siendo el más seguro la presencia de espermatozoides vivos en la orina, a la que un pequeño números se escapa de cuando en cuando. La pubertad se da aproximadamente, en las niñas alrededor de los doce o trece años y en los niños a los catorce. La adolescencia, finalmente, es el entero período que comienza con el brote de crecimiento de la pubescencia y el término no está muy bien definido. El final de la adolescencia llega con la completa madurez social, sin afirmar el modo en que esta madurez se define. la pubertad llega bastante comúnmente entre los dos años antes del promedio hasta dos años después, y la variación normal es habitualmente considerada de cuatro años antes o después del promedio. La edad promedio de la pubertad en los varones ( con la misma amplitud de variaciones que en las niñas) es algo menos de los quince años.

La adolescencia es un período de cambios continuos y el tema central de la adolescencia es el hallazgo de sí mismo. El adolescente debe aprender a conocer su cuerpo totalmente nuevo y sus potencialidades para los sentimientos y la conducta, y ajustarlo dentro de su propia imagen. Debe definir el lugar que ocupará en la sociedad adulta.




Pubescencia , Pubertad y Desarrollo Físico


El crecimiento del niño comienza primero a mostrar un cambio en la meseta de la latencia temprana alrededor de los ocho años en las niñas y de los diez años en los varones, pero aproximadamente dos años antes de la pubertad los niños pegan el salto. El crecimiento es más acelerado alrededor de un años antes de la pubertad., y el momento de más rápido crecimiento se conoce como Edad de máximo crecimiento.


La explicación debe buscarse a menudo en una constelación fortuita de circunstancias y el modo de reaccionar ante ellas por parte del individuo con agresividad extrema. La imagen del asesino típico que traza un plan y escoge a su víctima para sacrificarla es del todo falsa y sólo en contadisimos casos responde a la realidad. Apoyándose en el archivo de los dictámenes psiquicoforenses preparados por el autor, el libro brinda los resultados de una investigación objetiva de los delitos cometidos por jóvenes delincuentes y sus móviles probables, en el contexto psíquico y ambiental de cada caso. Los casos fueron escogidos sin otro condicionamiento que el de contribuir al estudio científico del fenómeno valorándolo en lo psicológico, lo jurídico, lo psiquiátrico y lo social.

La obra es de indudable interés para el psicólogo, el psiquiatra, el jurista, el magistrado, el criminólogo, el asistente social, el educador y, en términos generales, para toda persona no especializada que desea adquirir un conocimiento objetivo del problema.


El delito cubre actualmente una gama que se extiende desde el ama de casa hasta el ladrón.

Los delitos cometidos por los jóvenes difieren en el género y en el motivo de los crímenes típicos de los adultos.

El término "jóvenes delincuentes" abarca a todos los individuos menores de 21 años, entre los cuales se incluye a los adolescentes, de menos de diecisiete años, y a los niños, menores de catorce años.

Para poder descubrir las causas de la delincuencia juvenil tenemos que ir más allá de los procedimientos judiciales.

Un ligero aumento de la delincuencia juvenil se describe como algo sin precedentes por su extensión y se habla de que "continúa aumentando rápida y progresivamente".

El delito pertenece exclusivamente a los estratos inferiores. El delito es para ellos lo que el arte es para nosotros, simplemente un método de procurarse sensaciones extraordinarias.

Diversas teorías criminológicas sugieren medios diferentes de prevenir la delincuencia o de tratar a delincuentes habituales.

Si la delincuencia se concibe como la actuación ciega en la sociedad de unos individuos que no aprendieron a controlar sus emociones primitivas, la mejor solución consistirá en prestar atención a la salud mental de la comunidad y a las previsiones especiales para los niños privados del cuidado normal de los progenitores.

La existencia de un problema de delincuencia implica un fallo en los procesos normales del control social y los esfuerzos de robustecer estos controles deberían asumir la prioridad sobre las medidas que aplicar con los violadores individuales de la ley.

Muchos métodos concebibles de protección son discutibles porque infringen libertades civiles o tienen otras consecuencias indeseables.

La prevención del delito puede buscarse también con medidas sociales más positivas, que tiendan a aliviar a la gente de la necesidad de alcanzar sus fines de manera ilegítima.

La delincuencia es un fenómeno universal ligado a la vida social y no hay sociedad sin delincuencia. Después del siglo XIX, se han intentado encontrar las causas de la delincuencia. De este modo, se han puesto de manifiesto:

Factores sociales: carencia del medio familiar y escolar, mal uso del tiempo libre, agresividad desarrollada por los medios de comunicación de masas; densidad de la población en los grandes centros urbanos; insuficiencia de los equipos socio-culturales, etc.

Factores económicos: nivel de vida insuficiente; desempleo, falta de cualificación profesional.

Factores políticos: crisis; falta de sentido cívico; etc.

Factores individuales: difíciles de categorizar.

La delincuencia caracteriza una conducta antisocial que expresa la inadaptación de un individuo a la sociedad. Puede observarse en una multitud de estructuras mentales, de lo normal a lo patológico.

La delincuencia es un síntoma de una perturbación profunda de la personalidad. Es esa perturbación profunda la que deberá privilegiar la reeducación social: psicoterapia, tratamiento farmacológico, medidas institucionales individualizadas, etc.

Cuando el delincuente es un adolescente o un niño, surge una perturbadora disonancia entre la gravedad de la violación del derecho y la idea que se tiene en general de la naturaleza del niño o del adolescente.

A los jóvenes se les concede un, por así decir, crédito de confianza, dando por supuesto que en ellos no podrán surgir impulsos delictivos, totalmente ajenos a su condición infantil o juvenil. No es, pues, de extrañar que le delito cometido por un menor de edad nos afecte y nos conturbe de singular manera.


Con el término “delincuencia juvenil” se etiqueta la mayoría de las veces a aquellos chicos/as con problemas de conducta social.

El uso indiscriminado del término delincuencia juvenil, piensamos que oculta en el fondo, el simplismo de quienes piensan en los problemas de conducta social juvenil como algo unívoco y uniforme.

La “conducta antisocial” puede reflejar hechos muy dispares, en términos generales, hace referencia a cualquier hecho o acción que viole las reglas sociales o vaya contra los demás, con independencia de su gravedad.

A razón de esta definición, creemos que hay que tener en cuenta que el “quemar unas notas” y por lo tanto tener una conducta antisocial, no significa ser un delincuente, por lo tanto hay que tener muy claro, que muchas de las conductas antisociales pueden reflejar un transcurso normal del desarrollo evolutivo del menor, otra cosa es que los ejemplos antisociales se acumulen o alcancen una especial gravedad, robar coches, en cafeterías etc... Ahí es donde empieza la barrera entre conducta antisocial y delincuencia juvenil.

Podríamos definir Delincuencia juvenil, como un problema de la sociedad.

La delincuencia juvenil es un aspecto, usualmente divorciado al contexto social en que se desenvuelve y ligado afanosamente a todas las calamidades que afligen a la sociedad.

Una sociedad que se desatiende de ellos, descuidando la atención mínima de sus necesidades esenciales; que no les diseña las infraestructuras requeridas para la canalización positiva de sus energías y potencialidades; pero que rauda y veloz, se lanza a inculparlos, sancionarlos aún con la pena capital si fuera posible.

La sociedad se preocupa de sus menores, casi exclusivamente cuando matan, los matan o se embarazan.



CLASIFICACIÓN DE “DELINCUENTES JUVENILES”

1.- Delincuente activo.

Integraría el grupo que comete actos legalmente delictivos de cierta importancia. Normalmente suele tener entre 15 y 20 años.

En general, constituyen grupos agrupados en los que hay algún o algunos jóvenes con un alto índice de conflictos de personalidad.

Sin que el inicio sean uniformes, constituyen un tipo de grupo que acabará tendiendo a la delincuencia activa como hábito de conducta normalizada y propia del grupo.

Con frecuencia las conexiones y derivaciones del grupo acaban en la delincuencia adulta más o menos organizadas.

El grupo sólo se mantiene estanco y cerrado para algunas acciones (algunos “palos”), pero para el resto “ligar carros” requieren normalmente la amplia participación del grupo.

2.- Disocial paraviolento.

Se distingue del anterior porque este tipo de delincuentes o pre-delincuentes suelen tener un comportamiento socialmente agresivo.

Se agrupan en pandillas, esta agrupación constituye en cierto modo un mecanismo de defensa contra la sociedad adulta, de la que se siente enormemente distante.

A pesar de que este grupo está formado generalmente por jóvenes con edades comprendidas entre lo 14 -17 años son fácilmente reconvertibles una vez que se incorporan a la vida laboral, el problema es como veremos más adelante cuando no hay esa posibilidad y se adentran dentro del mundo del paro.

3.- Joven marginal.

Constituye un sector social muy amplio, que engloba a los dos anteriores.

Suelen ser hijos de inmigrantes, chicos con fracaso escolar.

Son el producto de las crisis de los barrios. El consumo de drogas tiene, entre ellos, un carácter marcadamente diferente del que tiene en el joven contracultural. Constituye una especie de “toxicomania social” destinada a mejorar la visión que la cruel vida diaria proporciona.

En muchas ocasiones, lo que ocurres que las redadas que la policía hace simplemente en función de la pinta juvenil, acaba poniendo en el grupo delincuencial a bastantes jóvenes que sólo eran marginales.

4.- Niños y preadolescentes disociales y marginales.

El problema de este grupo radica en la edad, de 6- 9 años, su intención se basa en copiar la actuación de niños de más edad. Gran apego a la calle, más que a la propia familia.



PERSONALIDAD DEL DELINCUENTE

La personalidad del delincuente se basa en:

Inmadurez: Es lógico porque la edad, no hace eco de tener coco para desenvolverse de forma racional en la vida.

Vacío de si mismo: No asumen su propia historia personal. Su pasado lo rechazan. El presente es vivir aquí y ahora, no aprenden de sus errores. No tienen muchas expectativas.

Comportamiento contradictorio: Son chicos muy metidos en su vida, y no se paran analizarla. Tienen una sorprendente capacidad de adaptación.

Inseguridad: Desconfianza con respecto a las demás personas que no encajen en su mismo tipo.

FACTORES DE LA DELINCUENCIA JUVENIL.



FAMILIARES.

ESCOLARES.

AMBIENTALES- RELACIONALES.

SOCIOECONÓMICO.

La delincuencia juvenil es una conducta humana que se da en unos medios sociales, en unos momentos históricos, y por lo tanto según el elemento que se analice puede aparecer una causalidad de un tipo u otro.

FACTORES FAMILIARES

Familia no completa: Este factor que parece de gran importancia, y que algunos autores han defendido como paso para prevenir la delincuencia (Reinhart, Ortega), ha dejado de ser importante por el simple hecho, de que una familia completa puede estar destruida en su interior y, por otro lado puede darse también el caso inverso de familias incompletas, que a pesar de ello, ofrecen buenas condiciones para un desarrollo sano. A pesar de esto, no se descarta la idea de que pueda ser un factor de riesgo, aunque no es el mas importante dentro de la familia.

Familia que plantea problemas en la evolución afectiva de los hijos: Entre los jóvenes con problemas de delincuencia siempre existen abundantes sujetos con un grupo familiar gravemente alterado. No creo conveniente enumerar todos lo índices de falta de afecto pero algunos importantes son: el alcoholismo, abandono del padre o de la madre, drogas etc...

Familia con dificultades en los procesos de identificación: Quizás este no es un factor muy importante, ya que el que los padres asuman plenamente sus papeles es una cosa normal, pero en muchas familias el joven al llegar a la adolescencia su vida cambia, y si el padre o la madre no tiene un carácter apacible o es excesivamente inimitable pueden tener consecuencias nefastas.

Famila con fracasos educativos: Falta de unas bases educativas, no económicas sino educativas hace que el joven no sienta afición por la formación, aunque esto siempre ha sido tema de debate, ya que por otro lado, esta la familia con nivel educativo bajo que espera que sus hijos alcancen lo que ellos no pudieron conseguir.

Familia con problemas económicos: Paro...

FACTORES ESCOLARES.

Sólo decir que en el grupo nuclear de los delincuentes, sólo 1 de cada 5 no tuvo dificultades en la escuela.



Los cambios en concepto de delincuencia contribuyen, tal vez, en el factor que más influyen en las estadísticas de prevalencia.

Se considera que la delincuencia comienza a los 8, 13, 14 ó 15 años de edad, respectivamente. Cuando se fija una edad más tardía con frecuencia no se dispone de datos a cerca del número de niños que comparecen ante los Tribunales Tutelares de Menores u otro tipo de Organismo encargado de los niños difíciles.

La delincuencia alcanza, de ordinario, su punto máximo entre los 13 y 15 años de edad; pues, es un periodo en el cual el menor tiende particularmente a relacionarse con los otros chicos de su edad.

La banda de adolescentes sirve a la vez como lazo social para jóvenes desarrollados y como agente canalizador de su agresividad hacia los adultos. A semejanza del mundo animal, en la banda juvenil se da la seguridad de un territorio. La obsesión de la seguridad se garantiza por la integridad en el territorio y la lealtad respecto al grupo, que a menudo se convierte en temeridad.

Existe mayor número de muchachos que de muchachas delincuentes, aunque esta diferencia empieza a disminuir al final de la adolescencia a causa del incremento de la delincuencia femenina en dicha etapa, también existe una diferencia entre sexos en función del tipo y de la gravedad de los delitos cometidos. En las muchachas son más frecuentes los hurtos menores y la prostitución, mientras que abunda entre los muchachos la agresión física, los robos, la alteración del orden, etc.

Los menores de 13 a 14 años dirigen la mayoría de sus actos delictivos contra la propiedad; en la adolescencia final por el contrario, los mismos afectan con más frecuencia a las personas. En el medio rural los actos son, en su mayoría, individuales, en cambio en el medio urbano suelen realizarse en grupo, respaldos por el apoyo mutuo que encuentran los jóvenes en la banda.

La influencia del medio en el desarrollo de la delincuencia juvenil es también muy importante, los niños colocados en un medio muy pobre o que viven en condiciones difíciles están fuertemente tentados de descifrar su existencia por el robo o por la búsqueda de consolaciones dudosas. Estas son una de las razones del enorme número de condenas por delincuencia juvenil durante la guerra, las privaciones, los cambios del medio social, la inquietud y el medio han ejercido una influencia disolvente y han dado un golpe a la vida moral, de la cual todavía no se ha repuesto en los ambientes donde hay malas viviendas, donde reina la promiscuidad y la miseria, es donde se encuentran la mayor proporción de delincuentes juveniles.

Hoy en día los medios más afortunados son una proporción de delincuentes. Esto es debido a ciertos dramas familiares y a que los niños disponen de mucho más dinero y comodidades de todas clases y a que la sociedad hace nacer nuevas necesidades que pueden ser satisfechas de momento más que por actos reprensibles.

Estos actos nos lleva naturalmente a denunciar los errores de educación como causa esencial de la delincuencia juvenil.

En primer lugar, la severidad excesiva demuestra que cuando los padres son muy exigentes o estropean al niño a fuerza de quererlo hacer perfecto, o hacen nacer la rebeldía en vez de favorecer la honradez y la delincuencia. Y así vemos a estas víctimas de la disciplina fría o brutal como aprovechen la primera ocasión favorable para liberarse de toda tutela y hacer lo que les da la gana.

Hay padres demasiados débiles. La disciplina personal, especialmente el poder de retenerse, de actuar o de privarse de una cosa deseada, debe ser inculcado al niño en el curso de los dos primeros años de su existencia.

Del 70 al 80 por ciento de los delincuentes proceden de familias disociadas, (por divorcio, muerte o abandono) o de familias cuyos padres no se entienden.

El niño que ve a su padre y a su madre disputar entre sí, juzga la sociedad en su conjunto sobre el mismo modelo, y llega a creer que él también debe defender violentamente su punto de vista si no quiere ser aplastado.

Puede suceder que aunque la familia este relativamente unida, las ocupaciones de los padres dejan a los niños muchos ratos libres, y un a libertad que, al perder la vergüenza, se vuelve libertinaje.

La delincuencia juvenil, toma un aspecto mucho más grave cuando los jóvenes forman bandas y pandillas. Se estimulan por la audiencia tanto más buscada cuanto más esconde un verdadero miedo y tanto más mantenida cuanto más prestigioso se hace uno de la “pandilla”, atreviéndose a lo que los demás no se atreven.

Todos saben hasta que punto las malas lecturas y el mal cine pueden desviar a los jóvenes del camino. El cine ejerce una verdadera fascinación, sobre todo para los que asisten a él varias veces a la semana, esto basta para falsear su sentido de la realidad. Los filmes peligrosos son los que representan las manifestaciones de malos rasgos del carácter, especialmente ciando la acción se desenvuelve en medio del lujo y la vida fácil.

Los adolescentes que se han hecho culpables de delitos graves asisten a más de seis sesiones por mes, lo cual no quiere decir que el cine sea el único responsable de la delincuencia juvenil.

En la mayoría de los filmes las proporciones esenciales de los personajes se relacionan con el erotismo y el crimen. Se diría que la mayor parte de las películas están destinadas a enseñar al espectador la técnica de la seducción o de los asesinatos.

Debido a la gran fuerza de sugestión de las imágenes en movimiento, las personas que verán esas películas difícilmente escaparan a pesar de que las acciones representadas (por exageradas que sean) son un índice de lo que sucede en la vida corriente y que, al fin y al cabo, se puede uno inspirar un poco en esa “realidad”.

Uno de los factores que se une en multitud de ocasiones a este proceso es la presión social emanada de un medio o unas condiciones de vida atosigante, el ambiente enrarecido del suburbio sin otras alternativas culturales o la progresiva frustración a lo largo del desarrollo, que va generando unos niveles de respuesta violenta imposibles de contener al llegar a la adolescencia.

Los modelos sociales, a veces presentados en la misma familia, constituyen así mismo otra importante fuente de la delincuencia juvenil. No hay que olvidar lo susceptibles que son los jóvenes a la imitación y a la influencia que está puede ejercer como método de afirmación personal, capaz de superar al propio modelo.

Por otro lado las causas orgánicas se hallan inscritas en la anatomía del delincuente desde su nacimiento. La herencia no siempre es decisiva, pero ejerce constantemente una influencia más o menos favorable, confirmada por los muchos ejemplos ofrecidos por la misma familia. También se le atribuye culpabilidad a las alteraciones física ó perturbaciones afectivas o de personalidad. Sin embargo, parece más oportuno tener en cuenta el conjunto de los diversos factores que afectan a la conducta del delincuente, y poner de relieve la inter-relación de todas las fuerzas y condiciones, internas y externas, que intervienen en su desarrollo.

TEORÍAS QUE JUSTIFICAN ACTOS DEL DELINCUENTE JUVENIL

Teorías Biológicas:

Estas teorías atribuyen a la delincuencia a caracteres innatos del individuo, transmitidos por herencia o debido a alteraciones en sus estructuras genéticas o a otros elementos constitucionales, aunque no niegan que la influencia de los factores ambientales, concedan una importancia máxima a los aspectos biológicos.

Estudios genéticos realizados con delincuentes, a fin de explicar las causas de sus trastornos de conducta, han proporcionado datos sobre ciertas alteraciones cromosomáticas detectadas en algunas personas. Es el caso de los síndromes de Ttuner (niñas o mujeres con carencia de un cromosoma x normal, por lo que representan una falta de desarrollo genital) y de Klinefeter (varones con dos cromosomas x frente a un y), así como de otras alteraciones cromosomáticas sexuales que se pretende aparecen en la base de importantes problemas de inadaptación social. Hace unos años se describió el síndrome XXY, que afectaba varones con fuertes tendencias criminales y dotadas de gran agresividad, lo que hacia de ellos individuos potenciales peligrosos. Otras investigaciones insisten en la influencia de factores hereditarios sobre la disposición previa a la delincuencia; justifican su posición en estudios realizados sobre parejas de hermanos gemelos, los cuales demostraban en la conducta delictiva entre gemelos mono-cigotos (con idéntico código genético) se asemejaba mucho más en términos cuantitativos que la de los di-cigotos (gemelos con distinto código genético).

Igualmente se citan como factores de inadaptación social diversas malformaciones somáticas, tales como anomalías metabólicas, sub-normalidad psíquicas y diversas patológicas congénitas. Si bien es cierto que éstos trastornos pudieran estar en el origen de dicha inadaptación, no esta demostrado de modo fehaciente que sean factores generadores de delincuencia.

En éstas teorías se han creído ver un intento de aludir la responsabilidad social en el origen de la delincuencia, así como una forma de relegar el problema a un callejón sin salida.

La influencia de las teorías afecta, en definitiva, a un reducido o irrelevante número, de individuos, y en ningún caso sirve para explicar las complejas causas que conducen a ciertos jóvenes a la delincuencia.

Aunque sea cierto que el niño nace con unas características genéticas muy concretas que determinan su grado de agresividad, introversión, actividad, etc. lo cierto es que los estímulos maternos y la interacción que crean son muy importantes para la posterior relación del niño con el medio en que se desenvuelve.

En este grupo podemos incluir también los casos en los que él yo, es puesto fuera de acción por perturbaciones teóricas u orgánicas o trastornos funcionales de los centros nerviosos.


Perturbaciones Tóxicas: Crímenes cometidos bajo la influencia del alcohol o de drogas.


Perturbaciones Orgánicas:

a.) Delincuencia mental y retardo, si la falta de capacidad intelectual es favor motivante del comportamiento delictuoso.

b.) Tumores cerebrales, parálisis general progresiva, traumatismo cerebral, etc.

c.) Encefalitis, si se adquiere antes de la pubertad.

Trastorno Funcional de los Centros Nerviosos:

a.) Epilepsia

b.) Comportamiento disritmo de hil




Teorías Psicológicas



No es por criticar el Sistema Educativo y su reforma, pero actualmente la escuela previene la delincuencia con los denominados Programas de Garantía Social.

Lo más lógico es que la observación, el seguimiento de conductas antisociales y el cercioramiento de esas conductas llevaran a concluir si es necesario o no una intervención previniendo cuando es necesario, lo cierto es que estos pasos son difíciles de realizarlos de manera adecuada, pero para eso está los técnicos de la educación. Y los esperanzadores Educadores Sociales.

No obstante, todo profesor puede prevenir desde su actuación mediante la constancia y la perseveración.

No debemos olvidar que a la hora de adjudicar una función preventiva a la escuela esta debe estar en continuo contacto con la familia.

Si esta relación es adecuada la detección del problema no supondrá un gran bache para comenzar de forma rápida la intervención.

En conclusión, es clara la necesidad de integrar en la escuela estrategias dirigidas a la mejora de ciertas capacidades y habilidades en los jóvenes con aquellas otras encaminadas a alterar la comunidad, el medio social, donde toda persona se moldea. (Genoves.).

INTERVENCIÓN EN LA DELINCUENCIA JUVENIL.

Existen diferentes modelos:

El modelo de control: Apoya la idea del castigo y la disciplina ya que los delincuentes no pueden ser rehabilitados mediante tratamientos de reeducación.

Modelo médico: Entienden que el delito es causado por diversos factores que pueden ser tratados, los delincuentes son enfermos que necesitan a la medicina.

Modelo de reintegración: El delincuente debe participar en programas comunitarios. No al internamiento, excepto en casos de peligrosodad para la comunidad.

Existen más modelos pero los más representativos son los citados.

En el proceso general de intervención socioeducativa con menores hay que destacar cuatro grandes posibilidades de intervención:

1.- CENTROS DE ACOGIDA.

Posibles medidas:

Regreso al medio familiar.

Acogimiento familiar.

Ingreso en centros de acción educativa.

2.- CENTROS DE OBSERVACIÓN/RECEPCIÓN.

Posibles medidas:

Libertad vigilada.

Acogimiento familiar.

Prestación de servicios en beneficio de la comunidad.

Ingreso en los denominados genéricamente como “CENTROS DE TRATAMIENTO O TERAPEUTICO”.

Centros de régimen abierto.

Centros de régimen semiabierto.

Centros cerrados.

3.- CENTROS DIURNOS O CENTROS ABIERTOS.

Centros de Día Abiertos.

Aulas Taller.

4.- EQUIPO DE EDUCADORES DE CALLE.

En general, un programa de tipo de intervención, tanto en medio abierto como semiabierto o cerrado, suele recoger como objetivos el desarrollo de los siguientes tipos de habilidades:

HABILIDADES MORALES:

Justicia social.

Deberes para con los demás.

Fidelidad, solidaridad y tolerancia, para con los demás y con la comunidad.

HABILIDADES SOCIALES:

Habilidades sociales de autoafirmación.

Habilidades sociales de interacción.

Habilidades verbales.

Habilidades no verbales.

HABILIDADES CIVICO - POLITICAS:

Solidadridad, responsabilidad, tolerancia, educación por la paz...

A la hora de intervenir el caso de los jóvenes de 12 años, conviene tener en cuenta el caso específico que presentan los menores de 12 años (edad mínima por debajo de la cual los menores no tienen capacidad para infringir las leyes penales y, por lo tanto, sólo serán susceptibles de aplicación de medidas educativas o de protección). Es decir, el menor de 12 años no puede ser internado en un centro cerrado de reforma.

¿PROBLEMA SOLUCIONADO?.

Muchas veces se piensa que con una intervención adecuada se arregla el problema, internar al delincuente en una asociación... pero el problema es que la delincuencia se sustituya por conductas sociales aceptadas, de manera que el mismo individuo se encuentre consigo mismo feliz.

Una pedagogía de la delincuencia, no puede sustentarse en ideologismos baratos. Necesita de profesionales, técnicos, de personal culto e intelectualmente inquieto y a la vez crítico.

Cualquier acción no puede cambiar la delincuencia juvenil, pero el trabajar con cada menor, con cada delincuente juvenil, ha de servir para solucionar la realidad del sujeto a corto y a largo plazo.

OPINIONES Y CASOS PRÁCTICOS

Hay unos protagonistas de la delincuencia juvenil que son más fáciles de detectar que otros. Y es más fácil hacer recaer sobre sus espaldas todas las culpas. Son los menores de la calle magrebíes: suelen tener unos rasgos físicos característicos, hablan otra lengua y se mueven siguiendo otras pautas culturales. Detrás de esos "delincuentes multirreincidentes" hay menores que se han convertido en "padres de sus padres", que han venido para ganar un dinero y enviarlo a su familia; para mejorar la vida de todos. Cuando llegan no tienen edad de trabajar y

enseguida caen en manos de las mafias.

Mimuna los conoce bien. Su carnet de identidad dice que se llama Henriette Llopis. Pero es Mimuna. Así la han bautizado los chavales de la calle; así la llaman los menores magrebíes que (mal)viven por las calles de Barcelona. Ella ha estado en la calle desde el principio, desde que en 1997 sonaron las alarmas. Todos los menores, y los que se han hecho mayores en la calle, la conocen. Henriette Llopis es "pied noir", francesa nacida en Argelia. Ha conocido el desprecio, el no ser querida "ni aquí ni allá, como estos chavales".

Mientras las administraciones hablan de "resistentes", Mimuna habla de "enfermos, desequilibrados"; cuando la policía habla de "delincuentes multirreincidentes", Mimuna habla de "cabezas de familia, víctimas de las mafias", cuando la dirección general de Atención al Menor (DGAM) habla de "contención", Mimuna habla de "ganarse su confianza".

Los menores que empezaron trabajando, siendo explotados más bien, en talleres textiles de sus compatriotas han pasado a vivir de la pequeña delincuencia (tirones, correos de droga) y prostitución. Han sido fácilmente captados por mafias de autóctonos, de sus países de origen -Marruecos y Argelia, principalmente- y de países del Este. No hay más que pasearse por la Rambla o ciertas calles de Ciutat Vella para ver cómo contactan con ellos, los instruyen en el hurto y el robo y recogen los beneficios.

Hay menores que tienen el ano cosido por los desgarros provocados por la prostitución forzada. Cuando llaman a casa siempre dicen que están bien; nunca dirán lo que les han hecho para evitar ser rechazados, como un compañero al que el padre no quiso ver más alegando que en su familia no querían maricones.¿Cómo no van a dar tirones si las mafias les exigen tantos pasaportes, tantos DNI para vender cada día? Y necesitan ese dinero para enviarlo a la familia. "Estoy harta de ir a entierros de chavales. Había dos pequeños que vivían con un chulo. A uno lo encontró la policía con papelinas de coca al lado. Nunca más supimos de él -dice Mimuna-. Cuando ya no interesan, los mafiosos los matan o los hacen desaparecer. Y nadie los reclama."

El último informe del Síndic de Greuges constata el fracaso de los recursos que se han dedicado desde la Conselleria de Justícia. ¿Qué ha fallado? "La coordinación. Administración y entidades van por libre, multiplican el desgaste de energías; ideas tienen, pero no hay voluntad política, empezando por Madrid", dice Mimuna.

Un programa realista debería empezar por curar a los chavales con problemas psíquicos y que inhalan cola o disolventes. "Inhalan porque les quita el hambre, les quita el frío y les impide pensar", explica Mimuna.

Ante esta dependencia que va destruyendo sus neuronas, Mimuna propone un centro abierto, llevado por profesionales que se ganen la confianza de los menores. Sin mentirles ni ofrecerles lo que no van a poder darles. Y sin integrarlos: "No hay que pretender integrarlos. Hay que respetar su aterrizaje y su adaptación, pero antes de integrarlos -ellos no quieren integrarse porque su objetivo es volver a su país- hay que socializarlos".


(La Vanguardia)

Las causas motivadoras de tan triste fenómeno sociológico han sido tratadas por pedagogos, psicólogos, sociólogos y tantos "gos" como se recuerde. Unos afirman que son puntuales, únicas, concretas. Otros, por contra, hablan de conjunto de causas entrelazadas. La filosofía de la discusión, lo único cierto que tiene es que no resuelve el problema.

Aún siendo, como parece lógico suponer, un hecho provocado por múltiples causas, lo que si, también por lógica, ha de esperarse es que en el conjunto, algunas tengan más incidencia que otras.

Desde un principio se habló, al menos en España, de una violencia generada por "tribus urbanas" identificadas con ideologías ultraderechistas de marcada tendencia nazista. Los cabezas rapadas eran el paladín de la crítica. Se llegó a afirmar que ultraderecha y violencia eran sinónimos. Que existan ejemplos en estas agrupaciones que parezca demostrar tal aseveración es indudable. Algunos sectores de la ultraderecha política española organizaron secciones juveniles que querían imponer sus teorías por la fuerza bruta sin más razones. Pero no fueron todas ni fueron únicas. El concepto ULTRA puede ir seguido de la determinación derecha o izquierda y hasta centro. Porque en las demás tendencias pueden encontrarse ejemplos tan claros como los primeros.

El fenómeno ocurrido, y en eso parece que todos están al fín de acuerdo, es que se confundió el término ULTRA con el SINRAZON. La imposición del sí porque sí. Y de esta forma se alcanzó la intolerancia. Una intolerancia que no admite el razonamiento contrario al propio porque se ha imbuido a sus miembros la idea de la posesión de la verdad absoluta.

Esta es, precisamente, una de las principales causas. El admitir una verdad como absoluta ya, de por sí, es un disparate, pués el matiz cabe aún en la teoría más perfecta si es que tal existiera. El admitirla en esas condiciones y, además, no permitir la réplica, pasa del disparate al suicidio mental. Quien no admite contrastar sus opiniones lo único que demuestra es su propia inseguridad y, por muy aleccionado que el individuo esté a este respecto, la subconsciencia reconoce tal situación y refuerza aún más su cerrazón.

Un ejemplo, aún fuera de la violencia: los miembros de la organización de los Testigos de Jehová. Reconocemos en ellos valores encomiables, en su "cuerpo llano" o "militantes de a pié". Su fé, constancia y sacrificio son encomiables. Podremos o no estar de acuerdo en sus creencias, pero, siendo justos, hemos de reconocer su valor y respetarlos con la misma fuerza que pedimos nuestro propio respeto. Sin embargo, es absolutamente cierto que sus dirigentes les PROHIBEN entrar en polémica con personas que no piensen como ellos. Esto no es más que una barrera protectora contra otra verdad que no sea la suya.

Igual ocurre con los partidarios de tendencias ultras extremistas y violentas. Imponen por la fuerza lo que con razón sería difícil. Si a ello unimos que en un momento dado entienden que quien no es como ellos es su enemigo, tendremos la primera semilla para este despilfarro de violencia hoy existente.

El objetivo de la violencia no es ya aquel que no piensa igual, ni tan siquiera el que no haciéndolo lo demuestra, sino, simplemente, el que NO ES IGUAL. Por eso este tipo de violencia se convierte en indiscriminada y, consecuentemente, en incomprensible.

¿Cómo se traduce este fenómeno a la juventud en formación?. Pues como una simple consecuencia de lo contrario en lo que están. Por deformación. En la actualidad, y cada vez con carácter mayoritario, la idea de formación integral ha sido canjeada por la formación técnica. La importancia dada al aprobar una asignatura según sus exigencias y programación ha superado a la que tiene el aprobado en otra asignatura, esta no reglada oficialmente, pero que, a nuestro juicio, es mucho más importante que cualquiera otra: convivencia social. Cierto es que, por nuestra relación, todos convivimos. En esta convivencia, que ya se entiende como obligada, hay más de posición forzada que de deseo propio. Y si no, respondamos sinceramente: ¿a cúantos de nuestros vecinos conocemos "de verdad"?. O aún más allá: ¿qué nos ha hecho ese pobre conductor para que, por el simple hecho de circular junto a nosotros con su vehículo por una calle, le miramos con un no se qué ni no sé cúanto de odio contenido?.

No nos enseñan, no enseñamos a convivir. No hay tiempo. O no sabemos utilizar aquel del que disponemos. Un niño español ve una media de tres horas diarias la televisión. Si está escolarizado durante seis horas, se desplaza en una, come en tres, se asea y viste en otra y duerme ocho, ¿cúando se relaciona?. Y de este primer punto de asilacionismo sólo hay unos responsables: los propios tutores de la criatura. Y sólo hay un motivo: la comodidad. Y una realidad: no nos gusta reconocerlo.

Durante esas tres televisivas horas, raro es el caso en que, admitiendo tal adicción, al menos se selecciona la programación. Cada hora visualizada contiene una media de seis escenas claramente definibles como violentas o de sexo incontrolado. Y esto en forma indirecta. En forma subliminal los casos se duplican. Si a ello añadimos una media de once minutos por hora de mensajes consumistas, el cuadro es perfecto ... para lo contrario que se pretende: formar.

Como además ha de reconocerse que el poder convictivo de las imágenes televisivas es superior a cualquier otro medio, el proceso de aceptación de lo anormal como normal, en otras palabras, el deseo de imitación, es prácticamente irrefrenable.

Los conceptos individuales de "lo infantil" han ido perdiendo terreno en nuestros menores. Lo que hace algunos años era "bien visto" por un chaval, pongamos de doce años, hoy, para esa misma edad es considerado como "ñoñería propia de crios". Ha habido una regresión en el concepto paralelo edad-estímulo. Ha llegado a tal punto que, si exceptuamos los niños de hasta seis o siete años, la idea de "juego" ha cambiado tan drásticamente que casi se podría afirmar que ha desaparecido. Sólo algunos juegos colectivos se mantienen. Y no precisamente los más inocuos. Porque hasta los tradicionales juegos "en equipo" se han cargado de un volumen increible de violencia por muy jóvenes que sean sus practicantes.

Y aquí aparece otra de las claves: la anteriormente considerada confrontación de juego, deporte o programa ha pasado a ser "enfrentamiento" auspiciado por un exagerado concepto de la competitividad. Competir ya no es participar, por mucho espíritu olímpico teórico que se mencione. Hoy, a las puertas del siglo XXI, competir en lo que sea es sinónimo de vencer sin mirar el precio de esa victoria. Al contrario ya no se le gana, se le machaca. Esto es así en el mundo adulto, profesional, laboral o recreativamente hablando. El perdedor, hoy, no "vale nada". Como, desgraciadamente, los vencedores son siempre menos que los derrotados, el ejemplo que se dá a quienes nos siguen, es así de lamentable.

A lo anterior se ha de unir aún algo más. El concepto "vencedor" actualmente se asocia al "económico", con lo que ya no sólo buscamos un ganador nato, sino también que el esfuerzo de victoria, caiga quien caiga y como caiga, se junte al triunfo económico que es el único que cuenta socialmente. Si una inteligencia no se vuelca hacia el logro material, no sirve. Es genio quien es capaz de traducir su genialidad en monedas. Lo demás, son tonterías. De ahí al deseo desaforado de consumo y posesión hay un corto recorrido. Quien no puede caminarlo por lo derecho, lo hace por lo torcido, de tal manera que un chaval, imitando lo que vé, desea y consigue, por buenas o por malas, lo que quiere. O al menos lo intenta si ocurre que antes alguien no se ha preocupado de explicarle cual es la verdad. Que eso no es así. Que existen unas limitaciones, unos derechos y unos deberes que han de respetarse. En una palabra, que existen unas normas de convivencia que han de cumplirse.

Claro que eso, hoy, cuesta un tiempo que o no hay o no se sabe buscar y, sobre todo, un esfuerzo que se estima infrautilizado si el mes que viene ha de aprobarse las "mates" del curso. O sea, que aun concediéndole toda la importancia que tiene la regla de tres, digan lo que digan, para nosotros, es mucho más transcendente la regla del convivir.

Pero además resulta que, al menos en España, uno de cada tres mozos o mozas de trece años no saben hacer una regla de tres. Concluyendo: ni lo uno ni lo otro.

¿Que toda esta historia les parece tremebunda y exagerada?. Pues les ofrecemos un ejemplo real, de hoy mismo y no precisamente de chavales o colegios de primaria o secundaria, sino en una facultad universitaria de élite: la de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid en su Campus de Somosaguas:

Cuando el mundo universitario está inmerso en un cambio trascendente del plan de estudios, cuando las necesidades económicas ahogan a los rectorados, cuando se están planificando sistemas de selección de nuevo profesorado y evaluación del existente, cosas, entre otras, a las que no se puede negar suma importancia, la mitad de los alumnos de esta facultad encuadrados en una asociación estudiantil están virulentamente enfrentados con la otra mitad, encuadrados en otra. ¿Saben el motivo? Un grupo dice sí. El otro no. El motivo de la discusión: un curso de baile de salsa y merengue.


Violencia infantil y juvenil.
(2da Parte)
por Paqui Marcos y José Juan de la Cruz,





Agresiones incluso con muertes a profesores o estudiantes, por parte de alumnos; vigilantes y detectores de metales a las puertas de los colegios...: por las noticias que llegan a menudo, parece que las escuelas sufren una epidemia de actos violentos. Sin embargo, salvo excepciones, la violencia escolar no es un problema de pistolas y navajas. A los responsables de la enseñanza les preocupa más la indisciplina de los alumnos y el declive de la autoridad del profesor, porque eso trae males peores. De ahí el cariz preventivo, más o menos riguroso, de los planes que en Francia, Gran Bretaña, España o en las instancias correspondientes de la Unión Europea, persiguen reforzar el clima pacífico en la escuela.


En el último semestre los expertos en enseñanza de la UE se han reunido en varias ocasiones para tratar de la violencia escolar. En febrero, el Comité de Enseñanza celebró en Utrecht la primera conferencia comunitaria sobre este asunto, con expertos de todos los países. Y el 26 de junio, en Luxemburgo, el Consejo de Seguridad Escolar ha recopilado las propuestas de los países y ha adelantado algunas medidas todavía poco concretas.

Otro enfoque experimentado, y más preciso, es el de Bernard Charlot, profesor de Ciencias de la Educación en la Universidad París-VIII, que ha dirigido las investigaciones de un comité a las órdenes de los Ministerios de Educación e Interior en Francia.

Antes de que la bola sea montaña

El comité francés no mete en el mismo saco todo tipo de violencia. Al contrario, sugiere que la preocupación que recogen ampliamente los medios de comunicación (ante la violencia física que acaba en heridos e incluso muertos) no es el principal problema. Para este comité, lo cotidiano son otros fenómenos "menos espectaculares, más incontrolables, inquietantes y frecuentes". Pone varios ejemplos: alumnos que se quejan de sus compañeros por faltas de respeto (48%), trabajos estropeados (28%), extorsiones (16%), golpes (16%), racismo (10%) y agresiones sexuales (3%). El incivismo, las transgresiones leves, la brutalidad y la grosería, sólo en algunos casos se transforman en violencia llamativa. Pero conviene no tenerlos en poco. Como afirma el propio Charlot, "la trivialización de estas transgresiones diarias mantiene el temor de las faltas más graves".

El profesor frente a la indisciplina

En España otros expertos confirman que el caballo de batalla es la indisciplina: "La violencia grave, con armas, es algo muy aislado. Lo que domina a los escolares es la abulia y la indisciplina", señala Santiago Ortigosa, profesor en un instituto de Madrid y en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense. "Ese es dice el mayor problema, con causas diversas que no pocas veces se acumulan en la misma persona: el consumo de drogas especialmente drogas de diseño , el alcoholismo de fin de semana, las frustraciones personales y académicas, y algunos desajustes familiares como la convivencia violenta en casa, las separaciones o los divorcios".

Para Ortigosa, la mejora de la disciplina escolar está en buena parte en manos de los profesores, porque todos los alumnos adolescentes buscan personalidades que imitan más o menos conscientemente: "Los adolescentes afirma buscan modelos mayores que ellos sobre todo en su familia, entre los profesores o en la televisión. Si no los encuentran en su familia, muchos los buscarán entre los profesores. Por eso es fundamental que el profesor sea virtuoso, en el sentido clásico y moral del término. Serviría de poco un asignatura transversal ("Educación para la paz" que obliga a hablar de la paz en clase de Matemáticas o de Física, por decir algo, si el profesor no es capaz de ejercitar la paciencia".

Y no son pocos los profesores que han de pasar esa prueba de paciencia. Según el Informe de España 1996, de la Fundación Encuentro, más de la mitad de los docentes de enseñanza primaria y secundaria (el 53,8%) declaran haber afrontado situaciones violentas con sus alumnos y casi tres cuartas partes (72,4%) han perdido en alguna ocasión el control de la clase, lo que no siempre desemboca en una agresión física.

Propuestas europeas imprecisas

Quitar hierro al problema no significa olvidarlo. Desde luego, las instituciones educativas de la Unión Europea no lo olvidan. Los delegados que fueron a Utrecht y luego a Luxemburgo no pretendían hallar una sola receta contra la violencia.

Hablaron de distintas iniciativas: abrir centros-piloto especialmente diseñados para la prevención; establecer oficinas de información que distribuyan ideas y material para campañas preventivas; o que algunos profesores estén en contacto con instancias extraescolares, como la policía, también atentas a la lucha contra el vandalismo. Se ha creado un equipo investigador que unifique las experiencias de los distintos países y que en junio de 1999, a la vista de ellas, propondrá cuáles son los mecanismos más eficaces.

La ponencia española en Utrecht fue elaborada por Juan Manuel Moreno, profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Atender al desarrollo moral del alumno

Como prevención del comportamiento antisocial, el profesor Moreno recomienda a los centros educativos, especialmente los de enseñanza secundaria, que presten más atención a algo ampliamente olvidado: "los aspectos no académicos de la educación (desarrollo moral, integración social, etc.) y los procesos interpersonales de convivencia".

Pero también sostiene que la magnitud de la violencia escolar a veces es exagerada por el tratamiento que recibe en los medios de comunicación (que, a su vez, impulsa a los gobiernos a trazar planes). En esa idea coincide Javier Elzo, catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto y experto en violencia juvenil. En uno de sus estudios sobre drogas y violencia en las aulas, Elzo opina que "no hay más violencia juvenil ahora que, por ejemplo, en los años 50; sí más sensibilidad ante los hechos violentos"


Apaciguar la convivencia escolar

Planes para prevenir la violencia en centros educativos
por José María Garrido




Exposición De Nicaragua Sobre La Situación De Los Niños, Niñas Y Adolescentes Trabajadores Y Que Viven En La Calle. Programas Y Proyectos Que Los Atienden.

I Congreso Sobre Delincuencia Juvenil
Santo Domingo, D. N.
República Dominicana
12,13 y 14 de julio 1997

Expositor: Alberto López
Instituto De Promoción Humana (Nicaragua)

Buenos Días. Mi nombre es Alberto, soy educador de la calle, de los proyectos que atienden a los niños, niñas y adolescentes trabajadores y que viven en la calle, en diversos sectores de la capital de Managua. Estos proyectos son ejecutados por el programa de promoción a la familia y comunidad del Instituto De Promoción Humana (INPRHU); así también, este organismo promueve proyectos similares en otras regiones del país.

Agradezco a la Fundación Amigos Del Mundo Inc. por esta invitación a participar, con una ponencia en este Congreso Sobre Delincuencia Juvenil y, aún más, estar aprendiendo de sus valiosas experiencias en la temática que estamos desarrollando. También agradecer por su cariño. Son personas especiales, igual que su hermoso país.

Nicaragua, el país de lagos y volcanes, con más de 4 millones de habitantes, cada día que pasa se sumerge más en una pobreza desmedida. Un pueblo amable y luchador que, a pesar de su espíritu, todavía no labra su futuro de progreso. Las estadísticas de los últimos años reflejan esa situación compleja:

Un 70% de la población tiene sus necesidades básicas insatisfechas.

Un 70% de la población está desempleada.

El analfabetismo está en aumento. En los últimos años ha llegado a un 28%.

Más de 300,000 niños no tienen acceso a las escuelas públicas primarias.

De cada 100 alumnos que inician el año escolar, entre 25 y 30, desertan.

De cada 1000 niños nacidos, 80 mueren por diversas causas.

Otros datos muestran que Nicaragua tiene una población, en donde, casi el 50% tiene una edad de menos de 17 años.

Con relación a los niños y niñas en circunstancias especialmente difíciles, se calcula que hay más de 600,000.

La pobreza, el desempleo y la falta de perspectivas, en la población, ha generado un aumento, acelerado, de los problemas sociales (delincuencia, tráfico de drogas, prostitución, desintegración familiar y la violencia contra mujeres y niños. Hay más niños y adolescentes en la calle que violentan las leyes. En algunos mercados de Managua, la Policía Nacional estima que los menores de edad cometen, aproximadamente, 50 transgresiones, por día, en esos lugares.


Leyes Y Políticas Del Gobierno

Como muchos países, Nicaragua asumió la responsabilidad de armonizar las leyes de nuestro país con las disposiciones de la Convención Sobre Los Derechos Del Niño; pero, hasta la fecha, no ha habido interés, ni una voluntad real del gobierno pasado, ni el de turno por mejorar las leyes o, lo más importante, dar vida a los derechos de los niños y niñas de Nicaragua.

El gobierno ha fabricado comisiones como la "Comisión Nacional De Protección A La Niñez; pero es tan poco lo que hace y lo que hace es tan ajeno a la realidad, que es muy difícil relacionar sus acciones con el grupo de menores que han violentado las leyes.


Drogas Principales Y Tipos De Infracciones

En encuestas realizadas por el Ministerio de Salud para ver la prevalencia de vida e intervalos de confianza por consumo de drogas. Estos son los resultados:

Sustancia.........1994............1995

Pega................14.9%...........26.7%

Marihuana.........46.5% ..........73.3%

Crack...............14.9% ..........24.8%

Cocaína.............25.7% ..........54.5%

Alcohol.............92.1% ..........90.1%

Los tipos de infracciones más comunes son: robo, robo con fuerza, agresiones, vagancia habitual y drogas.


Programa De Promoción A La Familia Y A La Comunidad

Los programas de Educadores De Calle están estructurados al través de líneas de acción definidas para el trabajo práctico y la sistematización del mismo:

1.- Comunicación y Sensibilización Social

Tiene que ver con el trabajo de divulgación, propagandización y sensibilización al entorno de los niños y niñas trabajadores y que viven en la calle.

2.- Promoción de la participación y organización de los niños, niñas y sus familiares.

-Se organizan diversas comisiones de niños, padres y madres para asuntos de: salud, educación, recreación, colectivos de trabajo, etc.

-Se promueve la recreación, cultura, deportes.

-Se promueve el ingreso de los niños, niñas y adolescentes a escuelas regulares y comunales.

-Ingresamos a niños, niñas y adolescentes a talleres ubicados en la comunidad, en Escuelas Técnicas para que aprendan un oficio. De esta manera se forman colectivos de trabajo con niños, niñas y adolescentes.

3.-Respuesta Directa A Situaciones Vulnerables

-Al través de esta línea de trabajo se le da prioridad en la atención a los adolescentes y niños en conflicto con la ley que: roban, usan drogas, etc.; a las niñas abusadas, violadas, embarazadas. Esta población se involucra en todas las actividades posibles y se le da una atención especializada.

4.- Aumento De Las Competencias Familiares

-No podemos avanzar en el trabajo si no trabajamos, además, con la familia. Gran parte de la problemática, por la cual los niños, niñas y adolescentes se callejizan, provienen del hogar. Ejecutamos muchas capacitaciones con las familias sobre temáticas relacionadas con la problemática encontrada: Violencia, amor, respeto.

-También se promueven los fondos revolventes: préstamos familiares para que los padres trabajen y se disminuya, así, las horas de los niños y niñas trabajando en las calles.

5.-Formación De Recursos Humanos

-Captación de promotores populares, en la misma comunidad para que apoyen directa o indirectamente la atención a los niños, niñas y adolescentes trabajadores y que viven en la calle.

6.- Incidencia

-Para ayudar, verdaderamente, a nuestra población beneficiaria, necesitamos generar "cambios" en el medio que les rodea: el mercado, la calle, la comunidad.

Trabajamos en la formación de redes en la cual invitamos a organismos privados, instituciones gubernamentales, grupos religiosos, etc. Para trabajar juntos y articular esfuerzos.

Para finalizar, pienso que lo más importante de estas experiencias que hemos escuchado es que hay muchas cosas comunes, muchos sacrificios iguales, muchos sueños iguales y muchas esperanzas iguales y creo que con esa filosofía y ese deseo de ayudar a la niñez y adolescencia que callejiza, al fin, podremos hacer algo grande y correcto ante esta problemática que nos preocupa y que nos ha juntado en este importante I Congreso Sobre Delincuencia Juvenil.





La televisión: ¿caldo de cultivo de la violencia juvenil?

"¿Qué puede estar pasando para que en una sociedad occidental supuestamente desarrollada, civilizada y de alto nivel tecnológico surjan estos comportamientos antisociales?", se pregunta Mariano Hernández Monsalve, presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, sobre el asesinato múltiple perpetrado por dos estudiantes de 17 y 18 años en un colegio de Denver (Estados Unidos) el pasado martes.

sobrecarga televisiva en ciertos grupos generacionales con cientos de miles de conductas agresivas que han presenciado, muchas veces con una indiferencia emocional y otras con ciertas identificaciones con el héroe o el provocador".

Francisco Alonso Fernández, presidente de la Asociación Europea de Psiquiatría Social, asegura que "la televisión y, en general, los medios televisivos son una fuente más de caldo de cultivo. Al presentar escenas violentas tan enraizadas, se convierte en un medio de aprendizaje".


BIBLIOGRAFÍA

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- En internet:

INSTRUIDOS PARA DELINQUIR, De La Vanguardia Digital Barcelona.

VIOLENCIA INFANTIL Y JUVENIL, (2da Parte) por Paqui Marcos y José Juan de la Cruz,

APACIGUAR LA VIOLENCIA ESCOLAR, Planes para prevenir la violencia en centros educativos por José María Garrido

La televisión: ¿caldo de cultivo de la violencia juvenil?, DiarioMédico.com por Javier Escudero.


un video:

link: http://www.youtube.com/watch?v=DGZZ-tp4PFQ

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4 comentarios - violencia y delincuencia juvenil causas

@Sberja Hace más de 4 años
Que imagen de mierda esta:
causas
@MedicalGroup Hace más de 4 años
MIra yo no quiero armar forobardo, en mi opinion PERSONAL la delincuencia no tiene una "CAUSA" el que delinque es por que quiere. No hay mas vueltas que darle. Seguro va a saltar uno diciendo a "pero vos tuviste oprtunidad en la vida como ellos"? educacion, familia, etc... Pues si! no hay causa para delinquir el que mata y roba es por que quiere. Conozco mucha gente que nacio de abajo y hoy en dia tienen estudios universitarios que ni yo tengo por pajero. La delincuencia la ejerce aquella persona que no tiene huevos para afrontar los obstaculos de la vida y que decide tomar el camino corto, destruyendo lo que otra persona le costo hacer en toda su vida. H
@naiqui Hace más de 4 años
Yo te doy 10, vos tambien a mi
@felixariel Hace más de 4 años
que loco!! pense que nunca iba a encontar la info!!! gracias man!!! a favoritos