Orgasmo sin eyaculacion

Orgasmo sin eyaculacion

Sabemos que la prolongación del orgasmo permite al hombre mantener el acto sexual tanto como lo desee, intensificarlo hasta límites inimaginables para los no conocedores, y llegar así al verdadero orgasmo accediendo a niveles de conciencia superiores. Esta práctica requiere un control absoluto de nuestra mente y de nuestro cuerpo, hay que aprender a mover a nuestro antojo los esfínteres, la respiración y los deseos de eyacular.

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Un ejercicio para controlar el esfínter vesicouretral consiste en orinar por etapas – de cinco a diez-, más que en un solo chorro, como todo el mundo. Se suelta un poco de orina durante uno o dos segundos, luego se para, se retiene unos segundos, luego se deja salir otra poca de orina, y así hasta que la vejiga esté vacía. Contrayendo fuerte y simultáneamente los dos esfínteres abal y vesical (mula bandha), así como el músculo elevador del ano (músculo pubeococcígeo). Esta técnica practicada regular y frecuentemente, ayuda mucho en el control de la eyaculación.

Para controlar la eyaculación, hay que pensar en distender el pene y no lo que generalmente se hace, dejar que se acerque al punto límite. Para ejercitarse, preferentemente durante una erección, hay que contraer al máximo estos músculos con un «mula bandha» los más apretado posible (ejercicios Kegel),

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hasta que eventualmente un temblor recorra la columna vertebral, luego -y aquí está lo esencial del ejercicio- hay que distenderlos: inmediatamente disminuye la tensión en el pene, que se aleja un poco del cuerpo, es decir disminuye un poco su erección. Después hay que volver a contraerlos durante algunos segundos y distenderlos seguidamente, insistiendo sobre todo en la distensión. Acentuando la fase de distensión y prolongándola, la erección se debilita y termina incluso muchas veces por desaparecer. Al principio, este control, que se adquiere fácilmente, se hace permaneciendo inmóvil; luego esta relajación muscular se hará incluso durante los movimientos coitales con tu pareja.

Cuando se acerca la eyaculación, además de la alteración del ritmo y de la amplitud de la respiración, se producirá una fuerte tensión en los músculos de las nalgas, del vientre, de la parte inferior de la espalda y del perineo. Si se deja seguir, como es lo usual, se desencadenará el irreprimible reflejo eyaculatorio, en el que participan todos esos músculos.

Entonces, para retrasar o impedir la eyaculación, hay que controlar cuando se acerca el punto límite, la respiración, como ya se ha indicado, y -sin inmovilizarse necesariamente- hay que pensar en todos esos músculos y relajarlos. Gracias a esa relajación, sus movimientos se vuelven más flexibles, más armoniosos, y su ritmo resulta más agradable. Pero es la relajación de los músculos lo que más ayuda a dominarse: la erección se debilita un poco, y después vencer el deseo de tener el orgasmo, la experiencia puede continuar.

El control de la respiración es importante para obtener el control de la eyaculación. La respiración aumenta al hacerse inminente un orgasmo, así que desacelerar y profundizar conscientemente la respiración puede tener un efecto importante. Cuando el hombre está apretando su músculo pubococcígeo, ambos amantes deben permanecer muy quietos y unirse el uno al otro a través de los corazones y los ojos. La mujer deberá adaptar su respiración a la de su compañero y visualizar con él la corriente de energía que fluye entre los dos.

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Otra técnica es aplicar presión al punto que está centrado en el perineo, en la zona que puede denominarse como «los siete centímetros que le faltan al lingam o pene. Normalmente consideramos que el pene se extiende desde la punta hasta el lugar en que se une a los testículos, pero de hecho el “lingam” continúa a través de los testículos, viaja debajo de la piel otro siete centímetros aproximadamente y acaba en el ano. Cuando se hace el amor, estos siete centímetros responden de la misma forma que el resto del órgano masculinose llena de sangre y se hace duro y extremadamente sensible a la estimulación. Los occidentales a menudo son inconscientes del placer que se puede generar, con un poco de atención a esta parte del cuerpo. Cualquiera de los dos, deberá utilizar los dedos índice y medio para aplicar una presión suave pero firme. Esta técnica permite recanalizar la energía del hombre sin necesidad de que deje de moverse o se aparte de su amada. A medida que se adquiere habilidad en esto, especialmente cuando la práctica permite que la presión se extienda energéticamente más allá de la superficie de la piel, la cantidad de presión requerida disminuye.
No podemos predecir el tiempo que un hombre puede mantenerse así, llevando la excitación al borde del orgasmo y la eyaculación, pero con la práctica, el tántrico podrá dejar libre curso a la mujer hasta su éxtasis último, evitando acercarse demasiado al punto limite, sobre todo al comienzo. Identificándose con ella, participarás en su goce, y su propia felicidad superará en mucho el breve placer eyaculatorio que tú sentirás.

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http://lamedicinaholistica.wordpress.com/2007/06/05/orgasmo-eyaculacion-y-tantra/

10 comentarios - Orgasmo sin eyaculacion

@dieguiii
Jajaja voy a intentar eso del pis xD