Grandes invenciones argentinas


Muchas veces los propios argentinos dudamos de nuestra capacidad, y creemos que sólo tenemos grandes deportistas (que por cierto, compiten en todos los deportes que se han propuesto con excelentes resultados, desde el fútbol hasta el automovilismo, pasando por el tenis, la natación, el hockey y hasta el golf). Pero la verdad es que los argentinos también demostramos ser importantes inventores, y aquí voy a dar una pequeña lista de las creaciones que hoy se usan en todo el mundo y que son 100% argentinas:

1810: Miguel Colombise: Control de navegación para aeróstatos.

1813: Andrés Tejada: Inventó la primera máquina hiladora.

1891: Juan Vucetich creó el Sistema Dactiloscópico, o sea, el método de clasificación y la tecnología de identificación de personas por sus huellas digitales, fue inventado en 1891 por el policía argentino Juan Vucetich, impulsado por la enorme cantidad de crímenes. Y el primer caso resuelto con ayuda de este método también ocurrió en Argentina.

1914: Luis Agote revolucionó la transfusión de sangre. Si bien la transfusión directa existía desde mucho antes, no era posible conservar la sangre; había que pasarla directa e inmediatamente de un paciente al otro. Tras años de experimentos fallidos, Luis Agote descubrió un sistema para mantener la sangre libre de coágulos y poder hacer la transfusión de sangre almacenada, tan utilizada hoy en día, abriendo toda clase de posibilidades para la medicina. Agote no patentó su descubrimiento, sino que de inmediato difundió las técnicas y procedimientos en todos los medios de comunicación.

1916: El helicóptero. Si bien su concepto existe incluso desde antes de da Vinci, en el siglo XV, el primero en poder volar y ser controlado fue íntegramente creado y pilotado en Buenos Aires en 1922. Los sistemas inventados por Raúl Pateras de Pescara se siguen usando en la fabricación de los helicópteros más modernos, al menos según la NASA. La Fábrica Militar de Aviones, que ya no existe, también es responsable de varias máquinas únicas en la historia de la aviación.

1917: El primer largometraje animado de la historia fue obra de nuestro compatriota Quirino Cristiani, así como la primera película animada con sonido. Es decir, los argentinos dieron animación y sonido al mundo del cine. La película era El Apóstol, y constaba de 58.000 cuadros dibujados a mano por el propio Cristiani. Esto fue 20 años antes de que Disney hiciera Blancanieves y los siete enanitos, en 1937. Disney quiso contratar a Cristiani, pero éste se negó. Por desgracia, todo su trabajo se perdió cuando su estudio se incendió... dos veces en un período de cuatro años.

1920: La primera emisora de radio del mundo tuvo lugar en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, en 1920, y continuó transmitiendo hasta 1997. Obviamente, la radio no es un invento argentino, pero sólo era una rareza tecnológica hasta que Enrique Susini creó la primera red de radiodifusión con ellas, convirtiéndose, además, en el primer locutor del mundo.

1921: El bastón para ciegos. En 1921, José Mario Fallótico vio a un ciego esperando por ayuda para cruzar una calle de Buenos Aires, pero nadie se percataba. Pensó entonces en crear algo que fuese una herramienta y al mismo tiempo un símbolo para avisar que la persona necesita ayuda. Su invento llenó huecos por todo el mundo, y hasta tiene su propio día internacional (15 de octubre). La última versión, que funciona con ultrasonido, también es argentina, así como el semáforo braile.

1925: Vicente Almandos Almonacid: Sistema de navegación nocturno para aviones, armamentos y guías para bombarderos.

1928: Ángel Di Césare y Alejandro Castelvi: El Colectivo (lo que en Europa y varios paises de habla hispana se conoce como AUTOBUS)

1929: Francisco Avolio: Primer amortiguador hidroneumático del mundo.

1944: El bolígrafo, creado por Ladislao José Biró, quien visualizó de inmediato el bolígrafo cuando unos niños jugaban con bolitas en la calle y una de ellas surcó un charco, dejando una estela de agua sucia sobre el asfalto. Con el mismo principio, inventó el desodorante a bolilla, entre sus otras 30 patentes, que incluyen la caja de cambios automática y un dispositivo para obtener energía de las olas del mar. La mayoría de ellos se siguen usando sin modificaciones importantes hasta el momento.

1946: El dogo argentino, la máquina de matar perfecta. Puede no parecer un invento pero lo es: una máquina de matar diseñada por el médico Antonio Norez Martinez sigue siendo un asombroso logro de la genética, una calculada cruza de siete perros de caza. El Dogo argentino es definido como el mejor perro de combate del mundo, capaz de cazar jabalíes solo. Un sólo dogo fue incluso capaz de abatir a un toro, aún teniendo una pata fracturada por la difícil pelea.

1953: José Fandi: Secador de pisos de una sola pieza.

1956: Agustín Rela: Sistema de refrigeración en base a materiales piezo-electricos, sin químicos y sin piezas moviles.

1965: El sifón de soda es un invento de la empresa argentina Drago. Lo creó en 1965 como una máquina de fabricar soda artesanal, ya que los sifones eran recargables. Al pasar los años, se comenzaron a fabricar en todo el mundo, sufriendo modificaciones hasta terminar en los actuales y más comunes sifones de plástico no recargables.

1969: Domingo Liotta: Primer transplante de corazón artificial.

1970: La holofonía, hoy empleada en todos los cines 3D. Se trata de un sistema acústico que permite crear la ilusión de tridimensionalidad. Su inventor, el argentino Juan Bertagni, simple y genialmente copió el modelo más perfecto que conocía: puso dos micrófonos dentro de una cabeza de maniquí, simulando el sistema auditivo humano. En términos de fidelidad espacial, primero viene el sonido mono, luego el estéreo, luego el binaural y finalmente el holofónico, siendo éste el más avanzado. Los primeros en utilizarlo fueron Pink Floyd.

1971: El By Pass. La intervención para tratar obstrucciones del corazón fue creada por René Favaloro. Revolucionó la cirugía y hasta hoy es la más practicada en todo el mundo. Por desgracia, el bypass no pudo salvar la vida de Favaloro, quien se pegó un tiro en el corazón al no recibir apoyo económico del gobierno para su Fundación, pionera en la investigación de la medicina cardíaca.

1979: Francisco De Pedro: Soporte fijo para marcapasos.

1989: Carlos Arcusín: Jeringa autodescartable y capuchón de seguridad para agujas hipodérmicas.

1994: Claudio Blotta: Camilla automática para emergencias.

1999: Célia Mohadeb: Membrana de colágeno para cicatrizar.

Y éstos son una parte de todos los inventos argentinos, que nos han convertido en el país latinoamericano que más creaciones le ha dado al mundo, y que en varios campos se ha puesto a la vanguardia de la ciencia. Tenemos que luchar para no perder esa chispa que ha caracterizado a nuestro pueblo.

Saludos y ¡VIVA LA PATRIA!