Síndrome de Diógenes (Animal Hoarding)

Hola gente taringuera ! Les quería traer un poco de información acerca de lo que en inglés se llama Animal Hoarding y en español es el Síndrome de Diógenes.

La enfermedad y los animales

El Síndrome de Diógenes (también llamado Síndro de Noé) no es simplemente la acumulación de objetos, sino el almacenamiento exagerado dentro y fuera de la casa, ocupando todo el espacio posible del suelo al techo: es una enfermedad, y quienes la padecen, necesitan asistencia médica.

Quienes lo padecen tienen su vivienda atiborrada de cosas: periódicos, revistas, envases vacios, ropa usada, papel, basura, comida, y muy comúnmente, animales. Emocionalmente están ligados a todas y cada una de sus posesiones, y son incapaces de distinguir lo de valor de la pura basura. Les hace sentir bien tener todo eso, y no importan las consecuencias para la salud o la seguridad.

De vez en cuando, oimos hablar de "la mujer de los perros" o "la loca de los gatos" que va por la calle salvando animales que nadie vuelve a ver. Cerramos los ojos pensando ¿Qué daño puede hacer?; incluso podemos hablar de ella como una buena persona. Pero si es una acumuladora de animales no sólo puede hacer daño, también puede matar, lisiar y causar una tortura inenarrable a muchas generaciones de animales. Y la acumulación enfermiza de animales es más habitual de lo que la gente cree.

Los ingleses utilizan el término "hoard" (hacer acopio) para definir este tipo de patologías, que nosotros denominamos "Síndrome de Diógenes", que suele aparecer en las noticias cuando se desaloja a alguien de una casa llena de basura. Esta variable con animales es lamentablemente muy conocida entre quienes estamos en el mundo de la protección animal. Cada año, en España, se producen al menos dos intervenciones en un caso de "hoarding", en rescates que muchas veces precisan la intervención de varias protectoras además de la policía.

A finales de 1999, se arrestó en Los Ángeles a una mujer y se presentaron cargos contra ella por maltrato: en su casa tenía 600 animales. Cuando entró la protectora, algunos ya estaban muertos, otros estaban agonizando y hubo que eutanasiarlos.

La mujer insistía en que estaban bien atendidos y que su casa era limpia, a pesar de las evidencias. Se negó rotundamente a que la Protectora se hiciera cargo de ellos. ¿Por qué? Porque según ella iban a matarlos a todos.

Por definición, estamos hablando de situaciones en las que los animales se ven privados de los mínimos de atención. Las consecuencias varían en cada caso dependiendo de hasta dónde se hayan deteriorado cuando se decubre. A veces, sobre todo en la primera etapa, los signos de sufrimiento son poco visibles, como una cierta delgadez, un pelo no muy brillante o algunos parásitos, pero aunque físicamente el animal esté o no enfermo, sí es cierto que a nivel psicológico este encierro en estas casas es para él un verdadero tormento.

Según se deterioran las condiciones de la vivienda y aumenta el número de animales (porque se recogen más o porque van criando allí dentro) las heces y la orina acumuladas van provocando unos niveles de amoniaco peligrosos, las enfermedades infecciosas pueden empezar a diseminarse sin control, las heridas no se les curan, los enfermos permanecen ignorados tirados en un rincón y empieza a cundir la inanición.

El final de este drama es que los animales mueren por falta de comida y agua, por enfermedades o por heridas no tratadas. No es raro que sus cadáveres queden allí tirados, mezclados con los vivos y con la basura.


Síndrome de Diógenes (Animal Hoarding)

perros


Estudios sobre el hoarding con animales

Aunque los especialistas en atención animal reconocen que estas personas necesitan ayuda psiquiátrica, lo cierto es que no existe apenas bibliografía sobre este tema. Lo que hay en cuanto al Síndrome de Diógenes con animales ha sido escrito por agentes de la Humane Society of the United States y por personal de protectoras de animales. Sólo aparece un caso en bibliografía médica: Worth y Beck (1981) entrevistaron a muchos propietarios de animales de compañía que aparecían incluidos en los archivos del departamento de salud animal y en la agencia de control animal de Nueva York, porque se habían presentado quejas contra ellos.

La mayor parte acumulaba perros o gatos; los hombres más a menudo perros, y las mujeres en cambio gatos. Casi las dos terceras partes eran mujeres, y el 70% estaban solteras. El aislamiento social era habitual, pero parecía ser más una consecuencia de su actividad que la causante de ella. La mayor parte dijo que había empezado en la infancia, y muchos de ellos no tenían teléfono, ni agua corriente ni luz, y además de animales acumulaban todo tipo de objetos.

Los autores especularon con la idea de que estas personas estaban adoptando un papel de padres con los animales que explicaría su negativa a desprenderse de ninguno de ellos, incluso habiendo buenas casas dispuestas a adoptarlos. Muchos argumentaron que sus animales les daban un "amor desiteresado y sincero", y tendían a personalizarlos y humanizarlos, viéndose a sí mismos como salvadores de animales que sufrían y a los que no quería nadie (Worth y Beck, 1981).

Más recientemente, Patronek (1999) entrevistó a trabajadores de refugios de animales sobre sus experiencias en este tipo de casos, y obtuvo 54 explicaciones bastante detalladas. Se definía a este enfermo como "alguien que acumula un número desorbitado de animales, que es incapaz de darles un mínimo de alimentación, higiene y atención veterinaria, de tomar medidas ante el deterioro de sus condiciones de vida (incluyendo enfermedades, hambre e incluso muerte) o de su entorno (espacio atiborrado de cosas y en situación sanitaria extrema), y niega cualquier influencia de este coleccionismo en su propia salud y bienestar".

Estas averiguaciones apoyan algunas de las conclusiones de Woth y Beck. La mayoría de los casos eran mujeres (76%), una gran parte (46%) mayores de 60 años y vivían solas (solteras, viudas o divorciadas). Los casos más habituales afectaban a gatos (65%) y perros (60%). Basándose en estas conclusiones, Patronek cifró entre 700 y 2.000 los nuevos casos cada año en Estados Unidos.

Las condiciones descritas se reflejan en ambos estudios. En el 80% de los casos había animales enfermos o muertos, y casi en el 60% el afectado no reconocía ningún problema en su vida (Patronek 1999). En el 69% de los casos había orina y heces animales por todas partes, incluyendo la cama del propietario en la cuarta parte de ellos.

La justificación de esta gente para su conducta estaba en su gran amor hacia los animales, en el sentimiento de que eran como sus hijos adoptivos, en la seguridad de que nadie podría cuidarlos mejor que ellos, y en el miedo a que los mataran. Igual que en el informe de Worth y Beck (1981), un alto número de los enfermos carecía de instalaciones sanitarias y suministros (cuarto de baño, cocina, calefacción, electricidad, etc.).

La solución de estos casos era muy complicada, y además el afectado solía recaer. El 60% era reincidente. Mucha gente de protección animal se lamentaba de la nula colaboración de las autoridades públicas y de los profesionales de la salud mental (Patronek 1999).

A día de hoy, la información sobre estos casos ha sido aportada por quienes los han investigado, y solamente un estudio presenta datos obtenidos directamente de los afectados: para estudiar y afrontar este problema se creó el HARC (Hoarding of Animals Research Consortium), integrado por el "Tufts Center for Animals and Public Policy", la Universidad de Boston, la Northeastern University, el Smith College y la Massachusetts Society for the Prevention of Cruelty to Animals. El primer proyecto del HARC incluía investigar a aquellas personas que daban el perfil del hoarding con animales y a otras que aún teniendo muchos no presentaban en absoluto la falta de atención que caracteriza a los primeros.

De nueve entrevistas, siete eran verdaderos enfermos y dos tenían múltiples animales de compañía pero ningún problema para atenderlos adecuadamente. Los informes sobre estos casos son muy consistentes e incluyen datos procedentes de los dos estudios que hemos mencionado anteriormente. Los nueve sujetos eran mujeres y casi todas mayores de 40 añosl. Cinco vivían solas, dos con su marido, dos tenían hijos y una vivía con su madre. Muchas de ellas además acumulaban cosas y sus casas eran un caos extraordinariamente sucio.

En todos los afectados se confimó una convicción absoluta de tener un don especial para comunicarse con los animales, la afirmación de que la policía o las protectoras eran incapaces de darse cuenta de lo bien que los estaban cuidando, y consideraban que salvar animales era la finalidad de su vida. Es muy típico además que la infancia de estos enfermos estuviera llena de animales como resultado de una vida familiar caótica, inestable y con carencias afectivas.

maltrato

gatos


TIPOLOGÍA DE DIÓGENES CON ANIMALES

El hoarding problemático con animales ha dado lugar a varios patrones psiquiátricos:

Alucinación

Sugiere que quienes acumulan animales sufren una forma aguda de desorden con alucinaciones. Hay dos datos que lo apoyarían: su creencia firme en que tienen un don especial para comunicarse y/o empatizar con los animales, y la insistencia en que todos ellos están perfectamente sanos y bien atendidos.
Esta afirmación, cuando la evidencia demuestra obviamente todo lo contrario, sugiere un sistema de percepción completamente desconectado de la realidad. Un hallazgo muy interesante es que para el mundo exterior, fuera del contexto de su relación con los animales, muchos de estos enfermos parecen personas mentalmente normales y sanas.

Demencia

Patronek sugirió (1999) que un Diógenes con animales podía ser "un síntoma de demencia en fase inicial". Se basaba en el número de personas que fueron posteriormente ingresadas en clínicas psiquiátricas o puestas bajo vigilancia (26%) y en el hecho de que no percibían la irracionalidad de su conducta. Y lo que es más, en el 20% de los diagnósticos de demencia hay un Síndrome de Diógenes con objetos (Hwang 1998).
Pero la verdad es que no hay mucha evidencia directa para este patrón. No se estableció si los ingresos eran debidos a demencia, y la falta de percepción de la situación por parte del enfermo está presente en otras patologías (por ejemplo, en el desorden obsesivo-compulsivo o en la anorexia). La acumulación de objetos va acompañada de la incapacidad para reconocer la existencia de un problema (Frost y Steketee 1998), y con todo nuestro trabajo no ha demostrado que esté directamente asociada a una disfunción cognitiva.

Adicción

Lockwood (1994) apuntó la posibilidad del modelo adictivo basándose en similitudes con los casos de abuso de sustancias, como dar explicaciones de su conducta, aislamiento social, manía persecutoria y negligencia en el cuidado personal y del entorno.
Otra evidencia con este patrón son las investigaciones sobre el problema de controlar los impulsos. En concreto, la acumulación de objetos está asociada a graves problemas de control, como la compra compulsiva (Frost 1998) y la adicción al juego (Meagher 1999). Algunos casos de animales manifiestan la adopción compulsiva de animales abandonados o de perreras.

Zoofilia

Un pequeño número de estos casos pueden explicarse como zoofilia, y en ellos los animales sirven para obtener placer sexual (Lockwood 1994). Aunque en unos pocos casos los medios de comunicación han informado sobre acumulación de animales que eran objeto de actividad sexual, la evidencia es tan mínima que no podemos considerar esta patología como determinante principal de la conducta de acumulación.

Trauma

Otro posible desencadenante para la acumulación de animales es que el individuo se ha visto privado de pequeño de los lazos familiares, y es incapaz de establer relaciones humanas cercanas o íntimas cuando se hace adulto. Esta situación puede derivar de una infancia sin padres o cuidadores, o haberlos tenido pero sufriendo situaciones de negligencia o abuso.
En los estudios del HARC se recogía una vida familair caótica y unos padres inestables, así como el deseo de recibir de los animales un amor incondicional, ya descrito por el informe de Worth y Beck (1981). Este patrón de conducta también es acorde con la acumulación de objetos.

Obsesión

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) va ligado a los casos de acumulación de animales (Lockwood 1994). En el patrón TOC coinciden dos hechos relevantes:
* Los afectados por la acumulación de animales manifiestan un exagerado sentido de la responsabilidad para evitarles daños imaginarios, y toman medidas inverosímiles para llevar esa responsabilidad a la práctica.

Los enfermos de TOC experimentan este mismo sentido exagerado de la necesidad de prevenir daños, y también llevan a cabo rituales preventivos igual de irreales.

Además, Patronek (1999) indica que más del 80% de los acumuladores de animales también lo son de objetos variados. Datos similares aparecen en los estudios de Worth y Beck (1981) y en la prueba piloto del HARC. La acumulación de posesiones está presente en los enfermos de TOC en un 20% al 30% de los casos (Frost 1996), aunque es un síntoma algo diferente a otros de esta enfermedad.

La coincidencia tan relevante entre el hoarding de cosas y el de animales indica que el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una opción algo más que factible. Los Síndromes de Diógenes con objetos han recibido más atención científica ultimamente, y pueden ser una guía para un desarrollo de modelo conceptual para los casos de animales.

Animales

proteccionismo


¿Y QUÉ HACEMOS CON ESTO? ¿NECESITAMOS UNA LEY?

Sí. La acumulación enfermiza de animales es un problema complejo y poco estudiado que trasciende la legislación de bienestar animal. Es un tema social que suele afectar a distintas administraciones: salud pública, salud mental, vivienda y sanidad, pero se plantea y afronta casi siempre desde la Administarción como un tema simple de control animal.

Incluso con las leyes vigentes sobre el maltrato a los animales y la regulación del número de animales en las casas por las ordenanzas municipales, estos casos son muy difíciles de resolver. Quienes tienen bajo su responsabilidad la aplicación de las leyes de protección animal carecen casi siempre de medios, de fuerzas o de voluntad para intervenir. Esta ley debería:
* Describir y tipificar estos casos como delitos de crueldad, con el agravante de alto riesgo para la salud pública.
* Ofrecer soluciones al problema de mantenimiento y atención de los animales decomisados para no echar toda la carga encima de las protectoras.
* Restringir o prohibir la tenencia de animales a estas personas una vez procesadas, y mantener sobre ellas un control, ya que la reincidencia es casi del 100%

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Bueno gente, no quise postear demasiadas imágenes, porque la verdad, hacen mal . Es terrible la cantidad de animales que sufren maltrato, en todas partes del mundo. Sin ir más lejos, en mi ciudad, Rosario, el maltrato es cada vez mayor y nadie hace nada

Fuente: http://www.altarriba.org/animales/alertas/sindrome-diogenes.htm



Espero que les haya servido para consientizarse... Hasta la proxima amigos de T!

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