Bolivia: la fiebre del oro

Bolivia: la fiebre del oro

Luego de que prácticamente se agotaran las minas auríferas que explota el gobierno de La Paz, el presidente Evo Morales envió soldados al norte del país para detener el contrabando de metales preciosos y madera y la deforestación. El impacto ambiental de la extracción ilegal de oro alertó al gobierno boliviano, que acusó a mineros peruanos de desviar el lecho de los ríos fronterizos para que los yacimientos queden situados dentro del Perú.

evo morales
Las minas de Koricollo y de Don Mario, en el departamento de Santa Cruz, están alcanzando su límite de producción - AP


Cuando la crisis financiera mundial asomaba a mediados de 2008, varios países comenzaron a refugiarse en inversiones tradicionales y seguras, como por ejemplo el oro.

El valor del metal a fines de 2008 era de 871 dólares la onza troy, pero un año después la cotización alcanzó los 1.226 dólares, mientras que en mayo de este año superó los 1.240 dólares en el mercado internacional.

De acuerdo con el Consejo Mundial del Oro, China compró 450 toneladas durante 2009, un 14 % más de lo adquirido en 2008. En tanto, se prevé que este año desplace a la India como el mayor consumidor mundial de este material precioso.

Sin embargo, los expertos aseguran que en las ciudades se encuentra una mayor cantidad de oro de la que queda por explotar en los yacimientos, lo que supone un agotamiento del metal en dos décadas aproximadamente, al nivel de extracción actual.


EN BUSCA DE "EL DORADO”

Según un informe presentado a fines de julio por el Ministerio de Defensa boliviano, unas 15 toneladas de oro cruzan al año la frontera con Perú, ocasionándole al Estado la pérdida de más de 600 millones de dólares.

Solamente en el departamento de Pando, unos 20 clanes familiares explotan ilegalmente el oro por un valor de 100 millones de dólares anuales.

En el documento se detalla que unas 15 cooperativas operan legalmente en los ríos amazónicos, mientras que medio centenar lo hacen sin declarar la actividad. Asimismo, se denuncia que entre 300 y 400 mineros peruanos ingresan a Bolivia sin ningún control.

Además, el Ministerio de Defensa informó que diariamente operan unas 120 excavadoras durante 24 horas, maquinaria que casi en su totalidad llega a Bolivia desde Perú, mientras que vinculó esta operación ilegal con los delitos de narcotráfico y contrabando de garrafas de gas.

Inmediatamente, luego de haber presentado estas denuncias, el gobierno lanzó una campaña militar en la zona amazónica del norte boliviano para disuadir a los contrabandistas. Pero simultáneamente con esta operación, los dos grandes yacimientos que el Estado explotaba están mostrando signos de agotamiento avanzado.

Las minas de Koricollo y de Don Mario, en el departamento de Santa Cruz, están alcanzando su límite de producción, por lo que el gobierno dejaría de obtener regalías por la extracción del oro, dejando sólo este comercio a los mineros que operan ilegalmente en los yacimientos que están situados en torno a los ríos del norte.

El gobierno de Evo Morales busca recuperar las ganancias perdidas en la industria del oro, por eso ordenó la legalización de la producción irregular, para que el Estado pueda percibir las regalías correspondientes y controlar esta actividad, que altera severamente al medioambiente.

Para acrecentar sus reservas, calculadas en 8.600 millones de dólares, Bolivia inició la compra del oro extraído ilegalmente que aun no ha sido llevado a Perú. En tanto, Morales acelera la creación de la Empresa Boliviana del Oro (EBO), para que el material explotado se encuentre dentro de un marco de legalidad.

En concordancia con la política redistributiva utilizada con la nacionalización del gas y el petróleo, el gobierno boliviano va a destinar mil millones de dólares de las reservas nacionales de oro para invertir en el sector de hidrocarburos y en el pago de bonificaciones sociales y pensiones.

Es cierto que Bolivia debería haber actuado mucho antes de que las reservas legales comenzaran a agotarse. Pero, por cada paso que el gobierno de Morales da para recuperar la soberanía económica perdida, sobre todo durante el mandato del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003), debe asegurarse que pisa sobre terreno firme.

Ese es el motivo de la dilación. En las últimas décadas pocos presidentes bolivianos finalizaron su mandato, ya que cualquier intento de recuperar la injerencia del Estado sobre los productos primarios que Bolivia exporta, fue frustrado por las multinacionales, que junto con sus brazos políticos y armados pusieron fin a la iniciativa.

Asimismo, la tan anunciada nacionalización de los hidrocarburos, sólo pudo realizarse parcialmente luego de intensas negociaciones con las compañías extranjeras, dado el escaso margen de maniobra que ha tenido Evo Morales desde que asumió en 2006.


IMPACTO AMBIENTAL

La actividad minera, dependiendo en qué medida se realice, puede generar graves alteraciones medioambientales, sobre todo si se utiliza el cianuro para degradar la roca y separar el metal.

En el caso de los mineros ilegales del norte boliviano, el impacto es devastador, porque antes de la militarización de la zona no había ningún control por parte del gobierno. El uso de explosivos y agentes químicos para extraer la mayor cantidad de oro, hace que se mezclen con los ríos amazónicos, produciendo innumerables efectos nocivos para el humano y el ecosistema.

Además, La Paz acusa a varios mineros peruanos de desviar el cauce de los ríos fronterizos para que la zona aurífera boliviana quede del lado peruano. Ante las denuncias de Bolivia, el gobierno de Lima anunció que va a tomar medidas para evitar dicha alteración en esta zona remota, alejada de las grandes ciudades.

Por otra parte, la deforestación de la Amazonia boliviana, asociada con el contrabando de madera hacia Brasil, es parte del objetivo del plan militar llevado adelante por La Paz. La Autoridad de Fiscalización de Control Social de Bosques y Tierras (ABT) informó que el año pasado el desmonte alcanzó a 55 mil hectáreas, cuyo 80 % fue causado por la tala ilegal, mientras que el resto se originó con los incendios que afectaron a cuatro departamentos del oriente del país.

Además, la ABT concluyó que la deforestación no sólo se produce por el robo de la madera, sino también a causa de la ampliación de la frontera agrícola, ya que es más rentable utilizar el suelo para sembrar que dejar un bosque intacto.

Evo Morales enfrentó batallas más duras contra las multinacionales petroleras y la poderosa oligarquía de los departamentos opositores de la zona llamada Media Luna. Su gobierno debió haber detenido la deforestación y el contrabando de oro y madera mucho antes de que los ríos y los bosques se vieran amenazados a este nivel.

La lucha contra los contrabandistas y los agricultores inescrupulosos es mucho menor que haberse enfrentado a un arco opositor apoyado por Washington. La Paz actuó tarde, cuando el oro legal prácticamente se agotó.

Sin embargo, el plan social al que se va a destinar parte de las reservas auríferas es un gran avance y es coherente, además, con su política de recuperación de la soberanía para invertir sus frutos en los sectores más vulnerables de la comunidad.

Fuente: http://***/bolivia-la-fiebre-del-oro-n9609.html

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