Cuáles son las zonas más seguras para viajar en un avión

En la imagen podemos ver las plazas más inseguras (en rojo) y las más seguras (en verde) según el estudio del magazine.


En el sitio web de Boeing se dice claramente: “Un asiento es tan seguro como cualquier otro“. ¿Es esto cierto? ¿Existen zonas más peligrosas en un avión para sentarse? ¿En caso de accidente, puede depender el que salgamos con vida de él de dónde nos sentemos? Voy a intentar dar respuesta a todas estas preguntas.

Desde el punto de vista técnico, no hay muchos datos que aclaren sin duda alguna que sentarse en un asiento sea muy diferente que sentarse en otro si sufrimos un accidente. Pero cuando se analizan los accidentes aéreos y sus estadísticas, las conclusiones que sacamos son algo diferentes. Desde una mirada a las propias catástrofes, resulta que, cuanto más atrás nos sentemos, más posibilidades tendremos de sobrevivir.

Según dichas estadísticas, los pasajeros que se sientan en la cola de un avión tienen un 40 por ciento de posibilidades que el resto de sobrevivir. Para llegar a este conclusión el magazine Popular Mechanics examinó todos los accidentes producidos en los Estados Unidos desde 1971 hasta el presente, clasificándolos y eligiendo entre las más grandes catástrofes. Los datos de un total de 20 accientes no dejan lugar a dudas.

En 11 de los 20 accidentes investigados, los pasajeros sentados en la parte de atrás salieron del accidente bastante mejor que el resto. En 7 de esos 11, la ventaja a favor de las plazas traseras era aún más clara; en dos de ellos (un Eastern 727 accidentado en 1972 en el aeropuerto Kennedy de Nueva York, y otro ocurrido en Washington, D.C, en 1982), todos los supervivientes estaban sentados en la parte trasera. Y cuando el DC-8 se quedó sin combustible cerca de Portland, en 1978, las siete víctimas mortales estaban todas sentadas en las primeras plazas.

También hubo accidentes en donde los supervivientes estaban, principalmente, sentados en las primeras plazas. Pero solo fue un caso: ocurrió en 1989 y el avión implicado era un Boeing 737-400.

No obstante, dentro de las plazas traseras, también existen espacios más proclives a proteger a sus ocupantes que otros. Por ejemplo, los situados detrás del borde posterior del ala parecen ser los mejores, con un promedio de supervivencia del 69 por ciento.

En España podemos poner de ejemplo la última gran catástrofe aérea: el vuelo JK 5022, accidentado en barajas en agosto de 2008. El vuelo se dirigía a Canarias, como todo el mundo ya conoce, y dependía de la compañía Spanair. El avión era un McDonnell Douglas MD-82 y cayó a pista cuando realizaba el despegue, en la maniobra que los expertos llaman “de no retorno”. En el primer golpe se desprendió la cola del avión. En ella viajaban muchos de los pasajeros que perdieron la vida al incendiarse los motores. En ese accidente, la mayoría de supervivientes iban en la parte delantera del aparato.


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