La Biblia ¿Un libro más, o Palabra de Dios?
¿Qué es la Biblia? ¿Qué importancia tiene?
¿Es solamente un manual de religión, sin valor histórico ni precisión científica?
¿Es sólo un catecismo para niños, un escapismo para mujeres?
¿Es un libro de superstición, para curanderos, milagreros o místicos?
¿Es sólo un libro para estar cerrado bajo la mano de un funcionario público que jura desempeñar con honestidad su cargo?
¿Es la Palabra de Dios? Y si lo fuese, ¿no debería cada persona considerarla como lo requiere su condición?
Es fundamental que comprendamos y constatemos la veracidad del libro que es fundamento de nuestra fe y esperanza eterna. Acompáñenos a dilucidar este trascendental planteo:
La Biblia
¿Un libro más, o Palabra de Dios?
En este estudio consideraremos pruebas que, en primer lugar, destacan que la Biblia es un libro sobresaliente e incomparable; y, en segundo lugar, que sobre la base de su absoluta perfección ella declara y reclama ser:
La Palabra de Dios
¿Cuál es tu actitud ante este libro?
1. La estrategia y el procedimiento con que nos fue entregada
La Biblia no sólo es un libro, sino también un compendio de 70 libros individuales (contando Salmos como 5 libros).
Es un libro porque comienza con los “principios” de todas las cosas, en ella se desarrolla el drama de los tiempos y de la humanidad, y termina con juicios y situaciones concluyentes y definitivas.
Por otro lado, es un conjunto de libros porque cada uno de ellos tiene su propio trasfondo y propósito, y cada escritor conserva su propia personalidad, vive sus propias circunstancias y hace sus específicos anuncios.
Más de 40 autores humanos escribieron esta obra monumental, hombres de diferentes trasfondos sociales y grados de educación, en diferentes culturas y sucesivos imperios a lo largo de 16 siglos, usando 3 idiomas diferentes (Hebreo, Arameo, Griego), en muchos casos sin poder consultarse unos con otros. Sin embargo, no nos dejaron un revoltijo de ideas dispares o enfoques alternativos o posiciones disidentes.
La Biblia es una historia en desarrollo, la revelación de Dios en forma progresiva, es el desenvolvimiento de una unidad con una armonía y continuidad que le llevan a declararse completa en sí misma. Ese sobresaliente aspecto ya es prueba contundente de que es algo sobrenatural y maravilloso.
Moisés escribió el Pentateuco 500 años antes que las más antiguas escrituras hinduistas, y 2000 años antes de que Mahoma escribiera el Corán. Pese a su marcada antigüedad tiene un alto grado de confiabilidad histórica, como veremos, mientras que los antiguos escritos budistas e hindúes existen en muchas versiones y ofrecen filosofías contradictorias, y aun hacen conflictivas referencias a hechos que en realidad nunca han acontecido.
El libro del mormón fue escrito (hace solo algunas décadas) por un hombre solo, que dijo haber visto ángeles que le mostraron planchas de oro con textos escritos, que sólo podía traducir con unos anteojos especiales y de las cuales hoy no hay documentos, manuscritos ni copia alguna.
El Corán fue escrito por un solo hombre, Mahoma, que se encontró con un ángel en una cueva cuando aún era analfabeto.
En cambio, la diversidad y cantidad de autores humanos que al escribir los libros de la Biblia concordaron sin conocerse, es prueba contundente de que los escritos bíblicos no fueron traídos por mera voluntad o inspiración humana. Cuando creemos en la Biblia no confiamos en los escritos de un solo hombre (lo cual sería un serio riesgo), antes bien confiamos en los escritos de muchos hombres que coincidieron en sus valores fundamentales y se complementaron de principio a fin sin discordias ni contradicciones.
¿Qué sucedería si les pidiésemos a los 40 mejores escritores contemporáneos que se reúnan para escribir un gran libro para la humanidad? ¿Se pondrían de acuerdo? ¡Por supuesto que no!
¿Y si se lo pedimos a 40 religiosos? ¡Menos todavía!
¿Están todos de acuerdo al dictar leyes en el Congreso? ¿…?
El desarrollo coherente de la Biblia pese a la diversidad de sus libros y escritores, su continuidad pese al extenso desenvolvimiento de sus doctrinas y revelaciones, y su inagotable contenido que depende de un libro para interpretar otros, son pruebas evidentes de que alguien estuvo guiando a los escritores humanos, así como muchos de ellos lo afirmaron (2 P.1:21). Si el Espíritu de Dios no los hubiese guiado sería imposible que los escritores se coordinaran, se complementaran y concordaran tan precisamente en sus solemnes anuncios.
La estrategia y el procedimiento con que la Biblia nos fue entregada, distingue a esta obra extraordinaria de cualquier otro libro sobre la faz de la tierra a través de los tiempos. Con un simple razonamiento, cualquier persona honesta en su pensar ya debería admitir que “alguien” estaba detrás de todo esto, y que ese alguien debe haber sido capaz de estar a través de los siglos con los diversos escritores, en los diferentes lugares, manejando los distintos idiomas y situaciones para guiarles al escribir. Eso no es poco.
¿Sabía usted esto? Bueno, ahora lo sabe. ¿Cuál será su actitud ante la Biblia desde ahora en adelante?
2. La forma en que ha sido y es divulgada
A. Traducción
La Biblia es el texto más traducido en la historia de toda la humanidad.
El Antiguo Testamento fue traducido alrededor del 250 A.C. por un grupo de 70 eruditos judíos, del Hebreo al Griego. Así nació la llamada Septuaginta.
Considerando no solo el texto completo, sino también algunos libros elegidos o porciones escogidas, la Biblia ha sido traducida a la mayoría de idiomas y dialectos en el mundo entero, más de 4000.
A lo largo de todos los continentes y de diferentes países, para esas traducciones se han movido miles de traductores y ayudantes, y se han invertido grandes capitales con una llamativa preocupación y dedicación en una empresa mundial de fervor y alcances increíbles. Sin embargo no ha sucedido otra cosa que lo que la Biblia misma anunciaba, pues ella misma decía con anticipación que en el Cielo habrá personas de toda tribu, pueblo, lengua y nación (Ap.5:9). Para que eso llegase a ser posible, debería llegar hasta los lugares más recónditos del planeta, la Palabra de Dios en cada idioma en particular. Y así fue, aunque falta traducirse a algunos dialectos o lenguajes de tribus pequeñas, hoy ya es una realidad.
B. Distribución
La Biblia es el libro de mayor difusión mundial a través de los tiempos y aún en el presente. A partir de la imprenta de Gutemberg en el siglo 15 su propagación por todo el mundo ha sido y sigue siendo asombrosa.
Como dato ilustrativo mencionemos que la película JESÚS, basada en el Evangelio de Lucas, está disponible al presente en más de 450 idiomas.
En Ap. 7:9, escrito hace 1900 años, se anunciaba proféticamente que en el cielo habría gente de todos los idiomas; aunque nadie siquiera sospechaba entonces el grado de difusión que el texto bíblico tendría.
La asombrosa distribución mundial de las Escrituras, requisito indispensable para que se cumpliese tal profecía, es evidencia de que alguien “celestial” está detrás de este movimiento extraordinario.
Además, esto es un sorprendente cumplimiento de las palabras del Señor cuando dijo: Id y haced discípulos a todas las naciones, ... enseñándoles…, quien además profetizó: y me seréis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. (Mt.28:18-20; Hch.1:8)
Si la distribución mundial de la Biblia nos sorprende, más debería asombrarnos saber que estaba ya anunciado en ella misma tal despliegue.
No cabe duda que no es simplemente un libro más, es la Palabra del Dios del Cielo y de la tierra, de Israel y de las naciones, de los siglos y de la eternidad.
¿Ha abierto usted su corazón al Dios que quiso llegar a usted con su Palabra escrita? Usted no podrá decir que no sabía, o que Dios no se acordó de usted. Ahora ya lo sabe.
3. La forma en que ha permanecido
A. Al paso del tiempo
¿Cuántos documentos antiguos se poseen? ¿Qué grado de confiabilidad podemos tener?
El Tanaj, que hoy conocemos como el Antiguo Testamento, está respaldado por la meticulosa tarea de los copistas y el mayor esmero de los preservadores de los textos sagrados. Se sabe que cada copia se autenticaba con el original, que se contaban y controlaban el número de columnas, que se contaba y comparaba la letra central de cada libro, del Pentateuco y del Tanaj completo. Si alguno de estos cálculos era incorrecto la copia se desechaba.
Los descubrimientos en Qunrám, hace ya medio siglo, han comprobado al detalle la preservación del texto de las Escrituras Hebreas. Un ejemplar completo de Isaías que data del primer siglo, como así también otros documentos, están en exposición pública en el Museo del Libro en Jerusalén.
Dave Hunt, en su libro “In Defense of the Faith” (page 71), asegura que existen en la actualidad alrededor de 24.600 diferentes manuscritos del Nuevo Testamento que datan entre 100 y 400 años después de haber sido escritos los originales. Por otra parte, los manuscritos de historiadores y filósofos griegos, como Platón, Heródoto, Demóstenes, Aristóteles, se cuentan en 7, 8, 200 y 5 copias respectivamente, datadas a más de 1000 años de los escritos originales.
Josh McDowell asegura que La Ilíada de Homero está en segundo lugar en cuanto al grado de confiabilidad documentaria de la antigüedad, con 643 copias del manuscrito y 500 años desde que fue escrita y la copia existente más antigua.
En cuanto a escritos religiosos debemos saber que escritos hinduistas y budistas existen en muchas y diferentes versiones, con filosofías contradictorias, y conflictivas referencias a hechos que en realidad no sucedieron históricamente.
De modo que, si alguien pretende descartar a la Biblia dudando de su confiabilidad textual, con el mismo criterio debería descartar por completo la literatura de la antigüedad, ya sea histórica, filosófica o religiosa.
La Biblia ha demostrado ser inextinguible, prueba rotunda de lo que ella misma afirmaba 2700 años atrás al asegurar: “Sécase la hierba, marchítase la flor, mas la Palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Is.40:8; 1 P.1:24-25).
B. Frente a agresiones y persecuciones
La Biblia, a través de los siglos, ha sido quemada, prohibida, encadenada y atacada de las formas más increíbles. Mataron a sus traductores y predicadores, pero cuanto más la perseguían, tanto más la propagaban.
Esto no solo nos habla del poder sobrenatural de la Biblia, sino también que fue considerada a través de los siglos como algo digno por lo cual entregar la vida.
La Biblia ha demostrado hasta el presente ser Indestructible, cumplimiento exacto de lo que afirmó el Señor Jesucristo: “el cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán” (Mt.24:35).
¿Usted, recibe o resiste a la Biblia? Muchos en ignorancia, algunos en rebeldía, rechazan la Biblia. ¿Y usted? Recuerde que tiene plazo limitado para decidirlo.
C. Pese a la crítica
Críticos al texto de la Biblia se han levantado para poner en tela de juicio el Pentateuco, el libro de Daniel, la historia narrada por Lucas, etc...etc…
Recomendamos la lectura de libros que aclaran y resuelven dudas o controversias al respecto:
“Evidencia que exige un Veredicto”, por Josh McDowell
“Evidencia que exige un Veredicto II”, por Josh McDowel
“Profecía, ¿Hechos o Ficción?”, subtitulado. “Daniel en el foso de los críticos”, por Josh McDowell.
“No dejes tu cerebro en la puerta”, por Josh McDowell
“In Defense of the Faith”, por Dave Hunt
Los que se acercan a la Biblia de manera honesta para desacreditarla, terminan convencidos de su condición de incuestionable e irrefutable. Muchos la resisten o la critican como un problema intelectual, pero, en realidad, la resisten por un problema moral en sus vidas. ¿Y usted?
D. Junto al avance científico
La Biblia no es un catecismo religioso que el avance de la ciencia descartó como obsoleto. Las más profundas y resonantes verdades científicas de estos últimos tiempos ya habían sido expresadas en las formas más sencillas por la Biblia, sin jamás pretender ser un libro científico:
• 1. Dios creó y puso en órbita a la luna y demás astros (astronomía) Gn.1:17. Tal como hoy los hombres de ciencia ponen en órbita a los satélites, no por casualidad sino por un preciso proceso.
• 2. La tierra cuelga sobre el vacío, en el espacio. (Job.26:7)
• 3. Dios formó a Adán del polvo de la tierra (química) Gn. 2:7. Los mismos elementos químicos del cuerpo humano están en la tierra.
• 4. La mujer procede del hombre (genética) Génesis 2; 1 Tim. 2:13; 1 Co.11:8,9. La mujer posee cromosomas XX, el hombre XY.
• 5. Dios puso a dormir a Adán y tomó de su costado (anestesia y cirugía) Gn. 2. Luego cerró la herida.
• 6. Todo estaba escrito para el desarrollo y la formación del embrión Sal.139 (Genoma humano).
• 7. Sobre el círculo de la tierra (astronomía) Is. 40:21-22. Tierra redonda.
• 8. Tiempo, espacio y eternidad. Mil años es como un día (Física relativista). 2 P.3:8.
• 9. Dinosaurios. (Job 40 y 41)
• 10. Destrucción nuclear. 2 P.3:10-12. Energía atómica.
• 11. Todo el mundo verá a 2 predicadores en Jerusalén (Televisión satelital). Ap. 11:9
• 12. Granizo gigante y asteroides. (Ap. 16:21 – Job.38:22-23).
Ante los más grandes temas de actualidad y frente a los más grandes avances científicos de todos los tiempos, y pese a que nunca pretende ser un libro científico, la Biblia es un libro ineludible e incuestionable. Sus escritores estaban lejos del conocimiento científico que hoy disponemos, sin embargo, en lenguaje sencillo expresaron verdades que la ciencia tomó varios milenios en comprobar y manejar.
La permanencia de la Biblia por siglos y siglos, y su vigencia ante los más grandes avances y descubrimientos de todos estos tiempos, es prueba concluyente que es obra del Dios de toda ciencia y creatividad, de todos los tiempos y la eternidad.
Admítalo, acceda a un libro fascinante al recibir la Biblia como la inspirada palabra del Creador.
4. La solidez, exactitud y veracidad de sus enseñanzas
A. Es exacta y veraz en Historia
La Biblia menciona reyes (faraones egipcios, reyes de Judá, de Israel, de Babilonia); menciona gobernadores, procónsules, tetrarcas; menciona imperios (como Babilonia, Grecia, Roma); cita costumbres (orientales, paganas, judías, romanas), detalla civilizaciones, fechas, etc. Al respecto, todo lo que se ha podido comprobar, por arqueología, por historiadores contemporáneos u otras referencias, demuestra que la Biblia es un registro exacto y veraz.
Dice Dave Hunt, en su libro “Global Peace and the rise of the Antichrist”, page 29:
“Los antiguos escritos sagrados hinduistas o budistas, por ejemplo, existen en muchas versiones y ofrecen muchas filosofías contradictorias y aún registros controvertidos de supuestos eventos pasados, los cuales en realidad nunca sucedieron. Caracteres y aventuras en las escrituras clásicas hinduistas, tales como el Baghavad Gita o Ramayama, son pura ficción. En contraste, la Biblia se refiere a personas reales, lugares, naciones, y eventos que pueden ser investigados y verificados”.
Recomendamos leer la “Dedicatoria” del libro “Respuestas” de Josh McDowell. Dicho escritor dedicó ese libro a Robert Dick Wilson, el hombre que llegó a dominar 45 idiomas y dialectos. Como profesor en Princeton, el doctor Wilson ganó fama internacional de ser erudito y defensor de la fe cristiana histórica. El interés principal del profesor Wilson en su enseñanza fue dar a sus estudiantes “una fe tan inteligente en las Escrituras del Antiguo Testamento, que nunca dudaran de ellas en toda su vida”. Trató de mostrarles que hay bases lógicas para creer en la historia del Antiguo Testamento.
Entre volúmenes de evidencias escritas por el profesor Robert Dick Wilson, podemos citar una breve referencia a la exactitud del texto del Antiguo Testamento:
Hay 29 reyes antiguos cuyos nombres son mencionados no sólo en la Biblia sino también en monumentos de aquellos tiempos. Ellos aparecen:
En su correcto deletreo
En sus correctos países
En perfecto orden cronológico
Hay 195 consonantes en esos 29 nombres propios, de las cuales sólo 2 o 3 pueden cuestionarse de ser exactas comparadas con los monumentos. Si comparamos esto a otros escritos descubiertos constatamos que el grado de exactitud del Antiguo Testamento es asombroso.
Por su parte, el escritor Lucas menciona en su primer libro, a reyes, sacerdotes y sumos sacerdotes, gobernadores, tetrarcas, censos, Poncio Pilato, etc (Lc.1:5; 2:1; 3:1-2). En Hechos menciona tiempo de hambre en los días de Claudio (Hch.11:28), a Filipos como colonia romana en Hch.16, al Areópago en Atenas en Hch.17, al Tribunal en Corinto en Hch.18, a la Asamblea en Efeso en Hch.19, y en sus últimos capítulos un largo viaje por mar desde Cesarea, describiendo lugares, vientos, puertos, detalles del barco y su naufragio, últimos tramos y arribo a Roma.
Confiar en la Biblia no es fe ciega. Ella se basa en hechos históricos reales, en personas reales, eventos reales. No es leyenda, ni historieta, ni mitología que usted toma o deja. Son datos exactos del Dios exacto que en su inmenso amor espera que nos detengamos y consideremos las virtudes de su Palabra escrita.
B. Es exacta y veraz en Geografía
La Biblia menciona una gran cantidad de elementos topográficos y geográficos de manera clara e insistente, pero con toda la naturalidad de los que describen los lugares propios en que viven.
Montes. Hermón, Carmelo, Sinaí, Olivos, Sión, Moriah, etc…
Ríos. Nilo, Jordán, Eufrates, etc…
Mares. Rojo, Grande, Muerto, etc…
Valles. Meguido, Cedrón, etc…
Desiertos. Judea, Sinaí, etc…
Ciudades y poblados. Jerusalén, Belén, Jericó, Atenas, Corinto, Roma, Nazaret, etc…
Murallas. Tiro, Jericó, Jerusalén, etc…
Arboles, cultivos, y productos. Sicómoro, cedros, olivos, higueras, cebada, trigo, uvas, almendros, etc…
Además no sólo menciona esos lugares como cosas del pasado, hoy permanecen y esperan ser escenario del cumplimiento de los anuncios proféticos de la Biblia. El valle de Armagedón, el Monte de los Olivos, Jerusalén, el Mar Muerto, son tan solo algunos de ellos.
La mayoría de sus escritores fueron testigos presenciales de la mayoría de los eventos que narran, y en los que no, aseguran haberse informado cuidadosamente (Lucas 1:1-4).
La precisión de todos y cada uno de los datos geográficos de la Biblia, nos trae un valioso fundamento espiritual. No estamos ante el producto de la imaginación de los hombres o un abstracto escenario de ilusiones. Prácticamente cada lugar o aspecto geográfico citado por la Biblia puede ser comprobado y verificado con certeza. Es el escenario exacto de los acontecimientos del pasado, pero también el escenario preciso de lo que la Biblia anuncia para el futuro. Por eso podemos creer en Cristo sin haberle visto, su nacimiento, su crucifixión, su ascenso, su regreso a Armagedón y su descenso sobre el Monte de los Olivos, etc…
La Biblia no es una ilusión religiosa. Además muchos nombres de lugares tienen un significado especial (Belén, Jerusalén), y muchos lugares cobran especial valor por lo que sucedió allí (Mar de Galilea, Monte de los Olivos), y por lo que la Biblia anuncia que sucederá en esos mismos lugares.
Sería fácil desacreditar la Biblia si fuesen simples anécdotas místicas, filosofías religiosas, metáforas poéticas, pero su veracidad y exactitud en Geografía hace que tenga una notable confiabilidad textual, sólida base para grandes mensajes de tremendo peso y valor espiritual.
Investigue, comprobará que puede confiar.
C. La Arqueología la confirma
Hoy en Ankara, Turquía, hay un museo dedicado a los Hititas, pueblo del que hasta hace poco no se tenía rastro y los escépticos señalaban como leyenda bíblica.
De Pilato también dudaban los incrédulos hasta que hace poco se descubrió una antigua inscripción romana que menciona su nombre y que hoy se pueda contemplar en las ruinas de Cesaréa.
Se han producido videos documentales de las excavaciones de los caídos muros de Jericó.
Innumerables son las excavaciones en Jerusalén atestiguando 3000 años de historia.
Públicamente conocidos son los videos, libros y artículos que atestiguan la presencia del arca de Noé en los montes Ararat. Expedicionarios, aviadores, lugareños, imágenes satelitales, suman abundante material al respecto.
Conmovedoras son las ruinas de Capernaúm sobre el Mar de Galilea, las comprobaciones de la existencia antigua de Sodoma y su destrucción repentina y total, los hallazgos en Qumrám, etc, etc…
Hoy se puede visitar Turquía, antigua Asia Menor, y visitar las ruinas y hallazgos arqueológicos de las 7 ciudades a cuyas iglesias el Señor Jesucristo envió 7 cartas registradas en el Apocalipsis.
Lucas fue un detallado historiador que a lo largo de sus 2 libros menciona reyes, gobernadores, procónsules, tetrarcas, sacerdotes, censos, decesos, infinidad de lugares con exactas características, sinagogas, teatros, lugares en diferentes mares y costas, etc… Cuanto más se descubre y estudia, más se confirma la exactitud impecable de sus trabajos como historiador.
En asombroso contraste se puede observar el Libro del Mormón. Por décadas y a un costo de millones de dólares, la iglesia mormona ha llevado a cabo todo un despliegue de trabajos arqueológicos para comprobar las afirmaciones de su libro, sin encontrar rastros siquiera. Ninguna moneda, ni inscripción, ni piedras, ni cimientos se han hallado de ninguna de las ciudades que el libro cita. Lo mismo sucede con otras religiones y leyendas.
En cambio, la Biblia habla de lugares comprobables y comprobados, relatos confiables, no leyendas ni relatos mitológicos. Voluminosas enciclopedias, numerosos documentales en videos, cada vez mayor cantidad de museos, comprobaciones que se pueden efectuar en simples viajes turísticos, atestiguan sin lugar a dudas la veracidad y exactitud de las Escrituras Judeo-cristianas.
¿Y usted va a permanecer indiferente? ¿No le parece extremadamente interesante?
D. Es Honesta al presentar sus protagonistas y confrontar sus lectores
Los escritores fueron honestos al presentar sus propios errores, dudas, angustias, dolores, como así también los de los demás a excepción de uno.
Abrahám con sus dudas y mentiras, Jefté y su voto absurdo a Dios, David y sus graves pecados, Isaías y sus labios inmundos, Pedro y sus errores, Tomás y su incredulidad, son sólo algunos datos que ilustran que la Biblia no presenta sus protagonistas como héroes mitológicos impecables sino como pecadores falibles.
Dicho sea de paso, la Biblia declara e insiste en que todos los seres humanos somos pecadores por igual, con una sola excepción.
E. Es singular y consistente al presentar al Mesías
La Biblia ubica y rotula a todos sus protagonistas (a excepción de uno) y lectores como “pecadores”, pero en marcado contraste y con asombrosa consistencia, a través de todos sus libros la Biblia insiste en presentar a un sólo ser humano como impecable y perfecto: el Mesías, el Dios-Hombre, el Señor Jesucristo.
Fue anunciado así proféticamente comenzando desde Moisés y avanzando por los Salmos y Profetas. Fue identificado así públicamente en los libros que narran su despliegue personal en el mundo. Es señalado de la misma manera aún para los futuros eventos anunciados para cielo, tierra y eternidad, cuando regresará y será Juez, Rey y Señor.
¿Cómo podrían los escritores haber coincidido en condenar la humanidad toda y señalar entre millones al único Santo y Digno si no hubiesen sido guiados por un mismo Espíritu?
Escribiendo en el desierto, o en Babilonia, o en Israel, o en una cárcel en Roma, o en la isla de Patmos en el Mar Egeo, ¿cómo pudieron desplegar las virtudes del Mesías, sin consultarse y sin contradecirse, si el mismo Espíritu de Dios no hubiese estado con cada uno de ellos guiándoles e inspirándoles al escribir?
F. Los cumplimientos de sus anuncios proféticos han sido precisos y extraordinarios.
Leamos Is.44:6-7. Este es el gran desafío del Dios de la Biblia.
Desde las promesas a Abrahám hace 4000 años, pasando por el nacimiento de la nación en Exodo, y basado en la monumental profecía de Dt.28-30, Israel ha sido y es el mayor tópico de la profecía bíblica y el mayor testimonio de la fidelidad de Dios al mundo entero. Luego de 70 años de cautiverio, después de 1900 años de dispersión mundial, pasando por matanzas, persecuciones, guerras, resucitaron como nación en 1948, como Ez.37 lo anunciaba, y se preparan para ser protagonistas centrales de asombrosos eventos abundantemente profetizados en las Escrituras.
Libros enteros se pueden escribir, y de hecho se han escrito, acerca de las profecías ya cumplidas sobre Jerusalén, su presente de 3000 años de dominio judío desde que la tomó David, y su futuro terrible por un lado y extraordinario por otro.
Del mismo modo la Biblia profetizó eventos que se cumplieron en forma exacta, sobre ciudades, personas y pueblos específicos.
Pero sobre todas, se destacan las profecías acerca del Mesías de Israel, el Salvador del mundo. Su nacimiento, su despliegue en Galilea, su muerte como Cordero en Jerusalén, las 33 profecías que se cumplieron el día de su muerte, son solo rasgos superficiales del asombroso caudal y el preciso cumplimiento de las profecías bíblicas.
Los cumplimientos exactos de las Escrituras son pruebas indubitables (Lc.24:44, Hch.1:3) de que el plan y la Palabra de Dios eran y son absolutamente precisos. Sobre la base del desafío de Dios en Is.44:6-7, el abundante registro de las profecías bíblicas ya cumplidas no sólo es testimonio innegable de la existencia del Dios de Israel, sino que también es comprobación contundente de que la Biblia es la Palabra profética más segura (2 P.1:19-21), la Palabra del Dios de Israel. No cabe otro razonamiento, no existe otra conclusión.
G. Son abundantes e incomparables sus profecías para el futuro
No hay profecía en el Corán, ni en el libro del Mormón, ni en los libros de religiones orientales, en cambio, el amplio caudal de las profecías de la Biblia da un testimonio apabullante de que sus libros deben haber sido inspirados y revelados por el Gran Dios de todos los tiempos, de todos los Cielos y de toda la tierra.
Abundantes y específicas profecías sobre el arrebatamiento de la iglesia, el futuro de Israel y sus enemigos, un cercano tiempo de padecimientos sin precedentes sobre el mundo entero llamado la tribulación, incalculables calamidades ecológicas, la reconstrucción del Templo judío en Jerusalén donde el anticristo se declarará Dios para el mundo, el reinado de una falsa iglesia mundial con sede en Roma, Armagedón, el regreso de Jesucristo a Jerusalén, sus juicios y su Reino, son solo algunos titulares principales de un vasto material profético que supera de manera abrumadora a cualquier otra religión o forma alguna de adivinación.
Ambiguas e inciertas son las profecías de nostradamus, absurdas e insignificantes son las predicciones de los astrólogos frente al inmenso, objetivo y preciso panorama de las profecías de la Biblia. Por sí sólo, esto es prueba contundente de que la Biblia es Palabra del Soberano Dios.
5. El Antiguo Testamento afirma, por sí mismo, ser la Palabra de Dios.
Alrededor de 3000 veces, con expresiones como “dijo Jehová”, “vino a mí la Palabra de Jehová” y similares, el Antiguo Testamento atestigua de sí mismo ser la Palabra de Dios. O miente de manera abrumadora, descarada y descalificante; o reitera solemne e insistentemente la más grande de las verdades. No hay término medio.
Sobre el alto grado de confiabilidad que respalda al Antiguo Testamento y que anteriormente desarrollamos, y ante tan claras afirmaciones sobre sí mismas, no podemos tener la más mínima duda que las Escrituras del Antiguo Testamento, el Tanaj de los judíos, es Palabra de Dios.
6. Jesucristo ratificó la veracidad del Antiguo Testamento
Con toda naturalidad citó eventos como la creación, el diluvio, la destrucción de Sodoma, el pez que mantuvo tragado a Jonás por tres noches y tres días, etc...
Además habló de personas como Adán, Noé, Abrahám, Lot, Jonás, Naamán, David, Salomón, etc.
Citó textos y expresiones de varios libros y siempre respaldó la autoridad del escritor y la cualidad de haber sido guiados por el Espíritu de Dios al escribir (Mt.22:43).
Si alguien duda de la veracidad del Antiguo Testamento también cuestiona la validez de la Palabra de Jesucristo.
7. Jesucristo creyó que el Antiguo Testamento era Palabra de Dios que anunciaba su propia persona.
Consideremos detenidamente cómo usó la Escritura para resistir al diablo en Mt.4, cómo en Lc. 4:21 aseguró que se había cumplido en él la profecía de Is. 61, cómo desafió a sus opositores a que investigaran las Escrituras porque daban testimonio de él (Jn. 5:39), y cómo les enseñó a sus discípulos en Lc. 24 todo lo que Moisés, los Salmos y los Profetas habían escrito de él.
8. El Nuevo Testamento avala y confirma al Antiguo Testamento como Palabra de Dios y como tal lo utiliza.
No tenemos espacio para la cantidad de referencias al respecto. Por citar algunas digamos que los capítulos 9,10 y 11 de la epístola a los Romanos, como así también la carta a los Hebreos, son escritos saturados de referencias del Antiguo Testamento.
Leer detenidamente He. 1:1; 3:7; 4:12-13; 9:8, 10:15-17; 12:25, donde se dice que, en la antigüedad, habló Dios y habló el Espíritu Santo.
Leer también 1 Co.10:1-11 y Ro.15:4-13.
¿Un conjunto de libros anticuados y obsoletos? De ninguna manera. Hoy nos son útiles para nuestro ejemplo en la vida y para nuestro estímulo espiritual.
9. Jesucristo anunció y llevó a cabo por medio de sus discípulos la Escritura del Nuevo Testamento, en concordancia con lo anunciado en el Antiguo Testamento
Cerrando el Pentateuco, Dios anunció que enviaría profeta a Israel para hablarles en forma más directa que Moisés Dt.18:15-19.
Al cumplimiento del tiempo apareció Jesucristo con aquellas significativas palabras repetidas en su sermón de enseñanza: “oísteis que fue dicho..., pero yo os digo...”
Y en el Monte de la Transfiguración, la voz del Dios del Cielo indicó sin lugar a dudas: “a él oid”.
Considerar Jn. 16:12-14. Si bien el Señor no escribió nada de su propio puño y letra, en base a su anuncio, los apóstoles y colaboradores directos, guiados por el Espíritu Santo, escribieron el Nuevo Testamento, y él mismo lo terminó con la gran revelación de Apocalipsis a su siervo Juan.
10. El Nuevo Testamento afirma, por sí mismo, ser Palabra de Dios
Considerar detenidamente el claro testimonio de los apóstoles al predicar y escribir: Hch. 13:44, 46, 48, 49; 1 Tes. 2:13; 2 Ti. 2:9, 3:16; 2 P.3:15-16.
11. Jesucristo mismo completó y cerró la revelación de su Palabra
Juan permanecería hasta el regreso del Señor para cerrar su revelación: Jn.21:22.
Con Apocalipsis, el Señor completó todo tema y línea de revelación que había iniciado, para con los Gentiles, para con Israel y para con la Iglesia.
No necesitamos mas profetas ni profetizas:
Ni José Smith
Ni Elena White
Ni los nuevos profetas y profetizas carismáticos
Ni los nuevos profetas y profetizas de la unción
No necesitamos ningún libro más:
Ni el libro del Mormón.
Ni el Corán.
Ni misales, Ni dogmas por decreto, Ni encíclicas.
Al afirmar “Yo soy el Alfa y la Omega” puso su sello de capacidad y de autoridad cerrando no sólo el libro de Apocalipsis, sino su revelación toda (Ap. 22:13,18).
12. La Vigencia y la Eficacia de la Biblia
A. La Vigencia de su Poder: transformando personas
Leer Heb.4:12-13; Is. 55:8-11; Ro. 1:16; Stgo. 1:18; 1 P. 1:23-25.
Muchos libros pueden informar, sólo la Biblia puede transformar personas. Lo ha hecho por siglos y milenios, y aun hoy lo sigue logrando. Por otro lado, sólo el Creador del intrincado y ahora perverso corazón humano, sólo el conocedor de su conciencia, su alma y su espíritu, puede por el poder operativo de su Palabra escrita, dar una nueva vida al ser humano, y de hecho lo hace (1 Tim.1:13).
Algunos ejemplos:
El gran cambio del pueblo bajo Josías - 2 R.22 y 23
El gran despertar espiritual bajo Esdras – Neh.8
Multitudes en Jerusalén – Hch.4:4
Sacerdotes judíos – Hch.6:7
Religiosos fanáticos – Hch.9
Inmorales y paganos – 1 Co.6:9-11
Mujeres distinguidas y celosos investigadores de las Escrituras – Hch.17:10-12
Lea detenidamente Sal.19:7-8. La Biblia ha demostrado tener poder para transformar vidas. Permita que transforme la suya y le de esperanza segura de vida eterna.
B. La Vigencia de sus Principios: edificando a los creyentes
Leer Hech. 20:32; Ef. 2:20; Stgo. 1:21, 25; 1 P. 2:2.
El sano ejercicio de la lectura de las cartas del Nuevo Testamento, las cuales son directamente para nosotros, iluminará y edificará nuestras vidas espirituales.
• Sabiduría para los jóvenes y solteros
• Fundamento para las familias
• Verdadera madurez para los mayores
C. La Vigencia de sus Preceptos: equipando a los siervos de Dios
Leer 1 Ti. 4:13-16; 2 Ti. 3:14-17; 2 Tim.4:13.
Aunque el mundo ha avanzado en postulados de Psicología, Sociología, Filosofías y nuevas materias humanistas, aquel que quiera ser siervo del Señor y ayudar verdaderamente personas deberá dedicarse al estudio de la Biblia, sólo ella le puede equipar en forma completa para una obra eficaz.
Que Dios levante hombres como Esdras (Esd.7:10).
D. La Vigencia de sus Propósitos: previniendo errores y anticipando engaños
Leer 1 Timoteo 4:1-6; 2Timoteo 4:1-5; 2 Pedro 2 y 3; y la Epístola de Judas.
Es notable como la Biblia se anticipó a los engaños de los hombres y de los espíritus. Una descripción pormenorizada de ellos nos guarda de toda artimaña y astucia del enemigo. Sólo un libro inspirado por el Espíritu de Dios podría haber logrado esto. Sólo el profundo conocedor del alma humana y de la maldad de los demonios podría haber escrito esto por anticipado.
¿Discierne usted la diferencia entre la verdad y el error? ¿O le cree a cualquiera cualquier cosa?
E La vigencia de sus Promesas: proveyendo Esperanza en un mundo a la deriva.
Leer 2 Tes. 2:16-17; Col. 1:5, 23, 27.
Solo el texto Bíblico da esperanza tanto al científico como al ignorante, sólo la Biblia responde sus más grandes interrogantes y da solución a sus más desesperantes problemas.
¿Tiene usted esperanza segura? ¿Posee usted esperanza de gloria?
F La vigencia de sus perfecciones como obra literaria, capaz de impactar al intelecto más agudo y mejor preparado.
Veamos algunos simples ejemplos de lo que decimos:
• El Pentateuco. Una obra monumental, con relatos históricos, con sus leyes éticas, morales y judiciales; sus juicios, sus consejos y advertencias; con sus leyes dietéticas y sanitarias; y marcando la senda de regreso al Creador por medio de la estructura del Tabernáculo, y el orden y servicio litúrgico anual de Israel.
• El libro de Job. Este libro ha sido considerado como una pieza maestra inigualable en toda la literatura. Tiene una estructura única, una composición de prosa y poesía, y de monólogos y diálogos. El prólogo (cap.1 y 2 ) y el epílogo (cap. 42:7-17) son prosa narrativa; el material intermedio es poesía, excepto los versículos que introducen cada nuevo orador. El libro tiene porciones que expresan términos legales, diálogos de controversias, discursos de sabidurías y filosofías, y un lamento. Su riqueza de vocabulario eleva esta producción literaria, ya que en él hay decenas de palabras hebreas que no aparecen más en el resto del Antiguo Testamento. Toca entre otros temas, astronomía, geografía, viajes, climas, zoología y terminología de cortes legales.
• El Salmo 119. El salmista que lo escribió, probablemente Esdras, parece que estaba perseguido por hombres de rango y autoridad, que ridiculizaban sus creencias, procurando avergonzarlo y hacerlo abandonar su fe. Pero él se fortaleció en la Palabra de Dios, la cual fue su consuelo, su posesión preciosa, su regla de vida y su fuente de fortaleza. Este Salmo está escrito en acróstico alfabético; en cada párrafo de 8 versículos cada uno, cada línea comienza con la misma letra del alfabeto hebreo, y las 22 estrofas corresponden en orden a las 22 letras del alfabeto. El Salmo es una larga colección de oraciones y meditaciones en la Palabra de Dios, a la cual se refiere usando 10 sinónimos: Ley (25 veces), Palabra (20), Dichos (19), Mandamientos (22), Estatutos (21), Juicios (23), Preceptos (21), Testimonios (23), Camino (11), Senda (5).
• Proverbios 31:10-31. Tributo a la dignidad de la Esposa, Madre y Ama de casa. Un poema para la honra de la mujer, escrito en 22 versículos dispuestos en acróstico alfabético en hebreo.
• Isaías y Ezequiel. Grandiosos libros proféticos. Los 2 más grandes, no sólo en volumen de escritura sino también por las dimensiones de sus anuncios.
• Lamentaciones. Este libro fue escrito por Jeremías como expresiones del llanto y del lamento del profeta y de Dios, por la destrucción de Jerusalén y su gente (2 Cr.36:11-21). Su estructura gramatical en el hebreo es acróstico. Los capítulos 1, 2 y 4 contienen 22 versículos, y cada uno de ellos comienza con cada una de las 22 letras del alfabeto hebreo. El capítulo 3 tiene 66 versículos, y entonces cada 3 comienza con la correspondiente letra hebrea. El capítulo 5 contiene 44 líneas, también en forma acróstica. El libro expresa el dolor y la tristeza irreparable que deja como paga el pecado y la obstinación. Pero también expresa el lamento que llega por haber desoído las advertencias de la Palabra de Dios. Una lectura cuidadosa de Deuteronomio 28 y 29, y luego otra lectura cuidadosa de Lamentaciones, nos ayudarán a trazar un paralelo asombroso, nos harán entender que los judíos violaron cada advertencia de Dios y sufrieron cada consecuencia que Dios les había anticipado. ¡Hijos de Dios! Oíd la Palabra escrita y sus advertencias, porque nada hay escrito que no haya de cumplirse. Obedece la Palabra de Dios para que no tengas nada de que lamentarte.
• Romanos. La Maravillosa Epístola que presenta detalladamente la Exposición de la Fe cristiana. Dirigida a los creyentes residentes en la ciudad que era el centro de la Justicia Romana, expone en un desarrollo lógico la culpabilidad del ser humano frente a la Justicia de Dios y la Justificación provista por Dios.
o La Justicia de Dios y la justificación por la Fe.
o La Justicia de Dios y la Santificación por la Fe.
o La Justicia de Dios y su proceder con Israel.
o La Justicia de Dios y la conducta del justificado.
• Hebreos. El gran libro dirigido a Judíos Cristianos que profundiza las dimensiones de la Gloriosa Persona del Mesías. Su Deidad, Su Sacrificio, su Sacerdocio. Proyectándose desde Génesis hasta la Gloria del Reino Venidero.
• Daniel y Apocalipsis. Libros de extraordinario contenido y proyección profética. Que precisan con exactitud sin par las 2 venidas del Mesías a Jerusalén, y avanzan hasta la consumación de los juicios y los eventos finales desembocando en la Eternidad.
Conclusiones finales
Algo maravilloso ha ocurrido, Dios ha extendido su mano y ha puesto en las nuestras su Bendita Palabra Escrita. Más allá de toda terapia, educación, tradición, filosofía, cultura y religión, la Biblia es lo único que trae verdadera luz espiritual al alma humana.
• La Palabra Fiel (1 Tim.3:1, 4:9, 2 Tim.2:11, Tito 1:9)
• Palabra fiel y digna (1 Tim.1:15)
• La Palabra profética más segura (2 P.1:19)
• Tu Palabra es verdad (Jn17:17)
• La Palabra de Dios (Hch.13:44)
• La Palabra del Señor (Hch.13:49)
• La Palabra de verdad (Ef.1:13)
• La Palabra de vida (Fil.3:16)
¿La lees? (Col.4:16; 1 Tes.5:27; Ap.1:3)
¿La estudias? Queremos recomendarte 4 versiones o traducciones para leer y estudiar el texto bíblico:
Reina – Valera 1960 y revisiones
La Biblia de las Américas
La Nueva Versión Internacional
Nacar – Colunga
No recomendamos las notas que los editores agregan al pie de cada página o en las introducciones a los libros, sino el texto bíblico en sí.
¿La meditas? (Sal.1; Sal.119:97-104) ¿La compartes?
La Voluntad de Dios es que consideres la Biblia como lo que realmente es: “Su Palabra”, y vivas de acuerdo a eso una vida de convicciones y determinaciones sabias.
¿Cuál es tu actitud ante la Biblia?
Dios mirará al que es humilde de corazón, a aquel que tiembla ante Su Palabra (Is.66:1-2).
Que Dios levante nuevos hombres como Esdras en esta generación de apostasía y apatía espiritual, preparados para inquirir con amor la Palabra de Dios, cumplirla, predicarla y enseñarla (Esd.7:10).
Porque la exposición de Tus Palabras alumbra, hace entender a los simples. (Sal.119:130).
Porque para siempre, oh Jehová, permanece Tu Palabra en los Cielos. (Sal.119:89).
La Biblia es un cofre de joyas literarias que pueden impactar y aun satisfacer el intelecto y el corazón del más preparado de los hombres, pero al mismo tiempo puede llegar a la conciencia y el razonamiento de los seres humanos más sencillos.
¿No le parece que posee una extraña habilidad, ajena a este mundo?
Solo el Dios que ama a cada ser humano en particular posee la capacidad de hacer esto, lo cual demuestra que La Biblia no es un simple libro de hombres, sino la Palabra del Dios Altísimo entregada por sus siervos al mundo entero.
Entendiendo esto, ¿habría usted de menospreciarla?
fuente: Raúl Ferrero
Semillasalaire@misionweb.net
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26 comentarios
La Palabra de Dios, esa es mi respuesta
La biblia no es un libro mas ni es la palabra de Dios.
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la religion solo es un escape para que los seres humanos no se sientan alienados
Si chabon dan asco, yo no creo, y sin embargo no hay porque molestar a los que creen, son mas pajeros dejo una pick para la ocacion
Se las explico a todos jaja
En que te basas para decir eso?