La nariz cumple una importante función calentando, filtrando y humedeciendo el aire para que entre en la garganta y los pulmones en las mejores condiciones, misión en la que interviene el moco. No sólo ayuda a mantener la humedad en el interior de la nariz, sino que, como es viscoso, consigue arrastrar las partículas de polvo y los microorganismos, evitando que lleguen a nuestro sistema respiratorio. Además contiene anticuerpos, sustancias que produce nuestro organismo para defenderlo de los microbios. Cuando estamos resfriados nuestro cuerpo reacciona fabricando más moco del habitual, que ayuda a eliminar los gérmenes. Otra de las situaciones en las que se produce mucho moco es en algunas alergias, cuando el organismo interpreta que una sustancia inofensiva, como puede ser el polen, es dañina.
Los mocos son pegajosos porque, entre otros componentes poseen MUCINA:Es una glucoproteína característica del moco, derivado del mucígeno, elaborado en los gránulos secretorios de las células caliciformes glandulares. Su secreción es muy importante ya que el moco constituye una defensa importante de las vías respiratorias (las más frágiles del organismo) y al ser pegajoso, el polvo y los microorganismos quedan adheridos a él y no ingresan al cuerpo.
De esta forma, y aunque suene bastante asqueroso, sin que nos demos cuenta ingerimos parte de ese moco y va a parar al sistema digestivo donde esos microorganismos son destruidos fácilmente por las enzimas gástricas.
La idea, que sean pegajosos para que atrapen polvo y bacterias antes de que entren en tu organismo. Son una especie de primera línea de defensa.
No es para dar puntos!