el che guevara


Ernesto Guevara


Ernesto Guevara, más conocido como «Che Guevara» (Rosario, Argentina, 14 de junio de 1928 – La Higuera, Bolivia, 9 de octubre de 1967), fue un político, escritor, periodista y médico argentino-cubano. Guevara fue uno de los ideólogos y comandantes que lideraron la Revolución Cubana (1953-1959) que desembocó en un nuevo régimen político en ese país. Guevara participó desde entonces y hasta 1965 en la organización del Estado cubano desempeñando varios altos cargos de su administración y de su Gobierno, principalmente en el área económica, siendo presidente del Banco Nacional y ministro de Industria, y también en el área diplomática como responsable de varias misiones internacionales.

Convencido de la necesidad de extender la lucha armada en todo el Tercer Mundo, el Che Guevara impulsó la instalación de focos guerrilleros en varios países de América Latina. Entre 1965 y 1967, él mismo combatió en el Congo y en Bolivia. En este último país fue capturado y ejecutado de manera clandestina y sumaria por el Ejército boliviano en colaboración con la CIA el 9 de octubre de 1967.

La figura despierta grandes pasiones en la opinión pública tanto a favor como en contra, convertido en un símbolo de relevancia mundial; para muchos de sus partidarios representa la lucha contra las injusticias sociales o de rebeldía y espíritu incorruptible, mientras que es visto por muchos de sus detractores como un criminal responsable de asesinatos en masa, acusándolo además de una mala gestión como Ministro de Industria.

Su retrato fotográfico, obra de Alberto Korda, es una de las imágenes más reproducidas del mundo tanto en su original como en variantes que reproducen el contorno de su rostro, para uso simbólico, artístico o publicitario, siendo uno de los iconos del movimiento contracultural.


Orígenes familiares y ascendencia
Entre Ríos 480 (Rosario). Primer hogar por pocos días del Che Guevara. Había nacido un mes antes.

Ernesto Guevara fue el mayor de los cinco hijos de Ernesto Guevara Lynch (1901-1987) y de Celia de la Serna (1906-1965). Ambos pertenecían a familias de la clase alta y de la aristocracia argentinas. Un tatarabuelo paterno, Patricio Julián Lynch y Roo, fue incluso considerado el hombre más rico de Sudamérica. Aunque muchas de las biografías del luego llamado "Che" Guevara y el relato de la propia familia, atribuyen a su madre ser descendiente de José de la Serna e Hinojosa, último virrey español de Lima, esta circustancia se revela inverosímil ya que el virrey José de la Serna murió sin dejar descendientes. Celia de la Serna descendía del también español Juan Manuel de la Serna y de la Quintana (de origen cántabro; nacido en Ontón)[5] quien se trasladó al Virreinato del Río de la Plata a finales del siglo XVIII, radicándose en la ciudad de Montevideo, donde se casó en 1802 con la americana Paula Catalina Rafaela Loaces y Arandía. La familia nuclear que integraba con sus padres y hermanos estaba socialmente ubicada en la clase media alta.

Ernesto Rafael Guevara Lynch llevó una vida económicamente desahogada gracias a las rentas que obtenía de la herencia recibida de sus padres. Al nacer su hijo, acababa de comprar junto con parte de la herencia de su esposa, una importante plantación de yerba mate en Caraguatay, una zona rural de la provincia de Misiones, en el área de Montecarlo, a unos 200 km al norte de la capital Posadas, sobre el río Paraná. En aquellos tiempos los trabajadores de los yerbatales, conocidos como mensúes, estaban sometidos a un régimen de explotación laboral prácticamente de esclavitud, como ilustra la novela El río oscuro, de Alfredo Varela, sobre la que se realizó la película Las aguas bajan turbias, ambientada en el trabajo de los yerbatales de aquellos años. La propiedad fue bautizada con el nombre de La Misionera y su explotación llevó a instalar luego un molino yerbatero en Rosario. Los Guevara también obtenían ingresos del Astillero Río de la Plata que era propiedad de varios miembros de su familia y estaba ubicado en San Fernando hasta que resultó incendiado en 1930. Sin embargo, estos negocios no permitieron a la familia prosperar lo suficiente por lo que resolvieron la venta el yerbatal, en la década de 1940, para instalar una inmobiliaria y comprar una casa en Buenos Aires. En Córdoba, Ernesto padre instaló con un socio una empresa de construcción civil que quebró en 1947. En 1948, recibió otra importante herencia tras la muerte de su madre, Ana Isabel Lynch Ortiz. Algunas biografías le atribuyen incorrectamente el título de ingeniero e ideología socialista. Se volvió a casar y tuvo tres hijos. En 1987 escribió un libro con el título Mi hijo el Che.

Celia de la Serna pertenecía a una tradicional familia aristocrática[9] de grandes estancieros bonaerenses. Su padre se suicidó cuando tenía dos años y su madre murió cuando tenía quince. Quedó entonces al cuidado de su hermana Carmen y una tía. Perteneció a una generación de mujeres argentinas de clase alta progresistas que promovieron el feminismo, la libertad sexual y la autonomía de las mujeres, cuya más fiel representante fue Victoria Ocampo.

Los padres de Ernesto se casaron el 10 de diciembre de 1927, cuando Celia se encontraba embarazada de tres meses. El hecho resultaba condenable para la moral de aquellos años, pero también indica una actitud poco conservadora por parte de sus padres y sobre todo por parte de su madre, a pesar de que pocos años antes había estado a punto de convertirse en monja. En 1948 se separaron, aunque siguieron viviendo bajo el mismo techo otra conducta inhabitual en la clase alta argentina, que conllevaba cierto ostraicismo. Junto con Ernesto, ambos tuvieron cuatro hijos más: Celia (n. 1929), Roberto (n. 1932), Ana María (1934-1990) y Juan Martín (n. 1943).

Una característica de los padres de Ernesto que influyó considerablemente en su niñez y juventud, fueron su constantes mudanzas y traslados. Hasta dejar la Argentina definitivamente en 1953, la familia de Ernesto tuvo al menos 12 domicilios, en Buenos Aires, Caraguatay, San Isidro, Alta Gracia y Córdoba.
Nacimiento
Mural de Ricardo Carpani, en Rosario a pocas cuadras de donde nació.

Muchas de las biografías de Ernesto Guevara sostienen que nació por azar en la ciudad argentina de Rosario, en la provincia de Santa Fe, el 14 de junio de 1928, pero según otras fuentes, habría nacido el 14 de mayo de 1928, exactamente un mes antes.

Sus padres alternaban su residencia de la capital Buenos Aires con la de Caraguatay, en la provincia de Misiones, separadas por 1.800 km de vía fluvial, donde atendían plantaciones de yerba mate de su propiedad. Es desde este lugar que acercándose el momento de su parto, los padres de Ernesto decidieron volver a Buenos Aires con el fin de que éste fuera adecuadamente asistido, utilizando para ello las líneas navieras que surcaban el río Paraná. Sin embargo el alumbramiento se adelantó y debieron descender en el puerto de Rosario en cuyo Hospital Centenario nació Ernesto.
Acta de nacimiento de Ernesto Guevara.

El niño fue inscrito al día siguiente con el nombre de Ernesto Guevara y después de que la madre recibiera el alta, se instalaron por unos días en un apartamento ubicado en el número 480 de la calle Entre Ríos, esquina con Urquiza, hasta que ambos estuvieron en condiciones de retomar el viaje hacia Buenos Aires.

En contra de esta versión general, el biógrafo Jon Lee Anderson ofrece una explicación de la presencia la madre en Misiones estando embarazada y la urgencia del descenso en Rosario, al señalar que la fecha indicada en el acta de nacimiento oficial es falsa y que Ernesto Guevara nació el 14 de mayo de 1928, exactamente un mes antes. La razón habría sido la intención de los padres de ocultar el estado de embarazo de la madre al momento de casarse, circustancia que luego fue reconocida por el padre. Según esta explicación, los Guevara se alejaron de Buenos Aires durante el embarazo y luego intencionalmente se dirigieron a Rosario, donde un médico amigo aceptó alterar el certificado de nacimiento.

La versión de Anderson es apoyada por la también biógrafa de Guevara, Julia Constanla, a quien Celia de la Serna le confirmó personalmente la verdadera fecha de nacimiento de su hijo y las circunstancias de su embarazo prematrimonial. Ernesto Guevara fue presentado en ocasiones durante su vida como "sietemesino", término que en la época era asimilado al "fruto de una relación prematrimonial".
Primeros años: entre Caraguatay y Buenos Aires
Ernesto Guevara empezando a caminar (1929).

Los primeros años de Ernesto transcurrieron entre las casas que sus padres tenían en Buenos Aires y Caraguatay, yendo y viniendo en los vapores del río Paraná, según las necesidades de la producción yerbatera y el clima. Desde un primer momento Ernesto recibió de sus padres el sobrenombre de Ernestito, para diferenciarlo del padre, y luego de Teté, con los que le llamarían indistintamente su familia y amigos de la infancia.

En Buenos Aires se instalaron en las zonas típicas de la clase alta: primero en el barrio de Palermo (Santa Fe y Guise), luego en el partido de San Isidro (calle Alem) y finalmente en el barrio de la Recoleta (Sánchez de Bustamante 2286). Viviendo en San Isidro, a los dos años de edad tuvo el primer ataque de asma, enfermedad que padecería toda su vida y que llevaría a la familia a trasladarse a Córdoba. El padre siempre culpabilizaría a la madre por el asma de Ernesto, atribuyéndolo a una bronquitis agravada por la falta de atención de esta última una fría mañana mientras nadaba en el aristocrático Club Náutico San Isidro.

En Caraguatay (Misiones), los padres de Ernesto contrataron a una niñera para su hijo: Carmen Arias, una gallega que viviría con la familia hasta 1937 y que fue quien le puso el sobrenombre de Teté. Del yerbatal de sus padres y de su estancia en Misiones adquiriría el gusto por el mate, del que fue un apasionado toda su vida.

Debido a la seriedad y persistencia del asma que afectaba a Ernestito, la familia procuró buscar un lugar con un clima más apto. Siguiendo las recomendaciones de los médicos, decidieron mudarse a la provincia de Córdoba, un destino clásico de aquella época para las personas con afecciones respiratorias debido a sus condiciones climáticas y mayor altitud. Después de pasar un tiempo en la misma ciudad de Córdoba, capital de la provincia, los Guevara Lynch se instalaron en Alta Gracia.
Alta Gracia, Córdoba. Infancia y adolescencia
Provincia de Córdoba. Alta Gracia está 39 km al suroeste de la capital.

Ernesto Guevara vivió 17 años en Córdoba, desde 1930 hasta principios de 1947, abarcando gran parte de su infancia y toda la adolescencia. Él mismo se consideraba cordobés[20] y hablaba con el característico cantito de los cordobeses, aunque luego en Cuba adoptaría un acento marcadamente cubano. En Alta Gracia cursó la escuela primaria y en la ciudad de Córdoba la secundaria. También allí tuvo sus primeras experiencias sexuales y formó su grupo de amigos, con los que más adelante compartiría sus primeras preocupaciones sociales y sus viajes por América Latina. Poco antes de volver a Buenos Aires, vivió también unos meses en Villa María.
Casa de la familia Guevara en Alta Gracia, Córdoba. En la entrada puede verse una estatua de Ernesto de niño, sentado sobre la pared.

La familia tuvo varios domicilios en Alta Gracia, pero el principal de ellos fue Villa Nydia, en la zona de Villa Carlos Pellegrini, donde actualmente se ubica el Museo Ernesto "Che" Guevara.

Ernesto cursó sus estudios primarios en las escuelas públicas San Martín y Santiago de Liniers entre 1937 y 1941. Sus estudios secundarios los realizó entre 1942 y 1946, primero en el Colegio Nacional de Monserrat (cuatro años), terminando el ciclo en el Colegio Nacional Dean Funes, ubicados en la ciudad de Córdoba, donde la familia terminó mudándose en 1943.

El asma determinó en gran medida las características de la infancia de Ernesto Guevara. Los ataques eran constantes y de una severidad tal que lo llevaban incluso a quedar postrado días enteros. Limitó sus posibilidades de ir a la escuela, a la que recién ingresó en 1937 cuando tenía ocho años comenzando en segundo grado (saltando primero inferior y superior). Restringió sus posibilidades de hacer deporte, actividad que le apasionaba y que igualmente practicó aunque muchas veces sus amigos debían cargarlo para volver a su casa. Para combatir el asma estaba sujeto a constantes dietas y tratamientos médicos. Por otro lado su enfermedad lo hizo un extraordinario lector, un gran aficionado al ajedrez y generó en él un fuerte espíritu de disciplina y autocontrol.

Alta Gracia era una pequeña villa veraniega de la clase alta cordobesa ubicada en las primeras sierras a 39 km al suroeste de la ciudad de Córdoba, capital de la provincia del mismo nombre. Las sierras de Córdoba, por su clima seco y su altura, han sido tradicionalmente uno de los principales destinos turísticos del país, y el lugar por excelencia que buscaban las personas con afecciones respiratorias.

En su primera adolescencia Ernesto tuvo preferencia por libros de aventuras, como las luchas de Sandokán, de Emilio Salgari y, sobre todo, los viajes extraordinarios de Julio Verne, entre ellos Cinco semanas en globo, Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, Veinte mil leguas de viaje submarino. Años después, estando ya en Cuba pediría que le enviaran sus tres tomos encuadernados en cuero de las obras completas de Verne.
Ernesto Guevara en el tradicional "burrito cordobés. Alta Gracia (1933, 5 años).

Más adelante desarrolló el gusto por la poesía y la filosofía. Entre sus poetas preferidos se destacó Baudelaire, en especial su descarnada y polémica obra Las flores del mal, y luego Pablo Neruda, en particular sus poemas de amor. Fue un apasionado de la filosofía existencialista, lo que lo llevó a preferir las obras de Sartre, Kafka y Camus, y de las teorías psicológicas de Freud.

Ernesto Guevara se destacó durante toda su infancia y adolescencia por su rebeldía. Sumamente travieso, con duras discusiones con sus padres y maestros, desaliñado al punto de ser llamado el Chancho Guevara (sobrenombre que adoptó gustosamente), ejecutando pruebas de gran riesgo personal, de muy mal carácter, muchas veces llegando a los golpes en las discusiones, realizando comentarios provocativos y escandalosos, buscando habitualmente defender la posición contraria de sus interlocutores.
Ernesto Guevara en Alta Gracia (1937, 9 años).

En aquellos años, Córdoba y Alta Gracia en particular recibieron una notable cantidad de refugiados republicanos de la Guerra Civil Española, y también alemanes vinculados a los nazis. El músico Manuel de Falla se había instalado en Alta Gracia y algunos de los mejores amigos de Ernesto, los hermanos González Aguilar, eran hijos de un alto jefe militar español republicano, también refugiado allí. Por otra parte algunas localidades cordobesas como La Falda, La Cumbrecita y Villa General Belgrano eran centros de refugiados alemanes con evidentes simpatías nazis. El padre de Ernesto llegó a organizar durante la Segunda Guerra Mundial un pequeño grupo para espiar las actividades nazis en Córdoba, en el que también participó Ernestito.

En 1942 Ernesto Guevara inició sus estudios secundarios en la ciudad de Córdoba en el Colegio Dean Funes, ubicado en la esquina de Perú e Independencia, del barrio Pueyrredón. La ciudad de Córdoba, que por entonces contaba con unos 350.000 habitantes, comenzaba a sufrir transformaciones decisivas debido un notable proceso de industrialización por el que fue llamada la Detroit argentina. Cursó sus estudios secundarios (1942-1946) en un momento de grandes cambios y transformaciones políticas en la Argentina. Entre 1943 y 1946 habría de surgir el peronismo que contó con un apoyo masivo de la clase obrera e inversamente un rechazo masivo de las clases media y alta. Los estudiantes fueron uno de los grupos que más activamente se movilizaron contra el peronismo naciente, bajo el lema de "no a la dictadura de las alpargatas".
Ernesto Guevara de vacaciones en Mar del Plata (ca. 1943, 15 años).

Una vez en la escuela secundaria e instalado en Córdoba, la vida de Ernesto se hizo más pública. Contra lo que suelen decir algunas biografías, Ernesto Guevara no tuvo ninguna militancia política ni social en Córdoba (ni luego en Buenos Aires). Él mismo lo dijo:

"No tuve preocupaciones sociales en mi adolescencia, ni participé en las luchas políticas o estudiantiles de Argentina".

Los padres de Ernesto y toda su familia, por supuesto, eran abiertamente antiperonistas, como lo era la gran mayoría de la clase media y la clase alta. Ernesto en cambio, nunca parece haber sostenido posiciones antiperonistas. Por el contrario, se sabe que la familia le atribuía sentimientos favorables al peronismo, que les recomendaba a las empleadas domésticas de su casa y de las casas de sus amigos que votaran al peronismo, y que sentía respeto por Perón a quien llamaba «el capo». Años después, ya en plena Revolución Cubana, utilizó una de las palabras favoritas de Eva Perón, «descamisados», para bautizar al grupo de novatos bajo su mando en la guerrilla, y poco antes, al enterarse del golpe militar que derrocó a Perón escribió en una carta a su madre:
Te confieso con toda sinceridad que la caída de Perón me amargó profundamente, no por él, por lo que significaba para toda América, pues mal que te pese y a pesar de la claudicación forzosa de los últimos tiempos, Argentina era el paladín de todos los que pensamos que el enemigo está en el norte.

Con respecto al Partido Comunista Argentino, Ernesto rechazó explícita y abiertamente su posición, en tanto «criticaba con dureza su sectarismo».
Ernesto Guevara, ca. 1945, 17 años.

Si alguna ideología clara comenzaba a asomar en Ernesto Guevara, en los últimos años de su adolescencia, fue su posición antiimperialista y en particular su posición acérrimamente contraria al imperialismo estadounidense, una ideología con profundas raíces en la cultura política-social argentina. En este sentido, escandalizó a sus familiares y conocidos, cuando se opuso a que la Argentina le declarara la guerra a la Alemania nazi en 1945, sosteniendo que se realizaba por presión de EE. UU. y que debía mantenerse neutral.

Simultáneamente en 1945, con 17 años, Ernesto demostró un gran interés por la filosofía y comenzó a escribir su propio diccionario filosófico, mientras descubría la literatura social latinoamericana, con exponentes como Jorge Icaza y Miguel Ángel Asturias.

Un hecho importante se produjo cuando en noviembre de 1943 su mejor amigo, Alberto Granado y otros estudiantes, fueron detenidos por la policía durante una manifestación estudiantil contra el gobierno. Ernesto y Tomás Granado iban a la cárcel a visitar a Alberto a diario. Contra todo lo esperado, cuando se organizó una gran marcha para reclamar la libertad de Alberto y los demás presos políticos, Ernesto no solo se negó a participar, sino que sostuvo que "la marcha era un gesto inútil y que solo conseguirían «que los caguen a palos», y que él solo iría si le daban un revólver".

A fines de 1946 Ernesto terminó sus estudios secundarios. Ese mismo año obtuvo su primer empleo, junto a Alberto Granado, en el laboratorio de la Dirección de Vialidad de la Provincia de Córdoba. Poco después de recibirse fue enviado a la localidad de Villa María, 100 km al sur, a participar durante los siguientes meses en la construcción de un camino.

¡Lo sé! ¡Lo sé!
Si me voy de aquí me traga el río.
Es mi destino: "hoy voy a morir".
Pero no, la fuerza de voluntad todo lo puede.
Están los obstáculos, lo admito.
No quiero salir.
Si tengo que morir, será en esta cueva.
Las balas, qué me pueden hacer las balas
si mi destino es morir ahogado, pero voy
a superar mi destino. El destino se puede
alcanzar con la fuerza de voluntad.
Morir sí, pero acribillado por
las balas, destrozado por las bayonetas,
si, no, no, ahogado no...
un recuerdo más perdurable que mi nombre
es luchar, morir luchando.

En 1947 la familia Guevara Lynch – de la Serna sufrió un colapso. La empresa constructora de su padre quebró, y los Guevara decidieron separarse y mudarse a Buenos Aires. En mayo de ese año su abuela enfermó de muerte, lo que llevó a Ernesto a renunciar a su empleo y trasladarse a la capital argentina, donde permanecería luego del deceso de la anciana.

Poco antes de partir, en Villa María, escribió el poema que se transcribe en el recuadro de la derecha, en el que apela a su fuerza de voluntad para vencer al destino.
Amigos de infancia y adolescencia

Ernesto hizo grandes amigos durante su infancia y adolescencia en Córdoba; dos de ellos se destacaron:[37]

* Carlos "Calica" Ferrer.

Uno de sus primeros amigos. Lo conoció cuando ambos tenían dos/tres años. Ernesto recién llegaba a Alta Gracia. "Calica" era hijo de un rico médico especialista en enfermedades respiratorias que vivía en Alta Gracia. Uno de sus pacientes era el propio Ernesto. La primera relación sexual de Ernesto fue con la empleada doméstica de la familia Ferrer, arreglado por el propio Calica (sería habitual para él mantener relaciones sexuales con las empleadas domésticas que trabajaban en las casas de sus familiares y amigos). Calica y Ernesto realizaron el Segundo viaje latinoamericano (1953-1954). En 2006 escribió el libro De Ernesto al Che. El segundo y último viaje de Guevara por Latinoamérica.

* Alberto Granado. Hermano mayor de Tomás Granado, este último compañero de clases del colegio secundario de Ernesto, y también amigo. Ambos eran hijos de un trabajador ferroviario. Era seis años mayor que Ernesto, estudiante de Bioquímica y entrenador del equipo de rugby del club Estudiantes en el que Ernesto jugaría. Compartieron el gusto por las mujeres, el rugby, el vino, la literatura y los viajes. Tuvo gran influencia en la elección por Ernesto de la carrera de medicina. Alberto Granado y Ernesto realizaron el Primer viaje latinoamericano (1952), que refleja la película Diarios de motocicleta donde su personaje es interpretado por el actor Rodrigo de la Serna. Luego de la Revolución Cubana se radicó en Cuba. En 1995 escribió el libro Con el Che Guevara. De Córdoba a La Habana.

Buenos Aires, medicina y los viajes
Ernesto Guevara en el balcón de su casa en Buenos Aires, Araoz 2180.

Ernesto Guevara permaneció en Buenos Aires desde enero de 1947 hasta el 7 de julio de 1952 cuando partiría en su primer viaje por América Latina.

El primer año la familia vivió en la casa de su abuela materna, recientemente fallecida, ubicada en Arenales y Uriburu, en el exclusivo barrio de Recoleta, o Barrio Norte, a dos cuadras de la facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en la que empezaría a estudiar en 1948 para graduarse de médico el 11 de abril de 1953. Al año siguiente su padre vendió el yerbatal, compró una casa en Araoz 2180, en el barrio de Palermo y abrió una inmobiliaria en la esquina de Paraguay y Araoz.

En este período Ernesto se dedicó a su carrera y comenzó a trabajar como asistente en una clínica especializada en alergias que se dedicaba a la investigación del asma, dirigida por el Dr. Salvador Pisani. En la facultad de Medicina conoció a Berta Gilda Infante, "Tita", una cordobesa militante universitaria comunista con la que mantendría una fuerte amistad por el resto de su vida.

En Buenos Aires Guevara se dedicó a jugar al rugby, deporte característico de la clase alta porteña, primero en el importante San Isidro Club (SIC) y luego, debido a sus limitaciones con el asma, en el pequeño y desaparecido Yporá Rugby Club (1948) y en el Atalaya Polo Club (1949). Editó entonces la primera revista dedicada al rugby de la Argentina, con el nombre "Tackle", y en la que también escribía crónicas bajo el seudónimo "Chang-cho", en alusión a su propio sobrenombre de "Chancho".
Ernesto Guevara (1ro derecha) con integrantes de su equipo de rugby, ca. 1948.

También continuó con sus intensas actividades de lectura y la escritura de sus cuadernos filosóficos. En estos años demostró una creciente dedicación a la filosofía social. En su tercer cuaderno revela un gran interés en el pensamiento de Carlos Marx. También prestó gran atención a las ideas de Nehru sobre el proceso de descolonización e industrialización en la India, anotando y recomendando calurosamente su libro El descubrimiento de la India. En 1950 se enamoró de María del Carmen "Chichina" Ferreyra, una joven de 16 años perteneciente a una de las familias más ricas y aristocráticas de Córdoba. La relación duró más de dos años, a pesar de la oposición frontal de la familia, que lo veía como un "hippie enfermizo" por su aspecto, sus ideas radicales y provocadoras, y su deseo de casarse y pasar la luna de miel en un viaje en casa rodante por América Latina. Años después "Chichina" diría de Ernesto:
Me fascinó; su físico obstinado y su carácter antisolemne, su desparpajo en la vestimenta nos daba risa y, al mismo tiempo, un poco de vergüenza (...) Éramos tan sofisticados que Ernesto nos parecía un oprobio. Él aceptaba nuestras bromas sin inmutarse.


Estando en Buenos Aires Ernesto Guevara comenzó a viajar precariamente, "a dedo", bicicleta o en moto, con poco dinero, cada vez más lejos. Los viajes de Guevara significarían una experiencia social y humana, que lo pondría en contacto con los trabajadores y las personas humildes de la Argentina y América Latina, y finalmente lo llevarían a integrar el grupo guerrillero que realizaría la Revolución Cubana.



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la muerte del che


ALINA MARTÍNEZ TRIAY

La radio chilena informó de una noticia censurada que indica que hay mil 800 hombres en la zona buscándonos", escribía el Che en su diario el 6 de octubre. Los guerrilleros siguen adelante, el avance se hace difícil. Pacho lo describe: "El camino de noche ha sido como caminar en el infierno, espinas en el suelo que al andar en abarcas se nos clavan en los pies y piernas, a los lados, a la altura de la cabeza, ha sido terrible". No obstante, la solidaridad humana se impone, los guerrilleros se ayudan unos a otros y asumen esta prueba como una de las tantas exigencias de la vida en campaña.

Pocos días antes habían pasado un "día de angustia", como lo calificó el Che, que parecía ser el último. Sin embargo pudieron superarlo. El 8 de octubre amaneció frío, señaló Inti, quien caracterizó la marcha del grupo de lenta, debido a que el Chino caminaba mal de noche y el Moro estaba cada vez más enfermo. En un momento dado se detuvieron para coger agua en un arroyito. Un espía del ejército, que disfrazado de campesino recorría la zona, los detectó y fue a dar aviso a La Higuera de la presencia de los guerrilleros. Hacia el lugar se movilizaron varias compañías.

Pronto los combatientes se encontraron en la unión de la quebrada del Yuro con la de San Antonio. Al regresar las parejas de exploradores enviadas por el Che, le informaron que los soldados les cerraban el paso. No era posible retroceder. El Che ordenó entonces a sus hombres ocultarse en un cañón lateral, les indicó las posiciones a ocupar, por dónde podrían retirarse en caso de entablarse combate, en dependencia del punto por el que apareciese el enemigo, y el sitio de reunión para reagruparse. Si no eran descubiertos, habría más posibilidades de romper el cerco por la noche.

Al enviar el Che al Ñato y a Aniceto a relevar a Pombo y a Urbano, los dos primeros fueron vistos por el ejército y comenzó el tiroteo. Era poco más de la una y treinta de la tarde. El primer guerrillero abatido fue el boliviano Aniceto Reynaga (Aniceto). Durante horas de fuego intenso, el heroísmo multiplicó la resistencia de los l7 guerrilleros cercados en la quebrada.



¡ESTE ES EL COMANDANTE GUEVARA Y LO VAN A RESPETAR!

Por las investigaciones de Adys Cupull y Froilán González, quienes tuvieron acceso a los archivos de la CIA en Bolivia, entrevistaron a los hoy generales Gary Prado, Mario Vargas Salinas, Miguel Ayoroa y otros participantes en los acontecimientos, y consultaron los archivos del general Joaquín Zenteno Anaya, entonces comandante de la VIII División del ejército, en cuya jurisdicción se encontraba la guerrilla, se han podido reconstruir los hechos de la siguiente manera.

Cuando el Che trató de salir de allí se encuentra con que el ejército ha concluido el cerco. Choca de frente con la sección del sargento Bernardino Huanca, se enfrenta a estos, que tienen emplazamiento de ametralladora y lo hieren. El Che, herido en una pierna, continuó combatiendo hasta que fue inutilizada su carabina y agotadas las balas de su pistola. Los combatientes Antonio, Arturo y Pacho se hallaron entre dos fuegos y emprendieron una concentrada resistencia, que les ocasionó varias bajas a los soldados, hasta que una potente granada hizo blanco sobre ellos.

Los soldados que estaban en el punto por donde escalaron el Che y Willy, eran tres, de apellido Balboa, Choque y Encinas. Tiempo después relataron cómo vieron subir a los dos guerrilleros y que uno resultó ser el Che Guevara. Explicaron que Balboa fue el primero que los vio, levantó el fusil y gritó que se detuvieran; que Willy trató con cuidado al Che, que venía herido. A Balboa se le unieron los otros dos soldados. Contaron que el Che tenía la carabina M-1 dañada, inmovilizada por un impacto que recibió en la recámara, su pistola no tenía cargador y únicamente portaba una daga. Recordaron que después llegó Bernardino Huanca, se acercó al Che y le asestó un culatazo en el pecho; luego le apuntó de manera amenazante para dispararle. Willy Cuba se interpuso y gritó con voz autoritaria: "¡Carajo, este es el comandante Guevara y lo van a respetar!".

En las veinticuatro horas siguientes se consumaría el crimen de la escuelita de La Higuera. Hasta allí fueron conducidos el Che, Willy y el Chino, junto a Pacho gravemente herido y los cadáveres de Antonio, Aniceto y Arturo. Al Che no le permitieron atender a Pacho, que murió sin recibir ningún tipo de ayuda médica. Frente a sus interrogadores, el Che permaneció en silencio. El coronel Andrés Selich, que le haló la barba en forma tal que arrancó parte de ella, recibió como respuesta un golpe que el Che indignado le propinó dejando caer sus manos atadas sobre el rostro del agresor. Cuando el militar trató de golpearlo, le escupió la cara.

En circunstancias tan difíciles, el Che no dejó de preocuparse por sus compañeros. Al otro día Ninfa Arteaga, esposa del telegrafista de La Higuera, le llevó un plato de sopa, y antes de probarlo, el jefe guerrillero le preguntó si los demás prisioneros habían comido.



LA ORDEN DE MATAR VINO DESDE WASHINGTON Acerca de quiénes y cómo tomaron la decisión de eliminar físicamente al Guerrillero Heroico, los referidos investigadores en su documentado libro La CIA contra el Che ofrecen una información muy reveladora. "Aproximadamente a las 23:00 horas del 8 de octubre, el presidente boliviano, a través del embajador norteamericano, recibió un mensaje desde Washington, donde plantearon que el Che debía ser eliminado.

Entre los argumentos que el embajador expuso al presidente estaban los de que en la lucha común contra el comunismo y la subversión internacional, era más importante mostrar al Che totalmente derrotado y muerto en combate, puesto que no era recomendable tener vivo a un prisionero tan peligroso; permitir eso significaba mantenerlo en prisión, con riesgos constantes de que grupos de "fanáticos o extremistas" trataran de liberarlo; luego vendría el juicio correspondiente, la opinión pública internacional se movería y el gobierno de Bolivia no podría hacer frente por la situación convulsa del país.

(...)Manifestó que dejar con vida al Che era ofrecerle gratuitamente, una tribuna que iría contra los intereses de Bolivia y de Estados Unidos. Señaló que la muerte del Che significaba un duro golpe a la Revolución cubana y, especialmente a Fidel Castro.".

Barrientos, Douglas Henderson, el embajador norteamericano, y sus más cercanos colaboradores, compartieron estos puntos de vista. La reunión terminó pasados unos minutos de la medianoche. En la mañana del día 9, un agente de la CIA de origen cubano, Félix Ismael Rodríguez Mendigutía, que se hacía llamar Félix Ramos, quien había instalado en La Higuera una pequeña planta para comunicarse con su agencia, recibía un mensaje cifrado que contenía el código establecido para atentar contra la vida del Che. Este individuo había insultado e intentado maltratar al Guerrillero Heroico, quien lo calificó de traidor y mercenario, y había empleado también la violencia contra el Chino para obligarlo a hablar, sin conseguirlo.

Durante la noche anterior varios soldados se habían emborrachado y amenazaron con matar al Che, entre ellos Mario Terán y Bernardino Huanca. Como en ese momento las instrucciones eran mantenerlo con vida, fue necesario reforzar su custodia. Según la misma fuente, aproximadamente a las 11:00 horas del 9 de octubre llegó Zenteno Anaya acompañado de Ayoroa, a quienes el agente de la CIA les trasmitió la decisión final de eliminar al Che, además les aclaró que gustosamente cumpliría la orden de dispararle.

"Zenteno Anaya le pidió a Félix Ramos que se ocupara de ejecutar la orden, que si él deseaba hacerlo, que lo hiciera. Sin embargo, el agente de la CIA finalmente decidió, en compañía de Sélich y Ayoroa, buscar entre los soldados cuáles querían ofrecerse para cumplirla. Aceptaron Mario Terán, Carlos Pérez Panoso y Bernardino Huanca, los tres entrenados por asesores norteamericanos. "En entrevistas de prensa Mario Terán declaró que cuando entró al aula ayudó al Che a ponerse de pie; que estaba sentado en uno de los bancos rústicos de la escuela y aunque sabía que iba a morir se mantenía sereno. Terán afirmó que él se sintió impresionado, no podía disparar porque sus manos le temblaban. Dijo que los ojos del Che le brillaban intensamente, que lo vio grande, muy grande y que venía hacia él; sintió miedo y se le nubló la vista, al mismo tiempo que escuchaba como le gritaban: "¡Dispara cojudo, dispara!" A Terán le volvieron a dar bebidas alcohólicas, pero aún así no podía disparar.

"Nuevamente los oficiales bolivianos y el agente de la CIA compulsaron a Mario Terán para que disparara. A los periodistas les contó que él cerró los ojos y disparó, después hicieron lo mismo el resto de los presentes. Ya habían pasado unos diez minutos aproximadamente de la una de la tarde el día 9 de octubre de l967. El agente de la CIA Félix Ramos disparó también sobre el cuerpo del Che. Cometido el crimen Zenteno Anaya regresó a Valle Grande.".

El crimen estremeció al mundo. El ejemplo de su vida se impuso sobre la desaparición física del hombre, y en los más diversos y apartados rincones del planeta se levantaron voces de condena al asesinato y de admiración hacia aquel que durante toda su existencia había sabido acompañar la prédica con la acción. En vano sus enemigos ideológicos de entonces y de hoy han tratado de escamotearle a la humanidad el legado guevariano. "El Che no sobrevivió a sus ideas -señaló Fidel- pero supo fecundarlas con su sangre", y ese pensamiento encontró oídos receptivos que lo han mantenido y lo mantendrán vivo, como él quiso: Hasta la victoria.


espero qe les a ya gustado y como dice el che hasta la victoria siempre