50 cosas que a los hombres no les gusta que les hagan en la cama


50 cosas que a los hombres no les gusta que les hagan en la


Hacerse de rogar: el sexo “no es un favor” para nadie.

Tumbarse y esperar que el hombre lo haga todo: algunos lo llaman “ponerse en modo pasivo” o “síndrome del examinador de autoescuela”. Esto es cosa de dos.

La falta de iniciativa: es lo que más les molesta.

Hacerse una coleta ante de practicarle sexo oral: puedes cortarle el rollo.

Hacer daño con los dientes durante una felación: quizá no quiera volver a practicarlo.

No utilizar las manos durante la felación: le gusta sentir que juegas con ’su cosita’.

Planificar cuándo y cómo hacerlo: darle fecha y hora le agobia. Déjate llevar y que surja el momento. No hay que tenerlo todo bajo control.

Decirle que apague la luz: hacerlo con la luz encendida no es pornográfico, además las vergüenzas se tienen que quedar a un lado.

Fingir los orgasmos: las exageraciones se notan o vieron este post mío hehe
Meterle el dedo en el ano mientras eyacula: ¡Ni se te ocurra hacerlo sin preguntar! Seguramente no sepa interpretarlo, para algunos es terreno vedado.

Poner pegas con el sexo oral: él nunca lo haría.

No innovar: si no te abres a probar cosas nuevas se acabará cansando.

Los complejos: el “me siento fea” no les deja concentrarse. Si se acuesta contigo es porque le gustas.

Hacer comentarios que no vienen a cuento durante el coito: estar atenta a otras cosas como echar el pestillo de la puerta “denota falta de interés”.

El pudor: él no sabe lo que es eso. Suéltate un poco más.

Pensar que ciertas cosas sólo las hacen las prostitutas: no te reprimas. Si te apetece, todo vale.

Querer que te abrace demasiado: con un poco de cariño postcoital es suficiente.
Negarse, por decreto, a practicar el sexo anal: están hartos de que sea un mito y se les considere “enfermos” por proponerlo (tema delicado pero se tiene que hablar).

Calentarle para, al final, no hacer nada: si no te apetece es mejor que no empieces. No le dejes con la miel en los labios.

Preguntar si ‘está dentro’: sin comentarios. Su autoestima dejará de existir.

Agarrarle con fuerza la cabeza mientras te hace sexo oral: a ti tampoco te gusta. Le ahogas.

No tocarle: a él también le gustan las caricias.

Coger su pene con demasiada energía: no es una zambomba.

El ‘hoy me duele la cabeza’: un clásico. Cambia de excusa.

‘Jugar’ con sus testículos sin delicadeza: no son de goma.

Quedarse dormida antes o durante el acto: la primera puede molestarle, pero con la segunda se va de casa.

No hacer “un esfuerzo” si terminas antes: tú lo tienes más fácil que él.

Ponerse a recoger todo nada más acabar: podéis hacerlo después.

Poner una toalla en el sofá para no manchar: si lo haces se sentirá cohibido.

No meterle mano: le gusta ver tu cara más atrevida. Lánzate.

No decirle cosas bonitas: dicen que “los piropos no se inventaron sólo para las mujeres” y que ellos también tienen “su corazoncito”.

Creer y decir que todos los hombres son iguales: evita las generalizaciones. No le puedes decir a tu pareja que es como los demás.

Pensar que siempre tiene ganas: él no es una máquina sexual. A veces no le apetece.

No quitarse los calcetines: vale que el invierno es frío, pero es poco sexy.

Los ‘pedos’ vaginales: eso es inevitable, cambien de posición.

Castigar sin sexo: no lo utilices como arma arrojadiza o moneda de cambio en la pareja.

Comparar el tamaño de su pene con el de tus antiguas parejas: no lo hagas, aunque te lo pregunte.

No estar depilada: no quiere que te rasures para él, pero sí la marca del bikini como mínimo.

Irse un momento a hacer pis en mitad del acto: esto es como cuando te vas de viaje, hay que hacerlo antes.

Quitarse el maquillaje “durante un buen rato” antes de hacerlo: conseguirás que pierda el interés o que se duerma.

Tener cosquillas por todas partes: al principio tiene gracia, pero luego desespera.

No usar lencería nueva: sobretodo si te la regala él. Un conjunto explosivo le dejará sin palabras. Olvídate de las bragas de dibujos animados.

No ponerle nunca el preservativo: ya se siente perjudicado respecto a ti por tener que ponérselo. Que no se sienta sólo en eso.

No comprar preservativos: él se los pone, pero os sirven a los dos.

Dar por supuesto que los pezones del hombre no sirven para nada: que no llamen la atención no quiere decir que sean de adorno.

No dejarle que te mire: él se excita viendo cómo disfrutas.

No decir lo que te gusta en la cama: pídele lo que te apetezca, no seas vergonzosa. Pónselo más fácil y saldrás ganando.

Poner mala cara o quedarse en silencio cuando eyacula demasiado rápido: peor se siente él. Ten paciencia, la emoción a veces juega malas pasadas.