Marxismo (Resumen)

El Marxismo como ideología política, económica y social surge a mediados del siglo XIX. Deriva del conjunto de planteamientos especificados en la obra máxima de la ideología marxista: “El Capital” obra escrita por el filósofo, economista y periodista de origen judío Karl Marx quien con ayuda de su amigo Friedrich Engels se basaron en la filosofía de Georg Wilhem Hegel, Feuerbach, de “La Economía Política” de Adam Smith, “La Economía” de David Ricardo y “El Socialismo Utópico” francés del siglo XIX, para así dar forma a una de las ideologías políticas que más seres humanos ha matado en la historia, llegando a la brutal suma de 110 millones de almas humanas en el mundo entero.

Estado y Propiedad Privada

El planteamiento principal marxista se basa en una total intervención del estado en el mercado y la abolición de la propiedad privada para individuos y sociedades; profesando así una economía de planificación central. El estado decide qué producir, para quién producir y cómo se producirá, buscando así la abolición de las clases sociales, haciendo a todos iguales económicamente, planteamiento que como veremos más adelante, es una auténtica falacia.

El principio de igualdad en todas las cosas, así como en el aspecto económico es totalmente utópico y quimérico ya que, nadie es igual a nadie, todos tenemos ventajas y habilidades distintas de las cuales nos servimos para la producción de riqueza. Se podría decir que la acumulación de riqueza es sólo para los más aptos y con habilidades suficientes para generarlas y que, con el sudor de su frente, hacen de esta habilidad la principal fuente de bienestar económico y social de su comunidad.

Las Raíces Filosóficas del Marxismo

En los inicios de la formación de las ideas marxistas, Karl Marx, tuvo dos grandes influencias filosóficas que definirían el devenir y formación del marxismo. En primer lugar está la de Feuerbach, que le aporto y asentó su visión materialista de la historia, y la segunda es la de Hegel que lo inspiraría acerca de la aplicación de la dialéctica al materialismo.

Feuerbach plantea que la noción de espíritu hegeliano es el resultado de la violenta separación de las cualidades de un sujeto material y sus capacidades o atributos. La expresión de esta separación es la religión. Cuando se desprestigia al hombre se enaltece a Dios. Por tanto, la verdadera libertad pasa por la ruptura con la idea de Dios. (!)

Sólo así el hombre se recuperara a sí mismo. La religión surge cuando las necesidades humanas no encuentran satisfacción: La capacidad de pensar seres infinitos no demuestra su existencia. El hombre alienado, confuso consigo mismo, crea sus propios dioses en función de sus deseos y angustias. El hombre religioso renuncia a su esencia y la contempla en Dios, ya no como su propia esencia sino como una esencia “extraña”, infinita y divina.

Su crítica de la religión conduce a Feuerbach al ateísmo, que según él, es el producto de una evolución que demuestra haber alcanzado la madurez. Marx se sirve de los planteamientos de Feuerbach para plantear el materialismo histórico en el cual al ya no haber dioses a los cuales alabar, el hombre resulta arquitecto de su propio destino el cual, ya no está atado al azar Divino sino a la producción material como bienestar evolutivo del destino humano. Para Marx el hombre es hombre porque tiene una historia, porque produce “su vida material”.

Hegel plantea su famosa dialéctica que es una concepción de la realidad en la cual, ésta y la razón, son dos términos inseparables. La característica de la dialéctica es que su protagonista no es el hombre, sino lo que Hegel llama metafísicamente: Espíritu absoluto o idea.

En la enciclopedia de las ciencias filosóficas, proporcionó el siguiente ejemplo de su visión de la dialéctica:

Primer momento: La lógica estudia la idea inmediata, tal como es en sí misma (espíritu objetivo).

Segundo momento: La filosofía de la naturaleza estudia la idea alienada fuera de sí misma y convertida en un mundo (espíritu objetivo).

Tercer momento: La filosofía del espíritu estudia la idea después de su paso por el segundo momento (superación); es la idea hecha conciencia (espíritu absoluto).
La realidad es la autocreación de Dios, es Dios en devenir. Marx se sirve de los postulados hegelianos para crear su famoso materialismo dialéctico.

Como podemos ver, Marx se basa mayormente en filósofos ateos. No creen en la existencia de un Dios superior. Dios es creador y es el único que no posee esa característica de proceso generativo creador porque es absoluto. La complejidad natural en todo sentido, es por lo menos, prueba inequívoca de una Inteligencia atemporal, Divina, Indiscutible, Perpetua.

La Religión desde el Punto de Vista Marxista

El marxismo desde sus inicios se declaró enemigo de las religiones. Marx dijo al respecto que la religión es el opio del pueblo. La fundamentación filosófica del rechazo a las religiones ha sido desarrollada por autores como Engels y Lenin.
La crítica teoría de la religión en la que se basa el marxismo es que ésta es concebida como el resultado de la producción de una superestructura de la sociedad.

Es decir, de la fabricación de fundamentos ideológicos que se hace una sociedad sobre sus propios modos de producción económicos. Así, para el marxismo, la religión siempre es una concepción de ideas políticas que tienden a reafirmar y sustentar la estructura económica existente.

Todo esto es totalmente erróneo ya que, no se puede relacionar la forma de vida espiritual para fundamentar la forma de vida material de producción que son dos cosas totalmente diferentes. Por un lado tenemos al mundo de los arquetipos, de los ideales sagrados y por el otro al mundo de lo material y de la generación de riqueza, dos cosas totalmente antagónicas y opuestas.

Es como tratar de explicar la existencia de un fantasma desde el punto de vista económico. Ante el mundo el marxismo es el enemigo acérrimo del capitalismo lo cual no es cierto ya que si hacemos un análisis metafísico y filosófico vienen a ser lo mismo.

Marxismo: Estado sobre el Individuo.

Capitalismo: Individuo sobre el Estado.

Al final las dos ideologías terminan en una vertiente antagónica pero equitativa. Recordemos que Marx fue financiado, al igual que otros revolucionarios, por banqueros norteamericanos de Wall Street, como lo documenta el escritor Anthony Sutton en su obra Wall Street y los Bolcheviques por ejemplo.

Subversiones y Gobiernos inspirados en el Marxismo

La revolución de octubre del año 1917, fue el primer intento de establecer un estado obrero para poner en práctica las ideas socialistas. Esta revolución fue encabezada por los bolcheviques cuyas figuras principales fueron Vladimir Lenin y León Trotsky. Tras la muerte de Stalin (el mayor asesino de todos los tiempos), comenzó un proceso de liberalización económica progresiva que terminó con la Perestroika.

Terminada la segunda guerra mundial la ideología marxista con respaldo militar de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas dio origen a Partidos Comunistas Subversivos en todo el mundo.
Algunos de estos partidos llegaron a tomar el poder y establecer su propio estado marxista como lo son las siguientes naciones:

China, Vietnam, Cuba, Rumania, Albania, Polonia, Camboya, Etiopía, Yemen del Sur y otros de los cuales casi la mayoría ya no son marxistas y algunos que aseguran serlo. En 1991, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se disolvió, dejando tras de sí, millones de muertos y desaparecidos. El nuevo estado ruso ya no se identificó con el Marxismo supuestamente. Otras naciones del mundo siguieron el mismo camino.

Actualmente el socialismo científico que, de científico no tiene nada, ha dejado de ser una fuerza política importante en la política mundial, dando paso a ideologías decadentes que han creado fenómenos políticos corruptos y degenerados.