Un Techo para mi País: Construyendo una región pobre

Un Techo para mi País: Construyendo una región sin extrema pobreza
o
Un Techo para mi País: Construyendo una región pobre

Comunidad REAC, en esta oportunidad presentamos a dos verdaderos agentes de cambio, SABFERS y miembros de REAC. Quienes literalmente se ensuciaron las manos, se embarraron hasta la cabeza y se alimentaron de mucha pasión y alegría para construir sueños, esperanza y sobre todo realidad para aquellas personas que más lo necesitan.

En el texto a continuación, Agustín di Luciano y José Colunga nos cuentan su experiencia y vivencias durante su participación en el proyecto Construyendo un Techo para mi País. No se dejen engañar por la extensión ya que ningún párrafo está demás, realmente es una lectura recomendada.

Atte. Equipo REAC



Un Techo para mi País: Construyendo una región sin extrema pobreza

(Agustín Di Luciano) cuenta:

Dos amigos que conocí gracias al SABF, José Colunga y Matias Spanier, me hablaron mucho del Techo y me recomendaron ir a la Construcción Masiva que se hizo el fin de semana largo del 25 de Mayo (Bicentenario patrio en Argentina). A pesar de tener varios planes divertidos, me convencieron…Las palabras textuales fueron "Te parte la cabeza" "Es una experiencia parecida al SABF"….y realmente no se equivocaron. Haber ido esos 3 días, sin saber mucho del tema, a construir una casa a una familia humilde en emergencia, junto con un grupo de chicos y chicas estudiantes, fue una de las experiencias más ricas de mi vida. Una vez más pude comprobar como un grupo unido y apasionado con la meta puede generar grandes cambios.

Un poco de historia sobre la ONG:

La Fundación Un Techo para mi País nace en Chile en 1997 gracias a un grupo de estudiantes con la siguiente visión:

"Una Latinoamérica sin extrema pobreza, con jóvenes comprometidos con los desafíos propios de sus países, donde todas las familias cuenten con una vivienda digna y puedan acceder a más oportunidades para mejorar su calidad de vida."

Hoy en día éstas son algunas cifras de lo que ésta visión sigue generando:
Cifras

* Presencia activa en 15 países
* 43,000 viviendas de emergencia construidas
* 200,000 jóvenes voluntarios comprometidos con transformar la realidad de miles de familias en situación de pobreza
* 20,000 voluntarios participando en construcciones.
* 5,000 voluntarios en trabajo permanente en organización comunitaria y los programas de habilitación social.

Fuente: Abril 2009. UTPMP

La fundación no sólo se encarga de construir casas e irse. Lo que me impresionó es el trabajo sostenido que tienen sobre la comunidad. Se "casan" con un barrio, voluntarios van todos los sábados a hacer un seguimiento muy de cerca, evaluar necesidades, apoyarlos en trámites municipales y civiles, ayudan a reinsertarlos en el sistema ó Habilitación Social (Educación, Salud, Microcréditos,etc). Las familias interesadas en una casa del Techo deben primero ser encuestadas. La encuesta no se le niega nadie y permite determinar la situación socioeconómica de la familia. Se priorizan aquellas familias que más urgente la necesitan (son casos muy duros). Las casas no se regalan, se venden aproximadamente a un 10% de su costo (cercano a los USD150), que implica un esfuerzo real y simbólico de la familia para recibir el beneficio. Las familias y amigos de éstas también colaboran en la construcción de la casa, junto con la cuadrilla de 10 voluntarios.

Construir la casa y convivir 3 días con el grupo de gente fue también muy divertido, a pesar de estar completamente mojados paleando bajo la lluvia o cansados, se disfrutaron mucho las mateadas, las charlas, las actuaciones y musica a la noche, compartir almuerzos con la familia y jugar con los chicos del barrio, de igual a igual todos, tratando de salir adelante con las oportunidades que estuvieron a nuestro alcance.

casa

Juan (centro) martillando el piso de la casa de su hija Yael (izquierda) acompañado por su nieto Luciano que lo mira atento. Julian (derecha) el Jefe de Cuadrilla se agarra la cabeza mientras tratamos de hacer que todo quede firme.

pobreza

Yael y Luciano entran por primera vez a su nueva casita!

Pais

El equipo de cuadrilleros y companía felices por haber logrado la meta y haber compartido mucho con la familia.

Para cerrar les dejo éste video que nos mostraron el primer día, si sos jóven de alma te llega seguro (el mismo mensaje sirve para toda America Latina)


http://www.youtube.com/v/0VVJI1HuU6s&hl


Como se dice mucho por el Techo: ¡Un país Unido puede cambiar la historia!

Les recomiendo muchisimo que averiguen como convertirse en voluntario/a, y hasta apoyar económicamente esta causa, y entre todos poder cambiarle la vida a muchas familias en condición de extrema pobreza. Una vez más el SABF, y la gente que me acercó, hicieron un cambio grande en mi. Gracias a todos!

Agustín Di Luciano

——

(José Colunga) cuenta:

Apenas me enteré que abrieron las inscripciones para participar de la Construcción Masiva de Un Techo me inscribí inmediatamente. Sabía, por lo que me habían dicho, que la experiencia me cambiaría, porque me prometía ver con mis propios ojos varias "cotidianeidades/realidades" que muchas veces no
vemos por distar tanto de las nuestras. Tal como "temía" (porque uno bien sabe que una vez que lo vio ya no puede hacer la vista gorda) me encontré con familias cuya principal preocupación pasa por conseguir qué comer a la noche. Tan sencillo como alarmante.

Eso que había visto alguna vez en alguna "nota periodística", o sobre lo cual había escuchado en "alguna charlita" estaba sucediendo… a 2 metros míos. Que la beba (de un año y 4 meses) juegue en el piso de barro de su precaria "casita de cuatro chapas", cerca de donde había cosas con las
cuales probablemente se infectaría y/o se cortaría parecía no tener importancia; que haya una inseguridad terrible en la villa, por donde nos acababan de contar que corrían las drogas y los tiros, tampoco tenía mucha importancia; que no haya casi esperanzas de tener un futuro mínimamente
mejor, no importaba demasiado tampoco. Sí, claro que les importaría, pero lo que aprendimos es que primero les importaban otras cosas, mucho más básicas (que siempre supusimos dadas). Creo que nunca podríamos ponernos en su lugar porque, gracias a Dios, el estar privados de necesidades tan básicas simplemente nos parece algo imposible de suceder. Tal vez creemos que si alguien "no tiene ni para comer"… simplemente se muere. ¿Eso es muy duro de creer o de decir?.

Ahora, ¿vos te rendirías fácilmente?; no dudo en afirmar que antes harías (al igual que yo) muchas otras cosas y, sin dudarlo, ni te plantearías otras más "secundarias"! Cuando escuchás cosas como: "No me preocupa no saber leer, no saber qué será de mi futuro, el que la beba podría infectarse, que alguien esté a los tiros, ni estar desempleado… el preocuparme por esas cosas no solucionará mi gran preocupación, que es tener para comer".

Claro, nuestra educación primaria, secundaria y universitaria nos permite ver clarísimamente que esforzarte para formarte y trabajar duro deberían ser una prioridad para poder (empezar a soñar con) salir de esa situación. Ves clarísimo que el deprimirse (volviéndose o no alcohólico) o el quedarse tirado sin buscar un "centro gratuito para capacitarte" son muy malas ideas, porque nunca solucionarán el problema. Ellos no.

¿Qué teníamos para ofrecerles? Una casa digna para vivir… ni más ni menos. Todos sentíamos impotencia de no poder hacer más, de no poder dejarles más; son mucha gente y necesitan MUCHA ayuda. No puedo explayarme mucho más.

Hicimos lo mejor que pudimos durante dos intensísimos días. Estuvimos en cada detalle como si nosotros fuésemos quienes viviríamos ahí (incluso el futuro dueño, Ramón, intentaba convencernos de obviar algunos detalles!). Afortunadamente, cuando terminamos la casa (donde actualmente viven con su beba) entendimos que habíamos hecho bastante más que "un techo" (sin olvidarnos de lo mucho que todavía falta). Habíamos dejado un buen comienzo ("esperanza", según lloraba una vecina cuando nos despedíamos) y la prueba empírica de que (voy a simplificarlo) un gran esfuerzo suele venir acompañado de un beneficio superior.

¿Casualidad?, NO. Desde el principio la gente de *Un Techo* nos había explicado que el dueño de casa estaba "obligado" a colaborar con la cuadrilla (integrada por 10 voluntarios) que iba a construir su nueva casa y, además, nos habían motivado a exprimir todos los momentos de charlas que surjan (mientras almorzábamos los fideos que habíamos llevado y ellos preparaban, por ejemplo), para conocerlos (y así aprender de ellos), y para enseñarles (si puede decirse) algunas cosas que nosotros habíamos tenido la
oportunidad de aprender (por lo que comenté previamente). Esta gran ONG sabía que de esa forma estaríamos dejando mucho más que *Un Techo*. Fue un golazo (o una goleada!).

Pero la cosa no termina ahí. En la página oficial (UnTechoParaMiPais.org http://www.untechoparamipais.org/) muestran cuáles son las siguientes etapas, porque el techo es la primer etapa de un plan que incluye más acciones http://www.untechoparamipais.org/quehacemos/estrategia.html para conseguir, finalmente, la inclusión (o habilitación) social de los más pobres de Latinoamérica. Los invito a leer más sobre la organización… es sorprendente lo que un grupo de jóvenes convencidos puede lograr!

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1 comentario - Un Techo para mi País: Construyendo una región pobre

@jereee Hace más de 4 años
Lei un TECHNO jaja Igual no lei, pero toda la onda a la gente