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Ninjas: pibes chorros que cambiaron la cumbia por el dance

Se hizo famoso como el mejor en el ambiente gay. Lo siguen bailanteros, ricoteros y militantes del rock chabón; y es el favorito de los chorros, que, si toca Aldo Haydar, cambian el tropi por la electrónica.


El Aldo que toma un cortado en un bar de Villa Urquiza es el Aldo que nombran los adolescentes.
Es el mismo al que tal vez su hijo nombró y usted pensó en quién será ese Aldo, que nunca lo trajo a casa. En cumpleaños, en fiestas privadas, en reuniones o asados, los pibes, cuando les preguntan a dónde van a ir más tarde, responden: "Me voy a Sunset que hoy toca Aldo", "Hoy toca Aldo en Pachá, me voy a verlo", "Voy a Pinar que está Aldo".
El Aldo que toma un cortado en un bar de camareros con peinados floggers y todos nombran es Aldo Haydar, y podría ser el padre de esos chicos. Son muchos los pibes que lo siguen sin conocer su cara, su historia ni sus gustos. Algunos ni siquiera llegan a diferenciar el estilo de su música. Pero lo siguen, vaya uno a saber por qué. Aldo es pelado.
Encontrar un pelo en su cabellera es más difícil que sacar campeón a Tiro Federal. Es grandote. Podría ser patovica o un rugbier de un tacle demoledor. Pero es DJ. El DJ capaz de lograr que los más cumbieros cambien el Tropitango o cualquier templo de música tropical por uno de electrónica.
Hay jóvenes amantes del rock que le dicen, "Vos y el Indio Solari son lo más grande que hay".
El tipo que es más conocido por su nombre que por su cara nació en Rosario; a los pocos meses de su nacimiento lo mudaron al barrio donde vive hasta el día de hoy: Urquiza.
Durante la época de la dictadura organizaba fiestas para gays en casas del centro y del Tigre. Ahí la policía montada reventaba puertas y todos debían escapar corriendo. Se recibió de director de cine y a los 21 viajó a Barcelona a cursar un taller de guión, pero aprendió todo para el oficio que hoy ejerce. Sus juguetes fueron los discos y los tocadiscos. Es hijo único y se crió con cuatro primas. De chiquito reconoce que ya era un bicho raro: no le gustaba el fútbol y le encantaba la música en idiomas. Está informado de todo. Sabe de política; se queja de las noticias que se ven en noticieros.
Las chicas de Aldo –¿Es cierto que las mujeres más lindas van a verte solas?
–Las minas se vuelven locas conmigo; todavía no logro entender por qué. Van a verme sin amigas, solas solas. Me saludan y se me ponen a charlar, me piden fotos, les regalo cds. Es como si viniesen a mi casa. Sienten como una atracción de diferentes cosas.
Y eso que soy así, gordito, pelado. Yo las trato como no las trata cualquier hombre, eso hace que ellas se sientan como correspondidas en cierta forma. Los mejores travestis también me siguen mucho. Pero mi fan número uno es Moria Casán.

El DJ de Villa Urquiza sabe que muchas chicas no están al tanto de que a él le gustan los hombres. Está orgulloso de ser gay. De chico nunca le gustó el fútbol. Ahora lo mira por lo buenos que están los jugadores.
Cuando toca Aldo, los boliches se llenan de mujeres. Están las más lindas, las más sensuales. Este cronista puede dar fe de eso. En su estilo musical hay algo que es sexual.
Aldo tiene noción de esto: "Hay mucha gente que es fanática del Indio Solari o va siempre a bailar cumbia y vino un día a verme. Vienen porque saben que me siguen las chicas más lindas y se encuentran con que les encantó mi música".
Flopy es de Palermo y tiene 22 años. Podría convencer a cualquier hombre de que las morochas son más lindas que las rubias. Usa zapatillas con resortes, soquetes blancos y pollera de jean. Tres cadenitas de oro se hunden en el fuerte de su cuerpo. Es fanática de Aldo. Todas las chicas que lo siguen se visten parecidas a ella. Va los jueves a Amerika y los viernes a Sunset para verlo tocar. Los sábados prefiere ir a un boliche donde pasen cumbia, para cambiar un poco.
"Me encanta venir a verlo porque sus temas son re femeninos.
En los que hay letra canta siempre una mujer. Sus shows son una fiesta, el ambiente me encanta; los chicos son re lindos, lástima que no nos encaran", dice, sentada en un banquito de una plaza de su barrio.
Aldo se presenta todos los viernes en Sunset, en Olivos.
Dos jueves al mes toca en la disco gay Amérika. Los domingos a la mañana, en el after, se presenta en Caix. Los sábados por la noche está en distintos boliches del conurbano. Las vísperas de feriados se lo puede ver en Crobar y Pachá. Sus presentaciones duran entre tres y ocho horas.
"No hay discoteca que se me resista –alardea–. Sé como encontrarle la vuelta a cada boliche, qué hacer la primera, segunda y tercera hora. Me sorprende la mixtura de la gente.
Ese es el verdadero fenómeno del lugar; la música tiene mucho que ver, pero la disco, esa cosa que por un momento logra que puedas ser alguien que no sos en la vida real… a la gente le fascina.
Es ir a bailar martes, miércoles o cualquier día y encontrarte con una historia, siempre".
De otro palo –Hace algunos años, Pappo dijo que ustedes no tocaban música, ustedes solamente pasan música. ¿Qué le dirías?
–Jamás entendí lo que quiso decir. Son cosas muy distintas. La cultura del rock es bien distinta a la electrónica.
–¿En qué consiste un show de Aldo?
–En realidad se trata de modificar un poco la seudoescena de la Argentina electrónica, del DJ inmaculado en la cabina, lejano, que no transmite nada, como una imagen de la Virgen. Antes, más allá de sus devotos, nadie podía tocarlo o tener una foto con él. Yo siempre estoy en contacto con la gente, eso me lo dio un poco la televisión. La gente se acostumbró a verme haciendo locuras en (el canal) Much Music.
Ezequiel jamás pensó que le gustarían los boliches de electrónica. Es ricotero de alma. Muestra su tatuaje: el dibujo de la tapa de Oktubre, de los Redonditos de Ricota. Está en la puerta de Sunset: "Vine un día que tocó Aldo y me sorprendí. Estaban todos los pibes del barrio, los que antes iban a las bailantas conmigo. Hay pibes que son fanas de Callejeros, La 25 y están viniendo acá. Es medio loco y difícil de entender. Creo que venimos porque nunca hay peleas; es todo tranquilo, ya estamos grandes para eso. Ya la vivimos la de volver a casa con la cara hinchada". Ezequiel ya tiene su entrada para ir a ver al Indio el próximo 19 de diciembre en el estadio único de La Plata. Cuando salga, dice, va a ir a ver a Aldo.
Amerika queda sobre la calle Gascón, antes de llegar a Córdoba. Abre de jueves a domingo. Hoy toca Aldo y la gente está amontonada, agolpada en la puerta. Hay empujones.
Da la sensación de que la vereda va a desbordar de tanto público. Todos esperan poder entrar antes de las dos y media de la mañana. Hasta esa hora, con una tarjeta que se consigue fácilmente, se ingresa gratis. Luego vale 30 pesos.
La gente que hace la fila no es la misma que se ve el resto de los días. Ahí está Diego, un petisito al que siempre le piden documento para entrar. "La mayoría de los que siguen a Aldo no saben nada de electrónica. Vienen por moda. Te das cuenta por cómo se visten, los gestos, los cortes de pelo… no se qué hacen acá vestidos así. La esencia de la jodita es otra, no la que se ve cuando toca él", dice.
Un travesti saca su entrada. Lo revisa una patovica que no podría controlar ni una pelea de bebés; apenas la palpa. Pasa por el detector de metales y un joven le entrega un preservativo.
Le ofrece agarrar más. Ella, abre su cartera y une las dos manos, para agarrar más de treinta y guardarlos.
Adentro es un mundo aparte. Huele a marihuana. Todos bailan, o mejor dicho, todos saltan. La luz hace algo parecido.
Corre por todos lados, como si estuviese jugando a la mancha. No se ven hombres que encaren mujeres. Cada uno está en su limbo. Son grupitos de jóvenes pegados uno al otro. Hay pocas escenas de besos. Los gays son los que más se besan.
Oscar Rodríguez es encargado artístico del boliche: "Aldo toca cada dos semanas acá. Creo que si estuviese todas las semanas sería un exceso; así está bien. Esos jueves, hay un promedio de 800 personas más que cuando toca otro DJ.
Acá no pasa tanto, pero en otros boliches que toca, los patovicas me dijeron que lo siguen muchos motochorros", dice por teléfono.
Son las tres de la mañana y Aldo ya está en su cabina del semipiso. Usa un auricular que taparía las orejas de Dumbo.
Está serio, concentrado en la música. Saluda a los que lo saludan. "¡¡¡Drogame pelado!!!", le grita un flaquito. Él se ríe. Abajo, la gente salta como si estuviese en una cama elástica.
Varios varones jóvenes caminan ofreciendo ketamina o pastillas con la naturalidad de quien ofrece libros en el Parque Rivadavia.
Al frente, también en el semipiso, está el túnel. Medirá diez metros por cinco. Una cortina negra impide ver lo que pasa allí. Solo se puede ver quiénes ingresan y las caras con las que salen, después del sexo casual, anónimo, grupal. Un gordo simpaticón entra con dos chicas. Cinco chicos con cara de estudiantes del interior van a los abrazos con dos travestis de maquillaje corrido. No es recomendable querer tener sexo con "tu" mujer; cualquiera tiene derecho a interrumpirte o a sumarse para un trío. "Yo antes subía con las guachas que conocía, pero ahí son re larvas. Te la quieren sacar para agarrárselas para ellos. Están desesperados", dice Marcelo, una pesadilla para los dentistas, que toma un Fresitas apoyado en la barra.
La gente no tiene noción de la hora. Es difícil creer que alguien mañana tiene que ir a trabajar. A la salida algunos travestis hacen sus negocios. Buscan a los chicos que están menos lúcidos y sin que se den cuenta, les quitan sus billeteras.
Los que quieren seguir bailando pueden hacer lo mismo que Diego: "Acá a la vuelta sobre Córdoba hay un after. Me quedé manija de música; me voy a seguir bailando.
Poné que Aldo tocó re bien, lástima su público, pero lo quiero igual".
El ambiente –¿Qué hay de cierto en que te siguen mucho los chorros?
–Mirá, no me molesta que donde toque haya chorros o barras bravas. Yo no se quiénes son. Por ahí hay gente a la que sí le jode. Entiendo que para el dueño del boliche no esté bien visto, pero tenerlos es muy rentable. Cuando uno paga, nadie le pregunta "¿usted qué hace?" Esa gente tiene mucha plata, se la gasta porque es plata fácil, que viene de arriba. Los chorros van a todos lados porque tienen billetera para ir adonde quieran. Me siguen muchos gays también y tampoco me molesta. Me choca mucho la discriminación.
En 1992 Aldo estuvo en el Sound Factory de Nueva York. Pudieron entrar sólo dos mil personas. Esa mañana se presentaron grupos de rap, Madonna y los que estaban de moda.
Entre los espectadores había una buena proporción de narcotraficantes, mafiosos, delincuentes, sicarios. "La música electrónica apunta a eso, a la mezcla de públicos, a la no discriminación. Ocurre mucho en Europa y Sudamérica que en las mismas pistas haya gays y delincuentes", dice.
El grupo preferido de Matías es Las Pelotas; lo sigue a todos lados. También es fanático de Aldo y de la joda (así se le dice a los boliches de electrónica). Era. O es; en realidad el ambiente de algunos lugares le cambió el parecer. Hace algunos sábados caminaba con un amigo por Villa Del Parque. Era madrugada y dos jóvenes en un auto y a punta de pistola los obligaron a subir. Les sacaron sus pertenencias y dieron vueltas durante dos horas. Fueron hasta varios cajeros automáticos. Después los llevaron a la casa del padre de su amigo. Le quitaron 6.000 dólares. Cuando los bajaron del auto, cerca de una villa de San Martín, les dijeron: "Chicos, ahora nosotros nos vamos al after de Caix que hoy toca Aldo. Vayan, que con su plata los invitamos a tomar algo", y se rieron.
Matías está seguro de que a esos chorros los cruzó en algún boliche de música electrónica antes. Los tiene vistos.
Hace poco fue a bailar a un boliche del centro, un domingo.
Abre de tres de la tarde a once de la noche. "Fue la última vez que fui –dice–. Después dije 'nunca más'. Es un ambiente feo. Está lleno de chorros".
Cada vez que este cronista entrevistó a jóvenes para interiorizarse sobre el público que sigue a Aldo, todos coincidieron en algo: "Cuando toca, por más que sea en el lugar más caro del país, ese boliche se llena de chorros". Muchos se quejaron de su gente y afirman que varios fanáticos dejaron su fidelidad porque les molesta la presencia de "los negros".
Cada vez que se presenta en algún boliche, se ven detalles que son propios de su público. La marca del cocodrilo se estampa en casi todas las chombas. La del caballito de polo también es muy usada. Las remeras, chombas o camisas van adentro del pantalón. Siempre con cinturón. Los botones de las camisas se abrochan hasta el último. Hay muchas nucas rapadas. Pareciera que todos van al mismo peluquero.
Las mujeres y los hombres visten parecidos. Se ven también marcas deportivas, camisetas de fútbol de los equipos más conocidos del mundo. "Hay remeras que son para la joda.
Esta que tengo puesta (una Nike amarilla fosforescente) es para usarla cuando toca Aldo, es para este mambo de acá adentro. Las rayadas, de muchos colores son para este tipo de jodas", dice Nicolás, que camina medio rengo por un tiro que le pegó la policía. "Me cruzo mucho con pibes que estuvieron en cana conmigo en el Instituto Belgrano.
Cuando nos vemos nos reímos porque allá era pura cumbia, y hablábamos de nuestra libertad festejando en Rimbo, una bailanta de Quilmes viendo al grupo Los Cádiz. Ahora lo seguimos a Aldo. En estos lugares somos 'nosotros', nos compramos unos espumantes y nos quedamos tranquilos, sin pelear con nadie", dice y se ríe.
Ramón tiene la cara poceada como las calles de su barrio. Es remisero de Ciudadela; se crió en los monoblocks de Fuerte Apache. El auto más nuevo de la agencia es modelo 98. Trabaja de noche. Los fines de semana hace muchos viajes a boliches: "Yo no lo puedo creer. Antes los pibes iban a Jesse James, La Mónica, Fantástico, Al Patria, acá en Ciudadela. Recién fui a buscar a unos pibes al Nudo 1 y los llevé a Pachá, que tocaba ese Aldo, pero me pidieron que ponga en el stereo cumbia colombiana. De pibes, nosotros nos divertíamos distinto, nunca pensé que los pibes de acá fueran a esos bailes".
La misa –¿Cómo empezó la movida de los after?
–Yo trabajaba en varias discotecas, pero necesitaba una historia en la cual yo fuera el único protagonista y demostrarle a la gente todo lo que genero cuando toco, por más que algunas me excluyeran. Fui a ver el espacio y supe que era ese. Quería hacer algo loco, algo distinto, como soy yo, como es mi estilo, mi música. Y decidí que fuese de mañana, los domingos.
La primera vez que abrió ese after fueron 180 personas.
Con el pasar de las fiestas, la bola se fue corriendo. El boca a boca y las páginas de Internet le dieron buena difusión.
Aldo tocó y toca todos los domingos, sus seguidores empezaron a ir. Se creo un ambiente que nadie imagino. Unos pibes del barrio Samore, alla en Lugano, lo definen tal cual es: el que va ahi y no roba es un gil.
¡VEn un momento se puso muy fuerte. Los duenos cayeron en la cuenta, pero no podia imponerme. Plantee, cuando se les empezo a ir de la mano, que habia que limpiar el ambiente, mas alla de que sea un after. Habia que mejorar la calidad de la gente volviendo a invitar a las chicas. Cambio bastante, pero yo dejaria que entraran todos y que cada uno se porte como le parezca. ¡Vacota Aldo.
Jose tiene 22 anos y vive en un pasaje de un barrio lleno de pasajes. Usa una chomba deportiva del equipo Roma de Italia, bermudas tres cuarto, anteojos y un peinado mambru.
Esta tatuado. En una pierna se ve un payaso con dos pistolas.
En la otra los cinco puntos, que en la jerga significan cuatro delincuentes rodeando a un policia. En el pecho y sus brazos se leen algunos nombres en letras goticas. En el Mc Donald de una avenida comercial de la Capital, pide un cortado y tres medialunas, todas de manteca.
Hora de desayunar. Jose hace algunos anos tenia el pelo largo e iba a bailantas del conurbano. Robaba hasta que se interno en una granja. Estuvo 18 meses. Se recupero y empezo a frecuentar las discotecas de musica electronica. Ahora trabaja en un supermercado; volvio a consumir drogas, pero ya no roba.
Se junta con gente que hace plata en salideras bancarias o robando casas entregadas.

Va todos los domingos al after de costanera a verlo a Aldo. Sus amigos llegaron a salir a bailar con cinco mil pesos cada uno. El boliche abre los domingos a las ocho de la manana y termina a las 14.
"Es un penal caminando. Nos conocemos todos. Vos sabes en que anda cada uno; a que se dedica, cual es su especialidad en el rubro", dice, diluyendo el azucar de su cortado.
Cuando uno pisa el lugar, lo primero que piensa es que hay un campeonato de cadenas de oro, a ver quien tiene mas o la mas pesada. Se saludan todos. Son grupos pequenos, de cuatro o cinco pibes. Los de la 12, los barras de Boca, son los mas numerosos.
Hay codigos. Pasar y saludar a gente conocida significa la obligacion de comprar un champagne y dejarselo a ese grupo, sin abrir la botella. "Se la pasan discutiendo. Siempre es porque uno quiere ser mas chorro que otro; 'que robe mas que vos, que robas tanto y no tenes oro o un reloj piola'", dice Jose.
Yamila es de Saavedra y tiene a su marido preso en Ezeiza.
Se muere de ganas de ir a bailar a la manana. "No puedo.
Ahi van todos los companeros de mi marido, es para problemas.
El ya me dijo: 'Cuando salga quiere ir ahi'. Encima hay un patovica que es guardiacarcel del pabellon donde estuvieron todos. Van y lo saludan. Con el esta todo bien", dice por telefono.
Son las dos de la tarde y el show de Aldo llega a su fin. A lo mejor la patrona le este sirviendo los fideos que amaso o usted este terminando de mirar la carrera o palpitando la definicion del campeonato de futbol local. En la costanera hay pibes que, si les quedo algo de plata, la van a seguir en Big One, que abre en una hora. Pero hasta ahi no llegaremos, esta vez. Alla no toca Aldo.

15 comentarios - Ninjas: pibes chorros que cambiaron la cumbia por el dance

@fedeg1989
que lindo lugar para unos bidones con nafta y un pucho encendido
@eurorackk
nunca falta el idiota que comenta '' no lei un carajo'' sera que se creen chistosos? a esa gente de mierda no tendria que aceptarles en taringa.
@yowertyy +1
solo tengo algo para decir !! que por que hay gente que va a bailar electronica y van a buscar quilombo .. matan nuestro clima !! en una pista de electronica somos todos amigos y felices nos divertimos nos sacamos fotos nos cagamos de risa la pasamos re bien .. pero siempre hay un CARETA o NINJA que se hace el polenta te choca pasa no pide permiso !! donde esta el respeto ! si venis a bailar !! Fijate si queres quilombo anda a una bailanta !! o sino veni y pasala de 10 !!! y hacete amigo disfruta sali feliz de que hay gente buena con un corazon gigante ! que aparte de vivir una noche exelente son personas fantasticas y re copadas !!! y muy buenas !!
@Fernando120985 -2
yowertyy dijo:solo tengo algo para decir !! que por que hay gente que va a bailar electronica y van a buscar quilombo .. matan nuestro clima !! en una pista de electronica somos todos amigos y felices nos divertimos nos sacamos fotos nos cagamos de risa la pasamos re bien .. pero siempre hay un CARETA o NINJA que se hace el polenta te choca pasa no pide permiso !! donde esta el respeto ! si venis a bailar !! Fijate si queres quilombo anda a una bailanta !! o sino veni y pasala de 10 !!! y hacete amigo disfruta sali feliz de que hay gente buena con un corazon gigante ! que aparte de vivir una noche exelente son personas fantasticas y re copadas !!! y muy buenas !!

ajjajaj QUE PELOTUDO QUE SOS, y bailamos, y nos sacamos fotos, y reimos, jajaj por dios..
@dgmartin
aldo haydar tiene vertigo en la cola!
@juanshy2 +1
Es una lastima como estos NINJAS arruinan la escena de la musica electronica, deberían volver a la cumbia o al rock chabon y dejar de romper las bolas.
@javereturns
Haydar, Kasem, Buceta... Todos imanes de ninjas.