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Hombres idealistas y hombres mediocres

Un artìculo interesante que encontrè en la web y que comparto con ustedes, para entender porque hay personas que luchan por mejorar el mundo y la situaciòn de la gente que vive en el y hay otras totalmente desinteresadas de todo, a las que solo les importa su bienestar personal y quien se peleò en el programa de Tinelli.

Tener un ideal es contar con un gesto del espíritu que ansia alguna perfección, es el anhelo profundo de la excelencia personal. Esto no brota de la nada, sino que merecen un esfuerzo intensivo de reflexión. Aparecen, cuando “el pensar” adquiere tal desarrollo que la imaginación puede anticiparse a la experiencia, es decir, imaginamos algo que supera nuestra realidad presente. Los ideales pueden no ser “verdades”, son creencias, sueños, anhelos…

Las mayorías de las personas tienden a caracterizar al idealismo como “las fantasías de mentes enfermizas o ignorantes”. Pero, sin miedo, podemos decir que se equivocan.

Los ideales, son mucho mas importantes de lo que parecen, son la fuerza que influye sobre nuestras acciones, en la medida en que lo que creemos, lo creemos con pasión. Pero los ideales no permanecen inmutables, ya que en la media que la experiencia humana se amplía, observando la realidad, los ideales se van modificando y moldeando.

Debemos redescubrir la importancia de la imaginación porque ésta, es la madre de la originalidad y la creatividad. Es ella quien crea los ideales y les da impulso.

El idealismo no es característico de ninguna religión en particular, ni ningún movimiento social. Porque es el anhelo de perfección de cada persona, en el conocimiento de la verdad, lo que debe motivar a todo ser humano, cualesquiera sean sus características o creencias.

El hombre idealista:

Primero debemos distinguir entre 2 tipos de idealistas:

El idealista romántico o sentimental: este, prefiere la flor al fruto, prescindiendo que la flor no podría existir jamás sin la semilla. Es decir, creen que la dignidad esta dentro del ensueño y la pasión y sus ideales son ilusiones, producto de las emociones. Su argumentación esta en el corazón, disponen de esas “razones del corazón que la razón ignora”.

El idealismo experimental: aquí las rebeldías románticas y sentimentalistas, son desafiladas por la experiencia. Las lecciones de la realidad no matan al idealista, lo educan. Su afán de perfección, busca los caminos propicios. La experiencia regula la imaginación haciéndola cuidadosa y reflexiva Este es el idealista que transforma nuestro mundo.

En la cultura de hoy se tiende a priorizar el placer y la diversión, por sobre todas las cosas: “hace lo que te gusta” es el lema… pero esto no es nuevo. En la historia de Grecia, en la Cirenaica, 4 siglos a.C. Aristipo, anunció que la única regla de vida, era el placer máximo, buscado por todos los medios. La sensualidad regía el sistema, llevaba al placer pero sin seleccionarlo (lo que hoy parece a veces nuevo, es mas viejo que la escarapela). La consecuencia fue que la gente de ese lugar llego a despreciar la vida misma, sus últimos defensores promovían y en alababan el suicidio.

Lo que sucede es que el placer no puede sustentar una moral. Entonces aparece un nuevo personaje, Epicuro, que se distingue de Aristipo, porque para este todos los placeres valen y se buscan sin frenos, en cambio para Epicuro, deben ser elegidos y edificados por un sello de armonía. De esto, se valen los verdaderos idealistas.

Epicateto (otro hombre de Grecia) enseño a distinguir entre lo que depende de nosotros y lo que no depende, esto es esencial para el idealista, que debe colocar el ideal en lo que depende de Él, para no caer en la depresión de que “no se puede hacer nada”.

Por otro lado, para concebir una perfección es indispensable cierto nivel ético y alguna educación intelectual. Sin ellos se puede tener fanatismo y supersticiones, pero nunca ideales.

El idealista tiene la firmeza de sus convicciones reflexivamente adquiridas. El idealista piensa y aspira a la perfección, lo que no implica practicarla totalmente, solo vasta el firme propósito de marchar hacia ella.

El hombre mediocre:

Dicen que un hombre mediocre está más cerca del más excelente animal, que de un hombre idealista. Características:

· Los mediocres se inclinan a confundir el sentido común con el buen sentido. El sentido común es colectivo, retrogrado, y dogmatista; el buen sentido es personal, innovador, y original.

· Hombres sin personalidad. La personalidad comienza en el punto preciso donde cada uno se diferencia de los demás. Los hombres sin personalidad, son innumerables y vegetan moldeados por el medio. Son incapaces de iniciativa y resistencia. Sufren todas las influencias, altas, bajas, grandes o pequeñas. La incapacidad de hacer el mal, la confunden con la virtud de hacer el bien. Sin embargo es inútil buscarlos, aunque abunden muchísimos, nadie admitiría no tener personalidad, todos creen tenerla y muy suya (me incluyo).

· Los hombres mediocres solo pueden definirse en relación con la sociedad en que viven, y por su función social. Confunden equilibrio con pasividad, el hombre mediocre esta domesticado por la sociedad.

· La personalidad de cada individuo es el producto de 2 factores: la herencia (genética) y la educación (medio social en que se desarrolla) Estas condicionan, pero no determinan, porque en nosotros reina la libertad. Las diversas adaptaciones de cada individuo a su medio, depende de lo que imita y lo que inventa. El hombre mediocre se caracteriza simplemente por imitar, el idealista busca crear. Uno piensa con la cabeza de la sociedad, el otro con la propia. El genio es original y creativo, sobresale de la rutina social. Todos los hombres de personalidad firme y mente creadora son hostiles a la mediocridad.

· El mediocre se caracteriza por la incapacidad de formarse un ideal, de concebir una perfección. No sospechan que exista el infinito mas haya de sus horizontes, mas haya de sus narices. No viven para si, sino que dependen de la opinión de los demás. Su pobreza se ve fortalecida por lo cuantitativo de las personas.

· Para el mediocre: pensar es un disparate, la dignidad es insolencia, la justicia sentimiento, la sinceridad tontera, la admiración imprudencia, la pasión ingenuidad, la virtud, estupidez.

· En ciertos momentos osan llamar ideal a sus apetitos, como si la satisfacción inmediata pudiera confundirse con las perfecciones perpetuas. Los apetitos se hartan, los ideales nunca. El hombre sin ideales hace del arte un oficio, de la ciencia un comercio, de la filosofía un instrumento, de la virtud una empresa, de la caridad una fiesta, del placer un sensualismo. La rutina es su ámbito donde renuncian a pensar. Son dóciles y maleables a la opinión pública. Las circunstancias pueden convertirlos en eruditos, pero tragar datos no es aprender.

· Llaman ideales a sus preocupaciones, sin darse cuenta que son opiniones sin juicio. Representan el sentido común, ignorando el buen sentido. Crecen y mueren como las plantas. Nada hacen por dignificar su yo verdadero, afanándose tan solo por inflar su fantasma social. Le es más fácil ridiculizar una sublime acción que imitarla. Su forma de resaltar es desprestigiando las acciones de los demás, porque no pueden valerse por ellos mismo, necesitan compararse constantemente porque no saben quienes son en verdad.

· El hombre mediocre tiene un gran apetito: el éxito (aunque no sea merecido). No saben que existe algo mucho más superior y sublime: la santidad. La popularidad tiene peligros, cuando se clavan los ojos por primera vez en una persona y resuenan los aplausos, se puede comenzar una dependencia directa de tal cosa. Es difícil resistir a las tentaciones del aplauso pero hay que poner mas lejos las esperanzas, para conquistar la santidad. El éxito, es el alcohol de los combates, la primera vez embriaga, después se convierte en necesidad.

· La moral del mediocre se caracteriza por la hipocresía. Sin fe en creencia alguna, el hipócrita profesa la más provechosa para si. Creando una realidad sin fundamentos razonables. La fe y la moral corren parejas, pero en el hipócrita las creencias bailan al compás de su conveniencia. El hipócrita no aspira a ser virtuoso sino a parecerlo. Por cobardía a equivocarse, no se comprometen con ningún juicio de valor sino que relativizan todo.

· Valoran la solidaridad por el simple reconocimiento social, no por una profunda convicción. En el fondo reina el egoísmo. No tienen verdaderos amigos, sino por distintos intereses, son utilitarios y oportunistas. Multiplican por mil lo que dan, y dividen por un millón lo que aceptan.

· Encuentran que el mal no esta en las cosas mismas sino en las apariencias, formándose una moral para si y otra para los demás. Como esa mujer que presume de honesta aunque tenga 3 amantes y repudia las mentiras de su hijo.

· Olvidan que no hay perfección sin esfuerzo. No tienen miedo al mal en si mismo sino a la reprobación de los demás.

En la historia de la humanidad siempre las grandes masas no fueron ni los idealistas ni los estupidos, sino los mediocres. Hoy la masificación cultural ejerce mucha mas fuerza en las decisiones de las personas y especialmente en lo jóvenes, que tiempo atrás. Los medios de comunicación, controlan todo… desde las elecciones democráticas hasta las tendencias de la moda… Es incalculable el papel que juegan los medios de comunicación en la vida de las personas. Por eso se vuelve más fuerte y crece más la mediocridad. Ante esto, nosotros desde nuestro humilde lugar, y fomentando la reflexión, queremos motivar a los jóvenes a que vivan por un ideal. Posiblemente es un esfuerzo mayor, pero ya es hora de reaccionar.

Posiblemente los mediocres lean esto y sigan sus vidas igual que antes, no importa, nuestro interés es despertar a los idealistas que hoy permanecen dormidos.

¿Qué tan mediocre y que tan idealista te consideras?

(La mayoría de las ideas de este artículo están tomadas del libro “El Hombre Mediocre” de José Ingenieros)

7 comentarios - Hombres idealistas y hombres mediocres

retailer
Es un libro que me falta leer. El problema con los ideales es que muchas veces corrompen a quienes lo idealizan y terminan haciendo atrocidades en nombre de...
aquapiu
Te felicito, coincido plenamente con vos, yo leí a Ingenieros en mi adolecencia y nunca más me pude apartar de sus definiciones, tambien leí "La evolución de las ideas argentinas" dos tomos del mismo autor. Este es un camino sin retorno y muy solitario, que tengas suerte.+10
MAXET
Solo comentaron algunos idealistas , los mediocres se abstuvieron.
korny1992
Cuando uno encuentra contenido de este tipo es que se da cuenta de que hay cosas MUY interesantes en internet... en verdad me da tanta pena el pensamiento que tienen las personas mediocres, es feo ver como todas las personas que te rodean o conoces son fracasadas... muy buen aporte!!