Idolos Xeneizes [Parte 2]

Roberto Mouzo
Creemos que no existen las palabras para hablar o describir a Roberto Mouzo como jugador y como persona. Un futbolista que lleva a Boca Juniors en su corazón, en el alma, en las venas...
No en vano es el futbolista que más jugó en toda la historia de nuestro club: 396 encuentros oficiales. Además junto al recordado Silvio Marzolini, son los futbolistas que más superclásicos oficiales, disputaron: 29 cada uno.
Se hizo en las divisiones inferiores de Boca. Allí empezó el idilio con la institución.
Jugó en la primera división desde 1971 hasta 1984. En diciembre de ese año, se puso por última vez la casaca azul y oro. Fue en cancha de Huracán, donde Boca Juniors derrotó a Rosario Central y lo mandó al descenso.
Trece años de pura gloria en la primera Xeneize. En sus comienzos, Mouzo jugaba de N° 2 junto a Roberto Rogel, luego empezaría de N° 6, su puesto natural.
Ganó todo con Boca Juniors, Campeonatos Nacionales, Metropolitanos, Libertadores e Intercontinental. También dio la vuelta olímpica en el Boca, versión 1981 de Maradona y Brindisi, entre otros.
Roberto Mouzo, con su garra, con su estado físico siempre impecable, con su fortaleza física y anímica, sumadas a su hombría de bien, supo ganarse el respeto y el cariño eterno de los hinchas Xeneizes.
Fugaz paso por Estudiantes de Río Cuarto (Córdoba), en un Campeonato Nacional. En un encuentro, disputado también en cancha de Huracán, tuvo la responsabilidad profesional de patear un tiro penal. El rival era nada más ni nada menos que su amado Boca Juniors. Mouzo tiró y convirtió el tanto, bajó la cabeza y caminó lentamente hacia el centro del campo de juego.
La tribuna de Boca aplaudió el gol y ovacionó al jugador.
Tiempo después, Roberto Mouzo nos confesaría que en ese encuentro vivió una de las tristezas más grandes de su carrera, al haberle hecho un gol a

Boca Juniors. ¡Un grande con todas las letras!. Hoy en día dirige a una de las categorías de divisiones inferiores de Boca Juniors, sacándolo campeón.

Gracias Roberto por tanto sentimiento hacia Boca Juniors.
Fue nombrado el mejor defensor en la temporada 1976, y de esta manera, con la continuidad suficiente en el primer equipo, se consolidó como el estupendo zaguero que había prometido cuando apareció en las divisiones menores. Un muchacho de la Boca, que se formó desde las divisiones menores, hasta consolidar su sentimiento por esos colores que quiso desde pibe, entregando hasta lo último de su esfuerzo físico dentro de la cancha para que Boca llegara a la victoria. Roberto Mouzo es un ídolo dentro de la afición boquense por la meritoria trayectoria que tuvo en el primer equipo.

Cuando apareció en el primer equipo fue número dos, al lado de Roberto Rogel, el experimentado defensor que aconsejó al joven elemento que llegaba a cristalizar el sueño del pibe. En un primer momento era zaguero de esos recios, que no contemplaban otra alternativa que alejar el peligro lo más lejos posible de su área. Seguro, elástico y firme, se consolidó con esporádicas apariciones en el primer equipo. Delante suyo estaban dos monstruos indiscutibles en la formación titular: Rogel y Nicolau. Pero Roberto Mouzo, que fue uno de los elementos surgidos en esa camada feliz que apareció entre 1970 y 1974, esperaba su oportunidad, con la paciencia que tienen aquellos hombres que están seguros de sus condiciones.
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Oscar Cordoba
Oscar Eduardo Córdoba Arce, (*Cali, Colombia, 3 de febrero de 1970) futbolista colombiano.

Debutó en Atlético Nacional, en 1988. Al año siguiente fichó por el Deportivo Cali y en 1990 jugó en Deportes Quindío.

En 1991 fue traspasado al Millonarios y en 1993 pasó por el Once Caldas y América de Cali, donde ganó la Liga en 1997.

Ese año emigró a Boca Juniors de Argentina, donde ganó un Torneo Clausura (1999), dos Apertura (1998 y 2000), dos Copas Libertadores de América (2000 y 2001) y una Copa Intercontinental (2000).

En la temporada 2001-02 fichó por el Perugia de Italia, y en 2003 en el Besiktas de Turquía, donde juega actualmente.
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Mauricio Serna
Llegó a Boca Juniors en 1998, y se hizo querer rápidamente, por su entrega y el amor que demostró por la camiseta.

A pesar que al principio la gran cantidad de extranjeros en el equipo le impedía tener continuidad, al llegarle su momento no decepcionó al hincha de Boca, ni al técnico, Carlos Bianchi, uno de los mejores que tuvo en su carrera según sus palabras.

Además pudo darse el gusto de ganar dos campeonatos seguidos y la Copa Libertadores, a pesar de estar lesionado, y sin poder jugar debido a los remedios que debió tomar durante una de sus lesiones. Chicho fue parte fundamental del Boca y amado por la hinchada.

También paso por el fútbol mexicano jugando para el Puebla y jugó en Talleres de Córdoba de Argentina. En el año 2004 volvería al Atlético Nacional donde terminaría su carrera en el año 2005, siendo campeón del torneo local.
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Juan Carlos Lorenzo
Como Jugador


De joven jugó en Nueva Chicago pero debutó en primera el 24 de noviembre de 1940 jugando para Chacarita Juniors. En 1945 fue transferido a Boca Juniors y tras dos años en el mismo se marchó al club italiano Sampdoria donde permaneció hasta 1952. Luego fichó para el francés Nancy, Atlético de Madrid, Rayo Vallecano, y RCD Mallorca, club en el que en 1958 fue técnico y jugador a la vez.

Como Técnico

Una vez consolidado solamente como director técnico del Mallorca logró una marca sorprendente para los hinchas, ascendió desde tercera división hasta la primera división en años consecutivos.

Influenciado por el ítalo-argentino Helenio Herrera y tras sus éxitos conseguidos en España, Lorenzo fue contratado por San Lorenzo en 1961, y dirigió a la Selección nacional de fútbol de Argentina en la Copa Mundial de Fútbol de 1962

Luego de la experiencia en el equipo nacional el Toto regresó a Europa para dirigir a Lazio y AS Roma, los dos equipos más importantes de la capital italiana, con los que obtuvo la Serie B y la Copa de Italia respectivamente.

En la etapa previa a la Copa Mundial de Fútbol de 1966 los dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino volvieron a llamar a Lorenzo para que el Toto los dirigiese durante el desarrollo del torneo intercontinental. Tras lograr el quinto lugar en el mundial, volvió a dirigir al Mallorca y luego regresó a Lazio.

En 1972 obtuvo el bicampeonato al ganar el título Metropolitano y el Nacional de la AFA con San Lorenzo, el segundo de estos de manera invicta. Al año siguiente dejó al equipo porteño y aceptó el cargo de entrenador en Atlético de Madrid en donde perdió la final de la Copa de Campeones de Europa de 1974 frente a Bayern Munich.

En 1975 regresó a Argentina para dirigir al recién ascendido Unión de Santa Fé y tras una buena campaña en la que logró el cuarto puesto pasó a Boca Juniors donde comenzó su etapa más exitosa en cuanto a títulos ya que logró el bicampeonato de 1976 (Torneos Metropolitano y Torneo Nacional) y las Copas Libertadores de América de 1977 y 1978 además de la Copa Europeo-Sudamericana de 1977 venciendo al Borussia Mönchengladbach alemán en la final.

Luego de su exitoso paso por Boca Juniors dirigió a Racing Club, Argentinos Juniors, San Lorenzo, Vélez Sársfield, Atlanta en donde participó como director técnico de la campaña de 1983 en la cual el equipo ascendió a primera divisón dirigiendo los primeros 12 partidos del torneo; luego regresó a Lazio. En 1987 volvió a Boca Juniors pero su campaña no fue tan exitosa en resultados y se retiró definitivamente de la dirección técnica tras 30 años de trabajo ininterrumpido y una importante cosecha de títulos y triunfos.
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Walter Samuel
Samuel empezó su carrera como profesional en Newell's Old Boys, y un año más tarde fue transferido a Boca Juniors donde se quedó hasta el 2000. En ese año AS Roma lo fichó por €19.8m. Se ganó la reputación de ser uno de los mejores defensores de la Liga Italiana, por lo que atrajo el interés del Real Madrid. El Real pagó 25,000,000 de euros (casi 30,000,000 dólares) por su transferencia en el año 2004. Pero Samuel pasó un mal tiempo en esa temporada, y en Agosto de 2005 volvió a la Liga Italiana, y pasó al Inter de Milán por 16 millones de euros.

El defensor obtuvo su sobrenombre Il Muro (El muro) mientras jugaba para el AS Roma en Italia, por sus dotes en la defensa.

Jugó 45 partidos en su selección por la cual anotó 4 goles. Jugó para su país en la Copa del Mundo 2002 realizada en Corea y Japón.
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Rodrigo Palacio
Rodrigo Palacio comenzó su carrera en el club Bella Vista de Bahía Blanca, el mismo equipo donde décadas atrás jugó Alfio Basile, jugando en el Torneo Argentino B. De allí fue transferido a Huracán de Tres Arroyos en donde realizó una buena actuación entre los años 2002 y 2003. Fue a probarse en el equipo español Real Betis, pero no tuvo suerte y volvió a Argentina en donde en ese mismo año fue transferido al Club Atlético Banfield. Sus actuaciones en su primer campeonato en el Taladro atrajeron el interés de, Boca Juniors, que compró parte de su pase y del de Daniel Bilos en 2004 para incorporarlos posteriormente a su plantel. Su debut en el equipo Xeneize fue en el Torneo de Verano de 2005, año en que conseguiría el Torneo Apertura, y su primeros dos títulos internacionales: la Copa Sudamericana y la Recopa Sudamericana. En el 2006 consiguió el Torneo Clausura, y su destacada actuación en ese torneo fue determinante para su convocatoria a la Copa Mundial de Alemania 2006. El 10 de junio (2006), en el debut mundialista frente a Costa de Marfil, Palacio ingresó faltando 25 minutos para la finalización del encuentro.
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Claudio Caniggia
Claudio Paul Caniggia (nacido el 9 de enero de 1967 en Henderson, Buenos Aires) es un ex jugador de fútbol que destacó en varios equipos de Sudamérica y Europa, convirtiéndose en un pilar de la selección argentina a principios de la década de 1990.

Apodado como El Pájaro y El Hijo del Viento, Caniggia jugó en River Plate (1985-88), Hellas Verona (1988-89), Atalanta (1989-92 y 1999-2000), Roma (1992-93), Benfica (1994-95), Boca Juniors (1995-96 y 1997-98), Dundee United (2000-01) y Glasgow Rangers (2001-03).

Canniggia jugó 50 veces con la selección argentina, en los que marcó 16 goles. Participó en la Copa Mundial de Fútbol de 1990 y en la de 1994.

Después de negarse a cortarse el pelo según las normas impuestas por el seleccionador Daniel Passarella dejó de asistir a la selección. Tuvo una breve reaparición al asistir a la Copa Mundial de Fútbol de 2002 convocado por Marcelo Bielsa aunque no jugó ningún partido y fue expulsado del banco de suplentes en el partido ante Suecia.
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Ernesto Mastrángelo
Quizás no haya sido el gran goleador, el hombre que rompió redes que franqueaba las defensas rivales con la violencia de sus disparos o la potencia de su velocidad. Fue un oportunista, que con su velocidad usufructuaba cualquier duda del rival, o el pelotazo al vacío colocado por sus compañeros. Sin excentricidades, dignas como para compararlo con otros diabólicos punteros, sin la potencia física de Mario Boyé por ejemplo, hizo de visión para el arco su virtud casi única, pero sobresaliente por sobre cualquier otra carencia técnica. Era una cuota impostergable. Todos sabían que era él, quién definía en el Boca de Lorenzo. Dos hombres se encargaban de su custodia. Pero como el sello distintivo que tienen los grandes goleadores, Enrique Ernesto Mastrángelo aparecía entre las sombras de sus marcadores para definir con un toque preciso ante la presencia del arquero. En un solo instante, todo el celoso sistema de marca que los rivales habían planificado para él quedaba destruido. En forma simple, pero contundente.

Cuando se fue de River Plate, muchos dijeron que ya estaba de vuelta, que a partir de esos momentos podía llegar a tirar uno años en primera división, pero que su labor en el fútbol se recluía en una promesa de esas que se mueren al poco tiempo de nacer. Fracasar en un club grande en el fútbol argentino, equivalía al adiós de las grandes empresas. Sólo Juan Carlos Lorenzo tenía confianza en ese hombre que formaba parte de la lista de hombres prescindibles de todos los equipos. Mastrángelo un año más tarde, luego de convertir 24 goles en Unión de Santa Fe, igualando el récord de Mario Boyé en sus tiempos de apogeo, ingresaba a
Boca Juniors de la mano de Lorenzo, como uno de los hombres que tenía que devolver a Boca a las estrellas que desde hacía seis años no lograba. Era la oportunidad de volver a demostrar que tenía condiciones para ganarse un lugar en un equipo grande y por sobre todas las cosas, consagrarse campeón, algo que no había logrado en su carrera hasta ese momento. Comienzo ciertamente desalentador fue el que lo acompañó en sus primeras actuaciones en Boca Juniors. Peleado con el gol, pareció no encontrar su mejor forma, situación que se agravó con una lesión que lo postergó del primer equipo durante varios partidos. Finaliza la rueda clasificatoria del Metropolitano de 1976, la imagen que dejó el puntero no era la que mejor se esperaba y la impaciencia comenzaba a ganar el rincón del aprecio de la hinchada. Pero a partir de la ronda final, el oportunismo lo convirtió en una pieza indiscutible del conjunto, instrumento imprescindible para un equipo que adolecía de problemas para llegar a la conquista. El Nacional del mismo año ya definitivamente se convirtió en carta de triunfo. Quizás la llegada de Mario Zanabria haya influido en esa superación definitiva. El zurdo volante, con su panorama y precisión en la pegada, explotó la velocidad del puntero para llegar al gol. Todos los rivales sabían que el pelotazo cruzado de Zanabria partiría buscando el pique de Mastrángelo. Simple fórmula que se reiteraba invariablemente, hasta el límite de la ingenuidad. Pero practicidad y docilidad de los protagonistas de la maniobra, hacían que fuera poco menos que incontrolable.
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Antonio Roma
"Tarzán" fue el nombre que le dio la tribuna para definir las espectaculares atajadas que era capaz de realizar a pesar de su robusto físico, pero elástico, flexible a las exigencias de un remate que buscaba el rincón bajo del arco, o el ángulo donde sólo llegaban los grandes. Siempre en cada jugada se producía la volada. En las charlas íntimas Antonio Roma denunciaba que lo hacía intencionalmente. "Me gusta salir bien en las fotos". Una expresión de tal naturaleza sólo puede ser dicha por un hombre que quiere llegar lejos, que tiene aspiraciones para grande. Hasta allí llegó ganándose la idolatría del número doce, sin un heredero que alcanza tal dimensión desde la época de Américo Tesorieri en el cuidado de los tres palos xeneizes.

Quizá la atajada que lo encumbró hasta la frontera de la idolatría haya sido el penal que le detuvo a Delem en 1962 y sirvió nada menos que para asegurar la conquista de una estrella. Sucedió el 9 de septiembre; se enfrentaban Boca y River en "La Bombonera". Valentim sacó ventajas con un tiro penal para los boquenses, quienes se recostaron sobre su área sabedores de la solidez de su defensa y la potencia de su ataque. En ese arco, un hombre de rasgos rústicos le hizo frente a la adversidad y sacó pelotas de todos
lados, de todos los ángulos. Restan cinco minutos para la finalización y Simeone detiene ilícitamente a Artime dentro del área penal. Era el todo o nada. Boca o River. Uno de los dos debía caer en ese disparo que esperaba nerviosamente ejecutar Delem. Enfrente quedaba el otro protagonista. Antonio Roma, seguro, reconcentrado en esa pelota que se depositaba ansiosa doce pasos delante suyo. "Yo lo tenía bien estudiado a Delem. Sabía que siempre tiraba los penales a la derecha. Esta vez no cambió". Delem tomó carrera y sacó el derechazo. "A Delem lo vi vencido --recordaba el juez del encuentro Nai Foino-- antes de la ejecución del tiro penal. Cuando giré la cabeza vi a Roma en el suelo y la pelota saliendo al corner". "Yo estaba agrandado, apenas tiró di un paso en diagonal y me tiré a la derecha y lo atajé. Muchos dijeron que me había adelantado pero no lo creo. Delem protestó y Nai Foino dijo: 'Vamos, vamos, penal bien tirado es gol' ".
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Jose Ruben Suñe
Fines de 1973. Rubén José Suñé ingresa a Huracán luego de estar bastante tiempo inactivo, tras que Rogelio Domínguez lo declarara prescindible para la formación que intenta armar en Boca Juniors. Muchos aseguraron entonces que ya no volvería a vestir la camiseta que había lucido desde 1967, cuando hizo su aparición en el primer equipo.

Final del torneo Nacional de 1976. River y Boca se enfrentan con un título de por medio. Es un encuentro en donde la paridad parece difícil de definir. Falta calidad en el momento de definición. Las ideas se dejan llevar por la fuerza y el ímpetu. Tiro libre favorable a Boca Juniors a unos treinta metros de distancia. Puede haber un laboratorio. Pero no, arranca Rubén José Suñé y le pega. El balón dibuja una perfecta parábola que penetra por el ángulo izquierdo de Ubaldo Matildo Fillol, arquero riverplatense por ese entonces, y descansa el alarido del número doce en el fondo de la red. Fue el gol que definió el torneo, que le dio una nueva estrella al cielo boquense.

Entre ambos momentos, media la salida de un jugador defenestrado cuando estaba en la plenitud de su evolución y él retornó de la mano de Juan Carlos Lorenzo, ya con la madurez necesaria como para erigirse en caudillo de un equipo que no concebía otro final que los triunfos. Sus primeras palabras cuando volvió al club de la ribera fueron: "Esto es una revancha. Soy un profesional y debo acatar las órdenes. Si se me da la oportunidad de volver a Boca, es para demostrar lo que valgo, no para hacer pesar viejos rencores". Ya no era el marcador de punta tenaz en la marca, con buen
panorama para proyectarse al ataque. Era el centrohalf que se adecuó a esa importante posición dentro del campo de juego y del equipo de Unión de Santa Fe. Distribuyendo con simplicidad el balón, poniendo garra y fuerza cuando el propietario del balón, era el rival, o siendo el desahogo del compañero comprometido. Era un jugador importante que se barajó como posible candidato a integrar la selección nacional en la etapa previa del Mundial '78. Aunque solo se remitiera a las charlas de café, claro índice siempre de la importancia de los hombres dentro del campo de juego.
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Marcelo Trobbiani
Cruzaba Boca los momentos más cruciales de su campaña en el torneo Nacional de 1973, cuando Rogelio Domínguez se encuentra ante una disyuntiva de dar razón al pedido de la tribuna o por el contrario mantener a Carlos Pachamé en el primer equipo, luego de los flojos desempeños que tuvo el fogoso medio campista en los últimos partidos. Bongiovanni es el hombre que está en el banco presto a ingresar al campo de juego cuando el técnico lo decida. También el "Cholo" Palmieri, que había jugado ya en primera, pero no había rendido a pleno, aunque no quitaba eso una nueva oportunidad. El encuentro siguiente es ante Ferro Carril Oeste y del triunfo de Boca dependen las esperanzas xeneizes para llegar a la conquista de la clasificación. Llega el domingo y Domínguez decide la inclusión de Marcelo Antonio Trobbiani, con el número 5. Una página breve pero brillante se escribe a partir de entonces en Boca. De entrada va imponiendo su personalidad en el centro del campo, rápidamente se gana la confianza de los simpatizantes que ven en ese chico, morocho, pelo largo, físico esmirriado, la seguridad de los que saben y conocen los secretos de la redonda. Boca gana ese encuentro y todos certifican el buen desempeño que tuvo Trobbiani en ese partido. Se lo confirma como titular en los siguientes tres cotejos y se consagra definitivamente, el partido que derrota Boca a Atlanta por 4 a 1 y donde Trobbiani, saca a relucir todo su repertorio de habilidad, con gambetas, túneles, pisadas, enganches sutiles, lo que desorienta a la zaga de Atlanta, que no saben como frenar las mandadas de ese número cinco que no se queda en el centro del campo, sino que busca los espacios libres para mandarse, y conectarse con el mejor compañero ubicado. todos los goles lo tienen como protagonista. El más recordado es el segundo. Avanzó sobre el lateral derecho. Pisó dos veces el balón cuando dos rivales lo encerraron contra la línea de costado. Amagó retornar hacia su campo, pero lo enganchó hacia fuera y metió el pase en comba para Ponce. centro de "Mané" y Curioni que toca corto asegurando la conquista. La 12 delira. Comienza a crecer un nuevo ídolo.

Sin embargo la historia grande de Trobbiani ya había tenido su punto de partida ese mismo año, cuando la selección argentina se preparaba para las instancias decisivas de las eliminatorias del Mundial de Alemania y Enrique Omar Sívori su técnico, decide formar un equipo que juegue una serie de encuentros en el altiplano, previniéndose de esta manera los efectos de la altura, incluyendo a Marcelo Trobbiani, un chico de la cuarta división de Boca Juniors. Es entonces cuando la prensa recurre a Rogelio Domínguez para conseguir mejores antecedentes del joven elemento, y se encuentra con una imprevista respuesta: "No se quién es, no lo conozco". Sívori que había encomendado la observación de los valores en las divisiones menores cuando recibió los informes de este chico, fue a verlo, e inmediatamente lo incluyó en "los fantasmas", nombre con que se bautizó a los hombres que viajaron en esta empresa. Un imprevisto lo catapulta a la titularidad, jugando la mayor parte de los encuentros previos. Reinaldo Carlos Merlo tiene un entredicho con los que encabezan la delegación y regresa a Buenos Aires, apenas se inició la aventura. Trobbiani respondió al pedido de quienes entonces formaban el equipo. El encuentro con Bolivia, fue duro, tenso, la formación local parece tener una mejor condición física en la mitad del segundo tiempo. Es el momento en el que Sívori le dice a Trobbiani que comience a prepararse para ingresar al campo de juego y no agrega mayores explicaciones. "Juegue a su manera, pibe". Entra Trobbiani y cambia el trámite del partido. Se junta con Telch, el viejo lidiador de muchas selecciones y juntos comienzan a retener el balón, a cortar los avances de los bolivianos hacia el arco defendido por Carnevali. Termina el encuentro y Argentina logra su clasificación para el mundial. Entre esos muchachos argentinos que se abrazan, está el pibe Trobbiani, el mismo que Domínguez no conocía, pero que en poco tiempo más se convertiría en baluarte de su equipo. No fue la única ocasión en que vistió los colores celeste y blanco. En 1976, César Luis Menotti lo convoca para formar parte del conjunto que viaja a Europa para disputar una serie de encuentros con las selecciones más poderosas del viejo continente. En el primer encuentro forma parte del conjunto. Le dan la casaca número siete y juega como cuarto volante, para fortalecer el medio juego ante la sabia ofensiva que realizarían los soviéticos desde el primer momento. Integran ese equipo: Gatti, Tarantini, Olguín, Killer, Carrascosa, Ardiles, Gallego, Bochini, Trobbiani, Luque y Kempes. No brilla con su calidad pero se une al esfuerzo de un conjunto en un terreno desconocido, se jugó con campo nevado, y aporta su grado de lucha para sostener el triunfo por 1 a 0. Cuando regresan los seleccionados, contentos por el balance positivo. César Menotti lo incluye entre los hombres imprescindibles para su formación. Seguramente hubiera formado parte de los intransferibles que poco tiempo después de su venta a España se formalizó.

En 1974 comenzó a transitar el terreno de la madurez como jugador. Confirmado como titular desde el comienzo del Metropolitano, no fue reemplazado por otro hombre en ningún encuentro y se convirtió en el eje de un equipo que tenía todos los atributos ofensivos que se pudiera pedir en un conjunto. Trobbiani comenzaba con su despliegue, la potencia ofensiva con la seguridad de la defensa. Ese año, en la primera fecha del torneo Nacional, por primera vez se anotó en el marcador. Y por partida doble. Dos derechazos dejan totalmente desubicado al arquero de Banfield, Ricardo Lavolpe.

En una época donde las transferencias se habían convertido en una moda constante, Marcelo Antonio Trobbiani fue transferido con el consentimiento del técnico, ya había comenzado la era Lorenzo, quien no lo considera imprescindible para su equipo. Escasas fueron las veces que jugó en el primer equipo en 1976, porque la selección necesitó de sus servicios. Se despidió ante Estudiantes de La Plata en el Monumental, esa tarde empataron 1 a 1, y jugó con el número 8 en su espalda. No se adaptó al juego que quería imponer al conjunto boquense Juan Carlos Lorenzo, no rindió en la misma plenitud que lo había hecho hasta entonces. En España continuó rindiendo de la misma forma. Volvió a ser el muchacho atrevido y hábil, dueño del medio juego. Trobbiani había dejado Boca pero retornó para formar parte del conjunto dirigido por Marzolini en el '81 y que salió campeón del Metropolitano de ese año, junto a Maradona, Brindisi y otros grandes jugadores. También fue campeón con el Estudiantes de Bilardo y campeón del mundo con la selección argentina en México '86.
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Francisco "Pancho" Varallo
Fue el gol personificado en un jugador de fútbol. Fue el "cañonero" de un equipo que siempre tenía pretensiones de campeón. Era "romperredes" por naturaleza. No era sutil, ni técnico en el manejo de la pelota. Pero certero y espectacular cuando la situación le era favorable dentro del área. O fuera de él, desde donde despedía violentos remates temidos por los goleros. Cuando tomaba el balón inmediatamente partía el grito desde el fondo de la cancha. "No lo dejen patear...". No sólo era un alerta, era un anuncio de lo que vendría. El balazo imparable, bien colocado. De buena estampa, tenía un físico privilegiado para un delantero. Para la historia del fútbol argentino fue "El perforador de la Boca". Para la "12" fue "Cañoncito", en una época donde sobraban los goleadores. Era Francisco Varallo.

Se había iniciado en Gimnasia y Esgrima La Plata, donde debutó a los 18 años en primera división. Con rapidez se convirtió en goleador del cuadro platense. Su fama fue aumentando. En 1929 fue carta de triunfo para los auriazules que ese fin de año se coronaron campeones, venciendo a Boca Juniors en la final. El fue el autor del gol que dio el título a Gimnasia y Esgrima La Plata. En una de las primeras adquisiciones que se realizaron a poco de implantado el profesionalismo se incorporó al club de la rivera. Sin embargo, de entrada no pudo conseguir el primer gol. En la primera fecha ante Chacarita Juniors, el partido terminó 0 a 0. En la segunda fecha Boca se presentó en La Plata para enfrentar a su ex club. Esa tarde estuvo ausente y el cordobés Vargas fue el goleador auriazul. Recién en la cuarta fecha pudo convertir un gol. "Pero fue fulero", decía "Panchito", ya que no tuvo más que empujar la pelota al fondo de la red. Los hinchas "triperos" decían en un estribillo: "Saludos a Varallo, ahora tenemos otro mejor y se llama Palomino". Tantas eran sus ansias para hacer un gol que cada vez que Cherro le pasaba el balón le gritaba: "¡Tirá!". No había caso, la pelota se iba fuera del marco. El goleador tenía la pólvora mojada.

Pero la fecha siguiente se dio el primer gusto de llegar hasta el fondo de la red a su manera. El rival era Independiente y cuando faltaban sesenta segundos para el final, sacó un derechazo que estremeció las mallas y se hizo alarido en la voz de su hinchada. Con ese gol Boca vencía 3 a 2 en un encuentro lleno de emociones. Esa escena se repetía 181 veces, que lo erigen en el máximo goleador azul y oro en toda la historia de la era profesional. Era un especialista en la ejecución de tiros penal. En toda su trayectoria en los xeneizes ejecutó 22 de los cuales convirtió 18, 1 desviado y 3 le atajaron.

Cuando llegó a la ribera jugaba de wing o insider indistintamente. En 1933 Mario Fortunato decidió incluirlo definitivamente en el centro del ataque completando un terceto de oro junto a sus laderos, Benítez Cáceres y Cherro. Donde mejor se sentía era frente al arco no necesitando demorar la partida de su remate. . "Mariulo" lo definía como un centrodelantero para jugar adelantado como realizador. Por su pique, su ímpetu arrollador y su shot, se convirtió en goleador. De allí el acierto del entrenador a colocarlo en el centro del ataque. Por sus características algunos cronistas decían que agachaba la cabeza y era una tromba que difícilmente podrían contener los zagueros. Corajudo al máximo, no se achicaba cuando los recios defensores se exigían en sus golpes arteros. El también daba.

Nació en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina, el 5 de febrero de 1910, fue según las mentas el mejor exponente futbolístico del barrio, Villa Hornos. Allí jugaba en un pequeño club que se llamaba "12 de octubre". Su linaje familiar era rico en jugadores. Su padre, sus tíos, todos fueron defensores de la camiseta del pequeño club del barrio. El, como no podía ser de otra manera, fue también jugador. Pero llegó más lejos. Fue crack. Cuando era joven tenía que soportar las chanzas de sus compañeros por su ingenuidad. Había tomado como hábito una "patraña" que no tenía resultados ante sus experimentados compañeros. Cuando terminada un partido estaba seguro que no podría participar del próximo encuentro.
Ingresaba a la casilla con la cabeza gacha, caminando despacio, con aire "pesadón". Se comenzaba a cambiar y su gesto era de pesadumbre. Invariablemente se le acercaban Fortunato y Cherro y le preguntaban que le pasaba. "El domingo no juego". Y sus compañeros insistían y después lo convencían que no tenía nada. Cierta vez, repitiendo su actuación, ingresó a los vestuarios y a toda voz exclamaba quejosamente: "Los meniscos... los meniscos... tienen que ser los meniscos". Advertidos de la treta, Fortunato se le arrimó y le preguntó: "¿Qué rodilla te duele?". Aumentando el gesto de dolor: "La izquierda..." "Pero si los meniscos están en la derecha..." Entonces brotaba una sonrisa de sus labios y contestaba: "¿Cierto, che?", "¡Que fenómeno!". El dolor había desaparecido pero volvería otro que tendría igual fin. Otra anécdota sobre "Cañoncito" sucedió cuando compró un terreno en las cercanías de La Plata y dos amigos le preguntaron por las medidas del predio. Gesticulando explicó cuánto medía de frente y de fondo. "¿Y para arriba...? preguntaron con sobriedad. "La escritura no dice..." respondió pisando el límite del absurdo. "Tenés que hacerla corregir... --continuaron sus amigos--. Que pongan la altura...". "¿Cierto che...?", " ¡Qué fenómeno!".

El 2 de diciembre, Varallo vistió por última vez la camiseta azul y oro. Fue en un partido nocturno ante Ferro Carril Oeste en cancha de Chacarita Juniors.
Idolos Xeneizes [Parte 2]

23 comentarios - Idolos Xeneizes [Parte 2]

@mrgado
Roberto Mouzo, lo más grande que vi en Boca.

Ese era un defensor como la gente, incluso mejor que Passarella, que estaba muy inflado por la prensa.

Van puntos, maestro.
@diefran72
Pone a Pancho Varallo y saca a Carlos Bianchi -10
@hschulein
Qué divertido!!!!!!!

Cuántos cultores del buen fútbol...Serna...Mouzo...Samuel...JAJAJAJA!!!!!

Un par de otra época y el resto todos del 2000 para adelante. Qué poca historia, muchachos!!!!

Y CASI NINGUNO DE LA CANTERA!!!!

Cuanta historia!!!!!

Les tiro un par de nombres...



\"El Enzo\", Alonso, Pedernera, Labruna, Loustau, Ortega, Aimar, Saviola, Hernan Crespo, Ramon Diaz, Amadeo Carrizo, Passarella; Kempes, Luque, J.J., Bernabé, Moreno, Fillol, Pinino Más, El Mencho, Funes, Alzamendi, Walter Gómez, Gallego, Muñoz, Mostaza, Silveira, Menendez, Solari, y siguen los éxitos.



Más de 20 son de la cantera de River.



Me guardo otros 20 por vergüenza



Entendés bostero?
@mrgado
hschulein, Fillol no salió de River; tampoco Funes, Alzamendi, Francescoli, entonces no te hagás el gato porque no tenés ni idea.
@diefran72
bien ahi por Pancho Varallo. el maximo goleador
@jocha1
buenisimo!!!!!!!!!!!!!!!!
@ROBERT33
No vieron jugar a nadie pendejos
@drcogollo
El Enzo\", Alonso, Pedernera, Labruna, Loustau, Ortega, Aimar, Saviola, Hernan Crespo, Ramon Diaz, Amadeo Carrizo, Passarella; Kempes, Luque, J.J., Bernabé, Moreno, Fillol, Pinino Más, El Mencho (jajajjajaja), Funes, Alzamendi, Walter Gómez, Gallego, Muñoz, Mostaza, Silveira, Menendez, Solari, y siguen los éxitos.....



UNO MAS FRACASADO QUE EL OTRO JAJAJAJAJJAJAJJAJJAJjajajajjajjajajaj



Naciste hijo mio , sos hijo mio y moriras hijo mio te guste o no te guste....y anda poniendote vaselina en el orto porque el domingo te espera PAPA

@Lancelot
che gallina el tolo era un exquisito jugando no??? jajaja
@hschulein
nombrame dos exquisitos de la cantera de Boca, hablñame de futbol, nenito chiquito, no caigas en lugares comunes (Gago, Riquelme,etc.)
@rafarufian
No puedo evitar reconocer que boca tiene una ventaja sobre river en partidos ganados, como tampoco pueden evitar ustedes que historicamente somos reconocidos (al margen de esta mala racha...) por nuestro buen futbol, y ustedes por ser picapiedras. Vamos, de donde sale el \"ganamos a lo boca\", como las finales que siempre ganan con un gol de rebote, de penales, etc, etc... Tampoco pueden negar nuestro historico aporte a la seleccion nacional, porque somos una fabrica de cracks, ustedes siempre compraron, y creo que el unico jugador bueno que dieron en los ultimos 20 años fue tevez, riquelme, palermo, serna etc, etc, sus actuales idolos no son de la cantera de boca, como tampoco lo es el tecnico que mas gloria les dio, Bianchi. Y tambien tienen que aceptar que si bien ahora han ganado muchos titulos internacionales y campeonatos, durante los 90 no existieron, ganaron en el 92 un campeonato despues de 11 años!!!! sin contar las banderas negras de gracias por el campeonato... Asi que todo eso, les guste o no les guste (amigo drcogollo) , se lo tienen que bancar porque es asi...
@xxxgustavo
Seguimos con los post de mierda!!!!!!!!
@nanox
Loco no importa el club, pero no se olviden del checho Batista que tenia el poder de tirar raices en todos los estadios que jugaba!!!



Y ni hablar de John Jairo TRELLES!!! (y al mismo tiempo el chileno Ivo Basay!!!)
@yionony
Che yo no conozco mucho de la historia Boca, pero no tienen mas idolos de antes, no solo de hace 6 años?
@soydiosfgp
encima los gallinas ponen en passarela , ke empezo en sarmiento de junin
@matichulo
#17 - rafarufian | 11.04.2007 02:58:45 dijo:



*siempre ganan con un gol de rebote, de penales, etc, etc...



**Tampoco pueden negar nuestro historico aporte a la seleccion nacional



***durante los 90 no existieron, ganaron en el 92 un campeonato despues de 11 años!!!!




*POR QUE NO PRUEBAN GANAR ASI USTEDES POLLITOS! XQ USTEDES X LO QUE DECIS PARECE Q ESQUIVAN LOS PENALES Y/O GOLES DE REBOTE PERO NO GANAN UNA MIERDA! NOSOTROS GANAMOS POR LO MENOS!



**SERA POR ESO QUE LA SELECCION VIENE HACE 20 AÑOS DE FRACASO EN FRACASO!?



***DECIME UN TITULO DE LAS GALLINAS DEL \'57 AL \'75...18 AÑOS SIN TITULOS





...Asi que todo eso, les guste o no les guste (amigo? naa RAFARUFIAN), te lo tienen que bancar porque es asi...

Sabes cual es tu problema chiken, q a vos te toco nacer en una epoca en la q riv#r gano un par de cosas y naciste con una mentira!

Tendrias q ver como fueron las cosas desde antes!

Sabes como empezo la rivalidad? BOCA y riv#r nacieron en la Boca, sabes xq riv#r se fue del barrio? Xq se jugo un partido para ver cual de los 2 se qdaba! A q no sabes kien lo gano?? Sii desde el primer momento hasta el ultimo hijos nuestros pollitos!



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INFORMATE UN POCO

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1. ¿Quién ganó más títulos en total en toda la Historia, Boca o River?

Boca ganó 47 títulos y River 38



2. ¿Quién ganó más títulos en total en el siglo XX, Boca o River?

Boca ganó 36 títulos y River 35



3. ¿Quién ganó más títulos en total en el siglo XXI, Boca o River?

Boca ganó 11, River 3



4. ¿Quién ganó más títulos internacionales, Boca o River?

Boca logró 17 y River 5



5. ¿Quién ganó más Copas Libertadores, Boca o River?

Boca ganó 6 y River 2



6. ¿Quién ganó más Copas Intercontinentales, Boca o River?

Boca logró 3 y River 1



7. ¿Quién ganó más Supercopas, Copas de Oro, Recopas, Copas Masters y Copas Sudamericanas, Boca o River?

Boca ganó todos esos títulos, mientras que River sólo obtuvo la Supercopa..



8. ¿Quién ganó más títulos amateurs, Boca o River?

Boca obtuvo 7 y River solo 1



9. ¿Quién ganó más títulos profesionales, Boca o River?

River gano 32 campeonatos locales y Boca ganó 22



10. ¿Quién ganó primero un torneo amateur, un campeonato profesional, una Copa Libertadores, una



Intercontinental, una Supercopa y una Sudamericana, Boca o River?


Boca. El primer torneo amateur lo ganó en 1919, River en 1920. El primer certamen profesional lo obtuvo Boca, en



1931. River al año siguiente. La primera Libertadores fue de Boca en 1977, mientras que River recién la ganó en



1986. En 1978 Boca obtuvo la primera Intercontinental, River lograría ese título en el \'86. La Supercopa Boca la



ganó en 1989, River recién en su última edición, en 1997. Boca logró la primera Sudamericana en el 2004 y River



todavía no la obtuvo.



11. ¿Quién ganó primero un bicampeonato, Boca o River?

Tanto en el amateurismo (donde River solo ganó un torneo), el profesionalismo y la Copa Libertadores de América,



Boca logró primero ser bicampeón. En 1919-1920 logró el primer bicampeonato amateur, en 1934-1935 el primero de la



era profesional, en 1977-1978 el primero de la Libertadores y en 2004-2005 el primer doblete en la Sudamericana.



12. ¿Cuántos bicampeonatos logró cada equipo en el amateurismo?

Boca dos (1919-1920 y 1923-1924). River ninguno.



13. ¿Cuántos bicampeonatos logró cada equipo en la era profesional?

Boca ganó 6 y River 5. Boca en 1934-35, 1943-44, 1964-65, Metro y Nacional 1976, Apertura 1998-Clausura 1999 y



Apertura 2005-Clausura 2006. River en 1936-37, 1941-42, 1952-53, Metro y Nacional 1975, Apertura 1999-Clausura 2000.



14. ¿Cuántos bicampeonatos logró cada equipo en la Copa Libertadores?

Boca dos (1977-1978 y 2000-2001). River ninguno.



15. ¿Quién ganó primero un tricampeonato, Boca o River?

Solo en torneos profesionales de AFA, River lo logró en 1955-1956-1957 y lo repitió en el Metro y Nacional 1979 y



Metro 1980 y en los Apertura 1996-Clausura 1997-Apertura 1997. Boca nunca logró ser tricampeón.



16. ¿Hay algo que haya ganado River antes que Boca, mas allá de los tricampeonatos?

Apenas la Copa Interamericana, que ganó en 1987. Boca la disputó en 1978 y no la pudo ganar. Y también ganó el



torneo de Segunda División en 1908, mientras que Boca ascendió por reestructuración en 1912.



17. Está bien, River no ganó nada antes que Boca, salvo la Interamericana, pero seguro repitió cada título antes



que Boca ganara el segundo, ¿no?


No. En el amateurismo, Boca ganó su segundo título en 1920, mientras que River no pudo repetir, porque sólo logró un



campeonato amateur. En el profesionalismo, Boca volvió a ser campeón en 1934, River recién en 1936 ganó su segundo



torneo de AFA. En la Copa Libertadores, Boca ganó la segunda en 1978, River recién en 1996. Y Boca logró la segunda



Intercontinental en el 2000, River solo tiene una.



18. Está bien, Boca tiene más torneos internacionales porque clasificó más veces que River a jugar esos torneos,



así cualquiera gana más, ¿no?


No. Boca disputó 20 ediciones de Copa Libertadores y River 26. River es el equipo argentino con más participaciones



en la Libertadores, pero no el más efectivo. En participaciones en Supercopas, Mercosur y Sudamericanas están



iguales, aunque River jugó más partidos... y Boca sigue teniendo mejor efectividad también ahí.



19. Está bien, Boca tiene más títulos amateurs porque se fundó antes que River o por lo menos se afilió a la AFA



antes que River o por lo menos ascendió a Primera División antes que River, ¿no?


No. Boca nació en 1905, River lo hizo antes, en 1901 (aunque está en duda su fecha de fundación, ver este



documento). Boca se afilió a la AFA en 1908, River en 1905. Boca ascendió a Primera División en 1913, River en 1909.



Además River arrancó jugando en Tercera División en 1905, mientras que Boca comenzó en Segunda.



20. Eh.. este... pero estoy segurísimo que River salió campeón de visitante por torneos internacionales antes que



Boca ¿no?


No sólo no lo logró antes, sino que no lo logró nunca. Todas las vueltas olímpicas a nivel internacional las dio en



su cancha (1986 y 1996 ante America de Cali por la Libertadores, 1997 por la Supercopa ante San Pablo y 1987 por la



Interamericana), salvo la Intercontinental que la jugó en terreno neutral (en Japón) y ante un débil equipo europeo



(Steaua Bucarest de Rumania). De visitante perdió siempre: la Supercopa en 1991 ante Cruzeiro, las Libertadores \'66



y \'76 (aunque en terreno neutral, en Chile ante Peñarol y Cruzeiro en tercer partido) y ante un equipo de primer



nivel europeo, la Juventus, perdió en Japón la Intercontinental 1996. Y también de visitante perdió la Sudamericana



(con Cienciano en Perú) en 2003. Todo lo contrario de Boca, que ganó la Libertadores 1977 en Montevideo (terreno



neutral) ante Cruzeiro, la del 2000 y del 2003 ante Palmeiras y Santos respectivamente en el Morumbí, la del 2007 en



el Olímpico de Porto Alegre ante Gremio, la Supercopa 1989 en Avellaneda ante Independiente, la Intercontinental



1978 de visitante-visitante ante Borussia y las Intercontinentales 2000 y 2003, en terreno neutral es cierto, pero



ante dos gigantes de Europa, como el Real Madrid y el Milan.







NADA MAS!

Saludos Bosteritos! VAMOS BOCA!

TE AMO BOCA!



Idolos Xeneizes [Parte 2]
@danielriver_22
alguno salio de las inferiores?



mmmmmmmmmmmm lo dudo!
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