"Mitologías" de Roland Barthes: estudio semiológico del mito


Sandra De Santiago Félix

Qué es un Mito, según Roland Barthes



Mito
Papas Fritas - Ricardo Martins



En este libro se hace un estudio a mitos como el del "bistec y las papas fritas" o el "strep-tease y el mundo del catch".

Es difícil hablar sobre la semiología; más aún de un estudio de ésta a los mitos, ya que forman parte de una tradición de habla social. Roland Barthes en su libro Mitologías muestra dicho ejercicio, dando a conocer varios mitos que se dan en Francia, aunque podrían ser representativos para otros lugares. También hace un pequeño ensayo sobre el mito y su estudio semiológico.

Saussure en su concepto de hacer semiótica (o semiología para algunos autores) habla de averiguar “en qué consisten los signos y cuáles son las leyes que los gobiernan”.

Por otro lado, el hacer semiótica para Erick Buyssens reside en “el estudio de los procesos de comunicación, es decir, de los medios utilizados para influir a los otros y reconocidos como tales por aquel a quien se requiere influir”.


El mito es un acto de habla


Es ésta la definición clave por la que Barthes hace su estudio, puesto que el mito para él es un acto de habla. Este habla debe estar insertado en la comunicación y sus procesos, por ende se puede hacer semiótica de él. Pero, ¿puede ser semiológico el mito?

Si se toma como un fenómeno de lenguaje y comunicación además de social y colectivo, sí.

“Si no es social o colectivo un fenómeno sígnico no es semiológico”. No es fácil descifrar el mito, ya que de entrada el significante puede ser o estar determinado por el sentido y la forma. La semiología se refiere a la forma, no al concepto o sentido.

En este caso, Barthes, aplica su propio método: consiste en recibir o tomar el significante como forma, y así dar significación al mito. Pero si da prioridad al sentido, deshace la significación y se impone el mito. Por último, si centra su atención en la forma y el sentido, se convierten en lector de mito.


Desde ese punto de vista, Barthes tiene razón, pues los mitos se imponen o los impone la sociedad y casi siempre hay algo que esconden y está dado por la forma.



El mito del bistec y las papas fritas, el estudio de Barthes


Un claro ejemplo que plantea está presente en El bistec y las papas fritas, donde refiere la importancia que tiene esa comida en Francia y de la cual dice que es un mito: “más nacionalizado que socializado”.

Aquí se centra la atención sólo en la forma: “el bistec y las papas fritas son símbolos patrióticos”. Si se le da prioridad al sentido sería: “comer papas y bistec te hace realmente patriota”. Si se les da a las dos: “en verdad el bistec y las papas son un símbolo de nacionalidad”.

Por otra parte, “las mitologías expresan una visión del hombre y del mundo; significan una organización del cosmos y de la sociedad”.

Si se parte de esta sentencia y se aplica al mito del Strip-tease y el mundo del catch, también incluido en Mitologías, habría qué analizar qué términos propone, porque es difícil aseverar algo sólo avocándose a su significado.



Semiología y hermenéutica aplicada al mito por Barthes


Se debe saber cuál es el canon a seguir para dar los significados, tendría que hacerse una interpretación. Si Barthes quiere hacer un estudio semiológico de los mitos debe dejar de lado el sentido y sólo inclinarse por la forma, que es a lo que se refiere la semiología. Su resultado es entonces una fusión con la hermenéutica.

Para descifrar un mito se debe saber que los mitos van cambiando de historia. En todos los mitos de Barthes es claro lo que quiere decir y a veces no hace falta hurgar en el sentido y forma para significarlos. Entonces, si se quiere descifrar un mito recurriendo a la semiología se pueden tener tres resultados, esto hace que el estudio se vuelva subjetivo.

Lo mejor para descifrar el significado oculto del mito, más que un estudio semiológico, se puede hacer de otras maneras (aunque no dejando de lado a la semiología). Tendría que analizarse de dónde viene el mito, quién lo hace (medios de comunicación, burguesía) y qué nos dice.

Los mitos pueden ser un control para la sociedad si se imponen desde el poder. Si se tiene en cuenta esto es más fácil descifrarlos, además de utilizar la semiología como herramienta e indagar sobre su origen.

De otro modo, no sería un estudio semiológico porque estarían participando otros factores como la interpretación.





signos




¿Qué es un mito en la actualidad? Daré una primera respuesta muy simple, que coincide perfectamente con su etimología:
el mito es un habla. [Se me objetarán mil otros sentidos de la palabra mito. Pero yo he buscado definir cosas y no palabras.]



Claro que no se trata de cualquier habla: el lenguaje necesita condiciones particulares para convertirse en mito. De estas condiciones hablaremos en seguida. Pero lo que desde ya sabemos plantear como fundamental es que el mito constituye un sistema de comunicación, un mensaje. Esto indica que el mito no podría ser un objeto, un concepto o una idea; se trata de un modo de significación, de una forma. Más adelante habrá que imponer a esta forma límites históricos, condiciones de empleo, reinvestir en ella la sociedad; nada impide, sin embargo, que en un principio la describamos como forma.


Sería totalmente ilusorio pretender una discriminación sustancial entre los objetos míticos: si e] mito es un habla, todo lo que justifique un discurso puede ser mito. El mito no se define por el objeto de su mensaje sino por la forma en que se lo profiere: sus límites son formales, no sustanciales. ¿Entonces, todo puede ser un mito? Sí, yo creo que sí, porque el universo es infinitamente sugestivo. Cada objeto del mundo puede pasar de una existencia cerrada, muda, a un estado oral, abierto a la apropiación de la sociedad, pues ninguna ley, natural o no, impide hablar de las cosas. Un árbol es un árbol. No cabe duda. Pero un árbol narrado por Minou Drouet deja de ser estrictamente un árbol, es un árbol decorado, adaptado a un determinado consumo, investido de complacencias literarias, de rebuscamientos, de imágenes, en suma, de un uso social que se agrega a la pura materia.


Por supuesto no todo ocurre en el mismo momento: algunos objetos se convierten en presa de la palabra mítica durante un tiempo, luego desaparecen y otros ocupan su lugar, acceden al mito. ¿No existen objetos fatalmente sugestivos, como decía Baudelaire refiriéndose a la mujer? No, no lo creo. Se pueden concebir mitos muy antiguos, pero no hay mitos eternos. Puesto que la historia humana es la que hace pasar lo real al estado de habla, sólo ella regula la vida y la muerte del lenguaje mítico. Lejana o no, la mitología sólo puede tener fundamento histórico, pues el mito es un habla elegida por la historia: no surge de la "naturaleza" de las cosas.

Este habla es un mensaje y, por lo tanto, no necesariamente debe ser oral; puede estar formada de escrituras y representaciones: el discurso escrito, así como la fotografía, el cine, el reportaje, el deporte, los espectáculos, la publicidad, todo puede servir de soporte para el habla mítica. El mito no puede definirse ni por su objeto ni por su materia, puesto que cualquier materia puede ser dotada arbitrariamente de significación: la flecha que se entrega para significar un desafío es también un habla. Sin duda, en el orden de la percepción, la imagen y la escritura, por ejemplo, no requieren el mismo tipo de conciencia. La imagen, a su vez, es susceptible de muchos modos de lectura: un esquema se presta a la significación mucho más que un dibujo, una imitación más que un original, una caricatura más que un retrato. Pero, justamente, ya no se trata de una forma teórica de representación: se trata de esta imagen, ofrecida para esta significación. La palabra mítica está constituida por una materia ya trabajada pensando en una comunicación apropiada. Por eso todo» los materiales del mito, sean representativos o gráficos, presuponen una conciencia significante que puede razonar sobre ellos independientemente de su materia. Claro que esta materia no es indiferente: la imagen sin duda es más imperativa que la escritura, impone la significación en bloque, sin analizarla ni dispersarla. Pero esto no es una diferenciación constitutiva. La imagen deviene escritura a partir del momento en que es significativa: como la escritura, supone una lexis.


Por lo tanto, en adelante entenderemos por lenguaje, discurso, habla, etc., toda unidad o toda síntesis significativa, sea verbal o visual; para nosotros, una fotografía será un habla de la misma manera que un artículo de periódico. Hasta los objetos podrán transformarse en habla, siempre que signifiquen algo. Esta forma genérica de concebir el lenguaje está justificada, además, por la historia de las escrituras: antes de la invención de nuestro alfabeto, objetos corno el quipú inca o dibujos como los pictogramas, constituyeron hablas regulares. Esto no significa que debamos tratar el habla mítica como si fuera la lengua: en realidad, el mito pertenece a una ciencia general que incluye a la lingüística: la semiología.









fuentes
http://flups.net/apuntes-y-monografias-f4/mitologias-por-barthes-el-mito-es-un-habla-t229610.html
http://linguisticasemiotica.suite101.net/article.cfm/mitologias-de-roland-barthes-estudio-semiologico-del-mito#ixzz15Am7PzBj



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