¿Por qué podemos ver los objetos quietos?
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¿Por qué podemos ver los objetos en reposo?

Es curioso, siempre solemos decir: “Ha pasado tan rápido que ni lo he visto”. Parecería una tontería decir: “Estaba tan quieto que no lo he podido ver”.

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Consiste en lo siguiente: Una rana no ve una mosca que está en reposo, tan sólo la puede ver cuando se mueve. La rana no ve la mosca que está quieta en la pared porque la rana no está moviendo los ojos de manera constante como lo hacemos los humanos y los primates.
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Cuando la mosca echa a volar, la rana sí puede percibirla. Nosotros podemos percibir la mosca porque, a pesar de que la mosca está quieta, nosotros no dejamos de mover los ojos.
Ojos
Incluso, cuando creemos que estamos fijando al mirada lo más que podemos, el ojo se sigue moviendo muy poco y constantemente y, aunque no se puede ver a simple vista, estos movimientos se pueden detectar en el laboratorio. De hecho, si consiguiéramos eliminar todos estos movimientos del ojo dejaríamos de ver, y sólo seriamos capaces de ver cosas que se mueven.
¿Por qué podemos ver los objetos quietos?
A estos movimientos tan pequeños y rápidos se le llaman microsacadas y duran entre 20 y 800 milisegundos. Necesitamos movimiento para ver, si el mundo no se mueve, la única manera que tenemos de ver objetos estáticos es moviendo nuestros ojos.
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En definitiva, es el movimiento el que permite al cerebro procesar la información visual. Que los ojos se muevan es la manera de que la neuronas no dejen de recibir el estímulo mostrándose siempre activas. El cerebro se aburre con las cosas en reposo por lo que si hay un objeto en movimiento se fijará en él.
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Enigma, de Isia Leviant (1981)
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Ojos

Antes se creía que esta era una ilusión creada por el cerebro, pero los estudios realizados por la neurocientífica gallega Susana Martínez-Conde demuestran que los verdaderos culpables son los mismos ojos. Según estos estudios, nuestros órganos visuales experimentan constantemente pequeñísimos movimientos involuntarios, llamados microsacadas, que explican la molesta sensación óptica.

Para demostrarlo, se pidió a tres personas que mirasen la misma ilustración mientras varias cámaras de alta velocidad registraban la posición de sus ojos 500 veces por segundo. Los voluntarios tenían que pulsar un botón cuando la "vibración" cesara y soltarlo cuando se acentuara. Así se comprobó que la mareante experiencia era directamente proporcional al ritmo de las microsacadas.

Según palabras de Susana Martínez-Conde: "Si parásemos el ojo, la percepción visual se desvanecería en milisegundos debido a un fenómeno denominado adaptación neural y que es común a otros sistemas sensoriales. Por ejemplo, sentimos los zapatos cuando nos los ponemos por la mañana, pero dejamos de notarlos el resto del día, salvo que movamos los dedos del pie. Esto sucede porque nuestro sistema sensorial ha evolucionado para detectar el cambio. En el campo de la visión, el problema se produce cuando un objeto está inmóvil. Si no hay cambio, las neuronas dejan de percibir el estímulo y permanecen inactivas.