Este es un pequeño homenaje a aquellos "niños soldados" que tuvieron que dejar de jugar a la fuerza y tomaron las armas para defender a su país.

Mi deseo es que por medio de este post conozcan unos de los hechos más oscuros de la historia de Latinoamérica.


Niños en la guerra del 70. Lo que nunca debió pasar

Breve Reseña


La Batalla de Campo Grande (llamada Batalla de los Niños o Acosta Ñu por los paraguayos) fue un conflicto que ocurrió durante la Guerra del Paraguay, donde, el 16 de agosto de 1869, 20.000 hombres de la triple alianza lucharon contra fuerzas paraguayas constituídas de 500 veteranos y 3.500 niños

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Había quedado ya muy pocos soldados, pero estaban todavía los ancianos, las mujeres y los niños. Hacia 3 días que Piribebuy, había rendido a la patria la vida de los últimos que la defendieron. Su comandante el Coronel Pedro Pablo Caballero, murió degollado frente a su esposa luego de haberse negado a rendirse

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Como en las funciones teatrales, entre bastidores, se preparaban los actores para representar el drama único en la historia de la humanidad.

El escenario era un campo raso, el arroyo Yuquyry y el bosque que esta detrás, todo estaba listo de manera natural, para ser el escenario de la batalla más brutal de la Guerra Grande.

Adelante estaban los hombres que no eran más de 500 y detrás había niños que se disfrazaron de hombres para mentirle al enemigo con su número.

Niños

Uruguay

Esos niños eran muy chicos para confundirlos con adultos, sus estaturas pequeñas, sus caras infantiles, sus piernas y bracitos cortos, los ojos grandes, no los ayudaban para impresionar como maduros, eran más bajos que un fusil con su bayoneta calada, no podrían confundirlos tan fácilmente.

Sus propias madres y los mayores con carbón le pintaron bigotes y en las mejillas y la mandíbula les colgaron la crin de los caballos que cortados de sus colas simulaban barbas que le daban a los chicos el aspecto increíble de un disfraz singular y extravagante.

paraguay

Ensayaron gestos adustos y desafiantes para provocar miedo; pero no lograban que una mueca, que en vez de temor producían: ternura y lágrimas en esos corazones de madres que prepararon a sus hijos a sabiendas de la misión de muerte que cargaron sobre las espaldas frágiles de esos querubines.

Batalla

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Las armas no alcanzaban para todos. En el transcurso de la guerra habían quedado abandonadas en los campos de batallas juntos a los miles de soldados muertos y no pudieron ser recuperadas. Y si en Piribebuy las mujeres apelaron a botellas y vidrios, a piedra y arena, junto a su uñas y sus dientes como postrer recurso; quí no quedaba más que la ficción como ultimo medio por falta de armamentos, … era la pose, la simulación, el engaño, pero sin ingenuidad esperando la victoria, sólo era, … demorar la hora de la muerte.

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Faltaba el armamento, entonces se cortaron ramas de los árboles y en ella se tallaron réplicas burdas de fusiles, que los niños pusieron en sus hombros como si fueran ciertos y ensayaban apuntarlos como si tuvieran balas. Esas armas de juguete en mano de niños, completaban el atuendo para convertirlos en soldados. El enemigo debía creer que eran un ejército y con sus máscaras de barbas y bigotes empuñando fusiles de palo pretendían parecer expertos veteranos de la guerra.

Argentina

Quiero imaginar que en la noche antes de la muerte, esos pequeños jugaron con sus armas de juguete, ensayando poses de adultos, de guerreros enardecidos y bravíos, fingiendo actitudes y asustándose entre ellos. Cuántas madres mientras disfrazaban a sus hijos en los momentos previos a sus muertes, habrán tenido el corazón estrujado, como nadie puede imaginarse.

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Dice Juan José Chiavenatto: Los niños de seis a ocho años, en el fragor de la batalla, despavoridos, se agarraban a las piernas de los soldados brasileros, llorando que no los matasen. Y eran degollados en el acto.

Escondidas en al selva próxima, las madres observaban el desarrollo de la lucha. No pocas agarraron lanzas y llegaban a comandar un grupo de niños en la resistencia.

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La crueldad sin límites

El Conde D´Eu, un sádico en el comando de la guerra después de la insólita batalla de Acosta Nú, cuando estaba terminada, al caer la tarde, las madres de los niños paraguayos salían de la selva para rescatar los cadáveres de sus hijos y socorrer los pocos sobrevivientes, el Conde D´Eu mandó incendiar la maleza, matando quemados a los niños y sus madres. Su orden era matar “hasta el feto del vientre de la mujer".

Mandó a hacer cerco del hospital de Peribebuy, manteniendo en su interior los enfermos – en su mayoría jóvenes y niños – y lo incendió. El hospital en llamas quedó cercado por las tropas brasilera que, cumpliendo las órdenes de ese loco príncipe, empujaban a punta de bayoneta adentro de las llamas los enfermos que milagrosamente intentaban salir del la fogata.

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No se conoce en la historia de América del Sur por lo menos, ningún crimen de guerra más hediondo que ese.Caballero formando un cuadro con sus tropas se defendió como pudo hasta que, dispersados los restos de sus fuerzas, confundido en el tumulto inmenso de la lucha, pudo cruzar, sin ser reconocido, entre regimientos y batallones, llevando en tras de sí a los pocos que habían escapado de la matanza.

El Archivo Nacional de la República fue sacado a la calle y con los documentos históricos se hicieron fogatas. La sangre corría por las calles como agua de lluvia, cuando se degolló a 900 prisioneros.
Aproximadamente 3.000 niños paraguayos enfrentaron a 20.000 soldados brasileros, es un acto conmemorativo de heroísmo a raíz de la masacre producida sin lugar a comparación con ninguna otra batalla..


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Un amigo extranjero me pregunto: ¿por qué murieron mujeres y niños en la guerra del 70?

Porque la defensa de la patria fue la causa del pueblo, le contesté. Fueron las mujeres acompañando a su hombre que era el padre de sus hijos. Los cuarteles de la guerra, eran campamentos de familias, aunque también de soldados. Fue un ejército muy singular. Muerto su varón, ellas seguían, eran madres. Y donde hay madres están los niños y donde hay un niño está su madre, por eso murieron en Piribebuy y los niños en Acosta Ñu. ¡Ya no quedaban hombres….!



Consecuencias de esta guerra para Paraguay (algunas....)

En la guerra de la triple Alianza faltó poco para que el Paraguay quedara exterminado totalmente. La población que superaba los 1.300.000 habitantes antes de la conflagración, quedó reducida a 200.000 habitantes de los cuales aproximadamente el 10 % eran hombres en su mayoría niños, ancianos y extranjeros. La industria y el comercio sufrieron un rudo golpe. Los templos y casas partículares fueron saqueados cargándose así los barcos brasileños y argentinos ubicados en el puerto de Asunción.

En estas condiciones las mujeres debieron empuñar el arado para poder darle de comer a sus hijos (debieron cubrir el trabajo del hombre). Los primeros hombres que se reintegraron a la patria de la post guerra, fueron los ex-combatientes que escaparon con vida de la contienda bélica, los que durante el conflicto permanecieron en el extranjero vinieron con los aliados perteneciendo a la Legión Paraguaya y los que estaban estudiando becados en Europa al iniciarse la guerra, no pudieron entrar al país por esta causa. De la nación floreciente de la época de los López solo quedaron ruinas y escasos sobrevivientes.

La guerra de la Triple Alianza fue costosa y sangrienta para todos los combatientes especialmente para el Paraguay que perdió más de la mitad de la población. Para 1870 el Paraguay fue una tierra de mujeres, niños e inválidos; un país sin hogar y en desesperación. El censo de 1846 es el único hecho después de la Independencia. De acuerdo con este, había 238.862 habitantes en el Paraguay. Los pocos extranjeros que llegaron al Paraguay casi todos se casaron con paraguayas; éstos eran hombres de 20 a 40 años de edad. Debido a la guerra y a los pocos casamientos, el número de hijos naturales creció en relación a la población total. A pesar de los cambios demográficos y los grandes sacrificios de la mujer paraguaya hubo pocos cambios en su posición o status en la vida paraguaya luego de la guerra.

Las campesinas conservaron su rol predominante en la agricultura. En conclusión, no se alteran las costumbres de antes, pues éstas eran comunes y extendidas a todos los estamentos sociales y había actuados como un nivelador nacional.



Triple Alianza


En el Paraguay, el Día de los Niños es celebrado el 16 de agosto, como un feriado nacional en memoria de los niños que perdieron sus vidas en esta batalla.

acosta ñu

Niños en la guerra del 70. Lo que nunca debió pasar

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No son necesarios puntos, no es ese el fin del post,
pero si podés recomendálo así se conoce esta historia,
ya que dicen que un pueblo sin memoria tiende a cometer los mismos errores.

En este caso la guerra misma fue un error, una guerra totalmente
desproporcionada de tres contra uno que casi borró del mapa a un país
Como puse en el título, algo que nunca debió suceder.


NOTA: Al que insulte o se burle de alguna forma lo bloqueo de por vida. El tema no da para eso

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