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Parte 2 | El arte de Rocambole

El arte de Rocambole



Artesano Sampler

Fuente: REP para "RADAR Ocio, Cultura y Estilos" de Página/12 (Octubre de 2001)

En la primaria, sus maestras le encargaban láminas didácticas, y se las pagaban. Después hizo cotillones a mano, letreros fileteados, bijouterie, la primera tapa de La Cofradía de la Flor Solar, donde conoció a los hermanitos Beilinson. Ya como Rocambole, no sólo fue el responsable de las tapas de los discos de Los Redonditos de Ricota, sino de infinidad de murales y alguna exposición de su trabajo en Nueva York. Mientras prepara una muestra para el Palais de Glace el año que viene, Ricardo "El Mono" Cohen le cuenta a Rep su vasto itinerario en la gráfica.

En el último y conceptualísimo disco de Los Redondos, Momo Sampler, el toque distinto de su packaging está en el medallón que el grupo regala a las brigadas ricoteras y que, seguramente adornará miles de cogotes en el próximo recital que Patricio Rey hará en fecha incierta de este año para presentar el disco. El colgante, hecho en peltre, pesa 38 gramos, y, por supuesto, es una artesanía de Rocambole.
-En la Cofradía de La Flor Solar vivíamos mucho de las artesanías. Nosotros fundamos las ferias artesanales, en el '67, el '68. En ese momento todos los puestos tenían algo novedoso, algo hecho por primera vez. Colgantes, bijouterie, todo lo que hoy es moneda corriente, formas conocidas, repeticiones, salían de aquellas comunidades donde compartíamos todo. Todo. Menos las mujeres, eh.
Rocambole es Ricardo Cohen, el Mono Cohen. Nació en Buenos Aires pero de niño lo llevaron a La Plata. Vamos en auto hasta allí, a su estudio, en su Falcon verde, y me cuenta de la Cofradía de la Flor Solar, cuya existencia multiartística y comunitaria resistió a toda una dictadura, aunque apolíticamente, desde 1967 hasta 1972. Allí, entre otros, conoció a los jovencísimos hermanos Beilinson. Cuando llegamos a la ciudad maldita, ya hemos repasado toda esa historia de que La Plata es un mensaje masón de Dardo Rocha -quien se basó en la Francesville de Julio Verne para el trazado-, me ha contado de la repetición de 666 en sus calles numeradas, de la cruz invertida, del día de su fundación, del arquero sin arco y sin dardo, de las cuatro estaciones haciendo cuernitos, de la bruja y la violación a la piedra fundamental enterrada. Así llegamos a la estación Gonnet y el mural sobre la Prensa Libre que le encargó, temiendo que no aceptara, el intendente Alak. Pero Rocambole aceptó gustoso, y otra marca suya, diagonal entre diagonales, se erige con ese estilo inconfundible de aquel que creyó que nunca iba a tener un estilo
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¿Qué tapas de discos, antes de hacer las tuyas, te impactaron?
-La cultura rock, cuando empezó a expresar un nuevo pensamiento juvenil, incorporó la plástica en general a sus producciones. Siempre me impactaron los trabajos de Hipnosis (Pink Floyd, Génesis, etc.), los de Roger Dean (Yes), y aquí en Argentina me gustaban las tapas de Juan Gatti (El Reloj, Sui Generis). Ya en la Cofradía de la Flor Solar nosotros pensábamos integrar todos las ramas del arte, y había tanta preocupación por la gráfica como por la música. Yo participé junto con Kubero Díaz en la tapa del primer disco, en 1970. En la Cofradía éramos como nuevos primeros cristianos. Decíamos Vamos a abrir la poesía a la vida, y vivíamos en consecuencia.
En su taller, mitad telas mitad computadoras, mitad atelier mitad estudio de diseño, miramos antiguas fotos. El Mono en inauguraciones de sus exposiciones, el Mono con la misma calva pero el pelo oscuro, el Mono pintando los decorados de los recitales ricoteros, el Mono en incontables murales, trabajando para un rato nomás, hasta que los tapen. Rocambole viene de exponer en Nueva York, a expensas de un ex discípulo que vive allá, y aquí ya piensa cómo va a armar su exposición si le dan el Palais de Glace en marzo del 2002. El Mono se comporta afablemente, mostrando su mundo siniestro en formato de pinturas, animaciones, esculturas, videos. Y, por supuesto, esa pequeña pinacoteca que son las tapas de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
En Gulp no hay foto del grupo, ni dibujo reconocible, y eso es muy curioso para ser la tapa de un primer disco.
Y eso que tenías el maravilloso formato long-play.
-El grupo no era conocido por su nombre. Entonces, para mí, lo importante era poner el nombre en las bateas. Poner foto no tenía sentido porque no los conocía nadie. Un dibujo mío podía ser atractivo pero era poco significativo con lo que se pretendía en ese momento. Entonces hice esta especie de letrero rojo sobre negro, con varios espatulazos y una pintada con el nombre del grupo. Hicimos 800 en serigrafía, y se vendieron por el boca a boca. La segunda edición ya era de una discográfica, contapas en offset, todos los chiches. Pero la primera Gulp fue artesanal: cada sobre era un original.
¿Cómo trabajás con el grupo? ¿Ellos te dan los temas ya hechos, conversan las letras, vos sugerís?
-Hay una idea conceptual que pasa generalmente por Solari y en pleno proceso de creación tenemos una reunión donde ellos me muestran sus propuestas musicales, las ideas de las letras, el Indio me cuenta de su concepto global, y ahí empiezo a trabajar, a trabajar, a trabajar.
¿Nunca trabajaron a la inversa, vos presentando un dibujo y ellos creando lo suyo a partir de esa visión?
-No, no. Lo que ocurre es que muchas veces lo que estoy trabajando por mi lado está en sintonía con los Redondos. Yo no puedo hacer nada que no tenga que ver con procesos míos, así que no soy exactamente un "diseñador" de lo que hace el grupo. Es un encuentro.

¿Te considerás un Redondo?
-Sí, claro, en muchos aspectos fue una epopeya empujada en conjunto. Sobre todo en las primeras épocas.
¿Cómo describirías tu mundo gráfico, tus personajes?
-Son imágenes enfáticas, de cierta espectacularidad, que tienen que ver con la historieta, o con cierto tipo de lenguaje siniestro, bizarro, que siempre me impactó. Forman parte de mis ensueños. Ensueños que a veces se acomodan a letras que me van pasando ellos. Si hay un cordero, hago un cordero, pero uno que está en mis ensueños. Ese mundo mío siempre aparecerá. Una vez, trabajando en carteles de publicidad, me tocó recrear una mano tomando una botella de Coca-Cola. La dibujé en grande, con las gotitas de frescura, tal como estaba en la foto que me dieron y que traté de reproducir fielmente. El cartel se instaló en el distribuidor de tránsito de la entrada a la ciudad de La Plata. Y mis amigos me decían: "¿Vos hiciste esa botella de Coca-Cola?", por qué, decía yo. "Porque parece Drácula en una ciénaga sacando una mano con una Coca-Cola." O sea, se transmitía mi impronta, no una imagen neutra de publicidad. Ahí empecé a reflexionar y deduje que, finalmente, tenía un estilo.
La preocupación del gráfico, o del plástico, por un estilo...
-Alguna vez fui un joven pintor con veleidades plásticas. Pero pasó. Me siento muy feliz con la obra reproducida, cuando la veo en remeras, en tatuajes, me siento gratificado. Es más excitante verse en una revista que montar una exposición.
¿Hiciste tapas para otros grupos?
-Hice una para un disco de tangos a Miguel Cantilo, una para un compilado de Frank Zappa, también trabajé para grupos de La Plata y mi estudio de diseño (Cybergraph) hizo cosas para Los Tintoreros, Claudio Gabis, pero eran trabajos "no Rocambole".
¿Cambió mucho en tu trabajo el pase de long-plays a compacts?
-Y, el cambio es notorio. Y lógicamente yo veo cada vez menos, así que trabajar para un formato menor se me dificulta más. Pero a favor de la etapa compact podemos contabilizar el book, donde podés meter más cosas. Naipes, por ejemplo.
¿Qué tapa te hubiera gustado hacer?
-Revólver de Los Beatles, ésa me hubiera gustado. Y las tapas de Frank Zappa: Ratas calientes, Las comadrejas me arrancaron la carne. Es un músico que me motiva mucho. Pero él llamó a Liberatore, no a mí. Y de acá, aparte de los Redondos, me hubiera gustado hacer alguna de Pescado Rabioso, o una de un grupo casi desconocido que se llamó Bubú, de Miguel Zavaleta.
Y seguimos conversando sobre técnicas ("He pasado más tiempo aprendiendo una técnica que aplicándola"; sobre la apropiación de su trabajo que hacen los seguidores del grupo ("Los chicos no titubean cuando se trata de la constelación de Patricio Rey: se llevaron de una exposición el busto de Luzbelito, por ejemplo, nueve kilos de barro cocido; y yo no diría que fue robo, es algo natural para ellos"; sobre su impronta en el mundo deltatuaje ("Tengo el dudoso honor de ser el artista más reproducido en los tatuajes de las cárceles argentinas, con la imagen de las rotas cadenas que puse en Oktubre". El Falcon verde nos lleva ahora a City Bell, donde vive el Mono.

¿Cuándo empezaste a firmar Rocambole?
-Fue en una historieta para Cerdos y Peces, en los primeros 80, llamada "Las formidables aventuras del Barón Zamba". Antes fui Cohen, el Mono: en Bellas Artes, enseñando y aprendiendo; haciendo una tapa densa y nunca publicada para Pedro y Pablo (Apremios ilegales); trabajando a destajo en San Pablo con aerógrafo; haciendo parvas de remeras en el '78, acá en La Plata, hasta que Martínez de Hoz, con su apertura a las importaciones me fundió en 72 horas; en la primaria, con mis maestras encargándome láminas didácticas, y pagándomelas; en los letreros fileteados; en los cotillones hechos a mano; como docente en la Panamericana de Arte, dando Ilustración. También hoy tengo cátedras, en Bellas Artes (Comunicación Visual y Plástica, y Talleres), pero ya soy Rocambole.
El medallón de Momo Sampler está en mi mano, como el puñal en la palma de Hamlet, y cavilo: estos 38 gramos ¿en cuánto se van a convertir, en cada frenético pogo del próximo recital? ¿Se volverá un arma peligrosa, un bólido imparable de varios kilogramos? Y Rocambole, seudónimo que suena tanto a rock and roll, sonríe como diciendo "no lo había pensado", o tal vez, "no está tan mal ¿no?


Rocambole: La imagen del rock

Fuente: Verónica Molas para el diario "La Voz Del Interior" (2002)

Ricardo Cohen y el rock, dos inseparables que ya transitaron 20 años de feliz convivencia, produjeron una estética que es imposible desvincular del fenómeno de Los Redondos. Esto es así desde que el joven con nombre de personaje fantástico, empezó a desplegar sus habilidades plásticas en los revolucionarios años '60 junto con sus amigos de la Cofradía de la Flor Solar, con quienes llegó incluso al Instituto Di Tella.
"Rocambole en el Palacio de Hielo", una exposición con más de 100 trabajos de este "realizador" ("en el concepto de artesano del Renacimiento", aclara), llega a Córdoba al Cabildo de la Ciudad, después de una exitosa presentación en Buenos Aires, donde convocó a más de 25 mil personas. Cifra abonada en gran parte por los fans ricoteros que adulan al creador del imaginario de Los Redondos.

Historieta madre
"El nombre de Rocambole -nombre del héroe decimonónico al que admiraba de chico- simboliza ese espíritu de aventura y también lo tenebroso", cuenta. La obra de Rocambole está compenetrada con la historieta: "Nunca puede desprenderme de esa influencia. Todas esas imágenes tenebrosas, contundentes, dramáticas son las que me fluyen. En la historieta busco el trasfondo literario".
Ilustrador por esencia y convicción (un camino que le permitió "conocer todas las técnicas", Rocambole hizo de todo: "De adolescente pinté letreros, cartelones para circos, fileteé colectivos, pinté parque de diversiones, ilustraciones gigantes para rutas, todo eso me formó de alguna manera", dice. Después vino la Universidad y con ella la docencia. "Me intelectualicé".
"No sé si soy ilustrador del todo, pintor, dibujante", se excusa. Este panorama ecléctico queda plasmado en sus muestra más reciente: ROCAMBOLE EN EL PALACIO DEL HIELO, ahora itinerante por todo el país, donde se exponen acuarelas, pinturas de todos los tamaños (hechas con pincel o en la computadora) realizadas dentro y fuera del marco ricotero, pero también, animaciones de los shows, escenografías y sobre todo, las tapas.

Una cuestión vital
El ingreso de Rocambole al mundo del rock nacional fue simplemente natural. No sólo por haber integrado la Cofradía. Era amigo de muchos músicos (hizo algunas tapas de Miguel Cantilo y Claudio Gabis). Y traía en sus gérmenes una estética afín. "Era lógico que me encargaran la parte visual de lo que los hacían. Tuve la suerte de que un grupo de amigos que conocía de chico formaran una especie de acontecimiento, de happening, que terminó siendo un grupo que se llamó Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Gracias al fenómeno en que ellos se transformaron, mis imágenes se difundieron de una manera que yo jamás hubiera pensado. Por un camino indirecto llegué al museo".
Además de hacer todas las tapas de Los Redondos (11 en total), Rocambole diseñó la cara de un compilado de Frank Zappa en 1997, Zappa on the radio.
La de Oktubre, es una de las que más recuerda: "La idea era hacer un homenaje a las revoluciones, con la estética de las primeras vanguardias rusas, esa imagen parca me convenía, porque en esa época la producción de los discos de los Redonditos era muy artesanal, las tapas se pegaban a mano, las imprimíamos en mi taller de serigrafía. La técnica se unía a la estética y a la propuesta de la banda".
Siempre quiso hacer una tapa diferente a la otra. "La de Gulp fue una especie de dripping que puede recordar a Jackson Pollock. A medida que el grupo fue más rentable, las tapas se hicieron a color, en off set. Hicimos tapas de goma, libritos, metal con relieve, empezamos a especular con el packaging".
Rocambole se refiere a Luzbelito, premiada, con la cual quiso hacer un pequeño álbum que recordara a "los antiguos álbumes de música clásica de discos de vinilo, bien encuadernados, con lomos y punteras de cuero, que diera la idea de un facsímil de un libro antiguo".
"En un momento me dejaron de interesar las galerías, el rock es una cosa mucho más vital. Más gratificante que hacer una exposición -confirma- es hacer una tapa que circula por las bateas y los chicos se la llevan a la casa. Es la imagen multiplicada. Obra es lo que ya pasó por la imprenta, lo otro es un antecedente". Para Rocambole, entonces, son las tapas de discos, su verdadera obra. Rocambole dice que hacer una tapa es más gratificante que una muestra.

El papá de Luzbelito

Fuente: Diego Giordano para el Diario "El Ciudadano" de Rosario (Jueves 4 de Abril de 2002)
La muestra que llega al Castagnino viene de convocar una cifra cercana a las diez mil personas en el Palais de Glace porteño. Rocambole conversó con El Ciudadano acerca de la muestra, de su trabajo con Los Redondos, y de la mejor tapa del rock argentino.
-Aparte de las obras que terminaron formando parte de los discos de Los Redondos, ¿qué otros trabajos viene a mostrar?
-Es un panorama de veinte años de trabajo. Hay trabajos de mi estudio de diseño, Cybergraph, realizados por dos colaboradores míos, Silvio Reyes y Juan Moreno. Hay también afiches y diversas piezas de diseños. Por otro lado, hay un camino muy personal en la muestra, en el que expongo mis dibujos y pinturas. También va a haber piezas históricas de los diseños de los discos de Los Redondos. La pieza más antigua es de 1978.
-En un texto suyo, usted hace referencia al abismo que existe entre "el mundo de la idea y el de la forma".
¿Cómo salva ese abismo a la hora de trabajar?
-Nosotros tenemos varias maneras de acceder al mundo. Tenemos un equipo perceptivo, tenemos los ojos y los oídos. Hay un lenguaje visual y un lenguaje verbal que nos sirven para manifestarnos. El verbal es un código simbólico que se desarrolla en el tiempo, secuencialmente. En cambio, un mensaje visual se da todo junto. Hay mucha más información en el lenguaje visual. El lenguaje visual es más rico que el verbal. Yo prefiero lo visual, así entiendo el mundo.
-¿Qué opinión tiene acerca de la obra de Juan Gatti, el ilustrador más importante del rock argentino de los años 70?
-Bueno, yo era un admirador de Gatti. Para mí es uno de los grandes del diseño de tapa de discos en la Argentina. Es más, creo que a través de la obra de él a mí me dieron ganas de trabajar sobre el tema. A mí me gustaron mucho las tapas que hizo para Sui Generis, Pappo' s Blues, y para el disco de Claudio Gabis. Creo que Gatti le dio a las tapas de discos un carácter distinto, porque en aquella época las tapas eran un desastre. Yo intenté hacer algo similar en la tapa del disco de La Cofradía de la Flor Solar.
-¿Cuáles son las tapas de discos que más le gustan del rock argentino?

-Las de Pescado Rabioso me gustan mucho. La del disco Artaud me parece la más jugada de todas. Me parece una pieza de diseño excepcional que acompaña de la mejor manera la música del disco.
-Su trabajo más celebrado junto a Los Redondos es la tapa de "Oktubre".
-Es la más querida por la gente. Fue un trabajo hecho con muy poca producción, con poco dinero.
-¿Cree que hay espacio en la actualidad para una experiencia colectiva del tipo de La Cofradía de la Flor Solar?
-Los tiempos han cambiado mucho, no las premisas. Creo que nuestra filosofía de aquel momento hoy está más fuerte. Nosotros hicimos una especie de advertencia sobre el grado de tensión al que iba a llegar el género humano si continuaba una sociedad de tipo caníbal. Y ya lo estamos viendo.


"En la admiracion Los Redondos ya son como Gardel"

Fuente: Carolina Taffoni para el Diario "La Capital" (13 de Abril de 2002)
Pinturas, escenografías y dibujos publicados e inéditos que terminaron en arte de recitales o portada de álbumes. Rocambole, un nombre que viene del héroe de un folletín francés del siglo XIX, considera que las tapas de los compactos de los Redondos son sólo "la punta de un iceberg". El artista, que es profesor en la Facultad de Bellas Artes de La Plata y comparte con dos socios un estudio dedicado al arte digital, está vinculado con los comienzos del rock nacional, y también trabajó para Miguel Cantilo, Claudio Gabis y El Otro Yo.
En diálogo con La Capital, Rocambole dijo que prefiere que su obra esté expuesta en remeras o calcomanías antes que en museos, y aseguró que el fenómeno de los Redondos "es como Gardel, es eterno".
¿Cómo nace tu vínculo con el rock?
Yo escuché mi primer rock en 1956, en la película "Semilla de maldad". Yo tenía 13 años y recuerdo que fue una música generacional muy fuerte, fue todo un descubrimiento. Después estuve vinculado al nacimiento del rock nacional. En la época de Los Gatos armamos La Cofradía de la Flor Solar, en La Plata, que era una especie de comunidad de artistas. La fase más conocida de ese grupo fue un disco que salió en 1969. En esa época yo hacía la parte gráfica de la banda y trabajaba un poco como manager.
¿Cómo llegás hasta los Redondos?
Yo conocía a los integrantes de los Redondos antes de que el grupo se formara. Conozco a la Negra Poly desde que tengo 15 años y a Skay (Beilinson) desde que volvió de Europa en 1970. Hacíamos recitales de La Cofradía junto a distintos grupos que armaba Skay, y uno de ellos fue Los Redonditos de Ricota. El primer trabajo que hice para ellos fue pintarles el techo de la sala de ensayo.
¿Hubieses podido vivir del arte si no fuera por ellos?
Los Redondos son la última etapa de mi vida. Desde adolescente yo me propuse que iba a trabajar sólo con un pincel o un lápiz en la mano. De entrada renuncié a trabajar en una oficina o cavando zanjas. Empecé pintando carteles como letrista. También fui fileteador de colectivos y parques de diversiones. Hice esto toda mi vida.
¿Cómo definirías tu obra?
Yo no tengo una definición, pero una vez el Indio Solari dijo: "Es el viejo estilo siniestro". En el antiguo teatro italiano el personaje que entraba por la izquierda, por la siniestra, era el villano. El mío es un arte villano, mi obra es un trabajo simbólico y oscuro. Yo soy un dibujante e ilustrador, y en algunos casos pintor, siempre del lado de la representatividad. Soy de tendencia figurativa. Los temas que eligió tienen que ver con lo literario y lo dramático: el amor, la locura y la muerte. Tomo los sueños y las pesadillas y trato de vincularlos desde lo simbólico.
¿Cuál es el método de trabajo con los Redondos?
Los Redondos no son un cliente normal, entonces trabajamos paralelamente. Primero se toma la decisión política de grabar un disco o de hacer un recital. Después todo el mundo trabaja con ese objetivo, entonces se organizan algunas reuniones donde se define el concepto. Se puede partir de un relato, un cuento o una idea. Todos tiran ideas y cada cual se va a trabajar por su lado. Claro que ya hay un boceto de las letras, porque Solari está continuamente trabajando en su poesía.
¿Cuáles son tus principales influencias como artista plástico?
Admiro mucho a los dibujantes de historieta argentinos, como Alberto Breccia, Juan Giménez, Francisco Solano López y Fati. También hay un pintor argentino que es bastante desconocido, Fernando García Curten, que para mí es trascendental. El vive en San Pedro, donde tiene una casa museo, y no expone en otro lado ni le interesa.
¿Cuál es tu tapa preferida de los Redondos?
La del segundo disco, "Oktubre", porque es una pieza de diseño acabada y precisa. Con el mínimo de elementos se logró el máximo de expresión. Las dos primeras tapas las hicimos con nuestras propias manos, se imprimieron en serigrafía, una por una. Si se encuentra una edición de aquella época se puede ver que no hay dos exactamente iguales.
¿Cuántos años más creés que va a durar el fenómeno de los Redonditos?
Por sus características, el fenómeno de los Redondos no puede terminar, es como Gardel. ¿Alguien se imagina el día en que nadie escuche o admire a Gardel? Con los Redondos pasa lo mismo, alcanzaron un nivel del cual ya no pueden caer, son eternos. Es posible que los Redondos desaparezcan como grupo, pero en los recuerdos y la admiración ya son como Gardel.

"El arte no puede ser una competencia"
Rocambole aseguró que no tiene relación con el arte culto. "Concurro a exposiciones, estoy actualizado, pero no entro en ese circuito", comentó el artista plástico, y añadió:"·Los artistas que están en ese ambiente tampoco concurren mucho a mis muestras. Yo me presenté en muy pocos concursos, y nunca gané un premio. Para mí el arte no puede ser una competencia, no es un deporte".
El diseñador admitió que aún no se acostumbra a ver sus dibujos estampados en las remeras de los fanáticos de los Redondos. "Siempre me emociono, es una sensación extraña pensar que un trabajo tuyo, que a lo mejor hiciste en una noche de insomnio, de repente está plasmado en la espalda de un chico o en la calcomanía de una carpeta", comentó sin ocultar el entusiasmo que siente al ver la trascendencia que ha tenido su trabajo.
Asignatura pendiente
Rocambole diseñó muchas portadas de discos de rock, pero reconoce una asignatura pendiente. "Ya diseñé una tapa para un compilado de Frank Zappa, pero me gustaría hacerle una tapa a Leonard Cohen o a Nick Cave", confesó.

"Rocambole en la ciudad de hielo
Fuente: Gonzalo Llanes para la revista "Hecho en Mendoza" - Número 2 (2002)
Famoso por ser el responsable del arte visual de los Redonditos de Ricota, el ilustrador-diseñador Ricardo Cohen -"Rocambole"- presentó una muestra de su producción de imágenes en el Espacio Contemporáneo de Arte.
En un encuentro con el artista -en el seno mismo de la exposición- conversamos sobre su obra, su historia y su perspectiva del arte, entre otras yerbas. La muestra ya ha sido visitada por más de 5.000 mendocinos.
¿Es cierto que sos el dibujante más famoso y menos conocido?
Yo, lo que entiendo es que la fama es puro cuento. Imaginate cuanta gente famosa hay por ser delincuente. No creo que sea importante ser famoso, lo importante en el caso de un realizador, es que sus realizaciones entren de alguna manera en el tramado comunicacional de la gente y que le signifiquen algo, y que el realizador por lo menos, ponga su alma en eso.
¿Pero la publicidad apuntaba a lo conocidos que son tus trabajos con los redondos, no?
Si, el hecho que esté adherido al fenómeno que son los redondos ha hecho que la obra se divulgue de una manera que no pudiera haber pensado nunca, y bueno pero para mí es beneficioso que se pueda divulgar así la obra, porque lo que más puede querer un realizador es que su obra sea vista por la mayor cantidad de gente.
¿Por qué Rocambole en la ciudad de hielo?
Bueno eso fue un chascarrillo que hicimos a referencia del Palais de Glas, que es el lugar donde comenzó la muestra en Buenos Aires. Palais de Glas es también palacio de hielo, y por otra parte el Rocambole original, el héroe de folletín, los capítulos de sus hazañas siempre tenían ese tipo de nombre: Rocambole en la ciudad perdida..., o Rocambole y el misterio del tesoro perdido.....
¿Vos elegiste el seudónimo?
Sí, sí, yo elegí ese seudónimo por el folletín famoso, el folletín francés, se editaba en Buenos Aires en la década del ¿treinta, y mi padre tenía esa colección y yo cuando chico me emocionaba con las aventuras de "Rocambole".
¿Desde cuando te dedicás al dibujo?
Me dedico al dibujo desde la misma edad que todos se dedican al dibujo, todos a los tres años empezamos a dibujar, empezamos a hacer garabatos, cuando nos dan un lápiz o una birome cuando tenemos más o menos tres años todos empezamos a dibujar, y eso es así hasta más o menos los cinco años. Entre los cinco y los doce años pasa algo que hace que el 95% se desaliente. Yo creo que eso que pasa es la educación formal, la escuela. Me parece que el hecho de plasmar imágenes es una cuestión fundamentalmente humana, es un rasgo humano, la humanidad inició esa operativa de realizar imágenes en sus edades más tempranas.
Previo al lenguaje....
Claro, todos conocemos que en el arte rupestre se empezaron a plasmar las primeras imágenes, y eso fue en los albores de la humanidad. Y lo mismo pasa en la historia del hombre como hombre, no? lo primero que hace -casi antes de hablar- es dibujar.
¿Y que fue lo que permitió que tu interés por las imágenes sobreviviera a la educación formal?
Bueno, creo que algunos niños son más tenaces y entonces soportan un poco más el hecho que se privilegie en la educación otros modos de entender la realidad. Hay dos modos fundamentales de entender la realidad, uno es el modo discursivo, que es el que usa el lenguaje, un modo lógico, del que se vale la ciencia. Y otro es un modo analógico, que es el modo visual. Uno aprehende la realidad con el ojo, y la información visual es mucho más compleja que la información que viene a través del lenguaje. En el lenguaje, la información es secuencial, empieza en una punta, sigue y termina en otra, en cambio en el ojo se ve de golpe, toda junta. Hay mayor cantidad de bits de información en una imagen que cuando lees, por ejemplo. Entonces yo pienso que la inteligencia visual es un modo más de entender el mundo, lo que pasa es que en la educación se privilegia el otro modo porque en la civilización que nos toca vivir es mas importante hablar, expresarse con el lenguaje, o saber matemática que expresarse con el arte, las imágenes, la música, la poesía......
¿Y en el niño que vos fuiste como sobrevivió?
Lo que pasa es que yo no sabía jugar bien al fútbol, ni tampoco sabía pelear muy bien, entonces para destacarme busqué alguna otra manera, le hacía caricaturas a mis compañeros y a ellos les gustaba porque bueno, tenía esa habilidad.
¿Qué técnicas utilizás en tus trabajos?
Yo soy un dibujante ilustrador, no me considero mucho un pintor de caballete, digamos un artista de las artes plásticas, sino mas bien un ilustrador. Y un ilustrador es una especie de trabajador de la imagen, la ilustración siempre ha acompañado todos los conceptos para terminar de explicarlos, los libros de texto llevan ilustraciones, no se concibe hoy en día ninguna aplicación formal del lenguaje sin un fuerte apoyo visual. Entonces los ilustradores hemos sido siempre -por lo menos los que yo he conocido- devoradores de técnicas, cuando vemos una técnica nueva enseguida queremos aprenderla para ver que es, que sale. Yo he apelado a casi todas las técnicas conocidas para realizar imágenes, de hecho he usado acuarelas, pinturas acrílicas, pinturas al óleo, he trabajado con aerógrafo, serigrafía, grabado, incluso en este último tiempo vengo trabajando bastante comprometido con el arte digital, con paletas en programas de computadora, estoy muy interesado en las técnicas de animación, aprendiendo programas que me permiten desarrollar todo eso. De todas maneras siempre entremezclo mucho lo manual con lo digital.
¿Cuales son tus referentes estéticos o artísticos?
Son principalmente dibujantes argentinos, como Alberto Brecia, Altuna, Nine, O' keef, Fati, también el gran dibujante mendocino Carlos Alonso, y otro escritor y pintor que pocos conocen, Fernando García Curquen, que vive en la ciudad de San Pedro pero no expone, para ver su obra hay que ir hasta San Pedro.
¿Y maestros de vida?
He conocido como todo el mundo personas que te forman, que te impactan de diversas maneras. En la época que estudiaba Bellas Artes conocí personas así. Por ejemplo Guillermo Martínez Olimán, un pintor muy anciano en la época en que yo lo conocí, formidable maestro, con él aprendí técnicas y el espíritu del concepto estético. Hay personas que con el solo hecho de entrar a un aula ya te están formando.
Entonces, hiciste estudios académicos....
Sí, entre otras cosas estudié plástica. De hecho soy profesor en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. También estudié psicología, un poco de filosofía y humanidades en La Plata, pero mi mayor vínculo siempre estuvo con la plástica.
¿La estética va separada del contenido?
Yo no logro desentrañar mucho ese asunto, ya te digo, para mí hay una inteligencia visual y el contenido viene entremezclado, va surgiendo, o de repente lo puede desentrañar alguien mirando la imagen. Y en el caso de las imágenes, la película que se hacen aquellos que las disfrutan me parece más interesante que la que yo me propuse.
¿En tus trabajos pretendés comunicar en base a un mensaje previo?
No me preocupo previamente de comunicar. Si yo tuviera claro previamente lo que quiero comunicar, no me dedicaría a las artes plásticas, me dedicaría a escribir, por ejemplo. Para mí, una de las formas de entender lo que quiero comunicar es hacer el dibujo, si ya se como va a ser el dibujo o el cuadro entonces no vale la pena realizarlo. No hay un mensaje a priori, hay a lo mejor una sensación, algo flotando en el aire. En el asunto de las tapas de los discos, por ejemplo, como método escucho la música, me compenetro en la poesía y en el grupo de músicos que va a proponer el disco.
¿Y con Los Redondos como es el método de trabajo?
El caso de Los Redondos es muy particular. Soy amigo de ellos antes de que fueran los redondos, antes de antes, así que tenemos una relación muy estrecha, muy intensa. Los trabajos con ellos no se proponen secuencialmente, primero la música después la poesía y finalmente la gráfica. Se hace en paralelo, la única propuesta que hay al principio es "vamos a hacer un trabajo", veamos a quien se le ocurre algo, hay por ahí una historia básica donde se especula tirando ideas tipo "brain storming", la tormenta cerebral. Y a partir de ahí todos trabajan en paralelo, la música se sigue haciendo, la poesía y la gráfica, en base a una idea general. Cuando sentimos que la cosa está "redonda", la juntamos, la pegoteamos y echamos todo al puchero.
¿Viviste un tiempo en Brasil?
Sí, estuve en Brasil, alternativamente entre el 75 y el 79. Allí pude aprender algunas técnicas que después utilicé mucho como la aerografía. Trabajé en estudios de diseño, vinculados a producciones musicales. El rock siempre tuvo una gran injerencia en mi vida, desde que escuché el primer rockanroll, a los trece años, fue la música de fondo de casi todas mis actividades.
¿El espíritu del rock murió o mutó en esta postmodernidad?
Mutó, obviamente, como las cosas vivas. Cuando muera será cuando quede congelado. Artísticamente el rock apeló siempre a distintas expresiones para manifestarse, entonces encontrás rock sinfónico, étnico, blues cuadrado. Para mí es una cultura, un modo de hacer las cosas. Para mucha gente resultó en los finales del sesenta una cultura que hacía un intento para cambiar algunas circunstancias del mundo.
¿No quedó esa cultura procesada en hamburguesas y MTV?
El sistema capitalista en que vivimos tiene la virtud de tomar cualquier cosa que hagas, replicarla por millones, banalizarla, y alterar la policemia inherente a las cuestiones artísticas que algo pudiera haber tenido en un principio. Soy plenamente consciente de eso, pero siempre hay brechas en los cerrojos sociales, está la aparición de algunas individualidades contraculturales desde donde se producen algunos saltos.
¿Vos tenés una empresa de diseño, como se relaciona el arte con la empresa, con la cosa comercial?
Bueno no diría que tengo tanto como una empresa, mas bien un estudio o un taller. Yo no logro diferenciar un Arte con mayúscula, de la actividad manual productora de imágenes, siempre viví en el filo de ser un diseñador, un ilustrador, o un pintor, no estoy definido como eso. La división del trabajo nos acostumbró a la idea de que hay artes mayores, artes menores, artes comerciales o artes puras. Yo no creo en eso, yo creo en la realización. Un realizador de imágenes es para mí como un artesano, alguien que elabora cosas a través de una técnica y en la medida que lo hace con idoneidad las cosas que hace son mejores. No hago una cosa del arte con mayúsculas, no me interesa tampoco. Hago los trabajos que me gustan y los que no me gustan no los hago. Por ejemplo trabajar con músicos de rock me encanta. No voy a hacer algo que vaya contra mis ideas fundamentales.
¿El diseño es un arte o un arma de dominio?
Mirá, cuando veo que algunas producciones de diseño son cada vez más interesantes y expresivas, y voy a las galerías de arte y veo que las artes plásticas son cada vez más decorativas y comerciales, entonces ya no sé que pensar -risas. Veo líneas de acción creativas en la historieta, en el animé japonés, en algunas situaciones de video arte, en los video games, más interesantes que en las galerías.
¿Simultáneamente a la tuya se inauguró una muestra de historietistas mendocinos, que te pareció el trabajo?
El trabajo me pareció fantástico, me parece que hay un nivel muy elevado. De hecho soy admirador de un historietista mendocino -Giménez- que me parece asombroso.
¿Quienes son esos seres con cola y cuernos que aparecen en varias de tus obras?
Y...quizás somos nosotros mismos. Todos tenemos nuestros lados oscuros y nuestros lados claros, solo que tal vez ni los lados oscuros son tan malos, ni los claros son tan buenos.

Fuente: Diario "La Capital" de Rosario (2002)
"Lo que expuse todo este tiempo es el resultado de toda una vida de trabajo como ilustrador y diseñador, ya que yo me considero un laburante de la imagen y de ninguna manera un 'artista", comentó.
Pese a esta distinción entre ambas actividades, el hacedor de las portadas de los discos de Los Redonditos de Ricota, concedió que "aunque siempre fui crítico de los museos y las galerías de arte porque me gusta más el que anda por las calles, para mí es muy importante haber llegado al Palais de Glace porque nunca pude colocar mi obra en un lugar tan grande". Para desacartonar aún más el sitio en el que exhibió sus obras, el creador bautizó la muestra con el título "Rocambole en el Palacio de Hielo" para otorgarle, según deslizó, "un guiño a mi admiración por la historieta y el folletín".
De hecho, y de acuerdo a su explicación, "Rocambole es un seudónimo sacado de un folletín francés del siglo XIX que salía en episodios en los diarios y competía con Julio Verne y Alejandro Dumas y se editó en Argentina en los años '30 en forma de libritos que fueron citados por escritores argentinos como Roberto Arlt, Raúl González Tuñón y Jorge Luis Borges". Para Rocambole, acceder al emblemático y culto Palais no grafica el ascenso de un "arte popular" a un ámbito elitista porque "prefiero dejar las competencias para lo deportivo", aclaró. "El arte plástico -opinó- es un mar muy grande donde pescan diversos tipos de pescadores y se sacan toda clase de pescados. Yo elegí el camino de lo popular o lo populachero, que es lo que a mí me gusta, y con el denominado arte serio nunca tuve tipo alguno de relación".
En busca de definir con precisión cuál ha sido su elección estética y de vida, el creador señaló que "para mí, el ideal ha sido siempre ser un dibujante editado porque creo que la única obra terminada es la obra impresa". Rocambole se da el gusto de ver cómo sus obras -creadas especialmente para ambientar los álbumes del grupo rockero comandado por el tándem del Indio Solari y Skay Bellinson- han saltado de las bateas a banderas, remeras y calcomanías que conforman el colorido cotillón de una banda que dejó lo estrictamente musical para convertirse en un fenómeno social.
Sobre su participación en esa maquinaria alternativa a la que se integró en 1977, el dibujante indicó con simpleza que "tengo la suerte de que algunos de mis amigos se hayan convertido en un fenómeno y eso ayudó a que mis imágenes puedan difundirse". Rocambole calificó de normal la química que logra que cada una de sus imágenes esté inmersa en la estética ricotera porque "ando un poco metido en el espíritu de las cosas que ellos hacen. Ellos querían que les ilustrara sus viajes musicales, que yo hiciera visible lo que ellos hacen audible", explicó sobre la metodología que los reúne con los cada vez más míticos músicos. En la misma tónica relajada, el ilustrador consideró que a aquello que se genera alrededor de Los Redondos "dejamos de intentar explicarlo hace una punta de años. Fue increíble desde el primer momento y sólo nos dedicamos a vivirlo sin entrar en otro tipo de análisis. Nunca gané un peso con las remeras, pero me emociona muchísimo ver remeras, banderas o calcomanías que reproducen lo que yo alguna vez hice", confesó. Y enseguida, buscándole una lógica a este proceso de falsificación permitida, evocó que "cuando yo estampaba remeras también copiaba sin permiso un montón de imágenes, así que lo que me ocurre ahora lo vivo como una especie de devolución".
Aunque fue su labor con las huestes de Patricio Rey la que lo catapultó a una posteridad masiva -anónima y reconocible a la vez-, el vínculo de Rocambole y el rock se inició a fines de los '60 como parte de La Comunidad Autónoma de La Cofradía de la Flor Solar, con quienes hizo una ópera que se presentó en el Instituto Di Tella y en el Centro de Arte y Comunicación de Buenos Aires. Desde ese lugar capaz de convertir al rock local en una imagen sugerente y acabada, también dio forma a tapas de discos de Miguel Cantilo y Claudio Gabis y, más cerca en el tiempo, trabajó junto con Los Tintoreros y realizó un video de animación para El Otro Yo.


Parte 2 | El arte de Rocambole




Tercera parte del post ACA

3 comentarios - Parte 2 | El arte de Rocambole

Boff239
muy bueno

no te dejo +10 porque te los dejo en el de los redondos

abrazo! y a favs
Ruso_Loco
lástima que no pusiste fotos, la data está muy buena