Los medicos del Infierno: Experimentos Nazis


Los médicos del infierno: Experimentos nazis en campos de concentración


Los médicos del régimen nazi utilizaron a los presos de los campos de concentración para experimentar todo tipo de atrocidades con el fin de lograr supuestos avances científicos para la “raza aria”. Personajes como Josef Mengele, Sigmund Rascher y Karl Clauberg nunca deberían haber existido. Estos son solo algunos de los ensayos que practicaron.


ATENCION: El siguiente post fue creado unicamente con la intencion de informar y concientizar sobre lo vivido en esa epoca, sin embargo posee informacion e imagenes que pueden resultar perturbadoras para algunas personas.

Introduccion

El 9 de diciembre de 1946 comenzó en Núremberg (Alemania), ante un tribunal militar estadounidense, el Juicio de los Médicos. Según Swearingen, el fiscal general,
los 23 acusados “fueron responsables, cómplices, instigadores o favorecieron las empresas que (desde septiembre de 1939 a abril de 1945) realizaron experimentos médicos en sujetos que no habían concedido su permiso para ello, cometiendo en el transcurso de dichos experimentos homicidios, actos de violencia, atrocidades, torturas, crueldades y otras acciones inhumanas”. Dichos experimentos se llevaron a cabo en personas de nacionalidad no alemana, en prisioneros de guerra y en civiles –judíos y “elementos asociales”– a gran escala y no solo en territorios del III Reich. Por sorprendente que parezca, los acusados eran eminentes profesores y médicos clínicos de los principales hospitales y universidades del país. En mayor o menor grado habían estado implicados en la operación secreta conocida como Aktion T4, que se inició en 1939. Este programa consistió en la eliminación de enfermos mentales, niños con discapacidades hereditarias y adultos improductivos.

“Vidas que no merecían ser vividas”, según el führer. Eran seleccionados por los médicos nazis y llevados sin conocimiento de sus familiares a un “centro de eutanasia” en el que eran ejecutados mediante inhalación de monóxido de carbono y posteriormente incinerados. En agosto de 1941, Aktion T4 ya era un secreto a voces. Las denuncias de los familiares de las víctimas y las enérgicas protestas de varios miembros del clero alemán hicieron que Hitler detuviera la operación. Para entonces, según el Tribunal de Núremberg, habían sido eliminadas unas 275.000 personas. En cierto modo, T4 sentó las bases del horror que vendría después. Legitimó los asesinatos propiciados por el régimen, estableció el sistema para llevarlos a cabo y marcó el inicio de la corrupción de los médicos del Reich. Sin la asesoría, la ayuda administrativa y técnica, y la participación directa de estos médicos, T4 no habría sido posible. De hecho, de todas las profesiones la médica era la que tenía la mayor proporción de miembros del partido nazi. Los médicos que colaboraron en este monstruoso proyecto pertenecían casi en su totalidad a las SS y solo seguían las directrices de un hombre: Heinrich Himmler.

Cabezas de muerte

Los medicos del Infierno: Experimentos Nazis

El comandante en jefe de las temibles SS, el reichsfürer Himmler, era un apasionado de las investigaciones. Utilizando como pretexto la gravedad de la situación del país y la falta de medicamentos eficaces, autorizó toda clase de experimentos crueles, demenciales e inútiles. Los campos de concentración, gobernados por una división especial de la Orden Negra, los Totenkopf o “cabezas de muerte”, fueron los laboratorios perfectos. Los prisioneros costaban menos que las cobayas, y había muchos: entre 10 y 12 millones... El ideal del médico nazi no era ayudar al ser humano, sino colaborar con la raza escogida, la “raza aria”, para dominar a las, según los seguidores de Hitler, “razas inferiores”. Desde 1933 hasta 1945 estos médicos, fieles seguidores del régimen, nunca discutieron lo que estimaban su deber. El Juramento de Hipócrates dejó de tener validez para ellos y millares de deportados fueron sometidos a las pruebas más horripilantes para acabar –los que sobrevivían– en las cámaras de gas.

Los Experimentos


Esterilizacion

El 22 de junio de 1941 Alemania invadió Rusia. En ese momento, si la industria de la guerra precisaba toda la mano de obra disponible, parecía absurdo exterminar a las “razas inferiores” cuando podían trabajar para el régimen. Pero era necesario que la sangre aria, soporte material de las más altas virtudes, no se contaminara. Era necesaria la esterilización de lo que consideraban “subhombres”. Auschwitz, en Polonia, y Ravensbrück, en el norte de Alemania, fueron los campos de concentración elegidos para servir de escenario al desarrollo de un método de esterilización eficiente y barato. En Ravensbrück la administración puso a disposición del doctor Karl Clauberg, un famoso ginecólogo, 200 mujeres de entre 20 y 40 años, casi todas judías. Clauberg se dedicó a inyectarles en el útero mediante una cánula una especie de cemento líquido llamado formalina con el fin de obstruir su sistema reproductor. El experimento se repetía varias veces, con algunas semanas de intervalo. Las inyecciones provocaban terribles dolores a sus víctimas, que en ocasiones evacuaban el líquido mezclado con fuertes hemorragias. Las infecciones eran frecuentes y varias murieron. Las supervivientes fueron llevadas a la cámara de gas. En Auschwitz el doctor Horst Schumann experimentó la esterilización mediante la exposición a altas dosis de rayos X. Durante el mes de septiembre de 1943 un gran número de mujeres de entre 16 y 18 años fueron llevadas por el día a su laboratorio. Por la noche, unos despojos dolientes eran devueltos a los barracones. La exposición les provocaba fuertes dolores abdominales y violentos vómitos. Después se les extirpaban los ovarios para verificar el “éxito” de las quemaduras. Durante la operación las jóvenes permanecían conscientes, pues solo eran anestesiadas de cintura para abajo mediante una inyección intrarraquídea de novocaína. Las intervenciones no duraban más de diez minutos, el instrumental no era esterilizado y el médico operaba sin guantes, por lo que, habitualmente, las heridas volvían a abrirse o se infectaban al cabo de los días. Solo hubo seis supervivientes. Schumann también se interesó por la esterilización masculina. Los escogidos, hombres de entre 18 y 35 años, eran expuestos a rayos X y, con posterioridad, se les extirpaban los testículos para comprobar los resultados. Uno de ellos contó que había podido seguir toda la intervención a través del reflejo en una lámpara quirúrgica. Entre enero de 1942 y diciembre de 1944 Schumann castró a un millar de hombres. En esta época la esterilización por rayos X era conocida a la perfección desde hacía más de 20 años. Se trató, pues, de experiencias no solo criminales sino también inútiles.

Experimentos con fármacos

hitler

Otra categoría de experimentos fue la dirigida al desarrollo y la comprobación de los efectos de productos farmacéuticos y de métodos de tratamiento para las lesiones y las enfermedades a las que el personal militar alemán estaba expuesto. La gangrena mataba a innumerables heridos y el antibiótico más usado, las sulfamidas, no siempre resultaba eficaz. En Ravensbrück las víctimas de los experimentos de los doctores Gebhardt y Fischer fueron detenidas políticas polacas, mujeres en perfecto estado de salud de no más de 20 años a las que se denominaba “las conejillas de Ravensbrück”. Se les abría una incisión en un miembro y en ella se les inoculaban las bacterias causantes de la gangrena. Además, para simular las condiciones de una herida de bala, se introducían cristales, tierra, trozos de madera e incluso fragmentos de agujas en la herida y se practicaban torniquetes a ambos lados de la incisión para detener la circulación sanguínea. Después, se las suturaba y se las vendaba con apósitos impregnados con diferentes tipos de sulfamidas para comprobar su efectividad.

Finalmente, las prisioneras eran abandonadas a su suerte, no se les practicaban curas ni se les administraba analgésico alguno y eran devueltas al trabajo con heridas supurantes. Después de experimentar sobre 65 mujeres y de que cinco murieran sin recibir atención médica, se llegó a una conclusión que Gebhardt ya conocía: que las sulfamidas no servían para nada. De esta forma, Gebhardt quedó rehabilitado ante los ojos de Hitler, que no le había perdonado el hecho de que no hubiera utilizado este producto para salvar la vida de uno de sus hombres de máxima confianza.



Regeneración de tejidos

guerra

En este campo también se desarrollaron los experimentos del doctor Stumpfegger
sobre regeneración de tejidos. A las prisioneras se les extraían trozos de hueso, nervios y músculos de los miembros inferiores o se les amputaban extremidades completas. En una ocasión se le llegó a extraer el omóplato a una prisionera polaca para trasplantarlo a un paciente del “doctor” en su clínica privada de Hohenlychen. No es necesario decir que, además de dolores indescriptibles, estas intervenciones causaban malformaciones permanentes. Los resultados fueron expuestos en 1943 en un congreso celebrado en Berlín. Ninguno de los médicos presentes protestó por la crueldad de los experimentos. En octubre de 1942 Himmler autorizó al doctor Auguste Hirt a hacer experimentos en el campo de Natzweiler sobre los efectos de los gases venenosos. Hirt colocaba gas mostaza líquido en el antebrazo de los prisioneros seleccionados. 24 horas después sus cuerpos se cubrían de llagas y perdían la visión. Ninguno sobrevivió. Hirt, director del Instituto de Anatomía de Estrasburgo, había reunido una vasta colección de esqueletos de todas las razas para probar la superioridad racial de los arios, pero no contaba con suficientes judíos. Por ello, a petición suya, 86 judíos de Auschwitz fueron enviados a Natzweiler para ser gaseados. Después se envío sus cadáveres a Estrasburgo. Cuando en 1944 las tropas aliadas entraron en los sótanos del edificio, encontraron decenas de cuerpos y fragmentos humanos sumergidos en cubas de alcohol. En 1942 Sigmund Rascher, capitán médico del Ejército del Aire y miembro de las SS, un hombre que en 1939 hizo que la Gestapo detuviera a su propio padre, realizó en Dachau experimentos para determinar la altitud máxima desde la cual la tripulación de un avión podía tirarse en paracaídas con seguridad. Empleó una cámara capaz de simular la presión que se alcanza en altitudes de hasta 20.000 metros. En ella se introducía a los prisioneros y se registraba sus reacciones fisiológicas desde el momento en el que comenzaban a agonizar por falta de oxígeno hasta que morían. Algunos se desgarraban la cara con las uñas o se sacaban los ojos tratando, desesperadamente, de aliviar la presión. Rascher llegó a diseccionar a sus víctimas mientras estaban vivas. Durante tres meses, 200 prisioneros fueron sometidos a estos experimentos. 80 murieron y el resto fueron enviados a las cámaras de gas.

medicina
El %40 fallecio durante los experimentos, el otro %60 fue asesinado una vez finalizado

Congelación y uso de la Piel

Experimentos

También se realizaron experimentos sobre la congelación, un serio problema para los pilotos alemanes que eran derribados sobre las heladas aguas del Canal de la Mancha. Rascher –ayudado por los doctores Holzlöhner y Finke– sumergía a los prisioneros durante horas en tanques de agua helada. También los dejaba noches enteras al aire libre, desnudos, a temperaturas bajo cero. En ocasiones, los rociaba con agua. Después, cuando la temperatura de sus cuerpos bajaba hasta los 25 o los 26 grados, intentaba reanimarlos exponiéndolos a diferentes fuentes de calor o introduciendo en sus estómagos e intestinos agua a punto de iniciar la ebullición. Para satisfacer un capricho personal de Himmler, uno de los métodos empleados fue el del “calor animal”. Los prisioneros congelados eran colocados entre dos mujeres desnudas que intentaban inútilmente excitarlos para devolverles la vida. 300 prisioneros fueron sometidos a este experimento, de los cuales un tercio murieron. El resto fueron enviados a las cámaras de gas. La conclusión fue que el método más efectivo de reanimación era la rápida inmersión en un baño de agua a 40 grados, algo que el profesor ruso Sepchinsky ya había demostrado en 1888. Rascher también dirigía una especie de curtiduría. En ella realizaba “inspecciones de piel” a los candidatos. Si declaraba a uno “bueno”, significaba que después de morir sería desollado y su piel empleada para fabricar guantes, monturas, zapatos y bolsos. Las pieles tatuadas eran especialmente valiosas. Las tropas estadounidenses encontraron varias cabezas de prisioneros reducidas con técnicas parecidas a las empleadas por los jíbaros y convertidas en objetos decorativos.


Crueles prácticas en Dachau


El campo de concentración de Dachau también fue escenario de otros macabros experimentos. Entre 1941 y 1942 cerca de 500 deportados sanos fueron operados de estómago, vejiga, bazo y garganta para que estudiantes de Medicina y cirujanos con escasa formación practicaran sus habilidades. Muchos murieron en la mesa de operaciones y otros debido a complicaciones posteriores. El doctor Brachtl llegó a extraer con una aguja muestras del hígado de 175 prisioneros sanos sin utilizar ninguna clase de anestesia. Entre 1942 y 1945, el doctor Klaus Schilling contagió la malaria a 1.200 prisioneros buscando una vacuna contra la enfermedad. Entre 30 y 40 murieron por una infección y entre 300 y 400 fallecieron después. Nunca se encontró la vacuna... El doctor Wilheim Beiglböck dirigió experimentos destinados a hacer potable el agua del mar. Obligó a 44 prisioneros gitanos a beber solo este tipo de agua, químicamente procesada, sin darles ningún otro alimento. Se deshidrataron hasta el punto de que lamían el suelo después de que hubiera sido fregado para conseguir alguna gota de agua dulce. Se salvaron gracias a que sus compañeros consiguieron proveerles de agua potable. En 1941 las epidemias de tifus diezmaban las líneas del frente ruso. Hubo más de 10.000 casos, que causaron centenares de muertos. El führer ordenó a los responsables médicos del Reich y a los directores de varios laboratorios el desarrollo de una vacuna efectiva y barata. Poco después el doctor Ding inició sus experimentos en Buchenwald. Tras ser vacunados, los deportados eran infectados mediante inyecciones intravenosas de sangre contaminada o aplicando cajas llenas de piojos tíficos a sus muslos y dejando que se alimentaran con su sangre durante 20 minutos. Dos tercios fueron vacunados; otro tercio no, para que sirvieran de grupo de “control”. Los infectados padecieron fiebre de 40 grados durante tres o cuatro semanas. Más de la mitad murió y los que resistieron parecían esqueletos. Tras la recuperación fueron destinados a una columna de trabajo penoso, en la que perecieron.

Bombas Incendiarias

Desde el verano de 1943 las bombas incendiarias de los aliados caían regularmente sobre Alemania y el número creciente de heridos civiles hacía necesario encontrar nuevos tratamientos. El contenido de una de esas bombas fue enviado a Buchenwald. Ding aplicó fósforo sobre los antebrazos de cinco prisioneros, lo inflamó y lo dejó arder. Tras una ignición de 20 minutos, el fuego fue extinguido con agua. Las espantosas quemaduras fueron tratadas durante dos meses con aceite de hígado de bacalao, con sulfato de cobre o solo con agua. Buchenwald fue también donde el doctor Vernet probó su supuesta “cura milagrosa contra la homosexualidad”. 15 hombres recibieron inoculaciones de unas misteriosas hormonas bajo la piel. Aunque el tratamiento debía durar un año, se suspendió a los siete meses: dos prisioneros murieron y los demás siguieron manteniendo sus preferencias sexuales. Otros experimentos estaban destinados a demostrar “científicamente” la superioridad de la raza aria.

El Angel de la Muerte

documental
Josef Mengele

En este campo pronto destacó un hombre cuyo nombre, todavía hoy, es sinónimo de horror: el doctor Josef Mengele, El ángel de la muerte de Auschwitz[/u]. Cuando los vagones de tren repletos de prisioneros llegaban a Auschwitz II (Birkenau), Mengele esperaba junto al andén para proceder a la “selección”. Con su uniforme impecable, su cinturón alto y sus botas negras relucientes, indicaba con un gesto de la mano quién moría y quién vivía. A la derecha iban las mujeres y los hombres jóvenes y sanos, aptos para el trabajo. A la izquierda, los ancianos, los niños y los enfermos, que eran enviados directamente a la cámara de gas. Mengele realizaba con entusiasmo esta macabra tarea, porque siempre estaba a la caza de material para sus experimentos. Se interesó por los enanos, los “gigantes” y las personas con malformaciones, esperando descubrir una predisposición hereditaria en quienes pertenecían a lo que consideraba “razas inferiores”. En cierta ocasión se fijó en un hombre con cifosis y su hijo de 15 años, que tenía un pie deforme. Mengele vio en ellos un ejemplo magistral de la supuesta degeneración de la raza judía. Mandó tomarles medidas y recoger todos los datos de interés. Después fueron asesinados y sus cuerpos cocidos para extraerles los esqueletos.

Segunda Guerra Mundial
La familia Ovtiz

Los siete miembros enanos de la familia Ovtiz, unos judíos rumanos miembros de una compañía circense llamada Lilliput troupe, fueron sometidos a toda clase de experimentos: obscenos exámenes ginecológicos, inyecciones de colorante en los ojos, extracción de médula ósea, irrigaciones de agua helada e hirviendo en los conductos auditivos... Lograron sobrevivir actuando como bufones para Mengele, entreteniéndole y cantándole canciones alemanas. En una ocasión, tuvieron que desfilar desnudos frente a unos ilustres visitantes. Mengele también rodó con ellos una película, que envió a Hitler para divertirle. La pregunta más difícil de responder es por qué ocurrió todo esto. ¿Cómo pudieron los médicos colaborar con un sistema que no valoraba la vida humana? Entre las explicaciones, algunos han argumentado que se debió a las ventajas –económicas y de prestigio profesional– que obtuvieron quienes participaron. Otros mencionan que, a causa de la propaganda,
los médicos nazis estaban convencidos de la supremacía de la raza aria
. Según su concepción, los no arios no eran humanos, solo lo parecían. Y si era ético experimentar con perros, monos y cobayas, por qué no hacerlo con gitanos, judíos y eslavos si con ello se podía mejorar la calidad de vida de sus semejantes. El doctor Lettich, deportado en Auschwitz, dejó escrito: “Desde el primer momento pudimos constatar que los médicos alemanes obraban todos del mismo modo, con un absoluto desprecio por la vida humana. Consideraban a los deportados no hombres, sino únicamente material humano”. Y no hubo beneficio científico alguno, solo sufrimiento y dolor. Lo absurdo de los ensayos y la falta de método hizo que aquellos “experimentos” fueran prácticas crueles y no investigaciones científicas. Algo que, bajo ninguna circunstancia, debió ocurrir. Y que nunca debería repetirse. Haciendo referencia al nazismo, Bertolt Bretch advirtió en La resistible ascensión de Arturo Ui que, “aún es fecundo el vientre del que salió la bestia inmunda”. Ese vientre, y no otro, es el que deberían haber esterilizado los médicos del Reich."

historia
Mengele estudiando gemelos

Josef Mengele, apodado El ángel de la muerte, buscaba descubrir los mecanismos de la herencia genética. Por ello estaba interesado en los gemelos. Pensaba que si las mujeres alemanas no judías pudieran alumbrar gemelos a voluntad, la raza aria se reproduciría dos veces más rápido que las demás. Por eso durante un tiempo forzó a mujeres judías a mantener relaciones sexuales con gemelos para ver si concebían más gemelos. Pronto esto derivó en el estudio de las “cualidades arias”. Gemelos de todas las edades eran sometidos a toda clase de análisis médicos. Después eran asesinados mediante una inyección intracardiaca de cloroformo y, a continuación, diseccionados. El doctor Nyiszli, un prisionero obligado a trabajar para él, declaró que en una ocasión había visto a Mengele matar a 14 gemelos gitanos mediante este método. En el paroxismo de la locura, intentó crear siameses. Escogió a dos niños de 4 años, Guido y Nino, uno de los cuales era jorobado. Dos días después, fueron devueltos al barracón. Estaban cosidos por la espalda hasta las muñecas. Mengele había unido también sus venas y olían insoportablemente a gangrena. Estuvieron gritando toda la noche. De alguna forma, su madre consiguió morfina y, a la mañana siguiente, acabó con sus vidas para poner fin a tan espantoso sufrimiento. Cuando los rusos liberaron el campo en 1945 se enfrentaron a unas terribles cifras: solo 181 de los 3.000 gemelos de Mengele seguían vivos.

Ademas de su trabajo con gemelos, Josef Mengele estaba obsesionado por el color de los ojos. El Angel de la muerte se dedicó a inyectar colorantes en los globos oculares de niños, lo cual les provocó dolorosas infecciones y ceguera. Una de las paredes de su laboratorio estaba llena de ojos humanos de todos los colores, pinchados como si fueran mariposas.

El Valor de la Piel

En el campo de concentración de Buchenwald lucir un tatuaje equivalía a una condena de muerte, pues eran la pasión de Ilse Koch, la esposa del comandante de este campo de concentración. Ilse era conocida como La perra de Buchenwald por su crueldad con los prisioneros, así como por su promiscuidad con los guardias del campo. Poseía una colección de piel humana tatuada. Una de sus piezas más apreciadas era una lámpara, regalo de cumpleaños de su marido, que había sido fabricada con piel y huesos humanos.

armas

Espero que les halla resultado interesante


verad oculta

13 comentarios - Los medicos del Infierno: Experimentos Nazis

@locopepe1 -3
Para empezar no te lo recomiendo porque te lo van a denunciar por GORE (lamentablemente )

Es muy verdad todo lo que dice en el post... y lamentable que al mismo tiempo que estos tripos sin cabeza (Sobre todo Mengele) hacian experimentos absurdos, ya 100 años atras gente como "Mendel" habia planteado como se heredaban los caracteres y la teoria de Dawin habia sacado el concepto de raza como posibilidad para los humanos.
Pensar en la aplicacion de cambios en vida al mejor estilo Lamarkiano.

Trataban de entender la base de la herencia y de las patologias moleculares al tiempo que el ADN ya hace tiempo que habia sido identificado como el componente escencial para esto (se ailo a fines del 1800 y para 1940 ya se habian hecho los experimentos de Chargaff y, Avery,McCartney, etc)

Nunca entendi como los Nazis eran tan avanzados en tecnologia mientras que eran tan retrasados en medicina que los llevaba a hacer estas locuras.

Por ultimo.... todos vinieron a infectar sudamerica y murieron lo mas pancho en sus casas de Bariloche, Misiones o como el caso de Mengele en Brasil
@tomoe010125 -1
hasta que extremo el ser humano puede llegar tanta gente asesinada por la influencia de ese tipo hitler la verdad que todos estaban locos en esa epoca que dificil fue la vida gracias a dios que vivo en esta epoca da pesar lo que ocurrio asi que debemos valorar el don de la vida que nos da dios
@morochongo27
tomoe010125 dijo:hasta que extremo el ser humano puede llegar tanta gente asesinada por la influencia de ese tipo hitler la verdad que todos estaban locos en esa epoca que dificil fue la vida gracias a dios que vivo en esta epoca da pesar lo que ocurrio asi que debemos valorar el don de la vida que nos da dios
@hulk36
Que buena info, a pesar de lo que digan, las atrocidades que cometieron estos ... trato de encontrar un adjetivo y no lo encuentro, solo se me ocurre "Monstruos". fueron con el unico fin de justificar sus posiciones frente a su jefe. Ojo no fueron los unicos. buen post, te felicito
@gerar555
es verdad con unos mounstros, pero hoy en dia tenemos unos peores, como en el caso de eeuu que lanzo dos bombas nucleares sobre hiroshima y nagasaki; invade un pais de los mas ricos en reserva se petroleo;nos espia; se dan el lujo de decir ENVIARESMOS UN AVION ESPIA a japon para ver que ocurre con la planta nuclear en fukushima; nos bloqueaban durante el mandato de peron pk peron apoyaba a alemania, cuando lo unico que le importaba a peron era lo que los aliados se repartieron finalizada la guerra ( cientificos nazis ); somos un continente no saludable para europa pk nos envian las fabricas contaminantes que ellos no quieren instalar en su pais y todo quedo ahi.
@martin_13
Gracias x la info, estos fueron los padres de la generacion del 76 que tuvo argentina... Etapas de la historia en donde no se que mierda les pasó x la cabeza...
@harpv -1
Los medicos del Infierno: Experimentos Nazis
quien no le hace caso al tío sam
@MJFRANZUA
Gracias por la info! No puede ser que hallan hecho esa atrocidad +10