Trayendo de vuelta a las bestias prehistóricas de Europa

Trayendo de vuelta a las bestias prehistóricas de Europa

Trayendo de vuelta a las bestias prehistóricas de Europa

ntentar recuperar los habitats salvajes de Norteamérica estaría bien, pero Europa podría ser un mejor candidato, gracias a los parientes vivos de esta megafauna extinta.

El pleistoceno supuso el apogeo de la megafauna, un lapso de tiempo geológico en el que los grandes mamíferos como los mamúts, los tigres de dientes de sable, los rinocerontes lanudos y los perezosos terrestres gigantes recorrían los continentes. Esta época duró más de un millón de años durante los cuales los glaciares ocupaban buena parte de la superficie del planeta, estirándose y retrocediendo a lo largo de vastas extensiones. Acercándose al inico del fin del Pleistoceno, hace unos 50.000 años, buena parte de la megauna desapareció en sincronía con la expansión del humano moderno. Esta pérdida dejó al Holoceno, la era geológica actual (que empezó hace unos 11.000 años) con una megafauna muy empobrecida. Especies como el mastodonde americano, el lobo gigante y el ciervo gigante hace tiempo que se fueron, pero algunas especies, o al menos sus parientes cercanos, sobreviven en el presente, dando esperanzas a los científicos sobre la posibilidad de recrear la megafauna tipo Pleistoceno y sus ecosistemas.

Hace unos pocos años, un grupo de científicos concibió un plan de “recuperación del mundo salvaje” (o “re-wilding” en inglés) destinado a restaurar los ecosistemas pleistocénicos de América del norte. El propósito: restaurar los procesos ecológicos perdidos y el potencial evolutivo, así como crear un refugio seguro para la megafuna que sobrevive a duras penas en zonas en conflicto, inestables, o regiones densamente pobladas en otros lugares del mundo. Desde entonces, buena parte de la discusión sobre este plan se centraba en Norte América. Mientras que otros candidatos para este “re-wilding” fueron dados de lado, aunque en Siberia se están haciendo grandes esfuerzos para preservar y entender las praderías pleistocénicas en las latitudes del norte, y existen también otras iniciativas similares en Europa, el continente que podría representar la promesa más grande de traer al Pleistoceno de vuelta a la vida.

En muchos aspectos, Europa es un candidato más obvio que Norte América para la recuperación del mundo salvaje del Pleistoceno. La razón: una gran porción de la especies perdidas en América no tienen ningún pariente cercano. Europa también ha sufrido su buena dosis de extinciones, incluyendo al felino cimitarra, al oso de las cabernas, al mamut lanudo, al rinoceronte de las estepas y al ciervo gigante, pero muchas de las especies perdidas en Europa aún sobreviven, o tienen parientes domésticos salvajes en otras partes del mundo. Europa tiene una ventaja histórica: la desparición de su megafuna sucedió, en gran medida, más recientemente que en Norte América, y muchas especies persistieron hasta bien entrado el Holoceno.

Europa ya ha conseguido algunos éxitos reintroduciendo especies previamente extintas en la zona. El bisonte europeo, que se extinguió en el hábitat salvaje a principios del siglo XX, ha sido recuperado en poblaciones dispersas a lo largo de Europa del este. Pequeñas poblaciones de buey almizclero que vivían en los climas fríos de Europa hasta el último periodo glaciar, han sido reintroducidos con éxito en las montañas de Escandinavia. El gamo, el pariente más cercano al extinto ciervo gigante, sobrevivió marginalmente en el Holoceno europeo, pero persistió en Asia Menor. Tras varios milenios de reintroducciones, el animal prospera a día de hoy en la mayoría de los países europeos. La exitosa recuperación de estas especies es un buen presagio de cara a futuros proyectos a una escala más grande.

Pero las iniciativas de recuperación de fauna en Europa deberían incluir también una revigorización de las poblaciones de megafauna ya existente allí pero que han sufrido restricciones muy severas. Entre ellas: el lobo, el oso pardo, el lince y el alce. Los científicos deberían también considerar la reintroducción de otas 11 especies adicionales de megafauna: el león asiático, el leopardo, la hiena manchada, el cuón, el caballo y las reses salvajes, el asno y el elefante asiático, el hipopótamo. el búfalo de agua y el rinoceronte peludo.

Los primeros en volver deberían ser los deprededadores, como los leones. Las extintas subespecies de grandes felinos espeleos (que vivían en cuevas) estuvieron una vez muy extendidas por Europa, hasta el final del último período glaciar. Los leones asiáticos son un candidato obvio para cubrir este vacío de depredadores felinos; en realidad florecían en los Balcanes, no más al norte de Hungría, hace tan solo unos pocos miles de años, pero a causa de la sobrecaza ahora viven solo en unas limitadas areas forestales de la India. Otros depredadores a considerar son el leopardo y la hiena manchada, que junto al cuón (también conocido como perro salvaje asiático) estuvieron ampliamente extendidas por Europa durante el Pleistoceno tardío, y que podrían transplantarse desde Asia y África.

También debe haber animales que pasten para servir tanto como presa como para rellenar el vacío ecológico dejado por los hervíboros extintos. Los caballos y las reses (vacunas) salvajes florecieron en el Pleistoceno tardío y en el Holoceno en Europa, pero se exinguieron en la naturaleza durante los últimos 400 años a causa de la reducción de sus hábitats. Ambas especies aún existen en el continente en formas domesticadas y asilvestradas (antiguos animales domésticos que escaparon a la naturaleza), y ya hay varios proyectos locales en marcha para tratar de reintroducirlos. El asno salvaje asiático podría introducirse en las regiones más secas de Europa como pariente cercano del desaparecido asno salvaje europeo, que prosperó hasta bien entrado el Holoceno, y que probablemente sobrevivió en España hasta el año 1540 D.C.

Otros mamíferos grandes podrían actuar como suplentes de sus parientes cercanos extintos, tales como el elefante asiático por el elefante de colmillo recto, que prosperó en climas fríos y templados en el viejo continente durante el Pleistoceno tardío. El elefante asiático podría vivir bien en Europa, porque no es una especie exclusiva de los trópicos, y de hecho, durante el comienzo del Holoceno estaba ampliamente extendido por las zonas templadas de China.

Y no nos olvidemos de la megafauna amante del agua como el hipopótamo moderno (que vivió en climas templados en Europa durante el Pleistoceno tardío) y el búfalo de agua asiático, que podrían servir como sustituos de sus extintos primos europeos. Finalmente está el rinoceronte de Sumatra (o peludo) que, si logra salvarse del peligro de extinción que sufre en el sudeste de Asia, tal vez podría sustituir al extinto rinoceronte de Merck, una especie emparentada, habitante de bosques templados, que se extinguió durante la última glaciación.

Fuente:
http://www.maikelnai.es/?p=587

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Tags: ciencia

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