¿Amigos o enemigos?



Todos tenemos amigos, o al menos eso pensamos; entre ellos, siempre hay algun@ que es el mejor o la mejor amiga; también es cierto que muchos nos han traicionado o simplemente dejaron de ser la persona con la que alguna vez compartimos buenos momentos.


Dicen que un buen amigo es una bendición. Hay quienes no creen en el valor de la amistad, incluso hay quienes aseguran que los amigos se cuentan con los dedos de una mano. Lo que es verdad, es que todos en algún momento hemos creído tener un mejor amig@, al que le hemos confiado nuestros temores, secretos y más.

En términos generales, un amigo es fiel, leal, te sabe escuchar y aconsejar; tienen empatía y, lo más importante, es que en ningún momento busca sacar provecho de ti, mucho menos hacerte daño.

A un buen amigo lo puedes conocer en la escuela, la universidad, con tus vecinos, en la calle, donde sea; lo que todo llegamos a pensar es que la amistad será para siempre, pero no siempre es así.

Con los amigos podemos hacer casi todo. Recuerdo que entre amigos cambiábamos tazos, jugábamos la cascarita, me hacían burla cuando me acercaba a la niña que me gustaba; pasado el tiempo, dejamos las tardes soleadas de vacaciones y de andar en bici, por unas cervezas; lo importante es saber que hasta en los peores momentos, se puede tener su consejo y apoyo.

Cuando un amigo te lastima

Cuando estamos con los amigos, somos “nosotros”, bromeamos, reímos; estar con ellos es como vivir en otro mundo y lo menos que te puedes esperar es la traición.

¿Te han lastimado?, ¿te han traicionado? Seguramente no te has librado de que alguno al que considerabas tu best friend, tu carnal, tu brother, te haga una “mala jugada”; lo peor, es que tu confianza es herida y no dejas de preguntarte el porqué.

Hay quienes después de la traición dejan de creer en la amistad. Aquí algunos casos:

“Tenía una amiga, teníamos tres años de conocernos, estuvimos toda la prepa juntas; con ella me puse mi primera borrachera, salí a antros, vivimos juntas un momento muy importante que fue entrar a la carrera y estábamos en la misma escuela, sabia todo de mí y yo de ella, éramos inseparables. Un día empezó a tener novio y nuestra amistad acabó porque a su novio no le caía bien el mío; empezaron los problemas. Un día mal interpretó y me acusó de andar contando sus cosas; me dejó de hablar y me dijo muchísimas cosas que me lastimaron. Después de un año de no hablarme, me buscó y me pidió una disculpa; quería que volviéramos a ser amigas pero lo que más me enojó fue que lo hizo vía e-mail. Decidí no responderle, soy de la idea de que hay que cerrar ciclos y cuando se rompe una amistad se rompe y ya es muy difícil volver a confiar”, cuenta Ivette García de 22 años.

Javier Hernández, 19 años: “Pasaba todas mis tardes con mis mejores amigos, compartía todo con ellos hasta que uno comenzó con chismes; empezaron las peleas; me agarré a golpes con el que creía mi mejor amigo, lo que más me duele es que éramos amigos desde la primaria; hoy les guardo mucho rencor por haberme dicho cosas, pero sobre todo por creerlas”.

“El tiempo me alejó de mis mejores amigas, nos cambiamos de escuelas, ya estábamos muy ocupada, pero no importó, nos seguimos queriendo igual; lo malo es que no quería darme la oportunidad de conocer nuevas amistades, hasta que encontré a mi nueva mejor amiga en la facultad; he aprendido mucho de lo que en verdad significa la amistad”, Roxana Fernández, estudiante de Administración de Empresas.

La amistad con el tiempo



Dicen que una buena amistad es para siempre y, tal vez, ahora sea difícil decirlo y ver quiénes continuarán siendo nuestros amigos hasta la muerte, pero recuerda que para fomentar esa amistad eterna, la comunicación, la confianza y el respeto son fundamentales.

¿Crees en la amistad o has dejado de creer?