17-Diciembre - Dial del Contador Publico


Hace quinientos dieciséis años, en 1489, antes de que se descubriera América, un eminente matemático escribió el libro Suma de aritmética, geometría, proporción y proporcionalidad, en donde describe el método de la partida doble, por lo que crea, realmente, la base de lo que hoy se conoce como Contabilidad.

Luca Pacioli había nacido en la región de la Toscana, en la actual Italia, en 1445, y el mencionado libro se imprime, por primera vez, en 1494.

Desde ese tiempo, Luca Pacioli había escrito que quien se dedicara al comercio y quisiera hacerlo bien, necesitaba tres cosas básicas: el dinero, saber hacer bien las cuentas y con gran rapidez registrar y anotar todos los negocios de manera ordenada.

Por lo anterior, Luca Pacioli es considerado el primer contador. Un contador es, precisamente, un amante del orden que, por ello mismo, ha creado su normatividad básica, con el objeto de imponerse así mismo un método, una regulación, que contribuya a la mejor comprensión y manejo de los recursos que se le encomiendan.

Así, han nacido el Código de Ética, los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados y los Procedimientos y Normas de Auditoría, entre otras regulaciones, que contribuyen a establecer la confianza en el trabajo del contador público y a valorarlo.

De sus propias regulaciones, los contadores públicos diseñan metodologías para estructurar y evaluar la información financiera, así como instrumentos contables y administrativos para la dirección, operación y control de las empresas públicas y privadas.

El deseo de actualización y superación profesional dio origen a la Norma de Educación Profesional Continua, y a la obligatoriedad de su cumplimiento.

La búsqueda de la calidad llevó al nacimiento del proceso de Certificación, reconocido ya a nivel internacional y que ha dado la pauta para que la Contaduría Pública sea la primera profesión de nuestro país en homologarse con Canadá y Estados Unidos en educación, experiencia y examen, aludiendo con este último término al Examen Uniforme de Certificación del Instituto Mexicano de Contadores Públicos.

¿Cuándo buscar los servicios de un contador público? Cuando se necesite llevar, ordenadamente, la contabilidad de una tienda o de una industria, o cuando se quiera pagar con precisión y oportunidad los impuestos de una persona o de una compañía; pero también si se requiere de un especialista financiero o de un experto de control.

Y si se necesita a un consultor para una empresa, o de alguien que analice y evalúe el cumplimiento de las normas legales y administrativas de una corporación, o de quien revise y sugiera mejoras en el funcionamiento de los sistemas operativos, administrativos, financieros y de información de una organización, o de quien le dé una opinión técnica sobre sus métodos de trabajo y la razonabilidad de sus estados financieros. En cualquiera de los diferentes aspectos que comprenden los negocios, se puede contar con el asesoramiento de un contador público.

Por su trabajo, por sus conocimientos, por su análisis, por su información, por su precisión, por su confianza, por sus consejos; porque las empresas, las industrias, las organizaciones no podrían funcionar como tales, sin los contadores públicos.
A él y a un grupo de profesionistas, discípulos y seguidores suyos, que nos legaron la comprensión, el interés y el amor por nuestra profesión, les brindamos nuestro agradecimiento. Su legado perdura en nosotros: Pasión por la ética y la técnica contable, convencimiento de que la organización gremial existe para beneficio, ante todo, de la sociedad misma.

El trabajo y las bases dejadas por nuestro maestro crearon los fuertes cimientos de nuestro Instituto y de sus colegios federados.

Por el apego a la ética profesional, por la responsabilidad de capacitarse y actualizarse, por su profesionalismo, por su voluntad de servir a la sociedad, por amar y dignificar a la profesión.

¡Felicidades, Contadores Públicos!