15 años, una pierna menos y dos sueños mas...
Es un héroe este niño: encarna los valores de todo aquello que debiéramos desear. A los diez años, le amputaron una pierna y, a los quince, ansía llegar a los escenarios del mundo del deporte para discapacitados. Integrante de la Selección Argentina de fútbol para amputados y deportista de élite en esquí. Conocelo, aprendé de él y, si podés, ayudalo a concretar su anhelos.

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Hay dos características intrínsecas para los héroes: el viaje y la calamidad. No hay héroe que no haya debido hacer un viaje para convertirse en tal y no hay héroe que no haya sufrido indecibles padecimientos para asumir tal categoría.

No es fácil ser héroe; si lo fuera, habría muchos, porque los héroes no nacen, sino que se hacen, si, en un momento determinado, se muestran decididos a conquistar el mundo.


Ahí lo tenemos a Teseo, quien –niño aún y príncipe– supo que ocasionaría la muerte de Egeo, su padre y, como si fuese posible torcer el destino, aceptó el ostracismo y creció lejos, pobre, solo y sin linaje. Ya adolescente, emprendió su viaje de héroe y ni aún desembarcando en Atenas lleno de gloria y leyenda, escapó a la tragedia familiar. Teseo no nació héroe: más bien, se montó encima de su desventura para que todo su pueblo lo viera desde lo más alto.

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Aquí lo tenemos a Augusto Alonso.

El también se ha visto obligado a asumir su condición de héroe y vive acá, a la vuelta de la esquina.

Un mal día, a los diez años, el niño comenzó a sentir dolores en su rodilla, cada vez más fuertes. “Osteosarcoma”, dijeron los médicos, cáncer devorándole el hueso. Le amputaron la pierna derecha, a la altura del muslo, con una precisión que duele en la memoria.

A partir de ese momento, desde un lugar más incómodo, Augusto empezó a brillar. Aceptó su condición, inició su viaje y de esto charlaremos con nuestro héroe a continuación.

Tombino y gallina

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Tiene dos problemas realmente serios, el vago: es tombino y gallina. Lo demás, bueno, lo demás es charlable y acá lo probaremos. Augusto Alonso vive con sus padres –Beatriz y Marcelo– y sus cinco hermanos: Micaela (18), Antonio (13), Francisco (11), Alvaro (9) y Marcelo (7). La suya es una de esas familias de clase media, que nada necesita, pero que de nada presume.

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- No tengo problemas en hablar de lo que me pasó. Y si algún chico está en la mismo que yo, me ofrezco para hablar con él o enseñarle a esquiar o jugar al fútbol, dice el muchacho, mientras comemos galletas y tomamos un jugo. Y eso que no le gusta hablar mucho.

Ya sin su pierna derecha, Augusto debió ¬–naturalmente– cambiar de vida; de hecho aprendió a patear con la gamba izquierda, cuando siempre había sido derecho. Y también aprendió a correr con muletas: “doy dos saltos con la pierna y después me apoyo en las muletas”.

En 2006, gracias al constante apoyo del hospital Notti y de Fundavita, conoció el esquí: “La fundación Niños y Cáncer de Chile lo invitó a Portillo y empezó a esquiar, gracias a las lecciones de militares chilenos”, explica su papá.

A partir de la temporada 2009, gracias a la gente de Las Leñas, Augusto pasa sus vacaciones de invierno y todos los fines de semana de la temporada practicando slalom y slalom gigante en las pistas de expertos (“pero quiero meterme en todo”, aclara).


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Ahora necesito juntar puntos en competencias internacionales para clasificar para los Paraolímpicos del 2014, en Rusia.

Aquí viene la parte de la ayuda: Augusto ya tiene equipos, instructores y entrenamientos en Mendoza, pero necesita viajar a competencias internacionales, por caso, en diciembre hay una en diciembre en Estados Unidos y en enero otra, en Italia.


15 años, una pierna menos y dos sueños mas...

¿Cómo hace? Pues bien, si tienen ideas al respecto, llámenlo al (0261)4239773 o a su celular: (0261)153614684.

No todo es esquí en su vida deportiva. A la par, una vez al mes viaja a Entre Ríos, donde entrena con la Selección Argentina de Fútbol para amputados, pues, del 16 al 20 de octubre se desarrollará allí el “Campeonato Mundial de Fútbol para Amputados”(click para mas info), con 14 países participantes, entre ellos, Brasil, Inglaterra, Sierra Leona, Ghana, Francia, Rusia y El Salvador. Augusto es delantero, veloz y goleador: un pequeño pájaro Caniggia.

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Los límites sospechados

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Augusto es conciente de que empezó a brillar cuando se quedó sin una pierna. Ahora, es un chico distinto a la normalidad de los niños de su edad, pero no lo es porque le falte una gamba, sino porque se superó a sí mismo más allá de los límites sospechados.

Es un héroe y un héroe nuestro. Sus glorias nos pertenecen y también sus sueños. Si él no consigue viajar y competir para llegar a los supremos Paraolímpicos del 2014 en Rusia, seremos nosotros los que fracasemos con él.

No es éste un caso fácil, porque la ayuda debiera extenderse en el tiempo, tal vez a través de organismos y empresas provinciales, nacionales e internacionales. ¿Cómo se logra tal ayuda? Augusto y su familia y nosotros no lo sabemos, pero sabemos sus números de teléfono.

Seguramente, Marco Polo, antes de dar la vuelta la mundo, debió resolver primero cómo llegar desde la cama donde soñaba, hasta la esquina de su casa.

Augusto es aquel que “infunde o merece gran respeto y veneración por su majestad y excelencia”. Y Augusto somos todos, si logramos estar a la altura de las circunstancias y hacer que le crezcan alas.