Qué efectos tiene el tabaco sobre la salud?

Dejarlo mejora la circulación, los sentidos y reduce el riesgo de sufrir un infarto o cáncer


Si bien es cierto que “de algo hay que morir”, también es verdad que algunas enfermedades atacan de forma imprevisible y que otras, como las causadas por el tabaco, se pueden prevenir.

Sabemos que los cigarrillos son el único producto de venta legal que mata si se usa siguiendo las instrucciones del fabricante. Eso sí, no caeremos fulminados a la primera calada sino que el proceso se gestará poco a poco, pudiendo dar lugar a distintas enfermedades.

El tabaco, recuerda la OMS, es un factor de riesgo de seis de las ocho causas de muerte más habituales del mundo, entre las que están cánceres como el de pulmón, la enfermedad cerebrovascular o el derrame cerebral. Sólo en España, fumar acaba con la vida de más de 50.000 personas al año y es la principal causa prevenible de muerte.

Pero aunque los efectos nocivos sobre la salud son evidentes, la sensación de “encontrarse bien” puede ser uno de los motivos que disuada al fumador de dejar este hábito. Otro, el gran poder adictivo del tabaco, comparable al de drogas ilegales como la cocaína y la heroína. Desde las sociedades médicas, en realidad, ya no se habla de tabaquismo en términos de hábito, sino de “enfermedad crónica y adictiva”.
Los beneficios de dejarlo llegan pronto
Sin embargo, los efectos negativos sobre la salud se empiezan a combatir desde el mismo momento en que se abandona el tabaco. ¿Lo más inmediato? En las primeras horas se recupera la presión sanguínea y el pulso cardiaco normal. Una prueba de ello: al mejorar la circulación sube la temperatura en manos y pies.

En las primeras horas se puede recuperar la presión sanguínea y el pulso cardiaco normal
En pocos días, el ex fumador recupera capacidades de percepción atrofiadas, como los sentidos del gusto y el del olfato y, además, empieza a respirar mejor. Otros beneficios los notará en su piel. El tabaco la envejece mientras que dejarlo, la vuelve a oxigenar.

Pero algo importante es que tras ocho horas sin tabaco se normalizan los niveles de oxígeno en sangre y desde ese mismo momento empieza a disminuir el riesgo de sufrir un ataque cardiaco. Si se abandona el tabaco a tiempo, al cabo de 10 o 15 años un ex fumador de edad media tiene los mismos riesgos de sufrir un infarto que un no fumador. Con los años, también, disminuye el riesgo de sufrir un cáncer asociado al tabaco.

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