Guido Boggiani

Fotos de Nativos


Nacido en septiembre de 1861 en Italia, cursó en la Academia di Brera, en Milán, y fue discípulo de Filippo Carcano, convirtiéndose en un destacado pintor.
En 1887, a los 26 años de edad, viajó a Argentina y desde ahí fue al Paraguay, llevado por su interés en comerciar pieles pero pronto dejó de lado aquella idea y comenzó a explorar la región del Gran Chaco.
En 1893 regresó a Italia llevando consigo una colección de interés antropológico sobre las culturas indígenas y publicó libros referidos a su experiencia.
Tres años después decidió regresar al Paraguay, no sin antes estudiar antropología, etnografía y lingüística. Esta vez vino provisto de una cámara fotográfica, trípode y todos los elementos para el revelado de las placas de vidrio. Su obra fotográfica abarca de 1896 a 1901.
Con la minuciosidad del investigador, llevaba un cuaderno con anotaciones sobre cada una de las placas y de sus experiencias.
En una de las páginas, en agosto de 1897, dice: "Terminé ayer tarde el revelado de las placas fotográficas. El resultado fue mejor de lo esperado. Ninguna pérdida: el 80%, esplén-didas, otras buenas, poquísimas medianas. Por lo general han dado buen resultado las tomadas con pose rápida o instantáneas al sol y con diafragma muy abierto.... Por un probable descuido mío o por falta de comodidad, he estropeado algunas placas. Las puse a secar sobre el caballete demasiado juntas las unas de las otras y dejando cerradas las ventanas por temor que el polvo que levantaba el viento las ensuciara; le faltó el aire necesario para un rápido secado y la gelatina, por causa de la prolongada humedad, quedó completamente puntillada...".
Boggiani también enviaba algunas de sus fotos a la Sociedad Fotográfica Argentina de Aficionados (SFAA), la que en 1904 publicó una serie de retratos. También fueron publicadas por el Museo de Antropología de La Plata.
El criterio utilizado para la exposición ha sido realizar las copias de los negativos "sin retoques en las partes dañadas, sin recortes, etc., con la finalidad de que se vea claramente el estado actual y se compruebe la intención inicial del autor". Sin dudas, la restauración, en estos casos, sería inaceptable porque introduce elementos modernos ajenos a la obra.
Otro de los aspectos que destacan sus biógrafos es que "los personajes vestidos es difícil apreciar si no fueron vestidos intenciona-lmente por Boggiani por razones de autocensura, la publicación podía haber tropezado con los prejuicios morales de la época".
Fric, el antropólogo checo que salvó el trabajo del italiano, también ha relatado sus experiencias como fotógrafo, lo que nos permite conocer algunas de las circunstancias que, con certeza, debió pasar Boggiani. Dice: "...preparo el aparato en un lugar adecuado pero después me tengo que dirigir hacia el grupo de indígenas para ubicarlos correctamente, evitando que uno esté demasiado cerca, el otro demasiado lejos, el tercero de espaldas... Cuando lo logro, vuelvo a la máquina y todos me siguen para ver qué es lo que voy a hacer. Si logro convencerlos que se queden donde están sin moverse, sus rostros adquieren una expresión tan tensa y reacia, reflejando una mezcla de asombro y de miedo a la máquina montada sobre patas de garza... que finalmente, una fotografía verdade-ramente fiel y no distorsionada es algo único..."
Guido, sin embargo, ha obtenido expresiones y actitudes naturales y propias de aquellas culturas, tal vez por haberse ganado la confianza de los indios.
Curiosamente, sin embargo, habría sido el propio acto de fotografiar lo que le condujo a la muerte. Se lo vio por última vez el 24 de Octubre de 1901, junto a su peón Félix Gavilán, cuando salió desde Asunción hacia el Gran Chaco. Al no tenerse noticias de él, se organizó una expedición que encontró su cadáver y el de su peón, con la cabeza separada del cuerpo y los cráneos astillados.
"Había algo extraño en todo esto porque Boggiani había vivido anteriormente, durante años, casi en relaciones familiares con los Chamacocos" dicen sus biógrafos, y "da la impresión que los indígenas asesinaron por miedo, por paradógico que resulte, al hombre blanco que los quería, pero que toleraron entre sí durante demasiado tiempo, por temor a sus brujerías que " habían causado ya la muerte de mucha gente ".
Lo cierto es que "le cortaron la cabeza para que su alma no se pudiera reunir con el espíritu de su cuerpo y hacer daño aún después de su muerte. Por las mismas razones destruyeron y enterraron sus enseres de brujo: la jeringa para inyectar, una goma de borrar, un tubo de permanganato, la máquina fotográfica con su soporte y las placas de vidrio".
Los indios creían que "la pérdida o el robo del alma es una tragedia irremediable, una amenaza directa para la salud y la vida".
Su obra pudo ser salvada gracias al explorador y botánico checo Alberto Vojtech Fric (1882-1944), que llegó al Paraguay pocos años después y pudo recuperar todas sus pertenencias. En agradecimiento, Olivier, hermano de Guido, le obsequió los negativos y otros documentos, lo que explica que fueran a parar a la República Checa.

http://www.fotomundo.com/index.php?y=notas2&id=769

GALERIA

fotografia

chaco

boggiani

Fotos de Nativos

fotografia

chaco

boggiani

Fotos de Nativos

fotografia