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Harry Potter y Las reliquias de la Muerte Capitulo 10

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Capitulo 2: Aqui
Capitulo 3: Aqui
Capitulo 4: Aqui
Capitulo 5: Aqui
Capitulo 6: Aqui
Capitulo 7: Aqui
Capitulo 8: Aqui
Capitulo 9: Aqui

Seguimos...


Capítulo 10: La historia de Kreacher


Harry se despertó temprano a la mañana siguiente, envuelto en un saco de
dormir sobre el suelo del salón de dibujo. Un resquicio de cielo era visible
entre las pesadas cortinas. Era de un frío y claro azul como de tinta aguada,
en algún punto entre la noche y el amanecer, y todo estaba en silencio a
excepción de las respiraciones lentas y profundas de Ron y Hermione.
Harry echó un vistazo a las oscuras y largas siluetas tendidas en el suelo
junto a él. Ron había tenido un detalle de galantería y había insistido en que
Hermione durmiera sobre los cojines del sillón, por lo que su silueta
destacaba por encima de la de el, con el brazo encorvado hacia el suelo y
los dedos a pocas pulgadas de los de Ron. Harry se preguntó si se habrían
quedado dormidos con las manos entrelazadas. Esa idea le hizo sentir
extrañamente solitario.
Miro hacia arriba al ensombrecido techo, al candelabro lleno de telarañas.
Menos de veinticuatro horas antes, había estado de pie a la luz del sol a la
entrada de la carpa, esperando a los invitados de la boda para guiarlos a sus
asientos. Parecía que desde entonces hubiera pasado toda una vida. ¿Qué
pasaría ahora? Acostado en el suelo pensó en los Horrocruxes, en la
intimidante y compleja misión que Dumbledore le había dejado…
Dumbledore…
La pena que lo había abrumado desde la muerte de Dumbledore se sentía
diferente ahora. Las acusaciones que había oído hacer a Muriel en la boda
parecían haber anidado en su cerebro como algo enfermizo, contaminando
los recuerdos que tenía del mago al que había idolatrado. ¿Podía
Dumbledore haber dejado que sucedieran esas cosas? ¿Podía haber sido
como Dudley, y haberse quedado tan contento presenciando tal negligencia
y abuso mientras no le afectara a él? ¿Podía haber dado la espalda a su
hermana a la que mantenían encarcelada y oculta?
Harry pensó en el Valle de Godric, en las tumbas que había allí y que
Dumbledore nunca había mencionado; pensó en los misteriosos objetos
dejados sin explicación en el testamento de Dumbledore, y allí en la
oscuridad le invadió el resentimiento. ¿Por qué Dumbledore no se lo había
contado? ¿Por qué no se lo había explicado? ¿De verdad Dumbledore se
había preocupado por Harry? ¿O Harry no había sido para él más que un
instrumento a ser perfeccionado y afinado, pero sin fiarse de él, sin nunca
confiar en él?
Harry no podía soportar yacer allí sin nada más que amargos pensamientos
por compañía. Desesperado por hacer algo, por conseguir una distracción,
se deslizó fuera del saco de dormir, cogió su varita, y se arrastró fuera de la
habitación. En el descansillo susurró, “lumos”, y comenzó a subir las
escaleras a la luz de la varita.
En el segundo descansillo se hallaba el dormitorio en el que él y Ron
habían dormido la última vez que habían estado allí; miró dentro de la
habitación. Las puertas del armario estaban abiertas y la ropa de cama
había sido rasgada. Harry recordó la pierna de troll derribada en el piso de
abajo. Alguien había registrado la casa después de que la Orden se hubiera
ido. ¿Snape? ¿O tal vez Mundungus, que había hurtado bastantes cosas de
esta casa tanto antes como después de la muerte de Sirius? La mirada de
Harry vagó hacia el retrato que a veces contenía a Phineas Nigellus Black,
el tatara-tatarabuelo de Sirius, pero estaba vacío, mostrando solamente un
turbio telón de fondo. Evidentemente Phineas Nigellus estaba pasando la
noche en el estudio del Director en Hogwarts.
Harry continuó subiendo las escaleras hasta que llegó al último descansillo
donde solo había dos puertas. La que estaba frente a él llevaba una placa
con la inscripción Sirius. Harry nunca antes había entrado en el dormitorio
de su padrino. Abrió la puerta, sosteniendo la varita en alto para extender la
luz lo máximo posible. La habitación era espaciosa y en algún momento
debía haber sido elegante. Había una gran cama con una cabecera de
madera labrada, una alta ventana oscurecida por largas cortinas de
terciopelo y un candelabro densamente cubierto de polvo con restos de vela
todavía descansando en sus soportes, y cera sólida colgando que había
dejado regueros como escarcha. Una fina capa de polvo cubría los cuadros
de las paredes y la cabecera de la cama; una tela de araña se extendía entre
el candelabro y la parte de arriba del gran armario de madera, y al
adentrarse Harry en la habitación, oyó como se escurrían los ratones al
haberlos molestado.
El adolescente Sirius había empapelado las paredes con tantos carteles y
fotos que muy poco de las paredes de seda gris acerada era visible. Harry
solo podía asumir que los padres de Sirius no habían sido capaces de
eliminar el Encantamiento de Adherencia Permanente que los mantenía en
la pared porque estaba seguro que no debían haber apreciado el gusto en
decoración de su hijo mayor. Parecía que el único propósito de Sirius había
sido buscar la forma de fastidiar a sus padres. Había varios grandes
estandartes de Gryffindor, de un desvaído color rojo, colgados con el único
propósito de subrayar su diferencia frente el resto de la familia Slytherin.
Había varias fotos de motos muggle, y también (Harry tenía que admirar la
sangre fría de Sirius) varios carteles de chicas muggle en bikini. Podía
afirmar que eran muggles porque permanecían inmóviles en sus fotos, con
marchitas sonrisas y satinados ojos congelados en el papel. Esto
contrastaba con la única foto encantada que había sobre la pared que era
una foto de cuatro estudiantes de Hogwarts de pie unos junto a otros,
sonriendo a la cámara.
Con un sobresalto de placer, Harry reconoció a su padre, su alborotado
cabello negro peinado hacia atrás como el de Harry, y él también llevaba
gafas. Junto a él estaba Sirius, despreocupadamente apuesto, su rostro
ligeramente arrogante mucho más joven y feliz de lo que Harry le había
visto nunca en vida. A la derecha de Sirius, se hallaba Pettigrew, más de
una cabeza más bajo, regordete y con los ojos llorosos, sonrojado por el
placer de ser incluido en la más estupenda de las pandillas, con los muy
admirados rebeldes que James y Sirius habían sido. A la izquierda de James
estaba Lupin, aún entonces se veía le algo desarrapado, pero con el mismo
aire de deleitada sorpresa de encontrase a sí mismo querido y aceptado…
¿o tal vez era simplemente que Harry sabía como habían sido las cosas y
por eso podía verlo en el retrato? Trató de quitarlo de la pared; después de
todo, era suyo ahora, Sirius le había dejado todo, pero no pudo moverlo.
Sirius no había dejado nada al azar en su prevención por que sus padres
redecoraran la habitación.
Harry miro alrededor por el suelo. El cielo afuera se estaba aclarando. Un
rayo de luz reveló trozos de papel, libros, y pequeños objetos
desparramados sobre la alfombra. Evidentemente la habitación de Sirius
también había sido revisada, aunque su contenido parecía haber sido
juzgado en su mayor parte, aunque no enteramente, sin valor. Algunos de
los libros habían sido sacudidos tan rudamente como para arrancarles las
tapas y esparcirlas junto a varias páginas por el suelo.
Harry se agachó, levantó unos pocos trozos de papel, y los examinó.
Reconoció uno como parte de una vieja edición de Historia de la Magia, de
Bathilda Bagshot, y otro como perteneciente a un manual sobre el
mantenimiento de motos. El tercero estaba escrito a mano y arrugado. Lo
aliso.
Querido Canuto
¡Gracias, gracias, por el regalo de cumpleaños de Harry! Fue su preferido
de lejos. Apenas tiene un año y ya se eleva rápidamente sobre la escoba de
juguete, se le veía tan complacido consigo mismo. Te adjunto una
fotografía para que lo veas. Sabes que solo se eleva unos dos pies del piso
pero casi mata al gato y destrozó un jarrón horrible que Petunia me envío
por navidad (no me quejo de esto). Por supuesto que James creyó que había
sido muy gracioso, dice que va a ser un gran jugador de Quidditch, pero
tendremos que guardar todos los adornos y asegurarnos de no apartar los
ojos de él mientras está en ello.
Tuvimos un muy tranquilo té de cumpleaños, solo nosotros y la vieja
Bathilda que siempre fue muy dulce con nosotros y se le cae la baba con
Harry. Sentimos tanto que no pudieras venir, pero la Orden tiene que ser lo
primero, y de cualquier forma ¡Harry no es lo bastante mayor como saber
que es su cumpleaños! James se siente un poco frustrado por estar aquí
encerrado, trata de no demostrarlo pero yo puedo verlo… además
Dumbledore todavía tiene su Capa de Invisibilidad, así que no tiene
posibilidad de hacer ni una pequeña excursión. Si pudieras visitarnos, eso
le alegraría muchísimo .Gusano estuvo aquí el fin de semana pasado. Me
pareció que estaba triste, pero probablemente fuera por lo de los
McKinnons; lloré toda la noche cuando me enteré.
Bathilda nos visita casi todos lo días, es una viejecita fascinante que cuenta
historias de lo más fantásticas acerca de Dumbledore. ¡No estoy segura de
si a él le agradaría mucho si se enterara! De hecho, no se cuanto creerle,
porque parece increíble que Dumbledore
A Harry le pareció que las extremidades se le habían entumecido. Se quedó
inmóvil allí de pie, sosteniendo el milagroso papel entre los dedos
insensibles mientras dentro de él una especie de erupción silenciosa
emanaba alegría y pena que retumbaba en igual medida a través de sus
venas. Caminó tambaleándose hasta la cama, y se sentó.
Volvió a leer la carta, pero no pudo encontrarle otro significado que el que
ya le había encontrado la primera vez, y se vio reducido a mirar fijamente
la caligrafía en sí misma. Hacia las “g” igual que él. Buscó en la carta cada
una de ellas, y sintió cada una como una amistosa pequeña ola entrevista a
través de un velo. La carta era un tesoro increíble, prueba de que Lily
Potter había vivido, realmente vivido, que su cálida mano alguna vez se
había movido por este pergamino, trazando con tinta estas letras, estas
palabras, palabras que se referían a él, Harry, su hijo.
Limpiándose las lágrimas de los ojos con impaciencia, volvió a leer la carta
una vez más, esta vez concentrándose en el significado. Era como escuchar
una voz recordada a medias.
Habían tenido un gato… tal vez hubiera muerto, como sus padres en el
Valle de Godric… o si no tal vez hubiera huido cuando no quedo nadie que
lo alimentara… Sirius le había comprado su primera escoba… Sus padres
habían conocido a Bathilda Bagshort; ¿Los habría presentado Dumbledore?
Dumbledore todavía tiene su Capa de Invisibilidad… Había algo extraño
ahí…
Harry hizo una pausa ponderando las palabras de su madre. ¿Por qué
Dumbledore había tomado la Capa de Invisibilidad de James? Harry
recordaba claramente a su Director diciéndole años atrás, “No necesito una
capa para volverme invisible” ¿Acaso algún miembro de la Orden menos
talentoso la había necesitado y Dumbledore había actuado como enlace?
Harry continuó leyendo…
Gusano estuvo aquí… Pettigrew, el traidor, había parecido “triste” ¿lo
habría estado? ¿Habría sido consciente de que veía a James y a Lily con
vida por última vez?
Y finalmente Bathilda otra vez, que contaba historias increíbles acerca de
Dumbledore. Parece increíble que Dumbledore…
¿Qué Dumbledore qué? Pero había un gran número de cosas que podrían
parecer increíbles acerca de Dumbledore; que alguna vez hubiera recibido
bajas calificaciones en un Examen de Transfiguración, por ejemplo o que
se hubiera sentido inclinado a encantar de cabras como Aberforth…
Harry se levantó y examinó el suelo, tal vez el resto de la carta estuviera
por allí en alguna parte. Agarró papeles, tratándolos, en su avidez, con tan
poca consideración como el que los había examinado en primer lugar, abrió
cajones, sacudió libros, se puso de pie sobre una silla para pasar la mano
por encima del armario, y gateó debajo de la cama y del sillón.
Al final, yaciendo boca abajo sobre el piso, divisó lo que parecía un pedazo
de papel roto debajo del juego de cajones. Cuando lo tomó, resultó ser gran
parte de la fotografía que Lily había descrito en la carta. Un bebé de cabello
negro se elevaba rápidamente dentro y fuera de la fotografía en una
pequeña escoba, rugiendo de risa, y un par de piernas que debían
pertenecer a James lo perseguían. Harry se metió la fotografía en el bolsillo
junto con la carta de Lily y continuó buscando la segunda hoja.
No obstante, después de un cuarto de hora, se vio forzado a concluir que el
resto de la carta de su madre había desaparecido. ¿Sencillamente se había
perdido en los dieciséis años que habían pasado desde que había sido
escrita, o se la había llevado quienquiera que fuera que había registrado la
habitación? Harry volvió a leer la primera hoja nuevamente, esta vez
buscando pistas de que podría haber hecho que la segunda hoja fuera de
valor. Su escoba de juguete difícilmente pudiera ser considerada interesante
por los mortífagos… la única cosa potencialmente útil que podía ver en ella
era que contuviera posible información acerca de Dumbledore. Parece
increíble que Dumbledore… ¿Qué?
-¿Harry? ¿Harry? ¿Harry?
-¡Aquí estoy! –gritó-. ¿Qué pasa?
Hubo un estruendo de pisadas fuera de la puerta, y Hermione irrumpió en
la habitación.
-¡Nos despertamos y no sabíamos donde estabas! –dijo sin aliento-. Se dio
la vuelta y gritó sobre el hombro- ¡Ron! Lo encontré.
La voz fastidiada de Ron hizo eco en la distancia, varios pisos por debajo.
-¡Bien! ¡Dile de mi parte que es un imbécil!
-Harry por favor no desaparezcas de esa forma, ¡estábamos aterrados!
¿Para que subiste aquí ya que estamos? –Miró alrededor de la saqueada
habitación-. ¿Qué has estado haciendo?
-Mira lo que acabo de encontrar.
Le tendió la carta de su madre. Hermione la tomó y la leyó mientras Harry
la observaba. Cuando llegó al final de la página levantó la vista hacia él.
-Oh Harry…
-Y también encontré esto.
Le entregó la fotografía rasgada, y Hermione sonrió ante el bebé
elevándose que aparecía y desaparecía de la vista sobre la escoba de
juguete.
-He estado buscando el resto de la carta, -dijo Harry-, pero no está aquí.
Hermione miro a su alrededor.
-¿Tú has montado todo este lío, o ya estaba así cuando llegaste?
-Alguien estuvo registrando antes que yo, -dijo Harry.
-Eso me pareció. Cada habitación en la que he mirado de camino hacia
arriba había sido desordenada. ¿Que crees que pueden haber estado
buscando?
-Información acerca de la Orden, si fue Snape.
-Pero se podría pensar que ya tiene toda la que necesita. Quiero decir, él era
parte de la Orden, ¿verdad?
-Bueno entonces, -dijo Harry, ansioso por discutir su teoría-, ¿Podría ser
información acerca de Dumbledore? La segunda hoja de la carta, por
ejemplo. Ves esta Bathilda a la que mi madre menciona, ¿sabes quien es?
-¿Quién?
-Bathilda Bagshort, la autora de…
-Historia de la Magia, -dijo Hermione, mostrándose interesada-. ¿Así que
tus padres la conocían? Era una increíble historiadora mágica-
-Y aún está con vida, -dijo Harry-, y vive en el Valle de Godric. La tía de
Ron, Muriel habló de ella en la boda. También conocía a la familia de
Dumbledore. Sería muy interesante hablar con ella, ¿no es así? –Para el
gusto de Harry, había demasiado entendimiento en la sonrisa que Hermione
le dedicó. Recuperó la carta y la fotografía y las puso dentro del saquito
que tenía alrededor del cuello, para no tener que mirarla y ponerse en
evidencia.
-Entiendo porque te gustaría hablar con ella, acerca de tu madre y tu padre
y de Dumbledore también, -dijo Hermione-. Pero eso en realidad no nos
ayudará en nuestra búsqueda de los Horrocruxes, ¿verdad? –Harry no
respondió, y ella se apresuró a continuar-, Harry, sé que realmente deseas ir
al Valle de Godric, pero me asusta. Me asusta cuan fácilmente nos
encontraron esos mortífagos ayer. Solo hace que me sienta más segura que
nunca de que debemos evitar el lugar donde tus padres están enterrados,
estoy segura que están esperando a que lo visites.
-No es solo eso, -dijo Harry, aún evitando mirarla-, en la boda, Muriel dijo
cosas acerca de Dumbledore. Quiero saber la verdad…
Le contó a Hermione todo lo que Muriel le había dicho. Cuando hubo
terminado, Hermione dijo,
-Por supuesto, que puedo ver porque eso te trastornó, Harry…
-No estoy trastornado, -mintió-, Solo me gustaría saber si es cierto o no…
-Harry, ¿Realmente crees que obtendrás la verdad de una vieja mujer
maliciosa como Muriel, o de Rita Skeeter? ¿Cómo puedes creer en ellas?
¡Conociste a Dumbledore!
-Creí que le conocía, -murmuró.
-¡Pero sabes cuanta verdad había en todo lo que Rita escribió acerca de ti!
Doge está en lo cierto, ¿Cómo puedes dejar que esta gente empañen tus
recuerdos de Dumbledore?
El apartó la mirada, intentando no demostrar el resentimiento que sentía.
Allí estaba otra vez: Escoge en que creer. Quería la verdad. ¿Por qué estaba
todo el mundo tan determinado a que no la obtuviera?
-¿Te parece que bajemos a la cocina? –Sugirió Hermione después de una
pequeña pausa-. ¿A buscar algo de desayunar?
Accedió, pero de mala gana, y la siguió al descansillo y más allá vio la
segunda puerta que daba al rellano. Había profundas marcas de arañazos en
la pintura debajo de un pequeño letrero en el que no había reparado en la
oscuridad. Cruzó el rellano para leerlo. Era un pequeño letrero pomposo,
escrito con prolija letra manuscrita, el tipo de cosa que Percy Weasley
podría haber pegado en la puerta de su dormitorio.
No entrar
Sin el expreso permiso de
Regulus Arcturus Black
Harry se vio invadido por la excitación, pero no se dio cuenta enseguida del
porque. Volvió a leer el letrero. Hermione ya estaba un tramo de escaleras
por debajo de él.
-Hermione, -dijo, y se sorprendió de que su voz sonara tan calmada-.
Vuelve a subir aquí.
-¿Qué pasa?
-R.A.B. Creo que lo he encontrado.
Se oyó un jadeo, y luego Hermione que subía corriendo las escaleras.
-¿En la carta de tu madre? Pero no vi…
Harry negó con la cabeza, señalando al letrero de Regulus. Ella lo leyó,
luego cogió a Harry por el brazo, con tanta fuerza que este dio un respingo.
-¿El hermano de Sirius? –susurró.
-Era un mortífago, -dijo Harry-. Sirius me habló de él, se unió a ellos
cuando era verdaderamente joven y luego se arrepintió y trato de
abandonar… por lo que lo mataron.
-¡Eso encaja! –Jadeó Hermione-. ¡Si era un mortífago tenía acceso a
Voldemort, y si se sintió desencantado, entonces podría haber deseado la
caída de Voldemort!
Soltó a Harry, se inclinó sobre la barandilla, y gritó,
-¡Ron! ¡RON! ¡Sube, rápido!
Un minuto después apareció Ron resoplando, con la varita lista en la mano.
-¿Qué pasa? Si son voluminosas arañas otra vez quiero desayunar antes
de…
Frunció el ceño ante el letrero que Hermione estaba señalando
silenciosamente en la puerta de Regulus.
-¿Qué? Ese era el hermano de Sirius, ¿verdad? Regulus Arcturus…
Regulus… ¡R.A.B! El relicario… ¿Suponen que…?
-Averigüémoslo, -dijo Harry. Empujo la puerta; estaba cerrada. Hermione
apuntó el picaporte con la varita y dijo, -Alohomora. Se oyó un clic, y la
puerta se abrió.
Avanzaron juntos por el umbral, mirando alrededor. El dormitorio de
Regulus era ligeramente más pequeño que el de Sirius, aunque producía la
misma sensación de antigua grandeza. Mientras Sirius había intentado
exponer sus diferencias con el resto de la familia, Regulus se había
esforzado por enfatizar lo opuesto. Los colores de Slytherin, verde
esmeralda y plateado, estaban por todas partes, adornando la cama, las
paredes y las ventanas. El blasón de la familia Black estaba
cuidadosamente pintado sobre la cama, junto con su lema, TOUJOURS
PUR. Debajo había una colección de amarillentos recortes de periódico,
pegados todos juntos hasta formar un irregular colage. Hermione cruzó la
habitación para examinarlos.
-Son todos sobre Voldemort, -dijo-. Parece que Regulus ya lo admiraba
años antes de unirse a los mortífagos.
Una nube de polvo se alzó cuando se sentó sobre el cubrecama para leer los
recortes. Mientras tanto, Harry se fijó en otra fotografía: un equipo de
Quidditch de Hogwarts que sonreía y saludaba desde el marco. Se acercó y
pudo apreciar las serpientes en los blasones de sus pechos: Slytherins.
Reconoció inmediatamente a Regulus como el muchacho sentado en el
centro de la primera fila: Tenía el mismo cabello oscuro y se le veía
ligeramente altanero como su hermano, aunque era más pequeño, más
delgado, y bastante menos apuesto de lo que Sirius había sido.
-Jugaba de Buscador, -dijo Harry.
-¿Qué? –dijo Hermione vagamente; todavía estaba inmersa en el montón de
recortes acerca de Voldemort.
-Está sentado en el centro de la fila delantera, es el lugar reservado para el
Buscador… No importa, -dijo Harry, dándose cuenta que nadie le estaba
escuchando. Ron estaba sobre manos y rodillas, buscando debajo del
armario. Harry miró alrededor de la habitación buscando posibles lugares
que pudieran servir de escondrijos y se aproximó al escritorio. Una vez
más, alguien había registrado este lugar antes que ellos. El contenido de los
cajones había sido revuelto recientemente, el polvo había sido removido,
pero no había nada de valor allí: viejas plumas, textos caducos que
evidenciaban haber sido toscamente manoseados, un frasco de tinta
recientemente roto, el pegajoso remanente cubría el contenido del cajón.
-Hay una forma más fácil, -dijo Hermione, mientras Harry se limpiaba los
dedos sucios de tinta en los pantalones. Levantó la varita y dijo-, ¡Accio,
relicario!
Nada ocurrió. Ron, que había estado examinando los pliegues de las
desvaídas cortinas, pareció decepcionado.
-¿Entonces, eso es todo? ¿No está aquí?
-Oh, aún podría estar aquí, pero bajo encantamientos protectores, -dijo
Hermione-. Encantamientos para prevenir que sea convocado
mágicamente, tú sabes.
-Como el que Voldemort puso sobre el pedestal de piedra en la cueva, -dijo
Harry, recordando como había sido incapaz de convocar el falso relicario.
-¿Entonces, cómo se supone que lo encontraremos? -preguntó Ron.
-Buscando manualmente, -dijo Hermione.
-Buena idea, -dijo Ron, poniendo los ojos en blanco, y reanudando su
búsqueda en las cortinas.
Durante más de una hora, peinaron cada pulgada de la habitación, pero al
final, se vieron forzados a concluir que el relicario no estaba allí.
El sol había ascendido ya; su luz los deslumbraba aún a través de los sucios
ventanales.
-Aunque podría estar en otra parte de la casa, -dijo Hermione con un tono
animado mientras bajaban las escaleras. Mientras a Harry y Ron se les
veían más bien desalentados, parecía que ella se había vuelto mas resuelta-
Tanto si se las ingenió para destruirlo como si no, querría mantenerlo
oculto de Voldemort, ¿no es así? ¿Recuerdan todas esas cosas espantosas
de las que tuvimos que librarnos cuando estuvimos aquí la última vez? Ese
reloj que lanzaba rayos a todo el mundo y esas viejas túnicas que trataron
de estrangular a Ron; Regulus podría haberlos puesto allí para proteger el
escondrijo del relicario, aunque no nos dimos cuenta en ese… ese…
Harry y Ron la miraron. Estaba parada con un pie en el aire, con la mirada
perdida de alguien a quien le hubieran hecho un Encantamiento
Desmemorizador, hasta sus ojos estaban desenfocados.
-…en ese momento, -terminó la frase con un susurro.
-¿Te pasa algo? –Preguntó Ron
-Había un relicario.
-¿Qué? –dijeron Harry y Ron juntos.
-En el armario del salón de dibujo. Nadie pudo abrirlo. Y nosotros…
nosotros…
Harry sintió como si se le hubiera deslizado un ladrillo a través del pecho
hacia el estómago. Lo recordaba. Hasta había manipulado la cosa mientras
se la pasaban unos a otros, cada cual en su turno intentando espiar en su
interior. Lo habían tirado a un saco de basura, junto con la caja de rapé de
polvo Wartcap y la caja de música que había hecho que todo el mundo se
sintiera somnoliento…
-Kreacher nos robó muchas cosas, -dijo Harry. Era su única oportunidad, la
única pequeña esperanza que les quedaba, e iba a aferrarse a ella hasta que
se viera obligado a desecharla-. Tenía un escondite lleno de cosas en la
alacena de la cocina. Vamos.
Bajó las escaleras corriendo saltando los peldaños de dos en dos, los otros
dos yendo como relámpagos a su estela. Hicieron tanto ruido que cuando
pasaron por el vestíbulo despertaron al retrato de la madre de Sirius.
-¡Asquerosos! ¡Sangresucia! ¡Canallas! –gritó tras ellos mientras se
lanzaban hacia el sótano de la cocina y cerraban la puerta de golpe a sus
espaldas. Harry corrió toda la longitud de la habitación, patinó hasta
detenerse frente a la puerta de la alacena de Kreacher, y la abrió de un
tirón. Encontró el nido de sucias mantas viejas en las que el elfo domestico
había dormido una vez, pero ya no brillaban con las baratijas que Kreacher
había recobrado. Lo único que había allí era una vieja copia de La
Naturaleza de la Nobleza: Genealogía Mágica. Negándose a creer lo que
veían sus ojos, Harry tomó bruscamente las mantas y las sacudió. Un ratón
muerto cayó y rodó lúgubremente por el suelo. Ron gimió y se subió sobre
una silla de cocina; Hermione cerró los ojos.
-Esto todavía no ha acabado, -dijo Harry, levantó la voz y llamó-,
¡Kreacher!
Se oyó un audible crack y el elfo doméstico que Harry tan reluctantemente
había heredado de Sirius apareció de la nada delante del frío y vacío hogar.
Diminuto, de la mitad del tamaño de un humano, con la pálida piel
colgando de él en pliegues, el cabello blanco brotando copiosamente de sus
orejas parecidas a las de un murciélago. Todavía llevaba puesto el inmundo
harapo con el que lo habían conocido la primera vez, y la mirada
despectiva que le dedicó a Harry demostraba que su actitud ante el cambio
de dueño no se había alterado más que su vestimenta.
-Amo, -graznó Kreacher con su voz de sapo, e hizo una profunda
reverencia; murmurando contra sus rodillas-, Otra vez en la antigua casa de
mi ama con el traidor a la sangre Weasley y la sangresucia…
-Te prohíbo que llames a nadie “traidor a la sangre” o “Sangresucia”, -
gruñó Harry. Habría encontrado a Kreacher, con su nariz en forma de
hocico y sus ojos inyectados en sangre, un objeto particularmente
indeseable aunque el elfo no hubiera traicionado a Sirius ante Voldemort.
-Tengo una pregunta para ti, -dijo Harry, con el corazón latiéndole
considerablemente rápido mientras miraba al elfo-, y te ordeno que la
respondas con veracidad. ¿Entendido?
-Si, Amo, -dijo Kreacher haciendo otra reverencia. Harry vio que sus labios
se movían silenciosamente, indudablemente articulando los insultos que
ahora tenía prohibido pronunciar.
-Hace dos años, -dijo Harry, su corazón ahora golpeaba contra sus costillasen
el salón de dibujo del piso de arriba había un gran relicario de oro. Lo
tiramos. ¿Tú lo recuperaste?
Hubo un momento de silencio, durante el cual Kreacher se enderezó para
mirar a Harry directo a la cara. Luego dijo, -Si.
-¿Dónde se encuentra en este momento? –preguntó Harry alborozado
mientras Ron y Hermione se mostraban alegres.
Kreacher cerró los ojos como si no soportara ver su reacción ante sus
siguientes palabras.
-Ido.
-¿Ido? –Hizo eco Harry, el júbilo lo abandonó flotando lejos de él-, ¿Que
quieres decir con ido?
El elfo se estremeció. Flaqueó.
-Kreacher, -dijo Harry ferozmente-, Te ordeno…
-Mundungus Fletcher, -graznó el elfo, con los ojos aún fuertemente
cerrados-. Mundungus Fletcher lo robó todo; los retratos de la Señorita
Bella y la Señorita Cissy, los guantes de mi ama, la Orden de Merlín de
Primera Clase, las copas con el escudo familiar, y… y…
Kreacher estaba tragando para conseguir un poco de aire: su hundido pecho
subía y bajaba rápidamente, luego sus ojos se abrieron de golpe y profirió
un horripilante grito.
-… y el relicario, el relicario del amo Regulus. ¡Kreacher hizo mal,
Kreacher falló en su encargo!
Harry reaccionó instintivamente: cuando Kreacher se abalanzó sobre el
atizador que estaba sobre la rejilla, se lanzó sobre el elfo, aplastándolo. El
grito de Hermione se mezcló con el de Kreacher pero el rugido de Harry
fue más fuerte que el grito de ambos:
-¡Kreacher, te ordeno que te estés quieto!
Sintió que el elfo se quedaba congelado y lo soltó. Kreacher yacía laxo en
el frío piso de piedra, con lágrimas brotando de sus ojos hundidos.
-¡Harry, deja que se levante! –susurró Hermione.
-¿Para que pueda golpearse con el atizador? –bufó Harry, arrodillándose
junto al elfo-. No creo. Bien. Kreacher, quiero la verdad: ¿Como sabes que
Mundungus Fletcher robó el relicario?
-¡Kreacher lo vio! –dijo entrecortadamente el elfo mientras las lágrimas
corrían sobre el hocico y se le metían en la boca llena de dientes grisáceos-.
Kreacher lo vio salir de la alacena de Kreacher con las manos llenas de los
tesoros de Kreacher. Kreacher le dijo al furtivo ladrón que se detuviera,
pero Mundungus Fletcher se rió y huyó…
-¿Dijiste que el relicario era del “Amo Regulus”?, -dijo Harry-. ¿Por qué?
¿De donde provenía? ¿Que tenía Regulus que ver con él? ¡Kreacher,
enderézate y cuéntame todo lo que sepas del relicario, y qué tenía que ver
Regulus con él!
El elfo se sentó derecho, se enroscó formando una pelota, colocó la cara
mojada entre las rodillas, y empezó a mecerse hacia atrás y hacia delante.
Cuando habló, la voz sonó atenuada pero bastante definida en el silencio,
haciendo eco a través de la cocina.
-El Amo Sirius huyó, fue bueno librarnos de él, ya que era un mal
muchacho y le rompió el corazón a mi Ama con sus modales
desenfrenados. Pero el Amo Regulus tenía la disposición apropiada;
conocía las obligaciones que implicaba el apellido Black y la dignidad de
su sangre pura. Durante años habló del Señor Oscuro, que sacaría a los
magos de su retiro para gobernar a los muggles y a los nacidos muggles…
y cuando tuvo dieciséis años, el Amo Regulus se unió al Señor Oscuro.
Cuan orgulloso, cuan orgulloso, tan feliz de servirlo…
-Y un día, tras un año de haberse unido, el Amo Regulus vino a la cocina a
ver a Kreacher. Al Amo Regulus siempre le gustó Kreacher. Y el Amo
Regulus dijo… él dijo…
El viejo elfo se meció más rápido que antes.
-…dijo que el Señor Oscuro requería un elfo.
-¿Voldemort necesitaba un elfo? –repitió Harry, mirando a Ron y
Hermione, que parecían tan confundidos como él.
-Oh si, -gimió Kreacher-. Y el Amo Regulus había ofrecido
voluntariamente a Kreacher. Era un honor, dijo el Amo Regulus, un honor
para él y para Kreacher, que debía asegurarse de hacer cualquier cosa que
el Señor Oscuro le ordenase… y luego volver a casa.
Kreacher se meció aún más rápidamente, respirando en sollozos.
-Así que Kreacher con el Señor Oscuro. El Señor Oscuro no le dijo a
Kreacher lo que iban a hacer, pero llevó a Kreacher con él a una cueva
cerca del mar. Y adentrándose en la cueva había una caverna, y en la
caverna había un gran lago negro…
A Harry se le erizaron los pelos de la nuca. Los graznidos de Kreacher
parecían llegarle como atravesando el agua oscura. Vio lo que había pasado
tan claramente como si hubiera estado allí presente.
-… Había un bote…
Por supuesto que había habido un bote; Harry conocía el bote, de un verde
fantasmal y pequeñito, embrujado para llevar a un brujo y a una victima
hasta la isla que había en el centro. Entonces, así había sido como
Voldemort había puesto a prueba las defensas que rodeaban el Horrocrux,
tomando prestada a una criatura prescindible, un elfo doméstico…
-En la isla, había un p-pedestal con una vasija llena de poción. El S-Señor
Oscuro hizo que Kreacher la bebiera…
El elfo se estremeció de la cabeza a los pies.
-Kreacher bebió, y mientras bebía, vio algo terrible… El interior de
Kreacher ardía… Kreacher gritó para que el Amo Regulus lo salvara, gritó
llamando a la Señora Black, pero el Señor Oscuro solo rió… hizo que
Kreacher bebiera toda la poción… dejo caer un relicario dentro de la vasija
vacía sobre el pedestal… y lo llenó con más poción.
-Y luego el Señor Oscuro se alejó en el bote, dejando a Kreacher en la
isla…
Harry podía ver como sucedía. Observó la cara blanca de serpiente de
Voldemort desvaneciéndose en la oscuridad, los ojos rojos
despiadadamente fijos en el derrotado elfo cuya muerte se produciría en
pocos minutos, cuando sucumbiera a la desesperante sed que el ardiente
veneno provocaba en sus víctimas… Pero, la imaginación de Harry no
llegaba a tanto, por lo que no pudo ver como había escapado Kreacher.
-Kreacher necesitaba agua, se arrastró hasta el borde de la isla y bebió del
lago negro… y manos, manos muertas, salieron del agua y arrastraron a
Kreacher debajo de la superficie…
-¿Cómo escapaste? –preguntó Harry, y no se sorprendió al notar que había
hablado en susurros.
Kreacher levantó la fea cabeza y miró a Harry con sus grandes ojos,
inyectados en sangre.
-El Amo Regulus le dijo a Kreacher que regresara, -dijo.
-Lo sé… ¿Pero como escapaste de los Inferi?
Kreacher no pareció entenderlo.
-El Amo Regulus le dijo a Kreacher que regresara, -repitió.
-Lo sé, pero…
-Bueno, es obvio, ¿no Harry? –dijo Ron-. ¡Desapareció!
-Pero… no podías Aparecerte dentro y fuera de esa cueva, -dijo Harry-, De
otra forma Dumbledore…
-La magia de los elfos no es igual que la magia de los brujos, ¿verdad? –
dijo Ron-, Quiero decir, ellos pueden Aparecer y Desaparecer dentro y
fuera de Hogwarts cuando nosotros no podemos hacerlo.
Hubo un silencio mientras Harry digería eso. ¿Como podía Voldemort
haber cometido un error semejante? Pero incluso mientras lo pensaba,
Hermione habló, y su voz era helada.
-Por supuesto, que Voldemort consideraría las aptitudes de los elfos
domésticos demasiado inferiores como para tenerlas en cuenta… Nunca se
le hubiera ocurrido pensar que podrían contar con una magia que él no
poseía.
-La ley principal entre los elfos domésticos es el vínculo con el Amo, -
entonó Kreacher-. A Kreacher se le dijo que regresara a casa, así que
Kreacher regresó a casa...
-Bueno, entonces, hiciste lo que se te había ordenado, ¿verdad? –dijo
Hermione gentilmente-. No desobedeciste las órdenes en ningún momento.
Kreacher sacudió la cabeza, meciéndose mas rápido que nunca.
-¿Entonces que pasó cuando regresaste? –Preguntó Harry-. ¿Qué dijo
Regulus cuando le contaste lo que había pasado?
-El Amo Regulus estaba muy preocupado, muy preocupado, -graznó
Kreacher-. El Amo Regulus le dijo a Kreacher que permaneciera escondido
y que no saliera de la casa. Y luego… fue un tiempo después… el Amo
Regulus vino a buscar a Kreacher a su alacena una noche, y el Amo
Regulus estaba raro, no parecía el de siempre, perturbado en la mente,
Kreacher se dio cuenta… y le pidió a Kreacher que lo llevara a la cueva, la
cueva a la que Kreacher había ido con el Señor Oscuro…
Y así partieron. Harry podía visualizarlos bastante claramente, el asustado
viejo elfo y el delgado y moreno Buscador que tanto se había parecido a
Sirius… Kreacher sabía como abrir la entrada oculta que llevaba a la
caverna subterránea, sabía como alzar el pequeño bote: esta vez era su
amado Regulus el que navegaba con él hacia la isla donde estaba la vasija
con veneno.
-¿Y te hizo beber el veneno? –dijo Harry, asqueado.
Pero Kreacher sacudió la cabeza y lloró. Hermione se llevó las manos a la
boca; Parecía haber entendido algo.
-El A-Amo Regulus sacó del bolsillo un relicario igual al que tenía el Señor
Oscuro, -dijo Kreacher, con las lágrimas corriendo a cada lado de su nariz
en forma de hocico-. Y le dijo a Kreacher que lo tomara, y que cambiara
los relicarios cuando la vasija estuviera vacía…
En ese momento los sollozos de Kreacher se volvieron sonidos estridentes;
Harry tuvo que esforzarse firmemente para poder entenderlo.
-Y le ordenó… a Kreacher que se fuera… sin él. Y le dijo a Kreacher…
que se fuera a casa… y que nunca le dijera al Ama… lo que había hecho…
pero que destruyera… el primer relicario. Y bebió… toda la poción… y
Kreacher cambió los relicarios… y observó… como al Amo Regulus… lo
arrastraban debajo del agua… y…
-¡Oh, Kreacher! –se lamentó Hermione, que estaba llorando. Cayó de
rodillas junto al elfo y trató de abrazarlo. En un instante el elfo estaba de
pie, arrastrándose lejos de ella, obviamente asqueado.
-La sangresucia tocó a Kreacher, el no lo permitirá, ¿Qué va a decir su
ama?
-¡Te dije que no la llamaras “Sangresucia”! –le regañó Harry, pero el elfo
ya estaba castigándose a sí mismo. Cayó de bruces y empezó a golpearse la
frente contra el suelo.
-¡Detenlo… detenlo! –gritó Hermione-. ¿Oh, no puedes ver lo enfermizo de
la situación, la forma en que se ven obligados a obedecer?
-¡Kreacher… detente, detente! –gritó Harry.
El elfo se quedó tendido en el piso, jadeando y temblando, con el hocico
brillando con un moco verde, un morado floreciendo en su pálida frente
donde se había golpeado a si mismo y los ojos hinchados e inyectados en
sangre bañados en lágrimas. Harry nunca había visto nada tan lamentable.
-Así que trajiste el relicario a casa, -dijo implacablemente, ya que estaba
determinado a saber la historia completa-. ¿Y trataste de destruirlo?
-Nada de lo que Kreacher intentó hizo mella en él, -gimió el elfo-. Kreacher
lo intentó todo, todo lo que sabía, pero nada, nada funcionaba… Conjuro
muchos poderosos hechizos sobre la cubierta, Kreacher estaba seguro que
la forma de destruirlo era metiéndose dentro de él, pero no se abría…
Kreacher se castigaba a sí mismo, y lo intentaba de nuevo, se castigaba a sí
mismo y lo intentaba de nuevo. Kreacher fracasó al obedecer las órdenes,
¡Kreacher no pudo destruir el relicario! Y su ama estaba loca de pena,
porque el Amo Regulus había desaparecido y Kreacher no podía decirle lo
que había pasado, no, porque el Amo Regulus le había p-p-prohibido
decirle a nadie de la familia lo que había ocurrido en la cueva…
Kreacher empezó a sollozar tan fuerte que no hubo más palabras
coherentes. Las lágrimas fluían por las mejillas de Hermione mientras
miraba a Kreacher, pero no se atrevió a tocarlo otra vez. Hasta Ron, que no
era un admirador de Kreacher, parecía contrariado. Harry se sentó sobre los
talones y sacudió la cabeza, tratando de aclararla.
-No te entiendo, Kreacher, -dijo finalmente-. Voldemort trató de matarte,
Regulus murió intentando hacer caer a Voldemort, ¿pero aún así
traicionaste alegremente a Sirius ante Voldemort? Te alegraste de ir con
Narcissa y Bellatrix, para pasar información a Voldemort a través de
ellas…
-Harry, Kreacher no lo ve de esa forma, -dijo Hermione, limpiándose los
ojos con el dorso de la mano-. Es un esclavo; los elfos domésticos están
acostumbrados a recibir malos tratos, incluso brutalidad. Lo que Voldemort
le hizo a Kreacher, para él, no fue muy diferente a como lo trataban
normalmente. ¿Qué pueden significar las guerras de los magos para un elfo
como Kreacher? Es leal a la gente que es bondadosa con él, y la Señora
Black debe haberlo sido, y Regulus ciertamente lo era, así que les servía
con gusto y repite sus creencias como un loro. Sé lo que vas a decir, -
continuó cuando Harry comenzó a protestar-, que Regulus cambió de
parecer… pero al parecer que no se lo explicó a Kreacher, ¿verdad? Y creo
que sé por que. Si defendían la antigua tradición de la sangre pura tanto
Kreacher como la familia de Regulus estarían a salvo. Regulus estaba
tratando de protegerlos a todos.
-Sirius…
-Sirius era horrible con Kreacher, Harry, y no hay forma de encontrarle el
lado bueno a eso, sabes que es verdad. Kreacher llevaba solo mucho tiempo
cuando Sirius vino a vivir aquí, y probablemente estuviera hambriento de
un poco de cariño. Estoy segura que “la Señorita Cissy” y “la Señorita
Bella” fueron perfectamente amorosas con Kreacher cuando se lo pidieron,
así que les hizo un favor y les dijo todo lo que querían saber. Siempre dije
que los magos pagarían por la forma en que trataban a los elfos domésticos.
Bueno, Voldemort, lo hizo… y también Sirius.
Harry no tenía respuesta para eso. Mientras miraba a Kreacher sollozando
en el piso, recordó lo que Dumbledore le había dicho, solo unas pocas
horas después de la muerte de Sirius: No creo que Sirius haya contemplado
nunca a Kreacher como un ser con sentimientos tan agudos como los de un
humano…
-Kreacher, -dijo Harry después de un momento-, Cuando te sientas mejor,
er… por favor siéntate.
Pasaron varios minutos antes de que Kreacher hipara hasta quedarse en
silencio. Luego se alzó a sí mismo hasta estar sentado nuevamente,
frotándose los ojos con los nudillos como un niño pequeño.
-Kreacher, voy a pedirte que hagas algo, -dijo Harry. Miró a Hermione
pidiéndole ayuda. Quería darle la orden amablemente, pero al mismo
tiempo, no podía hacer que pareciera como si no fuera una orden. De todos
modos, el cambio en su tono pareció haber ganado su aprobación: sonrió
alentadoramente.
-Kreacher, quiero, que por favor, vayas a buscar a Mundungus Fletcher.
Tenemos que averiguar donde está el relicario… donde está el relicario del
Amo Regulus. Es muy importante. Queremos terminar el trabajo que el
Amo Regulus comenzó, queremos… er… asegurarnos de que no murió en
vano.
Kreacher bajó los puños y levantó la mirada hacia Harry.
-¿Encontrar a Mundungus Fletcher? –graznó.
-Y traerlo aquí, a Grimmauld Place, -dijo Harry-. ¿Crees que podrías hacer
eso por nosotros?
Cuando Kreacher asintió y se puso de pie, Harry tuvo una súbita
inspiración. Sacó la bolsa de Hagrid y tomó el falso Horrocrux, el relicario
sustituto en el que Regulus había depositado la nota para Voldemort.
-Kreacher, yo, er, quisiera que tuvieras esto, -dijo, presionando el relicario
contra la mano del elfo-. Perteneció a Regulus y estoy seguro que él querría
que tu lo tuvieras como una muestra de gratitud por lo que…
-Estás exagerando, compañero, -dijo Ron mientras el elfo le echaba un
vistazo al relicario, dejaba escapar un alarido de conmoción y desdicha, y
se volvía a tirar al suelo.
Les llevó casi media hora calmar a Kreacher, que estaba tan abrumado ante
el ofrecimiento de que conservara una reliquia de la familia Black, que se
le pusieron las rodillas tan flojas que no podía mantenerse en pie
correctamente. Cuando finalmente fue capaz de dar unos pocos pasos
tambaleantes todos le acompañaron a la alacena, le vieron dejar a salvo el
relicario entre las sucias mantas, y le aseguraron que la primera prioridad
para ellos sería la protección del relicario mientras él estuviera ausente.
Luego hizo dos grandes reverencias en dirección a Harry y a Ron, y hasta
le dedicó a Hermione una pequeña y graciosa sacudida que podría haberse
interpretado como un intento de saludo respetuoso, antes de Desaparecerse
con el acostumbrado y ruidoso crack.

Bueno chicos y chicas de T! Eso es todo por hoy porque son 36 capitulos y el Epilogo y me estoy empezando a aburrir pero tranquilos que termino de poner los capitulos antes de la segunda pelicula de esta gran saga para que se les adelantes...

Mientras, se acuerdan de.......



TED WILLIAMS!!!

xD

P.D: No lo copio de otra pagina!
P.D. 2: Dejen puntos plis, quiero ser NFU

2 comentarios - Harry Potter y Las reliquias de la Muerte Capitulo 10

poli_mza
todavia no lo descargo pero e visto en youtube que han echo la peli en dibujo >_< espero que sea esta si es asi me enseñas como te tengo que dar puntos y te recomiendo con todo mendoza
ALICHI
GRACIAS POR LA INFO CAPO LA PELI TAMBIEN ESTA BUENA SI TUVIERA PUNTOS TE DARIA 10
COMO NO TENGO TE DOY 5 CARITAS