La Payunia: el mayor parque volcánico del mundo está en Argentina (Mendoza)

Un paisaje distinto, atrapante y poco conocido ubicado en proximidades de Malargüe
La Payunia: el mayor parque volcánico del mundo
Foto:http://www.losmejoresdestinos.com
El parque volcánico La Payunia, en el departamento mendocino de Malargüe, es el de mayor concentración de conos de volcanes del planeta y su paisaje desértico y de variados tonos opacos semeja un mundo perdido como los que la ficción del cine ubica antes de la existencia humana.
En sus 450 mil hectáreas hay unos 800 conos volcánicos, arenales negros, colinas de origen ferroso, inmensos cráteres y extensos ríos de lava y escoriales, lo que con el viento como única fuente de sonido puede semejar tanto el génesis como un mundo en extinción.
El umbral para entrar a este enorme cuadro paisajístico que no se parece a ningún otro, está en “La Pasarela”, a unos 180 kilómetros al sur de la ciudad de Malargüe por la Ruta 40.
Se trata de un pequeño puente de unos 15 metros, por donde cruzaba antes esa mítica ruta nacional, sobre la parte más angosta y correntosa del río Grande, que abrió una brecha entre dos altos paredones de lava basáltica.
La Reserva Provincial La Payunia es un extenso desierto de arena y piedras, con valles y colinas en los que predominan los ocres, rojos, el azules y negros, con conos volcánicos y lava derramada que se pueden ver hasta cualquier punto del horizonte.
Este parque -candidato a ser declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por Naciones Unidas-, tiene una densidad de 10,6 volcanes cada 100 kilómetros cuadrados, lo que lo convierte en el de mayor concentración en el mundo.
EL SUELO NEGRO
Al ingreso hay varios volcanes menores, en un relieve de baja dificultad para las caminatas; después el suelo se torna áspero y dificultoso y se llega a las Pampas Negras, un arenal oscuro, de lava erosionada y desparramada por el fuerte viento, formadas por la erupción de los Dos Morados.
La negritud de ese manto de finos granos negros llamados “lapilli” brilla hasta encandilar bajo el sol, pero cuando el cielo se nubla genera una “noche diurna” en la que todo es umbrío y opaco.
Todo en el parque es resultado de una intensa actividad volcánica que inundó de lava los amplios y sinuosos valles y de la que quedan sus cráteres, los farallones que bordean al río Grande, las Pampas Negras y los escoriales y coladas de las erupciones.
Los volcanes de esta reserva están apagados desde hace milenios sin posibilidades de erupción y entre ellos se destacan los dos más altos: El Payén Liso y el Payún Matru, de los que deriva el nombre del lugar, con 3.838 y 3.715 metros de altura, respectivamente.
La típica forma cónica del Liso, con su pico cortado por el cráter, hacen que parezca mucho más alto que el Matru, y es visible desde cualquier punto del parque y aun desde afuera de él.
Una de las típicas postales del parque la conforman el Payún Liso visto desde los cerros Pintura, unas elevaciones menores con laderas cruzadas por franjas de mineralees rojos, ocres y negros, como grandes pinceladas, a las que se suma el amarillo de los coirones.
El Payún Matru está rodeado de unos pintorescos volcanes más bajos llamados “Adventicios” y su caldera tiene unos nueve kilómetros de diámetro, ya que al erupcionar colapsó sobre sí mismo y en su interior se formó una laguna de aguas quietas y transparentes, de fondo negro.
En ciertos atardeceres, unas nubes rojizas y oscuras se concentran sobre el cono del Payén Liso y toman formas circulares que, vistas desde muy lejos, semejan una fumarola volcánica, como un nostálgico capricho de la naturaleza por revivir imágenes de un pasado lejano.
CAMPO DE LAS BOMBAS
En el norte está el “Campo de las Bombas”, unas vistosas y grandes esferas que fueron magma disparado en las erupciones, que se apagó y endureció antes de estrellarse o durante su rodada, algunas de las cuales tienen un “peinado”, un lampazo generado por la fricción durante su efímero vuelo de bolas de fuego.
El Escorial de la Media Luna o La Herradura del volcán Santa María es el mayor de La Payunia y se formó cuando este volcán vertió todo su magma sobre el valle y formó una colada semicircular de casi 18 kilómetros de longitud, que se puede admirar en toda su extensión desde la cima del Payún Matru.
Más al norte, tras vencer una pendiente muy pronunciada de ripio rojo oscuro, se llega al cráter de un Morado, cuyos bordes perdieron filo con la erosión y semeja una abrupta depresión sobre la cima.
Durante la erupción, una de las paredes del cráter se abrió y por allí fluyó el magma que ahora, convertido en lava y visto desde la cúspide, parece un negro y meandroso río de piedra.
SOLO VISITAS GUIADAS
La única forma autorizada para recorrer el parque, declarado Reserva Total provincial en 1988, es con un guía autorizado, tanto para preservar el ambiente como para seguridad de los visitantes, ya que no hay infraestructura vial en su interior sino una compleja telaraña de huellas que sólo los baqueanos saben transitar.
El tiempo mínimo requerido para conocerla es unas 12 horas -son más de 400 kilómetros, incluido el tramo desde Malargüe- que pueden extenderse a un día o más si se incluyen trepadas a las bocas de los volcanes más altos y el ingreso a los cráteres.
También se pueden contratar en Malargüe, excursiones con campamento y cabalgatas nocturnas.
FLORA Y FAUNA
La flora en el parque volcánico La Payunia es escasa, pero gana espacio entre las piedras, mientras que los registros de fauna refieren unas 70 especies, aunque durante una excursión es posible que no se aviste más de una docena de ellas.
A los tonos oscuros y rojizos del paisaje se han sumado unas franjas amarillentas que a lo lejos parecen lenguas de arena, pero son bajísimos matorrales de colimaliles (o leñas amarillas) y coirones. También hay pastizales de montaña y de la estepa patagónica, como melosas, solupes negros, retamillos, pichanillos y algarrobos.
Los animales que pueden verse durante un paseo por lo general son guanacos, armadillos, lagartijas, choiques y zorros, y entre las aves, jotes y águilas; además, es común encontrar huellas de pumas.
DATOS UTILES
Alojamiento
El costo diario de una habitación doble de hotel en Malargüe, con desayuno incluido, arranca desde los 230 pesos.
Una cabaña para cuatro personas tiene un costo mínimo de 420 pesos, con servicio de mucama pero sin desayuno.
Cómo llegar
Desde La Plata a Malargüe hay 1.207 kilómetros de La Plata; hay que ir a Buenos Aires, tomar el Acceso Oeste y empalmar la Ruta 7 hasta Junín donde se enlaza con la 188 hasta San Rafael, ciudad mendocina en desde donde se prosigue por la Ruta 143 hasta Las Salinas; allí se toma la 40 hasta completar eñ viaje.
Paseos
La entrada a la Reserva Provincial La Payunia tiene un costo de diez pesos por persona.
La excursión desde Malargüe es de todo el día y su costo parte de los 180 pesos por persona, tarifa que contempla el almuerzo.
Se recomienda a los visitantes llevar sus bebidas frescas y los alimentos que se deseen ya que en La Payunia no se cuenta con infraestructura turística.
http://www.eldia.com.ar/edis/20110109/revistadomingo6.htm