EL MOHÁN O POIRA

Mitos y Leyendas de Tolima, Colombia
Este es el más importante entre los mitos del Tolima Grande. En algunas regiones le dicen Poira; para algunos es una divinidad acuática, para otros es un espíritu maléfico que causa muchos daños imperdonables.Dicen, que es un personaje monstruoso, cubierto de pelaje abundante, que más parece que estuviera envuelto en una larga cabellera; tiene manos grandes, con uñas largas y afiladas como las de una fiera.


La diversidad de leyendas que se cuentan sobre las hazañas o artificios como actúa, constituyen una riqueza folclórica para esta tierra tolimense.Los pescadores lo califican de travieso, andariego, aventurero, brujo y libertino. Se quejan de hacerles zozobrar sus embarcaciones, de raptarles los mejores bogas, de robarles las carnadas y los anzuelos; dicen que les enreda las redes da pescar; les ahuyenta los peces, castiga a los hombres que no oyen misa y trabajan en día de precepto, llevándoselos a las insondables cavernas que posee en el fondo de los grandes ríos.


Las lavanderas le dicen monstruo, enamorado, perseguidor de muchachas, músico, hipnotizador, embaucador y feroz. Cuentan y no acaban las hazañas más irreales y fabulosas.Sobre su aspecto físico, varían las opiniones según el lugar donde habita. En la región del sur del Magdalena, comprendida entre los ríos Patá y Saldaña, con quebradas, moyas y lagunas de Natagaima, Prado y Coyaima, hasta la confluencia de Hilarco, como límite con Purificación, los ribereños le tienen un pánico atroz por¬que se les presenta como una fiera negra, de ojos centelleantes, traicionero y receloso. Siempre que lo veían, su fantasmal aparición era indicio de males mayores como inundaciones, terremotos, pestes, etc.


Poseía un palacio subterráneo, tapizado todo de oro, donde acumulaba muchas piedras preciosas y abundantes tesoros; hacía las veces de centinela, por eso no le quedaba tiempo para enamorar.

LA PATASOLA

Mito

Habita entre la maraña espesa de la selva virgen, en las cumbres de la cordillera, en los bosques solitarios o en los montes más espesos de la llanura. Con la única pata que tiene avanza con rapidez asombrosa. Es el endriago más temido por colonos, mineros, cazadores, caminantes, agricultores y leñadores.


Algunos aventureros dicen que es una mujer bellísima que los llama y los atrae para enamorarlos, pero avanza hacia la oscuridad del bosque a donde los va conduciendo con sus miradas lascivas, hasta transformarse en una mujer horrible con ojos de fuego, boca proporcionada de donde asoman unos dientes de felino, y una cabellera corta, despeinada que cae sobre el rostro para ocultar su fealdad.


Cuentan los cazadores, que lo que más temen ellos, es el poder que tiene de metamorfosearse y por lo tanto los daños que les causa el engaño que les hace con la pezuña, porque a veces deja el rastro de vaca y otras de oso.Persigue a los caminantes y cazadores que penetren a sus predios, a los mineros que tengan muchas herramientas, porque odia el hacha, la peinilla o el machete. Castiga a los agricultores mandándoles ¬vendavales para destrozar sus plantíos, y más si son de maíz.

LA MADREMONTE


Leyenda

Los campesinos y leñadores que la han visto, dicen que es una señora corpulenta, elegante, vestida de hojas frescas y musgo verde, con un sombrero alón, cubierto de hojas y plumas verdes. No se le puede apreciar el rostro porque la ramazón del sombrero la opacan.


Hay mucha gente que conoce sus gritos o bramidos en noches oscuras y de tempestad peligrosa.
En el llano limpio y habitado, con caminos frecuentados, nunca la han visto. Vive en sitios enmarañados, con árboles frondosos, alejada del ruido de la civilización, y en los bosques cálidos, con, animales dañinos.


Los campesinos cuentan que cuando la Madremonte se baña en las cabeceras de los ríos, éstos se enturbian, crecen, se desbordan, causan inundaciones, borrascas fuertes, que ocasionan daños espantosos.Castiga a los que invaden sus terrenos y pelean por linderos; a los perjuros, a los perversos, a los esposos infieles y a los vagabundos. Maldice con plagas y pústulas los ganados de los propietarios que usurpan terrenos ajenos o cortan los alambrados de los colindantes.


A los que andan en malos pasos, de pronto les hace ver una montaña inasequible e impenetrable, o una maraña de juncos o de arbustos difíciles de dar paso, borrándoles el camino y sintiendo un mareo del que no se despiertan sino después de unas horas, convenciéndose de no haber sido más que una alucinación, una vez que el camino que han trasegado ha sido el mismo.


Quienes la conocen, han oído sus rugidos o están convencidos de sus conjuros, siempre que van a emprender la ruta por lugares miedosos o cuajados de fronda, llevan escapularios o medallas benditas, bastón de guayacán o varas de cordoncillo; deben ir fumando, tabaco y llevar en el bolsillo unas pepas de cabalonga.

LA LLORONA

Colombia

Quienes la han visto dicen que es una mujer con la cara huesuda, cabellera revuelta y enlodada, ojos rojizos, vestidos suelos y deshilachados. Lleva entre sus brazos un bultico como de niño recién nacido, No hace mal a la gente, pero causan terror sus quejas y alaridos gritando a su hijo.

Las apariciones se verifican en lugares solitarios, desde las ocho de la noche, hasta las cinco de la mañana. Sus sitios preferidos son las quebradas, lagunas y charcos profundos, donde se oye el chapaleo y los ayes lastimeros. Se les aparece a los hombres infieles, a los perversos, a los borrachos, a los jugadores y en fin, a todo ser que ande urdiendo maldades.


Este mito es conocido en todas las regiones de Colombia y está generalizado en América, con la diferencia de que cada región tiene su leyenda propia.

LAS BRUJAS

cazador

Las brujas son personajes conocidos universálmente.


La bruja tolimense es única, absoluta, original. .Sobre las brujas abundan "los cachos" en la ciudad, pueblos y veredas, la bruja tolimense es totalmente diferente a la europea, diferencias son notoriamente conocidas: no es la vieja flaca y desdentada, no usa sombrero ni cucurucho, ni cabalga sobre una escoba, tampoco celebra el aquelarre.

La bruja tolimenseles una mujer joven y hermosa que tlene pacto con el diablo, vuela de noche y se transforma en pava o "Píaca".


Las brujas de la región tolimense viven en un claro del bosque, sobre una loma solitaria, limpia de vegetación; generalmente es un peñon calcáreo en un limpio de la llanura denominado "El Peñón de las brujas", "El peladero de las brujas" o "El alto de las brujas"


A altas horas de la noche para recibir órdenes de su jefe Lucifer, obtener en la entrevista las noticias que su profesión Ies exige, ya sean como hechiceras o como curanderas.


Las brujas del Tolima Grande no le causan la muerte a las personas, sus maldades van implicadas con la hechicería cuando se refiere a los males de amor o a la chísmografía entre vecinos y personas conocidas.

EL CAZADOR

llorona

Otra leyenda supersticiosa que causa terror y esparció es la del cazador.


Esta leyenda está más acentuada en la región montáñosa, aun que el hecho tuvo lugar a la orilla del río Grande, pero trancendió la cordillera hasta que la montaña lo albergó en su seno.

Vivía en tiempos de la Colonia un hombre cuya entretención y oficio cotidiano era la "cacería". Para él no había fiestas profanas ni religiosas; no había reunión de amigos ni paseos; nada le entretenía tanto como salir a "cazar" venados al toque de la oración, en los bosquecillos aledaños; borugos a la orilla del río por entre los guaduales; los guacos, chorolas, guacharacas y chilacoas por los montes cercanos a los pantanos, ciénagas y lagunas. El producto de la cacería constituía el sustento de la familia y su único negocio.


En aquel caserío tenían una capilla donde celebraban las ceremonias más solemnes del calendario religioso. Tenía unas ventanas bajas y anchas que dejaban ver el panorama y para que el aire fuera el purificador del ambiente en las grandes festividades.


Llegó la celebración de la Semana Santa. Los fieles apretujados llenaban la capilla, oyendo con atención el sermón de "las siete palabras". Los feligreses estaban conmovidos. Reinaba el silencio ... apenas se percibían los sollozos de los pecadores arrepentidos y los golpes de pecho.


Allí estaba el cazador, en actitud reverente, uniendo sus plegarias a las del Ministro de Dios, que en elocución persuasiva y laudatoria hacía inclinar las cabezas respetuosamente.


De pronto, como tentación satánica, entró un airecillo que le hizo levantar la cabeza y mirar hacia la ventana. Por ella vio, pastando en el prado, un venado manso y hermoso. Que maravilla! Esto era como un regalo del cielo! estaba a su alcance ... apocos pasos de distancia. Rápido salió por entre la multitud en dirección a su cabaña.


Fue tanta la emoción del hallazgo que no se acordó del momento grandioso que significa para los cristianos el día de Viernes Santo. Tampoco se fijó en el momento sagrado de la pasión de Cristo. Salió con su escopeta y su perro en busca de la presa. Ya el animal había avanzado unas cuadras hacia el manantial. El cervatillo al verse acosado paró las orejas y se quedó inmóvil, como esperando la actitud del hombre. este al verlo plantado le disparó, pero en ese mismo instante el animal huyo.


Perro y amo siguieron las pistas, lo alcanzaron y, al dispararle de nuevo, se realizaba el mismo truco. El afiebrado cazador no medía ni el tiempo, ni la distancia. Seguía ... seguía ... cruzaba llanos, montañas, cañadas, colinas, despeñaderos, riscos y sierras. Llegó por fin a la montaña cuando las tinieblas de la noche dominaban la tierra.


La montaña abrió sus fauces horripilantes ..! El cazador penetró ... y nunca más volvió a salir de ella. Dicen que la montaña lo devoró

EL TUNJO

Tolima

El Tunjo es un muñeco de oro. Tal vez fueron estos pequeños ídolos simbólicos o divinos de los pijaos; tal vez fueron dioses o simplemente ofrendas religiosas consagradas a paganos dioses o a sus caciques.

No sé por qué se le atribuyó la leyenda de un fantasma que anda errante, buscando protección, alimento y cobijo por lo cual premiaba a su protector con el fruto de una gradual fortuna.

Se presenta en la forma de un bebé inofensivo, llorando, a la vera del camino, en los grandes caminos reales, en el cruce de un bosque o de una quebrada, en las inmediaciones de unas ruinas o casas abandonadas, a la orilla de las cachaqueras o de los ríos.

El Tunjo, después de todo, no hace más que asustar a las víctimas, al parecer inconscientemente, pues según se entendía él sólo buscaba, como antes he dicho, a un protector que lo cuidara y mantuviera, para él, a su vez, hacerlo rico.

Naturalmente para que el escogido tuviera derecho a esa oportunidad de enriquecerse tenía que soportar alguna prueba, y el caso era que el niño se presentaba llorando desconsoladamente a la orilla del camino, tirado en el suelo precisamente cerca de donde ha de pasar el solitario viajero a quien ha de aparecérsele.

Si la persona pasa de largo el niño lo alcanza y si va de a caballo se le monta en la grupa, dándole así el susto consiguiente y del cual no puede librarse sino corriendo desesperadamente o rezando.

EL SOMBRERON

patasola

Es un mito folklóricos del Gran Tolima que aparece como un ser infernal que lleva un sombrero gigante que abarca desde la cabeza hasta las pantorrillas.

También aparece con un enorme sombrero y un vestido negro, con un habito de misterio.

Dicen los campesinos que el Sombrerón alcanza a los borrachos por las noches y les dice: ‘’si te alcanzo, te lo pongo’’, lo cual infunde terror a los caminantes.

El Sombrerón gusta de los jovencitos que empiezan a fumar; por ello los persigue con frecuencia.

Cuando es encontrado en el camino El Sombrerón no habla, ni contesta preguntas; solamente camina, pasa y sigue.

En Antioquia lo han visto como un jinete en una noche negra con un gran sombrero y ruana negra. Lleva gruesas cadenas y dos perros enormes. A su paso siguen fuertes vientos y huracanes.


LA CANDILEJA

sombreron

La Candileja Es un mito folclórico característico del Tolima y de los Llanos Orientales. Es llamada también Luz viajera. Se manifiesta como una llama o bola de fuego que ilumina sus pasos por medio de un chisporroteo infernal con ruidos como de tiestos rotos. En el Tolima la han visto como una gran llama con tres hachones encendidos o luminarias con brazos como tentáculos, que recuerdan a una vieja abuela alcahueta que fue demasiado indulgente con sus dos nietos y fue condenada a purgar su pena hasta la consumación de los siglos. La Candileja aparece en la madrugada cuando todo está en silencio y el gallo no ha empezado a cantar. Algunos la han visto como si fuera una bola o pelota de fuego que pega contra los postes de los potreros; vuela caprichosamente, atraviesa puertas y muros y entra a las casas. A veces aparece en la copa de los árboles de las orillas de los caminos o de las lagunas; le gustan los montes solitarios, las quebradas, los caminos reales y los caminos pequeños o deshechos48. En los orígenes del mito folclórico, las gentes cuentan que hace muchos años vivía una anciana con sus dos nietos que eran sumamente traviesos. La abuela era muy alcahueta con las pilatunas de sus nietos, quienes la utilizaron hasta como bestia de carga. Cuando murió la anciana, San Pedro la condenó a purgar sus penas como abuela alcahueta, con tres llamaradas de candela, que significan la abuela y sus dos nietos. Los campesinos la insultan por vieja alcahueta y farolera. Para llamar a la Candileja, las gentes deben rezar, lo cual es muy peligroso. Y para ahuyentarla, las gentes sacan los machetes y rozan la tierra, con lo cual, la Candileja huye con los zumbidos aterradores y enfurecidos. Sí esto no ocurre, la Candileja sigue a los viajeros, principalmente los de a caballo, los atormenta, los araña y los deja sin sentido. Persigue a los enamorados que andan en malos pasos, a los esposos infieles, a los borrachos, perjuros y masones. Le gustan ¡os nos en crecientes, las casas abandonadas o en ruinas, y los lugares en donde se cree que existen tesoros enterrados en los llanos, playas solitarias y cerca de grandes piedras. En los Llanos, la Candileja aparece como una bella mujer que persigue a los vaqueros y monta en sus caballos; pronto se convierte en bola de fuego incandescente, que por todas partes embiste al caballo. La Candileja huye con un machetazo y cuando escucha groserías y vulgaridades. No le valen los rezos cristianos, ni el agua bendita; con ellos mas se encarbita y se arrima más. Por ello, los Hombres no piensan en otra cosa que en machetiar la Candileja. En los Llanos creen que la Candileja es un alma en pena de una mujer que ardió viva en su propio rancho; a sus gritos, nadie acudió, quedando en cenizas y en su venganza asusta a los viajeros en los parajes solitarios. Otros creen que la Candileja fue una mujer que fue forzada en su virginidad por varios vaqueros en forma vulgar; y así fue martirizada. Por ello, su venganza es subirse a los caballos y coger por detrás a los hombres.