El imperio Mogol (el gran mogol)

Durante aproximadamente tres siglos, el Imperio Mogol intentó unificar la antigua India bajo la bandera del Islam (c. 1500-1800) Este ambicioso proyecto nunca fue totalmente logrado

Eventualmente fue reemplazado por el Imperio Británico de la India (mediados de 1800)

Luego a mediados de 1900 el territorio se dividió en dos países:

la República de Paquistán (islámica)

la República de la India (hinduísta)

Durante los casi tres siglos de apogeo del imperio, seis grandes soberanos se sucedieron a la cabeza del imperio recibiendo el título de ”Gran Mogol” (Múghal-e-Ázam) (“gran” por la extensión y magnificencia de su reino, ”mogol” porque los soberanos eran descendientes distantes de los mongoles de Genghis Khan)

Abajo, miniaturas de cuatro de ellos:

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El Imperio Mogol causó una profunda impresión en todo el subcontinente indio, y mucho de esa huella histórica puede detectarse hasta el presente en Paquistán e India

Por ejemplo en el uso de nombres propios como Ákbar, Bábar, Nur Yaján (personajes mogoles) En toponímicos favoritos como Shalimar, Moti Mahal, Chandni Chok (famosos sitios imperiales) En la forma de saludarse (con fórmulas impuestas durante el Imperio) En pasatiempos como el remontar barriletes, criar palomas, columpiarse en hamacas o disfrutar de baños de luna (antiguos esparcimientos aristocráticos) sobre terrazas (al igual que en los palacios) En el tipo de danzas clásicas (káthak) poesía y música populares (gházal) perfeccionadas durante el imperio. En las ferias (melas) recitales poéticos y musicales (mushairas y mehfils) y festivales anuales como el día de la primavera (Basant) celebrados antiguamente en la corte. En la decoración de las casas con detalles mogoles como celosías (yalis) y balcones decorativos (yarokas) en el uso de cielorrasos espejados imitando al legendario Palacio de los Espejos (Shish Mahal) o en el diseño de parques (basados en los jardines mogoles) y el uso de cascadas ornamentales. En el vestido femenino del Islám (shalwar kamisse, dupatta) con exceso de bordados, bijouterie y joyas (¿herederas del diamante Koh-i-Noor?) así sean falsas. Incluso en las actuales “zonas rojas” con mujras y jusras (descendientes de las respectivas cortesanas y eunucos reales)

En costumbres como las de esparcir dinero sobre las cabezas en los festejos (siguiendo la prodigalidad imperial) y usar ornamentadas tiendas para celebrarlos (como se hacía en la corte) En toda una tendencia a incluir ciertos refinamientos en la vida, sentándose sobre decorados almohadones y alfombras (como el Gran Mogol) mordisqueando delicados dulces (en ocasiones decorados con oro y plata comestibles) abanicando y haciéndose abanicar (como el Gran Mogol en el trono del Pavo Real) abandonándose a manos de barberos y masajistas o malshis (o en su lugar un pariente menor ocioso) reclinándose para mirar danzarines en una fiesta (como en las jotas o casas de placer de los nobles) rumiándose mutuamente versos de poetas como Ghálib o Rumi, y en general “brindando audiencia” (como en el dárbar o audiencia palaciega) así sea para recibir a parientes o vecinos del barrio – en patios festonados con guirnaldas e iluminados con fuegos de artificio para los festejos. Por cierto también, en ciertos sectores más conservadores de la población (que pueden costearlo) segregando en un sector de la casa a las mujeres (llamado como en los palacios zenana o harén)

Y sobre todo el legado Mogol puede verse en toda una concepción verticalista de las relaciones, en la rapidez para hacerse servir (por mozos o parientes menores) en la pleitesía brindada a cualquier poderoso (como si aún existiesen potentados mogoles) con vastos ejércitos modernos de“siervos” (del Estado reemplazando a la corte) y la supervivencia de un sistema feudal organizado durante el Imperio Mogol en grandes zonas del interior de Paquistán

La huella histórica además es por supuesto visible en miles de restos arquitectónicos como las mezquitas, palacios o fuertes que pueblan las ciudades de Paquistán e India y sus alrededores. El famoso Taj Mahal, por ejemplo, fue construído por el quinto Gran Mogol. Parte de este legado artístico puede verse en este blog cliqueando al lado, en las páginas de Arte Mogol (también en GM Arquitectura)

Abajo, una foto antigua del célebre Taj Mahal, el edificio más famoso del Imperio Mogol. Incluye una imagen del Gran Mogol que lo construyó y su amada esposa Mumtaz, allí enterrada

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Bienvenidos al imperio del Gran Mogol:

Transporte:

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Durante el Imperio Mogol se utilizaron diversos medios de transportes, circulando por vías como la Gran Carretera (GT Road)

“[las esposas y mujeres del cuarto Gran Mogol Yahanguir] ...’son llevadas en palanks o sobre elefantes, o sobre asientos que cuelgan a los costados de dromedarios, cubiertos y atendidos por eunucos’…Las damas reales mogoles usualmente viajaban en howdas sujetos a la espalda de elefantes…una estructura cuadrada ricamente guarecida de oro, recubierta con celosías doradas por todos los lados y un bóveda para protección hecha de paño de plata…Estos mikdembers podían acomodar hasta ocho mujeres, cuatro a cada lado. Tenían celosías y estaban rodeados de visillos de plata. La riqueza de estos howdas ha sido mencionada también por [el viajero italiano del 1600 Nicolás] Manucci que los describió como tronos ‘con cúpulas’”

En ocasiones las mujeres de esa era viajaban en chodoles que eran llevados sobre los hombros similares a los tact-ravans. ‘Dorados, pintados, y guarecidos de magníficos cortinados de sedas multicolores, estaban embellecidos con hermosos bordados, flecos y borlas. Las mujeres viajaban cómodamente en estos chodoles tapizados con pieles de tigre y visillos de sedas…

El carromato era otra forma de transporte en la era Mogol, popular entre las familias reales y viajeros de ‘larga distancia’. Estos carros eran tirados por bueyes o novillos, pero no generalmente por caballos. [En 1624 el viajero italiano Pedro] Della Valle encontró ‘abundancia de carromatos’ en la India, para transporte no sólo en la ciudad sino en el campo. Vió también a bueyes y novillos cabalgando como caballos. Como en todo otro medio de transporte de la época, cuando las damas reales los usaban estos carruajes se cubrían por todas partes para asegurar la pardah [segregación de la mujer] … A veces las mujeres viajaban a caballo para mayor velocidad, bien directamente montándolos, o en una litera. Los camellos y las literas de camellos (kayawas) también eran usadas…

…Cuando estas damas salían, ‘esclavas jóvenes, engalanadas, con plumas de pavo real … en la mano, ahuyentaban el polvo y las moscas mientras hombres a pié esparcían agua por delante de la comitiva para asentar el polvo… Manucci reportó ‘cuando la Begam Sahiba [señora dama] abandona su palacio para visitar la corte, procede con gran pompa, con mucha caballería e infantería y muchos eunucos…rodeándola de cerca, haciendo a un lado a todo el que se les cruza en el camino, gritando, empujando y asaltando a todos sin mentar a quien’… observó avanzando ante el elefante de la Begam ‘un número de hombres a pié descarados y agresivos, ahuyentando a todos, nobles y mendigos, a palazos y empellones’


Fuerte de Pharwala:

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Imágenes del fuerte de Pharwala, a unos 40 kms. de Islamabad la capital de Paquistán (mapa)

Fue conquistado por Bábar, el primer Gran Mogol, en 1519. Luego fue entregado de vuelta a manos de sus dueños la tribu gákhar (en español gájar) con la condición de aliarse al imperio Mogol

Es uno de los varios fuertes antiguos que pueden visitarse cerca de Islamabad, junto a los de Rothas, Rawat, Áttock, Giri, Sangni

El fuerte de Pharwala está construído como muchos otros fuertes de la era mogol sobre las ruinas más antiguas de un asentamiento hindú. La información dice que puede accederse sólo a pié, tras una hora de caminata. En su interior hay una pequeña población, al igual que ocurre en otros fuertes como el de Rohtas.


Calles de Lahore:

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mágenes de calles en la ciudad vieja de Lahore, Paquistán

Una de las tres capitales del Imperio Mogol, Lahore era hogar de muchos nobles, quienes construyeron allí sus mansiones (havelis)

Hoy en día estas mansiones apenas sobreviven, habiendose deteriorado al punto de ser demolidas y reemplazadas por viviendas de cemento que alojan a varias familias

Estas acuarelas fueron realizadas en la década del 80, cuando aún podían observarse muchas de ellas, por el artista plástico paquistaní Ajaz Anwar


Hir Ranja:

Hir-Ranja es el nombre de una leyenda de amor, basada en hechos ocurridos durante el Imperio Mogol (1500s)

Se trata del romance entre Hir, una aldeana, y Ranja, su amado

(la “j” de Ranja pronunciada como la inglesa)

Como en el título de otras narraciones locales donde figuran parejas, los nombres de los personajes no van separados por la “y” (“Hir y Ranja”) Otros ejemplos mencionados en este blog son los de Ákbar-Bírbal y Jodhaa-Ákbar

Concebida en idioma punjabi (pariente cercano del urdu) la leyenda de Hir-Ranja recibió su forma actual a fines del siglo 18, a manos del “Shakespeare del Punjab” el genial poeta Waris Shah

Es uno de los varios romances tradicionales en ese idioma de inmensa popularidad hasta el presente. Otros son Mirza-Sahiba, Sassi-Punnun, Sohni-Mahiwal, que junto a leyendas famosas como la de Anárkali conforman el rico acervo folklórico del Punjab

Esta fértil provincia se halla al presente dividida entre India y Paquistán. Allí se cruzaron varias corrientes culturales, conviviendo musulmanes, hinduístas y sijs. Aunque con preponderancia islámica (Waris Shah era musulmán) el romance registra estas influencias varias. La leyenda había sido puesta por escrito anteriormente (por Damodar, Muqbaz y Ahmed Gujar entre otros) pero el largo poema de Waris Shah, compuesto por más de 5.000 líneas en 600 estrofas, se convirtió en la versión definitiva

“[Hir-Ranja] es un símbolo de intensidad poética, de autenticidad, de facultad crítica, de amplia y fecunda observación, de sabiduría obtenida tras una vida y rica y plena. Es un ejemplo señero de saga romántica, excelencia artística, visión poética y gracia natural. Ningún poeta había podido retratar esta gracia tan apasionada y compenetradamente como Waris Shah, y semejante proeza del espíritu sólo pudo ser resultado de una experiencia personal”

“Menciónese Hir-Ranja, y la palabra ‘eterno´ se asocia automáticamente a los sentimientos de amor eterno, espera eterna, búsqueda eterna y sacrificio eterno”

La leyenda transcurre en lo que hoy es Paquistán, en las bucólicas inmediaciones de la actual ciudad de Jhang (no lejos de la capital, Islamabad)

Ranja, el gallardo arriero, ha huido de la casa de sus padres. Allí (cual José bíblico) sus hermanos le habían hecho la vida imposible con su envidia. Ocurre que al ser Ranja el hijo menor, su padre lo había consentido. En vez de tener que cuidar como sus hermanos el ganado desde la infancia, ha podido pasar ésta despreocupadamente aprendiendo a dominar el arte de la flauta. Los celos y el odio expulsan a Ranja de su hogar, y debe deambular sin rumbo. Pero su destierro lo conducirá al amor, pues al llegar a una aldea cautiva con sus sones en la flauta a Hir, la bella aldeana, hija de una respetable familia (del clan Sayal). Ambos héroes se enamoran, la próspera aldeana y el pastor que ha venido a cuidar el ganado de su hacienda

Los amantes serán sin embargo separados. Los mayores no aprueban del amor de Hir, y la obligan a casarse contra su voluntad con un hombre mucho mayor. Desolado, Ranja huye y comienza su segundo vagabundeo. Esta vez se transforma en un asceta (yogui) que renuncia a todo el mundo, decepcionado de la raza humana. Cual Ulises (o cual Cristo) Ranja es el dedo de Dios sobre la tierra, probando a los hombres en su hipocresía. Nadie pasa la prueba de la pureza, salvo una, su amada Hir

Los amantes serán reunidos otra vez, pero en la versión definitiva (la de Waris Shah) la tragedia se ensañará otra vez sobre su amor, que concluirá, como el de Romeo y Julieta, en la muerte

La figura de Ranja, el errante, ha sido objeto de sesudos análisis críticos, socio-políticos, psicológicos y espirituales, pues el poema de Waris Shahse inscribe dentro de la tradición sufí. En ella, el amor entre dos humanos es símbolo del amor entre el alma y su Dios

Como muestra del espíritu del poema, aquí va la traducción (mediando el inglés) de la letra de una de las numerosas canciones basadas en los versos de Waris Shah

“Como vela que se apaga en su propia tumba

quisiera olvidar, pero no puedo

mirad las pompas de mi alma en su entierro

no me hallo, ni a mi amor encuentro

…Quien busca a Dios lo encuentra

yo sólo quiero ver a mi amada

…Hay ojos que se mojan, a lo lejos

cómo esperar, si alguien, entre lágrimas

me llama

o sanas mi alma rota, o rompes las cadenas

Ah montes, abrid paso! Ah espinas

que tengo con su abrazo?¨

Los versos son memorizados por chicos y grandes, representados en actos escolares, parodiados en sketches televisivos, incluso subidos comopágina a Facebook

La leyenda ha sido llevado repetidas veces al cine. En la India hay versiones de 1929, 1931, 1948, 1970 y 1992. En Paquistán se filmó una película con ese nombre en 1970 convirtiéndose en un clásico de ese país: “La película, sus canciones y sus estrellas hicieron furor y todavía se lo considera uno de los mejores filmes salidos de Lollywwod [la industria cinematográfica basada en Lahore] y ciertamente la mejor película en punjabi de todos los tiempos”


Legado:

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El estilo mogol dejó un legado duradero en todo el subcontiente.

En estas imágenes, se ven detalles decorativos en casas de la aldea de Saidpur, vecina a Islamabad, la capital de Paquistán (mapa)

Están hechos de adobe, piedra, madera. Muestran las figuras estilizadas de hojas (provenientes eventualmente de antiguos modelos occidentales) así como la sugerencia de los típicos pequeños balcones empotrados (yarojas)

Saidpur data de la era del Imperio Mogol. Parte de la muralla contenedora y una derruída puerta que da acceso al complejo proviene de esa época. Aparentemente el cuarto Gran Mogol (Yahanguir) paró aquí hace 400 años según sus memorias:

“El noveno domingo (en 1607) posé más allá de Rawalpindi…En el valle cerca de la posta corría un arroyo, cuya agua se recogía en una pileta”

En su época existó una pileta que formaba parte del templo hindú para abluciones rituales. Rellenada con el paso de los siglos, estaba ubicada donde hoy está la explanada de adoquines. El muro contenedor con la derruída puerta la rodeaba (la tercera foto de abajo muestra un antiguo portal semi-derruido que daba acceso a la pileta) El arroyo aún atraviesa Saidpur..

La sociedad industrial va barriendo con estos resabios de la tradición

Las casas actuales de Paquistán incorporan algunos de los detalles decorativos de estas fotos, fabricados en serie…

Las fotos están tomadas del muy útil libro de Fauzia Aziz Minallah sobre los sitios históricos de Islamabad..

La segunda de abajo no muestra la espada del rey Arturo todavía clavada en la piedra! Se trata de un pedestal para lámparas votivas (díias) delante de la entrada de una vieja mezquita. Sobre el pavimento están marcados los espacios separados para la oración, replicando a las alfombras individuales que suelen usarse en las mezquitas (motivo decorativo de arcos incluído)


Madrasas:

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Madrasa es una palabra árabe que significa ”escuela”

Durante el Imperio Mogol (que era musulmán) la educación se impartió en madrasas y maktabas. Las maktabas eran para estudios primarios, las madrasas para estudios avanzados

Un inglés que vivió en el Imperio del Gran Mogol por la época de nuestra independencia (1800s) escribió “Quizás hayan pocas comunidades en el mundo donde la educación esté más difundida que entre los Mahometanos de la India. El que tiene un puesto de veinte rupias al mes le brinda a sus hijos una educación digna de un Primer Ministro. Aprenden, mediante el dominio de la lengua Árabe y Persa, lo que los jóvenes de nuestras universidades mediante la Griega y Latina – a saber, gramática, retórica, y lógica. Luego de sus siete años de estudio, el joven Mahometano anudará su turbante alrededor de una cabeza casi tan llena de las asuntos relacionadas a estas ramas del saber como un joven recién graduado de Oxford – podrá discurrir igualmente sobre Sokrat, Aristotalis, Aflatun y Bukrat, Yalinus y Sina (Sócrates, Aristóteles, Platón e Hipócrates, Galeno y Avicena)”

Las críticas que se le hicieron a este tipo de educación fueron las mismas que se le harían a la arcaica educación de Oxford, centrada más en las lenguas antiguas que en las disciplinas prácticas. Las madrasas y maktabas estaban adosadas a una mezquita (como originalmente las universidades europeas a una catedral) La teología, por lo tanto (como también ocurrió en las universidades europeas) era la materia de estudio principal, suministrando los mulás, munshis, qadis (“clérigos”, “secretarios”, “jueces”) requeridos por la comunidad.

No existia un programa de estudios o sistema de títulos unificado “el haber sido discípulo de algún famoso doctor siendo cualificación suficiente” Existen, no obstante, currículums estandarizados e índices de libros elaborados por eruditos como el Mulá Nizam-ud-din en el 1700. Muchos sabios famosos se establecieron en ciudades del subcontinente como Lahore, Delhi, Gujarat, Multán, mientras que otros viajaron desde allí hacia los renombrados centros de estudios islámicos en Persia (Irán) Egipto, Turquía o Arabia.

Los emperadores mogoles, como Akbar, Sha Yaján, subsidiaron generosamente a madrasas y maktabas, y ordenaron que se multipliquen en las ciudades del Imperio. Eran gratuitas y se sostenían por donaciones, muchas veces alojando a los alumnos como internos. Éstos eran sólo varones, si bien las niñas de la aristocracia podían recibir instrucción en sus palacios (abajo, miniatura mogola mostrando a un mulá o clérigo musulmán instruyendo a princesas de la corte. Varias fueron distinguidas autoras, como Zebunisa)

musulmanes

La India milenaria, por otra parte, poseía una antiquísima tradición propia en educación, y durante el Imperio Mogol paralelamente a las madrasas y maktabas prosperaron las escuelas hindúes o patshalas.

Allí se estudiaban los textos sagrados del hinduísmo, en sánscrito (Mahbarata, etc) También estaban adosadas a los templos y eran sólo para varones.

“No hay nación donde el amor al saber haya tenido un orígen tan remoto y que haya ejercido influencia tan duradera y poderosa” escribió un historiador sobre la antigua India. Descubriendo antes que los griegos las leyes de la lógica, dándole al mundo el número 0, el valor de pi, la medición de la circunferencia terreste, el ajedrez, el álgebra, sesudas escuelas filosóficas y nuestro sistema númerico (llamado “arábigo” porque los musulmanes lo trayeron a Europa desde la India) no es de extrañar que el currículum de estudios de las patshalas enfatizara, además de la lógica, gramática y filosofía, materias prácticas como la geometría o las matemáticas. Así podrá comprenderse tal vez por qué una mayoría de los comerciantes y banqueros del Imperio Mogol fueron hindúes y no musulmanes.

Ambos sistemas educativos (el musulmán y el hindú) se influenciaron mutuamente. Las escuelas hindúes admitían sólo a los miembros de la casta superior o brahamines, pero fueron relativamente impactadas por la tendencia democratizante del Islám, donde en la madrasa (como en la mezquita) todos eran iguales ante Alá, admitiéndose alumnos de familias carenciadas. Por otra parte las madrasas y maktabas incluyeron en sus programas materias extra-teológicas.

Esta tradición, como es sabido, no era ajena al Islám, que suministró al planeta grandes geógrafos, astrónomos, médicos y matemáticos como Avicena y Averroes. El tercer Gran Mogol (Ákbar) ordenó que se enseñen en las maktabas las matemáticas y la contabilidad, y el sexto Gran Mogol (Aurangzeb) reprendió a su antiguo tutor por no haberle enseñado geografía e historia con el mismo ahínco que le enseñó el Corán y los hadices (tradiciones) del Profeta.

Antes de la llegada de la imprenta occidental en el siglo XIX los libros en el Imperio Mogol eran copiados a mano por un ejército de calígrafos (katib) de los cuales la corte tenía una enorme dotación. Los nobles se jactaban de poseer extensas colecciones de libros y en la Biblioteca del palacio imperial de Agra había, según el jesuita que la visitó, 24.000 volúmenes

Cuando la Corona Británica desplazó al Imperio Mogol adoptó una política de modernización desfavorable para la educación musulmana (no necesariamente hacia la hindú) con lo que las madrasas casi desaparecieron del vasto territorio de las actuales India y Paquistán. En 1940 sobrevivían sólo 189.

Pero en la actualidad existen se calcula entre unas 10.000 o 30.000. Este resurgimiento se debe a las políticas de fundamentalismo religioso del presidente Zia-ul-Haq durante las décadas 70-80 (apoyado irónicamente entonces por los EEUU que buscaba minar el avance de la URSS apoyándose en el fundamentalismo islámico)

Se calcula que al presente más de 1.5 millones de niños paquistaníes estudien en una madrasa. Esta proporción es bastante menor comparada a la que asiste a las escuelas del gobierno, pero motivo de preocupación para el estado que procura regularlas

Esta investigación académica (en español) reseña las madrasas actuales de Paquistán, uno de los legados del Imperio MogolLa India milenaria, por otra parte, poseía una antiquísima tradición propia en educación, y durante el Imperio Mogol paralelamente a las madrasas y maktabas prosperaron las escuelas hindúes o patshalas.

Allí se estudiaban los textos sagrados del hinduísmo, en sánscrito (Mahbarata, etc) También estaban adosadas a los templos y eran sólo para varones.

“No hay nación donde el amor al saber haya tenido un orígen tan remoto y que haya ejercido influencia tan duradera y poderosa” escribió un historiador sobre la antigua India. Descubriendo antes que los griegos las leyes de la lógica, dándole al mundo el número 0, el valor de pi, la medición de la circunferencia terreste, el ajedrez, el álgebra, sesudas escuelas filosóficas y nuestro sistema númerico (llamado “arábigo” porque los musulmanes lo trayeron a Europa desde la India) no es de extrañar que el currículum de estudios de las patshalas enfatizara, además de la lógica, gramática y filosofía, materias prácticas como la geometría o las matemáticas. Así podrá comprenderse tal vez por qué una mayoría de los comerciantes y banqueros del Imperio Mogol fueron hindúes y no musulmanes.

Ambos sistemas educativos (el musulmán y el hindú) se influenciaron mutuamente. Las escuelas hindúes admitían sólo a los miembros de la casta superior o brahamines, pero fueron relativamente impactadas por la tendencia democratizante del Islám, donde en la madrasa (como en la mezquita) todos eran iguales ante Alá, admitiéndose alumnos de familias carenciadas. Por otra parte las madrasas y maktabas incluyeron en sus programas materias extra-teológicas.

Esta tradición, como es sabido, no era ajena al Islám, que suministró al planeta grandes geógrafos, astrónomos, médicos y matemáticos como Avicena y Averroes. El tercer Gran Mogol (Ákbar) ordenó que se enseñen en las maktabas las matemáticas y la contabilidad, y el sexto Gran Mogol (Aurangzeb) reprendió a su antiguo tutor por no haberle enseñado geografía e historia con el mismo ahínco que le enseñó el Corán y los hadices (tradiciones) del Profeta.

Antes de la llegada de la imprenta occidental en el siglo XIX los libros en el Imperio Mogol eran copiados a mano por un ejército de calígrafos (katib) de los cuales la corte tenía una enorme dotación. Los nobles se jactaban de poseer extensas colecciones de libros y en la Biblioteca del palacio imperial de Agra había, según el jesuita que la visitó, 24.000 volúmenes

Cuando la Corona Británica desplazó al Imperio Mogol adoptó una política de modernización desfavorable para la educación musulmana (no necesariamente hacia la hindú) con lo que las madrasas casi desaparecieron del vasto territorio de las actuales India y Paquistán. En 1940 sobrevivían sólo 189.

Pero en la actualidad existen se calcula entre unas 10.000 o 30.000. Este resurgimiento se debe a las políticas de fundamentalismo religioso del presidente Zia-ul-Haq durante las décadas 70-80 (apoyado irónicamente entonces por los EEUU que buscaba minar el avance de la URSS apoyándose en el fundamentalismo islámico)

Se calcula que al presente más de 1.5 millones de niños paquistaníes estudien en una madrasa. Esta proporción es bastante menor comparada a la que asiste a las escuelas del gobierno, pero motivo de preocupación para el estado que procura regularlas

Esta investigación académica (en español) reseña las madrasas actuales de Paquistán, uno de los legados del Imperio MogolLa India milenaria, por otra parte, poseía una antiquísima tradición propia en educación, y durante el Imperio Mogol paralelamente a las madrasas y maktabas prosperaron las escuelas hindúes o patshalas.

Allí se estudiaban los textos sagrados del hinduísmo, en sánscrito (Mahbarata, etc) También estaban adosadas a los templos y eran sólo para varones.

“No hay nación donde el amor al saber haya tenido un orígen tan remoto y que haya ejercido influencia tan duradera y poderosa” escribió un historiador sobre la antigua India. Descubriendo antes que los griegos las leyes de la lógica, dándole al mundo el número 0, el valor de pi, la medición de la circunferencia terreste, el ajedrez, el álgebra, sesudas escuelas filosóficas y nuestro sistema númerico (llamado “arábigo” porque los musulmanes lo trayeron a Europa desde la India) no es de extrañar que el currículum de estudios de las patshalas enfatizara, además de la lógica, gramática y filosofía, materias prácticas como la geometría o las matemáticas. Así podrá comprenderse tal vez por qué una mayoría de los comerciantes y banqueros del Imperio Mogol fueron hindúes y no musulmanes.

Ambos sistemas educativos (el musulmán y el hindú) se influenciaron mutuamente. Las escuelas hindúes admitían sólo a los miembros de la casta superior o brahamines, pero fueron relativamente impactadas por la tendencia democratizante del Islám, donde en la madrasa (como en la mezquita) todos eran iguales ante Alá, admitiéndose alumnos de familias carenciadas. Por otra parte las madrasas y maktabas incluyeron en sus programas materias extra-teológicas.

Esta tradición, como es sabido, no era ajena al Islám, que suministró al planeta grandes geógrafos, astrónomos, médicos y matemáticos como Avicena y Averroes. El tercer Gran Mogol (Ákbar) ordenó que se enseñen en las maktabas las matemáticas y la contabilidad, y el sexto Gran Mogol (Aurangzeb) reprendió a su antiguo tutor por no haberle enseñado geografía e historia con el mismo ahínco que le enseñó el Corán y los hadices (tradiciones) del Profeta.

Antes de la llegada de la imprenta occidental en el siglo XIX los libros en el Imperio Mogol eran copiados a mano por un ejército de calígrafos (katib) de los cuales la corte tenía una enorme dotación. Los nobles se jactaban de poseer extensas colecciones de libros y en la Biblioteca del palacio imperial de Agra había, según el jesuita que la visitó, 24.000 volúmenes

Cuando la Corona Británica desplazó al Imperio Mogol adoptó una política de modernización desfavorable para la educación musulmana (no necesariamente hacia la hindú) con lo que las madrasas casi desaparecieron del vasto territorio de las actuales India y Paquistán. En 1940 sobrevivían sólo 189.

Pero en la actualidad existen se calcula entre unas 10.000 o 30.000. Este resurgimiento se debe a las políticas de fundamentalismo religioso del presidente Zia-ul-Haq durante las décadas 70-80 (apoyado irónicamente entonces por los EEUU que buscaba minar el avance de la URSS apoyándose en el fundamentalismo islámico)

Se calcula que al presente más de 1.5 millones de niños paquistaníes estudien en una madrasa. Esta proporción es bastante menor comparada a la que asiste a las escuelas del gobierno, pero motivo de preocupación para el estado que procura regularlas

Esta investigación académica (en español) reseña las madrasas actuales de Paquistán, uno de los legados del Imperio Mogol.


La riqueza de los siglos:

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Para un habitante de la llanura pampeana, despoblada virtualmente hace cien años, toparse con la riqueza artesanal del subcontinente indio con ciudades cuatro veces milenarias es toda una experiencia

Un texto al respecto dice “la India es un vasto taller donde hasta hoy se producen objetos útiles y estéticamente bellos, por clanes que se especializan en los distintos oficios. La canastería, por ejemplo, no es sólo una forma de ganarse la vida – es realizada por ciertos grupos sociales porque durante generaciones de familias no han hecho otra cosa que tejer canastas. La canastería es entonces también un estilo de vida. Lo mismo ocurre con los alfareros quienes, aunque pertenecen a la casta kumhar, se los llama paryapat – ‘hacedores’ o ‘progenitores’. Las aldeas de la India están repletas de miles de artesanos y mujeres que trabajan materiales tan diversos como el algodón, la caña, la piedra, la terracota, la cera, el bronce, y hasta el barro molido”

Este océano de experiencia no se acumuló de la noche a la mañana. Desde eras inmemoriales los artesanos de las aldeas han pasado su oficio a hijos y nietos. La exportación de artesanías lleva siglos prosperando. Los romanos comerciaban con la India y Plinio se queja de que sus paisanos importaban demasiado de la India. Incluso en aquellos días los artesanos tenían buen ojo comercial; producían los artículos que demandaba el cliente. Los juguetes de bronce de Kolhapur - de estilo romano – estaban destinado obviamente al mercado exportador

Con el advenimiento del poder musulmán [coronado por el Imperio Mogol] las artesanías ganaron en sofisticación y sutileza. El tejido de alfombras, la incrustación del mármol y el jade, la caligrafía, el esmaltado, y la filigrana recibieron patronazgo real. El bidri, o platería de Hyderabad es un legado del arte islámico, así como lo es el zari o brocado, tradiciones del norte de la India. Nuevos colores y tonalidades como los verdes claros, azules y malvas se volvieron populares”

Arriba y abajo, algunas láminas hechas por un ilustrador europeo sobre los objetos producidos en el subcontinente, comenzando arriba de todo por el famoso trono del Pavo Real pasando por cartucheras, broches, campanillas, tinteros, lámparas, bandejas, frascos, abanicos, plumeros, estuches, jarrones, pipas de agua (dos láminas para sus distintas variantes) y por supuesto armas de guerra

Cada región y aún cada localidad tiene sus artesanías típicas, según los materiales disponibles. En esta entrada se ven imágenes de algunos de estos orfebres

El turista puede adquirir muchas de estos joyas por precios irrisorios

Riqueza del arte Mogol que se vende por nada…

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Gulbadan Begam:

ulbadan Begam (c.1523-1603) fue una hija del primer Gran Mogol, autora de una importante crónica histórica.

Su nombre persa Gul-Badan fue traducido por los ingleses como “Capullo de Rosa”

(Begam significa ”dama”)

Contaba seis años cuando su padre conquistó la India (1526) Viviendo entonces con su madre en Kabul (Afganistán) la princesa y sus hermanas se enteraron del éxito de su padre por los fabulosos regalos que comenzaron a recibir desde ”Hind” (India) Una mención de ellos puede leerse en esta entrada. Durante casi un siglo la princesa fué privilegiada testigo de la consolidación del Imperio Mogol.

Durante ese lapso la vida de su padre, el primer Gran Mogol, había quedado registrada por éste en una crónica (“Bábar-nama”). Igualmente la del nieto de éste el tercer Gran Mogol (“Ákbar-nama”) Nadie había registrado sin embargo la vida del hermano de Gulbadan, el segundo Gran Mogol y la princesa fué encargada de escribir el “Humayún-nama”.

“Una orden había sido emitida: ’Escribid todo lo que sepáis de los hechos de [Bábar] y [Humayún]‘. Para cuando su Majestad [Bábar] dejó este mundo perecedero hacia las moradas eterna, yo, su humilde sierva, tenía ocho años, de modo que bien podré no recordar mucho de entonces. No obstante, acatando la orden real, asenté todo lo que oí y recordé” La razón del encargo fué el íntimo conocimiento que la anciana princesa, única sobreviviente, tenía sobre su hermano fallecido el emperador Humayún, el segundo Gran Mogol.

Gulbadan no sólo dejó una valiosa crónica oficial de este segundo Gran Mogol, sino también un fascinante vistazo de la vida íntima de la corte - desde su perspectiva de mujer trás de las paredes del harén. La princesa registra con sencillez (en persa) acontecimientos cotidianos de la vida real. Su lenguaje no es rebuscado (acorde con su educación más limitada como mujer) Sin olvidar su lugar subordinado según las normas culturales, deja traslucir entre líneas una mirada femenina sobre ciertas conductas masculinas.

Acompañando a su hermano en el exilio (cuando este perdió temporariamente el imperio a los 32 años por culpa del afgano Sher Sha Suri) Gulbadan cuenta el episodio cuando el segundo Gran Mogol se enamoró de una adolescente afgana de 13 años, y no cejó hasta casarse con ella.

“El emperador vino a ver a su Alteza, mi madre (mientras acampábamos en Bákar)… Cuando vió a Hamida-banu-Begam su Majestad preguntó: ‘¿Quién es ella?’ Le dijeron: ‘la hija de Mir Baba Dost’”

“Otro día cuando su Majestad vino a ver a su Alteza mi madre, dijo: ‘Mir Baba Dost es nuestro pariente. Es decoroso que me presentes a su hija como esposa’ Otro día vino a mi madre y le dijo: ‘Envía a alguien a buscar a Hamida-banu Begam’. Cuando mi madre envió el mensaje, Hamida-banu Begam se rehusó, diciendo: ‘Si es para presentarle mis respetos, ya fui honrada pesentándoselos el otro día. ¿Por qué habría de hacerlo otra vez?’ De nuevo su Majestad envió a Subhan Quli, y dijo: ‘Id al Sha Hussein Mirza y decidle que envíe a su hija’ El Mirza dijo: ‘Así se lo diga mil veces, no irá. Id vos y decíselo vos’ Cuando Subhan Quli fué y le habló, la Begam replicó: “Ver a los reyes una vez es según la ley; una segunda vez nos está prohibido. No iré’

[...]Durante cuarenta días la Begam se rehusó y discrepó. Finalmente su Alteza mi madre, Dildar Begam, la aconsejó, diciendole: ‘Después de todo tendrás que casarte con alguien. Mejor que un rey ¿dónde lo hallarás?’ Al final la Begam consintió. Su Majestad tomó el astrolabio en sus benditas manos y, habiendo seleccionado él mismo la hora propicia, convocó a Mir Abul-Baqa para ordenarle que selle el matrimonio”

A los dos años esa adolescente se convertiría en la madre del tercer Gran Mogol, Ákbar.

(los argentinos podríamos recordar que San Martín pidió la mano de Remedios cuando ésta tenía 14 años y él 34 )

La crónica que escribió la princesa “Capullo de Rosa” es una valiosísima fuente de primera mano sobre la vida en los harenes al comienzo del Imperio del Gran Mogol. Gulbadan vivió en ellos hasta avanzada edad (fue casada a los 17 años y tuvo al menos un hijo) excluyendo una peregrinación a La Meca que le insumió seis venturosos años.

Al igual que con la historia de otras protagonistas femeninas (como Zebunisa o Nur Yaján) del Imperio Mogol, en Paquistán se han impreso libros con la historia de la princesa escritora, para estimular a las niñas a emularla.


Bandera:

El imperio Mogol (el gran mogol)


Maxima expansion del imperio Mogol:

musulmanes


Decadencia y extincion:

En 1707 subió al trono Bahadur Shah I, que no pudo revertir la decadencia que había empezado en los últimos años de Aurangzeb, y sólo reinó hasta 1712, sus tuvieron muy cortos reinados, sucediéndose hasta seis emperadores entre 1712 y 1720. En 1720 subió al trono mogol el emperador Muhammad Shah, que pese a sus habilidades gubernativas no pudo impedir la creciente decadencia marcada por los ataques del imperio Maratha, las revueltas de afganos y pashtunes en el norte, y la corrupción de sus cortesanos. De hecho en el reinado de Muhammad Shah los persas y afganos de Nadir Sah invadieron y saquearon Delhi en 1739, llevándose consigo numerosos tesoros.

Tras este terrible evento el poder del Imperio Mogol se debilitó más aceleradamente, siendo llenado ese vacío por los marathas, el imperio sij y los nizam de Hyderabad, mientras los mogoles veían reducido su poder efectivo al área más septentrional del Indostán, perdiendo toda presencia en el Decán. Inclusive cuando la Compañía Británica de las Indias Orientales empezó su predominio en India tras la Batalla de Plassey en 1757, los británicos denominaban al monarca mogol como "rey de Delhi" y ya no como "emperador".

El debilitamiento de la Confederación Maratha tras la Tercera batalla de Panipat en 1761 no significó alivio para el Imperio Mogol pues ahora la Compañía Británica de las Indias Orientales era el poder mayor en la India. Inclusive en 1803, tras fallidos intentos de asegurar la autoridad de los mogoles sobre su reducido territorio, el emperador Shah Alam II debió aceptar la protección de Gran Bretaña (lo cual equivalía a sujetarse al poder británico), siendo que su dominio ahora se reducía a los actuales estados de Punjab, Haryana, y el norte de Uttar Pradesh. Los británicos no asumieron el gobierno directo sobre el Imperio Mogol, pero sí ejercieron su control indirecto y mantuvieron a los emperadores mogoles como simples símbolos sin poder efectivo; esta situación terminó cuando en la rebelión de 1857 los soldados cipayos sublevados invocaron el liderazgo del último emperador mogol, Bahadur Shah II. Vencida la sublevación, el Raj británico asumió el gobierno directo sobre toda la India y se abolió formalmente el Imperio Mogol.

eso fue todo ...