Vampiros: ¿mito o realidad?
Muy bueno
sangrevampiros

Desde los tiempos babilónicos hasta nuestros días, los vampiros se han alimentado de nuestros miedos durante cuatro mil años. Todas las civilizaciones han tenido una leyenda relacionada con el vampiro: seres que vuelven de la tumba y se alimentan de la sangre de los vivos.

Las leyendas se arraigan tanto en el temor de que los muertos vuelvan, como en el afán de inmortalidad del hombre, sin dejar de tomar en cuenta una extraña fascinación que el terror provoca entre nosotros.

Sea por lo que sea, el hecho es que hoy en día existen 500 películas y series de televisión sobre vampiros, libros en prácticamente todos los idiomas, obras de arte y hasta productos publicitarios basados en el vampirismo.

La obra más famosa de vampiros es, sin duda alguna, Drácula de Bram Stoker, pero... ¿Sabías que tanto esta novela, como todas las historias de vampiros, hoy hechas mito, están basadas en la vida real?



El Origen de los Vampiros

Los vampiros como leyenda tienen su origen en el antiguo folclore eslavo, y se refería a un espectro que salía de su tumba para atacar a personas y alimentarse de su sangre; en los siguientes días la persona atacada comenzaba a palidecer y enfermar hasta que moría; el vampiro por su parte se iba poniendo gordo y reluciente, prácticamente les chupaba la vida.

Entre las medidas que se pueden tomar contra él están: enterrarlo a la tierra con una estaca, atravesando su corazón; decapitarlo de un solo tajo o bien incinerarlo. Si el procedimiento no es llevado a cabo efectivamente, el vampiro regresa.

Es una mala interpretación del folclore eslavo el pensar que son aniquilados con la luz del día, de hecho, pueden andar bajo el sol adoptando la forma animal que deseen.



Las leyendas de vampiros

Las leyendas de vampirismo se basan tanto en temores ancestrales como en hechos reales; uno de esos temores era que los muertos podían volver de su morada si habían sido suicidas o no habían sido enterrados con los ritos acostumbrados.

Estos temores fueron acrecentados por casos de locos necrófilos o por otro tipo de perversiones que implicaba el robo de cadáveres, cosa que proporcionaba a la gente la aparente prueba de que los muertos podían levantarse de sus tumbas.

A esto hay que sumarle el hecho de la existencia de personas que, en efecto, por cuestiones patológicas, tenían la costumbre de beber sangre o de bañarse en ella.

En la edad media, sucesos misteriosos como crímenes en masa o brotes de peste, eran relacionados con vampiros.

A fines de la edad media, la endogamia entre los nobles eslavos provocó desórdenes genéticos que causaban una enfermedad hereditaria llamada eritropoyética que se trata de una anomalía en los pigmentos: el organismo produce en exceso una sustancia relacionada con los glóbulos rojos conocida como protoporfirina. Como consecuencia de esto, la más breve exposición al sol produce un enrojecimiento excesivo en la piel, comezón y grietas sangrantes. Evidentemente quienes la padecían salían sólo de noche y eran víctimas de una repulsión basada en lo supersticioso.

Otro hecho que contribuyó a acrecentar las leyendas fueron los entierros prematuros, debidos principalmente a la catalepsia, al cólera y a la peste; cuando tumbas de personas que habían sido enterradas vivas por error, eran abiertas y se encontraban cadáveres sangrantes y en posición diferente a la que tenían al ser enterrados, el temor de los vampiros aumentaba. Lo mismo pasó con algunos cadáveres que eran encontrados con la piel aún flexible y rosada tras varios días de entierro: Todos estos eran clavados a la tierra con una estaca y luego quemados.

Este tipo de episodios eran difundidos por los viajeros por toda Europa y en muchas ocasiones eran aprovechadas por escritores y poetas, uno de ellos fue Thomas Prest, quien escribió el Best Seller “Varney el vampiro”, esta novela fue un éxito hasta que fue desplazada al olvido por la obra maestra del autor irlandés Bram Stoker: Drácula.



El Verdadero Drácula: El sanguinario Conde Vlad

Stoker basó a su personaje en un sanguinario príncipe de la vida real en el siglo XV; el Conde Vlad Basarab Drácula.

Nació en Transilvania, Rumania en 1431, a su padre lo llamaban Dracul por pertenecer a la Orden del Dragón. Vlad Dracul era cruel, pero parecía un aprendiz al lado de su hijo el príncipe Vlad, conocido como Drácula (hijo de Dracul)

En Rumania suele enseñarse a Drácula como un héroe que se caracterizó por su valor en las guerras contra los turcos y, aunque esta parte también es cierta, no puede pasarse por alto su crueldad.

El primer acto de Vlad en el trono fue invitar a cenar a 400 nobles; después de la cena, todos los nobles invitados, algunos obispos y todas sus concubinas fueron ensartados en estacas de dos metros. De esta afición le viene su sobrenombre histórico de Vlad el Empalador. Cuentan las crónicas que en uno de sus accesos de furor, 30 mil de sus enemigos murieron de ese modo; era común en el paisaje de la región encontrar cadáveres empalados por los caminos

Se dice también que gustaba de torturar a sus víctimas y se hacía servir su sangre en copas para beberla. Incluso en narraciones alemanas se dice que hacía hervir vivos a sus enemigos y que llegaba a practicar el canibalismo; si bien esto puede ser ya una exageración, sí nos habla de su crueldad y el miedo y los rumores que despertaba.

Su obsesión por el empalamiento era tal que, cuando estuvo en prisión, cazaba ratas y las ensartaba en varillas de madera dentro de su prisión.

Drácula murió como vivió, se cuenta que en una guerra contra los turcos, se disfrazó como ellos para adentrarse en sus filas; sin embargo, al volver, no fue reconocido por su ejército y lo mataron y decapitaron.

Se hizo una excavación a su tumba en 1931 y se encontró que el féretro y el cuerpo habían desaparecido y había en su lugar huesos animales y no de humano; probablemente esto ayudó a hacer más grande el mito de Drácula.

En 1897 Bram Stoker publica Drácula, basado en el personaje real del mismo nombre, en el folclore eslavo y en las tradiciones y supersticiones irlandesas. Stoker murió en 1912 y pidió ser cremado para que su cadáver no volviera.



La Condesa Sangrienta. Lo más Cercano al Vampiro

Es curioso que este caso real se diera también en Transilvania. La condesa Isabel Bathory nació en 1560 en una de las familias más ricas e ilustres de Europa, se casó a los quince años con el conde Ferencz Nadasdy.

En una ocasión que su marido partió a la guerra, la condesa se sintió aburrida y comenzó a externar todas sus patologías psicológicas: comenzó a coquetear con los sirvientes, principalmente con las muchachas y fue iniciada en la brujería y en la magia negra por un criado.

Su marido murió en 1600, cuando ella tenía 40 años; expulsó del castillo a su suegra y mando a sus hijos con unos parientes para entregarse a sus macabros placeres.

Un día, una de sus criadas la estaba peinando y le jaló el cabello por accidente; la condesa le dio tal bofetón que hasta hizo que salpicara sangre del rostro de la doncella y le cayera a ella en la cara, por alguna razón sacó la conclusión de que su piel había quedado más tersa donde la sangre le había caído. En ese momento mandó a sus sirvientes y cómplices a que le cortaran las venas a la muchacha y le sacaran toda la sangre para que se pudiera bañar con ella.

Este baño fue sólo el primero de una masacre que duró por años: los sirvientes de la condesa recorrían los campos consiguiendo doncellas con la promesa de ser cortesanas del palacio y luego eran asesinadas para que la condesa se bañara en su sangre y bebiera de ella.

Al principio mandaba enterrar los cadáveres, con el paso del tiempo sólo los mandaba tirar en el bosque para que los lobos los comieran. En una ocasión, los lobos tardaron y los aldeanos encontraron cuatro cadáveres y promovieron un alboroto que llegó hasta oídos del rey quien mando un destacamiento de soldados al palacio de la condesa el 30 de diciembre de 1610.

La escena que encontraron es indescriptible: una muchacha muerta y sin sangre, otra viva llena de heridas y otra moribunda, desangrándose y con señas de tortura.

Todos los criados fueron declarados culpables y condenados a muerte; la condesa fue emparedada en su dormitorio con sólo una rendija para recibir agua y alimento. Vivió así cuatro años más.



Otros Vampiros

Otros casos de la vida real que han sido causantes de darle vida al mito vampírico son los siguientes:

Fritz Haarmann, conocido como el Vampiro de Hanover fue juzgado en Alemania en 1924 por el asesinato de 24 personas a quienes declaró que había matado de un mordisco en la garganta.

El inglés John Haigh fue ahorcado en 1949 por asesinato, confesó que había matado a nueve personas con el objeto de beber su sangre. Se le conoció como el Vampiro de Londres.



Vampiros: Mito y Leyenda

Los vampiros han llamado la atención del hombre por años, principalmente como leyenda de misterio y de miedo, los folkloristas los han estudiado como manifestación cultural de los pueblos de Europa oriental. Fueron los historiadores del Boston College, Radu Floresch y Raymond Mac Nally, los que se interesaron en estudiar a Drácula y al fenómeno del Vampiro como una leyenda con fundamentos reales e históricos. El vampiro como tal no existe, es decir, un muerto viviente que deambula por las noches chupando sangre para alimentarse de ella y seguir siendo inmortal. De hecho, como casi siempre, la realidad supera la ficción, si reducimos el concepto de vampiro a un monstruo que bebe sangre, entonces sí han existido El vampiro ficticio es una creación de la literatura romántica y no es en lo absoluto tan terrible como los personajes reales que hemos visto. El vampiro es un monstruo que está condenado a vivir por toda la eternidad y al ansia eterna de la sangre. Ser vampiro es un castigo y lo sufre, ya que la parte humana nunca muere del todo en él y es su lamentable naturaleza matar para vivir.

El vampiro, como lo conocemos hoy en día, tiene su origen en estos personajes sangrientos, pero ha sido retocado por los poetas, de cualquier forma el vampiro es mito y realidad.


terrorVampiros: ¿mito o realidad?

AHORA A TENER CUIDADO! QUE NO LOS AGARRE NINGUNO, JAJAJA, DEJEN PUNTOS