El Regreso De Los Muertos Vivientes

A mediados de los años ochenta se estrenó una película con un título harto sugerente: El regreso de los muertos vivientes (Return of the Living Dead).
Surgida como una suerte de parodia de Night of the Living Dead (1968) de George A. Romero, este nuevo film cosechó bastantes adherentes con su combinación de humor y horror. Hasta el momento este film generó dos secuelas, que en este artículo son analizadas cuidadosamente.

El Regreso De Los Muertos Vivientes

A finales de los años sesenta se estrenó un modesto film de terror, con actores desconocidos y en blanco y negro: La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), de George A. Romero. La trama: al producirse una masiva (y nunca bien explicada) resurrección de cadáveres, un grupo de ciudadanos, todos muy distintos entre sí, se atrincheran en una casa de campo ante el ataque de un multitud de zombies caníbales.

La película se convirtió en un éxito de crítica y de taquilla y aun hoy se la considera como un film de culto. Otro de sus méritos es haber replanteado un nuevo enfoque del "cadáver revivido": en vez del tradicional "zombie haitiano", resucitado por la magia del vudú, tenemos ahora al "muerto viviente", reanimado por alguna radiación o imposible sustancia química.

Si bien otras cintas ya habían tratado el tema del "zombie no-mágico", como Plan 9 From outer space (1958) o Invisible Invaders (1959), fue La noche de los muertos vivientes la que definitivamente asentó esta nueva imagen del cadáver resucitado. Una imagen que sería repetida en varias imitaciones fílmicas posteriores.

A mediados de los años ochenta se estrenó una película con un título harto sugerente: El regreso de los muertos vivientes (Return of the Living Dead, 1984). Lo primero que podríamos pensar es que se trataba de una secuela directa del clásico de 1968. Error: George A. Romero no solo no la dirigió (fue Dan O'Bannon), sino que entabló una demanda judicial (que no prosperó) por el uso del término "muerto viviente", que inevitablemente haría relacionar su clásico de horror con esta película que, en realidad, era una "comedia de terror".

No solo el título remitía hacía referencia al clásico de 1968. En la primera secuencia, se explica que la noche de los muertos vivientes estuvo basada en un hecho real ocurrido en 1969 (flagrante contradicción, pues el film se estrenó un año antes): la Darrow Chemical Company creó para el Ejército la sustancia 2-4-5 Trioxin, para usarla en "la guerra contra la marihuana"; cuando una fuga de esa sustancia llegó a una morgue del Pittsburg's VA Hospital, los cadáveres se reanimaron... y atacaron. El Ejército y la Compañía Química Darrow decidieron encubrir el evento, encerrando a los muertos vivientes en barriles metálicos. Y al "tipo" que hizo la película (¿George A. Romero?) lo amenazaron para que nunca cuente lo que ahí sucedió. Y así, la famosa película cambió todo en su script.

¡Y vaya que lo cambió! Quienes vimos La noche de los muertos vivientes reconocemos varios de esos "cambios" al ver a estos nuevos zombies, supuestamente los "auténticos". No está de más hacer una comparación de los zombies de ambas películas.

Zombies de «La noche de los muertos vivientes»

- Son resucitados, aparentemente, por la radiación de una sonda espacial de la NASA traída desde Venus (aunque esta hipótesis nunca llega a comprobarse).

- Solo resucitan los cadáveres muertos recientemente.

- Tienen la obsesión por devorar carne humana, sin ningún motivo que lo explique.

- Solo se les puede "matar" destruyéndoles el cerebro.

- Son más lentos y débiles que un hombre normal vivo.

- Una persona viva que sea mordida o herida por un zombie morirá para luego revivir como un zombie caníbal.

- Son torpes en actuar y tardos en reflejos.

- Son mudos: solo emiten gruñidos y alaridos.

Zombies de «El regreso de los muertos vivientes»

- Son resucitados por la sustancia química 2-4-5 Trioxin, creada por la Darrow Chemical Company para el Ejército.

- Resucitan Todos los cadáveres, incluso los más putrefactos.

- Tienen la obsesión por devorar cerebros humanos, según ellos mismos, "para calmar el dolor de estar muertos".

- Solo se les puede "matar" incinerándolos totalmente o desintegrándolos con una explosión atómica.

- Son más rápidos (pueden incluso correr) y fuertes (pueden salir de sus sepulcros solos o abrir un cráneo con un simple mordisco) que un hombre normal vivo.

- Una persona viva que respire la sustancia química 2-4-5 Trioxin morirá para luego revivir como un zombie "come-cerebros".

- Son inteligentes (uno improvisó una polea para llegar hasta su víctima; otro engañó a paramédicos y policías, llevándolos a una trampa).

- Pueden hablar.

zombie

Como vemos, los zombies de El regreso de los muertos vivientes son más peligrosos, aunque mucho menos creíbles, que los de La noche de los mumertos vivientes. Sin embargo, estos nuevos "muertos vivientes" gustaron a todos los públicos, hasta que el punto que sus características influenciaron la imagen de los zombies que tendrían posteriores películas de terror (serias o no): se acabó el lento, débil y fácilmente destruible cadáver reciente para sustituirlo por el putrefacto muerto viviente, rápido, indestructible y con gran fuerza física.

El éxito de El regreso de los muertos vivientes inspiró varias imitaciones que remedaron este nuevo enfoque del "muerto viviente": Re-Animator (1985), Night of the creeps (1986), y otras similares.

Incluso El regreso de los muertos vivientes ha dado inicio a su propia saga fílmica. A continuación, una cronología de los hechos de acuerdo a las, hasta ahora, tres películas de esta serie.

1969
Ocurre la primera fuga de 2-4-5 Trioxin, en la morgue del Pittsburg's VA Hospital. El Ejército y la Darrow Chemical Company encubren el hecho, encierran a los indestructibles zombies en barriles metálicos (¿cómo lo lograron?) y amenazan a George A. Romero para que no cuente nada en su película. Un grupo de barriles con zombies encerrados es enviado, por error, a la compañía Uneeda Medical Supply, en un parque industrial a las afueras de Louisville (Kentucky); el director, Burt Wilson, ordena que los barriles sean guardados en el sótano.

1984 (viernes 3 de julio)
Uno de los barriles perdidos en la Uneeda Medical Supply es accidentalmente abierto: gracias a una inoportuna lluvia, la 2-4-5 Trioxin llega al Resurrection Cemetery, causando la masiva resurrección de todos los cadáveres, con un salvaje impulso de devorar cerebros humanos. Mientras los zombies corren en masa hacia las ciudades, Burt Wilson logra contactarse telefónicamente con el coronel Glover, encargado desde 1969 de recuperar los "huevos de pascua perdidos". El coronel informa a sus superiores que "los huevos empollaron". El Ejército ordena que dicha área, con muertos vivientes y sobrevivientes aun vivos, sea inmediatamente desintegrada con una bomba atómica. El hecho es encubierto como la explosión petroquímica de una refinería.

1988
Un convoy militar que transportaba barriles con muertos vivientes en su interior pierde uno de ellos, que cae a un río y es luego hallado, por unos niños, en un pueblo rural. Los chicos abren el barril metálico, liberando la 2-4-5 Trioxin y causando, gracias a una inoportuna lluvia, la resurrección de todo un cementerio. Prevenidos telefónicamente por uno de los niños, los militares evacuan el pueblo. Un grupo de ciudadanos, que no llegó a evacuar, descubren que se puede "matar" a estos zombies mediante una descarga eléctrica; mediante un truco, los zombies son atraidos hacia una central eléctrica donde todos ellos son electrocutados.

1993
Curt Reynolds, hijo de un coronel que investiga el posible uso de los muertos vivientes como armas de guerra, decide revivir a su novia Julie Walker, muerta en un accidente. Incursionando en la base militar donde su padre trabaja, Curt abre uno de los barriles metálicos almacenados y expone el cadáver de Julie a la 2-4-5 Trioxin, causando su reanimación. Ambos jóvenes escapan a la ciudad, donde Julie comienza a perder el control y a causar varias víctimas, las cuales también se convierten en peligrosos zombies. El Ejército consigue ubicarlos y parar la amenaza, recapturándolos a todos. Pero cuando Curt ve que Julie, junto con otros zombies, va a ser sometida a crueles experimentos militares, decide liberarla, provocando una masiva fuga de muertos vivientes de los barriles donde estaban encerrados. Mientras se ordena que el edificio militar, ahora invadido por zombies "hambrientos", sea sellado, Curt (cuyo organismo es contaminado por la 2-4-5 Trioxin) decide destruirse junto!
con Julie en un incinerador.

Algo interesante de esta trilogía es que los muertos vivientes parecen evolucionar cada vez más. En cada película nos enteramos características nuevas de ellos, algunas de las cuales contradicen a la de los films precedentes.

regreso
En El regreso de los muertos vivientes nos enteramos de que "la película mintió", refiriéndose al clásico de 1968. Burt Wilson (Clu Gulager) tritura el cerebro de un zombie con una picota sin éxito; incluso lo decapita después, no dejando así de correr de un lado para otro. Una muerta viviente capturada (Cherry Davis) explica al embalsamador Ernie Kaltenbrunner (Don Calfa) que no comen gente sino solo cerebros "para calmar el dolor de estar muertos". La fuerza corporal de estos cadáveres aumenta, así como la resistencia de sus cuerpos: un hombre vivo no podría romper su ataúd y salir al exterior de su sepultura, ni tampoco hacer un hueco en el duro cráneo humano de un mordisco (se rompería los dientes). Así mismo, no vemos a nadie que muera y reviva al ser atacado por un zombie, como el caso de Suicide (Mark Venturini), sino por respirar la 2-4-5 Trioxin. Al parecer, los zombies conservan su inteligencia, pues tras matar a un grupo de paramédicos, piden por la radio de una ambulancia que envíen más paramédicos: luego harán lo mismo con un patrullero de la policía. Pese a esto, no parecen poseer sentimiento alguno: Freddy (Thom Matthews) intenta devorar el cerebro de su novia Tina (Beverly Randolph) sin ningún remordimiento o muestra de cariño; Frank (James Karen), al ver en el zombie Freddy lo que le aguarda, prefiere incinerarse él mismo en un horno, en una escena conmovedora. Otro dato interesante es que los barriles metálicos que contienen zombies también contienen grandes cantidades de 2-4-5 Trioxin a presión: esto podría explicar que se provoque una fuga solo por un golpe de puño que le da Frank. A este respecto está Tarman (Allan Trautman), el zombie en el interior del barril: una especie de cadáver putrefacto que solo parece un esqueleto bañado de brea (semejante a una momia de Guanajuato)... este zombie, así como la "punk" Trash (Linnea Quigley) bailando desnuda en el cementerio, se ha convertido en una "marca de fábrica" de El regreso de los muertos vivientes.

vivientes

En El regreso de los muertos vivientes parte II (Return of the Living Dead Part II, 1988) aparecen nuevas variantes, algunas que contradicen al anterior film. Empezamos por el accidente del convoy militar, donde tres barriles metálicos caen de un camión a la carretera: ninguno de ellos se abre a pesar de los fuertes golpes que reciben. El barril hallado por los niños Jesse Wilson (Michael Kenworthy), Billy (Thor Van Lingen) y Johnny (Jason Hogan) deja escapar la 2-4-5 Trioxin por un tubo de escape solo cuando Billy y Johnny juegan con unos botones de seguridad en su costado. El nuevo Tarman que sale de su interior (de nuevo Allan Trautman) es casi idéntico al de la película precedente, salvo que éste no está desnudo (como todo cadáver de morgue), sino vestido con harapos. La repentina lluvia que cae en el cementerio es un plagio del anterior film. Hay dos zombies a los que la joven Brenda (Suzanne Snyder) golpea en la cara: a uno le arranca la mandíbula, a otro le hunde el rostro (¿qué pasó con la resistencia física que se supone que deberían tener?) Tras morir (por respirar la 2-4-5 Trioxin), el niño Billy no tiene inconveniente alguno de devorar el cerebro de Mildred (Sally Smythe), su propia madre; Joey (otra vez Thom Mathews) hará lo mismo con su novia Brenda. Otro aporte es que vemos a un grupo de zombies que roba un jeep militar... ¡y persiguen a sus víctimas con él! Algo novedoso es también ver a otro grupo de muertos vivientes devorando los cerebros de unos perritos de una tienda de animales (!) Y he aquí lo más resaltante: el instalador de cable Tom (Dana Ashbrook) descubre que una fuerte descarga eléctrica puede "matar" a estos zombies (o sea que no se necesitó la bomba atómica en Louisville). La secuencia final en la central eléctrica nos muestra, en medio de los zombies electrocutándose, a uno idéntico a como el cantante Michael Jackson apareció en su video Thriller (1983). Otro genial chiste fue incluir a Thom Mathews y James Karen, los dos zombies del anterior film, en otro papel distinto: los dos saqueadores de tumbas Joey y Ed.


noche muertos

En El regreso de los muertos vivientes 3 (Return of the Living Dead 3, 1993) encontramos la mayor cantidad de contradicciones con las dos cintas precedentes. El coronel John Reynolds (Kent McCord) descubre que los muertos vivientes desean devorar cerebros, ya no para "calmar el dolor", sino porque buscan "la electricidad de las neuronas" (¿no se supone que la electricidad los "mataba", como en 1988?) Sin embargo, parece que estuvieran interesados además en la carne humana: también comen dedos, mordisquean brazos, arrancan labios y hasta muerden cuellos cual vampiros. Las pocas veces que los vemos devorar cerebros Jamas lo hacen de un mordisco: siempre usan un objeto contundente (un vara de hierro, por ejemplo). Ninguno de los zombies del interior de los barriles metálicos tiene el inverosímil y jocoso aspecto del Tarman de las anteriores películas: ahora su aspecto es más atemorizante. Tampoco oímos hablar a ningún muerto viviente, excepto en el caso del zombie mexicano Santos (Mike Moroff), con la cabeza y la columna parcialmente arrancadas, que articula palabras en español. Sin ninguna explicación, Julie Walker (Mindy Clarke) jamás es un zombie del todo: puede hablar, puede correr y, lo más resaltante, nunca ataca a su novio Curt (J. Trevor Edmond) sino que se contiene cuando está por hacerlo (¿por qué no lo hicieron así Freddy, Billy y Joey con sus seres queridos?) Algo semejante ocurre con el vagabundo Riverman (Basil Wallace), quien no ataca a su amigo Curt cuando éste le muestra una moneda que le regaló. Todo lo contrario al mexicano Mogo (Fabio Urena), quien muerde su amiga Alicia (Pía Reyes) en la yugular apenas él resucita. Cuando los zombies escapan de sus barriles, en la secuencia final, no salen grandes cantidades de 2-4-5 Trioxin con ellos (suficientes para inundar un cementerio). Curt termina contaminado pero no por la 2-4-5 Trioxin salida de los barriles, sino porque un zombie le muerde en el brazo (!), al mejor estilo de George A. Romero: al final, él y Julie hacen un homenaje al zombie Frank (el de la primera película), incinerándose ambos igual que él. Quizás lo más saltante, para terminar, es la conclusión que saca el coronel Reynolds de todo esto: los muertos vivientes no son solo carne muerta, sino que tendrían alguna actividad del espíritu en su interior, algo que contrasta con los "villanos" de esta cinta, siempre en el campo de los "vivos": la teniente coronel Sinclair (Sarah Douglas) y la ya mencionada pandilla de mexicanos.

El Regreso De Los Muertos Vivientes

Como resulta obvio, la tercera película de la saga es superior a sus dos predecesoras. La primera fu una "comedia de terror"; la segunda fue únicamente comedia; pero en la tercera, el terror es puro. Claro, quienes solo busquen la comedia estarán desilusionados de la tercera parte (no hay Tarman, ni un cementerio resucitando, ni zombies mordisqueando cabezas), prefiriendo la cinta de Dan O'Bannon. Pero en ambos casos, la segunda película es considerada la más débil de todas.


Fuente:http://www.quintadimension.com/article319.html