Edmundo Rivero, Alias el feo.


"Cuando, llegue el final, si la de blanco, me lleva con el cura antes que al hoyo, que el responso sea el lunfa, así lo manco. Yo no aprendí el latín, de puro criollo". (Milonga A Buenos Aires – Edmundo Rivero-)

Era un tipo alto, con cara alargada como un caballo, con manos de proctólogo frustrado y como para guitarra reforzada. Y, para voz gruesa, la de Leonel Edmundo Rivero, un guitarrero espléndido. Y se nota que había estudiado. Nació en Valentín Alsina allá por 1911. Su bisabuelo británico murió lanceado por los Pampas y se llamaba como él, pero en inglés: Lionel. Se crió en el barrio porteño de Saavedra y pasó su adolescencia en Belgrano.

Conoció el tango allá por el 35. Antes cantaba milongas, vidalitas y estilos. Negó haber sido influenciado por el Zorzal y si en cambio, haber dedicado tiempo a Schubert, Rossini, Wagner, Beethoven y otros genios de la música, y de alguna manera haberlo volcado al tango.

Y es que hay que decirlo de una buena vez: no fue un improvisado y menos un intuitivo. Fue un estudioso que se inició con la música clásica, con el rigor de las academias, la disciplina y el estudio. De muy joven comenzó a aprender canto en el conservatorio nacional y más tarde guitarra.

Su voz es (y digo “es” y no “era”, porque aún perdura en las grabaciones) extraordinaria, una voz bien de macho porteño. Aunque abandonó el canto por varios años, (contó en una entrevista que nadie quería contratarlo y que llegaron a decirle que con una voz tan “gruesa” debería estar enfermo de la garganta). En algún momento la suerte y sus condiciones hicieron que vuelva a cantar. Tal es así que la gente dejaba de bailar para escucharlo cantar.

Para mi gusto lo mejor de don Edmundo son sus milongas acompañadas por geniales guitarristas (Armando Pagés, Rosendo Pesoa, Adolfo Carné, Achával y Milton) y cantadas en, por momentos, indescifrable lunfardo. Dicho sea de paso, hace un par de años se reeditó "En lunfardo", un disco con 28 canciones, una mejor que otra. Habían sido grabadas en el 63 y en el 67. En ese disco se puede escuchar y apreciar lo que te estoy contando. Alguna de estas son El deschave, Tortazos, Aguja Brava, A Buenos Aires, El conventillo, y la sangrienta Amablemente.

El canto y la guitarra se metieron en su vida cuando era un purrete. Sus padres, Máximo Aníbal Camilo Rivero y Juana Anselma Duró, cantaban. De ellos aprendió las primeras canciones que entonó. Mucho después llevó algunos de esos cantares al disco. Por ejemplo Juana le enseñó Milonga en negro, escrita o recreada por el payador Higinio Cazón. De su padre aprendió China hereje, un vals de otro payador, Juan Pedro López.

También a su abuela le gustaba cantar. “Recuerdo haberle oído varios tangos y milongas del siglo pasado”, contaba don Rivero. “Más adelante, mi tío Alberto –que integraba un trío de tangos- me enseñó a pulsar la guitarra y me pasó las notas del Pericón Nacional. En tercero o cuarto grado, llevaba mi guitarra al colegio para algún acto escolar, y a la salida cantaba por milonga algunas sextinas del Martín Fierro para mis compañeros.”

El Feo conoció las viejas milongas, las cantadas por sus abuelos que eran de mil ochocientos y tanto. Y conservó y cultivó esa manera antigua. Era música oída en las calles, aquella que nació en el arrabal, en el límite entre el campo y la ciudad. Y también la milonga uruguaya muy diferente a la nuestra; un ejemplo claro es El Conventillo.

Incursionó en el arte de la escritura por medio de dos libros: "Una luz de almacén" y "Las voces, Gardel y el tango". Hubo un tercer libro que quedó trunco por la desaparición física de nuestro artista, el cual presentaba un profundo estudio sobre el lenguaje y la poesía lunfarda.

Fue realmente un cantor distinto e inconfundible. Desestimado en un principio por esa voz baja y profunda y luego tan amado y respetado. Cultivador de milongas de la vieja guardia, luego tanguero y compositor. Y hasta grabó “El Tango”, una obra musicalizada por Astor Piazzola y cuya letra estaba escrita por Jorge Luis Borges. El 18 de enero de 1986 se nos fue. Pero aún lo tenemos en sus grabaciones. ¡Salud maestro!





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Fuente: Comunidad Mirame