¿Cuántas viviendas construyó el kirchnerismo?

Según información del Ministerio de Planificación, "entre 2003 y 2010 la administración kirchnerista construyó 302 mil viviendas; también amplió y mejoró 251 mil" (Página/12, 26/12/10). Sumadas, serían unas 552.279 soluciones habitacionales y representan el conjunto de las obras que ejecutó el Estado. Existen serias dudas sobre la legitimidad de esta información, ya que fue publicada después de que estallara la crisis habitacional y de los crímenes policiales en Soldati. No existe información detallada sobre dónde se encuentran las obras, por lo que se hace imposible controlar la legitimidad de esta cifra. La manipulación de las estadísticas oficiales no termina en el Indec y es uno de los pilares del modelo.

Haciendo la vista gorda y aceptando las cifras oficiales, podemos ver que el cuadro de la crisis no se revierte. Los bajos salarios de las más de 10 millones de personas en emergencia habitacional. sumado a la casi nulidad del crédito hipotecario y los altísimos precios de los inmuebles, generan un cóctel explosivo. La única posibilidad de acceso a la vivienda son los planes estatales (provinciales y nacionales), las 37 mil viviendas anuales construidas desde 2003 no alcanzan para equiparar el crecimiento vegetativo -que en los sectores más empobrecidos de la clase obrera llegó al 20% en la última década.

La comparación no siempre es odiosa, a veces resulta ilustrativa: durante la segunda presidencia menemista y los dos años de la Alianza se realizaron más "soluciones habitacionales" que en la gestión K. 564 mil contra 552 mil, unas 11 mil más. Esto resulta un escándalo que Página/12 evitó contar. Entre 1945 y 1955, el gobierno peronista construyó 400 mil viviendas en un país de 15 millones de habitantes. Los K, solamente 302 mil en un país de 40 millones. Los límites del nacionalismo tardío están a la vista, no pueden escapar a la decadencia de su clase y su sistema.



Saverio Conte

Fuente
Consejo Nacional de la Vivienda


La crisis de la vivienda se puede superar

Las capacidades humanas para la construcción de viviendas e infraestructura se desarrollaron de manera exponencial en los últimos años. Desde los tiempos de construcción, pasando por el impacto ambiental y hasta las herramientas de seguridad para los trabajadores. A pesar que muchas de estas innovaciones no se implementan por los propios limites capitalistas, el potencial concreto de un hábitat confortable para toda la humanidad esta planteado. El incremento del capital ficticio para salir de la recesión mundial del 2001, tuvo su correlato en la explosión de un boom inmobiliario (reserva de valor). Este lejos estuvo de solucionar el problema de la vivienda y genero una contradicción explosiva. En Europa y Estados Unidos las casas vacías son record, especialmente en España llegando al 20 %. Por otro lado el drama de las familias sin techo, durante el 2010 se emitieron 2.9 millones de ordenes de desalojo en Estados Unidos y en California proliferan las “ciudades tienda” (enormes camping sin servicios)

En Argentina los problemas de vivienda afectan a más de 10 millones de personas, las últimas ocupaciones de terrenos en la capital por miles de familias desesperadas no se explican con una operación de complot. El último CENSO de la Ciudad de Buenos Aires informa que los habitantes de villas aumentaron un 50 % desde el 2001, sumados a los que deben vivir en casas tomadas y hasta en la calle llegamos a 500.000 personas con problemas de vivienda en la capital. En provincia de Buenos Aires los asentamientos pasaron de alrededor de 400 a mas de 1000 con un numero de pobladores que supera los 3 millones. A pesar de lo que podría suponerse el crecimiento económico comandado por los K no rompió la lógica de los “neo-liberales”. Luego de 8 años la situación arroja que hay mas de 3 millones de hogares en situación de emergencia y 15 millones de hectáreas en disputa dominial. (Habitar Argentina – Subsecretaria Tierra para Habitar Social. Octubre 2010).

Se trata de un problema de siempre agudizado por la crisis mundial y la profunda funcionalidad k al gran capital. El mismo boom inmobiliario que genero cientos de miles de puestos de trabajo desde el 2003 contribuyo a subir los precios del m2 a niveles record, expulsando a cientos de miles de personas (incluso a los propios obreros de la construcción) a la emergencia habitacional. Sumando la devaluación de los salarios, llegamos a necesitar el doble del salario real para acceder al mismo m2 que en 1 a 1. El ingreso mínimo para recibir un crédito cuadruplica los 2500 pesos que gana la mitad de la clase obrera Argentina. El financiamiento en el kirchnerismo es un privilegio de grande empresas y burgueses amigos, de las nuevas escrituras solo el 7 % son por medio de créditos hipotecarios, peor que el 30% del 98-2001. Teniendo en cuenta estos datos no es casual que más del 60 % de las nuevas viviendas sean de lujo. A su vez el flagelo del alquiler golpea a mas de 2 millones de hogares, en muchos casos un departamento en los centros urbanos parasitan la mitad de un salario medio. Aquellos que no cumplen los requisitos para el circuito formal deben recurrir a habitaciones en villas miseria que rondan los 700 pesos o a ocupar. (Reporte Inmobiliario 12/2010)

La contradicción entre el crecimiento y sus consecuencias “secundarias” tendría que ser corregido, según los progresistas K, por la “intervención del estado”. Incluso algunos se animan a decir que es lo que está pasando desde el 2003, los propios datos que brinda el ministerio de planificación lo desmienten. Las viviendas construidas por el estado en su conjunto por esta gestión no alcanzan a atender el crecimiento vegetativo registrado por el CENSO 2010.Para colmo lejos de haberse producido una diferenciación de los gobiernos de derecha, en estos 8 años de crecimiento económico record los kirchneristas hicieron menos viviendas por año que del 94 al 99. Estamos ante un escándalo que debe ser tenido en cuenta por aquellos que todavía ven una perspectiva en este gobierno. (ver nota anterior)

La salida es socialista

Solamente dos empresas concentran el 80 % de la producción de cemento (Loma Negra y Cementos Minetti, ambas extranjeras) Situaciones similares se dan en la mayoría de los insumos de la construcción. Para comenzar a atender el problema de la vivienda popular es necesario nacionalizar la gran industria para poder planificar un plan de viviendas e infraestructura a nivel nacional. La banca y el comercio exterior también deben ser puestos bajo control estatal para disponer de los recursos y potenciar las industrias nacionalizadas. Otro factor que obstaculiza la vivienda obrera es la burbuja en los alimentos que encarecen el suelo argentino y se traduce a las viviendas. No se puede pensar en un desarrollo de las condiciones de vida sin nacionaliza la gran propiedad de la tierra y disponer de la mayor fuente de riqueza nacional. El no pago de la deuda y el control de cambios (frenar fuga de capitales) permitiría disponer de las divisas que ingresen al país en un desarrollo industrial sostenible. Este programa debe ser impulsado por los trabajadores poniendo al estado bajo su control y desarrollando la democracia obrera como método de gobierno.

El kirchnerismo es un factor de desmoralización enorme para los trabajadores, presenta a su supuesto enemigo (derecha –monopolios- gran capital) como invencible y a su ves toma sus políticas. Este papel se vio reforzado con su giro derechista de los últimos meses y por su actual gira en Medio Oriente para “atraer” capitales. Impulsemos un movimiento nacional independiente con asamblea por barrios para elaborar un pliego reivindicativo y un plan de lucha para su implementación. Que se triplique el presupuesto, que los vecinos y sus organizaciones controlen la ejecución de las obras. El Partido Obrero se pone en la primera fila en esta lucha con la perspectiva de reorganizar la sociedad sobre nuevas bases.

Saverio Conte

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