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Como Vencer Las Cosas Alas Que Les Tenemos Miedo

I Como vencer el miedo escenico

Cualquier situación en la que se toque y se esté nervioso es una actuación y debe tratarse como tal. Se esté tocando para una multitud de trescientos o de tres, para el profesor o para tu esposa, o incluso para una grabadora o audiencia imaginaria, en el momento que eres consciente de que estás siendo escuchado, estás actuando y tienes la oportunidad de practicar las habilidades de actuación. Actuar es una habilidad como cualquier otra, y hay que aprenderla. Negar esto nos convierte en músicos incompletos.
Una cosa es la capacidad que se tiene de actuación y otra es la capacidad de tocar el instrumento; una siempre va a la zaga de la otra. La parte mala es que casi nunca se toca tan bien en el escenario como en la habitación de estudio. La parte buena es que conforme se aumenta la capacidad de tocar en la habitación de estudio, la capacidad de actuación sobre el escenario también se incrementa proporcionalmente. No esperes que toda actuación sea la mejor, es cierto que en cada ocasión hay que esforzarse, aunque no tanto para alcanzar la perfección sino para conseguir consistencia. Hay que procurar conseguir un buen nivel constante, llegando ocasionalmente a niveles de grandeza. Esfuérzate por mantener y mejorar tu nivel medio de actuación. Recuerda: sobre el escenario no hay ninguna pieza fácil. Si siempre intentas tocar por encima de tu capacidad de actuación (aunque estés dentro de tus límites de dominio del instrumento) nunca progresarás como intérprete sobre el escenario. Ninguna pieza es demasiado fácil. Se puede aprender a tocar en el escenario haciendo una escala.

Como Vencer Las Cosas Alas Que Les Tenemos Miedo

Cuando tocas, la audiencia no sabe (a menos que proyectes tu descontento) si estás en una parte fácil o difícil, algo que además no les preocupa. El público está ahí para disfrutar de la música, de modo que déjales disfrutar. No proyectes tus inseguridades en el público que te escucha; ellos no las quieren. Dedícate a disfrutar tú mismo y céntrate en la música. Mantén la concentración en las cuestiones técnicas a vencer en cada pieza, pero sobre todo céntrate en el resultado musical que quieres transmitir. Sé un artista, no un atleta. Una técnica impresionante sólo debe ser un medio para conseguir un fin musical. No trates de competir con otros o compararte con ellos excepto si es para estimular tu propio deseo de mejorar. La verdadera competición es con uno mismo. Trabaja para mejorar tu capacidad técnica sólo como medio de lograr una mayor expresividad. Intentamos crear algo, no impresionar a alguien. Enorgullécete por lo que haces. Ten en cuenta las críticas constructivas que los amigos y profesores te dan, pero ignora las críticas destructivas procedentes de gente insegura de sí misma o que simplemente no les gustas y quieren hacerte daño. Si puedes, libérate de la preocupación por las expectativas poco realistas de los demás. Puedes disfrutar en el nivel en el que estés ahora mismo mientras sigues avanzando. A veces hay gente esperando el momento para perjudicarte. Ignóralos. Los problemas de actuación son completamente internos. No hay estrés fuera de ti. Hay que confrontar la ansiedad de actuación y tratarla en tu mente, en tu interior.

Recuerda lo que de verdad estás haciendo. La actuación no tiene nada que ver contigo. No se trata de un juicio de valor de ti mismo. No es una oportunidad para hacer alarde de tu ego o para aplastarlo. Se trata de una oportunidad para compartir el placer de la música con otros. Recuerda que en muchas culturas se consideran las actuaciones y el escuchar música como una experiencia religiosa. Esto puede mantenerte en el camino correcto. Cualquiera que venga a tu actuación a escuchar tus errores en vez de a disfrutar de la experiencia musical es más digno de pena que de temor. Usa la actuación como una oportunidad para el desarrollo, para dar. No practiques para aprender solo cómo tocar una pieza, aprende cómo actuarla; cómo interpretarla. Después de que la domines técnicamente lo suficiente, tócala aplicando estas reglas:

1. Una vez que comiences, toca la pieza hasta el final sin parar. No hagas falsos comienzos. No te detengas a mitad y comiences de nuevo.

2. Cuando cometas un error, ¡sigue! Si te paras y corriges el error, entonces has cometido dos errores. Mira siempre hacia delante. Lo que ha pasado, pasó.

3. Incluso aunque hayas realizado un pequeño desastre, termina de forma sólida y dale a la última nota todo su valor. Nada resulta más desagradable para una audiencia que alguien que al final de la pieza, frunce el seño, se queja y se lamenta de su destino.

Hay problemas que no se ven a priori que pueden aparecer cuando se toca la pieza completa. Realiza una evaluación honesta y vuelve sobre las áreas problemáticas, especialmente sobre las conexiones de las áreas que has trabajado individualmente.
Visualización

Espero que les guste


Si no puedes visualizar con confianza las piezas que tocas, te estás abriendo a la inseguridad en la actuación. Asegúrate de que no haya dudas en tu memoria de la pieza antes de salir al escenario. Has de asegurarte que puedes visualizar/solfear sin sombra de duda:

1. El nombre de las notas.

2. La digitación de mano izquierda.

3. La digitación de mano derecha.

4. La melodía en obras homofónicas, cada voz individualmente en las contrapuntísticas.

5. Las progresiones armónicas.

6. La estructura general de la pieza.
Y finalmente, ser capaz de visualizar la obra a tempo con un metrónomo sin dudas ni errores. Otro método de usar la visualización eficazmente es visualizar las actuaciones mismas. Como la ansiedad de actuación es un fenómeno puramente mental, aprende a recrear vívidamente en tu pantalla mental la experiencia de tocar frente a otros, y tratar con tus miedos donde realmente están, en tu propia mente. Cuanta mayor precisión y de forma más vívida puedas captar la expieriencia de actuación, menos tendrás que usar las actuaciones mismas como medio de trabajar las habilidades de actuación.
Relajación:

Ponerse nervioso es la reacción natural al ser el centro de atención. Es lo que haces con ese nerviosismo lo que determina si serás capaz o no de actuar. Intentar ignorar el nerviosismo es engañarse a sí mismo y con esto se empeoran las cosas. Tomarlo de una forma agresiva y decirte, "no me pondré nervioso, no puedo estar nervioso" es igualmente malo. Tienes que aceptar tu nerviosismo y trabajar con él. Tienes que canalizar tu energía nerviosa hacia una energía constructiva, y aprender a relajarte. La relajación es una técnica, y es tan importante cultivar esta técnica como cualquier otra que aprendas sobre el instrumento. Si no puedes relajar tus músculos conscientemente durante el estudio, tampoco podrás hacerlo en el escenario.

Los ejercicios de relajación progresiva pueden darte un control consciente sobre tu cuerpo. Para realizarlos ponte un reloj de alarma para que suene en 30 minutos. Échate en el suelo o en una cama (no demasiado cómodo, o te quedarás dormido). Comienza con un extremo del cuerpo, los dedos de los pies o la cabeza y relaja conscientemente pequeñas partes de tu cuerpo cada vez (cada dedo del pie, el talón, el empeine, la planta, etc.). Pasarás por tres estados de relajación: primero, llegarás al estado en que normalmente se considera estar "relajado". Después la parte que estás relajando se sentirá pesada, como si se hundiera en el suelo. Finalmente sentirás como si desapareciera totalmente, y ya no serás capaz de sentirla. Lentamente ve pasando hasta el otro extremo de tu cuerpo, hasta que todo tu cuerpo se sienta como si hubiera desaparecido. Practicar esto una media hora cada día y especialmente antes de las actuaciones, incrementará tu sensibilidad a la tensión y te hará capaz de liberarla inmediatamente cuando ocurra. Otro modo de relajación se lleva a cabo centrándose en la respiración. Aprende a respirar desde el diafragma más que desde el pecho (haciendo que tu vientre se contraiga y se expanda) hazlo despacio y en respiraciones profundas. Es de vital importancia que ralentices conscientemente tu respiración cuando sientas que empieza a acelerarse. Porque una vez pasado cierto nivel ya no es posible el control y comienza la hiperventilación. Haz como parte de tu práctica diaria la regulación de la respiración y la relajación de tu cuerpo antes de empezar el estudio. Un intérprete relajado parece hacerse uno con su instrumento. Encuentra un nuevo músculo para relajar en cada sesión.

Toca la pieza muchas veces. A la séptima vez deberías empezar a disfrutarla. Antes de la actuación verdadera, practica varias actuaciones para ti mismo. En estas actuaciones de práctica lo importante no es tanto hacer música como mejorar las habilidades de actuación. Ponte un objetivo para cada práctica de actuación. Si tienes problemas en la respiración mientras actúas, póntelo como objetivo. Aunque falles notas, si respiras en calma, de forma relajada puedes considerar un éxito en la práctica. Practica por niveles. Primero actúa en tu habitación de estudio para una audiencia imaginaria (pero vivamente imaginada). Después actúa para una grabadora (esta es una práctica excelente, ya que la grabadora te da un punto de vista completamente objetivo de cómo suenas). Toca para uno o más amigos íntimos, y después para extraños. Busca y descubre qué situación te pone más nervioso, de manera que puedas aprender a manejarla.

Acude a actuaciones en vivo de otros tanto como te sea posible para acostumbrarte al ambiente del concierto. Imagina que te acercas por el pasillo al escenario y te sientas enfrente de toda esta gente, y comienzas a tocar una de tus piezas. Maneja cualquier sentimiento de nerviosismo que tengas como lo harías si estuvieras realmente en el escenario. Hazlo en tu visualización lo más vívidamente posible. Usa las actuaciones en vivo como una oportunidad para darte cuenta de que incluso los mejores intérpretes se ponen nerviosos y cometen errores. Las grabaciones están editadas y manipuladas, y por tanto representan un ideal de interpretación. Nos dan una expectativa poco realista de lo que debería ser cuando uno toca. Escuchar los conciertos con todas sus imperfecciones debería librarte de tales preocupaciones erróneas.
El día de la actuación

Haz todo con calma y lentamente. Prepara la ropa, las partituras, el banquito y todo lo que necesites para que no tengas que correr cuando llegue el momento de salir al escenario. Evita practicar excesivamente. Empollar a última hora, al igual que ocurre con los exámenes en la escuela sólo hace que fatigues los músculos y te quede una sensación de inseguridad sobre si estás o no preparado. Acepta que te has preparado bien y todo irá bien. Visualiza las piezas, con calma y de forma efectiva trabaja sobre puntos determinados. Podrías tocar una o dos piezas completas. No se necesita más. Come ligero y suficiente. Evita los estimulantes. Llega temprano y familiarízate con la sala. Si es posible siéntate en la posición en la que tocarás y toca una pieza o dos. Permanece en calma mientras visualizas los asientos llenos de gente.
Durante la actuación

La concentración es la habilidad más importante en una actuación, y debe cultivarse mediante la práctica. Mientras estés tocando, concéntrate en los medios necesarios para conseguir el fin que te propones, y este fin llegará por sí mismo. En vez de preocuparte por sacar un buen sonido, mantén tu mente centrada en lo que tienen que hacer los dedos para producir un buen sonido. En vez de preocuparte por si tendrás un fallo de memoria, enfoca tu mente en recordar. Cultiva la habilidad de mantener tu mente centrada a pesar de las distracciones. Para esto puedes practicar tus piezas frente a una televisión con el volumen alto y con dos radios sonando al mismo tiempo en dos emisoras distintas. Si a pesar de todo puedes mantener tu mente centrada en tocar las piezas, no tendrás que preocuparte de mucho cuando estés en el escenario.
Cometer errores

Acepta que la perfección no es posible. No bajes tus expectativas, pero acepta que eres humano y que los errores llegarán; dada la cantidad de notas que se tocan en una actuación, es poco realista esperar que nunca fallarás ni una. Permítete un cierto número de errores por actuación. Si aceptas que pueden llegar, no te sorprenderás cuando lleguen ni te entrará miedo por ello. Hay dos clases de errores:

1. Deficiencias: Se trata de acciones que eres incapaz de realizar en el instrumento, y son signo de una preparación inadecuada. Estos errores son causa de preocupación y deben estar en primer lugar en la lista de cosas para trabajar después de la actuación. Mientras que ésta continúe, ignóralas no obstante, y sigue adelante. ¡No hay tiempo para practicar ahora!

2. Errores sencillos: Éstos ocurrirán al margen de lo bien que te hayas podido preparar. Déjalos pasar y continúa. Si tu perspectiva es suficientemente buena y estás centrado en la música, te reirás de ellos.

Evita el error común de ofrecer a la audiencia un comentario de los errores que vas cometiendo, ya sea con gestos o movimientos: "uup, lo siento... otra vez..." y comentarios semejantes no son ejemplos de buena comunicación con la audiencia. Cuando cometas un error, siléncialo. Casi siempre serás el único en notarlo.

Si tienes un bloqueo de memoria tan fuerte que no puedes continuar con la nota siguiente, salta a la siguiente frase o sección que recuerdes claramente. Si no puedes hacer eso, vuelve al principio de la sección en la que estés o al principio de la pieza. Cuando todo esto falle, pasa a la pieza siguiente. Si no queda ninguna más por tocar, sonríe entonces, saluda y sal.

Mira a la audiencia como amigos, no como enemigos. Lo único que quieren es escuchar tu música, y quieren que lo hagas bien. Consecuentemente, ellos apoyan tus esfuerzos, y no tratan de minarlos. La gente que venga a no escuchar otra cosa que tus errores, es digna de lástima, ya que se está perdiendo completamente la música.

Si vas a hablar con la audiencia, sé tú mismo. Tratar de parecer pomposo y formal, o siendo excesivamente próximo en plan "colega" lo único que conseguirás será alienar la audiencia. Prepárate bien lo que vayas a decir para que sepas de lo que estás hablando. Uno no inspiraría confianza en la audiencia si empieza a decir, "la siguiente pieza que voy a tocar, mmm, está compuesta por, mmm, Franco Marinaro Torroba. Se trata de su, mmm, sonatina, que es una especie de pieza grande, con movimientos y notas. La escribió me parece que en los años 20 o en los 70 para Segovia o algún otro guitarrista".

Cuando actúes, permítete sentirte grande, deja que tus hombros se ensanchen. Deja que tus brazos y dedos se expandan. Esta relajación libera la circulación y permite a la sangre fluir por los dedos, permitiéndote tocar incluso, en un escenario frío.

La mayoría de la gente piensa que todo suena muy bien en la habitación de estudio, y después cuando suben al escenario, todo suena fatal. A esto hay que darle la vuelta por completo. En la habitación de estudio uno debe ser hipercrítico en todo lo que esté oyendo, porque entonces se tiene la oportunidad de cambiarlo. Una vez que estás en el escenario, no hay tiempo para nada de esto, de modo que hay que aceptarlo tal como es y enfocarse en lo positivo, en lo que suena bien. Los problemas podrán resolverse de vuelta a casa.

A veces puede parecer en el escenario que el tiempo se detiene. Todo se ralentiza y dura más. A muchos les atemoriza esto, y piensan entonces, "Dios mío, ¿va a terminar esto alguna vez?" Este fenómeno puede utilizarse como una ventaja si eres capaz de mantenerte concentrado en lo que tienes que hacer para realizar una buena interpretación. Recuerda tomarte tu tiempo. Nadie te mete prisa. Toma todo el tiempo que necesites para prepararte física, mental y emocionalmente y nunca comiences una pieza hasta que estés concentrado y preparado.

Es bueno tener un ritual y repetirlo siempre que se sube al escenario, y realizarlo siempre en todas las prácticas de actuación. Si consigues convertirlo en un hábito inconsciente puede ayudarte de forma muy efectiva para instaurar un estado inicial de concentración. Usa este ritual para detener cualquier problema predecible que pueda perturbar tu confianza mientras tocas. Una muestra podría ser la siguiente:

1. Comprueba tu asiento y asegúrate de que está equilibrado y no tienes la sensación de que tu instrumento pueda deslizarse.

2. Tómatelo con calma. Respira profundamente para calmarte.

3. Comprueba la afinación (con volumen mínimo).

4. Coloca ambas manos en la situación adecuada para comenzar la pieza (nada resulta más perturbador que comenzar la pieza y darse cuenta que sólo una de las manos está en la posición correcta).

5. Cierra los ojos y marca el tempo con el que vas a comenzar. Ten en cuenta que si estás nervioso tenderás a tocar más rápido o a acelerarte conforme vayas avanzando en la pieza, de modo que puede que tengas que comenzar a un tempo que te parezca en principio lento. Con frecuencia el nerviosismo distorsiona la percepción del tiempo haciéndote creer que la velocidad a la que tocas la pieza normalmente es demasiado lenta.

6. Solfea y visualiza la primera frase de la pieza.

7. Comienza la pieza con decisión coordinando el primer tiempo fuerte con una expiración de la respiración (¡y no olvides mantener la respiración lenta y profunda mientras tocas!).

Tras la actuación muestra tu agradecimiento a la audiencia por escucharte y nunca te disculpes por lo que has hecho. Si has hecho lo que has podido en el momento, no tienes por qué disculparte. Censurar tu propia interpretación ante alguien que te está aplaudiendo no sólo revela tu falta de autoestima, sino que también insulta al que escucha. Es como decirle que si ha disfrutado con tu interpretación es por su mal gusto.

Cuando estés solo, evalúa tu actuación honestamente y trabaja sobre los problemas que hayas descubierto bajo el estrés de la actuación. Sobre todo no te castigues por lo que hiciste. La verdadera perspectiva de tu actuación no está en lo que esperas hacer en el futuro, sino en cómo lo hiciste en el pasado. Céntrate en lo que has conseguido y en lo que puedes llegar en el futuro.


II: Miedo Alas Peliculas


oksukveguetto

si tu ves una pelicula de miedo o de terror como lo quieras llamar tu y no sepas que te gusta apasionadamente aunque pienses o sepas en tu mente que si,vas a seguir teniendo miedo,que si te paras a pensar un momento y te dices a ti misma de que: ahora ha llegado el momento de actuar y dejar de pensar en tonterias porque solamente es una pelicula de miedo y tengo que enfrentarme a ello(de lo que sucede en la pelicula),y tambien decirte a ti misma de que : si quiero seguir viendo esas peliculas tengo que saber realmente el porque veo esas peliculas y no por aburrimiento o por lo que te pase en este caso,sino porque las veo como si fuera mi unica pasion.si realmente tu te adentras a eso y le das mucha importancia a eso y te ocupas de eso le vas a tener tanto cariño,aprecio y gusto que ya ni te das cuenta de lo que estas viendo porque te nubla la vista.Y te puede dar un poco de tension poque eso pasa con todas las peliculas al igual que las de risa.(EJEMPLO: imaginate que ves una pelicula de risa y que en la pelicula un niño se queda solo en casa y hace muchas cosas graciosas pero desastrosas y que te pones en tension a la vez cuando aparece que la madre se dirige a la casa y ve todo lo que a pasado y que piensa la madre respecto a eso.)Y aunque no lo pienses realmente si no te das cuentas pues yo estoi segura de que algo estaras.y eso puede pasar con todas la peliculas.PARA TODAS.Y te aseguro que eso funciona porque es lo mismo como si te enamoras de alguien que que realmente te gusta y no puedes parar de pensar en el,y es la misma sensacion como en las peliculas de miedo o terror.Y por una parte la musica tambien viene a cuento pero no es la unica solucion para quitarte ese miedo porque no todas las peliculas salen con canciones de esas que te avisan que va a pasar eso.Yo por ejemplo empece a decirme todas esas cosas y para mi me soluciono un gran peso de encima y me sirvio de mucho.Y tambien por otra parte puedes parar de ver esas peliculas pero si te emocionan tanto como a mi y estas adicta a eso te aseguro que todo lo que te acabo de escribir te va a funcionar.(Y tambien lo que hace que te quites ese miedo de ver esas cosas es la adiccion porque de tanto mirar eso coges esa adiccion y ya no puedes parar de ver esas cosas;que luego te resultara muy difil y doloroso dejar de ver eso,y eso es lo que me paso a mi.Yo empece a ver esas cosas desde pequeña.tu tienes que superarlo.INTENTALO)Espero que te sirva de respuesta todo esto,e intentalo.Gracias por escuchar mi consejo.

III: Como Vencer Al Miedo De Riesgo


como vencer el miedo

Antes que nada, no te apresures a las nociones a priori y veamos qué efectos tiene el miedo .El miedo no es negativo, es como hubiera dicho un psicólogo especializado en situaciones de stress " es un efecto del instinto de supervivencia".Sierve, entre otras cosas, para evitar una acción imprudente. Mala es la acción que tomamos cuando sentimos miedo. Lo es así, porque la sociedad nos ha enseñado a tener miedo, pero la situación no acaba ahí, sino que nos han inculcado a tener miedo del miedo. Cuando sentimos miedo nuestra capacidad de racionalizar se bloquea y acabamos haciendo justamente lo contrario a lo que deberíamos hacer. Cuando alguien siente miedo se congela o entra en un estado de euforia, no es precisamente la reacción adecuada, pero tampoco la equivocada, lo ideal es encontrar un estado intermedio. En un principio, si analizamos esto, dejamos de pensar al sentir miedo, y presuntamente eso sería lo mejor, pues al elegir bajo condiciones de stress y /o miedo muchas veces elegimos lo que no nos es idóneo. Lo adecuado sería tener ciertos canales de conducta programados para responder bien, sin tantas elecciones que nos compliquen la situación. Para eso se entrena para tener una respuesta adecuada ante el miedo.

Vencer el miedo a las situaciones de combate se resuelve de una manera, entrenando, practicando para las situaciones que has de experimentar en algún momento, sea en competencias o en la calle. No existe otra manera, a combatir se aprende combatiendo, a sentir miedo se le supera enfrentándole. Así pues, entrena de la forma más realista posible, bajo supervisión para no correr tanto riesgo, pero superando este entrenamiento cada vez más, haciéndote consciente crecientemente de la situación como una posibilidad real. Entrena como si fuera autentica la situación, como si estuvieras realmente experimentando ese miedo, y solamente, al cabo de un tiempo superaras esta reacción. ¿Cuánto tiempo? La respuesta es distinta para cada persona, solo cada individuo superará su miedo a su tiempo, lo asimilara y actuara en consecuencia. Practica el tiempo que necesites para controlarlo adecuadamente.

IV: Miedo En General

todo tipo de miedo

Hay dos tipos de miedos: uno es el que mostramos al ver por ejemplo una película de terror o algo desagradable. Normalmente se les puede tener miedo a las arañas, a los fantasmas, a la oscuridad, etc. Este tipo de miedo, digamos que gana una característica inofensiva en nuestra vida; ya que podemos controlarlo de distintas formas. Por ejemplo, si me le dan miedo las películas de terror, entonces procure no verlas.

El otro tipo de miedo, es que el está relacionado directamente con alguna de nuestras metas, sueños u objetivos. Es decir, es una piedra en el camino, hacia nuestro éxito y felicidad. Este tipo de miedo, es ofensivo y muchas veces más difícil de controlar y contrarrestar.

puesto que tenía miedo de hablar en público, pero el adquirir esa habilidad era necesaria para que sus metas profesionales puedan cumplirse. Es entonces cuando la persona se ve cara a cara con una pregunta: ¿sigo o me alejo?, ¿que tan importante es mi sueño, mi meta?, ¿voy por ella o la olvido?. Si estas preguntas parecen fáciles de contestar, ¿porqué no es igual de fácil combatir ese temor que detiene nuestro camino hacia el éxito?.

Por lo tanto, son precisamente este tipo de miedos que debemos borrar de nuestra vida. Los miedos y temores que puedan impedir en algún momento, la realización de nuestros sueños.

Y usted, ¿ya identificó cuantos miedos tiene?, pues si es así, ponga manos a la obra en verificar que ninguno de ellos vaya en contra de sus objetivos personales o profesionales en el largo plazo, de sus metas, de sus ilusiones, de su vida. Sólo vivimos una vez, por lo tanto, no puede darse el lujo de abandonar ninguno de sus sueños.

V: Miedo Alos Espejos, Pregunta Y Respuesta

Como Vencer Las Cosas Alas Que Les Tenemos Miedo

Fulano de tal Pregunto


Mi problema es singular y en la actualidad no he encontrado a nadie que lo sufra. Siento un especial terror a quedarme sola frente al espejo desde que era muy pequeña, desde que tengo uso de razón. No es inmediato, sucede cuando al estar sola empiezo a observarme y a preguntarme “¿quién soy?”, es como si me diera miedo a mí misma, como si no reconociera mi cuerpo en mi mente. No sé cómo explicarlo mejor. Lo cierto es que he construido con el paso de los años una armadura para evitar ese pánico, dado que cuando me pasaba tenía que salir corriendo en busca de sonido, de personas, alguien con quien hablar, para despistarme y olvidarme. Con el tiempo he conseguido controlar mi mente y tengo mil tips para no caer en el pánico: no mirarme a los ojos, nunca cuando estoy sola, entretener mi mente mientras me maquillo.
Tengo un bebé de 10 meses y juego mucho con él, a veces frente al espejo, aunque me he resistido mucho hasta hace poco, le intento hacer ver que es la proyección de nuestra imagen. A lo mejor no tiene nada que ver con esto, pero no me gustaría que sintiese los mismos miedos que yo siento. Si pudieran aclararme por qué me ocurre ésto me sentiría más reconfortada, y quizás un día me atreva a enfrentarme a ello sin salir corriendo…¿Qué ocurriría si me quedara quieta allí? ¿Qué viene después del pánico? Quizás la solución sería esa, enfrentarme, pero soy incapaz.


Repondio Fulano De Tal 2

El miedo a los espejos, como a cualquier otra cosa, no es más que nuestra propia percepción a la pérdida de control. Casi se podría decir que las causas de las fobias específicas no son las propias causas (en este caso los espejos), sino las soluciones que aportamos. Además, como tú muy bien explicas, las vamos construyendo, generalmente, con las soluciones que aportamos. En tu caso, buscar la ayuda en los demás es lo que provoca una situación contradictoria. Por un lado, sentimos alivio junto a la otra persona, que nos da seguridad. En cambio, por el otro, de manera muy sutil, nos mandamos un mensaje: no somos capaces de enfrentarnos al miedo nosotros solos, necesitamos ayuda de otro, es decir, no me valgo para vencer este miedo. No soy suficiente, soy incapaz. Y al final nos lo creemos.
Planteas la opción de enfrentarte. Si lo hicieras, sólo lo conseguirás si lo haces de una manera determinada. En el momento en el que estás no puedes hacerlo de otra forma. Cada día, sin saltarte ninguno, deberás ponerte delante del espejo y mirar a una determinada zona de tu cuerpo, que elegirás antes, durante un tiempo que controlarás con un reloj. Nunca debes llegar al límite, sino quedarte justo antes. Cuando llegas a ese punto, paras, y paras el reloj. Apunta el tiempo en una libreta. Es un ejercicio que debes hacer tú sola, sin compañía de nadie. Recuerda que cada vez que pides ayuda, alimentas un poco más a tu miedo, diciéndote que no eres capaz. Como decía aquel presocrático griego, el miedo evitado se convierte en pánico, el miedo enfrentado se transforma en coraje.
Esto nos lleva al tema de tu hijo. Eres capaz de enfrentarte por tu hijo, pero quizá a él no le haga falta, puede que nos estemos adelantando demasiado. Incluso puede que note algo de tu tensión delante del espejo. No sabrá los motivos, pero sí puede notar el malestar. Son tus ojos los que ven la fobia, no los de tu hijo.

VI : Miedo a las arañas (aracnofobia)


Espero que les guste

ARACNOFOBIA - ¿QUE ES LA ARACNOFOBIA?

La aracnofobia es el miedo o fobia a las arañas. Es de las fobias que más personas padecen , y seguramente la fobia a animales más extendida por todo el mundo.

Las reacciones que tienen los aracnofóbicos normalmente parecen irracionales a otras personas, e incluso al propio individuo. Intentan mantenerse alejados de cualquier sitio donde creen que pueden haber arañas, o donde han visto telas de araña. Si ven una araña de lejos, les será muy dificiañ o imposible entrar en la zona, aunque sea grande, o al menos tendrán que hacer antes un esfuerzo para controlar su miedo o pánico, que se caracteriza por sudor abundante, respiración rápida, taquicardias y náuseas.

La fobia a las arañas puede determinar o influir en el lugar donde el afectado decide vivir, ir de vacaciones, incluso limitar los deportes o hobbies de los que puede disfrutar habitualmente.

Como todas de las fobias, la aracnofobia se con tratamiento psicológico. Lo normal es usar métodos que exponen gradualmente al afectado al animal que le aterroriza (esto se llama desensibilización sistemática), pero también se han probado sistemas de choque, en los que la exposición es de gran intensidad y se realiza súbitamente.



Pasos


1

El primer paso para superar tu fobia es aceptar que es sano y precavido sentir cierto resquemor frente a un animal cuya picadura puede ocasionar lesiones. Por lo tanto no busques erradicar tu temor a las arañas, sino ponerlo bajo tu control consciente.
2

Evita ser "sorprendido" por las arañas: limpia y ventila periódicamente los lugares en donde puedan esconderse (detrás de cuadros y muebles, rincones oscuros, lugares de poco uso). Si vives en zonas de alta proliferación de arácnidos, coloca protecciones en las puertas y en las ventanas para impedirles el acceso al interior de tu vivienda.
3

No fuerces el contacto con las arañas. Avanza suavemente en el manejo de tu fobia: a tu propio ritmo y sin mayores exigencias, pero sin detenerte.
4

Toma contacto con el animal de modo paulatino y gradual hasta llegar a la exposición directa. Hazlo sólo en los momentos en que te percibas dispuesto y cómodo, como si estuvieras realizando un experimento o jugando con algo que te divierta.
5

Comienza observando fotografías con bajo grado de detalle hasta lograr tolerar ver aquellas más nítidas y precisas.
6

Puedes acrecentar tu sensación de control si preparas el ambiente para tomar contacto con el animal: escucha una música agradable, recurre a tu sentido del humor y relájate antes de comenzar. Recuerda que tu prioridad es mantener tu temor bajo control consciente y no convertirte en un avezado cazador de arañas.
7

En la medida en que sientas que aumenta tu confianza, atrévete a exposiciones más audaces: contempla videos y documentales en donde observes arañas en movimiento en sus hábitats naturales, infórmate sobre sus variedades y hábitos, visita un zoológico en donde puedas verlas detrás de un cristal.
8

Cuando sientas que has ganado en seguridad y que tienes cierto control sobre tu temor, comienza a imaginar como procederías si encontraras una araña en tu casa, en tu lugar de trabajo, o en la calle. Elabora distintas estrategias según la ocasión. Anticipa y entrénate con esta nueva conducta, teniendo en cuenta que el temor no te domina.
9

Observa cómo reaccionan frente a las arañas otras personas, y emplea esa información para mejorar y asegurar tus respuestas.



Importante



# Las personas afectadas por fobias suelen demorar hasta diez años en buscar tratamiento y generalmente lo hacen frente a una crisis.
# No postergues tu decisión de superar tu fobia y obtendrás resultados más efectivos y veloces.
# Si pese a tus esfuerzos no logras superar tus temores no dudes en consultar a un especialista, quien podrá ayudarte a resolver esta desagradable conducta.


Esto fue publicado en clarin



Una inyección de cortisol puede reducir la fobia a las arañas


Los aracnofóbicos pueden ponerse contentos. La respuesta a sus temores podría residir en una simple inyección, gracias a que los científicos descubrieron que una dosis de la hormona natural del estrés que produce el organismo, el cortisol, puede ayudar a los fóbicos a tenerle menos miedo a las arañas.


Sumar cortisol a una situación que, de por sí, le resulta estresante a las personas fóbicas puede sonar paradójico, pero Dominique de Quervain, de la Universidad de Zurich, en Suiza, quiso explotar en su experimento la capacidad de la hormona del estrés para bloquear los recuerdos temerosos.

Para los aracnofóbicos, ver una araña deriva en “la reactivación de un recuerdo de miedo que está almacenado en el cerebro”, dijo el profesor De Quervain. Una inyección de cortisol, aparentemente, redujo los niveles de miedo de los pacientes, frente a otros participantes que habían recibido un placebo, según los resultados publicados esta semana en “Proceedings”, de la Academia Nacional de Ciencias de Gran Bretaña.

Tratar una fobia normalmente implica que un psicoterapeuta hable sobre el miedo con un paciente y lo obligue a enfrentarlo . “Yo veía una araña y me ponía a gritar como un chico y salía corriendo de la casa”, dice Richard Bayliss, 32. Bayliss tuvo sesiones de psicoterapia en las que se vio obligado a enfrentar a una pequeña araña muerta. “Me hizo guardarla en una caja y sacarla todos los días para jugar con ella”, cuenta.

A continuación, el psicoterapeuta introdujo un ejercicio que consistía en bloquearle el camino a una araña viva, haciéndole cambiar de dirección. “Finalmente salimos al jardín y encontramos una de un tamaño razonable. La puso en mi espalda, lo cual fue absolutamente desagradable”. Bayliss también experimentó el programa del zoológico de Londres, que culmina cuando los participantes toman una tarántula, con una tasa de éxito del 80%.

Obligar a los fóbicos a enfrentar sus miedos funciona en la mayoría de la gente, pero no siempre de manera permanente . “A decir verdad, es una muy buena terapia, pero en muchos pacientes el miedo vuelve en uno o dos meses”, dijo el profesor De Quervain.

Además de hacer la prueba con 20 aracnofóbicos, De Quervain también expuso a 21 fóbicos sociales tratados con cortisol a una supuesta entrevista laboral frente a tres entrevistadores con cara de piedra. El experimento culminó con una prueba aritmética mental de cinco minutos, algo que normalmente resultaría absolutamente intolerable para quienes padecen una fobia a las situaciones sociales. Sin embargo, los participantes manifestaron un nivel de miedo marcadamente menor.

Su equipo ahora planea una prueba clínica de gran escala del tratamiento con cortisol.


VII: Miedo Ala Muerte


oksukveguetto


Pregunto Nick

Le Respondieron

¿Qué le sucede a la gente cuando muere?

DE SEGURO sabes que las personas envejecen, se enferman y mueren. Incluso algunos niños mueren. ¿Deberías tener miedo a la muerte o a los muertos?... ¿Sabes qué le sucede a la gente cuando muere?...

Es cierto que en la actualidad no hay nadie que haya vuelto a vivir después de muerto y pueda explicarnos lo que sucede. Pero cuando Jesús, el Gran Maestro, vivía en la Tierra, hubo un hombre al que sí le pasó eso. Si leemos su historia, entenderemos qué les ocurre a las personas cuando mueren. Se trataba de un amigo de Jesús que vivía en Betania, un pueblo no muy lejos de Jerusalén. Se llamaba Lázaro y tenía dos hermanas, Marta y María. Veamos lo que la Biblia dice que pasó. En cierta ocasión, Lázaro se puso muy enfermo. Como Jesús estaba lejos en aquel momento, Marta y María le enviaron un mensajero para decírselo. Avisaron a Jesús porque sabían que él podía venir y curar a su hermano. Jesús no era médico, pero Dios le había dado poder para curar todo tipo de enfermedades (Mateo 15:30, 31). Sin embargo, antes de que Jesús llegara, Lázaro se puso peor y murió. Jesús les dijo a sus discípulos que Lázaro estaba dormido y que iba allá para despertarlo. Ellos no comprendían lo que Jesús quería decir, así que él les indicó claramente: “Lázaro ha muerto”. ¿Qué muestran estas palabras?... Que la muerte es como un sueño profundo, tan profundo que la persona ni siquiera sueña.
Jesús se puso en camino hacia la casa de Marta y María. Allí ya se habían reunido muchos amigos de la familia para consolarlas por la muerte de su hermano. Cuando Marta se enteró de que Jesús se acercaba, salió a encontrarse con él. Poco después, María también llegó, triste y llorando, a donde estaba el Gran Maestro y cayó a sus pies. Otros amigos que la habían acompañado también estaban llorando. Jesús preguntó dónde habían puesto a Lázaro. Entonces lo llevaron a la tumba, que estaba en una cueva. Cuando Jesús vio que todos estaban llorando, él también empezó a llorar, pues sabía el dolor que se siente al perder a un ser querido en la muerte.
Como había una piedra tapando la entrada de la cueva, Jesús dijo: “Quiten la piedra”. ¿Debían hacerlo?... Marta pensaba que no era una buena idea y dijo: “Señor, ya debe oler mal, porque hace cuatro días”. Sin embargo, Jesús le contestó: “¿No te dije que si creías habrías de ver la gloria de Dios?”. Jesús se refería a que Marta iba a ver algo que daría honra a Dios. ¿Qué iba a hacer Jesús? Cuando quitaron la piedra, Jesús oró en voz alta a Jehová y después gritó: “¡Lázaro, sal!”. ¿Saldría de allí? ¿Podría hacerlo?... ¿Puedes despertar a alguien que está dormido?... Sí, si lo llamas con voz fuerte. Pero ¿puedes despertar a alguien que está dormido en la muerte?... No. Por muy fuerte que llames a una persona muerta, no te escuchará. No hay nada que tú, yo o cualquier otro ser humano podamos hacer para despertar a un muerto. Pero el caso de Jesús es distinto, porque Dios le ha dado poder especial. Por eso, cuando Jesús llamó a Lázaro, sucedió algo asombroso. El hombre que llevaba muerto cuatro días salió de la cueva. ¡Había vuelto a vivir! Podía respirar, andar y hablar de nuevo. Sí, Jesús despertó a Lázaro de la muerte (Juan 11:1-44). Ahora piensa por un momento: ¿qué le ocurrió a Lázaro cuando murió? ¿Hubo alguna parte de él —un alma o un espíritu— que saliera de su cuerpo y fuera a vivir a otro lugar? ¿Se fue el alma de Lázaro al cielo? ¿Estuvo vivo durante cuatro días en el cielo con Dios y los santos ángeles?...
No. Recuerda que Jesús dijo que Lázaro estaba dormido. ¿Qué sucede cuando duermes? Si el sueño es muy profundo, no te enteras de lo que pasa a tu alrededor, ¿verdad?... Y al despertarte, tampoco sabes cuánto tiempo has estado durmiendo hasta que miras el reloj.
Con los muertos sucede igual, pues no saben nada ni sienten nada ni pueden hacer nada. Así se encontraba Lázaro cuando estaba muerto. La muerte es como un sueño profundo del que la persona no recuerda nada. La Biblia dice: “En cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto” (Eclesiastés 9:5, 10).
Además, piensa en esto: si Lázaro hubiera estado en el cielo aquellos cuatro días, ¿no lo habría contado?... ¿Y crees que Jesús lo habría obligado a dejar aquel lugar maravilloso para regresar a la Tierra?... ¡Por supuesto que no! Sin embargo, muchas personas dicen que tenemos un alma y que esta continúa viviendo después de la muerte del cuerpo. Según ellas, el alma de Lázaro siguió viva en algún lugar. Pero la Biblia no dice eso; explica que Dios hizo al primer hombre, Adán, un “alma viviente”. Adán era un alma. Las Escrituras también enseñan que cuando él pecó, murió. Se convirtió en un “alma muerta” y volvió al polvo del que había sido formado. La Biblia dice, además, que todos sus descendientes heredaron el pecado y la muerte (Génesis 2:7; 3:17-19; Números 6:6; Romanos 5:12).Está claro, pues, que no tenemos un alma separada del cuerpo. Cada uno de nosotros es un alma. Y la Biblia explica lo que nos sucede por haber heredado el pecado de Adán, el primer hombre. Dice: ‘El alma que peca morirá’ (Ezequiel 18:4). Algunas personas tienen miedo a los muertos. No se acercan a los cementerios porque piensan que las almas de los muertos andan separadas de sus cuerpos y pueden hacer daño a los vivos. Pero ¿es cierto eso?... No, no lo es. Hay quienes piensan incluso que los muertos pueden regresar en forma de espíritus para visitar a los vivos. Por eso les dejan comida. Pero la gente que hace eso no cree de verdad lo que Dios dice sobre los muertos. Si nosotros sí lo creemos, no tendremos miedo a los muertos. Y si realmente nos sentimos agradecidos a Dios por la vida, lo demostraremos haciendo las cosas que él aprueba.
Fuente(s):
SI NOS morimos, ¿querrá Dios resucitarnos, es decir, devolvernos la vida?... Un hombre bueno llamado Job creía que sí. Por eso, cuando pensó que estaba a punto de morir, le dijo a Dios: “Tú llamarás, y yo mismo te responderé”. Job dijo que Jehová Dios anhelaría resucitarlo, lo desearía muchísimo (Job 14:14, 15). Jesús es como Jehová Dios, su Padre. También quiere ayudarnos. Cuando un leproso le dijo: “Si tan solo quieres, puedes limpiarme”, Jesús contestó: “Quiero”, y le curó la lepra (Marcos 1:40-42).
Jesús aprendió de su Padre a amar a los niños. Hace mucho tiempo, Jehová resucitó a dos niños por medio de sus siervos. Elías le suplicó a Jehová que resucitara al hijo de una mujer que había sido muy bondadosa con él, y Jehová lo hizo. Dios también utilizó a su siervo Eliseo para resucitar a otro niño (1 Reyes 17:17-24; 2 Reyes 4:32-37).
¿No es maravilloso saber que Jehová nos ama tanto?... No solo piensa en nosotros cuando estamos vivos. También nos recuerda si morimos. Jesús incluso dijo que, para el Padre, cuando un amado siervo suyo muere, es como si siguiera vivo (Lucas 20:38). La Biblia asegura que ‘ni la muerte, ni la vida, ni las cosas presentes ni las futuras podrán separarnos del amor de Dios’ (Romanos 8:38, 39).
Cuando Jesús vivía en la Tierra, mostró que Jehová se interesa por los niños. Recordarás que Jesús dedicó tiempo a hablar con ellos sobre Dios. Pero ¿sabías que Jehová le dio a Jesús el poder de resucitar a niños que habían muerto?... Vamos a hablar de cuando Jesús resucitó a la hija de doce años de un hombre llamado Jairo.
Jairo vivía con su esposa y su única hija cerca del mar de Galilea. Un día, la muchacha se puso muy enferma, y Jairo se dio cuenta de que se estaba muriendo. Entonces se acordó de Jesús, aquel hombre maravilloso que, según había oído, podía curar a los enfermos. Así que se fue a buscarlo y lo encontró a la orilla del mar de Galilea enseñando a una muchedumbre. Jairo se abrió paso entre la gente, cayó a los pies de Jesús y le dijo: ‘Mi hijita está muy enferma. ¿Puedes ir a ayudarla? Por favor, te suplico que me acompañes’. Jesús se marchó con Jairo de inmediato. La muchedumbre que había ido a ver al Gran Maestro también los siguió. Pero cuando habían recorrido parte del camino, se encontraron con unos hombres que venían de la casa de Jairo y que le dijeron a este: “¡Tu hija murió! ¿Por qué molestar ya al maestro?”. Jesús oyó aquellas palabras. Como sabía lo triste que era para Jairo perder a su única hija, le dijo: ‘No temas. Solo ten fe en Dios, y tu hija se pondrá bien’. Entonces siguieron adelante hasta llegar a la casa de Jairo. Los amigos de la familia allí reunidos estaban llorando porque la niña había muerto. Jesús les dijo: ‘Dejen de llorar. La niña no ha muerto, sino que está dormida’. Cuando Jesús dijo aquello, la gente comenzó a burlarse, porque sabía que la niña había muerto. ¿Por qué dijo Jesús que estaba durmiendo?... ¿Qué lección crees que deseaba enseñar a aquellas personas?... Quería que supieran que la muerte es como un sueño profundo. Quería enseñarles que, con el poder de Dios, era capaz de resucitar a una persona con tanta facilidad como si la despertara de un sueño. Jesús hizo salir a todo el mundo de la casa, menos a los padres de la niña y a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan. Después entró donde estaba ella, la tomó de la mano y le dijo: “Muchacha, ¡levántate!”. La niña se levantó enseguida y comenzó a caminar. Su padre y su madre se pusieron contentísimos (Marcos 5:21-24, 35-43; Lucas 8:40-42, 49-56). Piensa en esto: si Jesús pudo devolverle la vida a aquella niña, ¿podrá hacer lo mismo por otros?... ¿Crees que de verdad lo hará?... Sí. Jesús mismo dijo: ‘Viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán mi voz y saldrán’ (Juan 5:28, 29). ¿Crees que Jesús quiere resucitar a las personas?... Otro ejemplo bíblico nos ayuda a contestar esa pregunta. Lo que ocurrió en cierta ocasión cerca de la ciudad de Naín muestra qué siente Jesús hacia las personas que lloran por la muerte de seres queridos. Una muchedumbre salía de la ciudad de Naín para enterrar el cuerpo sin vida de un joven. La madre del muchacho se sentía muy triste. Su esposo había muerto algún tiempo antes, y ahora su único hijo también estaba muerto. Muchos de sus vecinos se habían unido a ella. La mujer estaba llorando, y la gente no podía hacer nada para consolarla. Aquel día, dio la casualidad de que Jesús y sus discípulos se dirigían a Naín. Al acercarse a la puerta de la ciudad, se encontraron con la multitud que iba al entierro del muchacho. Cuando Jesús vio a la madre llorando, sintió compasión por ella. Su corazón se conmovió por la gran tristeza de la mujer, y quiso ayudarla. Por eso, con ternura pero a la vez con firmeza, le dijo: “Deja de llorar”. La actitud de Jesús hizo que todo el mundo lo mirara con interés. Cuando Jesús se acercó al cuerpo, todos se estarían preguntando qué iba a hacer. Jesús ordenó: “Joven, yo te digo: ¡Levántate!”. El muchacho se levantó de inmediato y comenzó a hablar (Lucas 7:11-17). Imagínate cómo debe haberse sentido la mujer. ¿Cómo te sentirías tú si alguien muy querido que hubiera muerto volviera a la vida?... ¿No demuestra lo que hizo Jesús que él ama de verdad a las personas y quiere ayudarlas?... Piensa en lo maravilloso que será darles la bienvenida a los que resuciten en el nuevo mundo de Dios (2 Pedro 3:13; Revelación 21:3, 4). Algunos de los resucitados serán personas que ya conocíamos, y habrá niños entre ellos. Los reconoceremos igual que Jairo reconoció a su hija cuando Jesús la resucitó. Otros serán personas que murieron hace cientos o miles de años. Pero, aunque haya pasado tanto tiempo, Dios no los olvidará. ¿No es maravilloso saber que Jehová Dios y su Hijo, Jesús, nos aman tanto?... Ellos quieren que vivamos no solo unos cuantos años, sino para siempre. Encontramos la maravillosa esperanza que ofrece la Biblia para los muertos en Isaías 25:8; Hechos 24:15, y 1 Corintios 15:20-22.
Fuente; Libro "Aprendamos del Gran Maestro"

VIII: Miedo Al Cancer, NO Pongo Imagen

Pregunto Tommy


Desde hace 3 años tengo diagnosticado colon irritable. Mis episodios han sido frecuentes pero tolerables (casi no han afectado a mi vida diaria y, salvo alguna excepción, me permiten trabajar, salir, hacer deporte, etc...).

El tema es que cada vez noto que mi humor va cambiando a peor, mi paciencia con mi mujer e hijos, con el resto de la gente, con la sociedad, sobre todo cuando me encuentro mal. Este tema me preocupa mucho, pero creo que, con reflexión y relajación todavía podría controlarlo y mejorarlo.

Pero lo que realmente me preocupa es que no consigo quitarme de la cabeza ni un minuto del día y de la noche es la idea de tener un cáncer. En su día me hicieron todo tipo de pruebas, análisis, eco, absorción de alimentos, celiaquía, intolerancias (lactosa, etc...) e incluso colonoscopia, y quedó descartado, pero cada vez que me encuentro mal o tengo alguna molestia viene el miedo y ya cambia todo, mi estado físico, mi humor y me amargo.

Padecí de niño el síndrome tóxico, motivo que me angustia más, ya que muchos afectados han desarrollado cáncer con el paso del tiempo (por la afectación celular y hormonal que sufrimos). Tengo 38 años, dos niños y toda una vida por delante, pero empiezo a ser consciente que este miedo no me deja disfrutar todo lo que tengo.

Cada vez que tengo un dolor nuevo me angustio, no descanso (lo que me agrava muchísimo la dolencia, creo que incluso más que la alimentación). Ahora me molesta el abdomen como si tuviera gases en los lados, agujetas en el centro, pienso que pueden ser eso, gases, o algún divertículo, pero la idea del cáncer siempre está ahí (para colmo falleció un conocido por el pancreas en 20 días) y no puedo quitármelo de cabeza.

No hablo de esto con mi mujer porque no quiero preocuparla, pero me angustia estar siempre pensando que no voy a poder disfrutarles, si llegaré al verano siguiente, a la comunión, si los veré en la universidad, casados, etc...

Perdonar que me extienda y que hable tan abiertamente del cáncer (casi todo el mundo quiere evitar la palabra) pero es que es la primera vez que lo manifiesto, y necesito saber si alguien siente lo mismo que yo y me puede ayudar.

Gracias.


Le Han Respondido


Tommy en algún momento todos hemos tenido miedo de tener algo incurable, precisamente la idea de hacerse todos los análisis habidos y por haber tienen por objeto el descartar eso. Puesto que ya te los hiciste y no se encontró algo maligno, relájate un poco, descansa y no te obsesiones.

Lo recomendable en este caso es que veas a un profesional, me refiero a un psicólogo o psicoanalista porque los pensamientos obsesivos a pesar de no haber un claro justificante pueden ser síntoma de algo que te preocupa y que no está muy definido por tí mismo. Y además te puede ayudar a manejar la angustia y no descargarla frente a tu familia.

La angustia generalmente se presenta frente a lo desconocido, y el miedo frente a algo conocido. La idea es convertir la angustia en miedo porque la angustia es difícil de manejar pues no está muy claro a que te enfrentas.

Se te presenta una aglomeración de cosas: tu salud, el futuro de tus hijos, el cancer, la muerte, etc.

Es necesario manejar cada cosa debidamente.

Lo del cancer o cualquier otra cosa siempre es una posibilidad, pero la probabilidad es baja de acuerdo a lo que cuentas.

No conozco lo que mencionas del síndrome tóxico. Profundiza un poco de cualquier manera en ese síndrome, ese conocimiento te podría ayudar a buscar antídotos, digamos, algún tipo de alimentación, vitaminas, suplementos, en fin…

La muerte siempre está con nosotros, vencer el miedo no es nada fácil, llevaría mucho el hablar de esto. Quien diga que no le teme, o miente, o es inconsciente del miedo, o de plano es muy superficial y ni siquiera vislumbra de lo que estamos hablando, o está muy segura de que hay otra vida y se va a ir al cielo, o es un sabio y ya aprendió a convivir con ella. Esto es muy complicado.

Pero si te preocupa, no es malo, está bien, simplemente trata de manejarlo con ayuda para no mezclar las cosas. Te adelanto que encontrar un buen psicólogo para estas cosas no es fácil, hay quien se atreve a decir que si te preocupa la muerte es que eres neurótico o algo así.

Como ves, nada es muy fácil, pero espero que entre todos podamos darte alguna idea que te sirva.


Con Esto Termina El Post, Espero Que Les Haya Gustado Poronto Pondre Como Vencer Mas

Comentarios Destacados

18 comentarios - Como Vencer Las Cosas Alas Que Les Tenemos Miedo

@mantron10
buen post hermano que bien que enfrenten sus miedos
@djcristiano7
Buen post, te di 5 puntos porque al ultimo dice otra parte xD pero jamas llego :L
@mattiramone +2
boeee miedo a las peliculas? leí eso y no quise leer más
@elbuenpsicopata +2
todo tipo de miedo

me llega a hacer eso el psicologo y lo re cago a patadas
@elbuenpsicopata
elbuenpsicopata dijo:
Como todas de las fobias, la aracnofobia se con tratamiento psicológico. Lo normal es usar métodos que exponen gradualmente al afectado al animal que le aterroriza (esto se llama desensibilización sistemática), pero también se han probado sistemas de choque, en los que la exposición es de gran intensidad y se realiza súbitamente.


me llega a hacer eso el psicologo y lo re cago a patadas
@Claire_Leon_Dark +1
como podria enfrentar mi miedo a la claustrofobia ?¿
@mrjojojo2
MIedo a declararte :i como hago. pd y tbn ah hablarle a la que me gusta.
@alvarosacksxD
Como hago para superar mi miedo a Slender Man?
@walteriano
miedo a vivir y morir sin sentido! ¿?¿?
@Diego_Catero90
No temo a la muerte,solo es que no quiero estar presente cuando llegue