Aviso:no estoy ni en contra ni a favor solo me pareció una info interesante.

El articulista Juan Carlos Hidalgo abre el debate en Internet indicando las razones por las cuales debería ser legal la droga en Latinoamérica. Sus fundamentos ameritan, al menos, revisión.
10 razones para legalizar la droga en América Latina
mención generan polémica. En ese saco, donde se comparte espacio con la religión y la política, se encuentran las drogas, que además hay que añadirle el aspecto sentimental –y de respeto- porque hay personas que han perdido familiares bajo la influencia de éstas.

Aún así no ha habido un debate serio en torno a su consumo, por lo menos en buena parte de América Latina. Con temor a equivocarme y apartando en una esquina a Estados Unidos, en los últimos años sólo se ha hablado del tópico de manera abierta en Argentina donde el Poder Judicial declaró inadmisible aquello de castigar a un adulto por consumir y tener cierta cantidad de marihuana para uso personal. De resto, los países latinoamericanos se han quedado sumergidos en sus propias crisis (que no son pocas).

Antes de que salga el primero a comentar las reuniones de oficinas antidrogas, entre los que destaca Venezuela, me parece que eso es lo mismo a referirse a la situación de la piratería (que es ya mucho decir).

Ni hablar de líderes religiosos que sólo han lanzado edictos sin la posibilidad de responder. Entonces ¿qué nos quedaría? Debatir sobre su legalización. El Coordinador de proyectos para América Latina en el Cato Institute, Juan Carlos Hidalgo, personaje que de entrada se declara “Liberal”, inicia con 10 razones que ameritan su lectura.

1. La legalización pondría fin a la parte exageradamente lucrativa del negocio del narcotráfico, al traer a la superficie el mercado negro existente.
2. La legalización reduciría dramáticamente el precio de las drogas, al acabar con los altísimos costos de producción e intermediación que implica la prohibición. Esto significa que mucha gente que posee adicción a estas sustancias no tendrá que robar o prostituirse con el fin de costear el actual precio inflado de dichas substancias.
3. Legalizar las drogas haría que la fabricación de dichas sustancias se encuentre dentro del alcance de las regulaciones propias de un mercado legal. Bajo la prohibición, no existen controles de calidad ni venta de dosis estandarizadas.
4. El narcotráfico ha extendido sus tentáculos en la vida política de los países. La legalización acabaría con esta nefasta alianza del narcotráfico y el poder político.
5. Legalizar las drogas acabaría con un foco importante de corrupción, la cual aumenta en todos los niveles del gobierno debido a que una substancial parte de toda clase de autoridades han sido comprados, sobornados o extorsionados por narcotraficantes, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la población hacia el sector público en general.
6. Los gobiernos dejarían de malgastar miles de millones de dólares en el combate de las drogas, recursos que serían destinados a combatir a los verdaderos criminales: los que le violan los derechos a los demás (asesinos, estafadores, violadores, ladrones).
7. Con la legalización se acaba el pretexto del Estado de socavar nuestras libertades civiles con el fin de llevar a cabo esta guerra contra las drogas. Intervenciones telefónicas, allanamientos, registro de expedientes, censura y control de armas son actos que atentan contra nuestra libertad y autonomía como individuos.
8. Legalizar las drogas desactivará la bomba de tiempo en la que se ha convertido Latinoamérica, especialmente en los países andinos, Centroamérica y México. Esto ha llevado a una intervención creciente por parte de Estados Unidos, país que desde hace más de una década ha venido fortaleciendo su presencia militar en la región de una manera nunca vista desde el fin de la Guerra Fría.
9. En una sociedad en donde las drogas son legales, el número de víctimas inocentes producto del consumo y la venta de estupefacientes se vería reducido substancialmente. Gran cantidad de personas que nunca han consumido estas sustancias o que no están relacionadas con la actividad se ven perjudicadas o incluso pierden la vida debido a las “externalidades” de la guerra contra las drogas: violencia urbana, abusos policiales, confiscación de propiedades, allanamientos equivocados, entre muchos otros.
10. La legalización conducirá a que la sociedad aprenda a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias como el alcohol y el tabaco. El proceso de aprendizaje social es sumamente valioso para poder disminuir e internalizar los efectos negativos que se derivan del consumo y abuso de ciertas sustancias.
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