Asi son las peleas de perros

Hola gente de T!

Asi son las peleas de perros


perros

periodista que presento el reporte!


Corría el año 2000 cuando me planteé como reto hacer un reportaje sobre peleas de perros. Era uno de esos temas cuyo conocimiento me apasionaba alcanzar por lo que tenía de salvaje, de atávico, de oculto y, por qué no, también de arriesgado.

El resultado de aquella investigación se distribuye con todos los periódicos del Grupo Vocento, y causó una gran conmoción en algunos ámbitos, como los de las asociaciones protectoras de animales.
Yo estoy especialmente satisfecho del reportaje, pues era –creo– la primera vez que un periodista español se introducía de tal forma en este mundo y, a día de hoy, considero que no se ha vuelto a hacer algo similar en nuestro país.

A modo de advertencia para las personas especialmente sensibles con el sufrimiento de los animales diré simplemente que no es un reportaje agradable.

(El perro atigrado es 'Bull', en uno de sus combates, del que salió vencedor).
'BULL', EL PERRO ASESINO
plata

Rafael –el nombre es supuesto– no ha olvidado el día en que escuchó por primera vez esa sentencia. Fue hace una decena larga de años. Una personalidad proclive a la violencia, una cierta afición a las apuestas y la compañía habitual de sujetos escasamente recomendables le habían conducido a iniciarse en las peleas de perros. Era un novato, un ‘patas’ que comenzaba a aventurarse en un mundo sórdido y brutal donde no existe la razón, sino el instinto en su estado más puro, y no se conocen otras leyes que el valor, la fuerza, el dolor, la sangre y la victoria. O la derrota. y con ella, muchas veces, la muerte.

Rafael era un novato, pero tenía un buen perro. Una bestia de sesenta kilos, cruce de mastín y bóxer, capaz de partirle el cuello al tipo más bragado a una orden de su dueño. Y lo había probado con éxito en un par de combates con otros perros en poblados de chabolas de cercanas localidades. En unos minutos tendría una buena oportunidad de seguir acrecentando su fama en la comarca. Tocaba pelea, el ‘ring’ estaba montado y dispuestos para acoger la riña y el rival ya sacaba su perro del maletero del coche. Pero a Rafael no le gustó lo que vio. «Guarda ese chucho ahora mismo, o te empiezo a dar de hostias». No había doble sentido en sus palabras. Decenas de contactos y llamadas clandestinas, citas en aparcamientos públicos, unos preparativos y unas precauciones propias de un intercambio de cocaína..., y todo se iba al garete por un payaso que había tenido la ocurrencia de presentarse al encuentro con un animal que no levantaba dos palmos del suelo y que, pese a ser robusto, ni de lejos alcanzaba los veinte kilos. Tres veces menos que su ‘Felipe’. Cierto que el bicho tenía una cabeza como un ladrillo y unos músculos maxilares tremendamente abultados, que le daban la apariencia de estar masticando dos pelotas de tenis. Además tenía algo en la mirada... Pero no, aquello era ridículo. «Guarda el chucho, que te ‘ahostio’. Y vamonos, que ya sólo falta que llegue la pasma».

«El perro es bueno –le respondió–. y se lo echo al tuyo sin que haya apuesta». La media sonrisa y la suficiencia con las que aquel tipo acompañó la frase colmaron la paciencia de Rafael, que liberó a su perro sin aguardar la preceptiva señal del árbitro. La pelea duró dos minutos. Tiempo suficiente para que el mastín le arrancase de un bocado medio hocico al otro animal; tiempo suficiente para que el chucho se liberase de esos colmillos y, con una furia ciega, lanzase sus fauces contra el pecho y el cuello de ‘Felipe’; tiempo suficiente para que hiciese presa y comenzase a triturar huesos, músculos, vasos, tendones y nervios con metódica pero implacable determinación; tiempo suficiente para ver el terror escrito en los ojos del gigantesco can; tiempo suficiente para comprender que ahí delante había un animal único e invencible porque no conocía el dolor ni el miedo... «Tu perro muerde con la boca. Mi pitbull muerde con los huevos». Ese día Rafael perdió una pelea, pero aprendió una lección que desde entonces aplicaría a las riñas de perros y a su propia vida. A la hora de morder, de golpear o de matar, pesan siempre.

Peleas

Para tener una pelea de verdad hay que tener dos perros de verdad. Dos ‘champions’, en el argot. Dos asesinos. Y no es fácil convertir en asesino a un perro noble, amante de los niños y fiel hasta dar la vida cien veces por su amo, como lo es cualquier pitbull. No es fácil por más que el animal lleve inscrito en su código genético un odio atávico e irrefrenable hacia los otros perros, por más que posea una mandíbula inconcebible, por más que tenga una potencia muscular incomparable... Para lograrlo hay que ser más animal que el propio perro. Y Rafael lo es. Y tiene un método infalible. Y es capaz de aplicarlo porque carece de escrúpulos.

«Yo le llamo –explica– la prueba de la supervivencia. Es sencillo. Consiste en atar al animal al aire libre, a pleno sol, sin comida ni agua, durante siete u ocho días. Si vive, si después de todo eso aún quiere vivir, será capaz de todo. Matará por vivir». No habla en balde. Lo ha visto hacer a su perro, a ‘Bull’, el mismo que acabaría convirtiéndose en campeón, cuando después de cinco días amarrado a una cadena, hambriento, deshidratado, exhausto, todavía tuvo cojones para abrir unos eslabones gruesos como un dedo humano, lanzarse como un diablo contra un pastor belga y destrozarle el cuello en pocos segundos. «Cuando llegué a casa, le había devorado la cabeza», rememora. ‘Bull’, tendido patas arriba, saciado de sangre, ronroneaba como un gato.

Una vez sometido a la prueba, con no más de un año, llega el momento de conocer cuánto de bueno hay en sus genes. «El pitbull auténtica nunca huye. Si lo hace, si se achanta, es que no es puro, no tiene buena sangre. Y es mejor dejarlo, venderlo.». La primera ‘topa’ da la medida de su raza. No es mucho más que un contacto entre dos perros jóvenes, que son separados antes de que lleguen a herirse gravemente, en cuanto han dejado constancia de su fiereza y de su ciega disposición a matar al oponente.

Para aumentar la ya descomunal potencia de los maxilares, se les obligará a morder un neumático de coche, previamente atado a una viga o a la rama de un árbol, y se les dejará colgados durante doce o quince minutos. Aunque el método es sobradamente conocido en ese mundo, Rafael le añade el elemento diferencial, su firma: «Cojo una vara de olivo y lo hincho a palos mientras está colgado de la boca. No se suelta; al revés. Sólo se retuerce con más rabia y muerde con más fuerza».

El resultado de tales torturas sólo puede ser uno. Constituye un hecho científicamente probado que detrás de no pocos agresores sexuales, de hombres que han hecho de la violencia su principal argumento o su forma de vida, se oculta una infancia repleta de abusos, palizas, incomprensión y vejaciones. Nada muy diferente se esconde tras un perro asesino. Sólo un amo despiadado. Y ‘Bull’ es un perro asesino. Como lo fue ‘Fly’. O la perra ‘Aluja’, que se hartó de partir patas en los rings. O ‘Red’, el can murciano al que la gloria no le duró muchos meses. O ‘Guoyacá’, uno de los primeros pitbulls del circuito, al que un adinerado hombre de negocios se trajo de Estados Unidos, hace una década, y que fue dejando un rastro de sangre es desiguales peleas por el sureste español. O ‘Dólar’, que se ganó el apelativo cuando propició en Bélgica que su amo se embolsase un millón en billetes con el rostro impreso del bueno de Abraham Lincoln. O ‘Chicago’, comprado en M´México, que ganó tres peleas de máximo nivel en España antes de quedar convertido en un despojo entre las mandíbulas de ‘Bull’, el protagonista de nuestra historia. O ‘Bimbo’, un perro sin rival, sin comparación posible, el único al que jamás se le fue un rival vivo.

«Era impresionante –recuerda Rafael–. Se lanzaba al pecho y destrozaba las costillas, los pulmones, el corazón...». Hace tiempo que no se sabe de él. Pero España está llena de hijos de ‘Bimbo’ y de dueños irresponsables y cruentos dispuestos a convertirlos en lo mismo que fue su progenitor. Y a curarlos y alimentarlos mientras el ring no dicte sentencia condenatoria. Cuando eso ocurre, unos pocos son sacrificados. «Pero lo normal es que sean vendidos. ¿A quién? A gente que tiene ganas de tener un perro con apariencia de fiero y que no sabe a qué se le ha dedicado a matar hasta ese momento. Claro, je, je, un día se les escapa y se come a otro perro».

pitbull

LA HORA DE LA VERDAD

Una riña de perros está regida por unas normas tremendamente rígidas y de obligado cumplimiento. Acordada la fecha del combate, se designa un árbitro, que recibe del dueño de cada contendiente una señal a cuenta, que rara vez supera las 50.000 pesetas (300 euros). Después se elige la ciudad en la que se celebrará la pelea –siempre el lugar en el que reside uno de los apostantes– y se prepara con las máximas precauciones el emplazamiento del ring: una nave industrial, una finca rústica... El ring es una especie de cuadrilátero de unos 16 metros cuadrados, delimitado por paredes de madera y con el suelo de cemento o moqueta.

apuestas

«Sólo una persona sabe dónde se celebrará el combate –explica Rafael–. Lo más habitual es fijar una cita en un parking y que todos sigan en coche al organizador. De esa forma se evitan posibles filtraciones».

El primer acto consiste en pesar a los perros, porque en estos combates ‘oficiales’ no puede haber una diferencia de más de 300 gramos entre ellos. Si uno de los canes se excede del peso inicialmente fijado, su dueño pierde la pelea y el dinero entregado a cuenta. Si no hay contratiempos, se fijan las apuestas, que han llegado a alcanzar sumas multimillonarias, y perros, amos y árbitro se introducen en el ring.

A la voz del juez, los animales son liberados y se abalanzan uno contra el otro como dos locomotoras. El primer impacto es brutal. Los canes ruedan por el suelo con las mandíbulas entrecruzadas mientras pequeños hilillos de sangre que brotan de sus fauces tiñen de púrpura el suelo del cuadrilátero.

Se escuchan los gritos de aliento de los dueños, pero estremece comprobar cómo los perros cómo éstos se atacan con una fiereza sorda. No ladran, no gruñen, jamás aúllan de dolor. Muerden, machacan, destruyen, trituran en silencio, sin permitirse el menor gasto de energía que no vaya dirigido a herir al adversario. A matarlo. El único sonido perceptible es el resuello de sus gargantas.

Las peleas no son rápidas. Nunca lo son. Pasan los minutos, las presas se eternizan, el suelo se va trasformando en una resbaladiza superficie cubierta de sangre, sudor y babas; el hocico, las orejas, la lengua, los belfos y el cuello de los canes van adquiriendo la textura y el color de una hamburguesa, y la lucha no cesa.

De cuando en cuando, uno de los dueños se aproxima a la boca de su bestia y le sopla con fuerza, en un vano intento de oxigenarla. «Con dos animales bien entrenados, lo normal es que las peleas superen la hora de duración». Cuando el árbitro percibe algún síntoma de debilidad en uno de los perros, o interpreta que está rehuyendo la pelea, da la orden de parar. Los animales, como púgiles ensangrentados, son separados con ayuda de unas largas estacas de madera o ‘cuñas’, que les son introducidas en la boca para que suelten la presa, y conducidos hasta un rincón, donde se les refresca rápidamente con una esponja empapada en agua.

Después se le vuelve a encarar y si aquél suya disposición a pelear ha sido puesta en entredicho ataca, la pelea se reanuda. Este ritual se llama raya o ‘scruff’ –en el mundo de las peleas suelen pronunciarlo ‘scrach’

El combate finaliza cuando uno de los perros renuncia a atacar o, menos usual, con su muerte en el ring. Sea cual sea el desenlace, los dos canes quedan como un guiñapo. Y es que cualquiera de estos animales se dejará convertir antes en picadillo que rehuirá la pelea.

Acá unos videos

Los videos son medio fuerte!


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Comentarios Destacados

@Evilsaki Hace más de 3 años +11
Cuanta crueldad
@rodddox Hace más de 3 años +8
que putos los que dejan que sus perros peleen

23 comentarios - Asi son las peleas de perros

@Evilsaki Hace más de 3 años +11
Cuanta crueldad
@mAAttjj Hace más de 3 años -8
mato el chabon que dice "En una pelea de perros uno de ellos ganara" NOOOO ENCERIO NO SABIA PENSE QUE LOS 2 GANABAN -.-
@noqia Hace más de 3 años -16
denunciado por gore o asqueroso
@rodddox Hace más de 3 años +8
que putos los que dejan que sus perros peleen
@jkl09 Hace más de 3 años +3
Esos son unos hijos de puta
me gustaria que se maten entre ellos y listo
para que mierda le hacen eso a los animales
@ElJoaa Hace más de 3 años +2
no puedo creer lo q hacen con esa raza de perro por dios, no entiendo como pueden criar a un perro solo para pelear, y si no gana dascartarlo como un simple objeto , amo los perros y me encantan los pitbulls
@funyto1922 Hace más de 3 años +2
ElJoaa dijo:no puedo creer lo q hacen con esa raza de perro por dios, no entiendo como pueden criar a un perro solo para pelear, y si no gana dascartarlo como un simple objeto , amo los perros y me encantan los pitbulls

todos dicen que los pitbull son perros agresivos y asi claro si los usas para pelear claro que van a ser agresivos pero si los llevas a que agan sociales por ej: un parque los perros se vuelven cariñosos la culpa la tiene los dueños que hacen esto
@venbano Hace más de 3 años +2
Es cuestión de hablar con un criador de perros y sabrán de cuántos lugares hay donde se realizan de peleas de animales, con mucho tacto pueden dar con peleas de perros contra jabalís, pumas y hasta toros. los veterinarios saben, la policía sabe, gendarmería sabe, los políticos saben y a quién denuncia le pasan factura mal.
@ignamatador Hace más de 3 años +2
No me da ni para leer el post. Odio toda esta gente que arruina la vida de otros seres por su popria diversión, una diversión enferma. Es sin duda una de las cosas mas crueles que se pueden hacer (a perros, gallinas, etcetera, cualquier animal).
@FerniiMM Hace más de 3 años +2
hijos de putaaaaaa
@ElJoaa Hace más de 3 años
funyto1922 dijo:
ElJoaa dijo:no puedo creer lo q hacen con esa raza de perro por dios, no entiendo como pueden criar a un perro solo para pelear, y si no gana dascartarlo como un simple objeto , amo los perros y me encantan los pitbulls

todos dicen que los pitbull son perros agresivos y asi claro si los usas para pelear claro que van a ser agresivos pero si los llevas a que agan sociales por ej: un parque los perros se vuelven cariñosos la culpa la tiene los dueños que hacen esto

lo se por algo digo q me encantan los pitbull
@Ozama Hace más de 3 años +4
prefiero ver a dos minas como se agarran de las mechas y se putean que ver esto matanza!!!!
@lucas_thrash Hace más de 3 años
mierda humana son los dueños de los perros
@jjack Hace más de 3 años -2
Ozama dijo:prefiero ver a dos minas como se agarran de las mechas y se putean que ver esto matanza!!!!

entonces andate a otro post para escribir esa mierda
@mAAttjj Hace más de 3 años -2
perros
A ESE PERRO NADIE LE GANA
@lap10 Hace más de 3 años -4
denunciado!
@lap10 Hace más de 3 años
plata
@dexter453 Hace más de 3 años +1
yo tengo 3 pitbulls blue y jamas en la vida se peliaron y tampoco los aria pelear si alguno me dice q su perro kiere peliar con el mio busco un arma y le doi 2 tiros en la cabeza a esa persona xD

PD: me voi a encargar de encontrar al marica del video q se esconde bajo los anteojos y el pasamontañas y me voi a abrir las viceras con un cuchillo y se lo do de comer a mis pitbulls!!!!!
@elpranst20 Hace más de 1 año
amigo es como dice en el primer video no culpen a el arma culpen al que aprieta del gatillo. buen post hermano...
@dinmosi Hace más de 1 año
En mi país, las peleas de perros están en cada esquina y muchos de los perros entrenados se encuentran en la calle lastimados, muchas veces atacan pero no dejan de ser animales fieles y es obvio que el animal busca aceptación del ser humano. Hace menos de un mes encontré un un bóxer tirado, desnutrido y sediento, a pesar del riesgo no pude evitar darle agua y comida, también lo toque con cuidado (tenía heridas horribles) y sin miedo. Después de eso ella me siguió, le puse Calle jajaja por la canción de Manu Chao, es un animal increíble, cariñoso, educado y feliz, de una cosa estoy segura; que yo soy más feliz que ella, pues el ver que el animal pudo seguir y encontrar una vida mejor me llena de plenitud. Claro que me encantaría cortarle las orejas a los dueños y los pondría a pelear entre si, eso hijos de puta no encontraría una vida mejor si me los pusieran enfrente.
Mariana Hernández. Gto, México.
@TOPOBRUSS Hace más de 1 año
TUVE 3 PITBULL ANTES DE SEPARARME,,,,,2 AMERICAN Y UNA RED NOSE,,,,,DURMIENDO,,,,,JUGANDO,,,,CORRIENDO Y REVOLCANDOSE POR EL JARDIN CON MIS HIJAS DE 3 AÑOS Y DE 8 MESES.

JAMAS LES SUCEDIO NADA MAS QUE UN LENGUETAZO EN LAS MANOS O EN LA CARA.

JAMAS DUDE DE ELLOS NUNCA SUPERVISE SU JUEGO,,, MIS HIJAS LE HAN TIRONEADO OREJAS,,,,,RABO,,,,SE LE A QUERIDO SUBIR A CABALLITO..................................


_____JAMAS TUVIERON SI QUIERA UN RASGUÑO O RASPON DE LOS DIENTES DE NINGUN PERRO,,,,,,,,,,JAMAS!!!!!!______________

_____ASI COMO JAMAS NADIE, SE ANIMO A PONERLES UNA MANO DEMASIADO VELOZ ENCIMA NI DE MI MUJER NI DE MI HIJAS NI DE MI ABUELA,,,,QUIENES COMPARTIAN TODO EL DIA DE LA VIDA COTIDIANA CON ELLOS_______________

LA GENTE ESTA MAL,,,,,,MUY MALLL........DIFAMAN, CONDENAN, SACRIFICAN Y QUIEREN ACABAR CON UNA RAZA QUE ES TAN SUPERIOR FISICA Y MENTALMENTE PARA EL MAL,,,,,,,,,,,,,,····====COMO PARA EL BIEN====

HAY Q CONSCIENTIZAR GENTE,,,,,,,,,,,,CONSCIENTIZAR,,,,,,,,,,,,,,TENGAN UN PITBULL,,,,,,,CRIENLO CON AMOR,,,,,,,AGAN SU PROPIA EXPERIENCIA SIN MIEDO,,,,,DESDE CACHORRO,,,,,,,,PROMUEVAN LA PROTECCION DE ESTA RAZA EJEMPLAR!!!!

ELLOS ESTAN DISPUESTOS A DAR SU VIDA POR NOSOTROS COMO LO HIZO JESUS.

MERECEN LA PIEDAD HUMANA,,,,,,,,,,NO NOS EQUIVOQUEMOS MAS POR DIOS!!!
@john_bonam Hace más de 1 año
Pienso que los seres humanos tienen mas instintos salvajes que un mismo animal, un perro es fiel, dosil y siempre estara ahi con nosotros que tristeza ver esto. Se ha comprobado que hasta un leon tiene mas compasion que el ser humano. Espero que algun dia acabe esto y que se respete a la naturaleza y los animales como debe de ser.