Bueno, me pidieron si podia postear algo que siga informando sobre la enfermedad, la verdad a mi me toco desde cerca y pienso que es bueno que cada uno sepa como actuar con personas asi, o que entiendan realmente porque les pasan estas cosas... Un Buen consejo es nunca dejar solo a quien tenga transtorno bipolar, y que siempre se sienta contenido. Espero que sirva de algo!

La meditación sana

EL MUNDO

Ángela Boto

La meditación se emplea desde hace más de 3.000 años. Durante mucho tiempo se consideraba una práctica reservada a los budistas, a seguidores de filosofías como el zen o incluso a personas con un cierto toque esnob. Sin embargo, la lista de adeptos ha ido creciendo en los países occidentales en los últimos años hasta alcanzar una cifra que ronda los 10 millones en EEUU.

Estas personas, lejos de tratarse de fieles religiosos, son profesionales de todo tipo agobiados por el estrés, pacientes a los que sus médicos recetan unas sesiones de exploración interior para mejorar o prevenir el dolor o individuos interesados en profundizar en sí mismos y aprender a manejar sus emociones. Los estadounidenses pueden acceder a cursos o sesiones de meditación en los colegios, los hospitales, en instituciones oficiales y prisiones. En España existen centros donde se pueden aprender diferentes técnicas, pero está todavía lejos de ser considerada una herramienta terapéutica.

El interés de los científicos por la meditación comenzó hace ya algunos años. En las décadas de los 60 y los 70 se había demostrado que el uso de estas técnicas proporcionaba una extraordinaria concentración. Un profesor de medicina de la Universidad de Harvard (EEUU), Herbert Benson, a través de sus investigaciones llegó a la conclusión de que la práctica milenaria contrarresta los mecanismos cerebrales asociados al estrés.

Sin embargo, el verdadero salto, y sobre todo su divulgación masiva, han llegado de la mano de una colaboración muy peculiar. El decimocuarto Dalai Lama, Tenzin Gyatso, ha puesto a disposición de los neurocientíficos occidentales su cerebro y el de sus monjes. De este modo, los religiosos se han visto con el cráneo repleto de electrodos de los sensibles instrumentos de que se dispone en la actualidad para fotografiar lo que ocurre en sus redes neuronales cuando practican la meditación.

EFECTOS. En esta aventura se embarcaron eminentes investigadores de numerosas instituciones. Uno de los más activos en los últimos años ha sido Richard Davidson de la Universidad de Wisconsin, en EEUU. Sus trabajos no sólo se han hecho famosos por contar con un Nobel de la Paz como sujeto de experimentación, sino porque los resultados aportan datos interesantes y sorprendentes sobre la práctica milenaria. «Nuestros resultados indican que la meditación tiene efectos biológicos. Produce cambios en el cerebro asociados a emociones más positivas y mejoras en la función inmune», dijo a SALUD el investigador. Daniel Goleman, autor de numerosos libros sobre inteligencia emocional y de 'Emociones destructivas' fruto del encuentro del Dalai Lama con los científicos, explicó a este suplemento que «lo importante es que la meditación cambia la base de las emociones» y añadió que los resultados de los experimentos «tienen importantes implicaciones para la gente a la hora de valorar sus beneficios».

Los estudios neuronales demuestran un incremento de actividad en el lóbulo frontal izquierdo, que es la residencia de las emociones positivas. Al mismo tiempo se reduce el funcionamiento de la región derecha. Probablemente se preguntará en qué cambia esta realidad cerebral la vida diaria, pues bien los neurocientíficos han observado que las personas que emplean más la zona izquierda tardan menos tiempo en eliminar las emociones negativas y la tensión que pueden provocar, por ejemplo, un atasco o una discusión con el jefe. Este desequilibrio entre los hemisferios conlleva también una reducción del miedo y la cólera.

Las investigaciones en los monjes budistas con años de experiencia en la meditación indican que éstos tienen una actividad significativamente mayor en el lóbulo izquierdo que las personas que no practican esta técnica. La duda que se planteaba en los estudios con monjes fue si sus cerebros ya eran de partida diferentes y por ello, los hallazgos resultaban tan llamativos. Para resolver el dilema, Davidson y su equipo decidieron investigar con personas de la calle sin experiencia alguna en las técnicas de meditación.

Los resultados confirmaron que no es necesario ser un consumado meditador para disfrutar sus beneficios y que el cerebro de los monjes no era la causa de las observaciones. Los individuos que practicaban regularmente habían desarrollado, al igual que los religiosos, mayor actividad en el lado izquierdo del lóbulo frontal. Sin embargo, las excelencias de la meditación no se quedaron ahí porque los científicos comprobaron también en este grupo de voluntarios que el sistema inmune de aquellos que se habían entregado a la exploración interior era más potente que el de sus compañeros.

Las posibilidades de la meditación están todavía por explorar. Davidson y su equipo tiene en marcha un trabajo con pacientes depresivos, «del que aún no tenemos resultados». Sin embargo, John Teasdale de la Unidad de Ciencias Cognitivas y del Cerebro en Cambridge (Reino Unido) ya dispone de datos. Este investigador ha encontrado que la combinación de meditación introspectiva con terapia cognitiva reduce a la mitad las recaídas de los pacientes depresivos crónicos.

En el Centro Clínico Essen-Mitte, en Alemania, los médicos han empleado durante cinco años un programa de meditación introspectiva antiestrés diseñado por Jon Kabat-Zinn, un investigador de la Universidad de Massachussetts y autor de numerosos libros sobre este tema, en casi 3.000 pacientes con todo tipo de patologías entre las que se incluye el cáncer. La experiencia no se planteó como un ensayo clínico, de modo que no existen datos objetivos de los resultados, pero los facultativos observaron que la mayoría de los individuos experimentaba mejorías significativas en su enfermedad.

Hasta aquí algunos de los potenciales usos terapéuticos o preventivos de la meditación. Sin embargo, tanto el planteamiento budista como el de otras tendencias orientales en las que se emplea regularmente esta práctica va más allá. Su uso está asociado a un cambio de percepción de la realidad y a estimular los procesos de conciencia, algo que también interesa extraordinariamente a los científicos y que Goleman define como «conocimiento» de la existencia.

Uno de los personajes que parece aprovechar este aspecto de la meditación para sus creaciones es David Lynch, el famoso director de la serie Twin Peaks o de películas como Terciopelo azul confiesa que consagra 90 minutos diarios a meditar desde 1973 y según recoge la revista Time añade: «Consigo más ideas en niveles de conciencia más y más profundos y además, tienen más claridad y poder».

Lo que parece evidente es que este tipo de investigaciones se encuadran de lleno en la tendencia actual de lo que se denomina medicina integral o en un contexto más amplio, el estudio de la interacción mente-cuerpo. Después de siglos de divorcio entre estos dos aspectos que describen al ser humano, «los nuevos datos que proporcionan las neurociencias están matando el dualismo cartesiano», afirma Goleman. «El cerebro junta las emociones y los pensamientos. Los mismos circuitos que nos permiten pensar, nos permiten sentir», añade. Aunque explica que «el Dalai Lama insiste en que los científicos pueden saber todo sobre el cerebro, pero algunos niveles de conciencia no están limitados a este órgano». Quizá en las próximas décadas la neurociencia tendrá que traspasar los límites del cráneo.

La mística de la red neuronal

Los cambios cerebrales que produce la práctica habitual de la meditación tienen algunos puntos en común con los que se observan en el estado de iluminación o éxtasis místico. Lo cual no es extraño puesto que una de las vías para alcanzar el más alto nivel de abstracción es la meditación, como fue el caso de Buda, pero no es ni mucho menos el único. En Oriente y en Occidente. Desde las tribus africanas con sus danzas hasta Santa Teresa de Jesús entregada a la oración, pasando por el ascetismo de los yoguis y por los chamanes indios bajo los efectos del peyote , todos buscan alcanzar el éxtasis y con él entrar en contacto con su dimensión espiritual. En su libro La Conexión divina, Francisco J. Rubia, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, repasa todas las investigaciones realizadas al abrigo de una nueva disciplina denominada neuroteología, cuyo objetivo es desvelar los mecanismos neurobiológicos de las experiencias místicas. «La conexión divina se encuentra en ciertas áreas del lóbulo temporal», afirma Rubia. Al igual que ocurre con la meditación, esta región está desactivada en el momento del éxtasis. La consecuencia es la pérdida del sentido de unicidad y el sentimiento de unión con el resto de universo. Además, la estimulación del lóbulo temporal deja vía libre al mundo de las emociones y de la sensorialidad. Al mismo tiempo, se desconectan todos los circuitos cerebrales situados en los lóbulos parietales que limitan y clasifican todo lo que viene del exterior. Así, el individuo entra en un estado en el que percibe con extraordinaria intensidad y riqueza todo lo que le rodea. Se pierde el sentido del espacio y del tiempo y es frecuente que se visualicen imágenes extraordinariamente luminosas. Comparado con la meditación «la iluminación es un salto cualitativo», asegura Rubia y añade que se ha visto que la cualidad del éxtasis es un cambio de comportamiento inmediato en la persona que lo experimenta. «Se vuelve más compasiva», añade. Curiosamente ésta es una de las cualidades que destacan Davidson y Goleman de los budistas con los que han trabajado. En principio cualquier persona tiene la capacidad de vivir este tipo de experiencias espirituales profundas. Sin embargo, tal como señala Rubia, parece que la gran importancia que se ha dado, fundamentalmente en Occidente, al pensamiento racional y analítico ha adormecido los centros neuronales que sirven de enlace con esa otra realidad. Otras culturas, por el contrario, han dado un gran valor a esta capacidad y la han cultivado.

El método para la abstracción

Existen numerosos métodos para meditar, algunos de ellos procedentes directamente de las antiguas tradiciones y otros de creación más reciente surgidos de los anteriores. En general, se establecen dos grandes grupos de técnicas. Por un lado, las que emplean un objeto en el que fijar la concentración. Éste puede ser una palabra, un texto, la propia respiración o incluso,algo externo, como una vela. De este modo, se detiene el bullicio mental que normalmente nos acompaña y se logra un estado de calma y relajación. Un ejemplo de este tipo de métodos es la meditación trascendental. Cuando una persona aprende la técnica, el instructor le proporciona una palabra que se denomina mantra que será el objeto de la concentración. Otra forma diferente es la meditación mientras se camina. En ella, la atención se centra en cada paso, en el más mínimo movimiento y en las sensaciones que se experimentan. Por otro lado, se encuentra la meditación introspectiva. En este caso, el objetivo no es detener la mente sino que se dejan discurrirr libremente los pensamientos, pero sin detenerse en ellos y sin juzgar su contenido. El meditante es un simple espectador. De este modo, la atención se centra en el momento presente y desaparecen las preocupaciones por el futuro. En este grupo se incluyen técnicas como Vipassana, cuyo origen se atribuye a Buda, que ha sido el método elegido para los experimentos de Davidson y el único del que, según él mismo, existen datos científicos. Una técnica similar, pero surgida en Japón de la mano de la filosofía Zen es el ZaZen. Estos son algunos métodos tradicionales accesibles para cualquier persona sin necesidad de tener que convertirse o profesar ninguna creencia. Es más, Michael Hyland, un profesor de salud psicológica de la Universidad de Plymouth, en Reino Unido, explicaba a la revista Time que «si te quedas mirando a un punto en el otro lado de la habitación y dejas de hablar y de pensar, estarás meditando».


Los aceites marinos Omega3 en psiquiatría

En el Congreso de Psiquiatría de Chicago 2000 un estudio hecho en Japón, constatando otros trabajos anteriores, mostró que entre las poblaciones con baja o nula ingesta de consumo de pescado había mayor prevalencia de cuadros depresivos y a la inversa. Esto presupone que el consumo de ácidos grasos poliinsaturados (llamados Omega 3) presentes en los pescados de mar (estos aceites también se venden en cápsulas como suplemento dietario) mejora de alguna manera el funcionamiento neuronal (algunos están investigando su importancia en la prevención de las demencias y en el tratamiento de bipolares con dosis de 4 gr. de ácidos grasos poliinsaturados por vía oral).

Los ácidos grasos esenciales poliinsaturados (también conocidos como EFAs o PUFAs) pueden encontrarse en los vegetales verdes, levadura de cerveza, nueces, semillas (sésamo, girasol, lino) y en sus aceites, en las aceitunas y el aceite de oliva (rico además en monoinsaturados). Algunos de ellos se agrupan en los llamados Omega 6 (abundantes en el aceite de prímula y de borraja y en la espirulina -alga de aguas dulces-) y se usan en el síndrome de tensión premenstrual -PMS-, la hipertensión, el colesterol elevado y la esclerosis múltiple.

Los Omega 3 (aceites marinos) se hallan en el salmón, la caballa, el arenque y otros pescados (especialmente de aguas frías y profundas); conocidos como EPA (EPA: eicosapentaenoico, DHA: docosahexaenoico, DPA: docosapentaenoico) también se pueden conseguir, como suplemento dietario, en cápsulas de 1 gramo.

Resumiendo su acción, podríamos decir que los Omega 3:

* Son precursores de las prostaglandinas 3 que previenen la agregación de las plaquetas impidiendo las trombosis y la arteriosclerosis (tendría una acción similar a la aspirina)
* Ayuda en el control de la presión arterial (con lo cual son útiles en los hipertensos) y disminuyen la retención de líquidos tanto como la inflamación de la pared arterial
* Prevendrían el infarto de miocardio
* Mejorarían la función del sistema nervioso central siendo de utilidad en demencias, depresiones, enfermedad bipolar, incluso en esquizofrenias.
* Ayudaría al descenso del colesterol LDL ("malo" y de los triglicéridos; aumentando una fracción del colesterol HDL ("bueno"

Los nutricionistas aconsejan comer pescados de mar al menos dos veces por semana, hecho que se topa con la afirmación de muchas personas, sobre todo en la Argentina, de que "no les gusta el pescado" como si fuera lo mismo un salmón rosado grillé, un caldillo de congrio, un filete de merluza o un sushi mixto. Si no se come pescado aconsejamos el uso de EPA en cápsulas, en dosis que varían según el caso.

¿Tendrían razón nuestras madres y abuelas que aconsejaban comer pescado porque "fortalecía el cerebro"?



¿Se asocia la baja ingesta dietética de ácidos grasos Omega-3 con la depresión?

(Is low dietary intake of Omega-3 fatty acids associated with depression?)

FUENTE: AMERICAN JOURNAL OF PSYCHIATRY. 2004 MAR;161(3):567-569.

Reeta Hakkarainen; Timo Partonen; Jari Haukka; Jarmo Virtamo; Demetrius Albanes; Jouko Lönnqvist.

[artículo original] [8/3/2004]

Resumen traducido [texto completo en inglés]

Una investigación publicada en el volumen del mes de Marzo del “American Journal of Psychiatry” examina la relación existente entre la ingesta dietética de los ácidos grasos omega-3 y el bajo estado del ánimo, la depresión mayor, y el suicidio.

Un total de 29.133 hombres de edades comprendidas entre los 50 a 69 años participaron en un ensayo basado en la población desarrollado en Finlandia. La ingesta de los ácidos grasos y el consumo de pescados fue calculado mediante un cuestionario de la historia dietética. El estado del ánimo depresivo automanifestado fue registrado tres veces anualmente, los datos sobre el tratamiento hospitalario debido a un trastorno depresivo mayor fueron derivados del Registro Nacional de Altas Hospitalarias, y los suicidios fueron identificados mediante las partidas de defunción.

No se observaron asociaciones entre la ingesta dietética de los ácidos grasos omega-3, el consumo de pescado y el estado del ánimo depresivo, los episodios de depresión mayor, el o suicidio. La ingesta dietética de los ácidos grasos omega-3 no demostró ninguna asociación con el bajo nivel del estado del ánimo.


Científicos de EEUU evalúan la eficacia de la acupuntura contra el trastorno bipolar

EUROPA PRESS

Madrid .- Investigadores del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas (en EEUU) han iniciado un estudio para evaluar los efectos de la acupuntura en el tratamiento del trastorno bipolar, una enfermedad psiquiátrica conocida también como psicosis maniaco-depresiva.

El estudio, financiado por el Instituto Nacional de Salud Mental, es el primero que se ha propuesto evaluar a la acupuntura como medicación complementaria para el tratamiento del trastorno bipolar, a pesar de que un estudio anterior realizado por investigadores de la Universidad de Arizona ya informaba sobre resultados positivos de la acupuntura en los trastornos unipolares, o depresiones graves.

Los autores del presente estudio quieren investigar si la acupuntura podría servir para reducir la medicación en los pacientes con bipolaridad ya que la medicación que suele aplicarse no funciona bien en todos los casos, tiene que ser combinada de varios medicamentos, puede tener serios efectos secundarios y es sumamente costosa.

En los experimentos participarán 30 hombres y mujeres divididos en dos grupos. Durante ochos semanas, unos recibirán acupuntura dirigida al tratamiento de sus síntomas depresivos y otros la recibirán sin un objetivo concreto, simplemente para tratar afecciones físicas.


Fuente:
http://www.bipolarweb.com/tratnatur.htm

Saludos!