Desnutricion en Cuba

Desnutrición en Cuba

Lic. Oscar Espinosa Chepe


Un informe titulado: "El Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2001" fue presentado por la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) con motivo del Día Mundial de la Alimentación el 16 de octubre.

El documento refleja la evolución del hambre en los períodos 1990-92 y 1997-99 en el planeta. Lamentablemente, los datos sobre Cuba indican un radical empeoramiento en la alimentación de la población.

Si en los años 1990-92 el nivel de la población subnutrida en Cuba fue de un 4,0%, en 1997-99 ascendió al 17,0%, o sea, 1,9 millones de personas, lo que representa el 21,5% de los desnutridos en el área del Caribe.

Según el informe, las tendencias en América indican una disminución de la población desnutrida. En América del Sur, de 42,0 millones a inicio de los 90, se pasó a 33,4 millones; la reducción se produjo principalmente en Brasil y Perú. Venezuela fue el único país donde hubo un aumento de 2,3 millones en 1990-92, a 4,8 millones en 1997-99. Existen 2 países, Costa Rica y Chile, donde el número de personas desnutridas es inferior al 5,0% del conjunto de la población.

En el caso de Cuba, la situación de la desnutrición viene señalándose por los organismos internacionales desde hace tiempo. Este fenómeno se ha acelerado debido a la pérdida de las enormes subvenciones provenientes del bloque soviético y por la negativa del Gobierno cubano a permitir nuevas formas de producción agrícola que incrementan los suministros de alimentos.

El panorama reflejado por la FAO posiblemente se haya agudizado a causa de los problemas económicos presentes a partir del 2001 debido a la disminución de los ingresos por concepto de turismo, inversiones extranjeras, remesas, caída del precio de los principales rubros de la exportación cubana (azúcar, níquel, etc.), así como por los efectos destructivos de los tres huracanes que han azotado la isla en menos de doce meses.

Su incidencia puede apreciarse en el desabastecimiento de los rubros, especialmente de origen agropecuario, y como consecuencia el notable incremento de los precios en los mercados. El Estado procura vender algunos productos a precios relativamente más bajos, pero sus ofertas no son estables ni de apreciable calidad, a no ser ciertos artículos como el arroz estadounidense desde septiembre.

En cuanto a los artículos comercializados en el sistema de racionamiento mensual que hasta 1989 podían satisfacer las necesidades elementales de los ciudadanos, hoy apenas alcanzan para una semana.

En esta situación de crisis alimentaria extendida por años, los efectos sobre las nuevas generaciones ya son visibles en las escuelas cubanas. Se aprecian muchos niños con bajo peso y reducida talla para su edad, y el problema es tan preocupante que el propio Estado ha desviado algunos recursos para complementar la alimentación de los mismos casuísticamente, a través de limitados suplementos al racionamiento, pero de forma insuficiente y sólo con productos de contenido proteico muy bajo (pastas, chícharos y arroz, fundamentalmente). Hay que recordar que la leche constituye un lujo para los niños cubanos, pues al cumplir los 7 años de edad se les retira automáticamente la cuota racionada de 1 litro diario.

El problema alimentario radica esencialmente en la baja producción agrícola y la destrucción de la producción pecuaria. En 1967, Cuba tenía una masa ganadera superior a los 7,0 millones de cabezas, en el 2001 las estadísticas oficiales reflejan la existencia de 4,0 millones en condiciones aceleradas de depauperación. Muchos especialistas consideran que en realidad esa cifra es muy inferior.

Con el cierre de una parte considerable de los centrales azucareros en el 2002, la producción azucarera debe disminuir aún más, lo que podrá tener efectos negativos sobre los consumos domésticos de azúcar. Indicios sobre esta posibilidad existen desde hace algunos meses, cuando se redujo la cuota del racionamiento de azúcar sin refinar, de tres a dos libras mensuales por persona.

Hay que subrayar que la desnutrición debe ser más grave en las zonas orientales del país donde podría representar más del 30,0% de la ciudadanía. Esto es consecuencia del menor desarrollo socioeconómico en estas regiones, peor calidad de las tierras y un acceso más limitado a la moneda estadounidense, factor muy importante en la dolarizada economía cubana.

Debe resaltarse además, que en el interior del país en general las asignaciones de alimentos mediante el racionamiento son más limitadas que en la priorizada ciudad de La Habana, (por ejemplo en la capital se distribuyen 8 huevos mensuales y en esas zonas de 4 a 2 huevos), lo que constituye otro factor demostrativo de que en muchas áreas el promedio del 17,0% de desnutrición indicado por la FAO es superior.

En conclusión: puede afirmarse que los alarmantes niveles de subnutrición en Cuba durante el período 1997-99 deben ser mucho más elevados actualmente, con tendencia a continuar incrementándose debido a la creciente dependencia respecto a la importación de alimentos y la persistente carencia de divisas para enfrentarla.

La solución a este problema pudiera encontrarse en el desarrollo de una agricultura eficiente y sustentable, para lo cual se cuenta con tierras y una mano de obra calificada. Pero a fin de alcanzarla, habría que eliminar el actual sistema económico imperante, el cual representa el gran obstáculo para el desarrollo agropecuario de la nación. La tierra debe entregarse a los campesinos en condiciones de propiedad, con plenas posibilidades para su utilización y total libertad para la comercialización de las producciones.

La Habana, 16 de octubre del 2002

Fuente: la web de Partido Socialista de Cuba

http://pscuba.org/articulos/desnutricion.htm

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