relacto de un sobreviviente del ara general belgrano


Con estas líneas deseo rendir un modesto homenaje al Crucero A.R.A GENERAL BELGRANO, hundido en acción de guerra y a los 323 compañeros que allí dejaron sus vidas.
Tuve el honor de haber compartido con ellos, sueños e ilusiones, risas, amarguras y dolor.
El Crucero General Belgrano, hoy cuando ya pasaron 28 años se agiganta sobre la podredumbre y codicia que vemos en quienes deben tomar el destino de nuestro país y llevarlo hacia un futuro de provecho para todos y no para unos pocos.
Vaya aquí este extracto del relato de la Asociación de Amigos del Crucero General Belgrano de la síntesis histórica testimonial.
Santiago Belozo




El sábado 1 de Mayo amaneció nublado y con 3° Cs. de temperatura.
Realizamos la aproximación para acercarnos al petrolero que nos daría combustible y al quedar paralelos a 20 metros de distancia entre si, se igualaron las velocidades y se conectó la manguera entre los dos buques.
Luego de dos horas de maniobra de trasvase de combustible, nos alejamos rápidamente para cumplir con nuestra misión, con rumbo hacia el Este en acercamiento a la flota británica, acompañados por los destructores A.R.A Bouchard y A.R.A Piedrabuena, mientras el buque tanque A.R.A Puerto Rosales quedó anclado en la Isla de los Estados.

A las catorce horas, dejamos atrás Isla de los Estados y entre penumbras vimos la punta del Cabo San Juan. Con un poco de imaginación se podía divisar el faro ya inexistente, plantado en 1884 en ese lugar, por la visión soberana del Tte Coronel de Marina Don Luis PiedraBuena. El mismo faro en que se inspiro Julio Verne para su famosa novela "El Faro del Fin del Mundo".
Antes que la noche se hiciera cómplice de lluvias y vientos, el helicóptero decoló desde la toldilla del CRUBE para mirar más allá de nuestro horizonte. Si bien el Crucero tenía radares con un alcance de más de 100 km., debían usarse en períodos pocos segundos para disminuir la probabilidad de que sus ondas fuesen detectadas por el enemigo y se delatara nuestra presencia. Se repitió aquí la misma prevención que con las comunicaciones. En cuanto a las claves usadas en nuestra flota para camouflar el texto de los mensajes, no podíamos asegurar su absoluta seguridad, dada la posibilidad de que el enemigo estuviera en aptitud de descifrar nuestros mensajes.
Los mensajes recibidos eran descriptados o descifrados en una sala especial llamada "central de operaciones en combate" y llevados al comandante. Esa tarde se acumularon varios, lo cual era clara señal de importantes nuevas operaciones.


el Hundimiento del Crucero A.R.A General Belgrano
ara general belgrano




Algunos dieron la posición de buques enemigos avistados por los vuelos de reconocimiento. También incluyeron buques mercantes neutrales en el área de operaciones, supimos de tres pesqueros japoneses, estacionados con sus largas redes sobre el Banco Burwood.
¡ para ellos una excelente posición de pesca, para nosotros un lugar de probable enfrentamiento!!
La razón de nuestra incursión hacia el Este, obedeció a la orden de constituir con nuestro grupo 79.3 el brazo sur de un ataque en pinza a realizar en las próximas horas, sobre las fuerzas británicas estacionadas al este de las Islas Malvinas. Otros buques entre los que estaba el portaaviones A.R.A 25 de Mayo, conformaban el brazo norte de esa pinza.
Sabíamos que en un encuentro con submarinos nucleares ingleses, nuestras probabilidades de éxito disminuirían mucho. La velocidad en inmersión y la casi inagotable capacidad de permanecer sumergidos, les daba una superioridad imposible de contrarrestar con nuestros medios.
Las horas de ese sábado parecieron correr más rápido de lo normal, o tal vez se nos aceleró el pulso. La noche nos encontró cubriendo puestos de combate y preparándonos para cualquier contingencia.
Las horas siguientes no fueron cómodas ni agradables, en especial para quienes debían cubrir sus puestos de combate a la intemperie, con una sensación térmica de -10° Cs. de temperatura. En este aspecto, se podría pensar que otros estaban más resguardados desarrollando tareas en compartimentos interiores del buque.


malvinas




¡ Pero cada uno estaba ya acostumbrado al sistema y su grupo, de manera que difícilmente cambiaría su puesto por el de otro !!!
En la noche del del sábado pasamos por el borde sur del banco Burwood, con rumbo Este, sin otra novedad que una severa vigilia. En el exterior de la nave solo se percibían tenues resplandores de los diales de los cañones. La noche se presentó lluviosa y las olas de 8 metros que saltaban sobre la proa del buque complicaron el tránsito en esa zona. Las 13.000 toneladas del CRUBE ayudaron a atenuar el vaivén a que nos sometía el mar, algo que no ocurrió con los destructores, mucho mas cortos, angostos y livianos.
La travesía se realizó con rumbos en zigzag por parte de las tres unidades, sobre una dirección base. En el puente de mando predominaba el silencio y los cambios de rumbo ordenados por teléfonos especiales sonaban como un susurro.
El timonel de combate estaba una cubierta más abajo que el comandante del navío, en la timonera. Existía la posibilidad de comunicarse con él directamente a viva voz en caso de emergencia, a través de una antigua pero segura bocina de bronce.

Al comenzar el día 2, se envió a los destructores un mensaje que dispuso adoptar a partir de las 05.30 hs. un rumbo en dirección a los buques enemigos. Cada milla navegada acortaba la distancia a esa fuerza, de manera que las siguientes horas nos acercaban cada vez más al enfrentamiento. Durante la tensa espera de los artilleros, se continuaron los ejercicios de puntería y desde el director de tiro se simularon blancos de superficie y aéreos, reproduciendo una eventual realidad. Entramos entonces en las doscientas millas de los portaaviones ingleses, y bajo la amenaza de los aviones SeaHarrier ingleses

Faltando poco para cumplirse el plazo fijado, se recibió un mensaje del Comando Superior de la Armada con nuevas órdenes. Esa fue la razón por la cual a 05.30 cambiáramos de rumbo hacia el Oeste en dirección a un área de espera.
El viento había rotado y lo teníamos de frente. Con el amanecer encontramos un cielo de gruesos nubarrones. Observando el barómetro que seguía en baja, nos convencimos de que el mal tiempo se convertiría en un temporal con mar de fondo, lo que no es extraño en el Mar Argentino Austral, por el permanente pasaje de bajas presiones a través del Estrecho de Drake y de las profundidades de entre 3.00 y 5.000 mts. en la zona.
A media mañana del domingo2, salimos del radio de acción de los aviones enemigos y se ordenó pasar desde la condición de combate - en la que los puestos eran cubiertos por el 100% de la dotación - a la de crucero de guerra.
Los tiempos para cubrir puesto de combate se habían bajado sensiblemente, al punto de dar el listo al minuto de sonar la alarma, lo que podría considerarse óptimo.
16.00 hs.. Continuaba el fuerte viento en cubierta y los nubarrones se teñían de oscuro. El pronóstico meteorológico era malo para las siguientes doce horas. Nos encontrábamos realizando relevos de guardias en la condición "crucero de guerra" y a los que habían terminado su turno, después de toda una noche cubriendo la guardia en el puesto de combate asignado, les esperaba el merecido descanso. Mientras tanto la merienda en el comedor estaba en su apogeo, y la cantina ubicada en ese mismo recinto había abierto solo por 15 minutos para comprar lo mas necesario. De manera que en ese lugar y sus alrededores se encontraban en ese momento un alto porcentaje de tripulantes libres de guardia.
Nuestro rumbo era Oeste hasta llegar al área asignada, donde debíamos esperar nuevas órdenes.


conqueror




16.05 hs.. El personal que debía controlar las averías no pudo acceder a las estaciones de reparación por los obstáculos de todo tipo que se les interponían.
Los que estaban de guardia en la central de control de averías lograron informar sobre la situación del buque en cubiertas bajas y sobre la estabilidad de la nave al puente de comando, para esto utilizaron una línea telefónica directa que por fortuna era la única activa. Nada pudieron hacer para solucionar los daños causados, pero la información provista ayudó al comando en la toma de decisiones.
El personal en el interior del buque se movilizó hacia la cubierta principal, entre chorros de vapor y petróleo.
En este durísimo y complicado transitarlos haces de luz emanados desde las linternas fueron fundamentales para marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

16.08hs.. Cada uno que llegaba a cubierta exterior, se dirigía a las estaciones de abandono asignadas. El buque tenía 72 balsas salvavidas de las cuales solo 62 eran imprescindibles mientras el resto eran de reserva. Las órdenes llegaban a través de megáfonos de mano y se retransmitían gritando lo mas alto posible.
Una imagen retenida aún hoy, es la de quienes transportaron sobre sus espaldas a sus camaradas heridos y rescatados en un marco de incendios, inundaciones, oscuridad y pedidos de auxilio
Los médicos y enfermeros solo podían atender los casos graves y se reservaban las aplicaciones de morfina.
Los esfuerzos personales para superar la situación límite, significó un verdadero sacrificio para todos.
Por el comportamiento de la mayoría es probable que nadie pensara que se estaban esforzando en vano.

16.10 hs.. La inclinación (escora) aumentó 1° por minuto, por lo que ya teníamos 10° de escora a babor, el casco se hundía con mayor incidencia en popa debido a la gran entrada de agua al espacioso hangar y a la sala de máquinas.
Como prevención se arrojaron las balsas al agua, que se abrieron automáticamente al caer. quedaron flotando al costado del buque sujetas por sus amarras.
Los techos naranjados de las balsas parecían un collar rodando al buque para protejerlo.

16.13 hs.. Se estabilizó la escora y creó la esperanza de que el buque se mantendría más tiempo a flote. También contribuyo al acomodamiento mental para encarar el futuro inmediato, ante la angustia de lo desconocido.
Por la rapidez de los eventos algunos llegaron a cubierta muy desabrigados y se los auxilió con lo que se tuvo a mano, como las mantas de cama que se usaron como ponchos.
Cualquiera fuera la motivación de tantas actitudes positivas - deber, camaradería, espíritu de equipo, etc. - debió estar acompañada seguramente por una voluntad que lo hace todo mas destacable, considerando que las circunstancias podían llevar a pensar solo en uno mismo, por aquello del "sálvese quien pueda".



ARA General Belgrano





16.01 hs.. Los artilleros que tomaron la guardia 33 probaron sus mecanismos, la torre II ya estaba buscando blancos en el horizonte. Fue en ese instante cuando el buque se sacudió violentamente. Una poderosa explosión, seguida del cese de energía e iluminación paralizó a los 1093 tripulantes de la nave. Y cuando parecía que el buque se elevaba por el aire, se produjo una segunda explosión proveniente dela proa, cuyas consecuencias se vieron claramente desde el puente de comando, cuando al caer la gran columna de agua que se había levantado junto con hierros y maderas, se aprecia la falta de 15 metros de buque.
Quienes se encontraban en el comedor, a diez metros de la primera explosión, vieron que a través de un gran rumbo (boquete) abierto en el piso, avanzó una gran bola de fuego. Los atrapados por el aire caliente que emanaba este fuego, sufrieron quemaduras en partes del cuerpo no cubiertas, y aquellos que usaban en ese momento medias de nylon sufrieron consecuencias agravadas al derretirse estas medias sobre la piel, La reacción instintiva de cubrir la cara con las manos, evito quemaduras en los ojos. No así en el cabello, orejas y dorso de manos.
Inmediatamente comenzó la inclinación del buque a babor y un penetrante olor acre gano los espacios interiores. Cesó la fuerza motriz y se apagaron las luces. La generación eléctrica de emergencia estaba inutilizada.
Al estallar el primer torpedo en la sala de máquinas de popa - uno de los compartimentos más grandes del buque - se destruyeron los sistemas alternativos de emergencias.


relactos del belgrano


6.15 hs.. No fueron pocos los que bajaron mas de una vez a socorrer a sus compañeros. Nadie posible de ser socorrido quedo sin asistencia. Por el contrario, algunos dieron la vida por ofrecer esa maravillosa ayuda. No es fácil cumplir reglamentos cuando la emergencia puede obnubilar la mente. Sin embargo, hasta ese momento no se habían producido reacciones de pánico ni desobediencia.
Esto es parte de la herencia que deseamos transmitir, en nombre de los que no pueden hacerlo por intentar evitar que algún herido rodara hacia la borda.6.20 hs.. El Crucero pareció comprender que ya nada podía hacer por los hombres que tanto lo admiraban y como alguien distendiendo sus músculos de acero, siguió recostándose. La situación tendió a agravarse y se llegó al punto de no retorno. Solo faltaba la orden del comandante para abandonar la nave. Ignorábamos en ese momento cuantos habían quedado adentro, pero estábamos seguros de que nadie ausente en la cubierta principal podría considerarse con vida dado el nivel de inundación de los compartimentos.
Repasando cada minuto de los 60 y lo que después siguió, es oportuno destacar ahora un denominador común en las acciones de los hombres del A.R.A. General Belgrano:

Tanto para dar como para recibir ayuda, poco importó el cargo, grado o edad. Todo fue como amalgamar la fortaleza física y espiritual de los jóvenes, con los conocimientos y experiencia de los veteranos.




16.23 hs.. Las balsas de babor estaban a nivel de la borda y los heridos graves se agruparon en ese lado para facilitar el traspaso. Las balsas de estribor estaban estacionadas a varios metros abajo de la borda.
Después de la tensa espera no se dio el milagro esperado y ya no quedó alternativa más que el abandono del buque.
Paradójicamente la rápida inundación de las santabárbaras evitó el incendio y mayores complicaciones.
Con palabras que seguramente ningún marino quiere pronunciar jamás, el comandante ordenó ¡ Abandonar el buque!

el Hundimiento del Crucero A.R.A General Belgrano


16.25 hs.. Los heridos fueron los primeros transbordados a las balsas en delicadas maniobras, las escalas, redes, cabos de cáñamo o saltar sobre el techo reforzado de las balsas fueron variantes para abandonar la unidad marimóvil.
Las embarcaciones pegadas al casco por estribor encontraron dificultoso tomar distancia del gigante herido, el viento se los impedía, un frágil bote de goma, tripulado por tres marinos, motorizado con un fuera de borda fue el encargado de ponerlas a salvo, aunque algunas fueron arrastradas por Eolo hacia la proa destruída y una de ellas terminó averiándose al rozar las astillas de acero que se desprendían de la estructura del Crucero, los ocupantes debieron ganar a nado un lugar en otras balsas. En ese intento cada uno de ellos perdió mas del 50% de su capacidad motora y la ayuda debió multiplicarse para izarlos a bordo casi inanimados.
El lapso de tiempo máximo de permanencia con vida en esas aguas debido a la baja temperatura que registran es de 5 minutos.



16.30 hs.. La escora en implacable progresión descubrió parte de la comba del casco al finalizar la maniobra de abandono.
La marejada hizo imposible a partir de ese momento la visión y comunicación entre balsas.
Algunas quedaron sobrecargadas con 30 personas, otras con no mas de 3.
Al fin pudimos vernos las caras - dibujadas por la escasa iluminación - y reconocer en cada uno el esfuerzo soportado.
Con frases que parecían susurros, tratábamos de perder juntos el miedo a la muerte. Con la mano de ayuda, de apariencia fría e inanimada, nos tratábamos de transmitir la fuerza de la esperanza.

16.35 hs.. La popa sumergida y la gran escora, podían estar anunciando una vuelta de campana, que podrían formar un gran vacío y arrastrar hasta el fondo del mar a las balsas mas cercanas. Ese riesgo aumentaba minuto a minuto.
Gruesos chorros de vapor escapaban por las aberturas y se escuchaban esplosiones posiblemente por el contacto del metal caliente con los 0° Cs. de temperatura del agua de mar.
Desde las balsas se pudo observar el daño en la elegante y afilada proa del Belgrano, y sobre ella, aún apuntando hacia estribor la torreII, como aferrada a seguir buscando blancos para batir en tiro.

16.40 hs.. cuando ya nada quedaba por hacer a bordo, ni por los hombres ni por el buque, el Comandante se arrojo al agua. Previo a ello lo hizo un suboficial, que permaneció con el comandante hasta último momento. Ambos nadaron hasta un grupo de balsas, que los aguardaba bajo riesgo de ser succionados por el vacío que produciría el CRUBE al hundirse.
Mientras los sobrevivientes peleaban contra la tremenda adversidad, los héroes estarían gozando en la Casa de Dios ... lejos de esas cubiertas inclinadas.
En el Belgrano o en el mar, quedaban solo sus cuerpos sin ninguna necesidad temporal, como guardianes del sublime concepto de Amor a la Patria.


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sobrevivientes del belgrano


conqueror

submarino nuclear conqueror, el primer misil disparado por este submarino fue justamente contra el ara belgrano



17.00 hs..
¡ VIVA LA PATRIA !!! ¡ VIVA EL BELGRANO !!


Fueron las voces que se escucharon en ese instante en muchas balsas.
Aquí no había público a quien conmover.
Solo estaban los protagonistas, un mar casi helado y un viento de temporal cuya virtud fue transportar esos gritos de amor. La nobleza en la vida de este gran buque, también estuvo ahora presente.
Esperó a que se completara el abandono y cuando las 9000 toneladas de agua que embarco en 60 minutos lo tumbaron definitivamente ... giró hacia las profundidades, en un acomodamiento continuado pero suave ... y sin afectar a ninguna balsa.

ARA General Belgrano



relactos del belgrano



gente de taringa este es un lindo homenaje a los que murieron injustamente en el crucero ara general belgrano



el Hundimiento del Crucero A.R.A General Belgrano



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