Diccionario Tumbero

Al lenguaje propio de la delincuencia se lo denomina germanía. En Argentina, suele identificarse germanía con lunfardo. Siguiendo a José Gobello, debemos aclarar que lunfardo es "el conjunto de términos traídos por la inmigración, que a veces pueden ser delictivos, como punga o escruche, y muchísimas veces no serlo, como pelandrún, mufa, farabute o acamalar ". Es decir, el lunfardo es un registro mucho más amplio que incluye a la germanía.

La germanía es la expresión de un subgrupo social y cultural cuya característica esencial es no estar socialmente integrado. Esto diferencia a la germanía de otras jergas. En lo demás, su funcionamiento es similar a ellas. Anotemos algunos mecanismos:

1. Es la creación de palabras y frases de carácter expresivo que emplean en la conversación personas de igual rango o condición.
2. El origen más frecuente de esas expresiones y palabras suele ser la asociación con otras palabras o la yuxtaposición de imágenes.
3. Las actitudes y el sistema de valores del grupo creador se ven reflejados en sus expresiones, por lo que supone un elemento aglutinador y a la vez sirve para identificar quiénes son y cómo piensan las personas que dieron lugar a tales expresiones.
4. Las palabras y frases se emplean con la deliberada intención de distinguir y separar a sus hablantes del resto, y en forma excepcional pueden ser utilizadas por otras personas que no pertenecen al grupo originario. Cuando sucede esto último, pasan a formar parte de las expresiones habituales del coloquio y se genera la necesidad de reemplazarlas.

Desde luego, la cárcel es un lugar rico en expresiones propias de la germanía. A continuación, nos proponemos dejar registro de algunas expresiones y palabras recogidas en el ámbito de nuestra escuela.



Aguileando: intención de tener sexo con alguien a quien se ha elegido.

Alto: bueno, excepcional.

Armeti: armado de cigarrillo.

Astilla: repartir el botín de un robo o cualquier otra cosa.

Auto: homosexual pasivo.

Bajá cancha: invitación a pelear.

Bondi: problema.

Brillo: azúcar.

Carpuseando: mira a alguien con intención de tener relaciones sexuales.

Coche: homosexual pasivo.

Colino: loco.

Corchito: cigarrillo con filtro.

Corte: por ejemplo.

Embroyo: carpa hecha con frazadas que se usa para tener relaciones sexuales.

Feite: máquina de afeitar.

Fiche: oficial de policía.

Fuelle: calentador.

Gato negro: sirviente.

Gorra: policía.

La piloteo: que maneja muy bien la faca.

Mangangá: tonto.

Marmita: cacerola.

Media astilla: mitad.

Media teca: más o menos.

Merluza: cocaína.

Mira: espejo.

Monono: algo lindo o bueno.

Mulo: sirviente.

Pajarito: bebida alcohólica, elaborada clandestinamente por los internos. Se compone de levadura, agua de arroz, azúcar y fruta rallada.

Palmera: cama.

Paloma: bolsa atada a una soga que se descuelga por las ventanas y en la cual se transporta fundamentalmente comida entre los pabellones.

Pingüino: estúpido.

Pitufear: ir de un pabellón a otro, sin autorización del guardia. El término deriva de un grupo de internos a quienes llamaban "pitufos".

Pomodoro: puré de tomate.

Producto: huevo de gallina.

Reflaco: no creíble.

Rescatarse: darse cuenta.

Sacar mano: hablar mal de otra persona.

Sapo: candado.

Soldado: interno que prepara las facas para la pelea.

Tocar pito: llamar la atención.

Transa: vendedor de droga.

Verduga: mujer, esposa.

Zorzalera: cama alta.

Muchas de las palabras y expresiones anotadas tienen un uso efímero: cuando pasan a ser comprendidas por otras personas, especialmente por la policía, dejan de emplearse y son reemplazadas. Esto hace de la germanía una jerga en permanente transformación.

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