analisis de god of war 3
GOD OF WAR III
El estudio de Santa Mónica no ha querido ser menos y, tomando la espectacularidad como estandarte, ha realizado el que es el mejor hack and slash de la historia.
Debo reconocer que tenía muchas dudas acerca de este título antes de jugarlo. El misticismo que rodeaba al proyecto durante estos largos años de espera, el cambio de director (ya habitual en la saga) y el anunciado fin de la trilogía eran motivos suficientes para que una de las “nuevas” sagas del videojuego moderno se viniera abajo, dejando un agridulce sabor de boca a los seguidores. Pero afortunadamente no ha sido así.
KRATOS CLAMA VENGANZA
En cuanto a historia en sí, no nos encontramos con una trama excesivamente original. Desde la “Orestíada” de Esquilo, más o menos de la época en la que se ambienta el juego, el ser humano ha escrito historias cuyo eje central es la venganza. Pero pese a lo manido del tema, y más dentro de los videojuegos, en el que cada dos por tres se nos plantean secuestros y vendettas personales, la trama se nota que ha sido trabajada y cumple su función a la perfección, que no es otra que la de seguir jugando hasta acabar con todo el Olimpo.
La historia nos sitúa donde nos dejó la segunda, con los titanes atacando al monte Olimpo. Nosotros encarnamos a Kratos, espíritu de Esparta cuya misión en la vida es acabar con su padre, Zeus. Pero matar al dios de dioses no es tarea fácil, y sólo mediante la llama del Olimpo podremos acabar con su vida, no sin antes afrontar arduos combates a vida o muerte contra poderosos enemigos. Como es habitual en la saga, esta está repleta de referentes a la cultura griega, pudiendo ver (y lo que es mejor, machacar) a personajes como Zeus, Poseidón, Hermes, Heracles, Helios y muchos otros que harán que no nos despeguemos del sofá hasta acabar con todos.
Las secuencias de vídeo están realizadas con el mismo (e impresionante) motor gráfico del juego, con lo que la sensación de empatía es mucho mayor a que si estuviesen realizadas por medio de CGI´S en tiempo no real.
Además estas están muy bien dirigidas, sin tener que envidiarle nada a una película de acción de Hollywood, con un montaje frenético, una dirección que utiliza de manera brillante el punto de vista (véase el combate contra Poseidón y el uso que hace de las cámaras subjetivas) y una fotografía impoluta.
Como videojuego, este también tiene sus momentos de falta de lógica que tan interiorizados tenemos los jugadores de toda la vida. Al igual que en los RPG´S que van de realistas en cuanto a planteamiento escénico, como puede ser Fable, encontramos baúles con comida (¿quién se gasta el dinero en un baúl para dejarlo en mitad del monte y guardar comida o ropa en él?) en God of War 3. Por otra parte, un tipo tan duro como Kratos no puede abrirse camino por zarzas porque puede pincharse, pero sin embargo mata dioses a diestro y siniestro. Y ahora en serio, la verdad es que este es uno de los problemas del juego: la cantidad de barreras invisibles que hay es considerable, convirtiendo la aventura en una historia totalmente lineal, algo cada vez menos frecuente en esta generación. Además, debido a estas limitaciones, a uno le parece jugar rodeado de escenarios pre-renderizados, típicos de la época de la Playstation, como los primeros Resident Evil o Final Fantasy.
A mi gusto ha sido muy inteligente por parte del estudio el que el jugador no pueda controlar la cámara. Si bien es cierto que esto supone algunos problemas, aunque escasos, a la hora de realizar ciertos saltos o de explorar todos los recovecos de una sala, hace que las composiciones del cuadro vengan supeditadas por dirección, primando así lo preciosista. Por fin hay un estudio que se da cuenta de que resulta aburrido que el espectador haga a su vez de cámara y de realizador, porque señores, seamos sinceros, esto no hace que nos metamos más en la historia, sino que le miremos las tetas a la que nos habla (los que hayáis jugado a Assasin’s Creed me daréis la razón).
Si ya la segunda entrega comenzaba de manera espectacular, el paso a la PS3 de esta épica saga no ha aportado más que cosas positivas. Comenzamos luchando encima de un titán, Gaia, y junto a este nos enfrentamos a Poseidón. Ya para empezar el sentimiento es muy positivo, el escenario no deja de moverse, descubriéndonos nuevos planos y puntos de vista que harán que uno se replanteé la forma de actuar. Se nota que los desarrolladores han estado atentos a la industria de los videojuegos estos últimos años, ya que se nos vendrán rápidamente a la memoria “Super Mario Galaxy” (por lo dicho anteriormente de los escenarios móviles) y “Shadow of the Colossus”(por lo carismático y enorme de los titanes). ¡Y esto es sólo el principio!
CONTROLA A KRATOS
Pero un gran videojuego, y más de estas características, es deudor de su sistema de juego, y menudo sistema de juego…para mí el mayor logro sin lugar a dudas.
Uno se siente poderoso controlando a Kratos, algo normal si pensamos que somos un aguerrido espartano que va a acabar con todos los seres mitológicos que se le crucen por el camino, pero lamentablemente esto es algo muy raro en los videojuegos, donde miles de veces encarnamos a personajes poderosos que no nos transmiten ese sentimiento de poder. Lo más cercano a este control ha sido mi experiencia jugando al gran “Batman Arkham Asylum”.
Nada más empezar encadenaremos combos de más de 30 movimientos sin ningún problema, sabiendo en todo momento qué y cómo lo estamos haciendo, y a medida que la historia avance el número crecerá hasta los más de 300 movimientos, una barbaridad que hará las delicias de todos.
Los controles se han mantenido con respecto al original, y ¿para qué cambiarlos si la cosa funciona? En todo momento uno siente el control total sobre el personaje, y es que la filosofía clásica del género, aquella en la que con dos o tres botones uno era capaz de hacerlo todo, sigue vigente en “God of War III”. No quiero decir con ello que Kratos cuente con pocas acciones. El juego ha mantenido la mayoría de los movimientos y ataques de los antecesores, pero implementándolos de manera soberbia y añandiendo muchos nuevos, teniendo como resultado final una vastísima lista de acciones que en ningún momento abruman al jugador. Muchos otros juegos hacen gala de los miles de combos que uno puede hacer en ellos, pero a la hora de la verdad no tenemos la capacidad de retención suficiente o estos son excesivamente complicados como para llevarlos a cabo, optando por el típico truco de apretar a cuantos más botones mejor. Aquí no es así, aquí en cada momento uno sabe que está haciendo, algo fundamental a la hora de establecer tácticas de combate.
Sí, sí, habéis leído bien, tácticas de combate. Y es que God of War III no es un machaca botones al uso. Los enemigos han sido dotados de una inteligencia bastante alta (que conste que me lo he pasado en modo difícil, soy así de chulo) que hará que Kratos tenga que decidir a quien y cómo atacar antes. Pero no todo es atacar, y algo fundamental en esta entrega es la defensa, que bien usada hará que la acción se ralentice y obtengamos ventaja sobre nuestros rivales. Os pongo un ejemplo: Vamos por la laguna Estigia y nos rodea un grupo de gorgonas, otro de soldados con escudos y varios minotauros y cíclopes. Bien, si te pones a repartir estopa a lo loco seguramente dures menos que la última serie de Ana Obregón. Sin embargo, si sabes que al cortarle la cabeza a las gorgonas puedes convertir en piedra a todos los que tienes a tu alrededor, seguramente vayas a por ellas primero. Si además sabes que los escudos de los soldados sólo se rompen con un tipo de arma específica, dejarás de intentar romperlos inútilmente con tus dos espadas y seleccionarás este arma más idónea. Y si además sabes que ciertas bestias pueden ser controladas una vez se les ha dado lo suyo, irás a por ellas primero para poder subirte a su lomo y hacer más daño en ataque.
Y es que es esto lo increíble de este título, que pese a su planteamiento a priori sencillo, se abre un mundo infinito de posibilidades a la hora de afrontar los combates, dando mucho más dinamismo que el típico prueba y error.
Una de las marcas de la casa sigue estando en esta entrega: el uso de los quick time events (es decir esta palabra y desear que Yu Suzuki se proponga a hacer Shenmue III). Estos están muy bien integrados en la historia y liberan la parte más violenta del juego, que no es poca. Además en esta ocasión, para los que no sean sonyers de toda la vida, los controles se han situado en el lado de la pantalla donde le correspondería si tomamos de referente al mando, por lo que si has de presionar el cuadrado, este aparecerá a la izquierda de cuadro, mientras que si lo que toca es el triángulo, este aparecerá arriba, facilitando mucho las cosas. Dentro de los QTE hay dos absolutamente maravillosos, uno en el que con la ayuda de las musas deberás tocar una partitura musical, muy en la línea del “Guitar Hero”, y otro en el que mantendrás relaciones sexuales con la mismísima Afrodita, en el cual el uso del fuera de cuadro es brutal, haciéndose todo explicito sólo por los movimientos y la frecuencia con la que aprietas los botones.
Pero no todo es combatir y fornicar en “God of War III”. Este alterna niveles de vuelo, otros más propios de los juegos de plataformas y otros de lógica, en los que tendremos que resolver puzzles que si bien no llegan a desquiciarnos, tampoco nos lo pondrán nada fácil, en particular el de los jardines del Olimpo (no sabéis lo duro que es quedarse bloqueado siendo crítico de juegos, no te puedes valer de guías al no estar el juego aún en el mercado). Estos niveles aportan variedad y enriquecen la cadencia del juego (agradeceremos los momentos de descanso).

APARTADO TÉCNICO
Si una imagen vale más que mil palabras, imaginaros lo que deben valer 25 imágenes por segundo a un frame rate envidiable y a una resolución de 1920×1080.
El motor gráfico creado por los chicos de Santa Monica exprime al máximo el potencial de la Playstation3, teniendo unos personajes modelados de manera extraordinaria, algunos, como es el caso de los protagonistas, con más de 25.000 polígonos, decenas de enemigos perfectamente animados abalanzándose sobre nosotros, criaturas de tamaño colosal que parecen salirse de la pantalla, físicas como el agua o el fuego que te dejan con la boca abierta y, en definitiva, un derroche visual que hace que te sientas (aún más si cabe) en la Grecia clásica.
A una ambientación ya de por sí soberbia hay que añadirle el plus de las luces y las sombras. El juego, el más siniestro de la saga, jugará con esa dualidad entre el bien y el mal por medio de estas. Es una gozada ver como se iluminan los rincones más sombríos a golpe de espadas de fuego, como las partículas de polvo pululan por todos los espacios o como las chispas de nuestro látigo eléctrico crepitan en los oscuros poros de nuestros enemigos.
Y es que este motor no tiene nada que envidiar a los Unreal Engine ni a los Cry Engine de turno. Ni rastro de popping, clipping, aliasing y compañía.
SONIDO
El buen doblaje del juego al castellano, haciendo especial hincapié en los labiales y en la interpretación, hacen que no haga falta tener que recurrir al idioma original para tener una buena experiencia de juego, aunque mi recomendación es que seleccionemos el audio en inglés y los subtítulos en español para tener la experiencia perfecta.
El sonido va cobrando importancia a medida que lo requiere la escena, alternando momentos sutiles con melodías orquestadas de gran magnitud, subrayando los puntos dramáticos y haciendo que la experiencia sea mayor.
El propio director, Stig Asmussen dice:“la música siempre ha sido parte importante en los videojuegos y les ayuda a tomar vida. Nuestro objetivo es hacer el lanzamiento de God of War III especial en todos sus ámbitos, y esta es otra forma de ofrecer a los fans y a los nuevos jugadores una experiencia completa”
VIOLENCIA
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Me gustaría dedicar un apartado a este tema en particular porque es uno de los juegos más violentos que he visto. Desmembramientos, decapitaciones, arrancarle los ojos a tus victimas, destriparlas… son cosas no muy comunes en apuestas económicamente tan grandes como esta, lo que será del agrado de muchos pero que volverá a abrir el eterno debate entre videojuegos y violencia. La verdad es que no se en qué lado posicionarme, si a favor de la desarrolladora por hacer un juego tan explícito (al fin y al cabo somos un espartano anabolizado) o en contra, por rozar lo gratuito y la doble moral, ya que en un ataque de puritanismo muy a la americana la sangre está bien pero el sexo no, dejando en fuera de campo nuestro encuentro con Afrodita.
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obio y ahora que esta en mk 9