Cuentos de 100 palabras.

Eso, cuentos de 100 palabras (ni más, ni menos). Por Jordi Cebrián.


Historia difuminada

Te despiertas y sientes el tatuaje, aun quema, la piel se resiste al número, y entonces sientes también que te han robado el nombre, y el rostro que ves reflejado en el agua

sucia es el tuyo pero es también centenares de rostros, igual que tu número es tantos números, igual que tu muerte será sólo otra muerte. Muchos como tú vagan difuminados, con las mismas caras y los mismos gestos, sólo las cifras para diferenciar y catalogar. No hay palabras, no hay sonidos, no hay recuerdos; y sales fuera y alrededor sólo hay niebla y alambres y más niebla.



Duendes, o algo así

Está en todas las tradiciones de todas las culturas: seres diminutos que aparecen de noche en los hogares y esconden las cosas para que los propietarios no puedan encontrarlas al despertar. En mi casa es también así, como en todas las casas, pero en la mía son más trabajadores. Suelo acostarme tarde y levantarme pronto, así que les queda poco tiempo, pero lo aprovechan bien: llaves, libros, papeles, cuentos maravillosos que escribo por la noche y que no vuelvo a ver ni a recordar por mucho que me esfuerce, y debo conformarme con escribir de día tristes sucedáneos como éste.



Cuentos incorrectos

El escritor compuso un cuento breve sobre un ciego que vivía en los túneles oscuros del metro. La Asociación de Ciegos se quejó por la imagen negativa hacia los invidentes, como si sólo pudieran arrastrarse entre sombras. El escritor retiró el cuento, y escribió otro sobre una mujer que convivía con monstruos en secreto, pero una organización feminista le amenazó con emprender acciones legales si se publicaba, porque dejaba mal a las mujeres mientras que los monstruos quedaban simpáticos.
Harto de complicaciones, escribió sobre una gota de lluvia, tema aparentemente inocuo, pero no tardaron en llamar los meteorólogos, muy enfadados.



Jardín zen

Quise convertir una habitación de casa en un jardín zen, ya sabéis, arena, algunas rocas y un rastrillo para arar formas mientras meditas. Yo opinaba que quedaría muy bonito y que relajaría mucho entrar allí, con olor a incienso, esas cosas. Mi mujer, sin embargo, consideraba que haría un montón de polvo, y que pronto tendríamos el pasillo lleno de arena, y que se nos iría metiendo por los zapatos, y que, además, aquello sería un perfecto nicho ecológico para todo tipo de bichos. Y es que es lo que tiene el zen, que no se puede practicar en casa.



Condiciones de compra

Compramos el piso aun sabiendo lo de la habitación, y las condiciones, pero es que son tan caros, recien nos hemos casado y ella no trabaja, y con el niño no lo hará de momento, así que dijimos, ¿por qué no?, sólo es una habitación a la que no podemos entrar, y sólo hay que dejar alimento cada noche, a veces cuesta encontrar, y llego tarde mientras ella espera, temerosa y preocupada, y hay que ir con cuidado, eso si, procurar ser metódico, no hacerle pasar hambre ni dejar la puerta abierta, pues no entiende de propiedades ni de hipotecas.



Última noche

Nos sentamos fuera de la ciudad, junto a sus murallas, y el tenue fuego de la moribunda hoguera nos proporcionaba la mínima luz en aquella noche sin luna ni estrellas. Éramos desterrados, expulsados de la ciudad por traiciones supuestas y aunque pudiéramos huir, y guarecernos, nadie cometería tal deshonor. No hablábamos, no era ya momento de palabras, solo podíamos aceptar callados y dignos el destino que nos esperaba cuando el sol saliera, mientras los habitantes de la ciudad durmieran a salvo de la luz, y nosotros, antes inmortales, viendo por primera vez morir la noche, sentenciados a un horrible final.



La venganza de la naturaleza

Tiré un tabique en casa para juntar dos habitaciones y tener un salón más grande. El edificio, para vengarse de las agresiones a que lo sometía, comenzó a crujir por las noches, como si quisiera amenazarnos con hundirse sobre nosotros en pleno sueño. Restituí el tabique, y todo volvió a la normalidad hasta que cambié las baldosas del baño. Entonces, para defenderse, el edificio empezó a soltar agua sucia por los grifos, así que restituí la antigua cerámica. Ahora es suficiente con que piense en mover un mueble de sitio, para que el suelo empiece a vibrar, pidiéndome un respeto.



Autoayuda

Tengo una amiga que ha caído víctima de los libros de autoayuda. Empezó como un pasatiempo inocente, pero pronto empezó a criticar a todos por no sé qué zonas erróneas que tenían. Luego se volvió asertiva, tanto que daba miedo, y así fue perdiendo amistades. La fui a ver ayer, y estaba haciendo taichí, creo, en una posición muy rara, y me dijo que había aprendido a respirar, que hasta ahora no sabía. Como se ha vuelto autosuficiente y segura de si misma, tanto le da todo, sin miedo alguno a decir que no, pero sin nadie a quien decírselo.



Viaje nocturno

Esta noche regresaba sólo, en coche por una carretera de montaña tras algunos negocios que me llevaron lejos. De pronto presentí que a ambos lados de la carretera, tras los matojos y los árboles, ojos amarillos me observaban, así que aceleré, pero sus miradas seguían, escondidas y fijas en mi, y aceleré más, y un derrape absurdo me hizo volcar junto a la carretera. No me he hecho daño, creo, pero el miedo también duele, y sigo acurrucado dentro, con los ojos cerrados para no ver los suyos, muchos, amarillos, tras los cristales, y rezo por que no sepan abrir.



Curiosidad

Junto a mi casa hay una tienda extraña. En un principio se dedicaban a la importación y exportación de no se sabe qué, pero ahora el rótulo dice que organizan sistemas de cableado. Yo siempre veo a los mismos, sin clientes, y no puedo dejar de imaginar historias de mafias rusas y reuniones clandestinas. Un día entré en la tienda, pero como no necesito ningún tipo de cableado, me limité a decirles que era vecino, y que sentía curiosidad por su trabajo. El tipo más alto y fornido me miró fijamente sin
responderme, así que consideré prudente volver a casa.




Fuente:
http://cienpalabras.blogspot.com

Blog del autor:
http://jordicebrian.blogspot.com/


Colaboraciones de cuentos de 100 palabras que le envían : http://www.altcienpalabras.blogspot.com/

4 comentarios - Cuentos de 100 palabras.

FiGi
aburrido
kannend123
Un cuento está bueno o malo, todo el resto es una tontería. Que tenga cien palabras es

un requisito más que innecesario. Onda, el cuento es un porquería, pero tienen 100

palabras!!!!!